Argentina, atrapada en la lógica de los dólares: exportar más para pagar deuda…
No soplen, por favor... Dibujo: Pablo Temes
La economía argentina vuelve a mostrar una de sus certezas estructurales: sin dólares genuinos no hay estabilidad posible. El balance del comercio exterior de 2025 dejó un superávit de US$ 11.286 millones, impulsado por el agro, la energía y la minería, y confirmó que la acumulación de reservas depende, cada vez más, de exportar más de lo que se importa. En un contexto de fuertes vencimientos de deuda y con el FMI como observador permanente, el desafío hacia 2026 será sostener saldos comerciales positivos que permitan pagar compromisos externos sin volver a recurrir al endeudamiento. Vaca Muerta, el campo y nuevos socios estratégicos aparecen como piezas centrales de ese esquema.
© Escrito por Carlos Burgueño, Periodista. Lic. en Ciencia Política. Máster en Economía y Sociología,
el domingo 25/01/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, República Argentina.
Como aperitivo a lo
que se vivirá en febrero, están los datos finales del comercio exterior.
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Como aperitivo a lo que se vivirá desde febrero, están los datos finales
del comercio exterior, correspondientes a los 12 meses acumulados de 2025.
Ejercicio que viene acompañado por la confirmación de una grata sorpresa
esperada por todos. Comenzó ya a tallar fuerte en el ejercicio pasado, la
balanza económica. Un eufemismo para decir que Vaca Muerta ya comenzó a dar
grandes satisfacciones. Junto con el campo, más el aporte de la minería y algún
otro rubro; son los responsables de haber mostrado en 2025 un muy buen
resultado positivo de la balanza cambiaria del año pasado. En total el
resultado positivo llegó a los US$ 11.286 millones, resultado de exportaciones
por US$ 87.077 millones e importaciones por US$ 75.791 millones. Habrá que
decir que la cifra es 40% menor al 2024 (cuando había sido US$ 18.928
millones), pero con un nivel de importaciones mucho más bajo que el de 2025.
Pero para conocer más la realidad es importante concentrarse en lo que
sucedió en diciembre. Con un saldo positivo de US$ 893 millones, la balanza
energética explicó el 47% del saldo de balanza comercial de diciembre, mientras
que este rubro (Vaca Muerta), tuvo un aporte extra de US$ 2.085 millones en
relación al 2024 y un saldo positivo de US$ 7.815 millones, explicando el 70%
del saldo de balanza comercial del año. Ese saldo del 2025 mejoró en unos
US$2.085 millones a lo que se había mostrado en diciembre de 2024, con un
aporte de dólares proveniente de mayores exportaciones por US$ 1.369 millones y
menores importaciones por US$ 716 millones. Esto implica que el país está
exportando más energía e importando menos, con lo que la balanza final
terminará siendo cada vez más superavitaria a medida que pasen los años.
Siempre y cuando, obviamente, Vaca Muerta siga en el mismo ritmo de crecimiento
exponencial, algo que, al menos por ahora (y por el largo plazo) nadie espera
que suceda.
Al descomponer la variación de la balanza de dólares de la energía de
diciembre, se tiene que el efecto precio generó una caída de US$ 119 millones.
En lo que va del año, el saldo es una caída de US$ 628 millones.
En 2025 se registraron varias curiosidades en cuanto a las relaciones
comerciales con los principales socios del país. Los dos primeros mercados para
las exportaciones locales y de proveniencia de importaciones, resultados
negativos para la Argentina. Tanto con China como con Brasil el saldo resultó a
favor de estos países y en contra de las exportaciones locales. En el caso del
país sudamericano, históricamente el principal socio argentino, el resultado
fue rojo en unos US$ 5.653 millones. Las importaciones provenientes de ese
mercado mostraron un incremento de 28,5%, mientras que las importaciones de
productos argentinos desde Brasil cayeron un 6,3%. La industria automotriz fue
la principal causa de este desbalance, además de una pérdida generalizada de
ventas de productos locales. Habrá que decir que probablemente este
desequilibrio se termine en dos años y pase a ser superavitario, cuando
comience a generarse un envío fluido y constante de gas desde Vaca Muerta hacia
el sur de Brasil, a partir del proceso de reconversión de los gasoductos que,
hace ya mucho tiempo, proveían del combustible desde Bolivia al país. Para
fines de 2026 terminarían las obras que le permitirían a la Argentina
aprovechar la infraestructura existente y utilizada hasta hace algunos años
para importar gas desde Bolivia, país al que, simplemente, se le acabó el
combustible. Y ya no puede venderlo a Brasil. Lo que se hará entonces es
aprovechar la red de tuberías para enviar gas desde Vaca Muerta hacia Brasil.
Esto provocará en unos años que el saldo de la balanza comercial termine siendo
favorable a la Argentina. Todo esto ocurre mientras Javier Milei y Luiz Inacio
“Lula” da Silva tienen la peor relación histórica de presidentes de ambos
países desde el retorno a la democracia.
El caso chino es diferente. En 2025 se registró un saldo negativo para
el país de unos US$ 8.155 millones. Y, lo más probable es que este resultado se
mantenga este año y, quizá, se profundice. No hay manera de contrarrestar esta
realidad, mientras se sostengan las políticas de apertura comercial, y mientras
el imperio de Shine y Temu continúe. Esto, además de la vigencia del préstamo
Swap por unos US$ 6 mil millones activos, que obliga al país a sostener un
intercambio comercial activo. Es esto o pagar esa deuda. Algo utópico para la
Argentina de estos tiempos.
Los datos de comercio exterior del país de 2025 traen la consolidación
de una sorpresa. Curiosamente, una de las pocas políticas de Estado que se
mantienen según pasan los años y los últimos gobiernos. La India se convirtió,
desde cero, en el principal socio del país en cuanto a la comparación de
importaciones y exportaciones. El saldo comercial bilateral resultó positivo
para el mercado local en unos US$ 5.472 millones positivos, provenientes en su
mayoría de las exportaciones argentinas de aceite de soja que llegaron a los
US$ 4.545 millones; con importaciones casi inexistentes. La India representa el
mejor socio que encontró el país en años, con un mercado que podría incluso
sumar, con el tiempo, el envío de combustible vía Vaca Muerta. Debería ser el
ejemplo para seguir.
Como última conclusión, queda claro en el panorama de comercio exterior
argentino del año pasado; que el país se consolida como exportador de
agroalimentos procesados y no tanto; que las ventas de energía aumentan y son
ya una realidad; que la minería ya aporta de manera considerable y que algunos
sectores dan pelea, como la pesca y las ventas de vehículos, fundamentalmente
camionetas. El resto de los sectores industriales, simplemente, la ven pasar.









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