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domingo, 25 de enero de 2026

Argentina, atrapada en la lógica de los dólares: exportar más para pagar deuda… #elprofesorcapomasi...

Argentina, atrapada en la lógica de los dólares: exportar más para pagar deuda…

No soplen, por favor... Dibujo: Pablo Temes

La economía argentina vuelve a mostrar una de sus certezas estructurales: sin dólares genuinos no hay estabilidad posible. El balance del comercio exterior de 2025 dejó un superávit de US$ 11.286 millones, impulsado por el agro, la energía y la minería, y confirmó que la acumulación de reservas depende, cada vez más, de exportar más de lo que se importa. En un contexto de fuertes vencimientos de deuda y con el FMI como observador permanente, el desafío hacia 2026 será sostener saldos comerciales positivos que permitan pagar compromisos externos sin volver a recurrir al endeudamiento. Vaca Muerta, el campo y nuevos socios estratégicos aparecen como piezas centrales de ese esquema. 

© Escrito por Carlos BurgueñoPeriodista. Lic. en Ciencia Política. Máster en Economía y Sociología, el domingo 25/01/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.



La economía puede ser compleja. Pero, a veces, muestra algunas certezas. Una de ellas, casi irrefutable, es que Argentina tiene una sola manera de conseguir dólares genuinos, frescos, sostenibles, importantes. Exportar más de lo que se importa. Y de manera importante. Solo así podrá conseguir divisas para dos de las misiones más centrales que debe cumplir el país para los próximos años. Quizá décadas. Gobierne quien gobierne. Solo con dólares genuinos provenientes de una balanza comercial positiva, Argentina podrá acumular reservas y pagar los compromisos externos. Otra vez, gobierne quien gobierne. Y, quizá por los próximos veinte años. Quizá treinta. Dependerá, nuevamente, del saldo de la balanza comercial.

En esta máxima puede considerarse el saldo de 2025 como el punto de partida, ya que fue en abril del año pasado cuando se firmó el acuerdo de Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo al que el país le debe casi 60 mil millones de dólares y que le impuso como una de las metas fijas e irrenunciables (junto con el superávit fiscal y la no emisión monetaria) la recuperación de las reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Y, para esto, solo hay dos opciones. Una sana y una virósica y contagiosa para mal. La primera es conseguir un saldo comercial en verde y respetable. La segunda es tomar deuda. Aun sea para rolear lo que se debe pagar. Y esto último, inevitablemente, fue la opción de 2025. Para 2026, y hacia delante, habrá que pensar en que sea el saldo de la balanza exterior la que le otorgue al país las divisas necesarias para cumplir con los compromisos de deuda. Por ejemplo, los pagos de los bonares y globales que, cada año, le implican al país un gasto directo e ineludible (salvo que se quiera caer en default) de unos US$ 18 mil millones. Este 2026 ya se pagó el vencimiento de US$ 4.300 millones; en su mayoría, con toma de deuda vía REPO y similares. Esto es, con poca acumulación de reservas. Habrá que decir que luego de ese pago del 9 de enero, el BCRA comenzó una política firme y sostenible de acumulación de reservas, que podría llevar a un fin de mes con un ahorro de más de US$ 1.000 millones. Disponibles para el pago de unos US$ 4.200 del 9 de julio próximo. Si la entidad que maneja Santiago Bausilli sigue así, podrá cumplir con ese compromiso con saldos de compra de divisas, provenientes de las liquidaciones de exportaciones. Esto es, se pagará el vencimiento con dólares sanos. Y sin tomar deudas. Todo lo que el FMI y el Tesoro de los Estados Unidos recomiendan. Y, vale el recuerdo, lo que el gremio de los economistas “mandriles” reclamaban a los gritos de marzo a octubre del año pasado. No es tiempo de reproches. Sino de decir que evidentemente el camino de acumulación de reservas era el recomendado. Más si se tiene en cuenta que la buena performance compradora de enero por parte del BCRA tendrá una ráfaga de oxígeno desde la última semana de febrero y hasta junio; cuando se hagan presentes en el ejercicio 2026 los liquidadores sojeros. Los que, aún sin estridencias, pueden anticipar un respetable ejercicio vendedor de commodities y liquidación de impuestos correspondientes. Toda la economía está a la expectativa de esto. Incluyendo el FMI.

Como aperitivo a lo que se vivirá en febrero, están los datos finales del comercio exterior.

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Como aperitivo a lo que se vivirá desde febrero, están los datos finales del comercio exterior, correspondientes a los 12 meses acumulados de 2025. Ejercicio que viene acompañado por la confirmación de una grata sorpresa esperada por todos. Comenzó ya a tallar fuerte en el ejercicio pasado, la balanza económica. Un eufemismo para decir que Vaca Muerta ya comenzó a dar grandes satisfacciones. Junto con el campo, más el aporte de la minería y algún otro rubro; son los responsables de haber mostrado en 2025 un muy buen resultado positivo de la balanza cambiaria del año pasado. En total el resultado positivo llegó a los US$ 11.286 millones, resultado de exportaciones por US$ 87.077 millones e importaciones por US$ 75.791 millones. Habrá que decir que la cifra es 40% menor al 2024 (cuando había sido US$ 18.928 millones), pero con un nivel de importaciones mucho más bajo que el de 2025.

Pero para conocer más la realidad es importante concentrarse en lo que sucedió en diciembre. Con un saldo positivo de US$ 893 millones, la balanza energética explicó el 47% del saldo de balanza comercial de diciembre, mientras que este rubro (Vaca Muerta), tuvo un aporte extra de US$ 2.085 millones en relación al 2024 y un saldo positivo de US$ 7.815 millones, explicando el 70% del saldo de balanza comercial del año. Ese saldo del 2025 mejoró en unos US$2.085 millones a lo que se había mostrado en diciembre de 2024, con un aporte de dólares proveniente de mayores exportaciones por US$ 1.369 millones y menores importaciones por US$ 716 millones. Esto implica que el país está exportando más energía e importando menos, con lo que la balanza final terminará siendo cada vez más superavitaria a medida que pasen los años. Siempre y cuando, obviamente, Vaca Muerta siga en el mismo ritmo de crecimiento exponencial, algo que, al menos por ahora (y por el largo plazo) nadie espera que suceda.

Al descomponer la variación de la balanza de dólares de la energía de diciembre, se tiene que el efecto precio generó una caída de US$ 119 millones. En lo que va del año, el saldo es una caída de US$ 628 millones.

En 2025 se registraron varias curiosidades en cuanto a las relaciones comerciales con los principales socios del país. Los dos primeros mercados para las exportaciones locales y de proveniencia de importaciones, resultados negativos para la Argentina. Tanto con China como con Brasil el saldo resultó a favor de estos países y en contra de las exportaciones locales. En el caso del país sudamericano, históricamente el principal socio argentino, el resultado fue rojo en unos US$ 5.653 millones. Las importaciones provenientes de ese mercado mostraron un incremento de 28,5%, mientras que las importaciones de productos argentinos desde Brasil cayeron un 6,3%. La industria automotriz fue la principal causa de este desbalance, además de una pérdida generalizada de ventas de productos locales. Habrá que decir que probablemente este desequilibrio se termine en dos años y pase a ser superavitario, cuando comience a generarse un envío fluido y constante de gas desde Vaca Muerta hacia el sur de Brasil, a partir del proceso de reconversión de los gasoductos que, hace ya mucho tiempo, proveían del combustible desde Bolivia al país. Para fines de 2026 terminarían las obras que le permitirían a la Argentina aprovechar la infraestructura existente y utilizada hasta hace algunos años para importar gas desde Bolivia, país al que, simplemente, se le acabó el combustible. Y ya no puede venderlo a Brasil. Lo que se hará entonces es aprovechar la red de tuberías para enviar gas desde Vaca Muerta hacia Brasil. Esto provocará en unos años que el saldo de la balanza comercial termine siendo favorable a la Argentina. Todo esto ocurre mientras Javier Milei y Luiz Inacio “Lula” da Silva tienen la peor relación histórica de presidentes de ambos países desde el retorno a la democracia.

El caso chino es diferente. En 2025 se registró un saldo negativo para el país de unos US$ 8.155 millones. Y, lo más probable es que este resultado se mantenga este año y, quizá, se profundice. No hay manera de contrarrestar esta realidad, mientras se sostengan las políticas de apertura comercial, y mientras el imperio de Shine y Temu continúe. Esto, además de la vigencia del préstamo Swap por unos US$ 6 mil millones activos, que obliga al país a sostener un intercambio comercial activo. Es esto o pagar esa deuda. Algo utópico para la Argentina de estos tiempos.

Los datos de comercio exterior del país de 2025 traen la consolidación de una sorpresa. Curiosamente, una de las pocas políticas de Estado que se mantienen según pasan los años y los últimos gobiernos. La India se convirtió, desde cero, en el principal socio del país en cuanto a la comparación de importaciones y exportaciones. El saldo comercial bilateral resultó positivo para el mercado local en unos US$ 5.472 millones positivos, provenientes en su mayoría de las exportaciones argentinas de aceite de soja que llegaron a los US$ 4.545 millones; con importaciones casi inexistentes. La India representa el mejor socio que encontró el país en años, con un mercado que podría incluso sumar, con el tiempo, el envío de combustible vía Vaca Muerta. Debería ser el ejemplo para seguir.

Como última conclusión, queda claro en el panorama de comercio exterior argentino del año pasado; que el país se consolida como exportador de agroalimentos procesados y no tanto; que las ventas de energía aumentan y son ya una realidad; que la minería ya aporta de manera considerable y que algunos sectores dan pelea, como la pesca y las ventas de vehículos, fundamentalmente camionetas. El resto de los sectores industriales, simplemente, la ven pasar.





sábado, 24 de enero de 2026

¿Por qué te digo que esto explota?... @elprofesorcapomasi...

¿Por qué te digo que esto Explota?



Opiniones:

Fernando Borroni: “Se construyó la idea de que esto explotaba”


El conductor de Sin Lugar para los Débiles realizó su habitual editorial y se refirió al triunfo del oficialismo en las elecciones legislativas 2025: "Si esto explota, la primera víctima es el pueblo".



Recurrimos a la IA:

Posibles interpretaciones:  

Tensión y conflicto:
 Se usa cuando hay muchas presiones acumuladas (sociales, políticas, económicas) y se percibe que la situación no puede sostenerse por mucho más tiempo, como cuando la gente dice "esto explota" para referirse a una crisis social inminente. 

Advertencia: Es una forma de decir "cuidado, que las cosas se van a poner feas" o "esto va a tener un desenlace complicado".  

Liberación de energía: También puede referirse a la liberación de emociones reprimidas o una situación que necesita una "explosión" para resolverse, aunque con consecuencias impredecibles. 

Contexto específico: Dependiendo del contexto, puede referirse a:   

Economía:
 Una crisis financiera que va a estallar (como menciona el ejemplo de pagar con tarjeta). 

Política:
 Un cambio de gobierno o un estallido social. 

Relaciones personales: Una discusión que está a punto de escalar. 

En resumen, cuando alguien dice "te digo que esto explota", está señalando un punto de quiebre o un momento de gran intensidad y posible caos, advirtiendo que las cosas están por desbordarse. 



domingo, 19 de octubre de 2025

Entre Washington y Buenos Aires - La pulseada que sacudió al dólar y reavivó la desconfianza inversora… @dealgunamanera...

Entre Washington y Buenos Aires - La pulseada que sacudió al dólar y reavivó la desconfianza inversora…

El séptimo de caballería. Dibujo; Pablo Temes.

El 16 de octubre marcó un hecho sin precedentes: el Tesoro de Estados Unidos intervino en el mercado argentino para sostener el peso, pero los operadores locales le hicieron frente comprando dólares. La maniobra, ejecutada a través del Citi, no logró frenar la suba de la divisa. Mientras tanto, el gobierno de Milei espera con ansiedad la activación del swap de 20 mil millones de dólares prometido por Donald Trump, Scott Bessent y el propio FMI para evitar un default entre 2026 y 2027.


© Escrito por Carlos Burgueño, Periodista. Lic. en Ciencia Política. Máster en Economía y Sociología, el sábado 18/10/2025 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad de Buenos Aires, República Argentina.

Los mercados tienen una metáfora que los describe con exactitud: el capital tiene la valentía de un ciervo y la velocidad de una liebre. Llevado a la realidad, el dinero invertido y manejado por profesionales de ocasión (los famosos traders) tiene una atención permanente al 100% mirando las circunstancias que rodean la apuesta, huelen a distancia el riesgo cuando este es demasiado alto y una opción que una vez produjo rentabilidades importantes ya tiene aroma a peligro y, finalmente, están a una tecla directa de huir de ahí hasta nuevo aviso. Se podría agregar que el capital no es rencoroso, y que ante una nueva oportunidad de negocios y renta, el ciervo volverá por los sabrosos líquenes que comió en el lugar de peligro y a estar atento para huir con la velocidad de una liebre en forma.

Y nada como el mercado argentino para demostrar esta teoría. El jueves se vivió una jornada vibrante y para la historia. Por primera vez desde que el jueves 9 comenzó a ejecutarse el plan de salvataje de los Estados Unidos a la Argentina, en su versión intervención del Tesoro en el mercado cambiario, el 16 de octubre las fuerzas locales (que no son las del Cielo) enfrentaron la embestida desde Washington, y compraron dólares al mismo tiempo que desde los Estados Unidos se compraban pesos. Se especuló con que el Tesoro compró ayer unos 100 millones de pesos más, y que ya completa un total de casi mil millones. La operación de ayer se realizó a través del Citi, que al cierre de esa rueda informó a sus clientes lo siguiente: “Acabamos de ejecutar operaciones al contado de USD/ARS en nombre del Departamento del Tesoro de Estados Unidos en el mercado local”. No obstante, el dólar mayorista volvió a subir ese día, igual que lo ocurrido en la rueda anterior. El tipo de cambio comercial ganó 22 pesos o un 1,6% este jueves, a $ 1.402 para la venta, el precio más alto desde el jueves 9, justamente cuando inició la intervención directa de la administración de Donald Trump en la plaza local.

Evidentemente, y por primera vez, hubo una decisión de los tenedores de pesos de desafiar la intervención del Tesoro de los Estados Unidos, de la misma manera que hasta el jueves de la semana pasada se desafiaba al Tesoro, pero argentino. Aquellos días tan lejanos (siete días atrás en realidad), y hasta el miércoles de la semana pasada el Ministerio de Economía, a través del Tesoro, había vendido unos 1.200 millones de dólares, y le quedaban poder de fuego por unos US$ 600 millones. Advirtiéndose además que antes de fin de mes, habría que pagar unos 300 millones a organismos financieros internacionales. Fue entonces cuando aparecieron las fuerzas de Washington mostrándoles a los operadores locales del mercado cambiario, que el Tesoro estaba dispuesto a comprar pesos (obviamente a pérdida), para sostener al gobierno local en su marcha hacia las elecciones legislativas del 26 de octubre. La situación se ordenó ese jueves al cerrar la rueda, se mantuvo controlada el lunes, se complicó el martes con las poco claras declaraciones de Donald Trump, pero, a fuerza de una nueva intervención del Tesoro norteamericano, se ubicaron en tiempo y forma ayer, con un dólar que cerró a 1.475, por debajo de la frontera psicológica de los 1.500 pesos.

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Sin embargo el 16, se registró el primer enfrentamiento directo entre el Tesoro de los Estados Unidos (el de la Argentina está fuera de juego) y los mercados locales, una batalla inédita en la historia de las finanzas y la política cambiaria criolla. Y quizá mundial. Se podría decir que este primer combate resultó positivo para las fuerzas criollas que lograron sostener el precio de la divisa por arriba de los 1.400 pesos, aun con la intervención del Tesoro a través del Citi.

Evidentemente, el hecho de haber quedado liberados luego de la licitación del miércoles de Letras del Tesoro unos 1,4 millones de dólares en pesos en moneda local que antes estaban en papeles no renovados, y que demandan dólares, no quedarse en pesos, fue una fuerza demasiado potente, aun para la intervención simbólica de Scott Bessent y sus muchachos.

El ciervo no se contentó con la seguridad teórica del Tesoro versión EE.UU., y eligió correr rápido como una liebre a los dólares de ocasión. Venciendo incluso al efecto confianza que intentaron mostrar las fuerzas de Bessent.

Algo quedó claro ese día. Los mercados solo esperan una noticia concreta y exacta: cómo será la activación del swap por unos US$ 20 mil millones que el gobierno norteamericano asegura, reafirma y repite se pondrá a disposición de la Argentina con un único objetivo simple, claro y concreto: que el país no caiga en default entre 2026 y 2027. Según lo negociado, divulgado pero no confirmado, Estados Unidos sería a disposición del país en alguna cuenta del Tesoro argentino en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), se activará cada vez que llegue un vencimiento importante de los bonares y globales; y, también, los bopreales. Los dólares que pondrá a disposición del gobierno norteamericano a través de los DEG del Fondo Monetario Internacional (FMI), se activarán y podrán a disposición del país días antes de concretar los pagos correspondientes al 9 de enero y 9 de julio de 2026 y 2027. Serían unos 4.224 millones en el primer caso, y otros 4.213 en el segundo. En total, US$ 8.437 millones que se replican en ambos períodos sumando finalmente 16.874 millones. A este dinero hay que sumar 1.005 millones de bopreales (bonos emitidos para cancelar la deuda con los importadores incurrida durante el gobierno de Alberto Fernández) en febrero y otros 1.028 millones en mayo, con un total de 2.033 millones de dólares, en ambos casos solo para el ejercicio 2025. Los dos capítulos suman US$ 18.907 millones; unos US$ 1.093 millones menos que el dinero que los US$ 20 mil comprometidos en la ayuda de Estados Unidos y el FMI.

Los dólares se activarían unos días antes del pago, quizá, sin que la Argentina deba pedir autorización. Simplemente el país deberá anunciar al Fondo Monetario Internacional (FMI), que activará una cantidad predeterminada de Derechos Especiales de Giro (DEG, la moneda del organismo cotizante en dólares), los que se descontarán de los casi 110 mil millones de dólares que Estados Unidos aporta anualmente al organismo que maneja Kristalina Giorgieva. El dinero se utilizará exclusivamente para cumplir con el vencimiento de los bonares y globales o los bopreales. Solo para este motivo. Ni una divisa para sostener tipos de cambio o compromisos varios existentes o por inventar. Concretamente, la intención puntual y exclusiva, es que la Argentina no caiga en default durante los dos años que restan de gestión de Javier Milei. Luego, se verá.

Como se instrumentarían a través del FMI vía swap, piensan en ambos costados de las orillas donde se diseñó el plan; no se requerirá ni una ley en la Argentina ni una autorización del Congreso de los Estados Unidos. En el primer caso, porque significaría cambio de pasivos, ya que la deuda con bonistas muta en pasivo con el FMI; con lo cual, al no haber nuevo endeudamiento, se surfearía la necesidad de pasar por el Congreso. Al menos en la visión del oficialismo. Por el lado del gobierno de Donald Turmp, no hay dinero de la administración nacional para la Argentina, sino un giro de dólares desde el FMI con plata que, sí o sí, con o sin ayuda al país sudamericano, EE.UU. habría destinado al Fondo. Trump salvaría las críticas demócratas. Y mantendría a su aliado en sintonía con el capitalismo mundial.

Hasta que este anuncio no se concrete. Se anuncie. Se ponga en funcionamiento. Y, en lo posible, se muestren los papeles firmados por los dos gobiernos, el peso argentino será un ciervo atento y cobarde, a punto de huir al dólar como una liebre.




 

lunes, 13 de mayo de 2024

Panorama económico. La bestia que avanza y nadie le presta atención… @dealgunamanera...

 Panorama económico. La bestia que avanza y nadie le presta atención…

Picosaurio. Dibujo: Pablo Temes

El desenlace del juicio en EE.UU. por la reestatización de YPF va a encontrar a una Argentina desarmada e inerte.

© Escrito por Carlos Burgueño el domingo 11/05/2024 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La bestia avanza. Nadie la puede parar. Y en algún momento, embestirá fuerte contra Argentina. Y, de no cambiar radicalmente la realidad económica y financiera local, será un golpazo del que se tardarán años, quizá décadas, en salir. Sorprende la inacción, no sólo del Gobierno, sino de toda la clase política criolla; la que a esta altura debería estar resolviendo cómo enfrentará el problema cuando explote, y represente un bombazo enorme contra la estabilidad financiera del país. A cambio de esto, los políticos locales se señalan como los responsables, culpan a fantásticas conspiraciones o, directamente, niegan que sea un problema. Y, como no, apuntan a ver cómo ganar algunos votos con la cuestión. Lo cierto, es que cuando llegue el punto final de un proceso que amenaza demoledor, y de no cambiar la inactiva realidad, la conclusión de un proceso judicial contra la Argentina en los Estados Unidos, donde hay casi nulas chances de ganar; encontrará al país desarmado e inerme.

El juicio contra el país por la manera en que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner reestatizó YPF, continúa su derrotero, con novedades más que peligrosas para la muy débil posición argentina. Como se sabe, las últimas novedades son que el fondo vencedor Burford Capital sobreactúa que quiere cobrar, y le pide a la jueza del Segundo Distrito Sur de Nueva York, Loretta Preska quien falló en contra de la posición local, que avance con embargos a las acciones que el Estado argentino tiene en YPF, el Banco Nación, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), Aerolíneas Argentinas, la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales SA, (Arsat) y Energía Argentina SA (Enarsa). No reclama los embargos para cobrar, sino para garantizarse que el gobierno argentino lo hará en el futuro, cuando el caso termine su derrotero que hoy tiene parado en la Cámara de Apelaciones de Nueva York; donde es muy difícil que el país logre dar marcha atrás lo que ya decidió Preska. Habrá, además, una estación más antes del desenlace. Argentina probablemente apele ante la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos; una instancia donde el país nunca tuvo suerte. El proceso total puede demandar unos dos años, y culminar en algún momento del 2026. Demasiado tiempo para pensar soluciones en un país acostumbrado en que el corto plazo es semanas, el mediano un mes y el largo un semestre. Sin embargo, un país que se maneje seriamente debería estar analizando cómo pagará los US$ 16 mil millones que reclaman con un fallo de primera instancia a su favor los Burford Capital y Eton Park, los que con intereses podrían incrementar el número a más de US$ 18 mil millones finales.

Esta causa empezó a ser negociada por el fondo Burford en junio de 2012. Pudo esperar una definición casi 11 años.

Para tener una idea de la dimensión de lo que se está hablando, es el caso de mayor pasivo en dólares en la historia de los juicios de Wall Street. Es la segunda deuda más importante del país luego de los US$ 44.800 millones que se le deben al Fondo Monetario Internacional (FMI). Es el juicio de un privado a un país más importante a nivel mundial. Y, lo más destacado, no hay ninguna manera que Argentina genere semejante cantidad de dólares y los deposite en las reservas del BCRA para cuando el juicio haya concluido. Al ritmo que vienen recuperándose las reservas netas del Banco Central, recién Argentina podría conseguir ese dinero en unos tres años. Pero, claro, debería olvidarse de abrir el cepo. O de pagarle al FMI. O de cumplir con las obligaciones financieras contraídas en el canje de deuda de octubre del 2020.

En paralelo, un tema explosivo navega el juzgado de Preska. Un gran misterio de este megajuicio es quiénes son los socios del principal fondo demandante y vencedor, Burford Capital. Esta persona, personas o sociedades recibirán, cuando Argentina pague, miles de millones de dólares que tendrá que pagarle el país. Para agregarle misterio al guion, Burford ya vendió el 15% del juicio en US$ 66 millones en junio de 2017; tres años después de haberlo adquirido en unos 35 millones de dólares en los tribunales madrileños donde se llevaba adelante el concurso de Petersen Energía y Petersen Inversora. En aquella operación, el fondo de capitales ingleses especializado en adquirir por el mundo causas judiciales semimuertas para luego inyectarles capital y argumentos penales y comerciales para revivirlas y accionar en consecuencia; había valuado la totalidad de la causa por la renacionalización de YPF en unos US$ 440 millones; mientras le declaraba a Preska por un reclamo general de más de US$ 3 mil millones. Con esos 66 millones de dólares de venta del 15% de la causa a los misteriosos accionistas de la causa, Burford Capital puedo solventar todos los gastos de la causa, tanto su adquisición en Madrid, como las acciones judiciales en el Segundo Distrito Sur de Nueva York que maneja Preska. Si la Justicia de los Estados Unidos mantuviera firme el fallo negativo contra el país (algo casi inevitable) hasta el de la causa para cuando llegue a la Corte Suprema de los Estados Unidos y sostuviera así, que el monto a pagar fuera de US$ 16 mil millones, la ganancia de Burford entre la compra de la causa y el cobro final treparía al 45 mil % en algo más de nueve años de juicio. Supera incluso al más de 1.000% de ganancia de los fondos buitre contra Argentina en la causa iniciada en 2006 y finalizada en 2016.

El reto de las reservas, una disputa de poderosos y la pesada deuda eléctrica.

La causa se basa en el reclamo de Burford por la forma en que se nacionalizó la petrolera sin realizar una Oferta Pública de Adquisición (OPA), tal como figuraba en el estatuto definido en 1993 durante la privatización impulsada en la presidencia de Carlos Menem. Allí el país se comprometía en la Bolsa de Comercio de Nueva York a que cualquier operación de adquisición posterior de una porción de la petrolera argentina obligaba a hacer una oferta por el total de las acciones del mercado.

La demanda fue iniciada por un especialista mundial en este tipo de batallas: el fondo Burford Capital. El tipo de maniobra en que se especializa Burford es ofrecer a tribunales de todo el mundo dinero al contado a cambio de la venta de la totalidad o parte de los derechos de estas causas. Burford, un gigante financiero con espaldas amplias, luego aplica el profesionalismo de sus abogados internacionales con toda la paciencia del mundo para esperar los fallos finales. De hecho, esta causa comenzó a ser negociada por Burford en junio de 2013; con lo que pudo esperar una definición de casi 11 años.

El reclamo original del fondo es por los daños generados al resto de los accionistas de la petrolera argentina, luego del pago que se les hiciera a los españoles de Repsol por la reestatización del 49% de YPF en 2012. Burford les había comprado a dos empresas españolas, Petersen Energía SAU y Petersen Inversora SAU (sin vinculaciones ya en ese momento con el grupo argentino Petersen), el privilegio de presentar un caso contra la República Argentina y contra YPF, luego de la expropiación de Repsol en 2012. Finalmente, el 11 de julio de ese año, la compañía anunció que había comprado al fondo estadounidense Eton Park Capital una participación del 70% en un caso similar presentado contra el soberano e YPF en 2016.



    

domingo, 30 de abril de 2023

 Jugar con la paciencia…

 

Vidalita porteña. Dibujo, Pablo Temes.

Es lo que siguen haciendo tanto el oficialismo como la oposición. No han aprendido la lección.

© Escrito por Nelson Castro el sábado 29/04/2023 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.
 

“Creíamos que no llegaríamos al viernes”. Esta confesión hecha por Andrés “Cuervo” Larroque ilustra el verdadero aquelarre que se vivió al interior del Gobierno durante la primera mitad de la semana que pasó. Es un clima de desasosiego y falta de autoridad que aún no ha cesado. Sobre el final del viernes, el dólar paralelo cerró en alza.


El problema que representa la corrida cambiaria es su impacto en el nivel de precios de todos los productos, desde el kilo de pan, pasando por una tuerca y llegando hasta los artículos de mayor sofisticación. Las consultoras que se dedican a medir el índice de precios al consumidor están pronosticando un nivel de inflación cuando menos similar al de marzo, con un piso a partir del 7%.

La herramienta que utilizó el Gobierno para poner freno al desenfreno de la divisa estadounidense fue muy simple y tosca: el apriete. El miércoles a primera hora, Cleri, que es el hombre de Sergio Massa en el Banco Central, tenía sobre su mesa de trabajo la lista de todas las “cuevas” en las que se comercializa el “blue”, algunas de las cuales son regenteadas por personajes con afinidad por el kirchnerismo.

A cada una de ellas se le hizo sentir el apriete. Fue entonces que “esos cuatro vivos”, según los dichos de Massa, hicieron aparecer los dólares que hicieron que su cotización bajara de 495 a 474. También es preciso hacer dos reflexiones: la primera, que el dólar no se puede “bajar a las trompadas” por mucho tiempo. La historia argentina es prolífica en ejemplos que fracasaron. Pero las urgencias del Gobierno tienen que ver con ganar semanas y, en algunos casos, se conforman con 24 horas. La segunda, el triste papel al que fue relegado Miguel Pesce, presidente del BCRA, cuando los rumores de que Sergio Massa había intervenido el Banco Central comenzaron a circular. La diferencia fue sutil. El ministro no lo intervino pero operó directamente a través de su hombre de confianza para bajar la divisa. A esta altura, Pesce es un sobreviviente al que poco le importa lo que puedan pensar de él.


Aunque parezca increíble, el tigrense se sintió ganador al terminar la semana.

¿Es acaso un logro para destacar que durante el mes de abril el dólar blue haya incrementado su valor 76 pesos? Es parte del plan “llegar como sea”, total la bomba deberá desactivarla el próximo gobierno.

La falta de los dólares aportados por el campo se hace sentir. La brutal sequía que afecta al país nos privó de exportaciones por más de 15 mil millones de dólares. Nos toca ser testigos de una verdadera paradoja: el kirchnerismo, que desde la Resolución 125 tanto hizo por trabar las exportaciones agrícolas, hoy lamenta la caída que han experimentado. Tanto vilipendio K a los exportadores de granos parecería haberse vuelto en contra del oficialismo.

Los dichos de Cristina Fernández de Kirchner en la inauguración de la Escuela Justicialista Néstor Kirchner aportaron poco de nuevo. Llamar “clase magistral” a esa larga perorata carente de substancia y poder de fuego es una exageración superlativa. Lo más llamativo de la alocución autorreferencial y abundante en contradicciones y falacias de la expresidenta en funciones fueron los dardos que lanzó contra Javier Milei.

Discurso de barricada, gritos y corporalidad exacerbada. Disfruta tanto hacer el papel de mala y maestra ciruela que cada aparición le causa un enorme placer. Subir al ring en el rincón del enemigo al candidato libertario no fue casual, sino parte de una estrategia que busca minar las posibilidades electorales de Juntos por el Cambio.

Milei capta votos desde ambos lados de la grieta pero, en el número final, termina perjudicando las chances de victoria de JxC. Prueba de ello es la decisión tomada por el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, de no desdoblar las elecciones provinciales. La maniobra tiene un motivo netamente electoral de muy simple explicación: hacer que la boleta con la candidatura presidencial de Milei traccione a sus votantes a meter en la urna la boleta completa que incluya a su candidato a gobernador, quitándole así votos al candidato de JxC. Todo esto no haría más que consolidar las chances de Axel Kicillof para lograr la reelección.


La acechanza que representa Milei tuvo mucho que ver en la concreción de la reunión convocada por Mauricio Macri con los principales precandidatos del PRO. Se diría que los unió el espanto. Es un espanto que experimentan también varios intendentes bonaerenses que pertenecen a JxC. Lo que varios de ellos están viendo es que, si se votara hoy, la elección para gobernador la estaría ganando Kicillof.

Entre tanta incertidumbre, María Eugenia Vidal vuelve a bailar el minué de la indecisión.

En PRO evalúan bajar al primo Jorge para competir en la Ciudad y encolumnarse tras la ex orgullosamente bonaerense.

Es una decisión que podría provocar otro tembladeral a las ya agitadas aguas del equipo amarillo. Vidal tampoco descarta ir por la presidencia.

Todo vale en campaña pero hay cosas que rozan el ridículo: aparecer en un programa de televisión –netamente periodístico– junto a su pareja, Quique Sacco, compartiendo su mes de casados es propio de un candidato que recién comienza y necesita apelar a este tipo de artimañas para mostrar su humanidad. 

La etapa de “conociendo al candidato” ya pasó. Alguien debería hacérselo notar. Vidal es una mujer valiosa pero busca desesperadamente volver a cubrirse del manto de cercanía que supo tener con el votante. 

Una cosa es cierta, de un lado y del otro, aún no han aprendido que no se puede jugar con la paciencia de la gente.