Los bancos
digitales ganan terreno y se aprestan a destronar un gigante del mercado
tradicional…
Mientras los tradicionales se digitalizan, las fintech se bancarizan y
tienen las de ganar. Los pagos virtuales arrasan frente al desarrollo de la
infraestructura de lo analógico.
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Escrito por Eugenia Muzio, redactora de Economía
Política. Acreditada en el Ministerio de Economía. Mail: emuzio@perfil.com, el lunes 30/06/2025 y publicado por el Diario
Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El mercado bancario en la Argentina vive un proceso
cruzado en el que las entidades tradicionales se
digitalizan y las fintech se “bancarizan”. Hace una
semana Galicia terminó su fusión con HSBC, mientras se
conoció que la entidad digital más grande de Europa desembarcará en el país.
Todos estos movimientos se producen en un escenario en el que las entidades
físicas buscan mantener una hegemonía, ya rota por las nativas tecnológicas,
que ganan terreno por ofrecer atractivo a los usuarios e, incluso, ya son más
grandes en cuanto a cantidad de clientes.
El ecosistema financiero en el país es, a comparación del resto del
mundo, chico. Hay 73 entidades en total y la tendencia de los grandes jugadores
instalados hace tiempo en la Argentina es concentrar para abarcar más clientes.
Pero, en el último tiempo, hubo movimientos que agitaron el escenario: Mercado
Pago anunció que inició los trámites para ser un banco y Revolut, un gigante digital británico, compró Cetelem, uno
de las dos instituciones más chicas de nuestro país, según informó
la agencia Bloomberg.
La bancarización de las fintech se da pese a que desde el inicio de la
gestión, el Gobierno de Javier Milei le abrió el juego a las
billeteras con distintas políticas como la habilitación para
cobrar jubilaciones, asignaciones sociales y sueldos o la interoperabilidad
total de los QR. Esas decisiones generaron tensión con la banca tradicional,
que disputó sus negocios y buscó digitalizarse para prepararse para la
competencia con la llegada de MODO.
Ualá y Galicia pelean el puesto del
banco más grande.
Pero aun así hay fintech que ya pelean en términos de magnitud y,
sumando herramientas bancarias, pueden pisar fuerte en el mercado. Ualá es el caso testigo. Adquirió Wilobank, el
primer banco digital del país, en 2021 y recibió la aprobación del Banco
Central en 2022. Gracias a eso, hoy funciona como banco a través de Ualá Bank,
y puede hacer lo que otras billeteras virtuales no y la banca tradicional
sí: intermediación financiera. En ocho años consolidó una
cartera de más de 7 millones de clientes, con un ritmo de crecimiento que se
acerca a 100.000 por mes y que ya superó en cantidad al grupo bancario privado
más importante del país.
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quedar secos hasta noviembre"
En cambio, este 23 de junio el Grupo Financiero Galicia terminó la fusión con HSBC, la entidad que adquirió y que temporariamente funcionó como Galicia Más. En ese proceso, que duró un año, incorporó alrededor de 600.000 clientes, algunos con cuentas duplicadas, y hoy tiene un total de 5 millones.
No hay duda de que los usuarios prefieren cada vez más las alternativas
digitales. El último informe de Inclusión Financiera del Banco Central reveló
que, a diciembre de 2024, la cantidad de pagos electrónicos por adulto era de
28,3 por mes, un crecimiento del 45% con respecto a 2023; mientras que las
transferencias electrónicas eran de 13,9, un incremento del 82% respecto al año
anterior.
Tensión por las “reglas de juego”
En contraposición, la infraestructura física de los tradicionales no muestra
desarrollo. "A fines de 2024, la densidad de la
infraestructura bancaria física, que abarca sucursales, cajeros automáticos y
terminales de autoservicio, se ubicó en 14,5 puntos por cada 10.000 habitantes.
Esta cifra representa una disminución respecto a los 15 puntos registrados dos
años antes. Según explica el informe, dicho descenso se debe,
entre otras causas, “a la migración de operaciones
de puntos físicos a canales electrónicos de entidades financieras (EEFF)”.
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Mientras que desde el mundo fintech
aseguran que no acapararán terreno, sino que buscarán “competir”, del lado de
la banca tradicional buscaron bajarle el tono. “Nadie lo
está viendo como que son de la vereda de enfrente”, planteó una
fuente del sector a PERFIL.
AM/ML.





















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