domingo, 12 de julio de 2026

El plan de Donald Trump para redefinir el mapa de la Argentina… @elprofesorcapomasi...

 El plan de Trump para redefinir el mapa de la Argentina…

Retratos de Javier Milei y de Donald Trump, durante los festejos por los 250 años de la independencia norteamericana en la Embajada de EE.UU. Fotografía: Rodrigo Abd - AP.

Busca garantizar el control del Atlántico Sur, el paso transoceánico y la Antártida; impulsó un acuerdo de defensa que le abre la puerta a Peter Thiel; las diferencias con Brasil y el replanteo sobre Malvinas.

© Escrito por Jorge Liotti el sábado 04/07/2026 y publicado por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El vínculo directo que forjó el presidente Javier Milei con su par Donald Trump generó una corriente de relación entre la Argentina y Estados Unidos inédita en la historia. Ni siquiera en el menemismo el alineamiento había sido tan profundo. El argumento más frecuente para explicar este grado de sintonía fue el de la empatía personal entre los mandatarios, sus afinidades ideológicas y estéticas, y la vocación común de generar una liga global de líderes de la derecha dura.

Pero de fondo subyace un factor mucho más consistente, cuyas implicancias reales todavía son difíciles de pronosticar: el cambio radical en la visión geoestratégica de Estados Unidos que impuso Trump, en la cual por primera vez en la historia América latina ocupa un papel de relevancia. La intervención en Venezuela, la presión sobre Cuba y los documentos de defensa y seguridad que difundió entre diciembre y enero pasados son una expresión elocuente. 


Javier Milei y Donald Trump en enero pasado, durante la firma del Board of Peace en Davos. Fotografía: Markus Schreiber - AP

En ese contexto, la Argentina se transformó en una pieza clave, especialmente por la relevancia que en la nueva doctrina norteamericana adquieren el Atlántico Sur, los pasos transoceánicos y la AntártidaEn alguna medida, el jefe de la Casa Blanca está redefiniendo el mapa del país. Como si fuera el planisferio invertido que tenía en su escritorio Raúl Alfonsín, y que retrató Pablo Gerchunoff.

Ese significativo reseteo se sostiene en tres replanteos conceptuales. El primero, que Estados Unidos asume que ya se agotó definitivamente la etapa de la unipolaridad que marcó la post Guerra Fría, por lo cual dejó de ser la potencia hegemónica. En consecuencia, debe prepararse para un mundo más caótico, en el cual emerge una nueva bipolaridad, ahora con China. Esta línea se viene edificando desde la gestión de Barack Obama, pero ahora adquirió una nueva intensidad. 

Joe Biden y Barack Obama. Fotografía: Lynne Sladky – AP 

El segundo, que en ese nuevo diseño global el mundo se distribuye en áreas de influencia, y la región donde Washington proyecta su ascendencia es inevitablemente el continente americano, por geografía, por historia y por razones de seguridad. Es la versión Trump de la vieja doctrina Monroe, con la diferencia de que la potencia a repeler no es Europa, como en 1823, sino China, que ya extiende su dominio por Asia.

Y el tercer replanteo, derivado de lo anterior, es que Estados Unidos reemplaza su histórica visión hemisférica horizontal, que la unía esencialmente a Europa, por una concepción hemisférica vertical, que va desde el Ártico hasta la Antártida. Desde la perspectiva trumpista, Europa ha dejado de ser confiable como aliado incondicional y sus prestaciones en materia militar han mermado. En consecuencia avanza hacia un desacople que se expresa en las tensiones dentro de la OTAN, aun cuando la amenaza de Rusia haya aumentado tras la invasión a Ucrania.

Pete Hegseth, secretario de Guerra, llega a una conferencia en el Comando Sur. Fotografía. Rebecca Blackwell - AP. 

Complementariamente el Pentágono analiza un cambio fuerte en su operatividad al evaluar la unificación del Comando Norte (cuya área de acción es América del Norte y el Caribe, donde se encaran los problemas más críticos: inmigración y narcotráfico) con el Comando Sur (para América del Sur), en un único Comando Hemisférico, avanzando hacia una seguridad continental integrada. También prevé una actualización de su doctrina, a partir del reciente recambio en el Colegio Interamericano de Defensa, que reúne a militares y diplomáticos de la región, bajo la órbita de la OEA. Allí acaban de dejar la conducción en manos de un general del Comando Sur que tiene como misión adaptar la orientación de la institución a la nueva cosmovisión.

Dentro de este marco conceptual, una obsesión recurrente de Trump son los pasos interoceánicos, porque son los que le permiten dominar los mares que rodean y protegen el continente americano, frente a un programa naval de China que ha venido creciendo sostenidamente en los últimos años. 

Un avión con Donald Trump Jr. aterriza en Nuuk, Groenlandia, en enero de 2025. Fotografía: Emil Stach - Ritzau Scanpix Foto. 

Por esa razón, amenazó con invadir Groenlandia, hasta que logró que le habilitaran la instalación de tres bases militares en la gigantesca isla. Después presionó fuertemente a Panamá para expulsar a las empresas asiáticas de la logística del canal y lo declaró una prioridad de seguridad nacional, aunque por ese cruce sólo pueden pasar embarcaciones comerciales, no buques de guerra, que por su dimensión y calado requieren de otra profundidad.

Y es allí en donde emerge la gravitación del último paso interoceánico, compuesto por el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake al sur de la isla de Tierra del Fuego, que no sólo es uno de los seis pases estratégicos a nivel global, sino que es uno de los mejores lugares para operar y esconder submarinos balísticos, en casos de crisis.


Cruce de camiones por el Estrecho de Magallanes. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Bajo esta lógica, para Estados Unidos se transformó en un objetivo garantizar la gobernabilidad del cono sur, que significa alejar la amenaza china, contar con socios confiables y establecer una presencia disuasiva más visible.

esta mirada no está atada exclusivamente a una dimensión militar, sino también a otro aspecto estratégico que es asegurar cadenas de suministro para las economías del futuro, en un contexto global que se ha vuelto demasiado inestable.

Por eso ahora incorpora un plano adicional a su mirada cuando transforma en un factor de seguridad a la energía y a los minerales críticos (la Argentina suministra hoy el 58,8% del carbonato de litio que importa EE.UU.), y cuando proyecta la importancia de la Patagonia como un lugar propicio para la instalación de empresas tecnológicas que son aliadas directas de la administración Trump, las que además del frío y el agua requieren también estar lejos de las zonas de conflicto. El que maneja la energía, la tecnología y los datos, gestiona un poder que ahora desafía la clásica prevalencia militarista.


La Base Marambio es la principal estación científica y militar permanente que Argentina mantiene en la Antártida. Fotografía: Instituto Antártico Argentino. 

En esta mirada más integral, opera un cambio fundamental: a diferencia de lo que ocurría hace 100 años, hoy la Argentina tiene objetivos mucho más complementarios con Estados Unidos, que requiere una provisión continua de energía, alimentos y minerales, sin importar al mismo tiempo el desorden que emana de proveedores tradicionales como Rusia o Medio Oriente. Todos estos tópicos vienen siendo motivo de conversación diplomática, a veces reservada.

Los acuerdos de Thiel.

Trump realizó en menos de un año tres gestos económicos muy fuertes de apoyo a la gestión de Milei. Intercedió para lograr un nuevo acuerdo con el FMI, lo rescató con un swap de urgencia antes de las elecciones y lo respaldó en el juicio por YPF. Ayudó al Gobierno en sus urgencias como ninguna otra administración norteamericana lo había hecho en su historia. Pero al mismo tiempo impulsó sus objetivos menos inmediatos y se movió para correr a China del proyecto de un puerto y una base integrada en Tierra del Fuego, profundizó una serie de ejercicios militares con la Argentina y avanzó en un esquema de cooperación que tuvo un punto culminante con la habilitación de la venta de los aviones F16.


Donald Trump y los presidentes aliados de la región firman el acuerdo antinarco conocido como Escudo de las Américas. Fotografía: AP. 

Además, en los últimos dos meses Estados Unidos avanzó en dos acuerdos de hondas implicancias para el país. El primero fue un pacto regional que se firmó en marzo en Doral, Florida, que se conoció como el “Escudo de las Américas”. Allí 12 países, incluida la Argentina, se comprometieron a disponer del uso de la fuerza militar para desmantelar organizaciones criminales transnacionales y el narcoterrorismo. En los hechos, es un puente de ingreso de las fuerzas norteamericanas, en coordinación con los gobiernos de la región, para poder intervenir frente a una amenaza creciente para la estabilidad hemisférica. La presencia allí del ministro de Defensa, Carlos Presti, pareció desbordar la discusión legal que existe en la Argentina sobre los límites de la acción militar en cuestiones de seguridad interna.

Este compromiso tiene un efecto colateral inevitable: enturbia el vínculo con Brasil, que no adhirió al convenio y que desconfía de las intenciones de Washington. En Itamaraty, la cancillería brasileña, ven con preocupación la apertura generosa que la Argentina le ofrece a Estados Unidos en la región, porque altera un equilibrio implícito en la relación bilateral.


Acuerdo que firmaron el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el embajador de EEUU, Peter Lamelas. Fotografía: Ministerio de Defensa.
 

El segundo acuerdo se firmó hace un mes entre Presti y el embajador norteamericano, Peter Lamelas, y atañe específicamente a cuestiones de defensa. Argentina quedó en línea para participar de un programa de adquisición de drones, y al mismo tiempo se estableció un compromiso de abastecimiento de combustible para buques militares en condiciones preferenciales, que los estrategas relacionaron con el interés de EE.UU. en el Atlántico sur.

Pero en este entendimiento, se incluyó un párrafo que no se difundió públicamente. Es el que hace mención a que la cooperación de Estados Unidos va a ser canalizada a través de la empresa Arsoft US “junto a sus empresas asociadas” MeetKai, XRF.AI y el Grupo Arecco. Es decir que el acuerdo incluye a los contratistas designados, como suele imponer el Pentágono. Presti incluso participo de una exhibición de esas empresas hace más de un mes.

El Ministro @tgcarlospresti visitó la demostración de sistemas de Inteligencia Artificial para las Fuerzas Armadas, presentada en el marco de la cooperación con los Estados Unidos por Arsoft US, junto a sus empresas asociadas MeetKai y XRF.AI, y Grupo Arecco. 

Esas compañías son proveedoras de software específicos e inteligencia artificial del Pentágono y operan en el mismo ecosistema de tecnología para la defensa que aporta Palantir, la empresa del magnate Peter Thiel. “Thiel es el principal socio en tecnología militar de la administración Trump. Está claro que en el acuerdo de Defensa que se firmó tendrá un rol importante. De todos modos, lo más preocupante es su posible participación en el proyecto de gemelos digitales, porque eso le permitirá un acceso ilimitado a todos los datos personales”, explica un importante exfuncionario de la gestión libertaria. 


Peter Thiel, CEO de Palantir ingresa a la Casa Rosada para reunirse con el presidente Javier Milei. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Para algunos sectores militares y diplomáticos la eventual influencia de Thiel es una expresión de algunos problemas de fondo que rodean al vínculo privilegiado entre la Argentina y EE.UU. En primer lugar, la natural asimetría en los acuerdos, producto de la disparidad de capacidades de ambos países, que desde una mirada convencional marca una resignación de cuotas de soberanía por parte de la Casa Rosada.

Esto se complementa con cierta precariedad jurídica que envuelve este proceso. Por ejemplo, el pacto antinarco de Doral y el acuerdo bilateral de Defensa no pasaron por el Congreso. Tampoco tuvo debate legislativo el ingreso de tropas extranjeras para la realización de ejercicios militares, ya que sólo se habilitó por decreto. Estas limitaciones son las que hacen dudar de la continuidad de esta convergencia una vez que Trump y Milei no estén más en el poder.


La Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) reclama por la obra social de los militares. Fotografía: UPCN.

Y el tercer aspecto reside en las dificultades presupuestarias que tienen las Fuerzas Armadas, que contrastan con el nivel de integración que propone EE.UU. La Argentina destina menos del 1% de su presupuesto a la defensa (y el 80% se va en sueldos), muy por debajo de países como Chile o Brasil, y tiene graves problemas operativos, como haber dejado de contar con un portaaviones, haber perdido su capacidad submarina y haber resignado su potencial aéreo. Hoy se reproducen las bajas militares por los magros salarios y acecha una crisis en la obra social por una deuda abultada. Parece regir una disonancia entre estos problemas domésticos y la vocación por transformarse en un aliado preferencial de la principal potencia global.

Malvinas.

Nunca el gobierno y los medios británicos habían reaccionado en modo tan inmediato respecto de una noticia sobre las islas Malvinas como cuando a fines de abril se filtró un mail del Pentágono que hacía referencia a un posible cambio en la postura de EE.UU. sobre el conflicto. No sólo influyó el hecho de que se difundiera en una agencia de noticias de origen inglés, como Reuters, sino principalmente con que el mensaje partió del corazón de Washington, no de una embajada o una fuente periférica. El episodio fue interpretado con profunda seriedad en Londres, como pocas veces ocurre. 


Donald Trump con el primer ministro británico Keir Starmer, durante su última visita a Inglaterra. Fotografía: Evan Vucci – AP.
 

La razón evidente de ese mensaje, que después el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó minimizar, fue expresar el malestar de Trump por la reticencia de Gran Bretaña a facilitar operaciones militares norteamericanas en la isla Diego García, en el marco de la guerra contra Irán. Por eso la mención a las Malvinas en este contexto pareció más un intento de provocación que un replanteo serio.

Sin embargo, algunos actores de la diplomacia militar, tanto argentina como estadounidense, sugieren no interpretarlo tan superficialmente, no porque haya un giro en ciernes, sino porque proponen enmarcarlo en el contexto de los nuevos lineamientos geoestratégicos de la Casa Blanca.


La base militar de Mount Pleasant, la fortaleza construida por Gran Bretaña tres años después de la Guerra de las Mavinas. Fotografía: Mauro V. Rizzi - LA NACION. 

Bajo esta óptica, la disputa por la soberanía de las islas es una cuestión menor en comparación con el objetivo de Estados Unidos de garantizar su dominio en el Atlántico Sur y replegar a China. Por eso Washington estaría inclinado a favorecer un acercamiento entre la Argentina y Gran Bretaña, bajo su paraguas. Por ahora sin más implicancias a futuro que la vocación por remover obstáculos y actuar en forma conjunta en cuestiones como la pesca ilegal, el paso seguro por Drake y la logística fluida hacia la Antártida (cuyo tratado debe ser revisado en 2048, en un contexto de revalorización de su potencial mineral).

La primera expresión de este cambio de prioridades se produjo con la venta de los aviones F16, a la que Gran Bretaña siempre se había opuesto, pero a la que ahora debió ceder por la presión de Trump. Algunos expertos incluso destacan que se trata de la versión más moderna y mejor equipada de esos cazas, un factor que siguieron atentamente en Londres y en Santiago (Chile realiza anualmente ejercicios militares con los británicos en el estrecho de Magallanes, por ahora sin generar quejas formales de la Argentina).


Javier Milei participo de ejercicios navales combinados a bordo del portaaviones USS Nimitz de los Estados Unidos. Fotografía: Presidencia. 

El conflicto por las islas Malvinas quedó así expuesto a un cambio de paradigma mucho más amplio que impulsa Trump, y que probablemente en algunos aspectos trasciendan a su gestión. El gran interrogante en este aspecto es: ¿está la Argentina en condiciones de interpretar el sentido más profundo del cambio geoestratégico que experimenta Estados Unidos? ¿O se contenta con los beneficios de corto plazo que ofrece la administración republicana?   



El juego de las diferencias… @elprofesorcapomasi...

 El juego de las diferencias…


Deidad criolla. Dibujo: Pablo Temes.


En un contexto político en el que el Gobierno exhibe altos niveles de euforia, es preciso entender el liderazgo del capitán del seleccionado y el del Presidente.


© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 12/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Se vive dentro del Gobierno un estado de euforia, alimentado en estos días por el fenómeno psicológico – social que produce la marcha triunfal de la selección nacional de fútbol en la Copa del Mundo. La épica remontada que llevó al triunfo frente a la selección de Egipto se instaló como un ejemplo inspiracional de alto impacto interno y externo. En medio de una situación internacional convulsionada por las guerras en Medio Oriente y la de Ucrania que no cesan, destaca la admiración mundial por lo protagonizado por los jugadores en las primeras horas de la tarde del martes pasado en el Mercedes-Benz - Stadium de Atlanta. Volveremos sobre esto en el final de esta columna. Javier Milei – y su hermana Karina – tienen ya la mente puesta en la reelección.

Por eso es que la agenda del oficialismo ha pasado a incluir la reforma electoral como uno de los asuntos prioritarios. Es curioso lo que está ocurriendo: una de las medidas más trascendentales y positivas que logró hacer aprobar el Presidente fue el de la boleta única. Era una medida clave para terminar con toda una ingeniería de manipulación de la voluntad popular que se venía reclamando desde hace décadas. Por eso, llama mucho la atención que sea el mismo gobierno el que se embarque en esta cruzada con este afán por restablecer el tema de las colectoras, metodología usada claramente desde hace años para alterar la genuinidad del sufragio. Una vez más, asistimos a la reaparición de la casta y sus malas prácticas, algo que los hermanos Milei habían prometido erradicar y, hasta aquí, no han cumplido.

Esta tarea –la del engranaje electoral– constituye uno de los quehaceres fundamentales de Diego Santilli. El jefe de Gabinete tiene paño para ello: sabe cómo manejar la rosca política y se encuentra cómodo en ella. Conoce al peronismo –donde se “formó”– y, por supuesto, al PRO y a la UCR durante su paso por lo que supo ser el partido que fundó Mauricio Macri y por lo que después fue Juntos por el Cambio. Es, al final, alguien que pertenece a la “casta política”. Qué triste es ver que, cuando las papas queman, se vuelve a los artilugios de siempre con tal de sacar alguna ventaja.

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Con las colectoras hay cierta comodidad estratégica para los gobernadores. Concretamente les permite armar listas locales competitivas para retener su poder mientras garantizan el apoyo a la candidatura presidencial que mejor mide, evitando así cualquier efecto de arrastre negativo. En la ciudad de Buenos Aires ocurre algo singular. Jorge Macri, en contra de los deseos de su primo, quiere ser el candidato de La Libertad Avanza; por eso continúa tiñendo su discurso de violeta y fomentando las banderas de la ley y el orden y la mano dura. A su vez, la vicejefa de Gobierno Clara Muzzio salió a competirle y está jugando el mismo juego de seducción. La relación entre ellos no es buena. ¿Creerán que es fácil engañar al electorado porteño o simplemente corren detrás del poder a cualquier costo? Sea cual fuere la respuesta, será difícil que Karina Milei entregue los primeros lugares en la lista. Dentro de la Libertad Avanza ya reconocieron que el acuerdo es una opción viable pero bajo los términos y condiciones de la hermana presidencial. Mauricio, sabe bien las consecuencias.

Volviendo al triunfo épico de la Argentina sobre Egipto por 3 a 2, el Presidente –eufórico– sorprendió al aire con Alejandro Fantino en su canal de streaming Neura minutos después de haber terminado el partido. En el transcurso de la conversación que se originó, Milei –afectado por una fuerte disfonía luego de tanto gritar– expresó, entre otras cosas, su admiración por Lionel Scaloni. Refiriéndose al director técnico, dijo: “… es un líder extraordinario. Ha construido un grupo humano increíble”. Resulta muy interesante analizar que significa –en los hechos– esa afirmación que es la consecuencia de un hecho contundente: el director técnico ha sabido erigirse en un líder indiscutible. Cuáles son los rasgos que le dan ese liderazgo. El primero es su preparación. Después su capacidad autocrítica. Scaloni formó parte de un cuerpo técnico que fracasó rotundamente en el Mundial de 2018 en Rusia y también en la Copa América de 2019 en Brasil. De las derrotas y los fracasos aprendió – y mucho. Se preocupó por analizar y corregir lo que no funcionaba bien. Aprender de los errores es un acto de sabiduría. No creerse infalible, también. Eso le permitió entender a sus jugadores y saber qué hacer para potenciar sus rendimientos.

Un aspecto importante es su actitud de respeto hacia sus rivales. La descalificación del otro no forma parte de su repertorio. Por el contrario, se lo escucha a menudo reconocer el mérito del rival de turno. No hay soberbia en sus actitudes.

Liderar no es gritar. Liderar no es mandar. Liderar es conducir. Liderar es convencer. La defensa de las convicciones propias no implica la descalificación de las ajenas. La cortesía y los buenos modales no son sinónimos de debilidad.

Un aporte enorme a estos conceptos lo viene haciendo –hace ya mucho tiempo– Lionel Messi. El indiscutido mejor jugador de fútbol del Mundo, que derrocha humildad, nunca se pone por arriba del equipo. Y cuando se equivoca y falla –porque no es perfecto– reconoce el error y hasta pide disculpas.

Cuánto mejor estaría nuestro país si las dirigencias –todas– aprendieran las lecciones de esta selección. Se transformarían así en verdaderos líderes, algo que hoy no son.




Buques de la Armada realizarán jornadas de puertas abiertas en Rosario... @elprofesorcapomasi

 Buques de la Armada realizarán jornadas de puertas abiertas en Rosario...

Durante el fin de semana, el patrullero A.R.A .“King” (P-21) y lanchas de instrucción de la Escuela Naval Militar abrirán sus puertas al público.

© Publicado el viernes 10/07/2026 por el Periódico Digital Gaceta Marinera de la Ciudad de Punta Alta, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.

Rosario – En el marco del adiestramiento profesional de los futuros oficiales de la Armada Argentina, el Patrullero A.R.A. King (P-21), dependiente de la División Patrullado Fluvial, junto a las Lanchas de Instrucción para cadetes A.R.A. Ciudad de Ensenada (Q-3) y A.R.A. Ciudad de Berisso (Q-4) de la Escuela Naval Militar (ESNM), arribaron a la ciudad de Rosario para realizar jornadas de puertas abiertas. 

Los buques podrán visitarse mañana sábado 11 y el domingo 12, en el horario de 10 a 17hs, con entrada libre y gratuita. Durante el fin de semana la comunidad podrá dialogar con las dotaciones, sobre la vida a bordo e interiorizarse acerca de la formación de los cadetes de la ESNM.


Adiestramiento naval.
 

El patrullero, al mando del Capitán de Corbeta Nicolás Albanese, y las lanchas bajo el comando de las Tenientes de Navío María Eugenia Ruiz y Celeste Elizabeth Martin, zarparon rumbo a la ciudad de Rosario el pasado lunes para desarrollar, en aguas del río Paraná, actividades vinculadas a la formación de los cadetes.

A bordo de las unidades, navegan 125 cadetes de primero a cuarto año, a cargo de la Jefa de la División Capacitación Profesional de la Escuela Naval, Capitán de Corbeta Romelí Quintero. Durante el embarco, y de acuerdo con el plan de estudios de la ESNM, sumarán horas de adiestramiento real mediante ejercitaciones de lucha contra incendio, prácticas de rol de abandono, guardias en el puente de comando y en el sector de máquinas, asumiendo las responsabilidades que demanda comandar una embarcación.



Al respecto, la Capitán de Corbeta Quintero indicó que este embarco de mitad de año “permite poner en práctica los conocimientos adquiridos en el aula, como parte de la formación profesional”.


 

“Navegar en el río implica otras exigencias y retos que en el mar no se encuentran. Requieren más atención, dada la permanente interacción con buques de gran porte, y a su vez, permite conocer los puertos del litoral, en particular la Ciudad de Rosario, cuna de nuestro símbolo nacional”, remarcó la Jefa de la División Capacitación Profesional de la Escuela Naval.


 

La navegación fluvial estuvo marcada por un sentido patriótico, uniendo el adiestramiento profesional con fechas históricas. Al surcar las aguas frente a la Vuelta de Obligado, escenario del combate del 20 de noviembre de 1845, rindieron el correspondiente homenaje a los héroes de la soberanía y, además, en aguas del litoral fluvial las dotaciones recordaron el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia.







Campeonato Mundial de Fútbol 2026 - Argentina 3 vs. Suiza 1... @elprofesorcapomasi...

 Otra vez con el corazón, Argentina se metió en semifinales…

La selección venció a Suiza por 3-1 en tiempo suplementario, en el que aparecieron los goles de Julián Álvarez y Lautaro Martínez. En el primer tiempo, Alexis Mac Allister le había puesto la cabeza a un tiro de esquina de Messi. Dan Ndoye anotó el empate parcial de los europeos, que sufrieron la expulsión de Embolo. Se viene Inglaterra, el próximo miércoles a la hora 16:00 en Atlanta. 

© Publicado el domingo 12/07/2026 por el Diario Jornada de la Ciudad de Trelew, Provincia del Chubut, República Argentina.

La selección argentina le ganó con sufrimiento a Suiza por 3 a 1 en el Kansas City Stadium y se metió en semifinales del Mundial 2026.

Con los goles de Alexis Mac Allister a los 10 minutos del primer tiempo, de Julián Álvarez a los siete minutos del segundo tiempo del alargue y de Lautaro martínez a los 30 del mismo tiempo, Argentina enfrentará a Inglaterra en semifinales.

En tanto, Suiza había igualado de manera transitoria por intermedio de Dan Ndoye, a los 22 minutos del complemento, pero luego se quedó con diez jugadores por la expulsión de Breel Embolo, a los 27 de la segunda etapa.

La Selección abrió el marcador a los 10 minutos del primer tiempo con un cabezazo de Alexis Mac Allister tras un preciso córner ejecutado por Lionel Messi.

Sin embargo, ese tanto no se tradujo en un dominio del juego. Suiza monopolizó la posesión, movió la pelota con paciencia y controló el desarrollo, aunque generó pocas ocasiones claras.

Argentina mostró imprecisiones, dependió de la firmeza defensiva de Lisandro Martínez y del esfuerzo de Julián Álvarez, mientras que Emiliano Martínez solo intervino con seguridad ante un remate de Granit Xhaka.

En el complemento, el conjunto suizo mantuvo su propuesta y encontró el empate gracias a Dan Ndoye, que culminó una buena acción colectiva con un remate rasante que pasó por debajo de las piernas del arquero argentino. Antes, Xhaka ya había obligado al Dibu a una buena respuesta desde media distancia.

El partido cambió cuando Breel Embolo fue expulsado tras recibir la segunda amarilla por simular una infracción luego de una falta sancionada a Leandro Paredes.

Con un hombre más, Scaloni movió el banco con los ingresos de Lautaro Martínez, Nicolás González, Gonzalo Montiel y posteriormente Thiago Almada.

Argentina monopolizó la pelota, aunque chocó contra una defensa suiza muy cerrada. Messi estuvo cerca con un derechazo junto al palo y Lisandro Martínez tuvo otra oportunidad en un córner, pero Gregor Kobel evitó el gol y llevó la definición al tiempo suplementario.

En el primer tiempo extra, Argentina asumió el protagonismo y Almada estuvo cerca con un remate desde afuera del área, mientras que Suiza respondió con otro intento lejano de Xhaka.

En el segundo suplementario llegó el desequilibrio definitivo: Julián Álvarez sacó un espectacular remate al ángulo para poner el 2 a 1.

Con el rival obligado a adelantarse, la Albiceleste administró la ventaja y sentenció el resultado con un contraataque definido por Lautaro Martínez para sellar el 3 a 1 y asegurar el pase a las semifinales, donde se medirá con Inglaterra en Atlanta.

- Síntesis -

Argentina: 3

Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; Leandro Paredes; Rodrigo De Paul, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández; Lionel Messi y Julián Álvarez. DT: Lionel Scaloni.

Suiza: 1

Gregor Kobel; Deni Zakaria, Nico Elvedi, Manuel Akanji, Ricardo Rodríguez; Remo Freuler, Granit Xhaka; Fabian Rieder, Djibril Sow, Dan Ndoye; Breel Embolo. DT: Murat Yakin.

Goles en el primer tiempo: 10m Alexis Mac Allister (A).

Goles en el segundo tiempo: 22m Dan Ndoye (S).

Goles en el segundo tiempo del alargue: 7m Julián Álvarez (A); 31m Lautaro Martínez (A).

Expulsados en el segundo tiempo: 27m Breel Embolo (S).

Cambios en el segundo tiempo: 33m Nicolás González por Tagliafico (A); 40m Gonzalo Montiel por Molina (A); Lautaro martínez por De Paul (A); 41m Silvan Widmer por Sow (S); Zeki Amdouni por Ndoye (S); Miro Muheim por Rieder (S); 50m Eray Cömert por R. Rodríguez (S).

Cambios en el primer tiempo del alargue: en el inicio, Thiago Almada por E. Fernández (A); 6m Ardon Jashari por Zakaria (S).

Cambios en el segundo tiempo del alargue: en el inicio, Nicolás Otamendi por C. Romero (A); 5m José López por Paredes (A); 10m Rubén Vargas por Freuler (S).

Árbitro: João Pinheiro (Portugal). VAR: Michael Barwegen (Canadá).

Estadio: Kansas City Stadium.






















Video: DSport.

LinkVIDEO Dsport


Y ya lo vé... Y ya lo vé... El que no salta es un "inglé!