lunes, 9 de marzo de 2026

Lo que nadie dice sobre el sexo después de los 50... @elprofesorcapomasi...

Lo que nadie dice sobre el sexo después de los 50: la menopausia, el cuerpo que cambia y la obligación de seguir encendida…

Un parche hormonal, una confesión incómoda y una reacción inesperada. La anécdota de Naomi Watts expone un tabú persistente: cómo viven las mujeres el deseo, el cuerpo y la intimidad cuando llega la menopausia (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Viagra lleva 27 años en el botiquín sin que nadie se sonroje. Los óvulos de estrógenos todavía se compran en voz baja. La menopausia salió del closet en el mundo, pero el mandato de seguir activas sexualmente es una trampa que pocas nombran.

© Escrito por Gabriela Ceruti el Domingo 08/03/2026 y publicado por el Diario Digital Infobae de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La anécdota circuló en medios de todo el mundo porque tocó algo que millones de mujeres reconocen sin haberlo dicho en voz alta: la vergüenza de envejecer en la intimidad. No es una vergüenza de ahora. Es una vergüenza antigua, construida durante siglos, que le dice a las mujeres que su valor se agota con la fertilidad. Lo nuevo es que cada vez más mujeres la están nombrando. Y al nombrarla, la están desmontando.

Pero hay algo que todavía no se dice suficientemente. Algo que se esconde detrás de tanto relato de empoderamiento y liberación tardía: que no todas queremos lo mismo, que no todas envejecemos igual, y que el nuevo mandato de seguir siendo deseantes y sexualmente activas puede ser tan opresivo como el viejo silencio.

Lo que la biología no dice

La caída de estrógenos en la menopausia produce cambios reales en el cuerpo. La mucosa vaginal se adelgaza y puede secarse, la lubricación puede disminuir, y en algunos casos el deseo se modifica. Son datos clínicos verificables. Pero la ciencia de los últimos años también muestra otra cosa: que los factores biológicos no son los principales determinantes de la vida sexual de las mujeres maduras. Un estudio de la Universidad de Zúrich comprobó que el estado anímico, la autoimagen y la calidad del vínculo pesan mucho más que los niveles hormonales. El clítoris no pierde sensibilidad con la edad. El cerebro no deja de fantasear.  

Esther Díaz lo vivió en carne propia. La filósofa argentina, que hoy tiene 85 años y sigue activa, pública y vitalmente encendida, cuenta que su vida sexual empezó verdaderamente a los 50. En la entrevista que le dio a Mil Horas no hay nostalgia ni resignación: hay una mujer que encontró su erotismo cuando dejó de cargarlo con las expectativas de los otros.  

Flora Proverbio llegó a conclusiones parecidas desde otro lugar: la investigación. Para escribir Triángulos Plateados, entrevistó a más de setenta mujeres de Argentina y América Latina, y realizó una encuesta con 1150 participantes. Lo que encontró fue un mapa diverso, contradictorio, lleno de matices. Hay mujeres que a los 60 están descubriendo el placer por primera vez. Hay otras que lo perdieron y no lo extrañan. Hay quienes redefinieron el erotismo alejándolo del coito y encontraron algo mejor. Y hay quienes están angustiadas no porque no tengan deseo sino porque sienten que deberían tenerlo. El título del libro —Triángulos plateados, los vellos púbicos poblados de canas— es una provocación: el cuerpo que envejece también puede ser el cuerpo del deseo.

En La Revolución de las Viejas, yo misma escribí sobre la menopausia desde adentro. Lo que aparece en ese capítulo no es un manual de instrucciones para seguir siendo sexy después de los 50. Es una pregunta más incómoda: ¿de quién es este cuerpo? ¿Quién decide qué se supone que tiene que sentir?

Así también es mi vida. En los chats de amigas, en las mesas y las fiestas, conviven las que están en Tinder, las que prueban conocer a alguien cada semana, y las que decimos: llegué por fin a una vida bonita, serena y armada, no necesito nada que venga a desordenarla. Y en ese “no necesito nada” hay también una biografía: la de quienes vivimos las relaciones con los hombres como fuente inagotable de intensidad, placer, diversión… y problemas. Y ahí aparece siempre la amiga que dice: “ya vas a volver”, como si hubiera algún lugar seguro al que volver, como si el desorden fuera la única forma legítima de estar viva.

Las mujeres llegan a la madurez con más años por delante… y la posibilidad de decidir cómo vivirlos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El armario de los óvulos

Mientras el parche de Naomi Watts generaba titulares y conversaciones, algo mucho más cotidiano seguía pasando en silencio en consultorios de todo el país: mujeres que no le preguntan a su ginecólogo sobre la sequedad vaginal porque les da vergüenza, y ginecólogos que no preguntan sobre la vida sexual de sus pacientes de 65 años porque asumen que ya no existe.

Existe tratamiento eficaz, seguro y económico: óvulos y geles de estrógenos de aplicación local que actúan sobre la mucosa vaginal sin efectos sistémicos. Están disponibles en farmacias argentinas. Y sin embargo, para una proporción enorme de mujeres son completamente desconocidos. El tabú opera en los dos lados del escritorio.

Ingrid Beck y Mariana Carbajal lo documentaron en Encendidas, el libro que escribieron juntas sobre menopausia y salud femenina, y que se volvió una referencia insoslayable del tema en Argentina: muchos ginecólogos no se actualizaron sobre climaterio, y sus pacientes lo pagan con años de incomodidad innecesaria. La frase que resume la situación no es elegante pero es exacta: deberían poner un cartel en la puerta que diga que no son especialistas en climaterio.

La FDA aprobó el Viagra en 1998. Desde entonces, se desarrollaron y aprobaron al menos seis medicamentos distintos (Imagen Ilustrativa Infobae) 

La asimetría con el tratamiento de la disfunción sexual masculina es tan grande que ya casi no sorprende mencionarla, aunque siga siendo escandalosa. La FDA aprobó el Viagra en 1998. Desde entonces, se desarrollaron y aprobaron al menos seis medicamentos distintos para la disfunción eréctil masculina. El primer tratamiento farmacológico para el deseo sexual hipoactivo femenino fue rechazado dos veces antes de ser aprobado con controversia en 2015. La disfunción eréctil fue tratada desde el primer día como un problema técnico con solución técnica urgente. La sexualidad femenina fue clasificada como un asunto “complejo”, “emocional”, “difícil de medir”. La diferencia no es científica. Es política.

El doble estándar que no necesita explicación

Alberto Cormillot fue padre a los 83 años. Costantini lo fue a los 78. Ambos recibieron cobertura periodística festiva, preguntas sobre la emoción de la paternidad tardía, alguna broma afectuosa sobre el esfuerzo requerido. Nadie cuestionó seriamente su vitalidad ni su derecho a rehacer la vida con mujeres décadas más jóvenes. Es el orden natural de las cosas.

Madonna tiene 67 años y sale con Akeem Morris, que tiene 29. La relación generó debates interminables en redes, análisis de sus fotos en busca de signos de decadencia, especulaciones sobre quién se beneficia de qué, preguntas sobre si ella está bien de la cabeza. Cuando los medios la tratan con algo parecido a la misma benevolencia que a Cormillot o a Costantini, es noticia.

Brigitte Macron tiene 24 años más que el presidente de Francia. Ha sido objeto de teorías conspirativas sobre su cuerpo, su identidad, su historia. DiCaprio sale con mujeres que no superan los 25 y el tema apenas merece una nota de color. La asimetría no requiere análisis: se ve sola. Un hombre mayor con una mujer joven es amor, experiencia, poder bien usado. Una mujer mayor con un hombre joven es patología, ridículo, objeto de escrutinio. Esther Díaz lo formula sin rodeos: la sociedad acepta que los viejos tengan mujeres mucho más jóvenes. No acepta lo contrario.

El deseo después de los 50 no es una regla ni una excepción. Es un mapa diverso que va del redescubrimiento del placer al derecho a no querer (Imagen Ilustrativa Infobae)


La trampa que nadie ve

Pero hay algo más, y es lo que más le cuesta decirse en voz alta a las mujeres de 60 y 70 que forman parte de la generación que hizo la revolución sexual.

Las boomers y la Generación X llegaron a la madurez habiendo peleado por el derecho al placer. Vivieron los años setenta y noventa convencidas de que el deseo era político, que el cuerpo era propio, que el silencio era complicidad. Esa convicción fue y sigue siendo un logro histórico. Pero tuvo, como todos los movimientos, sus propias contradicciones. Porque la misma cultura que las empujó a liberarse también instaló un nuevo modelo: la mujer mayor que sigue siendo deseante, activa, sexualmente vigente, “encendida”. Cambió el mandato, no la obligación de cumplirlo.

Hoy muchas mujeres de esa generación sienten angustia no porque no tengan deseo sino porque sienten que deberían tenerlo. Porque la cultura sex positive de los noventa —que fue liberadora en muchos sentidos— construyó también una nueva norma. Y las que no encajan en esa norma, las que en algún momento de sus vidas eligieron la pausa, el silencio, la resignificación del erotismo lejos del coito y lejos de la perfomance,  quedan sin relato.

Beck y Carbajal lo capturan con humor en Encendidas: llegamos a la menopausia sin que nadie nos hubiera preparado, y encima con la presión de atravesarla bien, de manera positiva, de seguir encendidas. Como si apagarse a veces no fuera también una forma legítima de estar.

La clave está en esa pequeña palabra: si. El deseo en la madurez puede ser una fuente enorme de bienestar, dice Proverbio en Triángulos Plateados. Si nos interesa. Esas dos palabras cambian todo. No como obligación. No como prueba de que el envejecimiento no nos venció. Como elección, cuando es elección.

Un hombre mayor con una mujer joven es visto como amor, experiencia, poder bien usado mientras que una mujer mayor con un hombre joven es patología, ridículo, objeto de escrutinio (Imagen Ilustrativa Infobae) 

Cada cuerpo es un mapa distinto

Una de las cosas más difíciles de instalar en la conversación pública sobre sexualidad y vejez es la diversidad real. No hay una experiencia de la menopausia. No hay un modo correcto de envejecer el deseo. Hay mujeres que a los 70 tienen más vida sexual que a los 30. Hay mujeres que eligieron el celibato como forma de libertad. Hay mujeres que redescubrieron el erotismo lejos de la heterosexualidad. Hay mujeres que están recuperando el placer de a poco, después de años de incomodidad física que tenía tratamiento y nadie les ofreció. Y hay mujeres que simplemente no quieren, y que tienen tanto derecho a ese no querer como las otras a su sí.

Lo que el movimiento que empezó con Naomi Watts y siguió con Oprah y Michelle Obama y llegó acá con las voces de Proverbio y Esther Díaz y Carbajal y Beck está haciendo no es convencer a nadie de que tiene que tener sexo. Es abrir el espacio para que cada mujer pueda elegir, sin vergüenza y sin mandato, qué hacer con su cuerpo y su deseo cuando la vida se alarga.

Eso incluye quitarse el parche antes de que él lo vea, si eso es lo que necesitás esa noche. O dejárselo puesto. O no estar con nadie y no explicarle a nadie por qué. Incluye la sequedad vaginal que tiene tratamiento y el ginecólogo que tendría que haberlo dicho hace diez años. Incluye la filosofía que descubrió el orgasmo a los 50 y la periodista que escribió sobre la menopausia porque era la única forma de entenderla. Incluye el deseo que cambia de forma, que se vuelve más lento, más profundo, menos urgente o simplemente distinto. Y también incluye el silencio que es paz, no derrota.

La revolución que falta no es convencer al mundo de que las viejas también tienen sexo. Es que cada mujer pueda decidir, sin pedirle permiso a nadie, qué hace con el tiempo y el cuerpo que la longevidad le regaló.




Cambios en el Mercado Bancario… @elprofesorcapomasi...

Los bancos digitales ganan terreno y se aprestan a destronar un gigante del mercado tradicional…

La campaña será hasta el 31 de julio. Fotografía: Banco Galicia.

Mientras los tradicionales se digitalizan, las fintech se bancarizan y tienen las de ganar. Los pagos virtuales arrasan frente al desarrollo de la infraestructura de lo analógico.

© Escrito por Eugenia Muzio, redactora de Economía Política. Acreditada en el Ministerio de Economía. Mail: emuzio@perfil.comel lunes 30/06/2025 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

El mercado bancario en la Argentina vive un proceso cruzado en el que las entidades tradicionales se digitalizan y las fintech se “bancarizan”. Hace una semana Galicia terminó su fusión con HSBC, mientras se conoció que la entidad digital más grande de Europa desembarcará en el país. Todos estos movimientos se producen en un escenario en el que las entidades físicas buscan mantener una hegemonía, ya rota por las nativas tecnológicas, que ganan terreno por ofrecer atractivo a los usuarios e, incluso, ya son más grandes en cuanto a cantidad de clientes.

El ecosistema financiero en el país es, a comparación del resto del mundo, chico. Hay 73 entidades en total y la tendencia de los grandes jugadores instalados hace tiempo en la Argentina es concentrar para abarcar más clientes. Pero, en el último tiempo, hubo movimientos que agitaron el escenario: Mercado Pago anunció que inició los trámites para ser un banco y Revolut, un gigante digital británico, compró Cetelem, uno de las dos instituciones más chicas de nuestro país, según informó la agencia Bloomberg.

La bancarización de las fintech se da pese a que desde el inicio de la gestión, el Gobierno de Javier Milei le abrió el juego a las billeteras con distintas políticas como la habilitación para cobrar jubilaciones, asignaciones sociales y sueldos o la interoperabilidad total de los QR. Esas decisiones generaron tensión con la banca tradicional, que disputó sus negocios y buscó digitalizarse para prepararse para la competencia con la llegada de MODO.

Ualá y Galicia pelean el puesto del banco más grande.

Pero aun así hay fintech que ya pelean en términos de magnitud y, sumando herramientas bancarias, pueden pisar fuerte en el mercado. Ualá es el caso testigo. Adquirió Wilobank, el primer banco digital del país, en 2021 y recibió la aprobación del Banco Central en 2022. Gracias a eso, hoy funciona como banco a través de Ualá Bank, y puede hacer lo que otras billeteras virtuales no y la banca tradicional sí: intermediación financiera. En ocho años consolidó una cartera de más de 7 millones de clientes, con un ritmo de crecimiento que se acerca a 100.000 por mes y que ya superó en cantidad al grupo bancario privado más importante del país.

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En cambio, este 23 de junio el Grupo Financiero Galicia terminó la fusión con HSBC, la entidad que adquirió y que temporariamente funcionó como Galicia Más. En ese proceso, que duró un año, incorporó alrededor de 600.000 clientes, algunos con cuentas duplicadas, y hoy tiene un total de 5 millones. 

No hay duda de que los usuarios prefieren cada vez más las alternativas digitales. El último informe de Inclusión Financiera del Banco Central reveló que, a diciembre de 2024, la cantidad de pagos electrónicos por adulto era de 28,3 por mes, un crecimiento del 45% con respecto a 2023; mientras que las transferencias electrónicas eran de 13,9, un incremento del 82% respecto al año anterior.

Tensión por las “reglas de juego”

En contraposición, la infraestructura física de los tradicionales no muestra desarrollo. "A fines de 2024, la densidad de la infraestructura bancaria física, que abarca sucursales, cajeros automáticos y terminales de autoservicio, se ubicó en 14,5 puntos por cada 10.000 habitantes. Esta cifra representa una disminución respecto a los 15 puntos registrados dos años antes. Según explica el informe, dicho descenso se debe, entre otras causas, “a la migración de operaciones de puntos físicos a canales electrónicos de entidades financieras (EEFF).

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Mientras que desde el mundo fintech aseguran que no acapararán terreno, sino que buscarán “competir”, del lado de la banca tradicional buscaron bajarle el tono. “Nadie lo está viendo como que son de la vereda de enfrente”, planteó una fuente del sector a PERFIL.

“El problema que hay con la fintech es cuando estás compitiendo en el mismo mercado con reglas de juego diferentes. Ahí sí se arma lío y hay riesgos, ahí sí la competencia no es leal, pero si entran a jugar como banco, son un banco más y no son otra cosa”, analizó en off the record la misma voz.

AM/ML.




domingo, 8 de marzo de 2026

Titanes en el ring…

Banana Republic. Dibujo: Pablo Temes

La interna libertaria se profundiza. La pelea de Caputo y Karina ahora se trasladó al Ministerio de Justicia.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 08/03/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Es ya bien sabido que, si hay algo que a Javier Milei le encanta, es la confrontación. Para ser más precisos, la riña. Esto tiene que ver no solo con su personalidad, sino también con su “expertise” mediático, que forjó a lo largo de sus años como panelista tanto de Intratables, en la época que lo condujo Santiago del Moro, como de Animales sueltos, el programa que supo conducir Alejandro Fantino, ambos en el canal América. Por lo tanto, quien piense que con insultos, descalificaciones o bravuconadas lo va a intimidar o amedrentar se equivoca de acá a Marte o el planeta que se elija.

Eso fue lo que se vio el domingo pasado durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. El peronismo y la izquierda creyeron que con sus bravuconadas iban a amilanar a Milei. Y lo que pasó fue todo lo contrario: la circunstancia le permitió usar su lengua filosa descargando sus descalificaciones contra adversarios con los que se siente cómodo –muy cómodo– ya que ofrecen flancos débiles por doquier y le regalan oportunidades permanentemente para hacer política fácil y diferenciarse del pasado que estos representan.

Milei se mueve cómodo en la confrontación y aprovecha cada choque para reforzar su narrativa.

Hoy más que nunca Suscribite

Dicho esto, de los varios adjetivos calificativos que podrían corresponderle a lo sucedido en la Asamblea Legislativa del domingo pasado, el que mejor lo define es bochornoso. Lamentable también aplica. Una oportunidad perdida para exponer sus logros de manera seria, contextualizarlos y hacer foco en lo que vendrá. No es su estilo y no lo va a cambiar salvo que la opinión pública le dé la espalda, cosa que en el corto plazo tampoco parece posible. La oposición –prácticamente inexistente– ha perdido la brújula hace rato. Milei lo sabe y lo disfruta. Un capítulo aparte dentro de este “espectáculo” merece la relación entre el Presidente y su vicepresidenta, Victoria Villarruel, con quien los puentes están absolutamente dinamitados. Milei ya la acusa directamente de traidora. La sorprendente historia de los vicepresidentes argentinos se repite una vez más. Por si alguien no lo tenía claro, Villarruel ya hizo saber que de ninguna manera va a renunciar. Tiene carácter y está decidida a aguantar en un lugar que, lógicamente, le sigue dando protagonismo. La última pincelada con sello propio fue su presencia en la Fiesta de la Vendimia –ayer sábado– a pocos días de su pelea verbal con el ministro de Defensa, Luis Petri, que, como buen mendocino, se sabía que estaría allí.

Pero el clima de pelea interna del Gobierno no se limita a la mala relación entre Milei y Villarruel. La disputa a matar o morir entre Karina Milei y Santiago Caputo tampoco se detiene. Esta semana el foco del enfrentamiento fue el Ministerio de Justicia. Las tantas veces anunciada salida de Mariano Cúneo Libarona fue el origen de este nuevo capítulo. Caputo aspiraba a colocar en ese puesto clave al viceministro Sebastián Amerio que, dicho sea de paso, venía trabajando desde hace tiempo para ser el sucesor. Todos conocían sus intenciones y sus aspiraciones políticas. “Se calzó el traje antes de tiempo” –dicen con ironía sus detractores en el ámbito de la Justicia–. El premio consuelo resultó ser su desembarco en la Procuración del Tesoro. En la entrevista que Cúneo Libarona le dio a Marcelo Bonelli por Radio Mitre el día de su renuncia fue lapidario con Amerio. No quedaron dudas, pues, de que el designado sería producto de la decisión de Karina Milei. Y no solo del ministro, sino también de su vice. Juan Bautista Mahiques fue clarísimo en su mensaje en la red social X –cuando le agradeció taxativamente a la hermana del Presidente, quien, además, nombró al número dos de la cartera, Santiago Viola–. El nivel de enfrentamiento es tan profundo y, a la vez, absurdo, que en la transmisión oficial que se hizo de la Asamblea Legislativa, a Caputo –el asesor– no se lo mostró. Esa orden se extendió a Daniel Parisini –el Gordo Dan–, uno de los militantes más ruidosos de la rama celestial de La Libertad Avanza.

El nivel de internismo es tan duro que la transmisión oficial de la apertura de sesiones no mostró al superasesor.

Es preciso mencionar que, en momentos de enfrentamiento del Gobierno con la cúpula de la AFA y con investigaciones judiciales en curso, la designación de Mahiques despertó toda clase de suspicacias por los supuestos vínculos de “la familia judicial” con los investigados. Daniel Vítolo, ahora extitular de la IGJ, fue uno de los primeros –junto a los titulares de otros organismos– en ser eyectado de su puesto. Vítolo había solicitado veedores para seguir de cerca la escandalosa situación del organismo rector del fútbol con Tapia y Toviggino a la cabeza. Para ser justos, el flamante ministro aseguró en declaraciones a LN+ que sostendrá ese pedido, lo cierto es que casi nadie quedó conforme. El Presidente habló de “la moral como política de Estado”, el electorado espera que la tan mentada lucha contra la casta no sea selectiva. Un giro empírico en su lucha contra la corrupción en el fútbol sería injustificable y una desilusión para todos los que creyeron en su palabra.

Milei ya está en Miami para la reunión organizada por Trump para sus aliados en la región. La guerra en Medio Oriente abre nuevos interrogantes respecto a su impacto en la economía mundial. Un conflicto bélico nunca es bueno para nadie. El líder libertario no debería envalentonarse por estar del lado de las principales potencias. El rol de la Argentina en un conflicto que le es ajeno es absolutamente secundario y nadie debería confundirse al respecto. El poder nubla la mente y rodearse de los líderes más poderosos del mundo requiere de una templanza y una conexión con la realidad muy fina para no terminar dando pasos en falso.




El 8M en tres grandes brechas: mujeres y diversidades argentinas fuera de la agenda… @elprofesorcapomasi...

El 8M en tres grandes brechas: mujeres y diversidades argentinas fuera de la agenda…


Inequidad. Se mantienen las diferencias de ingresos y de oportunidades en Argentina. Fotografía: Pablo Cuarterolo.

Institutos privados y oficiales analizaron la situación de las mujeres en Argentina con motivo del 8 de marzo. Concluyeron que las brechas entre mujeres y hombres persisten y, en algunos casos, se incrementaron. Los salarios, la inserción al mercado laboral y reparto de las tareas de cuidado se encuentran entre los indicadores analizados.

© Escrito por Agustina Bordigoni el domingo 08/03/2026 y publicado por el Diario Perfil del Ciudad Autónoma de Buenos Aire, República Argentina.

Las mujeres están sobrerrepresentadas en las estadísticas sobre pobreza, desempleo e informalidad laboral, y también en el cuidado: una actividad que constituye un importante aporte a la economía, aunque por lo general se realice de manera no remunerada. A pesar de que las brechas persisten, una gran cantidad de programas destinados a reducirlas –incluido también el Ministerio de las Mujeres, Género y Diversidad– fueron desmantelados durante la actual gestión.

En un contexto en el que la igualdad de género parece estar fuera de agenda –y en conmemoración del 8M–, distintos organismos e instituciones publicaron informes sobre la participación de las mujeres en la economía argentina. En tres de ellos (Indec, IAG y CEPA) los datos analizados se pueden clasificar en tres grandes temas.

1. Ocupación, salarios y precariedad laboral. Según el dosier estadístico del Indec las mujeres presentan mayores niveles de escolarización que los varones, “con mejor desempeño en los índices de asistencia, permanencia y graduación”. También presentan mayores índices en la educación superior: los últimos datos oficiales reportaron que en 2023 las mujeres representaron el 60% de las nuevas inscripciones y el 64% de las personas graduadas.

Las mujeres están sobrerrepresentadas en las estadísticas de pobreza y desempleo.

En el mercado de trabajo estas diferencias se invierten en favor de los varones. De acuerdo con el informe del CEPA –y en base a estadísticas oficiales– la tasa de actividad de las mujeres (52,6%) es 17,5 puntos porcentuales menor a la de los varones (70,1%). Por otro lado, “la tasa de desempleo femenina aumentó 1,1 puntos porcentuales en términos interanuales, pasando de 6,3% a 7,4%, mientras que la masculina lo hizo en 0,6 puntos porcentuales (de 5,3% a 5,9%)”. Como resultado, afirman, la brecha de género en el desempleo se profundizó durante la actual gestión, situándose en 1,5 puntos porcentuales.

Durante el tercer trimestre de 2025 la tasa de informalidad general se ubicó en 36,7%: 38% para las mujeres y 35,5% para los varones, consolidando una brecha de 2,5 puntos porcentuales, indican desde el CEPA.

La inserción tampoco es igualitaria a nivel salarial: el reporte del IAG señala que la brecha de género salarial llegó a un pico máximo en 2025: por cada hora trabajada los hombres ganaron, en promedio, un 9,4% más que las mujeres. “Esto se debe, sobre todo, a la caída de los salarios públicos: mientras que el 13% de los hombres ocupados trabajan en el sector público, el 19% de las mujeres lo hacen”, señalaron.

2. Feminización de la pobreza (y masculinización de la riqueza). Las mujeres representan el 64,2% entre las personas más pobres, destaca el análisis del CEPA. “La contracara de la feminización de la pobreza es la masculinización de la riqueza: el 63% del sector de mayores ingresos son varones”. Esto se refleja también en el pago de impuestos progresivos: “Las mujeres son el 32,8% de quienes tributan Bienes Personales –que el gobierno redujo a su mínima expresión– y el 30% de quienes pagan impuesto a las ganancias”.

El IAG analiza el cambio de las estrategias de los hogares para complementar ingresos y resalta que, en comparación con el mismo periodo de 2023, en el tercer trimestre de 2025 creció un 12% la cantidad de hogares con jefatura femenina que tuvieron que recurrir a gastar ahorros, vender pertenencias, pedir prestado o endeudarse. En el caso de los varones, ese porcentaje creció un 3,7%.

Fotografía: Pablo Cuarterolo.

“La situación empeora particularmente en los hogares con jefatura femenina de más de 66 años. El deterioro particular que muestra este subgrupo es vinculable con la caída real que sufrió la jubilación mínima con bono”, explicaron.

El dosier oficial indica por otro lado que en el tercer trimestre de 2025 el 14,7% de los hogares con jefatura femenina había recibido algún tipo de ayuda en especie, mientras que este porcentaje se redujo al 10,1% en el caso de hogares con jefatura de varones.

Diagnósticos tardíos, brecha salarial y techo de cristal, tres desigualdades que persisten.

3. Reparto de las tareas de cuidado. Las mujeres destinan en promedio seis horas y media del día a tareas de cuidado no remuneradas (TNR). Los hombres, tres horas y cuarenta. “Esto tiene, a su vez, implicancias en la inserción en el mercado de trabajo remunerado, donde los varones dedican 1:32 horas diarias más que las mujeres en promedio”, advierte el informe del CEPA.

En hogares que tienen demandantes de cuidado estas brechas se profundizan. “Las horas promedio destinadas al TNR se ubican en nueve horas (8:59) en mujeres y apenas cuatro horas y media (4:36) en varones, incrementando la brecha de TNR a cuatro horas y veintitrés minutos (4:23), casi 3 horas superior a la brecha en hogares sin demandantes de cuidado”.

Como ha resaltado en varias notas este medio, las tareas de cuidado son cada vez menos valoradas en los cálculos oficiales que miden la canasta de crianza. La cantidad necesaria de dinero para cubrir bienes y servicios de un niño o niña de entre 4 y 5 años, de acuerdo con las estimaciones oficiales, aumentó menos que la inflación general: de enero de 2025 al mismo mes de 2026 se incrementó un 23,9%, cuando el índice de precios al consumidor escaló –en el mismo período– un 32,4%. Niveló para abajo en este total (de $ 483.497) el costo estimado que se le asigna a las tareas de cuidado, que creció solamente un 16,5%. El valor de la hora de cuidado se ubica actualmente en los $ 2.192, mientras que en 2025 esta cifra ascendía a los $ 1.881.