domingo, 18 de octubre de 2026

La salud de los papas como política de Estado: del alta sorprendente de León XIV a las muertes misteriosas… @elprofesorcapomasi...

La salud de los papas como política de Estado: del alta sorprendente de León XIV a las muertes misteriosas…

Alta médica. El papa León XIV sale de la clínica Gemelli tras la operación, acompañado del cirujano Stefano Margaritora. Fotografía:  Gza Metrotel.

Por pedido de Francisco, el periodista, médico y escritor escribió un libro esencial sobre el tema. Hoy, ante la decisión de su salida del hospital, comenta que el posoperatorio de este tipo de situaciones suele ser doloroso y que la voluntad de Robert Francis Prevost podría ser un hecho relevante. Además, hace una historia de cómo los diferentes pontífices vivieron situaciones complejas y la reacción de la Santa Sede en cada caso. Desde la muerte misteriosa de Juan Pablo I hasta la de Jorge Bergoglio, que quiso “contarle de mis neurosis”, según sus propias palabras.

El alta de León XIV fue una decisión sorpresiva. A apenas cinco días de una compleja operación de pulmón, que incluyó la extirpación de una parte del órgano, quienes siguieron el caso, aun desde Italia, no esperaban que todo sucediera tan rápido. Los protocolos médicos sugieren otra conducta: hay protocolos ingleses que hablan de posoperatorios de muchos más días. Y quienes hayan atravesado una situación como la del Pontífice saben que es algo muy doloroso y que requiere cuidados. Pero también es cierto que quienes lo conocen saben que su voluntad de hacer el viaje de más de diez días a Sudamérica es esencial para él. Aun así, hay que esperar la evolución más allá de esta novedad.

No hay que olvidar lo que dijimos hace unos días: la operación fue un éxito; el diagnóstico, no. Tiene un cáncer, un tumor maligno de pulmón que se le extirpó en un estadio muy inicial, lo que le da una perspectiva muy buena.

Sin duda habrá novedades sobre cómo continúa la evolución. La cirugía ha sido curativa, aunque todavía faltan detalles. Le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho, es decir: una cirugía que anduvo bien, pero que exige una recuperación con cuidado y tranquilidad. Por eso también es importante revisar cómo trató la Santa Sede, a lo largo del tiempo, la salud de los pontífices.
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La operación de León XIV fue un éxito; el diagnóstico, no

Dudas. Sucesores de Pedro en la Tierra, por siglos los papas murieron ocupando su trono. Por eso, siempre un halo de misterio rodeó su salud y su aptitud física y psíquica para gobernar. Sin embargo, en los últimos años distintas circunstancias pusieron en duda que la capacidad para llevar adelante el complejísimo gobierno de la Iglesia se mantuviera hasta el último minuto de sus vidas. Que no se hablara públicamente del asunto no significa que la salud de los papas no fuera un factor primordial en la dinámica del poder dentro de la Iglesia.

Después del largo papado de Pío IX –duró 31 años–, los cardenales del cónclave determinaron que su sucesor debía ser alguien con una expectativa de vida mucho menor, para propiciar una renovación más activa y evitar los males del poder ejercido en administraciones tan prolongadas. Así eligieron a Gioacchino Pecci, que adoptó el nombre de León XIII. Al ser elegido, en 1878, tenía 67 años, una edad avanzada para la expectativa de vida de la época. Pero esa norma no se cumplió: el papa vivió 25 años más y murió el 20 de julio de 1903, a los 93. Durante su pontificado hubo una infinidad de rumores sobre su salud. Para desmentirlos se lo filmó caminando: fue el primer papa registrado por una cámara de cine.

Pío XII fue un hipocondríaco incorregible, rasgo que se acentuó con los años; seguía los temas médicos de forma obsesiva. Designó como médico personal a Riccardo Galeazzi-Lisi, cuyo comportamiento absolutamente antiético generó uno de los escándalos más resonantes de la historia del Vaticano: la venta a la revista Paris Match de fotos del papa agonizante en su lecho.

Juan XXIII tuvo un pontificado breve: apenas cinco años. El 23 de mayo de 1963, tras muchos cabildeos y rumores, la Santa Sede comunicó al mundo que padecía un cáncer de estómago. Fue su secretario, Loris Capovilla, quien hizo saber que la enfermedad había sido diagnosticada en septiembre de 1962. Se le propuso operarse, opción que rechazó por temor a que sus adversarios internos aprovecharan para frenar el Concilio Vaticano II.

Tumor de próstata. Pablo VI debió someterse a una cirugía por un tumor de próstata. La operación, exitosa, se realizó el 4 de noviembre de 1967. Se planteó entonces dónde hacerla: no había antecedentes de una situación así en la historia del papado, y para evitar cualquier exposición del ilustre paciente se improvisó un quirófano en el Palacio Apostólico, lo que lo expuso a un riesgo absolutamente evitable. Antes de la cirugía, el pontífice dejó cartas con indicaciones por si no se recuperaba de la anestesia o quedaba con alguna secuela física o mental.

El misterioso final de Juan Pablo I.

La muerte súbita de Juan Pablo I dio pie a una de las historias de intriga más intensas y novelescas dentro y fuera del Vaticano. En la madrugada del 29 de septiembre de 1978, apenas 33 días después de su elección, fue encontrado sin vida en su cama por las religiosas Margherita Marin y Vincenza Taffarel. Como se consideró inconveniente –y hasta escandaloso– que dos monjas hubiesen entrado a la habitación papal, se falsearon los hechos y se les ordenó guardar silencio absoluto. Eso, sumado a la negativa a realizar una autopsia, dejó un sinfín de rumores y sospechas que nunca se aclararon.

Juan Pablo II, en su larga agonía, marcó un primer cambio. Todos vimos ese calvario que el propio pontífice quiso que fuese visto por el mundo. Hubo conferencias de prensa de sus voceros y explicaciones profusas que, de todos modos, no siempre fueron consonantes con el cuadro clínico. Tal vez para evitar esa penuria, Benedicto XVI decidió renunciar cuando sintió que le faltaban fuerzas para seguir con las obligaciones de su cargo.

El caso de Francisco.

La salud fue un tema central en la elección de Francisco. Cuando Jorge Mario Bergoglio quedó como máximo favorito desde las primeras votaciones del cónclave de marzo de 2013, sus adversarios argumentaron que le faltaba un pulmón. Tras la fragilidad que habían exhibido Juan Pablo II y Benedicto XVI, se imponía alguien con buena salud. Fue el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, quien le preguntó directamente por su salud. Cuando Bergoglio respondió que lo que le habían extirpado hacía más de cincuenta años era un lóbulo del pulmón derecho, la cuestión quedó zanjada, y también la elección.

En agosto de 2013 recibí en mi casa una carta manuscrita de Francisco en la que, entre otras cosas, me decía que sería interesante que escribiese un libro sobre la salud de los papas. Lo tomé como un comentario gentil de quien sabía que había leído mi libro “Enfermos de poder”. Y ahí quedó. Nunca imaginé que cuatro años después, el 25 de octubre de 2017, en plena plaza de San Pedro, me diría: “Usted tiene una deuda conmigo. Ya le dije que debe escribir un libro sobre la salud de los papas, empezando por mí, para contarle de mis neurosis”.

Lo que siguió fue un torbellino hasta el momento único –que aún hoy me parece increíble– de estar sentado en el despacho papal del Palacio Apostólico para la entrevista en la que, por primera vez en la historia, un pontífice hablaba clara y abiertamente sobre su salud física y psíquica, abriendo una puerta sin retorno.

La salud de los papas, libro que sigue dando la vuelta al mundo, representa un hito en la historia del papado no por mí, sino por quien me pidió que lo hiciera: Francisco. Sin eso, tal vez no hubiésemos visto lo que sucedió el domingo pasado, cuando León XIV sorprendió al mundo al anunciar que debía operarse de un nódulo en el pulmón. Fue escueto pero preciso. Era un cuadro delicado, y la cirugía y la biopsia intraoperatoria confirmaron las sospechas: el papa tenía un cáncer de pulmón. Es una noticia impactante. León XIV es ahora un paciente oncológico que deberá someterse a controles periódicos durante los próximos cinco años.

“Cuando un papa se enferma de algo delicado, siempre hay aires de cónclave”, dijo Francisco en 2021 en una entrevista con la COPE. La frase, que refleja el clima de intriga permanente que se vive en el Vaticano, cobra en estas horas una notable y cruel vigencia.

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Los problemas de salud de los pontífices.

Juan XXIII

Fue diagnosticado con cáncer de estómago en 1962, cuando la enfermedad ya se encontraba en un estadio avanzado.

Mantuvo su actividad al frente de la Iglesia mientras su estado de salud permanecía en reserva.

Murió en 1963 a causa de una peritonitis provocada por la perforación del tumor gástrico.

Pablo VI

En 1967 fue sometido a una intervención quirúrgica por un agrandamiento de la próstata. Durante la década siguiente, una artrosis crónica que afectaba especialmente la rodilla derecha y las vértebras cervicales redujo progresivamente su movilidad. Murió en 1978, tras apartarse de la vida pública.

Juan Pablo I

Tuvo antecedentes de hipertensión arterial y problemas circulatorios. Durante su juventud padeció tuberculosis, lo que le dejó secuelas.

Fue encontrado sin vida en su dormitorio tras apenas 33 días de pontificado.

El diagnóstico del equipo médico oficial del Vaticano atribuyó su muerte a un infarto agudo de miocardio.

Juan Pablo II

Soportó varias secuelas físicas por el intento de asesinato de 1981. En 1992 le extirpación de un tumor de colon benigno. Además, soportó múltiples fracturas y cirugías de cadera y rodilla.

La enfermedad de Parkinson progresiva que mermó de manera notable su capacidad motora y del habla en sus últimos años.

Benedicto XVI

Experimentó dificultad para caminar y dolores articulares asociados a la edad, lo que influyó decisivamente en su renuncia histórica en 2013. Un mes después, el Vaticano confirmó que llevaba un marcapasos. Ya como papa emérito, padeció una infección facial identificada como erisipela.

Francisco

La resección parcial de pulmón en la juventud le acarreó algunas secuelas. Sufrió ciática crónica y problemas en la rodilla derecha, requiriendo uso de silla de ruedas y bastón en los últimos años. En 2021 padeció diverticulitis y una operación de colon. Cuadros agudos de bronquitis y neumonía bilateral en sus últimos años.





Liga Profesional - Torneo Clausura - Huracán 1 vs. Gimnasia y Esgrima de la Plata 2... @elprofesorcapomasi...

 El Lobo desinfló el Globo con un zarpazo en el descuento...


Gimnasia venció a Huracán en Parque Patricios por 2-1 con gol a los 52 minutos del segundo tiempo de Germán Conti y se convirtió en el nuevo líder de la Zona "B".

© Publicado el jueves 15/10/2026 por el Diario Jornada de la Ciudad de Trelew, Provincia del Chubut, República Argentina.


Gimnasia La Plata jugó un buen primer tiempo y sentenció el partido de forma agónica, para ganarle como visitante por 2 a 1 a Huracán y compartir la punta de la zona B del Torneo Clausura 2026, con una temporada que lo ilusiona con la clasificación a la Copa Libertadores.  

El experimentado mediocampista Ignacio “Nacho” Fernández abrió el marcador en el estadio Tomás Adolfo Ducó, a los 18 minutos del primer tiempo y, tras la igualdad parcial de Jordy Caicedo en 38 del segundo y de penal, Germán Conti cerró el partido de cabeza, en el sexto minuto de descuento.


El triunfo deja al equipo de Ariel Pereyra igualado en la primera posición del grupo B junto a Rosario Central, Belgrano y Argentinos Juniors, con 22 puntos, mientras que el “Globo” marcha sexto con 19 unidades.


En la próxima fecha, el “Lobo” será local ante Sarmiento el viernes 23 de octubre a las 19, mientras que los dirigidos por Diego Martínez visitarán a Rosario Central el sábado 24 desde las 21:30.


En un primer tiempo cambiante, el local arrancó mejor y tuvo la primera llegada de riesgo, a los cinco minutos, en la que un remate pinchado de Facundo Waller superó al arquero Harlen Castillo e impactó en su poste izquierdo.


A los 14 minutos de la primera parte, Caicedo bajó dentro del área un centro que venía desde la izquierda y permitió un nuevo remate de Waller, que le puso el empeine a su remate bajo, que Castillo desvió sobre su palo izquierdo.


Gimnasia abrió el marcador y comenzó a dominar a los 18 minutos, cuando una mala salida desde el fondo de Huracán permitió que Lucas Janson cruce un centro, que encontró a “Nacho” Fernández completamente solo en el área rival, conectando un cabezazo goleador de “palomita”.


En 24 minutos, “Nacho” filtró una pelota para habilitar al delantero Agustín Auzmendi, cuyo remate bajo buscaba el poste derecho del arquero Hernán Galíndez, que lo pudo contener.


La primera llegada del complemento fue del conjunto platense, a los 12 minutos y mediante un tiro libre cercano al borde del área, en el que Auzmendi no logró sorprender a Galíndez a pesar de rematar por debajo de la barrera.


Huracán no tuvo acercamientos hasta los 31 minutos, con una buena pelota de Juan Bisanz al segundo palo para que Caicedo defina a la carrera, dentro del área chica, aunque Castillo achicó los espacios y pudo adivinarle las intenciones.


El local consiguió la igualdad a los 38 minutos de la segunda parte y mediante un penal, luego de que el arquero Harlen Castillo derribara a César Ibáñez dentro del área: Jordy Caicedo se hizo cargo y cruzó un derechazo letal al ángulo, para el 1-1.


Solo un minuto después, un tiro libre fue peinado de cabeza para llegar al segundo poste y ser rematado por el defensor Germán Conti, que se llevó la pelota por delante y la mandó por encima del travesaño.


A los 40 minutos, un centro desde la izquierda le llegó al lateral Lucas Blondel al borde del área, que metió un gran derechazo cruzado aunque no pudo superar la excelente estirada de Castillo.


Cuando ya iban seis minutos de descuento y el partido parecía morirse empardado, Ignacio Fernández dio una demostración de su talento inigualable y, aunque estaba con la boca abierta del cansancio, cruzó un tiro libre al segundo palo para ponerle la pelota en la cabeza a Conti, que llevó el triunfo para La Plata con un frentazo goleador.


Síntesis:

Minuto a minuto.






miércoles, 14 de octubre de 2026

La felicidad en tiempos adversos... @elprofesorcapomasi...

 La felicidad en tiempos adversos...

Las claves. La felicidad no es solo economía y acceso a la salud y educación. También importan los niveles de cooperación entre las personas. Fotografía: Shutterstock.
  

Menos de la mitad de los argentinos se siente feliz con su vida. En un contexto cada vez más complejo, las formas de medir y entender esta forma del bienestar individual y social están en discusión. Una mirada a los malestares y esperanzas de la época. 

© Escrito por María Carolina Stegman el miércoles 14/10/2026 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

La felicidad de la población está en estudio. Ya son clásicas las publicaciones que buscan a los «países más felices del mundo», podio que detentan, desde hace años, las naciones nórdicas. Los indicadores que miden esa supuesta felicidad son específicos: se evalúan la economía y los niveles de acceso a la salud y a la educación, pero también destacan los niveles de cooperación entre las personas, la posibilidad de tener una vida relajada y el acceso a cuestiones tan simples como una caminata en la naturaleza, disfrutar un café o pasar tiempo con amigos. 

A nivel local, una encuesta reciente de la consultora Management & Fit reveló que para el 71,8% de la población las principales inquietudes se vinculan a cuestiones económicas. Otro relevamiento, dado a conocer en abril de este año y llevado a cabo por el Observatorio de Psicología Social de la UBA, dice que el 58,69% de los encuestados asegura sufrir alteraciones del sueño y que el 52,40% considera estar atravesando una crisis personal o vital, a la que atribuyen en su mayoría vínculos con preocupaciones económicas.

Otro reporte, realizado por la Universidad Siglo XXI, se mete de lleno en el concepto de felicidad y asegura que desde que iniciaron la medición, en 2018, los y las argentinas alcanzaron su punto más bajo: menos de la mitad de la población, el 46,8%, se siente feliz con su vida, esto significa una baja del 1,5% respecto de 2025. También dice que el 31% se siente triste, deprimido o sin esperanzas varios días de la semana.

Bienestar emocional.

Hasta aquí, sin dudas la variable económica parece prevalecer al momento de hablar de felicidad o bienestar emocional, pero, ¿qué es la felicidad? ¿Solo se vincula a lo material? ¿Se es feliz solo o en comunidad? ¿Cuál es el rol de la esperanza?

Para Micaela Cuesta, investigadora, doctora en Ciencias Sociales y socióloga que se desarrolla en la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de San Martín, una concepción más crítica de la felicidad debería evitar asociarla a un estado, a un objeto o a un bien. «Se puede definir la felicidad por lo que no es: no se agota en el alcance de un objeto», dice. Y suma: «Se debería evitar, desde una perspectiva crítica, que esa felicidad quede asociada a algo que se puede alcanzar a través del mercado. Los bienes de lujo también entran acá, porque supuestamente garantizarían haber alcanzado un determinado estado que redundaría en felicidad. Entonces, ni la mediación a través del mercado ni a través de la sociedad, tal como está estructurada actualmente, que es no igualitaria, sino asimétrica y mediada por formas de dominación y violencia, pueden definir la felicidad».

¿Entonces es correcto hablar de felicidad o infelicidad o habría que buscar otras formas de definición de lo que se experimenta? «No hablaría tanto de infelicidad sino de malestares, de formas de sufrimiento social que pueden ser interrumpidas por algunos momentos de felicidad», asegura Cuesta e identifica a su vez los posibles orígenes de dichos sufrimientos: «Los malestares contemporáneos tienen múltiples fuentes: están producidos por la incertidumbre, la falta de seguridad en el mundo del trabajo que se traduce en modalidades de precarización, explotación, pluriempleo que redundan en sentimiento de agotamiento que hacen casi invivible la vida», asevera.

Nadie es feliz solo.

Desde esta mirada, la felicidad no parece estar tampoco vinculada a un repliegue en la interioridad, en el yo, que es lo que promuevan muchas de las ideologías del emprendedurismo actuales que se traducen en formas de autoayuda. Esto es así porque no es difícil darse cuenta de que hay pocas cosas que las personas pueden resolver solas. «Somos sujetos interdependientes y casi todas nuestras prácticas vitales están sujetas a esa interdependencia, que no es, como se nos quiere hacer creer, empobrecedora, sino potencializadora, habilitante –dice Cuesta–. Siempre se nos muestra una cara ominosa de la interdependencia, se dice que depender de otro «limita» la capacidad de expansión, de libertad o de existencia, cuando en realidad ocurre casi lo contrario: solo podemos realizarnos porque existen otros, otras, no solo sujetos sino también instituciones que permiten que podamos llevar a cabo aquello que identificamos con ser felices, o interrumpir formas de sufrimiento», advierte la investigadora. 

Para legitimar este pensamiento basta con pensar en las formas de trabajo. «Desde el feminismo podemos afirmar, a partir de investigaciones y prácticas, que no habría ninguna posibilidad de trabajar o vender fuerza de trabajo en el mercado si no existiera antes un trabajo no reconocido y mal remunerado que son los de cuidado y reproducción de la vida cotidiana», expone Cuesta. Históricamente, los griegos pensaban a la felicidad como un bien público, que la felicidad estaba asociada a la vida pública. Claro que quienes podían acceder a esa vida pública eran muy pocos: varones en general y pertenecientes a ciertos estratos sociales; el resto estaba excluido. Una de las primeras exclusiones, además de los esclavos, eran las mujeres.

Según señala Cuesta, hay algo de la vida política y de la participación en una comunidad que nos aproxima a la felicidad, cierto encuentro con lo diferente en uno que nos sorprende o nos hace reflexionar respecto de algo que no habíamos reflexionado antes, que involucran a un otro o al orden de la otredad. Lo cierto es que, desde su mirada, cuando las formas de vida posible se cierran sobre sí mismas o parecen agotarse, esto no puede conducir más que a formas de sufrimiento; cuanto más se empobrecen las expectativas de estilos de vida posible, más padecimientos ocurren en la vida de los sujetos. «En momentos de crisis, como los actuales, cuando se obturan esas expectativas, cuando reina la incertidumbre, cuando no se encuentran caminos viables para transitar las diversas biografías, es cuando más se habla de la felicidad, pero menos practicable se vuelve», advierte.

Sin resignación y con esperanza activa.

Otro de los tópicos que aparece discursivamente, sobre todo en la dirigencia política, es la cuestión del «sacrificio» para luego alcanzar la supuesta felicidad, una especie de tierra prometida cuya conquista justificaría todo el malestar previo, un discurso ligado a cierta retórica religiosa, de carácter mitológico. Cuesta propone «pensar en otro sentido de la religión en el que sí exista algo del orden de la esperanza, más vinculada a volver a comunicarse con otros, religarse y generar comunidades no sacrificiales, sino igualitarias, donde la esperanza esté alojada en prácticas concretas, no como una sala de espera o una antesala de un estado futuro de salvación, sino como un hacer activo».

«La instalación del malestar en la sociedad solo puede beneficiar a los que dominan. Porque en general, esa instalación provoca la resignación, y la resignación lleva a una suerte de renuncia a la voluntad de transformación de aquello que causa el malestar. Es una forma de la indiferencia y, en algunos casos, de despolitización, o de politización reactiva o autoritaria. Quienes ocupan posiciones de formación de la opinión pública deberían cuidarse mucho de alentar esas formas de instalarse en el malestar, de promover cierto escepticismo o nihilismo ‒concluye la investigadora‒. La resignación solo puede llevar agua hacia el molino del statu quo, de las asimetrías, de las modalidades de dominación vigentes que son unas de las fuentes de donde brotan los malestares de la sociedad».


Enrique Vázquez (+) - El periodismo sigue siendo un oficio apasionante… @elprofesorcapomasi...

El periodismo sigue siendo un oficio apasionante…


Personaje polémico, inclasificable, oficialista en la etapa del ‘83 y muy crítico en la abierta en el ‘89, hoy se muestra equidistante en tiempos bravos para el periodismo, donde las internas del oficio son tapa de diarios. En 2007 se vino a vivir a Maschwitz.  

© Escrito por
Jorge Bonfanti el lunes 26/11/2012 en la Revista Día>32 de la Ciudad de Escobar, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.

Fui hasta los estudios de Radio del Plata, en Palermo Viejo, pensando en encontrarme con un “duro”, porque solamente un tipo con los atributos en su sitio puede soportar la polarización Gobierno-Clarín y seguir haciendo periodismo, que siempre fue, ni más ni menos, tener una visión crítica y reflexiva de cualquier proceso examinado.

Pero como casi siempre ocurre con los preconceptos, estaban equivocados: me encontré con un hombre amable y con un costado tierno que le debe haber facilitado el acceso a lugares ansiados por muchos.

Enrique Vázquez, el que conduce La otra mañana en Del Plata (AM 1030), de 6 a 9, y por las tardes participa de Con sentido público, desde las 16, en Canal 7, vive en Ingeniero Maschwitz.

-¿Es cierto que a veces se va de Palermo a Maschwitz después de hacer su programa de radio y a la tarde vuelve a Canal 7?, fue mi primera pregunta, mientras íbamos hacia un boliche a tomar un café.
-Sí, porque extraño a mis perros, tengo dos labradores hermosos de distinto color, uno negro y uno arena, y dos junta-pulgas que rescaté del “asilo”. Los perros me contagian energía, entusiasmo. Me hago 80 kilómetros nada más que para verlos un rato.

-¿Cuánto hace que anda por nuestro pago?
-Hace más o menos cinco años: vi un aviso de venta de una casa y yo quería rajar de la Capital, del  ruido. Buenos Aires es una ciudad con un altísimo índice de contaminación sonora, que me molestaba, me hacía mal. Le debe hacer mal a todos, pero yo me pude ir y estoy muy contento de vivir en un lugar así, aunque haya que hacer algún sacrificio porque las distancias son importantes.

-¿Cómo se le dio por el periodismo? ¿A qué edad y con cuál mandato?
-Mi abuelo por parte de madre era periodista, y mi viejo también, pero cuando terminé la secundaria quería ser geólogo. Justo ese año en la universidad, allá en Córdoba, abrieron la carrera de Comunicación, y acá estoy.

-¿De qué parte de Córdoba es?
-De la capital, del barrio de Alta Córdoba, y por lo tanto hincha furioso de Instituto.

-¿Está relacionado con el periodismo desde que terminó el secundario?
-Salvo de los 21 a los 24 años, que viví en Londres estudiando Ciencias Políticas, y cuando no me dejaron laburar, siempre.   

-Y a esta altura de una larga carrera, ¿qué pone en el debe y en el haber?
-Lo más negativo que veo es que hay una presión muy grande de las empresas para condicionar al periodista e impedirle desarrollar a fondo su labor al darle una orientación definida. Es lo mismo que le pasa a todas las profesiones liberales: al abogado que trabaja en un gran estudio y tiene que defender o atacar a tal de acuerdo a los intereses corporativos, o al médico que trabaja en una clínica y tiene que recetar determinados medicamentos. Lo bueno es que, superando estos problemas, sigue siendo un oficio apasionante.

Hay una presión muy grande de las empresas para condicionar al periodista e impedirle desarrollar a fondo su labor al darle una orientación definida. Es lo mismo que le pasa a todas las profesiones liberales”.

-¿Cuáles periodistas le parecen un ejemplo a seguir?
-El número uno es Rogelio García Lupo. Entre los jóvenes hay un cordobés, Sergio Carreras, que hace muy buenos trabajos de investigación.

-¿Está de acuerdo con la ley de medios audiovisuales?
-Podría haber sido mucho mejor, ahora ha quedado como la expresión concentrada de una pelea del gobierno contra un monopolio, cuando hay otras empresas que también se pasan en la concentración: Vila-Manzano, Prisa, Ick, y debe haber más. Lo preocupante es que se generó esta situación en donde lo empujan a uno a ubicarse detrás de uno o de otro bando.

-¿No le parece una señal a futuro de la Presidenta la designación de Martín Sabbatella al frente de la AFSCA?
-Sí estoy muy de acuerdo con el nombramiento, es mentira que no sabe de medios, pero lo más importante es que sabe mucho de la pelea contra las corporaciones, las derrotó en Morón.

-Al sacarle la gestión al peronismo y dársela a la izquierda democrática, ¿está anunciando que la continuidad del modelo viene por ese lado?
-Yo no soy optimista en cuanto a la perdurabilidad del modelo, nadie de izquierda o progresista tendría que serlo, porque quienes aparecen hoy con capacidad de ganar en 2015 son todas expresiones de derecha; tampoco soy simpatizante de este gobierno, donde están contenidos algunos gobernadores que ¡madre mía! O personajes como Othacehé o Ishii. Lo que pasa es que uno ve a los que están enfrente y está todo dicho.    

-Usted fue un periodista militante en la época del Alfonsinismo ¿qué balance hace de aquella época?
-Alfonsín nos engañó, nos hizo creer que el radicalismo era una fuerza progresista, y los únicos progresistas eran él y un grupito de amigos. El radicalismo es conservador como Angeloz, como De la Rúa, como Aguad o como Gustavo Posse.    


-¿Fuera del periodismo tiene alguna otra actividad?
-No tengo mucho tiempo. Hacer un programa de tres horas de lunes a viernes es agotador. Estoy haciendo un documental sobre la historia de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), de la que formo parte, que me implica hacer dos o tres entrevistas semanales.

-¿Tiene laburo la APDH?
-Sí que tiene, tiene mucho laburo, porque se siguen violando los derechos humanos. El caso más grave es el de los presos, de todo el país pero principalmente en la provincia de Buenos Aires, con la aplicación sistemática de torturas y la reducción a la esclavitud de los internos.

-¿Es de los que piensan que la Policía y el Servicio Penitenciario regulan el delito?
-Absolutamente, creo que hay que volver a la reforma de Arslanián, que le puso freno a la corrupción policial al dividirla en varias policías y desarmó la estructura piramidal que hace que todo se resuelva en el famoso “Hoy por mí, mañana por ti”.

"Yo no soy optimista en cuanto a la perdurabilidad del modelo, nadie de izquierda o progresista tendría que serlo, porque quienes aparecen hoy con capacidad de ganar en 2015 son todas expresiones de derecha”.

-Fue pareja de Sandra Russo, ¿leyó su libro sobre CFK?
-Sí, lo leí, me parece que se dejó tragar por el personaje, debió tener una mirada más crítica que hubiera mejorado el producto final. Igualmente, es mi muy buena amiga Sandra.

-¿Tiene otros amigos en el periodismo o en la política?
-En el periodismo no muchos, porque soy bastante chúcaro. Lo mismo en el barrio: saludo al que me saluda, pero hasta ahí nomás. Puedo nombrar a Nora Vieyras y un par más. En política tuve dos padres postizos, Alfonsín y Alfredo Bravo; amigos del alma: Ricardo Gil Lavedra y León Arslanián.

-¿Está al tanto de la política escobarense?
-Nada, cero conocimiento. Pero tuve participación en el juicio a Patti: notas mías en Humor formaron parte de las pruebas en su contra.   

-¿No se integra a la vida de la ciudad?
-En un sentido sí, tengo mi carnicería, mi verdulería, soy asiduo comensal de Hans y de los restaurantes que hay en el mercado nuevo de Maschwitz, hago las compras semanales en el Jumbo. Pero soy bastante casero, me gusta estar en casa, recibir amigos y a mis tres hijos, que vienen a su vez con sus parejas y otros amigos y terminan siendo una especie de tribu muy numerosa.

-¿Alguno heredó la pasión por el periodismo?
-Ninguno, la mayor es gestora cultural, el del medio es campeón de kung fu y el más chico hace hockey subacuático.

-¿Un libro o un escritor para recomendar?
-Hay varios escritores que me gustan mucho. De los más conocidos, Vargas Llosa y Borges, que dentro de cincuenta años va a estar en el nivel de un Shakespeare o un Homero.

-¿Una comida irresistible?
– Los canelones de espinaca.

-¿Un jugador de Instituto?
-La delantera del ‘73, donde jugaban Beltrán, Kempes y Ardiles, entre otros.

-¿Mira los años que le quedan y se pone objetivos a cumplir?
-Cumplo 60 en enero y naturalmente uno hace un balance, estoy conforme, cumplí conmigo y lo sigo haciendo, rescatando el hedonismo, quiero seguir gozando de la buena música, de la buena lectura, de la buena comida y de las mujeres, desde ya.

-¿Hasta qué parte de la casa pueden entrar las mujeres y cuánto tiempo pueden quedarse?
-Esa es la pregunta clave que tenemos que resolver, cada caso es una historia, muy buena cuestión. Me voy a quedar pensándola.  

Reportaje polémico.

En 1977 Enrique Vázquez viajó a Chile para entrevistar al presidente Augusto Pinochet. La nota se publicó en la revista Somos, de la que era secretario de redacción. Es hasta hoy que aquella cobertura le sigue valiendo duras críticas de algunos colegas. Pero él defiende lo que hizo: “En las dos páginas siguientes hay dos páginas de una nota a monseñor Hutton (la gran oposición al gobierno de Pinochet). O sea, dos páginas de reportaje a Pinochet y dos páginas de monseñor Hutton. Como cobertura periodística me pareció impecable”, sostiene.