La vida es un tablero de ajedrez donde los cuadros blancos son los días y los cuadros negros son las noches. Nosotros, somos las piezas que vamos de aquí para allá para caer al final en el cuadro de la nada... De Alguna Manera... Una Alternativa…
Cadena Nacional. Milei
anunció una hasta ahora desconocida vocación malvinera. Foto: NA
El sorprendente episodio protagonizado por el presidente de
la Nación, Javier Milei, quien se presentó en una inesperada cadena nacional
anunciando un giro de su política exterior hacia una posición soberanista ante
el conflicto por las Islas Malvinas, desnudó el propósito de confundir al
pueblo con una iniciativa artificiosa, atendiendo a que todas las consultoras y
encuestadoras indican una clara pérdida de aprobación y consenso de su gestión
en una parte importante de la ciudadanía.
Las causas de este
retroceso en el respaldo gubernamental son muy diversas. Se puede señalar,
entre ellas, una fatiga y agotamiento por el estilo agresivo y descalificante
del presidente, apuntado hacia periodistas, jóvenes artistas y diversas
expresiones de la cultura, militantes de partidos políticos y organizaciones
sociales, entre otros.
Sin embargo, el motivo
principal del descontento, como siempre, está dado por el sufrimiento creciente
que afecta a vastísimos sectores como consecuencia del plan económico
anarcocapitalista que lleva adelante su equipo, liderado por el ministro Luis
Caputo e integrado por un grupo de tecnócratas del JP Morgan.
Efecto Scaloneta
Es lógico pensar que se generó una recuperación del impulso malvinero de
carácter identitario y nacionalista a partir de la vibración producida por el
inolvidable «trapo de la Scaloneta», exhibido ante centenares de millones de
personas que miraban el Mundial, tras el triunfo deportivo contra el equipo
inglés en la semifinal.
Tampoco resulta fácil
olvidar que en un primer momento la opinión de la Casa Rosada acerca de aquel
episodio fue que los jugadores albicelestes estaban haciendo «populismo
berreta».
Lo cierto es que el
presidente realizó una voltereta con el propósito de cambiar la agenda, en
estos días tomada irremediablemente por los seis millones de hogares
endeudados, que no pueden pagar sus créditos, y la conciencia creciente de que
esas angustias se deben a la caída de los salarios, las jubilaciones y los
ingresos en general desde los sectores más humildes a los diversos estratos de
la clase media. Todo como consecuencia de las políticas económicas vigentes.
También resulta imparable la sensación manifiesta de que no se llega a fin de
mes, más allá de que el presidente se burle de esa situación.
Paradójicamente, o no
tanto, en su viaje a Chile Milei declaró su admiración por el dictador Augusto
Pinochet y el actual presidente del país trasandino, José Antonio Kast, también
simpatizante de la dictadura. El mandatario no trepidó en señalar que aquel
Gobierno de facto, diseñado por el gran estratega del momento, Henry Kissinger,
practicó un genocidio, con miles de muertos y desaparecidos. Parece que esa
tragedia del pueblo chileno poco le importa al presidente argentino, quien en
cambio valora que por entonces se inauguró en la práctica la aplicación del
modelo económico neoliberal inspirado en los denominados «economistas de
Chicago», antecedente ideológico principal de su actual modelo.
La impostura
Todo indica que resultará muy difícil sostener la credibilidad de esta campaña
malvinera teniendo en cuenta que Milei desde siempre se declaró admirador de
Margaret Thatcher, quien fuera la conductora política de la guerra de 1982. En
ese marco, se deba añadir que el presidente hizo público su reconocimiento de
la legitimidad de los kelpers, a contramano de la postura histórica en el
reclamo soberano de nuestro país, y su política de conciliación con los
ingleses a partir de la idea de que «ellos ganaron la guerra y nosotros la
perdimos».
En síntesis, Milei
generó con su mensaje en cadena nacional un enorme salto desde sus convicciones
thatcherianas hacia una postura nacionalista, y soberanista, e inclusive se
mostró crítico de sus amigos del consorcio israelí-británico que se propone explotar
el petróleo circundante a las islas. Un giro virtualmente imposible de creer.
En todo caso, lo que
puede resultar un hecho real es la tentación del presidente estadounidense,
Donald Trump, como expresión del hegemonismo de la gran potencia hacia nuestro
continente, de desplazar la presencia británica en la región, y transformarse en
la potencia determinante en el Atlántico sur que, como es sabido, tiene una
creciente importancia no solo por la territorialidad de las islas y la
explotación ictícola y petrolera, sino por el control del paso interoceánico y
la cercanía con la Antártida, principal fuente de agua dulce del planeta.
En síntesis, a partir
de una declaración de Trump, Milei da un giro que se parece más a una impostura
con objetivos electoralistas, que a una política soberana real, difícil de
creer por parte de un Gobierno que, en sus dos años y medios de gestión, evidenció
un claro desdén por los intereses nacionales que debería defender.
La primera negociación importante acerca de la soberanía argentina
sobre las islas Malvinas ocurrió en 1974. “Agarremos, ya que cuando pongamos un
pie en las islas no nos saca nadie”, dijo un eufórico Juan Domingo Perón al
instante de ser informado acerca de la voluntad del gobierno inglés de abrir
conversaciones para el traspaso de las islas. El plan, que terminó siendo
publicado por el Daily Mail, incluía una soberanía compartida y también el
idioma, español e inglés.
En el documento presentado por el embajador del Reino Unido, James
Hutton, que tiene fecha del 6 de junio de ese año se lee: “debo también
informarle que una Sección conjunta del Ejecutivo y el Consejo Legislativo de
las islas han informado al Gobernador que no hay objeciones verdaderas a las
conversaciones con el gobierno argentino sobre las salvaguardas y garantías
requeridas en un condominio. Sin embargo, debo dejar en claro que el Gobierno
de Su Majestad podría sentirse libre de invitar a representantes de las islas a
formar parte de la delegación británica y que antes del acuerdo final los isleños
deberían ser consultados y buscada su aceptación por alguna forma de
representación popular.”
“Sobre esta base, el Gobierno de Su Majestad propone que, si el gobierno
argentino está de acuerdo, las conversaciones deberían tener lugar en Buenos
Aires tan pronto como sea posible.”
En otro párrafo de ese documento histórico se expresa: “Hay varias
formas que podría tomar el condominio, pero sus elementos básicos podrían
incluir los siguiente:
1) Las banderas británica y argentina serían enarboladas a la par y los
idiomas oficiales serían inglés y español;
2) Todos los ‘nativos’ de las Islas poseerían doble nacionalidad;
3) Los pasaportes de la colonia existentes serían reemplazados por
documentos de viaje emitidos por los condóminos;
4) La constitución, la administración y el sistema legal actuales
tendrían que ser adaptados a las necesidades de un condominio. El gobernador
podría ser designado alternativamente por La Reina y El Presidente de la
Argentina;
5) Los demás cambios constitucionales requerirían el acuerdo de los
condóminos”.
A esto, respondió el gobierno argentino con una contrapropuesta fechada
el 19 de junio, cuyo contenido era el siguiente:
1) Las banderas de ambos países flamearán conjuntamente
2) Las monedas argentina, británica y local, tendrán curso legal en las
Islas con el tipo de cambio fijado de común acuerdo
3) Los pasaportes y otros documentos para los “nativos” serán
reemplazados por otro único que los administradores conjuntos determinen
4) Serán administradores conjuntos el Presidente de la Argentina y Su
Majestad Británica.
5) Serán idiomas oficiales el español y el inglés, en los que serán
redactados todos los documentos oficiales.
6) Se adaptarán a la administración conjunta las normas legales del
territorio argentino y el británico en la isla.
7) Los “nativos” de las islas gozarán de los beneficios de doble
nacionalidad a todos los efectos.
8) Alternativamente cada uno de los administradores conjuntos designarán
por el término de tres años al gobernador de las islas: el primero será
designado por la Argentina, y el secretario de la Gobernación será designado
por Su Majestad Británica
9) Será propósito fundamental de la administración conjunta, facilitar
la gradual integración de las islas a la vida política, social e institucional
de la Argentina”.
Lamentablemente, la muerte de Perón, el 1 de julio de aquel año, tronchó
todo este proyecto que hubiese significado la recuperación definitiva de las
islas.
Una segunda oportunidad de abrir negociaciones para recuperar las
Malvinas ocurrió nueve meses antes del desembarco argentino del 2 de abril de
1982. El 30 de junio de 1981, hubo un debate en el Parlamento británico en el
que se analizó una posibilidad que incluía el reconocimiento de la soberanía
argentina sobre las islas. La alternativa contemplaba el arriendo a Gran
Bretaña durante un largo tiempo, que se consideraba debería ser de 100 años.
Fue Lord David Trefgarne quien dijo que “Una de las ideas que, como saben sus
señorías, fue discutida con los isleños el pasado noviembre es la del
retroarriendo: la concesión a la Argentina del título de soberanía, junto con
el arrendamiento simultáneo al Gobierno de Su Majestad de todos los territorios
y zonas marítimas por un período sustancial”, según consta en un registro de la
sesión de la Cámara de los Comunes del 30 de junio de 1981. La Primera Ministra
Margaret Thatcher tomó la decisión de retirar el HMS Endurance a comienzos de
1982.
Toda esta posibilidad de negociación y recuperación de las islas se
perdió con la trágica guerra de 1982. Desde entonces, la dirigencia política
argentina ha usado el tema de la reivindicación de los derechos soberanos como
un instrumento para asegurar su permanencia en el poder, hecho que ha impedido
hasta aquí elaborar una verdadera política de Estado. Hasta que esto no cambie,
lo que nos espera es la repetición del fracaso.
BELGRANO y HURACÁNempataron 1-1 en el
Gigante de Barrio Alberdi, por la continuidad de la octava fecha del Torneo Clausura.
El Pirata y el Globo repartieron puntos en Córdoba aunque el local tuvo la victoria con un penal en el último
minuto que desperdició Lucas Passerini.
Tras un primer tiempo con polémicas intervenciones del VAR, que privaron a
ambos equipos de un festejo de gol, en la segunda mitad se abrió la historia.
Nicolás Uvita Fernández pudo por fin vencer la resistencia de Hernán
Galíndez y puso arriba al Pirata en Córdoba. Cuando parecía que la victoria se
quedaba en casa, Caicedo niveló las acciones y decretó el 1-1 final.
En
la novena fecha del Torneo Clausura Belgrano visitará a Sarmiento y Huracán
recibirá a Racing en el Tomás A. Ducó.
Belgrano de Córdoba empató 1-1, como local, frente a Huracán en un partido que
tuvo un final polémico, y que se jugó esta noche en el estadio Julio César
Villagra de esta ciudad por la octava fecha del Torneo Clausura de fútbol.
El equipo cordobés se puso en ventaja con un gol de Nicolás
Fernández, a los 16 minutos del segundo tiempo, mientras que el ecuatoriano
Jordy Caicedo anotó el empate del elenco visitante sobre los 40.
En tiempo de descuento, Belgrano tuvo la gran posibilidad de
quedarse con los tres puntos, pero Lucas Passerini falló en la ejecución de un
polémico tiro penal que había otorgado el árbitro Luis Lobo Medina.
A pesar de eso, Belgrano quedó en la tercera ubicación de la Zona B,
mientras que Huracán está décimo, por ahora fuera de la clasificación para los
play off.
El equipo local tomó la iniciativa y en líneas generales fue
superior a su rival, por eso mereció el triunfo, pero le faltó profundidad
mientras que Huracán -en crisis de resultados- se refugió cerca de su área y
apostó al contragolpe como única vía ofensiva.
En la parte inicial el referi anuló un gol en contra de Máximo
Palazzo, en favor de Belgrano, por una mano previa de Emiliano Rigoni, y poco
después también dejó sin efecto un tanto de Caicedo, para el visitante, por un
fuera de juego milimétrico del ecuatoriano.
La segunda etapa mostró un panorama similar, con Belgrano más
decidido, pero sin demasiadas ideas para vulnerar a un oponente mezquino, que
solo pensaba en llevarse al menos un empate de Alberdi. Sin embargo,
"Uvita" Fernández rompió el cero con un golazo al ángulo, pero cerca
del final Caicedo acertó con un cabezazo para sellar la igualdad.
En la última jugada, y tras una discutida infracción de Ojeda sobre
Lucas Zelarrayán, llegó el penal para Belgrano: Passerini ejecutó con violencia
y su remate dio en el travesaño.
En la próxima fecha, Belgrano visitará a Sarmiento de Junín,
mientras que Huracán recibirá a Racing, en el marco de la novena fecha del
certamen.
La receta
es conocida y la jugó hasta el cansancio el kirchnerismo. La apelación a una
causa nacional que una al pueblo frente al enemigo externo, fueron las
pasteras, los fondos buitres y las Malvinas. En la hora más baja de su programa
económico, Milei descubrió el agujero del mate. Ante la traición de Rothbard y
Hayek, que demoran en entregar el paraíso en la tierra prometido por el culto
austriaco, no queda otra que apelar a una cuerda sensible para el pueblo
argentino, con la esperanza de sumar algunos votos el año que viene cuando se
juega la reelección.
El problema
es que octubre del 2027 queda muy lejos. Pero el verdadero problema es que el
recauchutado de la política kirchnerista para Malvinas que anunció Milei, es
una impostura en un gobierno que de manera más coherente con su ideario, había
decidido plantarse en la real politik menemista en este tema
delicado.
Milei se
pasó la vida elogiando a la criminal de guerra Thatcher y ahora mismo tiene en
marcha la organización de un Argentina Week en Londres, para seducir a los capitales que operan en la City de
Londres. Libras, no misiles, que igual no tenemos. Esa era su política. Pero
ante la caída en las encuestas, el manotazo populista. De cuestionar la bandera de la Scaloneta en el partido contra Inglaterra
por "populista" y "berreta", a esta cadena nacional con
redoble de tambores, banderas y gestos adustos.
Los
anuncios, pasados en limpio, son modestos: reponer las sanciones a las
petroleras inglesas e israelíes que operan en el Atlántico Sur, que él mismo
desmontó; y crear una base militar en Tierra del Fuego, objetivo de Estados Unidos.
La tercer
pata del programa es recomponer la capacidad militar de las Fuerzas Armadas.
Para eso hace falta plata y Milei es el presidente argentino que ubicó los
salarios de los militares por debajo de la línea de la pobreza y que llevó la
inversión del Estado a casi a cero. Buena suerte con esa promesa.
La causa de
Malvinas merece mejores razones que la búsqueda de un atajo para desviar la
vista del pantano económico. Pero pasó antes y pasa ahora. Desde el punto de
vista político, su agitación suele coincidir con momentos de debilidad de los
gobiernos. Es desgraciado, pero es lo que muestra la historia reciente.
El Milei
abanderado de la economía neoliberal tildaba de populista la apelación a las
Malvinas. Expresaba una línea histórica muy discutible y hasta cipaya, pero
coherente. Hay que ser realista, la Argentina es un país pobre con una economía
destartalada, no está en condiciones de enfrentar al Reino Unido. Primero, debe
concentrarse en recomponer su fortaleza económica. El Milei presidente, con la
reelección exigida, tira por la borda su pensamiento de años y se abraza a la
causa Malvinas.
"La causa de Malvinas merece mejores razones que la
búsqueda de un atajo para desviar la vista del pantano económico. Pero pasó
antes y pasa ahora. Desde el punto de vista político, su agitación suele
coincidir con momentos de debilidad de los gobiernos."
Lo hace, por supuesto, subido a dos declaraciones al pasar de Trump, en la que fiel a su estilo transaccional, digámoslo así, buscó presionar a los ingleses porque no lo acompañan en su fallida incursión contra Irán. Es decir, Milei se apresura a ofrecerse como una pieza menor de un juego mucho más grande, que no maneja.
Esas
declaraciones de Trump fueron aprovechadas al máximo por Santiago Caputo para
reponer su lugar en la centralidad del gobierno libertario, ofreciendo un
atajo, un espectáculo político calcado del manual del Mago del Kremlin,
Vladislav Surkov. Allá y entonces fue Chechenia acá y ahora es Malvinas. Al
asesor le sirve para mostrarle a Milei que es el único con ideas en un gobierno
que se quedó sin ideas, le sirve como insumo de activación de su apagado
aparato digital y le sirve para exhibirse como un interlocutor de peso en el
gobierno argentino, ante la administración Trump.
En
Inglaterra se tomaron el tema como de quien viene. El secretario de
Defensa, Wes Streeting, afirmó: "La declaración de Milei nos dice más
sobre la política interna en Argentina que sobre las Islas Malvinas".
Mientras que el parlamentario laborista James MacCleary, no se privó de pasarle
la factura al programa libertario: "No es más que un tigre de papel, que
intenta desviar la atención de sus propios fracasos internos".
El giro
promete incomodidades al gobierno de Milei. El más preocupado es el ministro
Toto Caputo, de muy buenos vínculos con el sistema financiero de Londres, al
que apeló para instrumentar la opaca extracción del oro de las reservas del
Banco Central, de la que sigue sin dar explicaciones claras, ante la complicidad
manifiesta de jueces y fiscales argentinos.
Pero no es
el único. Las petroleras que operan en Malvinas y ahora están sujetas a
sanciones son socias de la YPF de Horacio Marin, en el proyecto más importante
de la empresa de bandera argentina. Hay una línea que va de Rockhopper a Adnoc
UK a XRG, su brazo de inversión internacional, que es la compañía que firmó con
YPF el acuerdo para el proyecto de GNL en Vaca Muerta.
Es posible
que como muchas de las causas nacionales que se han esgrimido por motivos electorales,
los anuncios de este jueves se vayan oxidando con el paso del tiempo, cuando
baje la espuma de la retórica nacionalista y las dificultades de la vida
cotidiana vuelvan a prevalecer.
Y ahí vamos
al corazón del problema político que hay detrás de la puesta en escena de este
jueves: octubre queda muy lejos y la economía no muestra signos de recuperación
importantes.
"Una economía que ajusta por cuarto año consecutivo exige
al electorado una abnegación peligrosa de descontar. Por eso, Caputo quiere aflojar,
pero lo tiene que hacer en los muy estrechos límites que le marca el culto de
atarse al mástil de Milei."
Milei está
atrapado en una realidad que desafía sus dogmas económicos y entre la realidad
y los dogmas eligió los dogmas. Un político pragmático de derecha, como su
admirado Menem, cuando tuvo que entrar en déficit para asegurarse la reelección
lo hizo sin complejos. Primero el poder, después la teoría económica.
Pero para
Milei el superávit fiscal no es un dato de la macroeconomía, es un principio de
fe, como explicó en su delirante discurso a los alumnos de la ORT, en los que mezcló
neoliberalismo y religión, al punto de argumentar que el capitalismo es el
paraíso en la tierra.
Y como para
sorpresa de nadie la recaudación cae por la caída de la actividad, el gobierno
está ingresando al calendario electoral con una baja de ingresos que lo obliga
a ajustar aún más un gasto que ya tocó el hueso. Un informe del Iaraf de Nadin
Argañaraz revela que en agosto el gasto del Estado tuvo una baja real
interanual del 8%, con una brutal caída del 63% de las transferencias a las
provincias. Ese es el núcleo del modelo político de Milei, ajustar a las
provincias, total cuanto más pobres se vuelven los gobernadores, más dóciles
esperan la próxima migaja.
Pero una
economía que ajusta por cuarto año consecutivo exige al electorado una
abnegación peligrosa de descontar. Por eso, Caputo quiere aflojar, pero lo
tiene que hacer en los muy estrechos límites que le marca el culto de atarse al
mástil de Milei. Esa tensión explica el tortuoso camino de los módicos créditos hipotecarios de la Anses
-apenas 15 mil- que el ministro de Economía tuvo que negociar por meses.
Populismo
sin plata es como geopolítica sin armas. Difícil.
No deja de
ser llamativo que las dos iniciativas que ensayó el gobierno en las últimas
semanas para mejorar su vínculo con la sociedad sean remixados de recetas
kirchneristas. Malvinas y Procrear. Pero no hay que confundirse, no es una
política de Estado, o mejor dicho, la única política de Estado en la Argentina
es políticos en el poder, haciendo cualquier cosa para quedarse en el poder.
Quienes tratan a Javier Milei en la intimidad, coinciden en su
descripción. Hablan de una persona amable, educada, culta, estudiosa y ocupada
en encontrar las soluciones a los múltiples problemas que enfrenta la
Argentina. Coinciden también en la dependencia que tiene de su hermana. Es una
dependencia profunda e intensa. Es, claramente, el producto de una historia de
vida. Esos mismos interlocutores también señalan la impresión de estar frente a
una persona que se encuentra permanentemente a la defensiva y particularmente
sensible a la crítica.
La agresividad, en sus distintas formas, es la
expresión conductual de una emoción intensa derivada directamente de la ira.
Ese estado emocional es muchas veces producto de una situación que le genera a
la persona un sentimiento de inseguridad. Frente a esta circunstancia aparece
la necesidad de una reacción: la agresión. En suma, no hay una reacción
agresiva cuando no hay inseguridad.
Las agresiones verbales de Milei contra todos los que se atreven a criticarlo
son producto de su inseguridad, la que, por supuesto, nunca reconocerá.
La realidad tiene una fuerza imparable. Por eso, no importa cuánto
insulte o descalifique el Presidente y alguno de sus ministros a los
economistas y a los periodistas que lo critican, los hechos son los que son.
Como dice el proverbio, “la necesidad tiene cara de hereje”. Es lo que
representa el anuncio hecho por Luis Caputo en la conferencia de prensa del
miércoles por la mañana. Los créditos hipotecarios son una necesidad para
millones de personas que no tienen ninguna chance de acceder a una vivienda. La
medida, que representa un paso adelante para paliar este déficit y la
instrumentación, se hará a través de la utilización de dinero proveniente del
Fondo de Garantía de
Sustentabilidad del Anses. Es decir, es dinero del Estado. Dicho esto,
hay que recordar que a nadie le interesó señalarle al gobierno la contradicción
entre su dogma y la realidad. Muy por el contrario, hubo coincidencia acerca de
lo bueno de la medida que demuestra que el Estado tiene un roll en el
capitalismo. La clave está en hacer un buen uso de esos recursos y en la
transparencia. Nada se puede lograr de otra manera. El mal uso que del Estado he hecho y hace el peronismo terminó por desvirtuar su
papel del cual hay gran necesidad en la Argentina como la hay en todo el mundo.
La economía está en el centro de la problemática de la ciudadanía. Esto
que es evidente para muchos dentro del oficialismo, no lo es para Milei ni para Caputo. Y esto es un problema que preocupa a cada vez
más gente. En los últimos días el que advirtió sobre esto fue Agustín Laje,
quien había sido una de las espadas mediáticas más potentes del Presidente.
Laje advirtió sobre la difícil situación de la economía doméstica. “Si
los gobiernos de derechas de Argentina, de Colombia, de Chile, de Ecuador, de
Perú no logran mejorarle el metro cuadrado a la gente, el péndulo se va a ir de
nuevo hacia la izquierda”, dijo Laje en una expresión de absoluto sentido común. “La batalla
cultural es para que las condiciones de las cosas intangibles sucedan.
Pero la gente no te vota más por una palabra, por un valor o por un
principio”, agregó, a modo de advertencia sobre el eventual resultado de las
próximas elecciones.
La reacción del presidente no se demoró. Por lo tanto, en cuestión de
minutos, Laje pasó de ser un heraldo del mileísmo a un detractor. “Traidor”, lo
fulminó Milei.
Uno de los más preocupados con esta situación es Diego Santilli. El jefe
de Gabinete tiene contacto con la calle y con las dirigencias del país. Por
ende, sabe que el futuro electoral de La Libertad Avanza será de mucha
incertidumbre si la economía no despega y llega al bolsillo de la gente. De
nada valen los números récords de exportaciones y nuevas inversiones fomentadas
por el RIGI si eso no derrama.
En su exposición ante los estudiantes del cuarto y quinto año de la ORT
titulada “Ética como Política de Estado”, Javier Milei habló del relativismo
moral. Para quien no supiera su significado se define al relativismo moral como
una teoría ética para la cual no hay ninguna forma universal de saber lo que
está bien y lo que está mal. Eso significa, en lo hechos, la existencia de una
doble vara por la cual una misma cosa, hecho o conducta, es mala o buena según
quien haga. Por ejemplo, en el caso del periodismo, si se lo critica al
kirchnerismo, el periodismo es bueno; pero, si se lo critica al oficialismo, el
periodismo es malo. Otro ejemplo: si el kirchnerismo busca nombrar jueces
afines, eso es repudiable y representa un ataque contra la independencia del Poder
Judicial que es esencial para la república: pero, si quien hace esto es el
gobierno, eso no merece reproche. La alocución del Presidente en el colegio
fue otro ejemplo de relativismo moral. Eso lo hacían – y lo siguen
haciendo – muchos dirigentes del peronismo que tomaron a las escuelas como
botín de la militancia. Eso fue lo que precisamente ocurrió en la ORT con Milei
que usó esa tribuna para hacer una arenga partidaria por lo cual son muchos los
padres de los alumnos que están elevando sus voces para protestar. El
Presidente pretende ser un heraldo de la moral. Mucha gente que lo votó en 2023 lo hizo porque creyó en su discurso. Muchos de ellos
se sienten hoy en día defraudados. Cuando Javier Milei se transforma en una
persona agresiva y llena de furia se parece a Cristina Fernández de Kirchner en
sus días de apogeo e ira incontenible. Y eso no es lo que pregona el dogma
libertario que incluye el respeto al que piensa diferente.