sábado, 9 de diciembre de 2023

Los dos modelos... @dealgunamaneraok...

Los dos modelos...


El presidente electo, Javier Milei, adelantó que en el futuro inmediato convivirán en la Argentina una economía estancada y altos índices de inflación. En sus palabras, “va a haber una estanflación, porque cuando hagamos el reordenamiento fiscal, impactará negativamente en la actividad económica”. Inmediatamente atribuyó esa situación a las políticas monetarias aplicadas por el gobierno saliente. Luego agregó: “por eso yo digo que la única billetera que va a estar abierta es la de Capital Humano, para darle contención a los caídos”.

© Escrito por Carlos Heller (*) el domingo 03/12/2023 y publicado en el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

Milei dice, y tiene razón, que es el primer presidente votado por un porcentaje significativo de la ciudadanía que, durante la campaña electoral, anticipó que si ganaba iba a llevar adelante un fuerte ajuste.  

Otros gobiernos que impulsaron planes similares no los anticiparon o, incluso, plantearon lo contrario. Fue el caso del de Carlos Menem, quien prometió “salariazo y revolución productiva” y a quien luego se le atribuyó la frase “si decía lo que iba a hacer no me votaban”. Mauricio Macri en 2015 transitó una senda parecida: en la campaña electoral aseguró que iba a respetar todo lo que estaba bien del gobierno anterior y que impulsaría una “revolución de la alegría”. 

Milei, como ya dijimos, viene sosteniendo que en la Argentina es indispensable un gran ajuste y que su implementación debe hacerse a través de una política de shock: resolver el déficit cuasifiscal generado por las Leliq, interrumpir la obra pública, eliminar ministerios, acelerar privatizaciones y despidos, entre otras iniciativas. Por supuesto: es imposible desarrollar un proceso de recortes de gran magnitud sin que haya “caídos”. 

Desde su perspectiva, el camino hacia el bienestar exige atravesar el malestar: si se toman esas medidas drásticas de ajuste, dice el presidente electo, se podrá derrotar a la inflación en un plazo que va desde los 18 a los 24 meses. La Argentina sin inflación es posible. Pero, según ellos, hay que pasarla mal un tiempo. En ese mismo sentido, Diana Mondino, futura canciller del nuevo gobierno, afirmó en una reunión con la UIA: “Aguanten seis meses que la Argentina va a ser el mejor país del mundo”. 

Hay, en estos planteos, cuestiones ideológicas de fondo. Milei no considera, por ejemplo, que en los procesos inflacionarios haya un componente importante de puja distributiva. Por eso en su diagnóstico sobresale la idea del atraso de ciertos precios relativos. Cuando se habla de ello hay que preguntarse, ¿relativos con relación a qué? La respuesta es respecto a los salarios, las jubilaciones y el resto de los ingresos fijos. Por lo tanto, actualizar los precios relativos supuestamente atrasados significa que todos los ingresos mencionados caigan en términos reales.  

En el corto plazo, es presumible que los que votaron al presidente electo le den un crédito. De lo contrario no lo hubieran votado. Ellos creen que el problema es “el costo de la política y  la casta” y que, si eso “se resuelve”, van a vivir mejor. Nadie vota conscientemente para empeorar. 

Seguramente el nuevo gobierno tratará de utilizar el tiempo inicial de mayor legitimidad para intentar hacer todo lo que quiere hacer. Allí también estará Macri aconsejando al nuevo presidente acerca de que tiene que desplegar sus políticas de modo veloz y que el gradualismo no es una opción. 

Hay dos modelos de país y Milei expresa de un modo nítido uno de ellos. En él todo está sujeto a la rentabilidad económica, la libertad de mercado y las desregulaciones. 

Pero así como el presidente electo expresa uno de los modelos, es importante identificar a quiénes expresamos el otro. Nuestro Bloque de Diputados va a ser el más grande de la Cámara y tendremos una enorme responsabilidad en el proceso político que se abre. 

Milei prometió que el 10 de diciembre, recién asumido, anunciará en la Asamblea Legislativa los proyectos de ley que enviará al Parlamento. Allí volverá a darse el debate estructural sobre los dos modelos de país, pero en torno a iniciativas concretas. Todo resultado electoral establece que quien gana gobierna y quien pierde expresa la oposición. Dentro de la estricta lógica institucional, ejerceremos con plena legitimidad y responsabilidad el rol asignado para esta nueva etapa. 

(*) Diputado nacional por el Frente de Todos y presidente del Partido Solidario.



   

viernes, 8 de diciembre de 2023

Massa publicó sus números finales... @dealgunamaneraok...

 Massa publicó sus números finales: asegura que Milei recibirá fondos para pagar sueldos, jubilaciones, aguinaldos y deuda... 

Sergio Massa (REUTERS/Adriano Machado)

 

El informe detalló que con el “roll-over de los vencimientos en pesos programados para el mes de diciembre, el Tesoro Nacional cuenta con los fondos necesarios para financiar el programa de pagos de dicho mes”. Así, dejaría para gastos inmediatos casi $2,5 billones.

© Escrito por Sebastián Catalano el viernes 08/12/2023 y publicado por el Diario Digital Infobae de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

No hay plata”, dice Javier Milei, el presidente electo que asumirá el domingo los destinos de la Argentina. Lo repiten sus futuros ministros y referentes de La Libertad Avanza, cada vez que pueden. Seguramente ese será parte del eje central de su discurso de asunción.

En el que quizás sea su último acto formal como ministro de Economía, Sergio Massa, quien perdió el balotaje con el libertario, intenta desmentir esa idea de “caja vacía”. Esta mañana, en medio del feriado, Economía emitió un informe, al que accedió Infobae, titulado “Estado de Situación Financiera al cierre del año 2023 Diciembre, 2023″.

El breve paper, que realizó la secretaría de Hacienda, hasta estas horas en manos de Raúl Rigo –hay algunas versiones de que podría quedarse en el cargo, aunque él lo desmintió– detalló que “es menester mencionar por parte de las autoridades de este Ministerio que, bajo el supuesto de roll-over de los vencimientos en pesos programados para el mes de diciembre, el Tesoro Nacional cuenta con los fondos necesarios para financiar el programa de pagos de dicho mes, teniendo en consideración que el 80% del gasto total está representado por gastos prioritarios, tales como sueldos y salarios, pasividades, programas sociales y subsidios económicos”.

 

Los números de Massa 

Además, el documento, que firman Rigo y el propio Massa, destacó que la tesorería cuenta con los fondos suficientes para encarar la compra de divisas y atender las obligaciones por vencimientos del Estado argentino.

“Asimismo, la deuda flotante como porcentaje del PBI cumple con el monto establecido en el programa con el FMI, estando en línea con el promedio histórico. Finalmente, y siguiendo los principios de eficiencia, prudencia y programación presupuestarios que nos han regido a lo largo de la gestión; se ha constituido una reserva para financiar los gastos de los primeros días del año 2024, de manera tal de garantizar el normal funcionamiento de la Administración Pública Nacional”, dijeron Massa y su equipo. 

El ministro saliente con su gabinete

 

El documento, de dos páginas, incluye un cuadro en el que se mencionan “Partidas prioritarias cubiertas al cierre del año en curso”. Así, Massa asegura que le deja a la administración que llega para sus primeros días de gestión, y con una previsión a fin del mes de diciembre:

– $250.000 millones para sueldo de la administración nacional;

– $235.000 millones para aguinaldos;

– $1,48 billones para prestaciones sociales, pago asociados a jubilaciones, pensiones, Potenciar Trabajo, Tarjeta Alimentaria, etc.;

– $328.000 millones para “comprar divisas y atender la deuda pública”; y

– $200.000 millones para “otros pagos”, entre ellos subsidios energéticos y de transporte.

Como informó este medio días atrás, el último dato disponible de pagos atrasados del gobierno nacional sumaba 1,9 billones de pesos, según cifras de la Tesorería General de la Nación, con información hasta fines de octubre. Implica una estabilidad respecto a lo que registraba en septiembre, tras varios meses de marcado incremento. De ese total, lo que correspondía a deudas de 2023 es la enorme mayoría, con 1,8 billones.

 

Luis Caputo será ministro de Economía desde el domingo (Erica Canepa/Bloomberg)

Para algunos analistas, ese recurso es interpretado como una manera de “financiamiento indirecto”: el ritmo de pagos que realiza efectivamente el Estado le da margen para que su balance de “base caja”, el método contable que toma en consideración el FMI, le dé con números suficientes.

El informe llega dos días entes del comienzo de la nueva gestión. Hay dudas aún sobre cuál será el equipo de Caputo. Si bien no es estrictamente del equipo ministerial, aunque sí del llamado “gabinete económico”, por ahora solo están confirmados el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, ex funcionario de Cambiemos y socio de Caputo en la consultora Anker y otros negocios; y Joaquín Cottani, quien ya fue anunciado por el futuro ministro, pero sin detalles sobre qué cargo ocupará.

Resta por definir quién será viceministro de Caputo, en la Secretaría de Programación Económica. El cargo debería estar en manos de un macroeconomista en medio de tantos “financieros”. El puesto sería para Cotanni. También sonó otro de los hombres de confianza del futuro ministro, Pablo Quirno, otro trader, que podría terminar en Finanzas.

Y en Agricultura está confirmado Fernando Vilella, aunque también hubo dudas y bastante run run sobre su nombramiento en los últimos días. Como se dijo, si bien él menciona que no seguirá, para Hacienda podría haber continuidad con Rigo, un experto en Presupuesto de origen peronista que ocupó el cargo con Macri y también con Alberto Fernández, más allá de quien fuera el ministro de Economía. Sería difícil para Rigo, en este caso, buena parte del “lápiz rojo” de los recortes estaría técnicamente a su cargo.

También quedan por definir secretarías no tan conocidas, pero no por eso menos importantes, como Administración y Legal y Técnica, o similares. En esta última está el funcionario que “cuida la firma” del ministro.




   

domingo, 3 de diciembre de 2023

Elogios desde Washington... @dealgunamaneraok...

Elogios desde Washington...

NYC Statue. Dibujo: Pablo Temes.


Días Agitados... Milei dejó una buena impresión en su visita a la Casa Blanca, mientras que la saga de sus nombramientos muestra amateurismo.

El punto más alto de la agenda presidencial de la agitada semana que pasó, fue la 
reunión que Javier Milei tuvo con el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan. Esta reunión representó un hecho excepcional en la historia de la relación de los Estados Unidos y la Argentina, ya que fue la primera vez que un presidente electo fue recibido en la Casa Blanca y nada menos que por un funcionario de primerísimo rango. El encuentro, que se desarrolló en el Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, ubicado en el ala oeste de la residencia, se concretó por una decisión del mismísimo Joe Biden, quien ese día no se encontraba en Washington porque había viajado al estado de Georgia para asistir a los funerales de Rosalyn Carter. Quien también tuvo un rol muy importante en la concreción del viaje fue el embajador estadounidense, Marc Stanley. Stanley es un hombre muy activo que tiene una muy buena relación con toda la dirigencia política vernácula y una cabal comprensión de su funcionamiento. Su desprecio hacia Donald Trump es conocido por quienes lo frecuentan y gozan de su confianza. 


Los objetivos principales de la administración 
Biden
 para recibir a Milei en Washington –en donde su cercanía con Trump preocupa–, fueron, en esencia, tres: el primero, conocerlo en persona y ver si el presidente electo seguía siendo el personaje irascible y rocambolesco que se vio en la campaña; el segundo, escuchar de su propia voz sus planes de gobierno y la forma en que piensa llevarlos a cabo; y el tercero, hacerle saber que el respeto de los derechos humanos, de las instituciones y de la pluralidad junto con el cuidado del medio ambiente son temas prioritarios en la agenda del presidente Biden. 


“La impresión que dejó Milei fue muy buena. Se vio a alguien desempeñándose no como candidato sino como el presidente electo de la Argentina” señalaba en el frío atardecer del martes una voz de la Casa Blanca que sabe toda la trama de ese encuentro histórico desde su génesis hasta el después. La duda que persiste está referida a cuán factible será la implementación de varias de las medidas sobre las que se explayó Milei. Causó impacto escucharlo hablar de su inamovible decisión de llevar adelante el ajuste del que habló a lo largo de toda la campaña. El plan inicial implica un recorte en los gastos, aún mayor al que piden EE.UU. y el FMI. 

Un punto que también es importante para el gobierno norteamericano es el nuevo tipo de relación que el presidente electo pretende mantener con China. Aclarado ya que no va a haber ruptura con el régimen de XI Jinping, la visión compartida acerca de la necesidad de poner un freno a la expansión de China en la región es algo muy apreciado en Washington. 

Así como la administración Biden ayudó al gobierno saliente, así lo hará también con el gobierno entrante. Por eso, el designado ministro de Economía, Luis Caputo, permaneció un día en la capital estadounidense con el fin de avanzar con las tratativas para un 
nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Hay que recordar que los Estados Unidos ocupa el segundo cargo directivo del organismo internacional y, por otra parte, la presidencia del Banco Mundial. Por supuesto que no todo es una fiesta con alfombra roja. En Washington necesitan ver concretados los primeros pasos del plan de ajuste de Milei antes de aprobar cualquier desembolso de dinero para nuestro país. El paquete inicial apunta a moderar el gasto público eliminando subsidios a las tarifas, desenchufando la obra pública y recortando las jubilaciones de privilegio. 

Por supuesto, acompañado de una devaluación programada y una fuerte desregulación de diferentes sectores de la economía. “Si el Estado no interviene, se abren las puertas a la competencia” –sostienen. A mediados de semana, volvió a aparecer con fuerza el nombre de Federico Sturzenegger. El Presidente electo lo elogió en público y en privado. Lo quiere en su staff desde que le hizo llegar un sólido y kilométrico plan para eliminar de un plumazo más de 3 mil regulaciones entre leyes que se superponen y comunicaciones redundantes.



La forma en la que Luis Caputo se mueve, ha puesto en alerta a algunos dirigentes de La Libertad Avanza. Desde su llegada, se anotó la salida de Emilio Ocampo como hombre fuerte del Central –postergación de la dolarización incluida–, al tiempo que digita con asertividad la arquitectura para rodearse de sus amigos. Toda la saga de nombramientos ha sido el talón de Aquiles de los primeros pasos del gobierno electo. El caso de Carolina Píparo en Anses sirvió apenas como una muestra. El mismo destrato lo sufrieron otros dirigentes como el diputado Omar De Marchi, a quien le aseguraron que sería secretario de Educación bajo la estructura de Sandra Pettovello y al cabo de unos días no le atendieron más el teléfono. Falta de cintura política y de buenos modales. Algo similar ocurrió con el tridente de asesores económicos, encabezado por Carlos Rodríguez quien optó por tomar una prudente distancia ante tantos movimientos teñidos de amateurismo. 

En los últimos días reapareció la figura de Pancho Cabrera, exministro de Producción de Cambiemos. Luis Caputo quiere contar con hombres allegados a él en el área de Industria. 

La novedad le pega de lleno a Federico Ovejero, exvicepresidente de General Motors, quien trabajaba con su equipo dentro de ese ámbito del armado libertario. Es difícil de creer que todo este movimiento no tan subterráneo no cuenta con el visto bueno de Mauricio Macri. Sea como fuere, el futuro titular de la cartera económica continúa concentrando poder. 

Mientras tanto, se conoció una decisión vergonzosa del todavía presidente 
Alberto Fernández. A pesar de su intrascendencia todavía le queda capacidad de daño. Mediante el DNU 647 del 30 de noviembre, a sólo diez días del cambio de mandato, el Gobierno aumentó el Presupuesto 2023 en $ 1,87 billones. 

La justificación que aparece en los considerandos es irrisoria y muy poco creíble: “corresponde adecuar el Presupuesto vigente de diversas Jurisdicciones y Entidades del Sector Público Nacional, con el objeto de afrontar gastos impostergables para su normal funcionamiento”. La Navidad se adelantó y Fernández se calzó el gorro de Papá Noel antes de volver al llano. Esta actitud, contraria a la necesidad de ahorro y financiamiento que el Estado necesita, no peca sólo de carencia de lógica, es una ofensa directa a la voluntad popular que mediante su voto eligió terminar con el despilfarro en las cuentas públicas apostando por un modelo de conducción diametralmente opuesto al actual. 

La democracia ejercida con responsabilidad es un concepto que el kirchnerismo nunca quiso asimilar.