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domingo, 25 de enero de 2026

Argentina, atrapada en la lógica de los dólares: exportar más para pagar deuda… #elprofesorcapomasi...

Argentina, atrapada en la lógica de los dólares: exportar más para pagar deuda…

No soplen, por favor... Dibujo: Pablo Temes

La economía argentina vuelve a mostrar una de sus certezas estructurales: sin dólares genuinos no hay estabilidad posible. El balance del comercio exterior de 2025 dejó un superávit de US$ 11.286 millones, impulsado por el agro, la energía y la minería, y confirmó que la acumulación de reservas depende, cada vez más, de exportar más de lo que se importa. En un contexto de fuertes vencimientos de deuda y con el FMI como observador permanente, el desafío hacia 2026 será sostener saldos comerciales positivos que permitan pagar compromisos externos sin volver a recurrir al endeudamiento. Vaca Muerta, el campo y nuevos socios estratégicos aparecen como piezas centrales de ese esquema. 

© Escrito por Carlos BurgueñoPeriodista. Lic. en Ciencia Política. Máster en Economía y Sociología, el domingo 25/01/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.



La economía puede ser compleja. Pero, a veces, muestra algunas certezas. Una de ellas, casi irrefutable, es que Argentina tiene una sola manera de conseguir dólares genuinos, frescos, sostenibles, importantes. Exportar más de lo que se importa. Y de manera importante. Solo así podrá conseguir divisas para dos de las misiones más centrales que debe cumplir el país para los próximos años. Quizá décadas. Gobierne quien gobierne. Solo con dólares genuinos provenientes de una balanza comercial positiva, Argentina podrá acumular reservas y pagar los compromisos externos. Otra vez, gobierne quien gobierne. Y, quizá por los próximos veinte años. Quizá treinta. Dependerá, nuevamente, del saldo de la balanza comercial.

En esta máxima puede considerarse el saldo de 2025 como el punto de partida, ya que fue en abril del año pasado cuando se firmó el acuerdo de Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo al que el país le debe casi 60 mil millones de dólares y que le impuso como una de las metas fijas e irrenunciables (junto con el superávit fiscal y la no emisión monetaria) la recuperación de las reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Y, para esto, solo hay dos opciones. Una sana y una virósica y contagiosa para mal. La primera es conseguir un saldo comercial en verde y respetable. La segunda es tomar deuda. Aun sea para rolear lo que se debe pagar. Y esto último, inevitablemente, fue la opción de 2025. Para 2026, y hacia delante, habrá que pensar en que sea el saldo de la balanza exterior la que le otorgue al país las divisas necesarias para cumplir con los compromisos de deuda. Por ejemplo, los pagos de los bonares y globales que, cada año, le implican al país un gasto directo e ineludible (salvo que se quiera caer en default) de unos US$ 18 mil millones. Este 2026 ya se pagó el vencimiento de US$ 4.300 millones; en su mayoría, con toma de deuda vía REPO y similares. Esto es, con poca acumulación de reservas. Habrá que decir que luego de ese pago del 9 de enero, el BCRA comenzó una política firme y sostenible de acumulación de reservas, que podría llevar a un fin de mes con un ahorro de más de US$ 1.000 millones. Disponibles para el pago de unos US$ 4.200 del 9 de julio próximo. Si la entidad que maneja Santiago Bausilli sigue así, podrá cumplir con ese compromiso con saldos de compra de divisas, provenientes de las liquidaciones de exportaciones. Esto es, se pagará el vencimiento con dólares sanos. Y sin tomar deudas. Todo lo que el FMI y el Tesoro de los Estados Unidos recomiendan. Y, vale el recuerdo, lo que el gremio de los economistas “mandriles” reclamaban a los gritos de marzo a octubre del año pasado. No es tiempo de reproches. Sino de decir que evidentemente el camino de acumulación de reservas era el recomendado. Más si se tiene en cuenta que la buena performance compradora de enero por parte del BCRA tendrá una ráfaga de oxígeno desde la última semana de febrero y hasta junio; cuando se hagan presentes en el ejercicio 2026 los liquidadores sojeros. Los que, aún sin estridencias, pueden anticipar un respetable ejercicio vendedor de commodities y liquidación de impuestos correspondientes. Toda la economía está a la expectativa de esto. Incluyendo el FMI.

Como aperitivo a lo que se vivirá en febrero, están los datos finales del comercio exterior.

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Como aperitivo a lo que se vivirá desde febrero, están los datos finales del comercio exterior, correspondientes a los 12 meses acumulados de 2025. Ejercicio que viene acompañado por la confirmación de una grata sorpresa esperada por todos. Comenzó ya a tallar fuerte en el ejercicio pasado, la balanza económica. Un eufemismo para decir que Vaca Muerta ya comenzó a dar grandes satisfacciones. Junto con el campo, más el aporte de la minería y algún otro rubro; son los responsables de haber mostrado en 2025 un muy buen resultado positivo de la balanza cambiaria del año pasado. En total el resultado positivo llegó a los US$ 11.286 millones, resultado de exportaciones por US$ 87.077 millones e importaciones por US$ 75.791 millones. Habrá que decir que la cifra es 40% menor al 2024 (cuando había sido US$ 18.928 millones), pero con un nivel de importaciones mucho más bajo que el de 2025.

Pero para conocer más la realidad es importante concentrarse en lo que sucedió en diciembre. Con un saldo positivo de US$ 893 millones, la balanza energética explicó el 47% del saldo de balanza comercial de diciembre, mientras que este rubro (Vaca Muerta), tuvo un aporte extra de US$ 2.085 millones en relación al 2024 y un saldo positivo de US$ 7.815 millones, explicando el 70% del saldo de balanza comercial del año. Ese saldo del 2025 mejoró en unos US$2.085 millones a lo que se había mostrado en diciembre de 2024, con un aporte de dólares proveniente de mayores exportaciones por US$ 1.369 millones y menores importaciones por US$ 716 millones. Esto implica que el país está exportando más energía e importando menos, con lo que la balanza final terminará siendo cada vez más superavitaria a medida que pasen los años. Siempre y cuando, obviamente, Vaca Muerta siga en el mismo ritmo de crecimiento exponencial, algo que, al menos por ahora (y por el largo plazo) nadie espera que suceda.

Al descomponer la variación de la balanza de dólares de la energía de diciembre, se tiene que el efecto precio generó una caída de US$ 119 millones. En lo que va del año, el saldo es una caída de US$ 628 millones.

En 2025 se registraron varias curiosidades en cuanto a las relaciones comerciales con los principales socios del país. Los dos primeros mercados para las exportaciones locales y de proveniencia de importaciones, resultados negativos para la Argentina. Tanto con China como con Brasil el saldo resultó a favor de estos países y en contra de las exportaciones locales. En el caso del país sudamericano, históricamente el principal socio argentino, el resultado fue rojo en unos US$ 5.653 millones. Las importaciones provenientes de ese mercado mostraron un incremento de 28,5%, mientras que las importaciones de productos argentinos desde Brasil cayeron un 6,3%. La industria automotriz fue la principal causa de este desbalance, además de una pérdida generalizada de ventas de productos locales. Habrá que decir que probablemente este desequilibrio se termine en dos años y pase a ser superavitario, cuando comience a generarse un envío fluido y constante de gas desde Vaca Muerta hacia el sur de Brasil, a partir del proceso de reconversión de los gasoductos que, hace ya mucho tiempo, proveían del combustible desde Bolivia al país. Para fines de 2026 terminarían las obras que le permitirían a la Argentina aprovechar la infraestructura existente y utilizada hasta hace algunos años para importar gas desde Bolivia, país al que, simplemente, se le acabó el combustible. Y ya no puede venderlo a Brasil. Lo que se hará entonces es aprovechar la red de tuberías para enviar gas desde Vaca Muerta hacia Brasil. Esto provocará en unos años que el saldo de la balanza comercial termine siendo favorable a la Argentina. Todo esto ocurre mientras Javier Milei y Luiz Inacio “Lula” da Silva tienen la peor relación histórica de presidentes de ambos países desde el retorno a la democracia.

El caso chino es diferente. En 2025 se registró un saldo negativo para el país de unos US$ 8.155 millones. Y, lo más probable es que este resultado se mantenga este año y, quizá, se profundice. No hay manera de contrarrestar esta realidad, mientras se sostengan las políticas de apertura comercial, y mientras el imperio de Shine y Temu continúe. Esto, además de la vigencia del préstamo Swap por unos US$ 6 mil millones activos, que obliga al país a sostener un intercambio comercial activo. Es esto o pagar esa deuda. Algo utópico para la Argentina de estos tiempos.

Los datos de comercio exterior del país de 2025 traen la consolidación de una sorpresa. Curiosamente, una de las pocas políticas de Estado que se mantienen según pasan los años y los últimos gobiernos. La India se convirtió, desde cero, en el principal socio del país en cuanto a la comparación de importaciones y exportaciones. El saldo comercial bilateral resultó positivo para el mercado local en unos US$ 5.472 millones positivos, provenientes en su mayoría de las exportaciones argentinas de aceite de soja que llegaron a los US$ 4.545 millones; con importaciones casi inexistentes. La India representa el mejor socio que encontró el país en años, con un mercado que podría incluso sumar, con el tiempo, el envío de combustible vía Vaca Muerta. Debería ser el ejemplo para seguir.

Como última conclusión, queda claro en el panorama de comercio exterior argentino del año pasado; que el país se consolida como exportador de agroalimentos procesados y no tanto; que las ventas de energía aumentan y son ya una realidad; que la minería ya aporta de manera considerable y que algunos sectores dan pelea, como la pesca y las ventas de vehículos, fundamentalmente camionetas. El resto de los sectores industriales, simplemente, la ven pasar.





Un Milei feliz cerca de Trump y un peronismo en pie de guerra… @elprofesorcapomasi...

Un Milei feliz cerca de Trump y un peronismo en pie de guerra…

Hilos invisibles. Dibujo: Pablo Temes. 

El contraste de un Presidente en su salsa en Davos y la feroz interna justicialista marca el ritmo del enero de la política.
 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 25/01/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Javier Milei se siente definitivamente muy cómodo y feliz en los escenarios internacionales. Lo ayuda indiscutiblemente este momento particular del mundo sometido a los deseos y las imposiciones de Donad Trump en su presidencia imperial. No hay registro de un protagonismo semejante de un presidente argentino en el Foro Económico Mundial de Davos.

Aquel gesto de Milei de ir a saludarlo y darle su apoyo al hoy presidente de los Estados Unidos en febrero de 2024, en ocasión de su participación como orador en la Conferencia de Acción Política Conservadora en Washington, cuando su destino parecía estar más cerca de la cárcel que de la Casa Blanca, generó en Trump una corriente de afecto que va más allá de los lazos generados por la afinidad ideológica. Quienes saben lo que pasó en aquel encuentro resaltan siempre que, además de la gratitud, a Trump le impresionó la decisión con la que Milei estaba llevando adelante su gestión, implementando severas medidas de reducción de la administración pública y de recortes presupuestarios en todos los sectores del Estado. En suma, lo mismo que se viene produciendo en los Estados Unidos desde el 20 de enero de 2025, el día en que tomó posesión del cargo como su cuadragésimo sexto presidente.

Milei salió a apoyar de inmediato la operación militar que culminó con la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela. Ante el contexto que ofrece América Latina, con Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Gustavo Petro en Colombia, Claudia Sheinbaum en México, Gabriel Boric en Chile –todos de orientación izquierdista–, Milei se ha erigido en un protagonista muy importante para la política exterior estadounidense en la región. El salvataje económico que llegó desde Washington después de la catastrófica derrota del Gobierno del 6 de septiembre a manos de Axel Kicillof en los comicios de la provincia de Buenos Aires fue una muestra de esa decisión de la Casa Blanca de darle al presidente argentino todos los apoyos necesarios para que su gestión prospere. Y la decisión de Trump de darle participación –sin el aporte de los mil millones de dólares exigidos a los otros países– en el controvertido Consejo de la Paz es otro gesto que muestra la fuerte conexión existente entre los dos hoy mandatarios. En lo particular de este caso, hasta el orden marcó esa afinidad y predilección: Milei fue el primero de los signatarios que firmaron el acta de creación del organismo.

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Al respecto, es menester pasar la lupa por la integración de este grandilocuente Consejo. Está allí Vladimir Putin, responsable de la invasión rusa a Ucrania que fue el origen de una guerra que ya lleva casi cuatro años, que se intensifica día a día y ha costado decenas de miles de vidas de civiles y soldados, y causado daños que exigirán decenas de miles de millones de euros para la reconstrucción. La participación del líder ruso es una contradicción escandalosa. Por esto y por las amenazas sobre Groenlandia, salvo el caso de Bulgaria, de Hungría y de Turquía –candidato a miembro de la Unión Europea no aceptado por la falta de libertades políticas y las denuncias de violaciones a los derechos humanos–, no hay países europeos en ese board. El resto incluye varios países en los que la democracia y las libertades políticas brillan por su ausencia.

Para cerrar el capítulo Davos, con Milei más moderado y con lenguaje más apropiado, hubo un hecho no menor: el encuentro con foto incluida con Gianni Infantino, en la que estuvo Karina Milei. Casualidad o no, pocas horas después la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) hizo una presentación ante la Justicia pidiendo que se investigue la emisión de facturas apócrifas –truchas– por una cifra que alcanza los 375 millones de pesos. Esta es una causa altamente delicada para Claudio Tapia y Pablo Toviggino, ya que la evasión impositiva –que se agrega a una ya existente por presunta retención ilegal y no pago de aportes previsionales, Ganancias e IVA por 19 mil millones de pesos– está severamente penada, incluyendo la pena de prisión.

Mientras tanto, aquí se vive una cierta calma política a la espera de que, finalizado enero, la rosca vuelva a entrar en acción. El escenario será el Congreso y el debate girará en torno al proyecto de ley de reforma laboral. La palabra debate no describe exactamente lo que ocurrirá. Negociaciones, tampoco. Los mejores vocablos para definir mucho de lo que veremos son riña y transa.

En el peronismo, azotado por la feroz interna que no cesa entre Máximo Kirchner –que en realidad es Cristina Fernández de Kirchner– y Axel Kicillof, la preocupación es creciente. Vale la pena aquí hacer un pequeño alto: dónde estaría Máximo si no fuera el hijo de CFK? ¿Habría llegado a ser el presidente del Partido Justicialista bonaerense? ¿Sería diputado nacional? Llegará el día en que el peronismo, necesitado por la fuerza de los hechos, deje de lado el nepotismo que tanto daño le hizo y le hace al país y al mismo partido. Y de esto no queda excluido el actual oficialismo, con las feroces peleas entre Karina Milei y Santiago Caputo y compañía.

Volviendo a los próximos pasos de la cúpula kirchnerista, más la desvaída conducción de la CGT y sectores de la izquierda, el objetivo es bloquear la eventual aprobación del proyecto de reforma. No obstante, el problema para ellos está en la pérdida de poder territorial, o sea, de gobernadores. Eso ya se evidenció con lo sucedido con la votación parlamentaria favorable a la Ley de Presupuesto 2026. Las provincias están necesitadas no solo de los aportes provenientes del Estado nacional sino también de las futuras posibles inversiones de empresas tanto nacionales como internacionales. Y esto, con la legislación vigente, es y será difícil. Las intensas negociaciones que viene llevando adelante Diego Santilli le permiten al Gobierno ser optimista respecto a la aprobación de la ley. Dicho esto, hay que subrayar siempre que la sola existencia de una nueva legislación no será suficiente para crear nuevas fuentes de trabajo, sobre todo en las pequeñas y medianas empresas. Sin reactivación económica, no hay posibilidad de crear nuevas fuentes de trabajo.

Así como efectiva viene siendo la negociación política, también se siguen evidenciando los problemas de gestión que hay en diversas áreas del Gobierno. En la última semana fueron removidos de sus cargos cuatro funcionarios: tres en el área de transporte y uno –el exfiscal Paul Starc– en la Unidad de Información Financiera. El tema de transporte es de una sensibilidad social enorme. El cesado secretario de Transporte, Luis Pierini, venía siendo criticado por los problemas con Flybondi, por la falta de implementación de las tareas de modernización del sistema ferroviario y por denuncias de las empresas de colectivos contra La Nueva Metropol por presentar rendiciones fraudulentas para acceder indebidamente a subsidios. En el Gobierno se ufanan diciendo que la gestión marcha de maravillas. Estas renuncias ocurridas en 24 horas están demostrando lo contrario. Fin.




domingo, 18 de enero de 2026

Un gobierno sin oposición fuerte, pero con desafíos… @elprofesorcapomasi...

 Un gobierno sin oposición fuerte, pero con desafíos… 

Chaqueño "pala al vecino". Dibujo: Pablo Temes.

La economía mejora en algunos frentes, pero la inflación y el empleo siguen bajo presión. El país busca competitividad.

 

© Escrito por Nelson Castro el domingo 18/01/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


El 2,8% mensual que arrojó el índice de inflación de diciembre muestra que el largo camino de la lucha contra la inflación no ha terminado. Y eso va más allá del nuevo índice que se planea con ponderaciones que habrán de marcar el impacto que la tecnología tiene hoy en la vida diaria de cada uno de los ciudadanos y ciudadanas.

El Gobierno atraviesa un momento muy especial si se hace una revisión de todo lo sucedido desde el comienzo de su gestión, el 10 de diciembre de 2023. La debacle del peronismo y del resto de las fuerzas opositoras –que no cesa– le dejan un campo de acción libre de obstáculos a la vista. Esto no equivale a decir que todo le será fácil. Es lo que está ocurriendo con el proyecto de ley de reforma laboral. En su desesperación, los líderes de la Confederación General del Trabajo buscan tocar todas las puertas de cuanto legislador peronista encuentran para asegurarse de que ninguno le dé al oficialismo los votos necesarios para transformar el proyecto en ley. Esa dirigencia caduca no termina de entender que la mayoría de esos legisladores responden a sus gobernadores, que están apremiados por recibir la plata que les envía el Gobierno y también por crear las condiciones para que a sus provincias lleguen las inversiones tanto de capitales nacionales como internacionales que generen puestos de trabajo.

En la otrora poderosa central obrera las internas están a la orden del día. La decisión del líder de la Unión Obrera Metalúrgica, Abel Furlán, de propiciar una medida de fuerza contra la norma es una fuente de tensiones con el nuevo triunvirato a cargo de la conducción cegetista, que ya viene escaldada por el fiasco en que acabó la movilización a Plaza de Mayo del 18 de diciembre pasado. Furlán es un dirigente absolutamente identificado con el kirchnerismo que ya el año pasado intentó llevar adelante una gestión dentro de la CGT para forzarla a una postura más rupturista. Aún hoy demuestra no haber comprendido el mensaje de las urnas que emanó después de la elección legislativa del 26 de octubre. Entre otras cosas, la gente está harta del sindicalismo destructivo.

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Estas negociaciones le han dado protagonismo a Diego Santilli, quien se muestra activo conformando un tándem de peso con el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. A esta altura es muy importante marcar el nuevo ámbito internacional en desarrollo con las consecuencias geopolíticas y económicas para nuestro país. En ese marco hay que señalar la importancia del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea que se firmó ayer en Asunción, acto al que, producto de su mala relación con Javier Milei, no asistió Luis Inácio Lula da Silva. Esa disputa personal trajo como consecuencia, además, que Brasil decidiera dejar de hacerse cargo de la representación de la Argentina ante el gobierno de Venezuela y el abandono del cuidado de la embajada de nuestro país en Caracas.

A propósito del tema Venezuela, han pasado ya dos semanas desde la hollywoodense extracción del dictador Nicolás Maduro y aún no hay novedades sobre la posible liberación del gendarme argentino Nahuel Gallo ni de los otros tres argentinos secuestrados por el régimen chavista: Gustavo Daniel Rivara, Germán Giuliani y Roberto Baldo, arrestado junto con su esposa Montserrat Espinosa Itbern.

Este acuerdo supone oportunidades y desafíos para la Argentina. El sector agropecuario será uno de los grandes beneficiados. Distinta será la situación para diversos sectores industriales. Uno de los afectados será la industria automotriz, que deberá hacer frente a la entrada de vehículos de procedencia europea con un 35% menos de carga arancelaria.

Sobre este tema, el viernes tuvieron un cruce intenso el ministro de Economía, Luis Caputo, y el diputado nacional Miguel Ángel Picchetto a causa de la entrada de cinco mil vehículos provenientes de China. Picchetto criticó al Gobierno por esta apertura que, según él, amenaza con dejar en la calle a miles de trabajadores y, de paso, le endilgó no seguir el ejemplo de Donald Trump, que no impuso severas medidas impositivas para castigar a los productos que proceden de China. Caputo respondió que son solo cinco mil vehículos y que la medida está acordada con las automotrices. La polémica –que no es exclusiva de nuestro país– pone otra vez en superficie un asunto recurrente: la falta de competitividad de muchos sectores de la industria y del comercio. La consecuencia más dramática de esta realidad es la pérdida de fuentes de trabajo.

Mientras tanto, Javier Milei sigue disfrutando de un momento personal de centralidad y protagonismo no solo nacional, sino también internacional una muestra fue lo que ocurrió el viernes en el tradicional Festival de Doma y Folcklore de Jesús María, donde compartió escenario y aplausos con el Chaqueño Palavecino. La otra, la carta de invitación que le remitió Donald Trump para formar parte de la Comisión de Paz que encarará la fase II del acuerdo de paz firmado en septiembre del año pasado, que tiene como objetivo terminar de desarmar a Hamas y llevar adelante los primeros pasos tanto de la reconstrucción como del armado de un gobierno integrado por palestinos que no pertenezcan a la organización terrorista. A todo esto, hay que agregarle el Foro Económico Mundial de Davos, en el que Milei acaparará la atención de mandatarios europeos y de directivos de importantes corporaciones, interesados en conocer al personaje y explorar posibilidades de inversiones en la Argentina, algo de lo cual hay una necesidad enorme. De ello dependerá el futuro de millones de argentinos que hoy la están pasando mal.




lunes, 5 de enero de 2026

Triunfos políticos, pero sin derrame en la economía… @elprofesorcapomasi...

Triunfos políticos, pero sin derrame en la economía…

Dibujo: Pablo Temes.

Luego de un 6 de septiembre fatídico, el oficialismo no dejó de tener victorias electorales y legislativas.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 04/01/2026 y publicado por el © Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Fue el fin de año soñado para el Gobierno. Inimaginable tan solo tres meses y medio atrás. Aquel 6 de septiembre fue un día de pesadilla no solo para el oficialismo, sino también para el país. La aplastante victoria electoral del peronismo en las elecciones para la Legislatura provincial y los concejos deliberantes en las intendencias en la provincia de Buenos Aires representaron un golpe tremendo para La Libertad Avanza que dejó al desnudo los gruesos errores cometidos por Karina Milei tanto en el armado de las listas de candidatos como en la estrategia de campaña.

“Tenemos que aprender de los errores cometidos”, dijo con rostro adusto el Presidente en su discurso en el que reconoció la derrota. No está claro cuánto de ello –el reconocimiento de los errores propios– ocurrió en la campaña. Lo que quedó claro fue que ocurrieron dos cosas que permitieron revertir ese resultado de catástrofe para el oficialismo: la primera fue la soberbia que exhibió el kirchnerismo ante la posibilidad de su reverdecer, lo que generó el espanto de un sector de la sociedad que, habiendo decidido no ir a votar en la elección provincial, tuvo clara conciencia del abismo al que otra vez se asomaba la Argentina si el peronismo ganaba y, aun discrepando de muchas de las ideas y medidas adoptadas por el Gobierno, cambió de parecer y fue a sufragar en la elección del 26 de octubre para frenar cualquier posibilidad de una vuelta a esa espantosa gestión que terminó con una inflación anual del 211,4%.

Para completar ese alineamiento de los planetas favorable al Gobierno, es menester incluir el escándalo de corrupción que sacude los cimientos de la Asociación del Fútbol Argentino que, a la manera de un poderoso viento de cola, ha ayudado – y seguramente lo seguirá ayudando– al oficialismo a surfear diciembre y enero sin ningún sobresalto, a contramano de lo que habían predicho los líderes de la decadente CGT, algunos dirigentes de la izquierda y los gerentes de la pobreza En el peronismo, por su parte, son cada vez más los que empiezan a inquietarse con las revelaciones que sobre este asunto se van produciendo a diario. La trama permite enmarcar al “Afagate” como un caso de corrupción y lavado de dinero. Se ha abierto ante los ojos de la opinión pública un encadenamiento de hechos y personajes que muestran cómo esa máquina de generar dinero turbio y usarlo para objetivos también turbios –que se remonta a la época del Grondonato– continuó hasta el presente, con metodologías más sofisticadas y, hasta hoy, con lo misma impunidad.

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Las revelaciones de esta semana pusieron en el centro de la escena a Javier Faroni, que supo ser un exitoso productor teatral en Mar del Plata, quien, de la noche a la mañana, sorprendió apareciendo como miembro del directorio de Aerolíneas Argentinas en los albores de la presidencia de Alberto Fernández, siendo que no tenía ningún antecedente dentro de la actividad aerocomercial. Debió dejar este cargo en 2022 en medio de denuncias por bienes no declarados en el exterior y acrecentamientos patrimoniales. Se lo recuerda porque en los años de la pandemia se encargó de organizar los vuelos de repatriación de futbolistas. Ese fue el comienzo de su relación con Claudio Tapia.

La foto, pues, muestra una situación política absolutamente favorable para el Gobierno. La consolidación de su poder en las dos cámaras del Congreso le garantizan la gobernabilidad, es decir, la posibilidad de implementar las medidas necesarias para llevar adelante su gestión. Esta circunstancia tiene, en principio, dos consecuencias: la primera es que aparece otra vez la peligrosa tendencia del oficialismo a gobernar por decretos de necesidad y urgencia; la segunda, que Javier Milei no podrá adjudicar al kirchnerismo ser la causa de los eventuales problemas, errores, dificultades o malos resultados de su gestión.

Desde el punto de vista de la economía, el año que pasó dejó expuesta una dualidad cuya solución representa el principal desafío del Gobierno: la macroeconomía se ordenó, pero eso no representó en paralelo una mejoría para el bolsillo de la gente de a pie. Ese “derrame” aún no llegó.

La reforma de la ley de Inteligencia, formalizada el viernes a la mañana a través del decreto 941/2025 publicado en el Boletín Oficial, representa un ejemplo claro de lo arriba expresado. Es, claramente, una violación flagrante de los principios establecidos en la Constitución Nacional. Una reforma de este tipo debe hacerse exclusivamente por medio de una ley, es decir, debe ser aprobada por el Congreso. Constitucionalistas destacados de diversas corrientes ideológicas han coincidido en su crítica. Como muy bien lo señaló con absoluta contundencia y claridad el Prof. Dr. Daniel Sabsay, este decreto “concede facultades extraordinarias al Presidente. Entre otras aberraciones, un funcionario podrá detener a personas en la vía pública. Espero que la Justicia declare la inconstitucionalidad”. Si esto lo hubiera hecho el kirchnerismo, todos los integrantes de este gobierno, con Javier Milei a la cabeza, lo estarían criticando severamente.

El relativismo moral es uno de los grandes males de la política en la Argentina y en el mundo. Si Milei quisiera convertirse en un verdadero estadista, no debería permitir tales avasallamientos.





domingo, 28 de diciembre de 2025

La gran amenaza desestabilizadora para 2026: los juicios internacionales que acechan al país… @dealgunamanera...

La gran amenaza desestabilizadora para 2026: los juicios internacionales que acechan al país…

Loretta Preska. Falló en contra de la Argentina en el juicio por la reestatización de YPF. Imagen: Pablo Temes.

Mientras el debate político se concentra en la coyuntura inmediata y en las urgencias del corto plazo, el país enfrenta una bomba de tiempo en los tribunales internacionales. Se trata de un volumen de pasivos judiciales que ronda los USS 30 mil millones, en su mayoría fuera del Presupuesto y prácticamente ausentes del debate público, que podrían comenzar a volverse exigibles a partir de 2026. Los casos más emblemáticos –el juicio por la reestatización de YPF en los tribunales de Nueva York, la causa por la manipulación del PBI y el no pago de los cupones atados al crecimiento económico en Londres– ya cuentan con fallos adversos.

© Escrito por Carlos Burgueño, Periodista. Lic. en Ciencia Política. Máster en Economía y Sociología, el domingo  28/12/2025 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

No está incluido en el Presupuesto. No está mencionado como crítica por parte de la oposición. Prácticamente es un tema ignorado por la clase política argentina. Pero se trata del factor más amenazante de inestabilidad económica, financiera y fiscal para el país. Se trata del altísimo volumen de pasivos que el país mantiene en juicios contra la Argentina en diferentes tribunales internacionales, que podrían estallar en gran parte durante el 2026; y que, de no mediar negociaciones infernales y aperturas amplias de los mercados internacionales, implicarían que el país no podría enfrentar semejante cantidad y calidad de pasivos. En total, sumando todas las causas existentes, se llega a la temeraria cifra de US$ 30 mil millones, con dos juicios emblemáticos a la cabeza: el encauzado por la manera en que se renacionalizó YPF en 2012 y que ya tiene fallo negativo en primera instancia en Nueva York, y el que involucra a la manipulación del PBI y los cupones de los bonos argentinos durante la última etapa del kirchnerismo. Causa que está radicada (y casi perdida) en Londres.

La causa por la petrolera tuvo novedades importantes esta semana. La jueza Loretta Preska anunció que no embargará acciones de la compañía en garantía, a la espera de una decisión de la Cámara de Apelaciones de Nueva York. Ahora se abre un período de tiempo indefinido, donde los jueces de la Segunda de Apelaciones de Nueva York deberán tomar una decisión de fondo sobre la causa por la manera en que se renacionalizó YPF. Estos son Denny Chin, José Cabranes y Beth Robinson, quienes ya están en estudio de la situación, pero aún no dieron pistas sobre los tiempos. Por lo que se presume, no habrá novedades durante el primer trimestre del año, ya que aún no están citadas las partes para escuchar las argumentaciones de rigor; con lo que, a lo sumo, recién habría novedades para el período abril-junio del 2026. O aún más allá del tiempo también.

Los puntos fundamentales de la causa. Para muchos la necesidad de una reestatización de la petrolera era necesaria. Repsol estaba haciendo un desastre, invirtiendo más en Libia que en la Argentina.

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Se razona además que ante la aparición de Vaca Muerta, el proyecto de desarrollo de ese yacimiento debía tener como principal operador a una empresa argentina. En lo posible estatal.

El juicio no es por la decisión de reestatizar, cuestión que era necesaria. Es por la manera en que se reestatizó.

El estatuto de la privatización de 1992 (era Estenssoro) incluía una Oferta Pública de Adquisición (OPA). Esto implica que cualquier operación de toma de acciones en poder de privados, obliga a realizar una oferta similar al resto de los accionistas.

Desde el 26 de junio de 1993 Argentina decide (como país soberano) salir a cotizar parte de las acciones de YPF en la Bolsa de Nueva York. Desde ese momento, inevitablemente, acepta las normas de la SEC, que incluyen el respeto de la OPA. Y la jurisprudencia de EE.UU. indica que esto es superior, incluso a las normas de países. Esto puede gustar o no, pero es así. Y debía haberse tenido en cuenta.

En la decisión de reestatización de 2012 se decide pagar unos US$ 6 mil millones a Repsol, pero no aplicar la OPA. Se decide además dejar de distribuir dividendos a los accionistas.

El Grupo Petersen había acordado con Repsol pagar parte del 25,46% de las acciones a través del giro de esos dividendos. Como ya no se giraba el dinero, Petersen, a través de Petersen Energía y Petersen Inversora, se presentan en concurso (y posterior quiebra) en los tribunales comerciales de Madrid. Desde ese momento, el Grupo Petersen deja de tener que ver con esta causa; y, en consecuencia, probablemente no reciba un solo dólar de este caso. (Crean o no, es así).

El síndico de la causa radicada en Madrid, vende la causa (esto es habitual) el 4 de mayo de 2015. La compra Burford en US$ 15 millones. Lo hace a través de Prospect Capital (una subsidiaria semisecreta, para que no se sepa que Burford estaba detrás). Luego ampliaría “la inversión” en 70 millones.

En septiembre de 2015 Burford se presenta en los tribunales de Nueva York. Por sorteo toca Loretta Preska, heredera del sillón de Thomas Griesa como jueza de primera instancia en el Distrito Sur de Nueva York.

Entre diciembre 2016 y marzo 2018, Preska se toma su tiempo para analizar las leyes cruzadas de Argentina y EE.UU. En marzo 2019 define que las normas de la SEC son más importantes que las leyes locales. Se basa, otra vez, en jurisprudencia de EE.UU.

En septiembre de 2023 falla a favor de Burford y un segundo demandante llamado Eton Park (Dios sabe quién está atrás de estos).

El problema fue no haber extendido el pago a Repsol, a una oferta al resto de los accionistas. Luego estos podían aceptarla o no. Pero era obligación, por estatuto, abrir la oferta al 49% de los accionistas.

Sobre la obligación de esta operación, hay jurisprudencia en la Justicia de EE.UU. Argentina podría haber aceptado o no abrir las cotizaciones de una parte de las acciones de YPF en Wall Street. Pero si lo hacía, debía respetar las reglas de la SEC (autoridad del mercado de capitales norteamericano).

El fallo de fondo fue el de septiembre del 2023. Ahí se perdió el juicio. La Argentina está obligada por leyes locales a apelar. De no hacerlo, al Presidente en ejercicio le cabe la acusación de mal ejercicio en sus funciones.

Por su parte, la causa por la manipulación de títulos públicos en 2013, y el consecuente no pago de los intereses correspondientes al Cupón 2013, tiene ya fallo firme en los tribunales ingleses. La Argentina perdió el caso en primera y segunda instancia, en ambos casos con todos los votos de los jueces en contra, y acudió al máximo tribunal del Reino Unido como última alternativa jurídica para tratar de torcer la historia. Sin embargo, en octubre del año pasado, la Corte británica rechazó tratar la causa, con lo que dejó en firme el fallo de primera y segunda instancia. Son los fallos del juez Stephen Phillips y del Tribunal de Apelación de Inglaterra y Gales a favor de los demandantes Palladian Partners y Norinver Capital, entre otros; que denunciaron a la Argentina por haber abonado intereses correspondientes por el mecanismo de los títulos Cupón PBI emitidos durante el canje de deuda de 2006. Argentina esperaba que la causa en Inglaterra se cayera, dado que en abril de 2023, una causa espejo en el tribunal, curiosamente, de Loretta Preska, resolvió en contra del reclamo. Sin embargo, en marzo de 2024, Phillips ratificó su decisión, y cerró el caso a favor de los demandantes de Londres. Phillips se mantuvo en el criterio jurisprudencial inglés, afirmando que la Argentina efectivamente alteró el PBI de 2013, perjudicando a los ahorristas que habían confiado en el bono emitido por el país para salir del default de 2002, y durante el canje de deuda de 2006.

Según la decisión del juez Phillips del 8 de marzo pasado, “las declaraciones posteriores al fallo (correspondiente a los cupones PBI en euros) de funcionarios argentinos reflejan la misma postura desafiante adoptada frente a los fallos a favor de los holdouts (tenedores de títulos de deuda soberana argentina) años atrás”. Y agregó: “Si bien es cierto que hay un nuevo gobierno desde diciembre, aún no ha demostrado que adoptará un enfoque diferente para honrar los fallos de Cortes internacionales. En particular, la nueva administración no se ha distanciado públicamente de los comentarios realizados por los antiguos funcionarios. También es digno de destacar que la República no ha abonado ningún monto del fallo [YPF] del tribunal del Distrito Sur de Nueva York, ni ha cumplido con las condiciones para suspender la ejecución (embargos) pendiente de apelación en ese caso”.

La causa original fue iniciada en Nueva York por el fondo buitre Aurelius en enero de 2015 por la supuesta “mala fe” del país al alterar la medición del PBI del Indec para el ejercicio 2013; lo que derivó en una causa espejo en Londres, a partir de una presentación del fondo cautivo de Aurelius y Novoriver a la que luego se sumó Palladian con un grupo menor de tenedores de deuda argentina.

Según los demandantes, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con Axel Kicillof como ministro de Economía, alteró la base de cálculo del Emae para que el crecimiento final del PBI de ese año no superara el 3,22% y así no activar la cláusula de liquidación del Cupón PBI. El Indec calculó para ese año un crecimiento del 2,9%, pero modificando el cálculo base, una acción que para Aurelius fue “adrede” para perjudicar a los tenedores de este bono, en lo que representa “mal desempeño de sus funciones”.