Mostrando las entradas con la etiqueta Loretta Preska. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Loretta Preska. Mostrar todas las entradas

domingo, 28 de diciembre de 2025

La gran amenaza desestabilizadora para 2026: los juicios internacionales que acechan al país… @dealgunamanera...

La gran amenaza desestabilizadora para 2026: los juicios internacionales que acechan al país…

Loretta Preska. Falló en contra de la Argentina en el juicio por la reestatización de YPF. Imagen: Pablo Temes.

Mientras el debate político se concentra en la coyuntura inmediata y en las urgencias del corto plazo, el país enfrenta una bomba de tiempo en los tribunales internacionales. Se trata de un volumen de pasivos judiciales que ronda los USS 30 mil millones, en su mayoría fuera del Presupuesto y prácticamente ausentes del debate público, que podrían comenzar a volverse exigibles a partir de 2026. Los casos más emblemáticos –el juicio por la reestatización de YPF en los tribunales de Nueva York, la causa por la manipulación del PBI y el no pago de los cupones atados al crecimiento económico en Londres– ya cuentan con fallos adversos.

© Escrito por Carlos Burgueño, Periodista. Lic. en Ciencia Política. Máster en Economía y Sociología, el domingo  28/12/2025 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

No está incluido en el Presupuesto. No está mencionado como crítica por parte de la oposición. Prácticamente es un tema ignorado por la clase política argentina. Pero se trata del factor más amenazante de inestabilidad económica, financiera y fiscal para el país. Se trata del altísimo volumen de pasivos que el país mantiene en juicios contra la Argentina en diferentes tribunales internacionales, que podrían estallar en gran parte durante el 2026; y que, de no mediar negociaciones infernales y aperturas amplias de los mercados internacionales, implicarían que el país no podría enfrentar semejante cantidad y calidad de pasivos. En total, sumando todas las causas existentes, se llega a la temeraria cifra de US$ 30 mil millones, con dos juicios emblemáticos a la cabeza: el encauzado por la manera en que se renacionalizó YPF en 2012 y que ya tiene fallo negativo en primera instancia en Nueva York, y el que involucra a la manipulación del PBI y los cupones de los bonos argentinos durante la última etapa del kirchnerismo. Causa que está radicada (y casi perdida) en Londres.

La causa por la petrolera tuvo novedades importantes esta semana. La jueza Loretta Preska anunció que no embargará acciones de la compañía en garantía, a la espera de una decisión de la Cámara de Apelaciones de Nueva York. Ahora se abre un período de tiempo indefinido, donde los jueces de la Segunda de Apelaciones de Nueva York deberán tomar una decisión de fondo sobre la causa por la manera en que se renacionalizó YPF. Estos son Denny Chin, José Cabranes y Beth Robinson, quienes ya están en estudio de la situación, pero aún no dieron pistas sobre los tiempos. Por lo que se presume, no habrá novedades durante el primer trimestre del año, ya que aún no están citadas las partes para escuchar las argumentaciones de rigor; con lo que, a lo sumo, recién habría novedades para el período abril-junio del 2026. O aún más allá del tiempo también.

Los puntos fundamentales de la causa. Para muchos la necesidad de una reestatización de la petrolera era necesaria. Repsol estaba haciendo un desastre, invirtiendo más en Libia que en la Argentina.

Hoy más que nunca Suscribite

Se razona además que ante la aparición de Vaca Muerta, el proyecto de desarrollo de ese yacimiento debía tener como principal operador a una empresa argentina. En lo posible estatal.

El juicio no es por la decisión de reestatizar, cuestión que era necesaria. Es por la manera en que se reestatizó.

El estatuto de la privatización de 1992 (era Estenssoro) incluía una Oferta Pública de Adquisición (OPA). Esto implica que cualquier operación de toma de acciones en poder de privados, obliga a realizar una oferta similar al resto de los accionistas.

Desde el 26 de junio de 1993 Argentina decide (como país soberano) salir a cotizar parte de las acciones de YPF en la Bolsa de Nueva York. Desde ese momento, inevitablemente, acepta las normas de la SEC, que incluyen el respeto de la OPA. Y la jurisprudencia de EE.UU. indica que esto es superior, incluso a las normas de países. Esto puede gustar o no, pero es así. Y debía haberse tenido en cuenta.

En la decisión de reestatización de 2012 se decide pagar unos US$ 6 mil millones a Repsol, pero no aplicar la OPA. Se decide además dejar de distribuir dividendos a los accionistas.

El Grupo Petersen había acordado con Repsol pagar parte del 25,46% de las acciones a través del giro de esos dividendos. Como ya no se giraba el dinero, Petersen, a través de Petersen Energía y Petersen Inversora, se presentan en concurso (y posterior quiebra) en los tribunales comerciales de Madrid. Desde ese momento, el Grupo Petersen deja de tener que ver con esta causa; y, en consecuencia, probablemente no reciba un solo dólar de este caso. (Crean o no, es así).

El síndico de la causa radicada en Madrid, vende la causa (esto es habitual) el 4 de mayo de 2015. La compra Burford en US$ 15 millones. Lo hace a través de Prospect Capital (una subsidiaria semisecreta, para que no se sepa que Burford estaba detrás). Luego ampliaría “la inversión” en 70 millones.

En septiembre de 2015 Burford se presenta en los tribunales de Nueva York. Por sorteo toca Loretta Preska, heredera del sillón de Thomas Griesa como jueza de primera instancia en el Distrito Sur de Nueva York.

Entre diciembre 2016 y marzo 2018, Preska se toma su tiempo para analizar las leyes cruzadas de Argentina y EE.UU. En marzo 2019 define que las normas de la SEC son más importantes que las leyes locales. Se basa, otra vez, en jurisprudencia de EE.UU.

En septiembre de 2023 falla a favor de Burford y un segundo demandante llamado Eton Park (Dios sabe quién está atrás de estos).

El problema fue no haber extendido el pago a Repsol, a una oferta al resto de los accionistas. Luego estos podían aceptarla o no. Pero era obligación, por estatuto, abrir la oferta al 49% de los accionistas.

Sobre la obligación de esta operación, hay jurisprudencia en la Justicia de EE.UU. Argentina podría haber aceptado o no abrir las cotizaciones de una parte de las acciones de YPF en Wall Street. Pero si lo hacía, debía respetar las reglas de la SEC (autoridad del mercado de capitales norteamericano).

El fallo de fondo fue el de septiembre del 2023. Ahí se perdió el juicio. La Argentina está obligada por leyes locales a apelar. De no hacerlo, al Presidente en ejercicio le cabe la acusación de mal ejercicio en sus funciones.

Por su parte, la causa por la manipulación de títulos públicos en 2013, y el consecuente no pago de los intereses correspondientes al Cupón 2013, tiene ya fallo firme en los tribunales ingleses. La Argentina perdió el caso en primera y segunda instancia, en ambos casos con todos los votos de los jueces en contra, y acudió al máximo tribunal del Reino Unido como última alternativa jurídica para tratar de torcer la historia. Sin embargo, en octubre del año pasado, la Corte británica rechazó tratar la causa, con lo que dejó en firme el fallo de primera y segunda instancia. Son los fallos del juez Stephen Phillips y del Tribunal de Apelación de Inglaterra y Gales a favor de los demandantes Palladian Partners y Norinver Capital, entre otros; que denunciaron a la Argentina por haber abonado intereses correspondientes por el mecanismo de los títulos Cupón PBI emitidos durante el canje de deuda de 2006. Argentina esperaba que la causa en Inglaterra se cayera, dado que en abril de 2023, una causa espejo en el tribunal, curiosamente, de Loretta Preska, resolvió en contra del reclamo. Sin embargo, en marzo de 2024, Phillips ratificó su decisión, y cerró el caso a favor de los demandantes de Londres. Phillips se mantuvo en el criterio jurisprudencial inglés, afirmando que la Argentina efectivamente alteró el PBI de 2013, perjudicando a los ahorristas que habían confiado en el bono emitido por el país para salir del default de 2002, y durante el canje de deuda de 2006.

Según la decisión del juez Phillips del 8 de marzo pasado, “las declaraciones posteriores al fallo (correspondiente a los cupones PBI en euros) de funcionarios argentinos reflejan la misma postura desafiante adoptada frente a los fallos a favor de los holdouts (tenedores de títulos de deuda soberana argentina) años atrás”. Y agregó: “Si bien es cierto que hay un nuevo gobierno desde diciembre, aún no ha demostrado que adoptará un enfoque diferente para honrar los fallos de Cortes internacionales. En particular, la nueva administración no se ha distanciado públicamente de los comentarios realizados por los antiguos funcionarios. También es digno de destacar que la República no ha abonado ningún monto del fallo [YPF] del tribunal del Distrito Sur de Nueva York, ni ha cumplido con las condiciones para suspender la ejecución (embargos) pendiente de apelación en ese caso”.

La causa original fue iniciada en Nueva York por el fondo buitre Aurelius en enero de 2015 por la supuesta “mala fe” del país al alterar la medición del PBI del Indec para el ejercicio 2013; lo que derivó en una causa espejo en Londres, a partir de una presentación del fondo cautivo de Aurelius y Novoriver a la que luego se sumó Palladian con un grupo menor de tenedores de deuda argentina.

Según los demandantes, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con Axel Kicillof como ministro de Economía, alteró la base de cálculo del Emae para que el crecimiento final del PBI de ese año no superara el 3,22% y así no activar la cláusula de liquidación del Cupón PBI. El Indec calculó para ese año un crecimiento del 2,9%, pero modificando el cálculo base, una acción que para Aurelius fue “adrede” para perjudicar a los tenedores de este bono, en lo que representa “mal desempeño de sus funciones”.



lunes, 13 de mayo de 2024

Panorama económico. La bestia que avanza y nadie le presta atención… @dealgunamanera...

 Panorama económico. La bestia que avanza y nadie le presta atención…

Picosaurio. Dibujo: Pablo Temes

El desenlace del juicio en EE.UU. por la reestatización de YPF va a encontrar a una Argentina desarmada e inerte.

© Escrito por Carlos Burgueño el domingo 11/05/2024 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La bestia avanza. Nadie la puede parar. Y en algún momento, embestirá fuerte contra Argentina. Y, de no cambiar radicalmente la realidad económica y financiera local, será un golpazo del que se tardarán años, quizá décadas, en salir. Sorprende la inacción, no sólo del Gobierno, sino de toda la clase política criolla; la que a esta altura debería estar resolviendo cómo enfrentará el problema cuando explote, y represente un bombazo enorme contra la estabilidad financiera del país. A cambio de esto, los políticos locales se señalan como los responsables, culpan a fantásticas conspiraciones o, directamente, niegan que sea un problema. Y, como no, apuntan a ver cómo ganar algunos votos con la cuestión. Lo cierto, es que cuando llegue el punto final de un proceso que amenaza demoledor, y de no cambiar la inactiva realidad, la conclusión de un proceso judicial contra la Argentina en los Estados Unidos, donde hay casi nulas chances de ganar; encontrará al país desarmado e inerme.

El juicio contra el país por la manera en que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner reestatizó YPF, continúa su derrotero, con novedades más que peligrosas para la muy débil posición argentina. Como se sabe, las últimas novedades son que el fondo vencedor Burford Capital sobreactúa que quiere cobrar, y le pide a la jueza del Segundo Distrito Sur de Nueva York, Loretta Preska quien falló en contra de la posición local, que avance con embargos a las acciones que el Estado argentino tiene en YPF, el Banco Nación, el Banco Central de la República Argentina (BCRA), Aerolíneas Argentinas, la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales SA, (Arsat) y Energía Argentina SA (Enarsa). No reclama los embargos para cobrar, sino para garantizarse que el gobierno argentino lo hará en el futuro, cuando el caso termine su derrotero que hoy tiene parado en la Cámara de Apelaciones de Nueva York; donde es muy difícil que el país logre dar marcha atrás lo que ya decidió Preska. Habrá, además, una estación más antes del desenlace. Argentina probablemente apele ante la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos; una instancia donde el país nunca tuvo suerte. El proceso total puede demandar unos dos años, y culminar en algún momento del 2026. Demasiado tiempo para pensar soluciones en un país acostumbrado en que el corto plazo es semanas, el mediano un mes y el largo un semestre. Sin embargo, un país que se maneje seriamente debería estar analizando cómo pagará los US$ 16 mil millones que reclaman con un fallo de primera instancia a su favor los Burford Capital y Eton Park, los que con intereses podrían incrementar el número a más de US$ 18 mil millones finales.

Esta causa empezó a ser negociada por el fondo Burford en junio de 2012. Pudo esperar una definición casi 11 años.

Para tener una idea de la dimensión de lo que se está hablando, es el caso de mayor pasivo en dólares en la historia de los juicios de Wall Street. Es la segunda deuda más importante del país luego de los US$ 44.800 millones que se le deben al Fondo Monetario Internacional (FMI). Es el juicio de un privado a un país más importante a nivel mundial. Y, lo más destacado, no hay ninguna manera que Argentina genere semejante cantidad de dólares y los deposite en las reservas del BCRA para cuando el juicio haya concluido. Al ritmo que vienen recuperándose las reservas netas del Banco Central, recién Argentina podría conseguir ese dinero en unos tres años. Pero, claro, debería olvidarse de abrir el cepo. O de pagarle al FMI. O de cumplir con las obligaciones financieras contraídas en el canje de deuda de octubre del 2020.

En paralelo, un tema explosivo navega el juzgado de Preska. Un gran misterio de este megajuicio es quiénes son los socios del principal fondo demandante y vencedor, Burford Capital. Esta persona, personas o sociedades recibirán, cuando Argentina pague, miles de millones de dólares que tendrá que pagarle el país. Para agregarle misterio al guion, Burford ya vendió el 15% del juicio en US$ 66 millones en junio de 2017; tres años después de haberlo adquirido en unos 35 millones de dólares en los tribunales madrileños donde se llevaba adelante el concurso de Petersen Energía y Petersen Inversora. En aquella operación, el fondo de capitales ingleses especializado en adquirir por el mundo causas judiciales semimuertas para luego inyectarles capital y argumentos penales y comerciales para revivirlas y accionar en consecuencia; había valuado la totalidad de la causa por la renacionalización de YPF en unos US$ 440 millones; mientras le declaraba a Preska por un reclamo general de más de US$ 3 mil millones. Con esos 66 millones de dólares de venta del 15% de la causa a los misteriosos accionistas de la causa, Burford Capital puedo solventar todos los gastos de la causa, tanto su adquisición en Madrid, como las acciones judiciales en el Segundo Distrito Sur de Nueva York que maneja Preska. Si la Justicia de los Estados Unidos mantuviera firme el fallo negativo contra el país (algo casi inevitable) hasta el de la causa para cuando llegue a la Corte Suprema de los Estados Unidos y sostuviera así, que el monto a pagar fuera de US$ 16 mil millones, la ganancia de Burford entre la compra de la causa y el cobro final treparía al 45 mil % en algo más de nueve años de juicio. Supera incluso al más de 1.000% de ganancia de los fondos buitre contra Argentina en la causa iniciada en 2006 y finalizada en 2016.

El reto de las reservas, una disputa de poderosos y la pesada deuda eléctrica.

La causa se basa en el reclamo de Burford por la forma en que se nacionalizó la petrolera sin realizar una Oferta Pública de Adquisición (OPA), tal como figuraba en el estatuto definido en 1993 durante la privatización impulsada en la presidencia de Carlos Menem. Allí el país se comprometía en la Bolsa de Comercio de Nueva York a que cualquier operación de adquisición posterior de una porción de la petrolera argentina obligaba a hacer una oferta por el total de las acciones del mercado.

La demanda fue iniciada por un especialista mundial en este tipo de batallas: el fondo Burford Capital. El tipo de maniobra en que se especializa Burford es ofrecer a tribunales de todo el mundo dinero al contado a cambio de la venta de la totalidad o parte de los derechos de estas causas. Burford, un gigante financiero con espaldas amplias, luego aplica el profesionalismo de sus abogados internacionales con toda la paciencia del mundo para esperar los fallos finales. De hecho, esta causa comenzó a ser negociada por Burford en junio de 2013; con lo que pudo esperar una definición de casi 11 años.

El reclamo original del fondo es por los daños generados al resto de los accionistas de la petrolera argentina, luego del pago que se les hiciera a los españoles de Repsol por la reestatización del 49% de YPF en 2012. Burford les había comprado a dos empresas españolas, Petersen Energía SAU y Petersen Inversora SAU (sin vinculaciones ya en ese momento con el grupo argentino Petersen), el privilegio de presentar un caso contra la República Argentina y contra YPF, luego de la expropiación de Repsol en 2012. Finalmente, el 11 de julio de ese año, la compañía anunció que había comprado al fondo estadounidense Eton Park Capital una participación del 70% en un caso similar presentado contra el soberano e YPF en 2016.



    

domingo, 7 de junio de 2020

Sin sorpresas. Claroscuros de cuarentena… @dealgunamanera…


Sin sorpresas. Claroscuros de cuarentena… 

Luchando contra los virus, Alberto Fernández. Dibujo: Pablo Temes

El Gobierno no se preparó para prever y enfrentar las consecuencias psico-socioeconómicas del aislamiento.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 07/06/2020 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La larga cuarentena continúa. Nada que sorprenda. En el área metropolitana de Buenos Aires (AMBA), Gran Córdoba y Gran Chaco se encuentran los focos principales de la pandemia. Desde el anuncio del sábado 23 de mayo hasta el del jueves último, la cantidad de casos se triplicó. Y así como se multiplicaron los casos, se ahondó también la controversia acerca de la duración y dimensión de la cuarentena. Esto último es producto de la falta de planificación que el Gobierno ha tenido para prever y enfrentar las consecuencias psico-socioeconómicas de la cuarentena.

¿Fue acertada la decisión de instaurarla tempranamente? 
La respuesta es simple: sí. Si no hubiera sido así, el nivel de contagio de esta virosis por parte de los viajeros que venían desde Europa habría alcanzado dimensiones significativamente mayores a las que hoy exhibe la Argentina.

¿Es una sorpresa que la cuarentena sea tan larga? 
La respuesta también es simple: no. Todo lo que está ocurriendo fue pronosticado: el aumento del números de casos y su focalización principal en las zonas más vulnerables de los centros densamente poblados formaban parte de las proyecciones que los infectólogos y epidemiólogos hicieron desde el vamos.

¿Ha habido un uso político de la cuarentena? 
Otra vez, la respuesta es categórica: sí. El oficialismo sigue a través de las encuestas cuál es el humor social. Esas encuestas, que hasta hace unas tres semanas mostraban elevados niveles de aprobación hacia la gestión del Gobierno, han comenzado a cambiar. Los guarismos de imagen positiva del Presidente cercanos al 70 o al 80% han empezado a declinar. El hartazgo social al “Quedate en casa” y el deterioro económico se juntan en una combinación potencialmente explosiva. A eso hay que agregarle las situaciones institucionales inquietantes que forman parte del particular universo de la cuarentena. Es claro que el kirchnerismo está aprovechando para avanzar en pos de dos logros: la impunidad y la consolidación de su proyecto de permanencia en el poder. Para ello trabaja en el copamiento de las estructuras del Estado pertinentes a esos objetivos. Tal fenómeno se hace evidente en dos áreas: una, la Justicia; la otra, las cajas.

Esta semana se produjo un hecho relevante en el Senado: se dio el primer paso para quitarle el manejo de las escuchas telefónicas a la Corte Suprema. La idea es otorgarle esa potestad al procurador general, cargo en el que el oficialismo aspira a nombrar a Daniel Rafecas, un juez que le responde. El otro paso será el intento de copar la Corte.

Respecto del copamiento K de los lugares de la administración del Estado en donde se maneja dinero, en los párrafos que siguen encontrará el lector el detalle de un episodio que pasó inadvertido para la opinión pública.

Y péguele fuerte. 

Sobre el fin de la semana, la jueza del Segundo Distrito Sur de Nueva York, Loretta Preska, falló en contra de la Argentina, al decidir que el juicio por la expropiación de YPF –concretada en 2012– seguirá en los tribunales de los Estados Unidos.

La resolución sobre el futuro del millonario litigio se produjo un año después de que Preska –sucesora del juez Thomas Griesa– ordenara al gobierno argentino y a los demandantes, Burford Capital y Eton Park, que presentaran escritos para respaldar sus posturas respecto de dónde debía continuar y cómo debía resolverse el contencioso.

La administración de Mauricio Macri había presentado una moción para desechar la demanda bajo el argumento de “foro no conveniente”, por el cual los abogados del país aspiraron a que la jueza desestime la demanda sosteniendo que el litigio debería dirimirse en los tribunales argentinos, por ser la jurisdicción más apropiada.

El costo para la Argentina en caso de perder este juicio podría ubicarse entre los 3 mil y los 9 mil millones de dólares.

Desde YPF afirman que el fallo es adverso porque la imagen internacional de la Justicia de la Argentina no es buena. Por eso, la posibilidad de que pueda resolverse en los tribunales nacionales se veía muy difícil. “No era viable. No lo vimos así nunca”, afirma una voz de importancia de la petrolera. La mirada está puesta en los Eskenazi, que le vendieron los derechos de litigio a Burford Capital.

Simultáneamente, en la misma semana que se conoció el fallo adverso por el juicio por la expropiación de la petrolera YPF, se avanzó en la conformación del directorio de la empresa, con una fuerte impronta K.

Y entre los casilleros que se ocuparon está el de la Fundación YPF, donde se designó a Ofelia “Pipa” Cedale, amiga personal de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, con quien compartió años de estudio en la Facultad de Derecho de la UNLP.  Pipa es además la “celestina” que presentó a Néstor Kirchner y Cristina Fernández en La Plata.

Sin el kirchnerismo en el poder, Cedale se convirtió en una pieza clave en la estructura de la Fundación Patria. Hasta diciembre de 2015 fue secretaria de Seguridad Social de la Nación; previamente se había desempeñado como secretaria de Legal y Técnica de la Anses y, durante el gobierno de Néstor Kirchner, como subsecretaria adjunta de la Secretaría Legal y Técnica de la Presidencia.

Reemplaza en ese cargo a Anabel Perrone, una funcionaria histórica a la que acusaron de ser “filomacrista”.

Como se ve, donde hay plata están los K.

Los “servicios” siempre están. Son dos las denuncias vinculadas con tareas de seguimiento por parte de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) que comprometen al gobierno de Macri: una, la denuncia formulada por la interventora, Cristina Caamaño; la otra, la causa que lleva adelante el juez federal de Lomas de Zamora, Federico Villena. Son denuncias graves que deben ser investigadas a fondo. Representan para Juntos por el Cambio un golpe fenomenal. “Si uno nombra al frente de los “servicios” a  la dupla Arribas-Magdalani no se puede sorprender de que pasen estas cosas”, expresó por estas horas un conspicuo dirigente de la coalición que gobernó hasta el 10 de diciembre pasado.

De lo que se conoce respecto de la denuncia presentada por Caamaño, hay información concerniente a los perfiles ideológicos y a cuestiones de la vida personal de los afectados.

No debería rasgarse las vestiduras el kirchnerismo ante la verificación de estas prácticas que son lamentables, repudiables y profundamente antidemocráticas. Durante el kirchnerato existió el “Proyecto X”, que sometió a los mismos vejámenes a quienes osaron ejercer el derecho constitucional de expresarse y manifestarse en libertad. Parece que lo olvidaron.