sábado, 13 de diciembre de 2025

Montgomery, 1955: historia de un asiento vacío… @dealgunamanera...

Montgomery, 1955: historia de un asiento vacío… 

Rosa Parks. La activista en un autobús con el periodista de United Press, Nicholas Chriss, un año después del comienzo del boicot. Fotografía: Getty Images.

Derechos Civiles en los Estado Unidos. Hace 70 años, en Alabama, una mujer afroamericana se negó a cederle su lugar en el colectivo a un hombre blanco. En la nota de la semana de Revista Acción, la historia de Rosa Parks y de una lucha colectiva que ilumina las injusticias del presente.


© Escrito por Federico Lorenz el 05/12/2025 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.
 

El 5 de diciembre de 1955 comenzó una protesta en apariencia modesta: hombres y mujeres afroamericanos de la ciudad de Montgomery, en Alabama, Estados Unidos, decidieron no subir a los autobuses. No había pancartas en cada esquina ni cámaras registrando el inicio de una huelga que cambiaría el siglo. Solo un ausentarse silencioso, casi doméstico, de un espacio cotidiano. Pero ese vacío ‒los asientos sin pasajeros, las paradas sin las figuras habituales que esperaban el transporte‒ fue un golpe político de una contundencia inesperada.

La chispa había sido la detención de Rosa Parks unos días antes, después de negarse a ceder su asiento de colectivo, reservado a los pasajeros «de color», a un hombre blanco. La imagen suele simplificarse en la iconografía pública: la mujer, costurera, serena, aferrada a su dignidad. Sin embargo, alrededor de ese gesto gravitaban siglos de humillaciones, estrategias de organización y una comunidad entera que venía madurando la idea de convertirse en protagonista de su propia historia. La fortaleza de Parks no surgió del instante, sino de una trama compleja de resistencias cotidianas, esas que brotan en las sobremesas familiares, en las conversaciones entre vecinas, a la salida del trabajo. Esas reuniones silenciosas de grupos que comprenden que el cambio solo llega si se arriesga algo propio.

Cuando el joven pastor Martin Luther King Jr. tomó la palabra ante la multitud que se reunió para definir los pasos del boicot, no habló desde la soberbia de quien guía, sino desde la responsabilidad de quien sabe que está siendo elegido para encarnar una demanda que lo excede. Su discurso inicial fue una mezcla de prudencia y audacia, de llamado a la dignidad y advertencia contra la violencia. Lo notable ‒lo que aún hoy sorprende‒ es que aquella multitud, cansada de décadas de segregación, apostó por un camino disciplinado y paciente. El boicot duró 381 días, sostenido por redes de solidaridad, por autos compartidos, por caminatas interminables, por la convicción colectiva de que la vida podía ser distinta.

Es fácil, desde la distancia, romantizar esa lucha. Convertirla en una epopeya ordenada, poblada de líderes luminosos y victorias inevitables. Pero quienes participaron recuerdan otra cosa: el cansancio, el miedo, la posibilidad permanente del fracaso. Cada paso hacia el trabajo, los colectivos semivacíos, eran un recordatorio de que el Estado y buena parte de la sociedad blanca estaban dispuestos a hacerlos retroceder por cualquier medio. Aun así, la comunidad sostuvo la presión, y el sistema legal ‒ese mismo que tantas veces los había traicionado‒ terminó reconociendo la inconstitucionalidad de la segregación en el transporte público.

Lo que ganaron entonces no fue solo un asiento en un medio de transporte, sino el derecho a ocupar el espacio público sin renunciar a la dignidad. Fue, también, una lección sobre cómo los sujetos comunes pueden torcer el curso de una estructura injusta sin armas ni privilegios. En ese sentido, el boicot de Montgomery sostiene su poder como espejo incómodo: nos recuerda que el poder no es un bloque monolítico, sino un entramado vulnerable cuando se quiebra la obediencia cotidiana. 

Prontuario. Parks tras su segundo arresto, en febrero de 1956, durante una huelga que cambiaría el siglo. Fotografía: Getty Images.

Hoy, en un mundo donde resurgen proyectos autoritarios y políticas que buscan reducir derechos conquistados, la experiencia de Montgomery ilumina debates contemporáneos. Tanto en Estados Unidos como en muchos otros países, América Latina incluida, emergen Gobiernos que se presentan como salvadores mientras erosionan instituciones, desfinancian políticas sociales y criminalizan la protesta. Frente a ese avance, es tentador imaginar que la resistencia debe ser inmediata y ruidosa, o que requiere figuras heroicas capaces de concentrar todas las expectativas. Sin embargo, el ejemplo de 1955 muestra otra vía: la persistencia organizada, la solidaridad artesanal, la construcción lenta pero firme de un «nosotros».

En Argentina, por ejemplo, no faltan coyunturas en las que amplios sectores sociales sienten que se los empuja hacia la marginalidad mientras se glorifica un orden que los excluye. Las tensiones entre un Gobierno que concentra decisiones y una sociedad que intenta defender sus derechos no son nuevas. Lo singular del presente es la velocidad con la que se pretende desarmar consensos democráticos construidos a lo largo de décadas. En ese escenario, las luchas del movimiento por los derechos civiles ofrecen un recordatorio urgente: las transformaciones profundas se sostienen en la participación, y los retrocesos solo se frenan cuando las personas comunes se reconocen mutuamente como protagonistas.

Hay algo especialmente poderoso en la imagen de miles de habitantes de Montgomery caminando para ir a trabajar, día tras día, mientras los colectivos circulaban casi vacíos. Es una metáfora de la terquedad colectiva, de la dignidad que avanza a pie, sin atajos. En tiempos en que los discursos del odio buscan fragmentar comunidades y convertir al vecino en enemigo, recuperar esa persistencia puede resultar vital. No se trata de imitar literalmente aquello ‒cada lucha tiene sus particularidades‒, sino de entender que la resistencia se construye más en la obstinación cotidiana que en los grandes gestos.

Al final, lo que comenzó con una mujer que decidió no ceder su asiento terminó revelando una verdad que ninguna política represiva logra borrar: cuando una comunidad se organiza y confía en su propia fuerza, incluso las estructuras más rígidas pueden resquebrajarse. Y esa certeza, setenta años después, sigue siendo un faro para quienes enfrentan Gobiernos autoritarios, proyectos antipopulares o intentos de restringir libertades. La historia de Montgomery no pertenece al pasado, es un recordatorio persistente de que cada asiento vacío puede convertirse en un espacio para imaginar un mundo más justo. 


2025, Año Internacional de las Cooperativas.

En junio de 2024, la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas declaró al 2025 como Año Internacional de las Cooperativas, una resolución que por segunda vez (ya lo había hecho en 2012) las reafirma como aliadas estratégicas en la construcción de un futuro sostenible e inclusivo.

Entre los fundamentos del documento difundido por el organismo, se destaca que «las cooperativas, en sus distintas formas, promueven la máxima participación posible en el desarrollo económico y social de las comunidades locales y de todas las personas, incluidas las mujeres, la juventud, las personas de edad, las personas con discapacidad y los pueblos indígenas».

Para difundir el rol de estas entidades, se realizarán actividades, reuniones y conmemoraciones en todo el mundo, con el fin de visibilizar y sensibilizar sobre los beneficios de no poner el centro en el lucro, sino en el bienestar de las comunidades.

El reconocimiento de la ONU llega en un momento crítico a nivel global, donde urge encontrar respuestas a los desafíos económicos, políticos y climáticos del presente, para construir un futuro mejor.



miércoles, 10 de diciembre de 2025

Día 730: Dos años de Milei y cómo los argentinos eligieron querer y creer… @dealgunamanera...

Día 730: Dos años de Milei y cómo los argentinos eligieron querer y creer…
 

Día 730: Dos años de Milei y cómo los argentinos eligieron querer y creer. Dibujo: CEDOC.

Si tuviéramos que reconocerle algo positivo a Javier Milei es que trajo la discusión del orden fiscal por fuera de los tabúes que había impuesto el kirchnerismo. Si tuviésemos que hacer una sola crítica, deberíamos decir que es el Gobierno que más allá llevó el concepto del adversario político.

© Escrito por Jorge Fontevecchia el miércoles 10/12/2025 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República.

Hace dos años, el presidente Javier Milei asumía con 36 diputados, sin ningún gobernador ni intendente. Tenía un partido en formación, minúsculo, con algunos armadores con experiencias fallidas venidos de otras fuerzas y un puñado de seguidores sin ninguna trayectoria política. Hoy tiene un crecimiento de diputados cercanos al 300% si contamos a los del PRO que deciden acompañarlo en todas las votaciones, algunos gobernadores e intendentes ya se pintaron de violeta y La Libertad Avanza es considerado el único proyecto político nacional. Esto solo en dos años. Y no fueron las fuerzas del cielo sino la de los argentinos que eligieron querer y creer, porque en cualquier otra situación similar hubiera sido inviable la gobernabilidad.

En el libro 
“Lo bueno, lo malo y lo feo, dos años de Milei”, el sociólogo Marcos Novaro reflexiona sobre este período diciendo que muchos argentinos lo tomaron como “el remedio amargo y desagradable que hay que soportar para curar una enfermedad que se arrastra desde hace demasiado tiempo, un costo que pagar”. Usa el ejemplo de “un clavo que saca otro clavo” refiriéndose al kirchnerismo sobre el que concluye no saber si los argentinos se merecen a Milei “pero sin duda el kirchnerismo se lo merece, ha hecho hasta lo inimaginable para convocarlo y hacerlo posible”.

Y sin “obnubilarse con el embalaje que muestra tanto como oculta”, estar atentos a “cómo lo feo puede convertirse en malo”. Porque “hay algo pero que una estrategia equivocada: una estrategia equivocada por malas razones porque si la estrategia falla, se corrige, pero si las razones son equivocadas, no se percibe el fallo”.

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Pero todo comenzó otro 10 de diciembre, hace cuatro años, cuando Milei asumió su banca junto a Victoria Villarruel, única compañera de bloque. Es decir, en cuatro años el bloque de LLA en el Congreso pasó de dos diputados a 95. Pasó de ser uno de los bloques más pequeños a ser la primera minoría en el Congreso.

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Al mismo tiempo, en estos dos años de Milei, según informes del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), cerraron 30 empresas por día y se perdieron 276 mil puestos de trabajo, es decir, 430 por día. Estamos hablando de empleos registrados que son más fáciles de registrar. No hay registros de la pérdida de empleos informales.

A la vez, que la inflación pasó de un promedio 65% anual en los cuatro años del gobierno de Alberto Fernández a la mitad, pero es justo decir que el último año fue 180% y descontado el propio generado en el mes de diciembre por el gobierno entrante fue alrededor del 150% a un quinto de eso, razón por la cual hay índices de pobreza que a pesar de la pérdida de empleos han demostrado mejoras.

A estos números, el experto en pobreza, el sociólogo Agustín Salvia planteó que la baja de la pobreza que muestra el Gobierno no refleja una mejora real, sino un efecto estadístico por la estabilización inflacionaria y ciertos aumentos puntuales de ingresos. Advierte que los salarios siguen por debajo de 2017, que la recuperación es “muy parcial” y que la pobreza estructural permanece igual o peor, porque justamente no hay creación de empleo ni reactivación económica.

A pesar de todo esto, Milei es por lejos el político más popular en el país medido por todas las encuestas. Evidentemente, hay algo en las placas tectónicas de la sociedad que se movió. Hay un relato, un conjunto de ideas que entraron y que, a pesar de la situación objetiva, de las penurias que pasa la mayoría social, la mayoría de los argentinos decidieron acompañar a este presidente, eligieron querer.

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En voluntad de transformación legislativa, el gobierno de Milei no tiene igual. Desde su comienzo ha avanzado con dos grandes iniciativas legales que se concretaron entre fines de 2023 y 2024 y generaron importantes cambios en la estructura económica y política argentina. El DNU 70/2023, que originalmente contenía 366 artículos, sigue vigente en su mayor parte, a pesar de haber sido rechazado parcialmente por el Congreso en sus títulos.

La principal excepción es el título IV de la reforma laboral, cuyos artículos fueron suspendidos por vía judicial a principios de 2024 tras la acción de la CGT. Por su parte, la Ley Bases tuvo un primer intento de aprobación que fue la Ley Ómnibus de 644 artículos y terminó en una iniciativa recortada, de igual manera muy ambiciosa, con 238 artículos. Esto cambió disposiciones clave como la derogación de la Ley de Alquileres, la modificación del Código Civil y Comercial (particularmente en libertad de contratación y obligaciones en moneda extranjera), y la desregulación de leyes económicas como la de abastecimiento.

La posterior Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos (Ley 27.742), sancionada en julio de 2024, consolidó y reemplazó parcialmente el DNU, introduciendo cambios propios y decisivos que ya están aprobados. Estos incluyen la declaración de emergencia pública en varias materias (económica, financiera, energética y administrativa) por un año, delegando amplias facultades en el Poder Ejecutivo para actuar en esos campos.

En materia laboral, la Ley de Bases aprobó la modernización laboral (reduciendo el período de prueba a seis meses, ampliable, y eliminando multas por empleo no registrado), lo cual es un cambio ya reglamentado. En el ámbito de las empresas estatales, la ley aprobó la enajenación (privatización total, parcial o concesión) de varias compañías públicas como ENARSA, Corredores Viales e Intercargo. Si bien la aprobación está, el proceso de venta es lo que queda por hacerse mediante la ejecución del Poder Ejecutivo.

Finalmente, el RIGI (Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones), que otorga grandes beneficios fiscales y aduaneros a proyectos de inversión, fue aprobado en la Ley de Bases, pero su impacto en la economía real está pendiente de la puesta en marcha de los grandes emprendimientos que se adhieran.

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Estas iniciativas del Gobierno fueron fuertemente resistidas por la oposición, el sindicalismo, los movimientos sociales y gran parte de la población que se movilizó de manera independiente. La llamada oposición dialoguista dirigida por figuras como Miguel Ángel Pichetto consiguió que se hicieran varias reformas y se quitaran artículos polémicos que restringían el derecho a la reunión o la manifestación, entre otros. Esto generó que gran parte de la Ley Bases generara empate en el Senado y la vicepresidenta Villarruel, ahora enfrentada con Milei, haya tenido que desempatar en un momento dramático de la política argentina.

Pero no solo hubo debate en torno a lo económico en estos dos años de Milei. El Gobierno impulsó lo que denominó la batalla cultural, una cruzada ideológico-discursiva contra todos los valores progresistas transversales de la democracia argentina y occidental. El respeto por la diversidad en la identidad de género y la orientación sexual, el respaldo a los derechos de igualdad de las mujeres y los hombres que sostiene el feminismo, la condena a los crímenes de la última dictadura militar en nuestro país y el concepto mismo de justicia social, impulsado por la doctrina social de la iglesia en el siglo XIX, fueron combatidos por Milei, el resto del Gobierno y un ejército de trolls oficialistas que, algunos pagos y otros militantes, inundaron las redes con mensajes de odio y propaganda ideológica de extrema derecha.

Si bien hubo varios momentos álgidos en esta disputa, entre los cuáles se encuentras videos oficiales prácticamente negacionistas de los crímenes de lesa humanidad generados por el gobierno militar entre 1976 y 1983 en nuestro país, el discurso de Milei en Davos, en los que planteó que “la ideología de género en sus facetas más extremas llevaba a la pedofilia”, fue la gota que rebalsó el vaso para buena parte de la sociedad argentina. Esto provocó una movilización antifascista contra Milei en febrero de 2025 de cientos de miles de personas en la Ciudad de Buenos Aires y probablemente más de un millón a nivel nacional. Junto con las movilizaciones en defensa del presupuesto de las universidades fueron las más importantes durante este Gobierno.

Con respecto a sus palabras en el Foro de Davos, Milei dijo que se había editado el video y con respecto al presupuesto universitario, si bien hubo recortes, se mostró dispuesto a revisar algunas partidas que dejaban a las universidades prácticamente al borde del cierre. Los docentes universitarios siguen en reclamo. Hoy un ayudante de trabajos prácticos gana cerca de 600 mil pesos mensuales y son los que sostienen la mayor cantidad de las clases.

Durante este año, el Gobierno vivió una verdadera montaña rusa política y económica. Por momentos parecía que se volvía totalmente hegemónico y que se quedaría más de un mandato y por otros, realmente corrió riesgos de caer y las palabras asamblea legislativa volvían a escucharse como nunca desde el 2001.

Entre marzo y octubre, Milei recibió una seguidilla de palizas legislativas que dejaron a su gobierno en completa minoría. La oposición encontró un conjunto de causas transversales como fueron los haberes jubilatorios, el presupuesto universitario, la protección a las personas con Discapacidad y el respaldo a los profesionales del Hospital Garrahan y además de impulsar amplias movilizaciones callejeras, se reflejó en fuertes mayorías en el Congreso. En dos ocasiones se consiguieron dos tercios en ambas cámaras para anular los vetos presidenciales sobre leyes opositoras que justamente cuidaban el presupuesto universitario y a las personas con discapacidad.

Milei, frente a estas enormes mayorías parlamentarias obtenidas por la oposición, decidió no cumplir estas leyes. Este quizás sea uno de los elementos más peligrosos del Gobierno: el hecho de que el poder Ejecutivo haya pasado por encima del Legislativo muestra una violación flagrante de la división de poderes y un paso por fuera de la democracia. Si esta tendencia continuara, ya estaríamos hablando de otro tipo de gobierno. Por ahora no lo ha hecho, pero es cierto que tampoco tuvo la necesidad porque las necesidades políticas fueron obtenidas por votaciones parlamentarias en buena ley. Sin embargo, llamamos la atención sobre este aspecto que no se discute lo suficiente en los medios de comunicación y no está lo suficientemente presente en el debate público.

Las continuas derrotas de Milei en el Congreso hicieron que los mercados, que estaban teniendo ganancias fenomenales gracias a las elevadas tasas de interés, empezaran a pensar que tal vez el Gobierno no podía garantizar la continuidad de este tipo de políticas debido a su debilidad institucional y hubo crisis macroeconómica. El dólar rompió la banda de 1500 pesos y se empezaron a vaciar las reservas.

Esta combinación de factores generó una estruendosa derrota en las elecciones bonaerenses del siete de septiembre. Milei perdió por trece puntos con el peronismo ordenado detrás del gobernador Axel Kicillof y la crisis continuó espiralándose. Esto parecía ubicar a Milei prácticamente fuera del Gobierno. Pero, como ya es conocido, una semana antes de las elecciones legislativas nacionales, el 21 de octubre de este año, el titular del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, publicó el siguiente tuit.

Solo con este tuit y otro de Donald Trump en el que planteó que el respaldo económico a la Argentina estaba condicionado a que Milei gane las elecciones, se produjo un sismo electoral y finalmente el Gobierno ganó en todo el país, inclusive en la Provincia de Buenos Aires.

Desde ese momento, Milei pasó a la ofensiva y ahora está impulsando la aprobación del presupuesto 2026 en el que continúa con el ajuste fiscal, la reforma laboral y la reforma tributaria. Con matices y discusiones, parece que todo saldrá a favor. Pero es Argentina, un país que siempre da sorpresas y nadie se puede confiar.

Es difícil hacer una columna objetiva sobre los dos años de este Gobierno. El presidente tiene un encono particular con el periodismo independiente y en particular contra Perfil. Sin embargo, tratamos de no tomarnos esto personal y entenderlo otro elemento de análisis de un Gobierno totalmente atípico en sus grados, aunque categóricamente populista como otras expresiones en el pasado.

Si tuviéramos que reconocerle algo positivo a Milei es que trajo la discusión de la necesidad del orden fiscal y la discusión macroeconómica por fuera de los tabúes que había impuesto el kirchnerismo. Si tuviésemos que hacer una sola crítica, deberíamos decir que es el Gobierno que más allá llevó el concepto del adversario político, del que piensa diferente como enemigo.

Esperemos que su tendencia antidemocrática sea disuadida por los dirigentes cercanos al gobierno más sensatos y democráticos y que la reciente moderación de los insultos sea la antesala a una convivencia democrática más resuelta. En lo que respecta a lo económico, es probable que un plan sostenido en base al endeudamiento y solo pensando en la exportación de minerales, productos agropecuarios y energía mientras se abren las importaciones, no genere un país para la mayoría de los argentinos.

Pero como siempre decimos, esperamos estar equivocados, le deseamos a Milei el mejor de los éxitos y, muy especialmente, que todos los argentinos que eligieron querer no sean defraudados.

Dos años de Milei, "el Loco", como el mismo admitió que lo llamaban en reiterados momentos de su vida. El loco, en las cartas de Tarot es el personaje que comienza una aventura de orígenes inciertos. Esperemos que esa aventura nos acerque a la solución de las muchas taras que tenemos como país.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

TV/ff




domingo, 7 de diciembre de 2025

La Vulgaridad Avanza para la Cámara de Diputados… @dealgunamanera...

La Vulgaridad Avanza para la Cámara de Diputados…

Corsódromo oficial. Dibujo: Pablo Temes.

En el contexto del caos, el Gobierno debería tomar nota de que el resultado electoral no fue un cheque en blanco.


© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 07/12/2025 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


Imposible es empezar esta columna sin mencionar el bochorno que representó la ceremonia de jura de los nuevos integrantes de la Cámara de Diputados de la Nación. El mejor resumen de lo que allí ocurrió el miércoles pasado lo dio un testimonio de una ciudadana de a pie entrevistada al azar por un movilero de radio.

“Da pavura pensar que de esta gente saldrán las leyes que rijan nuestros destinos y los del país”, expresó la mujer con voz que transmitía una mezcla de congoja, impotencia e indignación. No fue solamente la vulgaridad lo que abochornó sino también el desprecio hacia la gente, en la cual nadie pensó. Tal vez estaban enfrascados en la pelea infantil por conseguir el mejor despacho. Así pues, en este Congreso se deberán debatir la Ley de presupuesto 2026, la Reforma Laboral y la Reforma Tributaria. Debatir no es la palabra que corresponde para describir lo que seguramente vendrá. La oración para describir lo que vendrá debería decir que, en este Congreso, sus miembros reñirán a propósito de estos proyectos de gran importancia sobre los que nadie debatirá nada. Atrás, muy atrás, quedaron los tiempos en los que servir al pueblo como legislador era una cuestión de honorabilidad.

La situación económica sigue siendo preocupante. El gobierno se solaza hablando de la macroeconomía y poco dice – y hace – en relación con la microeconomía. La caída del consumo no para. El cierre de empresas importantes, tampoco. Las inversiones se producen en el rubro minero y energético. Son bienvenidas, pero no suficientes para un país con los índices de pobreza e indigencia que presenta la Argentina. A propósito: los números de caída han entrado en discusión. Lo marcó el prestigioso Observatorio de la Pobreza de la Universidad Católica Argentina (UCA) con una afirmación de absoluto sentido común y apego a la realidad, al señalar que la pobreza por ingresos es sólo uno de los ítems a tener en cuenta. A ese ítem deben sumársele otros como, por ejemplo, las privaciones - como la falta de acceso a servicios básicos, es decir luz, agua y gas -, las coberturas de programas sociales e incluso las percepciones subjetivas de la población sobre sus propias condiciones.

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La “cuesta abajo en la rodada” imparable del peronismo encandila al oficialismo que sigue enfrascado en internas feroces. El diezmado tablero político de una oposición sin figuras de peso y sin cuadros que despierten interés parece descolocar el presente de un gobierno acostumbrado a buscar un enemigo con quien confrontar. La salida del cargo del secretario de Inteligencia de la Nación, Sergio Darío Neiffert, pareció sacado de la exitosísima e inolvidable serie “Súper Agente 86”. En pos de darle al episodio un poco más de volumen, algunos quisieron ver en ese derrotero una intriga propia del Agente 007, james Bond. Se equivocaron. Ni a la trama ni a sus protagonistas les da el pinet para esas historias de sofisticación y elegancia. El desplazado Neiffert salió a la puerta de su casa a echar a quienes venían a pedirle la renuncia – José Francisco Rodríguez Lago, subsecretario de Inteligencia y Nicolás Viñuesa, director del área jurídica del organismo – en calzoncillos.

En lo macro, no faltan tampoco las dificultades. El Fondo Monetario Internacional fue muy claro esta semana al señalar la falta de reservas del Banco Central. “Es esencial que (en el Gobierno) se organicen para recomponer reservas” expresó con toda contundencia Julie Kozack, la poderosa vocera del Organismo. Tan fuerte fue la advertencia que – o casualidad - el viernes por la mañana temprano, el ministro de Economía, Luis Caputo apareció en el programa de Antonio Laje por A24 para anunciar que la Argentina volverá a emitir deuda en dólares con el objetivo de refinanciar deuda que vence el año que viene. Siguen faltando los fideos y el tuco, Melconian dixit. Las “sugerencias” para darle volumen a la noticia llegaron a todos los rincones del periodismo. El gobierno debería recordar que, el triunfo en las urnas en las últimas elecciones legislativas, no significó un apoyo absoluto ni un cheque en blanco; hubo en el electorado una necesidad imperiosa de no volver a vivir bajo las penurias del kirchnerismo. En ese caso, la Argentina no hubiese tenido destino.

La realidad se empecina en recordarle a todos los ciudadanos los despropósitos y los excesos vividos en aquellos años. El mejor ejemplo es el papelón judicial que derivó en la sentencia de la causa fútbol para todos en la que paradójicamente todos los acusados que supieron tener un alto rango político terminaron absueltos. Defectos procesales y vicios inexplicables -o muy convenientes- llevaron a anular la acusación del fiscal Osorio. Por este motivo y no por la valoración de la prueba terminaron todos libres. Resta saber si habrá alguna apelación por el bien de la justicia y de los argentinos. Vale la pena traer a la memoria a algunos de los principales personajes. Los exjefes de Gabinete Jorge Capitanich, Aníbal Fernández, el ex titular del COMFER Gabriel Mariotto, y un grupo de dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y de futbolistas argentinos agremiados fueron beneficiados por el fallo en el juicio por los fondos enviados por el gobierno kirchnerista al programa Fútbol para Todos, que sirvió para que el Estado se hiciera cargo de la televisación de los torneos que estaba en manos de operadores privados. “Nos secuestraron los goles, como antes hacían con las personas” fue la frase para teñir de épica una maniobra escandalosa. Kirchnerismo puro. El presidente debería andar con pie de plomo para no cometer errores que nos hagan retroceder y revivir lo padecido 20 años atrás.