Mostrando las entradas con la etiqueta © El Profesor Luis A. Capomasi. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta © El Profesor Luis A. Capomasi. Mostrar todas las entradas

domingo, 12 de julio de 2026

El plan de Donald Trump para redefinir el mapa de la Argentina… @elprofesorcapomasi...

 El plan de Trump para redefinir el mapa de la Argentina…

Retratos de Javier Milei y de Donald Trump, durante los festejos por los 250 años de la independencia norteamericana en la Embajada de EE.UU. Fotografía: Rodrigo Abd - AP.

Busca garantizar el control del Atlántico Sur, el paso transoceánico y la Antártida; impulsó un acuerdo de defensa que le abre la puerta a Peter Thiel; las diferencias con Brasil y el replanteo sobre Malvinas.

© Escrito por Jorge Liotti el sábado 04/07/2026 y publicado por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El vínculo directo que forjó el presidente Javier Milei con su par Donald Trump generó una corriente de relación entre la Argentina y Estados Unidos inédita en la historia. Ni siquiera en el menemismo el alineamiento había sido tan profundo. El argumento más frecuente para explicar este grado de sintonía fue el de la empatía personal entre los mandatarios, sus afinidades ideológicas y estéticas, y la vocación común de generar una liga global de líderes de la derecha dura.

Pero de fondo subyace un factor mucho más consistente, cuyas implicancias reales todavía son difíciles de pronosticar: el cambio radical en la visión geoestratégica de Estados Unidos que impuso Trump, en la cual por primera vez en la historia América latina ocupa un papel de relevancia. La intervención en Venezuela, la presión sobre Cuba y los documentos de defensa y seguridad que difundió entre diciembre y enero pasados son una expresión elocuente. 


Javier Milei y Donald Trump en enero pasado, durante la firma del Board of Peace en Davos. Fotografía: Markus Schreiber - AP

En ese contexto, la Argentina se transformó en una pieza clave, especialmente por la relevancia que en la nueva doctrina norteamericana adquieren el Atlántico Sur, los pasos transoceánicos y la AntártidaEn alguna medida, el jefe de la Casa Blanca está redefiniendo el mapa del país. Como si fuera el planisferio invertido que tenía en su escritorio Raúl Alfonsín, y que retrató Pablo Gerchunoff.

Ese significativo reseteo se sostiene en tres replanteos conceptuales. El primero, que Estados Unidos asume que ya se agotó definitivamente la etapa de la unipolaridad que marcó la post Guerra Fría, por lo cual dejó de ser la potencia hegemónica. En consecuencia, debe prepararse para un mundo más caótico, en el cual emerge una nueva bipolaridad, ahora con China. Esta línea se viene edificando desde la gestión de Barack Obama, pero ahora adquirió una nueva intensidad. 

Joe Biden y Barack Obama. Fotografía: Lynne Sladky – AP 

El segundo, que en ese nuevo diseño global el mundo se distribuye en áreas de influencia, y la región donde Washington proyecta su ascendencia es inevitablemente el continente americano, por geografía, por historia y por razones de seguridad. Es la versión Trump de la vieja doctrina Monroe, con la diferencia de que la potencia a repeler no es Europa, como en 1823, sino China, que ya extiende su dominio por Asia.

Y el tercer replanteo, derivado de lo anterior, es que Estados Unidos reemplaza su histórica visión hemisférica horizontal, que la unía esencialmente a Europa, por una concepción hemisférica vertical, que va desde el Ártico hasta la Antártida. Desde la perspectiva trumpista, Europa ha dejado de ser confiable como aliado incondicional y sus prestaciones en materia militar han mermado. En consecuencia avanza hacia un desacople que se expresa en las tensiones dentro de la OTAN, aun cuando la amenaza de Rusia haya aumentado tras la invasión a Ucrania.

Pete Hegseth, secretario de Guerra, llega a una conferencia en el Comando Sur. Fotografía. Rebecca Blackwell - AP. 

Complementariamente el Pentágono analiza un cambio fuerte en su operatividad al evaluar la unificación del Comando Norte (cuya área de acción es América del Norte y el Caribe, donde se encaran los problemas más críticos: inmigración y narcotráfico) con el Comando Sur (para América del Sur), en un único Comando Hemisférico, avanzando hacia una seguridad continental integrada. También prevé una actualización de su doctrina, a partir del reciente recambio en el Colegio Interamericano de Defensa, que reúne a militares y diplomáticos de la región, bajo la órbita de la OEA. Allí acaban de dejar la conducción en manos de un general del Comando Sur que tiene como misión adaptar la orientación de la institución a la nueva cosmovisión.

Dentro de este marco conceptual, una obsesión recurrente de Trump son los pasos interoceánicos, porque son los que le permiten dominar los mares que rodean y protegen el continente americano, frente a un programa naval de China que ha venido creciendo sostenidamente en los últimos años. 

Un avión con Donald Trump Jr. aterriza en Nuuk, Groenlandia, en enero de 2025. Fotografía: Emil Stach - Ritzau Scanpix Foto. 

Por esa razón, amenazó con invadir Groenlandia, hasta que logró que le habilitaran la instalación de tres bases militares en la gigantesca isla. Después presionó fuertemente a Panamá para expulsar a las empresas asiáticas de la logística del canal y lo declaró una prioridad de seguridad nacional, aunque por ese cruce sólo pueden pasar embarcaciones comerciales, no buques de guerra, que por su dimensión y calado requieren de otra profundidad.

Y es allí en donde emerge la gravitación del último paso interoceánico, compuesto por el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake al sur de la isla de Tierra del Fuego, que no sólo es uno de los seis pases estratégicos a nivel global, sino que es uno de los mejores lugares para operar y esconder submarinos balísticos, en casos de crisis.


Cruce de camiones por el Estrecho de Magallanes. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Bajo esta lógica, para Estados Unidos se transformó en un objetivo garantizar la gobernabilidad del cono sur, que significa alejar la amenaza china, contar con socios confiables y establecer una presencia disuasiva más visible.

esta mirada no está atada exclusivamente a una dimensión militar, sino también a otro aspecto estratégico que es asegurar cadenas de suministro para las economías del futuro, en un contexto global que se ha vuelto demasiado inestable.

Por eso ahora incorpora un plano adicional a su mirada cuando transforma en un factor de seguridad a la energía y a los minerales críticos (la Argentina suministra hoy el 58,8% del carbonato de litio que importa EE.UU.), y cuando proyecta la importancia de la Patagonia como un lugar propicio para la instalación de empresas tecnológicas que son aliadas directas de la administración Trump, las que además del frío y el agua requieren también estar lejos de las zonas de conflicto. El que maneja la energía, la tecnología y los datos, gestiona un poder que ahora desafía la clásica prevalencia militarista.


La Base Marambio es la principal estación científica y militar permanente que Argentina mantiene en la Antártida. Fotografía: Instituto Antártico Argentino. 

En esta mirada más integral, opera un cambio fundamental: a diferencia de lo que ocurría hace 100 años, hoy la Argentina tiene objetivos mucho más complementarios con Estados Unidos, que requiere una provisión continua de energía, alimentos y minerales, sin importar al mismo tiempo el desorden que emana de proveedores tradicionales como Rusia o Medio Oriente. Todos estos tópicos vienen siendo motivo de conversación diplomática, a veces reservada.

Los acuerdos de Thiel.

Trump realizó en menos de un año tres gestos económicos muy fuertes de apoyo a la gestión de Milei. Intercedió para lograr un nuevo acuerdo con el FMI, lo rescató con un swap de urgencia antes de las elecciones y lo respaldó en el juicio por YPF. Ayudó al Gobierno en sus urgencias como ninguna otra administración norteamericana lo había hecho en su historia. Pero al mismo tiempo impulsó sus objetivos menos inmediatos y se movió para correr a China del proyecto de un puerto y una base integrada en Tierra del Fuego, profundizó una serie de ejercicios militares con la Argentina y avanzó en un esquema de cooperación que tuvo un punto culminante con la habilitación de la venta de los aviones F16.


Donald Trump y los presidentes aliados de la región firman el acuerdo antinarco conocido como Escudo de las Américas. Fotografía: AP. 

Además, en los últimos dos meses Estados Unidos avanzó en dos acuerdos de hondas implicancias para el país. El primero fue un pacto regional que se firmó en marzo en Doral, Florida, que se conoció como el “Escudo de las Américas”. Allí 12 países, incluida la Argentina, se comprometieron a disponer del uso de la fuerza militar para desmantelar organizaciones criminales transnacionales y el narcoterrorismo. En los hechos, es un puente de ingreso de las fuerzas norteamericanas, en coordinación con los gobiernos de la región, para poder intervenir frente a una amenaza creciente para la estabilidad hemisférica. La presencia allí del ministro de Defensa, Carlos Presti, pareció desbordar la discusión legal que existe en la Argentina sobre los límites de la acción militar en cuestiones de seguridad interna.

Este compromiso tiene un efecto colateral inevitable: enturbia el vínculo con Brasil, que no adhirió al convenio y que desconfía de las intenciones de Washington. En Itamaraty, la cancillería brasileña, ven con preocupación la apertura generosa que la Argentina le ofrece a Estados Unidos en la región, porque altera un equilibrio implícito en la relación bilateral.


Acuerdo que firmaron el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el embajador de EEUU, Peter Lamelas. Fotografía: Ministerio de Defensa.
 

El segundo acuerdo se firmó hace un mes entre Presti y el embajador norteamericano, Peter Lamelas, y atañe específicamente a cuestiones de defensa. Argentina quedó en línea para participar de un programa de adquisición de drones, y al mismo tiempo se estableció un compromiso de abastecimiento de combustible para buques militares en condiciones preferenciales, que los estrategas relacionaron con el interés de EE.UU. en el Atlántico sur.

Pero en este entendimiento, se incluyó un párrafo que no se difundió públicamente. Es el que hace mención a que la cooperación de Estados Unidos va a ser canalizada a través de la empresa Arsoft US “junto a sus empresas asociadas” MeetKai, XRF.AI y el Grupo Arecco. Es decir que el acuerdo incluye a los contratistas designados, como suele imponer el Pentágono. Presti incluso participo de una exhibición de esas empresas hace más de un mes.

El Ministro @tgcarlospresti visitó la demostración de sistemas de Inteligencia Artificial para las Fuerzas Armadas, presentada en el marco de la cooperación con los Estados Unidos por Arsoft US, junto a sus empresas asociadas MeetKai y XRF.AI, y Grupo Arecco. 

Esas compañías son proveedoras de software específicos e inteligencia artificial del Pentágono y operan en el mismo ecosistema de tecnología para la defensa que aporta Palantir, la empresa del magnate Peter Thiel. “Thiel es el principal socio en tecnología militar de la administración Trump. Está claro que en el acuerdo de Defensa que se firmó tendrá un rol importante. De todos modos, lo más preocupante es su posible participación en el proyecto de gemelos digitales, porque eso le permitirá un acceso ilimitado a todos los datos personales”, explica un importante exfuncionario de la gestión libertaria. 


Peter Thiel, CEO de Palantir ingresa a la Casa Rosada para reunirse con el presidente Javier Milei. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Para algunos sectores militares y diplomáticos la eventual influencia de Thiel es una expresión de algunos problemas de fondo que rodean al vínculo privilegiado entre la Argentina y EE.UU. En primer lugar, la natural asimetría en los acuerdos, producto de la disparidad de capacidades de ambos países, que desde una mirada convencional marca una resignación de cuotas de soberanía por parte de la Casa Rosada.

Esto se complementa con cierta precariedad jurídica que envuelve este proceso. Por ejemplo, el pacto antinarco de Doral y el acuerdo bilateral de Defensa no pasaron por el Congreso. Tampoco tuvo debate legislativo el ingreso de tropas extranjeras para la realización de ejercicios militares, ya que sólo se habilitó por decreto. Estas limitaciones son las que hacen dudar de la continuidad de esta convergencia una vez que Trump y Milei no estén más en el poder.


La Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) reclama por la obra social de los militares. Fotografía: UPCN.

Y el tercer aspecto reside en las dificultades presupuestarias que tienen las Fuerzas Armadas, que contrastan con el nivel de integración que propone EE.UU. La Argentina destina menos del 1% de su presupuesto a la defensa (y el 80% se va en sueldos), muy por debajo de países como Chile o Brasil, y tiene graves problemas operativos, como haber dejado de contar con un portaaviones, haber perdido su capacidad submarina y haber resignado su potencial aéreo. Hoy se reproducen las bajas militares por los magros salarios y acecha una crisis en la obra social por una deuda abultada. Parece regir una disonancia entre estos problemas domésticos y la vocación por transformarse en un aliado preferencial de la principal potencia global.

Malvinas.

Nunca el gobierno y los medios británicos habían reaccionado en modo tan inmediato respecto de una noticia sobre las islas Malvinas como cuando a fines de abril se filtró un mail del Pentágono que hacía referencia a un posible cambio en la postura de EE.UU. sobre el conflicto. No sólo influyó el hecho de que se difundiera en una agencia de noticias de origen inglés, como Reuters, sino principalmente con que el mensaje partió del corazón de Washington, no de una embajada o una fuente periférica. El episodio fue interpretado con profunda seriedad en Londres, como pocas veces ocurre. 


Donald Trump con el primer ministro británico Keir Starmer, durante su última visita a Inglaterra. Fotografía: Evan Vucci – AP.
 

La razón evidente de ese mensaje, que después el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó minimizar, fue expresar el malestar de Trump por la reticencia de Gran Bretaña a facilitar operaciones militares norteamericanas en la isla Diego García, en el marco de la guerra contra Irán. Por eso la mención a las Malvinas en este contexto pareció más un intento de provocación que un replanteo serio.

Sin embargo, algunos actores de la diplomacia militar, tanto argentina como estadounidense, sugieren no interpretarlo tan superficialmente, no porque haya un giro en ciernes, sino porque proponen enmarcarlo en el contexto de los nuevos lineamientos geoestratégicos de la Casa Blanca.


La base militar de Mount Pleasant, la fortaleza construida por Gran Bretaña tres años después de la Guerra de las Mavinas. Fotografía: Mauro V. Rizzi - LA NACION. 

Bajo esta óptica, la disputa por la soberanía de las islas es una cuestión menor en comparación con el objetivo de Estados Unidos de garantizar su dominio en el Atlántico Sur y replegar a China. Por eso Washington estaría inclinado a favorecer un acercamiento entre la Argentina y Gran Bretaña, bajo su paraguas. Por ahora sin más implicancias a futuro que la vocación por remover obstáculos y actuar en forma conjunta en cuestiones como la pesca ilegal, el paso seguro por Drake y la logística fluida hacia la Antártida (cuyo tratado debe ser revisado en 2048, en un contexto de revalorización de su potencial mineral).

La primera expresión de este cambio de prioridades se produjo con la venta de los aviones F16, a la que Gran Bretaña siempre se había opuesto, pero a la que ahora debió ceder por la presión de Trump. Algunos expertos incluso destacan que se trata de la versión más moderna y mejor equipada de esos cazas, un factor que siguieron atentamente en Londres y en Santiago (Chile realiza anualmente ejercicios militares con los británicos en el estrecho de Magallanes, por ahora sin generar quejas formales de la Argentina).


Javier Milei participo de ejercicios navales combinados a bordo del portaaviones USS Nimitz de los Estados Unidos. Fotografía: Presidencia. 

El conflicto por las islas Malvinas quedó así expuesto a un cambio de paradigma mucho más amplio que impulsa Trump, y que probablemente en algunos aspectos trasciendan a su gestión. El gran interrogante en este aspecto es: ¿está la Argentina en condiciones de interpretar el sentido más profundo del cambio geoestratégico que experimenta Estados Unidos? ¿O se contenta con los beneficios de corto plazo que ofrece la administración republicana?   



El juego de las diferencias… @elprofesorcapomasi...

 El juego de las diferencias…


Deidad criolla. Dibujo: Pablo Temes.


En un contexto político en el que el Gobierno exhibe altos niveles de euforia, es preciso entender el liderazgo del capitán del seleccionado y el del Presidente.


© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 12/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Se vive dentro del Gobierno un estado de euforia, alimentado en estos días por el fenómeno psicológico – social que produce la marcha triunfal de la selección nacional de fútbol en la Copa del Mundo. La épica remontada que llevó al triunfo frente a la selección de Egipto se instaló como un ejemplo inspiracional de alto impacto interno y externo. En medio de una situación internacional convulsionada por las guerras en Medio Oriente y la de Ucrania que no cesan, destaca la admiración mundial por lo protagonizado por los jugadores en las primeras horas de la tarde del martes pasado en el Mercedes-Benz - Stadium de Atlanta. Volveremos sobre esto en el final de esta columna. Javier Milei – y su hermana Karina – tienen ya la mente puesta en la reelección.

Por eso es que la agenda del oficialismo ha pasado a incluir la reforma electoral como uno de los asuntos prioritarios. Es curioso lo que está ocurriendo: una de las medidas más trascendentales y positivas que logró hacer aprobar el Presidente fue el de la boleta única. Era una medida clave para terminar con toda una ingeniería de manipulación de la voluntad popular que se venía reclamando desde hace décadas. Por eso, llama mucho la atención que sea el mismo gobierno el que se embarque en esta cruzada con este afán por restablecer el tema de las colectoras, metodología usada claramente desde hace años para alterar la genuinidad del sufragio. Una vez más, asistimos a la reaparición de la casta y sus malas prácticas, algo que los hermanos Milei habían prometido erradicar y, hasta aquí, no han cumplido.

Esta tarea –la del engranaje electoral– constituye uno de los quehaceres fundamentales de Diego Santilli. El jefe de Gabinete tiene paño para ello: sabe cómo manejar la rosca política y se encuentra cómodo en ella. Conoce al peronismo –donde se “formó”– y, por supuesto, al PRO y a la UCR durante su paso por lo que supo ser el partido que fundó Mauricio Macri y por lo que después fue Juntos por el Cambio. Es, al final, alguien que pertenece a la “casta política”. Qué triste es ver que, cuando las papas queman, se vuelve a los artilugios de siempre con tal de sacar alguna ventaja.

 Hoy más que nunca Suscribite

Con las colectoras hay cierta comodidad estratégica para los gobernadores. Concretamente les permite armar listas locales competitivas para retener su poder mientras garantizan el apoyo a la candidatura presidencial que mejor mide, evitando así cualquier efecto de arrastre negativo. En la ciudad de Buenos Aires ocurre algo singular. Jorge Macri, en contra de los deseos de su primo, quiere ser el candidato de La Libertad Avanza; por eso continúa tiñendo su discurso de violeta y fomentando las banderas de la ley y el orden y la mano dura. A su vez, la vicejefa de Gobierno Clara Muzzio salió a competirle y está jugando el mismo juego de seducción. La relación entre ellos no es buena. ¿Creerán que es fácil engañar al electorado porteño o simplemente corren detrás del poder a cualquier costo? Sea cual fuere la respuesta, será difícil que Karina Milei entregue los primeros lugares en la lista. Dentro de la Libertad Avanza ya reconocieron que el acuerdo es una opción viable pero bajo los términos y condiciones de la hermana presidencial. Mauricio, sabe bien las consecuencias.

Volviendo al triunfo épico de la Argentina sobre Egipto por 3 a 2, el Presidente –eufórico– sorprendió al aire con Alejandro Fantino en su canal de streaming Neura minutos después de haber terminado el partido. En el transcurso de la conversación que se originó, Milei –afectado por una fuerte disfonía luego de tanto gritar– expresó, entre otras cosas, su admiración por Lionel Scaloni. Refiriéndose al director técnico, dijo: “… es un líder extraordinario. Ha construido un grupo humano increíble”. Resulta muy interesante analizar que significa –en los hechos– esa afirmación que es la consecuencia de un hecho contundente: el director técnico ha sabido erigirse en un líder indiscutible. Cuáles son los rasgos que le dan ese liderazgo. El primero es su preparación. Después su capacidad autocrítica. Scaloni formó parte de un cuerpo técnico que fracasó rotundamente en el Mundial de 2018 en Rusia y también en la Copa América de 2019 en Brasil. De las derrotas y los fracasos aprendió – y mucho. Se preocupó por analizar y corregir lo que no funcionaba bien. Aprender de los errores es un acto de sabiduría. No creerse infalible, también. Eso le permitió entender a sus jugadores y saber qué hacer para potenciar sus rendimientos.

Un aspecto importante es su actitud de respeto hacia sus rivales. La descalificación del otro no forma parte de su repertorio. Por el contrario, se lo escucha a menudo reconocer el mérito del rival de turno. No hay soberbia en sus actitudes.

Liderar no es gritar. Liderar no es mandar. Liderar es conducir. Liderar es convencer. La defensa de las convicciones propias no implica la descalificación de las ajenas. La cortesía y los buenos modales no son sinónimos de debilidad.

Un aporte enorme a estos conceptos lo viene haciendo –hace ya mucho tiempo– Lionel Messi. El indiscutido mejor jugador de fútbol del Mundo, que derrocha humildad, nunca se pone por arriba del equipo. Y cuando se equivoca y falla –porque no es perfecto– reconoce el error y hasta pide disculpas.

Cuánto mejor estaría nuestro país si las dirigencias –todas– aprendieran las lecciones de esta selección. Se transformarían así en verdaderos líderes, algo que hoy no son.




Buques de la Armada realizarán jornadas de puertas abiertas en Rosario... @elprofesorcapomasi

 Buques de la Armada realizarán jornadas de puertas abiertas en Rosario...

Durante el fin de semana, el patrullero A.R.A .“King” (P-21) y lanchas de instrucción de la Escuela Naval Militar abrirán sus puertas al público.

© Publicado el viernes 10/07/2026 por el Periódico Digital Gaceta Marinera de la Ciudad de Punta Alta, Provincia de Buenos Aires, República Argentina.

Rosario – En el marco del adiestramiento profesional de los futuros oficiales de la Armada Argentina, el Patrullero A.R.A. King (P-21), dependiente de la División Patrullado Fluvial, junto a las Lanchas de Instrucción para cadetes A.R.A. Ciudad de Ensenada (Q-3) y A.R.A. Ciudad de Berisso (Q-4) de la Escuela Naval Militar (ESNM), arribaron a la ciudad de Rosario para realizar jornadas de puertas abiertas. 

Los buques podrán visitarse mañana sábado 11 y el domingo 12, en el horario de 10 a 17hs, con entrada libre y gratuita. Durante el fin de semana la comunidad podrá dialogar con las dotaciones, sobre la vida a bordo e interiorizarse acerca de la formación de los cadetes de la ESNM.


Adiestramiento naval.
 

El patrullero, al mando del Capitán de Corbeta Nicolás Albanese, y las lanchas bajo el comando de las Tenientes de Navío María Eugenia Ruiz y Celeste Elizabeth Martin, zarparon rumbo a la ciudad de Rosario el pasado lunes para desarrollar, en aguas del río Paraná, actividades vinculadas a la formación de los cadetes.

A bordo de las unidades, navegan 125 cadetes de primero a cuarto año, a cargo de la Jefa de la División Capacitación Profesional de la Escuela Naval, Capitán de Corbeta Romelí Quintero. Durante el embarco, y de acuerdo con el plan de estudios de la ESNM, sumarán horas de adiestramiento real mediante ejercitaciones de lucha contra incendio, prácticas de rol de abandono, guardias en el puente de comando y en el sector de máquinas, asumiendo las responsabilidades que demanda comandar una embarcación.



Al respecto, la Capitán de Corbeta Quintero indicó que este embarco de mitad de año “permite poner en práctica los conocimientos adquiridos en el aula, como parte de la formación profesional”.


 

“Navegar en el río implica otras exigencias y retos que en el mar no se encuentran. Requieren más atención, dada la permanente interacción con buques de gran porte, y a su vez, permite conocer los puertos del litoral, en particular la Ciudad de Rosario, cuna de nuestro símbolo nacional”, remarcó la Jefa de la División Capacitación Profesional de la Escuela Naval.


 

La navegación fluvial estuvo marcada por un sentido patriótico, uniendo el adiestramiento profesional con fechas históricas. Al surcar las aguas frente a la Vuelta de Obligado, escenario del combate del 20 de noviembre de 1845, rindieron el correspondiente homenaje a los héroes de la soberanía y, además, en aguas del litoral fluvial las dotaciones recordaron el 210° aniversario de la Declaración de la Independencia.







sábado, 11 de julio de 2026

El cambio cultural detrás de la caída de la natalidad... @elprofesorcapomasi...

 El cambio cultural detrás de la caída de la natalidad: ¿por qué para los argentinos tener hijos dejó de ser una prioridad?

NO ES MI PROYECTO. No querer ser padres, un fenómeno social que acompaña a la histórica caída de la natalidad. Fotografía: Cedoc Perfil / Freepik

Durante décadas, formar una familia y tener hijos aparecía como una etapa central del proyecto de vida. Hoy eso cambió. Un flamante estudio de la Universidad Austral que siguió la evolución de los valores familiares revela que apenas el 46% de los argentinos considera muy importante ser padre o madre, cuando hace apenas una década esa proporción alcanzaba al 77%.

© Escrito por Enrique Garabetyan el viernes  10/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


Durante buena parte del siglo XX, formar una familia y tener hijos aparecía como una consecuencia casi natural de la adultez. Más allá de diferencias sociales, económicas o culturales, la mapaternidad ocupaba un lugar centr dentro de los proyectos personales. Ese paradigma está cambiando.  


Un estudio que siguió durante 25 años la evolución de los valores familiares en Argentina detectó una transformación: para una proporción creciente de la gente, tener hijos dejó de ser un componente indispensable de una vida plena.  


El trabajo lo realizó el equipo del Observatorio del Desarrollo Humano del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, integrado por las doctoras Dolores Dimier de Vicente, Lorena Bolzon, María Sol González y Victoria Bein. 

Hoy más que nunca Suscribite

“Cuando baja la natalidad, los chicos que nacen son realmente deseados”

En el 2015, el 77% de los argentinos afirmaba que “tener y criar hijos era muy importante" para alcanzar una vida plena. Diez años después, ese porcentaje cayó al 46%, el número más bajo desde que comenzó a hacerse esta pregunta. No se trata de una variación coyuntural, sino de una tendencia sostenida que atraviesa generaciones, regiones y niveles socioeconómicos.

La modificación es más marcada entre los jóvenes. Solo el 34% de las personas de 18 a 34 años considera que ser padres constituye un aspecto “muy importante para sentirse realizadas”.

En otras palabras, dos de cada tres integrantes de las generaciones jóvenes ya no colocan el hecho de tener hijos entre las prioridades centrales de sus proyectos vitales.

Razones que explican el fenómeno.

Las expertas se concentraron en buscar las razones profundas detrás de la caída en la tasa de nacimientos. Y comprobaron un cambio cultural. Es que vienen relevando las actitudes de los argentinos desde el año 2000, y ahora la conclusión es que la decisión de tener hijos perdió centralidad en los proyectos de vida.

 

“Nuestros estudios muestran que no es solo un fenómeno argentino. La redefinición de la parentalidad dentro de un proyecto de vida es un proceso ya documentado desde hace décadas en Europa, Norteamérica y, más recientemente, en Asia y América Latina”, le detalló Lorena Bolzón a Perfil.


Y la experta agregó: “Lo que cambia no es el valor de la familia -que sigue siendo muy alto: 43%-, sino el lugar que ocupa la decisión de convertirse en madre o padre. La parentalidad deja de percibirse como un paso esperado de la vida adulta y pasa a ser una elección que compite con otros proyectos, como el desarrollo profesional, la autonomía, la movilidad o la búsqueda de bienestar”.       



De hecho, el estudio refleja esa transformación: el 57,3% de quienes no desean tener hijos afirma que la parentalidad no forma parte de su proyecto de vida.

Momento sensible para demografía.   

Los resultados aparecen en un momento particularmente sensible para la demografía local. Entre 2014 y 2024, los nacimientos cayeron de más de 777 mil a unos 413 mil, según datos oficiales. La magnitud del descenso convirtió al país en uno de los cuatro de la región con fecundidad ultrabaja” (1,2 hijos por mujer).

Durante años, la explicación atribuía la caída de la natalidad a la incertidumbre económica, la precarización laboral, la dificultad para acceder a una vivienda o -incluso- al aborto. Esos factores siguen presentes, pero no parecen condicionar esta decisión. Simplemente, cada vez más argentinos directamente no imaginan la mapaternidad como parte de su proyecto vital. 

La encuesta preguntó cuáles son
 las razones de quienes no desean hijos. La respuesta mayoritaria sorprendió incluso a los investigadores: el 57% respondió que simplemente no formaba parte de sus planes. 

En segundo lugar aparece la 
ausencia de una pareja estable (38,2%), seguida por el deseo de priorizar otras experiencias, como viajar o desarrollar distintos estilos de vida (32,6%), y por la decisión de concentrarse en la carrera profesional o en los estudios (30,3%).  

La investigación suma otro dato revelador sobre las nuevas preocupaciones que atraviesan la decisión de ser padres. Entre quienes afirman que no desean tener hijos,
 el 22,5% menciona el contexto mundial -ecológico, social, político o económico- como un factor que influye en esa elección.  

Es decir, la 
incertidumbre climática, los conflictos internacionales, la inestabilidad política y otros riesgos comienzan a incorporarse al cálculo personal sobre el futuro, un fenómeno que hasta hace pocos años apenas aparecía nombrado.  

“Por otra parte, en Argentina observamos una particularidad. La 
familia continúa siendo el principal espacio de bienestar y satisfacción personal. Es decir, no estamos frente a una pérdida del valor de la familia, sino frente a una transformación del significado que adquiere la parentalidad dentro de ese proyecto familiar. Esa tensión es, probablemente, uno de los hallazgos más relevantes del estudio”, contó Bolzón. 



Tener hijos dejó de ser un paso esperado para convertirse, cada vez más, en una elección individual que compite con múltiples alternativas de realización personal.

Causas y azares.

En el estudio, una de cada cinco personas dijo que su decisión “está influida por el contexto mundial: ecológico, social, político o económico”. Para Bolzón este es otro dato a tener en cuenta y del que se habla mucho en la literatura reciente: la “incertidumbre sobre el futuro”.     

“Nos llamó la atención ese nivel de respuesta porque muestra que las decisiones sobre la parentalidad ya no dependen únicamente de la situación personal o familiar, sino también de cómo las personas imaginan el futuro de la sociedad. Que uno de cada cinco encuestados mencione el contexto mundial como un motivo para no tener hijos indica que la incertidumbre comienza a incorporarse en las decisiones más íntimas de las personas”.  

 No se trata de un fenómeno exclusivamente argentino.

En los últimos años, distintos estudios internacionales, especialmente en Europa, Estados Unidos y Australia, han mostrado que las preocupaciones por el cambio climático, los conflictos internacionales, la incertidumbre económica o la inestabilidad política aparecen cada vez con mayor frecuencia en las decisiones reproductivas, especialmente entre los adultos jóvenes.    

La especialista agregó que “mirando a futuro, es posible que este tipo de preocupaciones gane importancia. Vivimos en un contexto de alta incertidumbre, con transformaciones tecnológicas, cambios climáticos, conflictos geopolíticos, fuertes cambios sociales y mayores niveles de soledad. Si esa percepción se profundiza, es razonable pensar que influirá cada vez más en las decisiones sobre formar una familia. Esto plantea un desafío importante: generar condiciones de mayor previsibilidad y confianza, porque decidir convertirse en madre o padre supone, en algún sentido, un acto de confianza en el futuro. Cuando esa confianza se debilita, es lógico que muchas personas posterguen o incluso descarten ese proyecto”.

Las consecuencias. 

Las consecuencias de esta transformación exceden el plano privado. Menos nacimientos implican escuelas con menor matrícula, cambios en la demanda de servicios de salud materno-infantil, un mercado laboral con menos población joven en las próximas décadas y una presión creciente sobre los sistemas previsionales debido al envejecimiento demográfico. En otras palabras, decisiones que hoy parecen estrictamente individuales terminarán moldeando buena parte de la estructura económica y social del país durante la segunda mitad del siglo XXI.    

En ese contexto, la histórica caída de los nacimientos deja de ser solamente un dato estadístico para convertirse en la manifestación visible de una transformación cultural de largo alcance. Después de 25 años de seguimiento, el estudio de la Universidad Austral ofrece una conclusión que probablemente marcará buena parte del debate demográfico de los próximos años: la maternidad y la paternidad ya no ocupan el lugar central que tuvieron durante generaciones.