La vida es un tablero de ajedrez donde los cuadros blancos son los días y los cuadros negros son las noches. Nosotros, somos las piezas que vamos de aquí para allá para caer al final en el cuadro de la nada... De Alguna Manera... Una Alternativa…
Las señales de alarma son claras y dentro del Gobierno
son varios los que, en estrictísimo off the record, lo reconocen:si la situación económica no mejora, las posibilidades de triunfo en las
elecciones presidenciales del año que viene se complicarán para La Libertad
Avanza.
Para decirlo además con claridad y precisión: si los buenos números de
la economía no se traducen en mejoría para los bolsillos de la mayoría de la
gente que está sufriendo penuria tras penuria, las urnas quedarán magras de
votos a favor del oficialismo.
El 1,7 de inflación que dio el Índice de Precios al Consumidor del
mes de agosto entusiasmó a Javier Milei y a su ministro de
Economía, Luis Caputo. Pero, más allá de eso, la evidencia de las dificultades
para llegar a fin de mes que padece una cantidad creciente de personas es incontrastable. Se recuerdan dos cosas al respecto de los guarismos de
agosto: la primera es que el presidente había pronosticado para este mes un
número que empezaría con cero: la segunda es que, para este tiempo, el
ministro, había señalado que para los últimos dieciocho meses de mandato habría
un florecimiento de la actividad económica. En ninguno de los dos casos estas
afirmaciones se han verificado. Por ello es que dentro del oficialismo
comienzan a aparecer voces de alerta como ya se viene consignando en esta
columna.
Los datos de la caída de la actividad industrial y del consumo junto con
la pérdida de puestos de trabajo son incontrastables. Con respecto al consumo,
es verdad que se observa un aumento de las cifras de las compras online. Pero,
lo que eso marca a su vez, es que los sectores de menores recursos –que son
mayoritarios– quedan afuera de este universo. El tema de los morosos, al que
desde el gobierno se intenta minimizar usando tono más bien despectivo, grafica
esa exclusión de los más necesitados.
En medio de este panorama, Milei decidió relanzar las reuniones de
Gabinete que no le resultan para nada atractivas. En verdad, son reuniones
vaciadas en su esencia. Se supone que en ellas se presentan temas para el
análisis y la discusión de los asuntos concernientes a la gestión. Sin embargo
no es eso lo que sucede en las reuniones hoy en día, en las cuales se asiste a
una especie de terapia grupal en la cual el Presidente reafirma que nada habrá
de cambiar porque todo está bien. Son los males del poder.
A modo de justificación de su desequilibrada personalidad, Milei publicó
en sus redes sociales un video en donde se lo ve y escucha manteniendo un
supuesto diálogo con Domingo Faustino Sarmiento, quien afirma: “en el Día del Maestro agradecemos a todos los docentes en
su empresa de civilizar. A esto, el Presidente le agrega: “el mejor maestro es
el que enseña para crecer en libertad. El que enseña a pensar, no qué pensar. Y
por suerte tenemos muchísimos así”. Esta frase está en absoluta
contradicción con las expresiones de Milei. El enseñar a pensar supone el
estímulo del análisis y del juicio crítico que es lo contrario del juicio
dogmático y del prejuicio del cual hace “gala” permanentemente el líder
libertario quien, en su comparación con Sarmiento, el “cuyano alborotador”
–como lo definió en su gran libro Ignacio García Hamilton– promovió con pasión
y ahínco la educación pública, algo que está en las antípodas de lo que viene
realizando el actual gobierno.
La renovada ofensiva diplomática por la recuperación de la soberanía
argentina sobre las Islas Malvinas va sufriendo los avatares de la cruda
realidad. En este marco se inscriben las confusas declaraciones del presidente
Donald Trump realizadas en el día de ayer en Dublín donde se postuló como
posible mediador para resolver el conflicto ante una escalada que sería “un desastre potencial”. Llamativa alocución para darse
relevancia a sí mismo ante una nueva guerra que no está en los planes de nadie.
Es preciso recordar en este punto que, en su enfrentamiento con Gran Bretaña
por negarse a participar en la guerra contra Irán e incrementar sus gastos de
defensa, Trump presionó al gobierno británico con un cambio de posición sobre
la soberanía de Malvinas. Asimismo, tal como ocurre aquí, el asunto es utilizado
políticamente por cada gobierno británico para dejar de lado por un momento la
agenda interna, que es muy complicada, y mantener su poder. Es, al fin y al
cabo, lo que hizo Margaret Thatcher.
En el peronismo las cosas no son muy diferentes. La grieta entre
Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof se ahonda día a día. De ese
abismo está intentando aprovecharse Sergio Massa que está muy activo. Su sueño
es poder ser el candidato de la unidad. No hay signos de que eso conforme a la
expresidenta, exvicepresidenta, exdiputada, exsenadora y actual condenada y
cumpliendo prisión por el delito de corrupción. CFK no se resigna a perder el
poder. Su objetivo es reganarlo. Por lo bajo, en el peronismo son muchos los
que la critican por su egoísmo. Otros, en cambio, la acompañan. El caso más
resonante es el de Miguel Ángel Pichetto,
otro ejemplo de “camaleonismo” partidario: menemista, duhaldista, kirchnerista,
candidato a vicepresidente de Mauricio Macri, peronista “republicano” y
dialoguista con el gobierno y ahora – sólo por ahora –nuevamente
filokirchnerista. La promesa dada fue una necesidad del pasado. La mentira es
una necesidad del presente. (Nicolás Maquiavelo).
El “mundo” dentro del cual transcurren los días de Javier Milei
representa una de las incógnitas que le agregan una cuota de misterio a su
persona y a su gestión. Son muchos los días que pasan en los que el Presidente
no se desplaza hacia la Casa Rosada y permanece en la Residencia de Olivos.
Reuniones presenciales de Gabinete no hay. No hay comunicación sobre las
actividades del jefe de Estado. En Balcarce 50 muchas jornadas tienen aire de
sábado o domingo. A los ministros les cuesta hablar con Milei. Ya es sabido que
toda esa comunicación debe pasar por el tamiz de su hermana. Es ella la que
decide quién habla con su hermano y quién no. Es ella la que determina cuáles
son los días y los momentos en los que ese contacto es factible o no. La
soledad del poder está directamente ligada a los males del poder. No significa
esto decir que el Presidente ignore los temas de la agenda política, económica
y social. Sin embargo, ese aislamiento le quita empatía. En el Diccionario de
la lengua de la Real Academia Española se lee: empatía: 1 – Sentimiento de
identificación con algo o alguien; 2 – Capacidad de identificarse con alguien y
compartir sus sentimientos. Claramente esta condición está ausente En estos
días, esas muestras de falta de empatía se vienen multiplicando. He aquí dos
ejemplos: el primero, la situación dramática por la que están atravesando los
más de siete millones de deudores que están siendo acosados y maltratados por
acreedores que les reclaman deudas impagables ; el segundo, la disolución del
Coro Nacional de Niños. Hay muchas más.
El universo de los endeudados está integrado por personas de clase
media, media baja y baja que tuvieron que pedir dinero prestado para, en la
mayoría de los casos, poder hacer frente a los gastos del diario vivir: comida,
transporte, alquiler, medicamentos, gas, electricidad, agua. Son personas
honestas que quieren honrar sus deudas y no pueden porque el impacto de los
intereses llevó los montos a cifras estratosféricas. Es muy común escuchar las
quejas de quienes pidieron prestado 500 mil pesos terminan con una deuda de 3 o
4 millones de pesos. Esto es definitivamente usurario e inmoral. A eso agrega
algo claramente delictivo – con aires de procedimiento mafiosos – que ponen en
práctica estudios de abogados contratados para cobrar la deuda: los escraches.
El argumento para no hacer nada que viene esgrimiendo el ministro de
Economía es que se trata de una cuestión entre privados. Es un fundamento
falaz. También lo ha dicho el propio Presidente. La verdad es que el gobierno
tiene su cuota parte que se remonta a los días de la elección del año pasado,
tiempo durante el cual el Banco Central puso en práctica un brusco aumento de
la tasa de interés en su desesperación por contener el precio del dólar y evitar
así la corrida cambiaria en marcha. Pero, además de eso, lo que no deja de
sorprender es que economistas profesionales –como lo son MIlei y Caputo– no
adviertan que la extensión en el tiempo del problema afectará negativamente la
economía.
Otra muestra de la falta de empatía reinante en la actual gestión es la
resolución por la que se disolvió el Coro Nacional de Niños. Otra vez, las
motivaciones expuestas en el comunicado de la Secretaría de Cultura de la
Nación, a cargo de Leonardo Cifelli, son absolutamente insostenibles. Pero si
la falta de argumentos es patética, la actitud de indiferencia y de desprecio
por parte de los funcionarios hacia un organismo insignia de la cultura
argentina es infamante. El estrepitoso silencio del gobierno es una muestra de
la ausencia de fundamentos serios para justificar esta medida que, en sí, es
repudiable.
En una de sus apariciones mediáticas por abril – mayo, Milei pronosticó
que la cifra del índice de inflación del mes de agosto comenzaría con un 0. El
índice de inflación dado a conocer por el Indec el jueves pasado aleja
cualquier posibilidad de que ese pronóstico se convierta en realidad. La
inflación sigue siendo un problema que el gobierno no puede solucionar. Otra
proyección que tampoco se va a poder cumplir es la inflación proyectada en la
Ley de Presupuesto. Para quien lo recuerde, ese índice era de 16.9%. Las
proyecciones actuales, en cambio, vaticinaban que el índice anual estará
rondando el 30%. ¿Y entonces?
Alguna alarma ha comenzado a sonar en las arenas de la Libertad Avanza.
Por eso fue que Karina Milei decidió reactivar sus contactos con Mauricio
Macri. La situación del expresidente es muy particular. Él sabe que, al día de
hoy, no tiene ninguna chance de ganar la elección presidencial de 2027 si es que
decidiera presentarse. No hay ninguna encuesta que le augure ventura alguna en
esa votación. Hoy en día, su lucha parece estar más ligada a lograr la
supervivencia del PRO. Pero algo pasó en las arenas del oficialismo como para
que se reabrieran los canales de comunicación entre “La Jefa” y el ingeniero
Macri. No hay amor en la relación entre los Milei y Macri; ni siquiera
milanesas. Los une el espanto y el saber que, si no se juntan, el peronismo
tiene chances de competir con posibilidades de ganar. Esto no representa
ninguna novedad. Al fin y al cabo, es lo que ocurrió en 2023. Lo que sorprende
es la necedad para reconocer esto por parte de los hermanos Milei. ¿De quién
fue la idea de maltratar tanto al ex presidente?
En la vereda de enfrente, el peronismo ha vislumbrado que el cúmulo de
errores cometido por el gobierno le ha abierto una chance de eventual victoria.
Producto de ello se reunieron Axel Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner. Es
lo que se dice, un verdadero tren fantasma. ¡Cuánto fracaso junto!
“¿Los argentinos están dispuestos a perseverar?”, le preguntó Kristalina
Georgieva a Liliana Franco en medio de la conferencia de prensa conjunta con
Luis Caputo el lunes en el Ministerio de Economía. Es la pregunta que tendrá
una respuesta contundente el año que viene, el día que se elija un nuevo
presidente. El interrogante planteado por la directora gerente del Fondo
Monetario Internacional refleja la noción clara que existe en el organismo de
las consecuencias que el ajuste de la economía está teniendo sobre la
población. Para abundar en esta línea, Georgieva dejó asentada en su blog su
conversación con Marina, la maquilladora que la asistió durante su breve
estancia en la Argentina, quien le dijo que tiene tres trabajos y de lo difícil
que está la vida aquí, a pesar de lo cual “ expresó su esperanza de que el país
mantenga el rumbo”.
La Directora Gerente agregó que en cada uno de los distintos sitios que
visitó tuvo la ocasión de hablar con personas que tenían una mirada de más
largo plazo. Sobre esto hay que señalar que los lugares que visitó fueron muy
pocos y que, uno de ellos, es Vaca Muerta en donde el boom de la explotación
petrolera se expande día a día. En su pasaje relámpago a Vaca Muerta, Georgieva
“olvidó” pasar por Añelo, la ciudad que alberga a quienes trabajan en los
distintos yacimientos. Hubiera visto los significativos déficits de
infraestructura y servicios que tiene el lugar, fruto de la falta de una
adecuada política poblacional responsable por parte de las autoridades
provinciales y nacionales y –hay que señalarlo– de muchas de las empresas allí
radicadas. Y, en ese tren de acercamiento a la heterogénea realidad de nuestro
país, hubiese sido igualmente útil que pudiera haber visitado alguna de las
zonas del conurbano bonaerense para darse cuenta que la realidad allí es
totalmente distinta. El futuro para muchos de ellos es una entelequia porque el
desafío es cómo sobrevivir. Y cuando lo único que cuenta es sobrevivir, hablar
de largo plazo es una quimera.
El proyecto de ley de reforma de la carta orgánica del Banco Central que
Javier Milei presentó por medio de la Cadena Nacional de Radio y Televisión es
parte de la campaña electoral a la que el Gobierno está lanzado. El proyecto
–inentendible para la mayoría de la población– no ameritaba semejante
despliegue. El tema es de un tecnicismo tal que hubiera bastado una
presentación en una conferencia de prensa abierta a preguntas. La susodicha
cadena amerita algunas reflexiones a la luz de algunos aspectos curiosos y
contradictorios que exhibe el oficialismo. El primero es el uso de los medios
públicos a los que La Libertad Avanza denostó intensamente durante la campaña
electoral de 2023. El Adornigate dejó expuesta una conducta reprochable de
contratación de personas amigas para ocupar espacios en la Televisión Pública.
El segundo dato a recordar es que, el Presidente, había anunciado en su campaña
electoral que iba a dinamitar el Banco Central. La realidad siempre se encargó
de mostrar que esa era una promesa vana de campaña y nada más. Y el tercer
hecho absolutamente contradictorio fue hablar de la independencia de la entidad
teniéndolo sentado a la derecha de la escenografía a Santiago Bausili, actual
presidente del organismo, una imagen que no hablaba precisamente de
independencia. También fue una contradicción tenerlos sentados ahí a Luis
Caputo y Federico Struzenegger. Todos los periodistas recordamos aquella
conferencia de prensa de diciembre de 2017 en el que el entonces presidente del
BCRA, Federico Sturzenegger fue eyectado de su poltrona y reemplazado por el
entonces ministro de Finanzas, Luis Caputo (sic).
A este anuncio de campaña lo acompañó en la semana el anuncio –cuántos
anuncios– de que los extranjeros que realicen o promuevan expresiones de odio
contra los argentinos serán deportados inmediatamente del país. Esto –que es
humo– pretende subirse a los coletazos que dejó el Mundial. Es un aporte del
Gobierno a la demagogia y el populismo del que tanto dice aborrecer. Todo es
tan impulsivo en el Presidente que no advirtió que, si esas mismas medidas se
le aplicaran a él, tendría vedado el acceso tanto Brasil como a España, lugares
a los que viajó últimamente. Las conductas de Javier Milei son de una
imprudencia mayúscula. No termina de comprender que el rol de su investidura
–es un jefe de Estado– hace que sus exabruptos tengan el potencial de generar
consecuencias negativas que afecten las relaciones entre las naciones y
perjudiquen a mucha gente. Desde este punto de vista, Milei es un
irresponsable.
En vista al año electoral, a LLA la ayuda enormemente el desquicio que
se vive dentro del peronismo. La renovada embestida judicial de Cristina
Fernández de Kirchner en pos de revertir su condena, muestra su afán
desesperado por retener el poder dentro del peronismo, en donde se asiste a un
verdadero desaguisado. Este desquicio es producto de la ambición irrefrenable
de “la condenada” –como ella misma se definió–, que no se resigna a aceptar que
su tiempo ya pasó, de su enojo cada vez más visceral con Axel Kicillof y a la
carencia de nuevos dirigentes con liderazgo dentro partido justicialista. Su
objetivo, pues, es neutralizar o anular cualquier posibilidad del gobernador
bonaerense de ser ungido como candidato a la presidencia. Como se ve, la
capacidad de hacer daño de CFK sigue intacta. Es, al fin y al cabo, una de sus
especialidades.
Con la derrota ante España, se inició una nueva era en la política. El
paso uno es la visita de Kristalina Georgieva. Lo que permanece son las
tensiones oficialistas.
El Mundial se terminó. Y con ello, esas dos semanas de emoción y
encantamiento que produjeron las actuaciones de la Selección nacional, que, con
sus remontadas épicas ante Egipto e Inglaterra, impactó y conmovió literalmente
al mundo. Es asimismo impactante ver cómo de ese estado de valoración –y, por
qué no, de admiración– del temple y capacidad para hacer frente a la adversidad
por parte de Lionel Messi y el resto del equipo, se pasó –en cuestión de horas–
a la construcción de un submundo de intrigas y maniobras espurias que
supuestamente obligaron a la Selección a jugar a menos a fin de proteger al
presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, de
posibles acciones judiciales en su contra a causa del así llamado por muchos
Afagate. La verdad es que, tal como lo han señalado y reconocido tanto todos
los jugadores así como Lionel Scaloni y el resto de sus colaboradores,
Argentina perdió porque España fue claramente mejor y superior durante todo el
partido que se jugó en le MetLife Stadium de New Jersey.
La misma parábola se puede aplicar respecto de las opiniones sobre los
argentinos. Las hinchadas argentinas que coparon estadios a más de plazas y
parques con los ya clásicos banderazos despertando el elogio de muchos, pasaron
a ser representantes de un país racista e intolerante. No es la primera vez que
pasa algo así durante y luego de una Copa del Mundo. Lo que sí ha sido novedoso
es haber visto a artistas y protagonistas de la cultura involucrarse en estas
polémicas inconducentes para después tener que salir a disculparse por sus
dichos y a hacer aclaraciones que, en la mayoría de los casos, nada aclaran y
mucho obscurecen.
Ya pasado, entonces, el interregno del Mundial, la realidad –que nunca
se fue– emerge con toda su fuerza incontenible y problemática, aquí y en todo
el mundo.
Los datos de la economía muestran que el tiempo de la bonanza está
todavía lejano. La caída de la recaudación es un dato ilustrativo del deterioro
de la actividad económica. El consumo sigue deprimido y, a partir de ello, no
hay círculo virtuoso posible. Es verdad que hay inversiones fenomenales en el
área de la actividad energética, pero eso solo no alcanza para generar
bienestar para todos. A propósito de esto, un apunte: en la mayoría de los
conglomerados poblacionales satelitales a eso focos de riqueza, se ven
condiciones de infraestructura y precariedad alarmantes. El verdadero
desarrollo exige que en esos lugares haya servicios, rutas, autopistas,
caminos, comunicaciones, escuelas y hospitales de primera calidad. Solo así se
puede generar un federalismo genuino. Todo lo que se aleja de ese patrón
representa el subdesarrollo, no importa cuán grande sea el volumen de
exportaciones e ingreso de divisas generadas. Hace poco, el intendente de
Añelo, el pueblo devenido en ciudad absolutamente sobrepasado por el fenómeno
de Vaca Muerta, Fernando Vanderette hizo un pedido para que los grupos
familiares no se desplacen a la ciudad sin tener asegurado un puesto de
trabajo. La causa de este pedido es muy simple: la infraestructura actual no
está preparada para el arribo de una incesante y creciente cantidad de personas
que llegan con la esperanza de forjarse un futuro mejor en esa tierra de
promisión.
El Gobierno sigue bregando denodadamente para lograr que aquellos que
tengan grandes cantidades atesoradas fuera del circuito formal los ingresen al
sistema formal, es decir, que los saquen del colchón. Por lo que se vio - sobre
todo en las últimas dos semanas - el único incentivo importante que tuvieron
muchos para proceder a esa movida fue la de usarlos para pagar el viaje, la
estadía y las entradas para asistir a los partidos de la selección nacional
contra Suiza, Inglaterra y España.
Mañana lunes llegará al país la directora gerente del Fondo Monetario
Internacional, Kristalina Georgieva. La última vez que la máxima autoridad del
organismo visitó la Argentina fue en ocasión de la cumbre del G20 que se
desarrolló del 29 al 1° de diciembre de 2018. Recuérdese que la predecesora de
Georgieva, Christine Lagarde, jugó –junto al entonces presidente de los Estados
Unidos– un rol clave en el otorgamiento del préstamo del FMI a la Argentina.
En el Gobierno se ilusionan con algo más que meras declaraciones de
apoyo por parte de Georgieva, una mujer de nacionalidad búlgara de amables
modales, pero de carácter firme. Su agenda incluye una visita a Vaca Muerta.
Incluirá una recorrida por Añelo, donde palpará el contraste antes señalado.
Más allá de las fotos y las palabras de aliento y reconocimiento tanto hacia
Javier Milei como hacia Luis Caputo, no está claro si este viaje de Georgieva
servirá para abrir las arcas del Organismo a fin de ayudar al gobierno a hacer
frente a los elevados montos de pago de la agenda de vencimientos programados
para el año venidero.
Como efecto pos-Mundial también hay que mencionar la vuelta con toda su
intensidad del así llamado “Club de la Pelea” de la política vernácula. A las
riñas ya existentes dentro del oficialismo entre Karina Milei y Santiago
Caputo, en el kirchnerismo entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel
Kicillof, hay que agregar la que se ha iniciado entre Mauricio Macri y su primo
Jorge Macri. Parece algo insólito, pero es así. Esto representa un mojón más en
el derrotero de pérdida de poder político del ex presidente, a quien ninguna encuesta
–más o menos seria– le asigna chance alguna para ganar la elección presidencial
el año próximo. En medio de tanta riña sería menester que todos los mencionados
se ocuparan en algún momento de los que –como lo dijo Lionel Messi– no llegan a
fin de mes. Es lo que le prometen hacer todos los días. Es lo que, en verdad,
no hacen ningún día.
El
peronismo escribió su carta de suicidio en Parque Lezama…
El peronismo escribió su carta de suicidio en
Parque Lezama.
El acto dejó al descubierto la profundidad de
la interna peronista y la estrategia del kirchnerismo para reordenar el
espacio. A casi un año de la detención de Cristina Kirchner, la disputa por el
liderazgo opositor volvió a ocupar el centro de la escena.
La novela "Sobre héroes y tumbas" escrita por Ernesto Sábato y
publicada en 1961 está compuesta por tres historias que se alternan dentro del
mismo libro. Un paranoico que escribe una extraña teoría en la que los ciegos
realizan una conspiración para conquistar el mundo, su hija que tiene un
tortuoso romance con un joven que va camino al desastre y una crónica histórica
sobre el traslado de los restos del general Juan Lavalle que
inscribe la historia de perpetuo enfrentamiento de nuestro país. Todas las
líneas narrativas se unen en un crimen que sintetiza una visión trágica que la
obra transmite sobre el país y las relaciones humanas. Gran parte de la novela
sucede en Parque Lezama, frente a los “pensativos leones” según los describe
Sábato. Esta novela, la del kirchnerismo dirigiéndose a toda velocidad
a su autodestrucción y, de paso, arrastrando al resto del peronismo,
tiene el mismo tema que la obra cumbre de Sábato y por las piruetas de la
relación entre ficción y realidad, tuvo en el mismo Parque Lezama su arena
donde los personajes cavan su propia tumba.
Al cumplirse un año de ladetención de Cristina Kirchner,
La Cámpora impulsó un acto del peronismo del que participaron gobernadores,
intendentes y dirigentes nacionales de diferentes vertientes justicialistas,
como Guillermo Moreno y Juan Grabois. El acto, en el que el único
orador fue Máximo Kirchner, terminó expresando que Cristina Kirchner no
solo debería estar libre, sino que debería ser la candidata del PJ. Desde el
entorno de Máximo Kirchner plantean que no descartan que el candidato
presidencial del peronismo sea el propio hijo de Cristina, que una vez asumido
se dedicaría a indultar a su madre para que luego se presente ella y gane las
elecciones. Justamente, Máximo Kirchner, el líder de La Cámpora, se propone
como una reedición de lo hecho por el Cámpora original, reeditando las palabras
de aquella elección. El eslogan sería: "Máximo al Gobierno (y al
indulto), Cristina al poder".
Pero estos no son los tiempos de la vuelta de Perón y la
presidencia de Cámpora. En aquellos años el peronismo era imbatible: nunca
había perdido una elección. Ahora acarrea varias derrotas, y prácticamente la
mitad del país opina que Cristina está detenida correctamente porque el período
kirchnerista estuvo signado por la corrupción. Una lista que haga foco en la
libertad de Cristina y en la figura de Máximo Kirchner como la de un delegado
aspira a retener solo el núcleo duro del kirchnerismo: no dialoga con otros
sectores de la sociedad que tienen una agenda de centro o centroderecha y que hoy
no están conformes con Milei.
En resumidas cuentas, una candidatura camporista con el eje
en "Cristina Libre" es dividir al peronismo, ya que ni el
kicillofismo ni el peronismo federal reunido en Parque Norte piensan así y, por
consiguiente, es regalarle la reelección a Milei, quien gracias a la
estabilidad de la inflación y a la baja del riesgo país puede endeudarse para
meter su propio plan platita de cara al 2027. Y si Milei ya tiene una
aprobación del 40% y el peronismo sigue dividido, se acerca a ganar,
incluso en primera vuelta.
Esto aniquilaría al peronismo frente a todos sus
seguidores, que entenderían que el PJ ya no sirve para tratar de defender sus
intereses o aspiraciones sociales.
Ya vimos cómo la UCR, un partido centenario que se
fragmentó por solo defender sus posiciones ocupadas en el Estado, perdió todo
el rumbo y la identidad. Esto mismo puede pasarle al peronismo, un partido que
se habla solo a sí mismo y lo único que discute es quién es la conducción, los
lugares en listas o la libertad de una líder que paga por el carácter
inexplicable del creciente patrimonio matrimonial y el de allegados como Lázaro
Báez, a todas luces un testaferro de Néstor Kirchner. Esto no significa que el
proceso judicial que culminó con Cristina presa haya estado exento de
controversias. Sin embargo, desde el sentido común de los argentinos, es
difícil sostener que no hubo un aceitado sistema de corrupción en el
kirchnerismo y que la sociedad acepte que eso debe mirarse a un lado para que
el peronismo le gane a Milei no parece ser el pensamiento de la mayoría de la
sociedad necesaria para ganar la elección.
Del otro lado, Milei le plantea al sector no kirchnerista
de los argentinos que deben tolerar sus avances antidemocráticos y evidentes
casos de corrupción para que no gane el kirchnerismo. Una patria extorsionada y
avanzando a una tragedia, digna cuna de "Sobre héroes y tumbas", una
novela que describe con maestría.
La falta de debates sobre cómo resolver los problemas
económicos o siquiera construir la mayoría electoral para ganarle a Milei se
vio en el acto de Parque Lezama, fundamentalmente cuando Máximo
cruzó duramente al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, vamos a escucharlo.
Si durante el kirchnerismo, Cristina había publicado
“Sinceramente”, que reivindicaba sus mandatos y se autocritica por no haber
apoyado al feminismo en sus orígenes, vinculándose al movimiento masivo por el
derecho al aborto que ella bloqueó durante sus ocho años de mandato y La
Cámpora estaba enfocada en construir la alquimia electoral para ganarle a
Macri, ahora se retrocedió a una noción aún más elemental: Cristina libre. Esa
es la consigna que para ellos sintetiza la salida del país. Si Cristina está libre, podrá
conducir al peronismo hacia una victoria y al país hacia su
recuperación. La realidad es que Cristina estaba libre hasta hace muy poco y
postuló a Alberto Fernández, luego le hizo una interna permanente y la
conclusión fue un gobierno que frustró a la mayoría y finalmente ganó Milei.
“Cristina libre” es una consigna que solo contiene al
núcleo duro del kirchnerismo y a nadie más, y las elecciones se tratan de
contener a la mayoría.
De la otra vereda de la interna en el kicillofismo,
la legisladora porteña Berenice Iañez en una charla llamada
“Cátedra Libre Hebe Bonafini” dijo que el peronismo no puede conducirse desde
el “balcón shakesperiano” de San José 1111 y los militantes peronistas no
pueden ser Romeos y Julietas intentando un imposible. De vuelta, la alusión a
la literatura trágica.
Escuchemos el tramo final del discurso de la legisladora
kicillofista.
Kicillof tiene desafíos muy grandes por delante. Si rompe
con el kirchnerismo, puede ser visto como quien destruyó las posibilidades
del PJ para ganarle a Milei y si sigue unido a la Cámpora deberá
pelear hasta último momento por ser el candidato del peronismo y se le
complicará para atraer a otros sectores que representen a los argentinos que no
son ni mileistas ni kirchneristas, sin los cuales no se le gana a Milei. Desde
el entorno del gobernador se piensa en Llaryora o algún
gobernador del peronismo no kirchnerista como candidato a vicepresidente en la
fórmula.
Por otro lado, el kirchnerismo no plantea ir a unas
PASO. Quiere que el resto se subordine, algo que no tiene forma de
imponer, aunque siempre puede romper el peronismo y así generar su derrota.
La gran pregunta es: ¿el kirchnerismo realmente entiende lo
que está sucediendo y tiene un as bajo la manga o están tan aislados de la
realidad y en su propia narrativa que no perciben el daño político que le
infligen al peronismo? Difícil saberlo, pero es probable que la prisión de
Cristina esté generando un proceso de aislamiento en ese espacio político que
los haga sacar conclusiones alejadas de la realidad. Algo peligroso para el
conjunto de la oposición dado el peso que aún tienen.
En 1897, Émile Durkheim publicó "El suicidio",
uno de los textos fundacionales de la sociología moderna. Su gesto fue
revolucionario: tomó un acto que parecía el más íntimo y personal de todos
—quitarse la propia vida— y demostró que obedecía a causas sociales
mensurables. Detrás de cada suicidio individual, Durkheim encontró estructuras
colectivas: el grado de integración de una persona en su comunidad, el nivel de
regulación que esa comunidad ejercía sobre ella. Así construyó su célebre tipología:
el suicidio egoísta, el altruista, el anómico y el fatalista, cada uno
revelando una forma distinta en que la tensión entre individuo y sociedad puede
volverse insoportable.
Lo que sigue es un ejercicio de transposición conceptual.
Utilizamos las categorías de Durkheim en sentido estrictamente metafórico y con
fines analíticos: no para hablar de muerte literal, sino de destrucción
simbólica de carreras, liderazgos, partidos y proyectos políticos. Durkheim
nunca aplicó su tipología de esta manera, y sería un error metodológico
confundir ambos planos. Pero si se acepta la metáfora del
"suicidio político" —la autodestrucción voluntaria o
semivoluntaria de un proyecto colectivo—, su esquema resulta notablemente
sugerente.
El suicidio político egoísta: sería el caso de líderes que
terminan aislándose de su propia base social, pierden contacto con sus aliados
y toman decisiones que destruyen el proyecto. La analogía con Durkheim es
directa: una pérdida de integración, el dirigente deja de estar conectado con
la comunidad política que le daba sustento. Richard Nixon durante el escándalo
Watergate es el ejemplo más citado; también ciertos líderes
revolucionarios que, una vez en el poder, se distanciaron de las organizaciones
que los habían sostenido.
El suicidio político anómico: probablemente el más
frecuente. Se produce cuando un partido o liderazgo pierde las reglas que le
daban identidad: las contradicciones internas se vuelven tan grandes que el
proyecto termina desintegrándose. La analogía con Durkheim es muy directa: las
normas que organizaban la acción colectiva dejan de ser creíbles. La crisis
final de la Unión Soviética bajo Gorbachov suele interpretarse en esta clave
—las viejas reglas habían dejado de funcionar y las nuevas aún no existían—, al
igual que numerosos partidos tradicionales europeos que perdieron identidad
ideológica tras cambios sociales acelerados.
El suicidio político fatalista, el caso opuesto:
organizaciones tan rígidas que terminan destruyéndose por incapacidad de
adaptación. Regímenes autoritarios incapaces de reformarse, partidos
excesivamente disciplinados que expulsan toda renovación y terminan
marginalizados. La sobreabundancia de reglas asfixia la vitalidad del proyecto.
El suicidio político por líder carismático: aquí aparece
algo que Durkheim no desarrolló y que se acerca más a Max Weber. Algunos
líderes construyen un movimiento tan dependiente de su propia figura que
impiden la aparición de sucesores. Mientras viven parecen fortalecer el
proyecto, pero a largo plazo lo debilitan. Perón en algunos análisis sobre la
sucesión del peronismo, Chávez respecto de la dependencia del liderazgo
personal, De Gaulle respecto del gaullismo clásico. Paradójicamente, el líder
no destruye el movimiento por falta de autoridad, sino por exceso de
centralidad.
De alguna manera, todas estas categorías están presentes en
el paciente kirchnerista. Está aislado de la realidad, pierde el sentido que le
da identidad, que es pelear por los que menos tienen. Es una organización
demasiado rígida y verticalista y tiene una líder carismática que está presa y
no puede ser candidata. Todos estos elementos hacen síntesis y los proyectan a
una política suicida para sí mismos y al tener peso dentro del peronismo, para
el conjunto del PJ. A su vez, como el justicialismo es la porción más
importante de la oposición, la posibilidad de que haya un gobierno que no sea
de extrema derecha se aleja cada vez que ellos avanzan trágicamente a su final.
El acto en Parque Lezama son esos hechos de la historia que pasan bajo el
radar, que tienen poco impacto en la opinión pública pero son decisivos.
Haciendo otra transposición conceptual, reiteramos, solo a
fines de explicar nuestro punto, en el psicoanálisis parte de la conducta del
suicida antes de su acto se denomina acting out. Para Lacan, el acting out es
un mensaje dirigido al Otro: el sujeto actúa, pero hay un destinatario
implícito, una demanda cifrada que pide ser leída. "El acting out es una
transferencia salvaje", sostuvo en el Seminario X sobre la Angustia. ¿Lo
del kirchnerismo es una suerte de acting out en el que le señalan al resto de
la oposición que son capaces de permitir el triunfo de Milei si no se los
contiene en un proyecto que les dé lugar? Es decir, ¿finalmente el kirchnerismo
amenaza con la creciente destrucción del país que implicaría un nuevo gobierno
de Milei para evitar ser desplazados totalmente de la política nacional? En ese
caso, Kicillof debe probarse como un verdadero líder y
contener al kirchnerismo para que no arrastre al conjunto del país a un nuevo
período mileísta, pero debe hacerlo de tal manera, que Cristina no lo vuelva un
nuevo Alberto, porque en ese caso ni siquiera podría ganar las elecciones.
Siempre puede haber nuevas opciones y el pueblo argentino,
incluso parte del que apoya al kirchnerismo puede advertir que se avanza
inexorablemente a un desastre y apoyar a otros candidatos. Esperemos que así
sea. Hoy la consigna que se repite en La Cámpora de “Nada sin Cristina”
significa en lo concreto un “Todo con Milei”.
Sabemos bien que muchas personas pueden estar atravesando
problemas que generen la idea de terminar con su vida, en ningún momento de
esta columna la intención fue faltarle el respeto al dolor de nadie. La
realidad es que la dirección que toma el kirchnerismo y el destino que puede
llevar al conjunto de la oposición y en alguna medida al país hace que no
hayamos encontrado otra palabra mejor que explique el carácter trágico del
momento político.
Producción de texto e imágenes: Matías
Rodríguez Ghrimoldi