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domingo, 2 de agosto de 2026

Las opiniones de Georgieva y las decisiones de Javier Milei… @elprofesorcapomasi...

Las opiniones de Georgieva y las decisiones de Javier Milei…  


“Primera dama” enancada. Dibujo: Pablo Temes.

En un contexto de críticas, se unen los datos macro a las peripecias de una gestión que ya empezó la campaña. 

© Escrito por Doctor Nelson Castro el domingo 02/08/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“¿Los argentinos están dispuestos a perseverar?”, le preguntó Kristalina Georgieva a Liliana Franco en medio de la conferencia de prensa conjunta con Luis Caputo el lunes en el Ministerio de Economía. Es la pregunta que tendrá una respuesta contundente el año que viene, el día que se elija un nuevo presidente. El interrogante planteado por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional refleja la noción clara que existe en el organismo de las consecuencias que el ajuste de la economía está teniendo sobre la población. Para abundar en esta línea, Georgieva dejó asentada en su blog su conversación con Marina, la maquilladora que la asistió durante su breve estancia en la Argentina, quien le dijo que tiene tres trabajos y de lo difícil que está la vida aquí, a pesar de lo cual “ expresó su esperanza de que el país mantenga el rumbo”.

La Directora Gerente agregó que en cada uno de los distintos sitios que visitó tuvo la ocasión de hablar con personas que tenían una mirada de más largo plazo. Sobre esto hay que señalar que los lugares que visitó fueron muy pocos y que, uno de ellos, es Vaca Muerta en donde el boom de la explotación petrolera se expande día a día. En su pasaje relámpago a Vaca Muerta, Georgieva “olvidó” pasar por Añelo, la ciudad que alberga a quienes trabajan en los distintos yacimientos. Hubiera visto los significativos déficits de infraestructura y servicios que tiene el lugar, fruto de la falta de una adecuada política poblacional responsable por parte de las autoridades provinciales y nacionales y –hay que señalarlo– de muchas de las empresas allí radicadas. Y, en ese tren de acercamiento a la heterogénea realidad de nuestro país, hubiese sido igualmente útil que pudiera haber visitado alguna de las zonas del conurbano bonaerense para darse cuenta que la realidad allí es totalmente distinta. El futuro para muchos de ellos es una entelequia porque el desafío es cómo sobrevivir. Y cuando lo único que cuenta es sobrevivir, hablar de largo plazo es una quimera.

El proyecto de ley de reforma de la carta orgánica del Banco Central que Javier Milei presentó por medio de la Cadena Nacional de Radio y Televisión es parte de la campaña electoral a la que el Gobierno está lanzado. El proyecto –inentendible para la mayoría de la población– no ameritaba semejante despliegue. El tema es de un tecnicismo tal que hubiera bastado una presentación en una conferencia de prensa abierta a preguntas. La susodicha cadena amerita algunas reflexiones a la luz de algunos aspectos curiosos y contradictorios que exhibe el oficialismo. El primero es el uso de los medios públicos a los que La Libertad Avanza denostó intensamente durante la campaña electoral de 2023. El Adornigate dejó expuesta una conducta reprochable de contratación de personas amigas para ocupar espacios en la Televisión Pública. El segundo dato a recordar es que, el Presidente, había anunciado en su campaña electoral que iba a dinamitar el Banco Central. La realidad siempre se encargó de mostrar que esa era una promesa vana de campaña y nada más. Y el tercer hecho absolutamente contradictorio fue hablar de la independencia de la entidad teniéndolo sentado a la derecha de la escenografía a Santiago Bausili, actual presidente del organismo, una imagen que no hablaba precisamente de independencia. También fue una contradicción tenerlos sentados ahí a Luis Caputo y Federico Struzenegger. Todos los periodistas recordamos aquella conferencia de prensa de diciembre de 2017 en el que el entonces presidente del BCRA, Federico Sturzenegger fue eyectado de su poltrona y reemplazado por el entonces ministro de Finanzas, Luis Caputo (sic).

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A este anuncio de campaña lo acompañó en la semana el anuncio –cuántos anuncios– de que los extranjeros que realicen o promuevan expresiones de odio contra los argentinos serán deportados inmediatamente del país. Esto –que es humo– pretende subirse a los coletazos que dejó el Mundial. Es un aporte del Gobierno a la demagogia y el populismo del que tanto dice aborrecer. Todo es tan impulsivo en el Presidente que no advirtió que, si esas mismas medidas se le aplicaran a él, tendría vedado el acceso tanto Brasil como a España, lugares a los que viajó últimamente. Las conductas de Javier Milei son de una imprudencia mayúscula. No termina de comprender que el rol de su investidura –es un jefe de Estado– hace que sus exabruptos tengan el potencial de generar consecuencias negativas que afecten las relaciones entre las naciones y perjudiquen a mucha gente. Desde este punto de vista, Milei es un irresponsable.

En vista al año electoral, a LLA la ayuda enormemente el desquicio que se vive dentro del peronismo. La renovada embestida judicial de Cristina Fernández de Kirchner en pos de revertir su condena, muestra su afán desesperado por retener el poder dentro del peronismo, en donde se asiste a un verdadero desaguisado. Este desquicio es producto de la ambición irrefrenable de “la condenada” –como ella misma se definió–, que no se resigna a aceptar que su tiempo ya pasó, de su enojo cada vez más visceral con Axel Kicillof y a la carencia de nuevos dirigentes con liderazgo dentro partido justicialista. Su objetivo, pues, es neutralizar o anular cualquier posibilidad del gobernador bonaerense de ser ungido como candidato a la presidencia. Como se ve, la capacidad de hacer daño de CFK sigue intacta. Es, al fin y al cabo, una de sus especialidades.




domingo, 26 de julio de 2026

Vuelve el Club de la Pelea... @elprofesorcapomasi...

Vuelve el Club de la Pelea...

Poderoso el Chiqui. Dibujo: Pablo Temes.

Con la derrota ante España, se inició una nueva era en la política. El paso uno es la visita de Kristalina Georgieva. Lo que permanece son las tensiones oficialistas. 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 26/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El Mundial se terminó. Y con ello, esas dos semanas de emoción y encantamiento que produjeron las actuaciones de la Selección nacional, que, con sus remontadas épicas ante Egipto e Inglaterra, impactó y conmovió literalmente al mundo. Es asimismo impactante ver cómo de ese estado de valoración –y, por qué no, de admiración– del temple y capacidad para hacer frente a la adversidad por parte de Lionel Messi y el resto del equipo, se pasó –en cuestión de horas– a la construcción de un submundo de intrigas y maniobras espurias que supuestamente obligaron a la Selección a jugar a menos a fin de proteger al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, de posibles acciones judiciales en su contra a causa del así llamado por muchos Afagate. La verdad es que, tal como lo han señalado y reconocido tanto todos los jugadores así como Lionel Scaloni y el resto de sus colaboradores, Argentina perdió porque España fue claramente mejor y superior durante todo el partido que se jugó en le MetLife Stadium de New Jersey.

La misma parábola se puede aplicar respecto de las opiniones sobre los argentinos. Las hinchadas argentinas que coparon estadios a más de plazas y parques con los ya clásicos banderazos despertando el elogio de muchos, pasaron a ser representantes de un país racista e intolerante. No es la primera vez que pasa algo así durante y luego de una Copa del Mundo. Lo que sí ha sido novedoso es haber visto a artistas y protagonistas de la cultura involucrarse en estas polémicas inconducentes para después tener que salir a disculparse por sus dichos y a hacer aclaraciones que, en la mayoría de los casos, nada aclaran y mucho obscurecen.

Ya pasado, entonces, el interregno del Mundial, la realidad –que nunca se fue– emerge con toda su fuerza incontenible y problemática, aquí y en todo el mundo.

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Los datos de la economía muestran que el tiempo de la bonanza está todavía lejano. La caída de la recaudación es un dato ilustrativo del deterioro de la actividad económica. El consumo sigue deprimido y, a partir de ello, no hay círculo virtuoso posible. Es verdad que hay inversiones fenomenales en el área de la actividad energética, pero eso solo no alcanza para generar bienestar para todos. A propósito de esto, un apunte: en la mayoría de los conglomerados poblacionales satelitales a eso focos de riqueza, se ven condiciones de infraestructura y precariedad alarmantes. El verdadero desarrollo exige que en esos lugares haya servicios, rutas, autopistas, caminos, comunicaciones, escuelas y hospitales de primera calidad. Solo así se puede generar un federalismo genuino. Todo lo que se aleja de ese patrón representa el subdesarrollo, no importa cuán grande sea el volumen de exportaciones e ingreso de divisas generadas. Hace poco, el intendente de Añelo, el pueblo devenido en ciudad absolutamente sobrepasado por el fenómeno de Vaca Muerta, Fernando Vanderette hizo un pedido para que los grupos familiares no se desplacen a la ciudad sin tener asegurado un puesto de trabajo. La causa de este pedido es muy simple: la infraestructura actual no está preparada para el arribo de una incesante y creciente cantidad de personas que llegan con la esperanza de forjarse un futuro mejor en esa tierra de promisión.

El Gobierno sigue bregando denodadamente para lograr que aquellos que tengan grandes cantidades atesoradas fuera del circuito formal los ingresen al sistema formal, es decir, que los saquen del colchón. Por lo que se vio - sobre todo en las últimas dos semanas - el único incentivo importante que tuvieron muchos para proceder a esa movida fue la de usarlos para pagar el viaje, la estadía y las entradas para asistir a los partidos de la selección nacional contra Suiza, Inglaterra y España.

Mañana lunes llegará al país la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. La última vez que la máxima autoridad del organismo visitó la Argentina fue en ocasión de la cumbre del G20 que se desarrolló del 29 al 1° de diciembre de 2018. Recuérdese que la predecesora de Georgieva, Christine Lagarde, jugó –junto al entonces presidente de los Estados Unidos– un rol clave en el otorgamiento del préstamo del FMI a la Argentina.

En el Gobierno se ilusionan con algo más que meras declaraciones de apoyo por parte de Georgieva, una mujer de nacionalidad búlgara de amables modales, pero de carácter firme. Su agenda incluye una visita a Vaca Muerta. Incluirá una recorrida por Añelo, donde palpará el contraste antes señalado. Más allá de las fotos y las palabras de aliento y reconocimiento tanto hacia Javier Milei como hacia Luis Caputo, no está claro si este viaje de Georgieva servirá para abrir las arcas del Organismo a fin de ayudar al gobierno a hacer frente a los elevados montos de pago de la agenda de vencimientos programados para el año venidero.

Como efecto pos-Mundial también hay que mencionar la vuelta con toda su intensidad del así llamado “Club de la Pelea” de la política vernácula. A las riñas ya existentes dentro del oficialismo entre Karina Milei y Santiago Caputo, en el kirchnerismo entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, hay que agregar la que se ha iniciado entre Mauricio Macri y su primo Jorge Macri. Parece algo insólito, pero es así. Esto representa un mojón más en el derrotero de pérdida de poder político del ex presidente, a quien ninguna encuesta –más o menos seria– le asigna chance alguna para ganar la elección presidencial el año próximo. En medio de tanta riña sería menester que todos los mencionados se ocuparan en algún momento de los que –como lo dijo Lionel Messi– no llegan a fin de mes. Es lo que le prometen hacer todos los días. Es lo que, en verdad, no hacen ningún día.





domingo, 12 de julio de 2026

El plan de Donald Trump para redefinir el mapa de la Argentina… @elprofesorcapomasi...

 El plan de Trump para redefinir el mapa de la Argentina…

Retratos de Javier Milei y de Donald Trump, durante los festejos por los 250 años de la independencia norteamericana en la Embajada de EE.UU. Fotografía: Rodrigo Abd - AP.

Busca garantizar el control del Atlántico Sur, el paso transoceánico y la Antártida; impulsó un acuerdo de defensa que le abre la puerta a Peter Thiel; las diferencias con Brasil y el replanteo sobre Malvinas.

© Escrito por Jorge Liotti el sábado 04/07/2026 y publicado por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El vínculo directo que forjó el presidente Javier Milei con su par Donald Trump generó una corriente de relación entre la Argentina y Estados Unidos inédita en la historia. Ni siquiera en el menemismo el alineamiento había sido tan profundo. El argumento más frecuente para explicar este grado de sintonía fue el de la empatía personal entre los mandatarios, sus afinidades ideológicas y estéticas, y la vocación común de generar una liga global de líderes de la derecha dura.

Pero de fondo subyace un factor mucho más consistente, cuyas implicancias reales todavía son difíciles de pronosticar: el cambio radical en la visión geoestratégica de Estados Unidos que impuso Trump, en la cual por primera vez en la historia América latina ocupa un papel de relevancia. La intervención en Venezuela, la presión sobre Cuba y los documentos de defensa y seguridad que difundió entre diciembre y enero pasados son una expresión elocuente. 


Javier Milei y Donald Trump en enero pasado, durante la firma del Board of Peace en Davos. Fotografía: Markus Schreiber - AP

En ese contexto, la Argentina se transformó en una pieza clave, especialmente por la relevancia que en la nueva doctrina norteamericana adquieren el Atlántico Sur, los pasos transoceánicos y la AntártidaEn alguna medida, el jefe de la Casa Blanca está redefiniendo el mapa del país. Como si fuera el planisferio invertido que tenía en su escritorio Raúl Alfonsín, y que retrató Pablo Gerchunoff.

Ese significativo reseteo se sostiene en tres replanteos conceptuales. El primero, que Estados Unidos asume que ya se agotó definitivamente la etapa de la unipolaridad que marcó la post Guerra Fría, por lo cual dejó de ser la potencia hegemónica. En consecuencia, debe prepararse para un mundo más caótico, en el cual emerge una nueva bipolaridad, ahora con China. Esta línea se viene edificando desde la gestión de Barack Obama, pero ahora adquirió una nueva intensidad. 

Joe Biden y Barack Obama. Fotografía: Lynne Sladky – AP 

El segundo, que en ese nuevo diseño global el mundo se distribuye en áreas de influencia, y la región donde Washington proyecta su ascendencia es inevitablemente el continente americano, por geografía, por historia y por razones de seguridad. Es la versión Trump de la vieja doctrina Monroe, con la diferencia de que la potencia a repeler no es Europa, como en 1823, sino China, que ya extiende su dominio por Asia.

Y el tercer replanteo, derivado de lo anterior, es que Estados Unidos reemplaza su histórica visión hemisférica horizontal, que la unía esencialmente a Europa, por una concepción hemisférica vertical, que va desde el Ártico hasta la Antártida. Desde la perspectiva trumpista, Europa ha dejado de ser confiable como aliado incondicional y sus prestaciones en materia militar han mermado. En consecuencia avanza hacia un desacople que se expresa en las tensiones dentro de la OTAN, aun cuando la amenaza de Rusia haya aumentado tras la invasión a Ucrania.

Pete Hegseth, secretario de Guerra, llega a una conferencia en el Comando Sur. Fotografía. Rebecca Blackwell - AP. 

Complementariamente el Pentágono analiza un cambio fuerte en su operatividad al evaluar la unificación del Comando Norte (cuya área de acción es América del Norte y el Caribe, donde se encaran los problemas más críticos: inmigración y narcotráfico) con el Comando Sur (para América del Sur), en un único Comando Hemisférico, avanzando hacia una seguridad continental integrada. También prevé una actualización de su doctrina, a partir del reciente recambio en el Colegio Interamericano de Defensa, que reúne a militares y diplomáticos de la región, bajo la órbita de la OEA. Allí acaban de dejar la conducción en manos de un general del Comando Sur que tiene como misión adaptar la orientación de la institución a la nueva cosmovisión.

Dentro de este marco conceptual, una obsesión recurrente de Trump son los pasos interoceánicos, porque son los que le permiten dominar los mares que rodean y protegen el continente americano, frente a un programa naval de China que ha venido creciendo sostenidamente en los últimos años. 

Un avión con Donald Trump Jr. aterriza en Nuuk, Groenlandia, en enero de 2025. Fotografía: Emil Stach - Ritzau Scanpix Foto. 

Por esa razón, amenazó con invadir Groenlandia, hasta que logró que le habilitaran la instalación de tres bases militares en la gigantesca isla. Después presionó fuertemente a Panamá para expulsar a las empresas asiáticas de la logística del canal y lo declaró una prioridad de seguridad nacional, aunque por ese cruce sólo pueden pasar embarcaciones comerciales, no buques de guerra, que por su dimensión y calado requieren de otra profundidad.

Y es allí en donde emerge la gravitación del último paso interoceánico, compuesto por el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake al sur de la isla de Tierra del Fuego, que no sólo es uno de los seis pases estratégicos a nivel global, sino que es uno de los mejores lugares para operar y esconder submarinos balísticos, en casos de crisis.


Cruce de camiones por el Estrecho de Magallanes. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Bajo esta lógica, para Estados Unidos se transformó en un objetivo garantizar la gobernabilidad del cono sur, que significa alejar la amenaza china, contar con socios confiables y establecer una presencia disuasiva más visible.

esta mirada no está atada exclusivamente a una dimensión militar, sino también a otro aspecto estratégico que es asegurar cadenas de suministro para las economías del futuro, en un contexto global que se ha vuelto demasiado inestable.

Por eso ahora incorpora un plano adicional a su mirada cuando transforma en un factor de seguridad a la energía y a los minerales críticos (la Argentina suministra hoy el 58,8% del carbonato de litio que importa EE.UU.), y cuando proyecta la importancia de la Patagonia como un lugar propicio para la instalación de empresas tecnológicas que son aliadas directas de la administración Trump, las que además del frío y el agua requieren también estar lejos de las zonas de conflicto. El que maneja la energía, la tecnología y los datos, gestiona un poder que ahora desafía la clásica prevalencia militarista.


La Base Marambio es la principal estación científica y militar permanente que Argentina mantiene en la Antártida. Fotografía: Instituto Antártico Argentino. 

En esta mirada más integral, opera un cambio fundamental: a diferencia de lo que ocurría hace 100 años, hoy la Argentina tiene objetivos mucho más complementarios con Estados Unidos, que requiere una provisión continua de energía, alimentos y minerales, sin importar al mismo tiempo el desorden que emana de proveedores tradicionales como Rusia o Medio Oriente. Todos estos tópicos vienen siendo motivo de conversación diplomática, a veces reservada.

Los acuerdos de Thiel.

Trump realizó en menos de un año tres gestos económicos muy fuertes de apoyo a la gestión de Milei. Intercedió para lograr un nuevo acuerdo con el FMI, lo rescató con un swap de urgencia antes de las elecciones y lo respaldó en el juicio por YPF. Ayudó al Gobierno en sus urgencias como ninguna otra administración norteamericana lo había hecho en su historia. Pero al mismo tiempo impulsó sus objetivos menos inmediatos y se movió para correr a China del proyecto de un puerto y una base integrada en Tierra del Fuego, profundizó una serie de ejercicios militares con la Argentina y avanzó en un esquema de cooperación que tuvo un punto culminante con la habilitación de la venta de los aviones F16.


Donald Trump y los presidentes aliados de la región firman el acuerdo antinarco conocido como Escudo de las Américas. Fotografía: AP. 

Además, en los últimos dos meses Estados Unidos avanzó en dos acuerdos de hondas implicancias para el país. El primero fue un pacto regional que se firmó en marzo en Doral, Florida, que se conoció como el “Escudo de las Américas”. Allí 12 países, incluida la Argentina, se comprometieron a disponer del uso de la fuerza militar para desmantelar organizaciones criminales transnacionales y el narcoterrorismo. En los hechos, es un puente de ingreso de las fuerzas norteamericanas, en coordinación con los gobiernos de la región, para poder intervenir frente a una amenaza creciente para la estabilidad hemisférica. La presencia allí del ministro de Defensa, Carlos Presti, pareció desbordar la discusión legal que existe en la Argentina sobre los límites de la acción militar en cuestiones de seguridad interna.

Este compromiso tiene un efecto colateral inevitable: enturbia el vínculo con Brasil, que no adhirió al convenio y que desconfía de las intenciones de Washington. En Itamaraty, la cancillería brasileña, ven con preocupación la apertura generosa que la Argentina le ofrece a Estados Unidos en la región, porque altera un equilibrio implícito en la relación bilateral.


Acuerdo que firmaron el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el embajador de EEUU, Peter Lamelas. Fotografía: Ministerio de Defensa.
 

El segundo acuerdo se firmó hace un mes entre Presti y el embajador norteamericano, Peter Lamelas, y atañe específicamente a cuestiones de defensa. Argentina quedó en línea para participar de un programa de adquisición de drones, y al mismo tiempo se estableció un compromiso de abastecimiento de combustible para buques militares en condiciones preferenciales, que los estrategas relacionaron con el interés de EE.UU. en el Atlántico sur.

Pero en este entendimiento, se incluyó un párrafo que no se difundió públicamente. Es el que hace mención a que la cooperación de Estados Unidos va a ser canalizada a través de la empresa Arsoft US “junto a sus empresas asociadas” MeetKai, XRF.AI y el Grupo Arecco. Es decir que el acuerdo incluye a los contratistas designados, como suele imponer el Pentágono. Presti incluso participo de una exhibición de esas empresas hace más de un mes.

El Ministro @tgcarlospresti visitó la demostración de sistemas de Inteligencia Artificial para las Fuerzas Armadas, presentada en el marco de la cooperación con los Estados Unidos por Arsoft US, junto a sus empresas asociadas MeetKai y XRF.AI, y Grupo Arecco. 

Esas compañías son proveedoras de software específicos e inteligencia artificial del Pentágono y operan en el mismo ecosistema de tecnología para la defensa que aporta Palantir, la empresa del magnate Peter Thiel. “Thiel es el principal socio en tecnología militar de la administración Trump. Está claro que en el acuerdo de Defensa que se firmó tendrá un rol importante. De todos modos, lo más preocupante es su posible participación en el proyecto de gemelos digitales, porque eso le permitirá un acceso ilimitado a todos los datos personales”, explica un importante exfuncionario de la gestión libertaria. 


Peter Thiel, CEO de Palantir ingresa a la Casa Rosada para reunirse con el presidente Javier Milei. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Para algunos sectores militares y diplomáticos la eventual influencia de Thiel es una expresión de algunos problemas de fondo que rodean al vínculo privilegiado entre la Argentina y EE.UU. En primer lugar, la natural asimetría en los acuerdos, producto de la disparidad de capacidades de ambos países, que desde una mirada convencional marca una resignación de cuotas de soberanía por parte de la Casa Rosada.

Esto se complementa con cierta precariedad jurídica que envuelve este proceso. Por ejemplo, el pacto antinarco de Doral y el acuerdo bilateral de Defensa no pasaron por el Congreso. Tampoco tuvo debate legislativo el ingreso de tropas extranjeras para la realización de ejercicios militares, ya que sólo se habilitó por decreto. Estas limitaciones son las que hacen dudar de la continuidad de esta convergencia una vez que Trump y Milei no estén más en el poder.


La Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) reclama por la obra social de los militares. Fotografía: UPCN.

Y el tercer aspecto reside en las dificultades presupuestarias que tienen las Fuerzas Armadas, que contrastan con el nivel de integración que propone EE.UU. La Argentina destina menos del 1% de su presupuesto a la defensa (y el 80% se va en sueldos), muy por debajo de países como Chile o Brasil, y tiene graves problemas operativos, como haber dejado de contar con un portaaviones, haber perdido su capacidad submarina y haber resignado su potencial aéreo. Hoy se reproducen las bajas militares por los magros salarios y acecha una crisis en la obra social por una deuda abultada. Parece regir una disonancia entre estos problemas domésticos y la vocación por transformarse en un aliado preferencial de la principal potencia global.

Malvinas.

Nunca el gobierno y los medios británicos habían reaccionado en modo tan inmediato respecto de una noticia sobre las islas Malvinas como cuando a fines de abril se filtró un mail del Pentágono que hacía referencia a un posible cambio en la postura de EE.UU. sobre el conflicto. No sólo influyó el hecho de que se difundiera en una agencia de noticias de origen inglés, como Reuters, sino principalmente con que el mensaje partió del corazón de Washington, no de una embajada o una fuente periférica. El episodio fue interpretado con profunda seriedad en Londres, como pocas veces ocurre. 


Donald Trump con el primer ministro británico Keir Starmer, durante su última visita a Inglaterra. Fotografía: Evan Vucci – AP.
 

La razón evidente de ese mensaje, que después el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó minimizar, fue expresar el malestar de Trump por la reticencia de Gran Bretaña a facilitar operaciones militares norteamericanas en la isla Diego García, en el marco de la guerra contra Irán. Por eso la mención a las Malvinas en este contexto pareció más un intento de provocación que un replanteo serio.

Sin embargo, algunos actores de la diplomacia militar, tanto argentina como estadounidense, sugieren no interpretarlo tan superficialmente, no porque haya un giro en ciernes, sino porque proponen enmarcarlo en el contexto de los nuevos lineamientos geoestratégicos de la Casa Blanca.


La base militar de Mount Pleasant, la fortaleza construida por Gran Bretaña tres años después de la Guerra de las Mavinas. Fotografía: Mauro V. Rizzi - LA NACION. 

Bajo esta óptica, la disputa por la soberanía de las islas es una cuestión menor en comparación con el objetivo de Estados Unidos de garantizar su dominio en el Atlántico Sur y replegar a China. Por eso Washington estaría inclinado a favorecer un acercamiento entre la Argentina y Gran Bretaña, bajo su paraguas. Por ahora sin más implicancias a futuro que la vocación por remover obstáculos y actuar en forma conjunta en cuestiones como la pesca ilegal, el paso seguro por Drake y la logística fluida hacia la Antártida (cuyo tratado debe ser revisado en 2048, en un contexto de revalorización de su potencial mineral).

La primera expresión de este cambio de prioridades se produjo con la venta de los aviones F16, a la que Gran Bretaña siempre se había opuesto, pero a la que ahora debió ceder por la presión de Trump. Algunos expertos incluso destacan que se trata de la versión más moderna y mejor equipada de esos cazas, un factor que siguieron atentamente en Londres y en Santiago (Chile realiza anualmente ejercicios militares con los británicos en el estrecho de Magallanes, por ahora sin generar quejas formales de la Argentina).


Javier Milei participo de ejercicios navales combinados a bordo del portaaviones USS Nimitz de los Estados Unidos. Fotografía: Presidencia. 

El conflicto por las islas Malvinas quedó así expuesto a un cambio de paradigma mucho más amplio que impulsa Trump, y que probablemente en algunos aspectos trasciendan a su gestión. El gran interrogante en este aspecto es: ¿está la Argentina en condiciones de interpretar el sentido más profundo del cambio geoestratégico que experimenta Estados Unidos? ¿O se contenta con los beneficios de corto plazo que ofrece la administración republicana?   



El juego de las diferencias… @elprofesorcapomasi...

 El juego de las diferencias…


Deidad criolla. Dibujo: Pablo Temes.


En un contexto político en el que el Gobierno exhibe altos niveles de euforia, es preciso entender el liderazgo del capitán del seleccionado y el del Presidente.


© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 12/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Se vive dentro del Gobierno un estado de euforia, alimentado en estos días por el fenómeno psicológico – social que produce la marcha triunfal de la selección nacional de fútbol en la Copa del Mundo. La épica remontada que llevó al triunfo frente a la selección de Egipto se instaló como un ejemplo inspiracional de alto impacto interno y externo. En medio de una situación internacional convulsionada por las guerras en Medio Oriente y la de Ucrania que no cesan, destaca la admiración mundial por lo protagonizado por los jugadores en las primeras horas de la tarde del martes pasado en el Mercedes-Benz - Stadium de Atlanta. Volveremos sobre esto en el final de esta columna. Javier Milei – y su hermana Karina – tienen ya la mente puesta en la reelección.

Por eso es que la agenda del oficialismo ha pasado a incluir la reforma electoral como uno de los asuntos prioritarios. Es curioso lo que está ocurriendo: una de las medidas más trascendentales y positivas que logró hacer aprobar el Presidente fue el de la boleta única. Era una medida clave para terminar con toda una ingeniería de manipulación de la voluntad popular que se venía reclamando desde hace décadas. Por eso, llama mucho la atención que sea el mismo gobierno el que se embarque en esta cruzada con este afán por restablecer el tema de las colectoras, metodología usada claramente desde hace años para alterar la genuinidad del sufragio. Una vez más, asistimos a la reaparición de la casta y sus malas prácticas, algo que los hermanos Milei habían prometido erradicar y, hasta aquí, no han cumplido.

Esta tarea –la del engranaje electoral– constituye uno de los quehaceres fundamentales de Diego Santilli. El jefe de Gabinete tiene paño para ello: sabe cómo manejar la rosca política y se encuentra cómodo en ella. Conoce al peronismo –donde se “formó”– y, por supuesto, al PRO y a la UCR durante su paso por lo que supo ser el partido que fundó Mauricio Macri y por lo que después fue Juntos por el Cambio. Es, al final, alguien que pertenece a la “casta política”. Qué triste es ver que, cuando las papas queman, se vuelve a los artilugios de siempre con tal de sacar alguna ventaja.

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Con las colectoras hay cierta comodidad estratégica para los gobernadores. Concretamente les permite armar listas locales competitivas para retener su poder mientras garantizan el apoyo a la candidatura presidencial que mejor mide, evitando así cualquier efecto de arrastre negativo. En la ciudad de Buenos Aires ocurre algo singular. Jorge Macri, en contra de los deseos de su primo, quiere ser el candidato de La Libertad Avanza; por eso continúa tiñendo su discurso de violeta y fomentando las banderas de la ley y el orden y la mano dura. A su vez, la vicejefa de Gobierno Clara Muzzio salió a competirle y está jugando el mismo juego de seducción. La relación entre ellos no es buena. ¿Creerán que es fácil engañar al electorado porteño o simplemente corren detrás del poder a cualquier costo? Sea cual fuere la respuesta, será difícil que Karina Milei entregue los primeros lugares en la lista. Dentro de la Libertad Avanza ya reconocieron que el acuerdo es una opción viable pero bajo los términos y condiciones de la hermana presidencial. Mauricio, sabe bien las consecuencias.

Volviendo al triunfo épico de la Argentina sobre Egipto por 3 a 2, el Presidente –eufórico– sorprendió al aire con Alejandro Fantino en su canal de streaming Neura minutos después de haber terminado el partido. En el transcurso de la conversación que se originó, Milei –afectado por una fuerte disfonía luego de tanto gritar– expresó, entre otras cosas, su admiración por Lionel Scaloni. Refiriéndose al director técnico, dijo: “… es un líder extraordinario. Ha construido un grupo humano increíble”. Resulta muy interesante analizar que significa –en los hechos– esa afirmación que es la consecuencia de un hecho contundente: el director técnico ha sabido erigirse en un líder indiscutible. Cuáles son los rasgos que le dan ese liderazgo. El primero es su preparación. Después su capacidad autocrítica. Scaloni formó parte de un cuerpo técnico que fracasó rotundamente en el Mundial de 2018 en Rusia y también en la Copa América de 2019 en Brasil. De las derrotas y los fracasos aprendió – y mucho. Se preocupó por analizar y corregir lo que no funcionaba bien. Aprender de los errores es un acto de sabiduría. No creerse infalible, también. Eso le permitió entender a sus jugadores y saber qué hacer para potenciar sus rendimientos.

Un aspecto importante es su actitud de respeto hacia sus rivales. La descalificación del otro no forma parte de su repertorio. Por el contrario, se lo escucha a menudo reconocer el mérito del rival de turno. No hay soberbia en sus actitudes.

Liderar no es gritar. Liderar no es mandar. Liderar es conducir. Liderar es convencer. La defensa de las convicciones propias no implica la descalificación de las ajenas. La cortesía y los buenos modales no son sinónimos de debilidad.

Un aporte enorme a estos conceptos lo viene haciendo –hace ya mucho tiempo– Lionel Messi. El indiscutido mejor jugador de fútbol del Mundo, que derrocha humildad, nunca se pone por arriba del equipo. Y cuando se equivoca y falla –porque no es perfecto– reconoce el error y hasta pide disculpas.

Cuánto mejor estaría nuestro país si las dirigencias –todas– aprendieran las lecciones de esta selección. Se transformarían así en verdaderos líderes, algo que hoy no son.