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domingo, 26 de julio de 2026

Vuelve el Club de la Pelea... @elprofesorcapomasi...

Vuelve el Club de la Pelea...

Poderoso el Chiqui. Dibujo: Pablo Temes.

Con la derrota ante España, se inició una nueva era en la política. El paso uno es la visita de Kristalina Georgieva. Lo que permanece son las tensiones oficialistas. 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 26/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El Mundial se terminó. Y con ello, esas dos semanas de emoción y encantamiento que produjeron las actuaciones de la Selección nacional, que, con sus remontadas épicas ante Egipto e Inglaterra, impactó y conmovió literalmente al mundo. Es asimismo impactante ver cómo de ese estado de valoración –y, por qué no, de admiración– del temple y capacidad para hacer frente a la adversidad por parte de Lionel Messi y el resto del equipo, se pasó –en cuestión de horas– a la construcción de un submundo de intrigas y maniobras espurias que supuestamente obligaron a la Selección a jugar a menos a fin de proteger al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, de posibles acciones judiciales en su contra a causa del así llamado por muchos Afagate. La verdad es que, tal como lo han señalado y reconocido tanto todos los jugadores así como Lionel Scaloni y el resto de sus colaboradores, Argentina perdió porque España fue claramente mejor y superior durante todo el partido que se jugó en le MetLife Stadium de New Jersey.

La misma parábola se puede aplicar respecto de las opiniones sobre los argentinos. Las hinchadas argentinas que coparon estadios a más de plazas y parques con los ya clásicos banderazos despertando el elogio de muchos, pasaron a ser representantes de un país racista e intolerante. No es la primera vez que pasa algo así durante y luego de una Copa del Mundo. Lo que sí ha sido novedoso es haber visto a artistas y protagonistas de la cultura involucrarse en estas polémicas inconducentes para después tener que salir a disculparse por sus dichos y a hacer aclaraciones que, en la mayoría de los casos, nada aclaran y mucho obscurecen.

Ya pasado, entonces, el interregno del Mundial, la realidad –que nunca se fue– emerge con toda su fuerza incontenible y problemática, aquí y en todo el mundo.

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Los datos de la economía muestran que el tiempo de la bonanza está todavía lejano. La caída de la recaudación es un dato ilustrativo del deterioro de la actividad económica. El consumo sigue deprimido y, a partir de ello, no hay círculo virtuoso posible. Es verdad que hay inversiones fenomenales en el área de la actividad energética, pero eso solo no alcanza para generar bienestar para todos. A propósito de esto, un apunte: en la mayoría de los conglomerados poblacionales satelitales a eso focos de riqueza, se ven condiciones de infraestructura y precariedad alarmantes. El verdadero desarrollo exige que en esos lugares haya servicios, rutas, autopistas, caminos, comunicaciones, escuelas y hospitales de primera calidad. Solo así se puede generar un federalismo genuino. Todo lo que se aleja de ese patrón representa el subdesarrollo, no importa cuán grande sea el volumen de exportaciones e ingreso de divisas generadas. Hace poco, el intendente de Añelo, el pueblo devenido en ciudad absolutamente sobrepasado por el fenómeno de Vaca Muerta, Fernando Vanderette hizo un pedido para que los grupos familiares no se desplacen a la ciudad sin tener asegurado un puesto de trabajo. La causa de este pedido es muy simple: la infraestructura actual no está preparada para el arribo de una incesante y creciente cantidad de personas que llegan con la esperanza de forjarse un futuro mejor en esa tierra de promisión.

El Gobierno sigue bregando denodadamente para lograr que aquellos que tengan grandes cantidades atesoradas fuera del circuito formal los ingresen al sistema formal, es decir, que los saquen del colchón. Por lo que se vio - sobre todo en las últimas dos semanas - el único incentivo importante que tuvieron muchos para proceder a esa movida fue la de usarlos para pagar el viaje, la estadía y las entradas para asistir a los partidos de la selección nacional contra Suiza, Inglaterra y España.

Mañana lunes llegará al país la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. La última vez que la máxima autoridad del organismo visitó la Argentina fue en ocasión de la cumbre del G20 que se desarrolló del 29 al 1° de diciembre de 2018. Recuérdese que la predecesora de Georgieva, Christine Lagarde, jugó –junto al entonces presidente de los Estados Unidos– un rol clave en el otorgamiento del préstamo del FMI a la Argentina.

En el Gobierno se ilusionan con algo más que meras declaraciones de apoyo por parte de Georgieva, una mujer de nacionalidad búlgara de amables modales, pero de carácter firme. Su agenda incluye una visita a Vaca Muerta. Incluirá una recorrida por Añelo, donde palpará el contraste antes señalado. Más allá de las fotos y las palabras de aliento y reconocimiento tanto hacia Javier Milei como hacia Luis Caputo, no está claro si este viaje de Georgieva servirá para abrir las arcas del Organismo a fin de ayudar al gobierno a hacer frente a los elevados montos de pago de la agenda de vencimientos programados para el año venidero.

Como efecto pos-Mundial también hay que mencionar la vuelta con toda su intensidad del así llamado “Club de la Pelea” de la política vernácula. A las riñas ya existentes dentro del oficialismo entre Karina Milei y Santiago Caputo, en el kirchnerismo entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, hay que agregar la que se ha iniciado entre Mauricio Macri y su primo Jorge Macri. Parece algo insólito, pero es así. Esto representa un mojón más en el derrotero de pérdida de poder político del ex presidente, a quien ninguna encuesta –más o menos seria– le asigna chance alguna para ganar la elección presidencial el año próximo. En medio de tanta riña sería menester que todos los mencionados se ocuparan en algún momento de los que –como lo dijo Lionel Messi– no llegan a fin de mes. Es lo que le prometen hacer todos los días. Es lo que, en verdad, no hacen ningún día.





domingo, 19 de julio de 2026

Fútbol, política y memoria - Con Malvinas no se juega… @elprofesorcapomasi...

 Fútbol, política y memoria - Con Malvinas no se juega…

Trapos. Pablo Temes.

La victoria argentina sobre Inglaterra volvió a poner la gran causa nacional en el centro de la escena y expuso, una vez más, su utilización política.

© Escrito el domingo 19/07/2026 por el Doctor Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 


Hoy, todo en la Argentina gira alrededor de la Copa Mundial de fútbol que se define en el Met Life Stadium de New Jersey. Si algún acontecimiento terminó de evidenciar en forma contundente la conexidad del fútbol con la política, ha sido el torneo que hoy termina. La imagen del presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) entregándole un premio de la paz a Donald Trump gráfica en forma indubitable la existencia de esos vasos comunicantes.
 

El poder de la FIFA es impactante. Traigo al recuerdo una anécdota inolvidable para ilustración. Estaba terminando la Copa del Mundo de 1978 y en un pasillo del estadio de River entrevisté a Joao Havelange, a la sazón presidente de la FIFA. En aquellos días había toda una discusión política en Brasil acerca de la posibilidad de que el gobierno militar de entonces pusiera al frente de la presidencia de la república a un civil, en un intento de ablandar un poco su mala imagen interna y externa. El nombre que con más fuerza había surgido en esos días de los mentideros políticos, era el de Havelange. Por lo tanto, una de mis preguntas fue si, de existir esa propuesta, él la aceptaría. Su respuesta –textual– no la olvidaré jamás. “Meu filho –me dijo en tono paternal–, jamás aceptaría esa propuesta. Siendo presidente de la FIFA tengo acceso a los despachos de todos los gobiernos del mundo. Hablo y me entrevisto con presidentes, primeros ministros, reyes, príncipes, los más empinados representantes de la banca internacional, además de la elite deportiva del orbe. Quién, en su sano juicio, querría dejar de ocupar este sillón para ser presidente de un gobierno militar al que se le cierran la mayoría de todas estas puertas que a mi se me abren?” 

Esta introducción es importante para poner en contexto todo lo que sucedió antes, durante y después del emocionante partido que la Argentina le ganó a Inglaterra el miércoles pasado. Como ocurrió en 1986, en 1998 y en 2002, la disputa por las Islas Malvinas se instaló como un asunto ineludible en nuestro país. En Inglaterra el volumen del tema es mucho menor y, especialmente, para quienes nacieron del 90 para acá.

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Para la Argentina, aquella guerra sigue representando un asunto absolutamente traumático, no sólo por lo que pasó en los aspectos bélicos del conflicto, sino también por lo que pasó después con el olvido y el maltrato a los excombatientes, y también por el uso que –hasta hoy– la dirigencia política sigue haciendo de la causa Malvinas en pos de sus propios intereses. Esto último, es decir, el uso político de las Malvinas estuvo en el origen de aquella contienda trágica. La Junta Militar de entonces, integrada por el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, el almirante Issac Anaya y el brigadier general Ignacio Lami Dozo –infamantes personajes todos– vio en la recuperación de las islas Malvinas una posibilidad –la única– de prorrogar la duración de aquella agonizante dictadura cruel y, así, de asegurar su permanencia en el poder por años. 

El desprecio por la vida de nuestros soldados lo hizo explícito el mismo Galtieri en una entrevista a la televisión de México: “Tengo sobre mis espaldas la sangre derramada de más de 400 muertos. El pueblo argentino –no yo– estoy seguro de que está dispuesto no a 400 sino a 4.000, 40.000 o más muertos”, dijo sin inmutarse. 

En una de las tantas paradojas crueles de la historia, aquella derrota –que dejó un saldo de 649 argentinos muertos, 255 ingleses y tres isleños– llevó a la dictadura a su fin y abrió el camino a la democracia. Han pasado 44 años de aquella guerra y a lo largo de los 43 años transcurridos desde la reiniciación de la democracia, la clase política no tenido la capacidad ni la voluntad de elaborar una estrategia común para acometer la enorme y dificilísima tarea de llevar adelante negociaciones con el Reino Unido basadas en fundamentos sólidos y sostenidos. 

En todo este tiempo, lamentablemente, la causa de las Malvinas se transformó en una causa electoral de la que cada sector quiere sacar rédito. Esto se vio confirmado –una vez más– con el partido del miércoles pasado. La Cámpora, dirigentes del radicalismo, del peronismo y hasta la mismísima vicepresidenta, aprovecharon la oportunidad para hacer gala de una demagogia barata sin destino. 

En aquellos días de fines de junio de 1982 me tocó atender a soldados héroes recién llegados del campo de batalla. Escuché sus relatos que hablaban de la precariedad con la que debieron combatir, de la falta de pertrechos, de calzado adecuado, de comida y el maltrato al que varios de sus jefes los habían sometido. También recibí sus relatos en primera persona de la forma ignominiosa en la que llegaron a Buenos Aires, en el medio de la noche y su obscuridad, siendo ocultados como si, en lugar de héroes, se tratase de delincuentes. 

Estuve en Malvinas en abril de 2012. Conduje el primer programa de radio desde Puerto Argentino. Fue por Radio Mitre. Me acompañaron Guido Baistrocchi y Guido Valeri en la producción y Adrián Ajón en la operación técnica. Estuve frente a las tumbas de nuestros caídos. El sentimiento de argentinidad emana ahí como un sentimiento potente y estremecedor. 

Ese sentimiento es el que compartieron los jugadores al mostrar la bandera con la leyenda “Las Islas Malvinas son argentinas”. Es un sentimiento absolutamente genuino que compartimos todos. Pero está claro que no es ganando un partido de fútbol contra Inglaterra que las islas volverán a ser parte de la Argentina. Esa es la tarea de las dirigencias políticas que tienen una gigantesca deuda con aquellos soldados muertos que dieron sus vidas por la patria y por los que sobrevivieron, todos héroes.




jueves, 16 de julio de 2026

Se conoció la historia detrás de la bandera de Malvinas que la selección argentina mostró luego de vencer a Inglaterra en el Mundial 2026... @elprofesorcapomasi...

Se conoció la historia detrás de la bandera de Malvinas que la selección argentina mostró luego de vencer a Inglaterra en el Mundial 2026...

 

Luego de vencer a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, la Selección Argentina festejó el triunfo con una bandera reivindicativa de las Islas Malvinas.

 

© Publicado el jueves 16/07/2026 por el Diario Perfil (Exitoína) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El momento fue muy comentado y celebrado por todos los argentinos, y se conoció la historia detrás de la tela blanca con el escrito "Las Malvinas son argentinas".


Tras el partido, Gonzalo Montiel fue consultado por el equipo de TN sobre el origen de la bandera y comentó: "Justo cayó una ahí y los chicos la agarraron. Así que nada, contento".

A su vez, según reveló el usuario de X @Milo20154, la pintó el primo de su cuñada y "es un pedazo de sabana del hotel".

 

La bandera de Malvinas en el Mundial

 

Pese a que habían prohibido el ingreso al estadio con elementos alusivos a Malvinas, este hincha se las ingenió para pasar la bandera de incógnita y logró entregársela a los jugadores, quienes no dudaron en mostrarla con orgullo. 

Giovani Lo Celso la recogió y la llevó al centro de la cancha para exhibirla y, una vez concluído el encuentro, Leandro Paredes se refirió al hecho: "Siempre serán argentinas. No le podíamos fallar al pueblo argentino".

La bandera de las Islas Malvinas en el partido de Argentina ante Inglaterra

Tras su triunfo 2-1 ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, los jugadores de Argentina festejaron sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Estados Unidos, con una pancarta con el lema "Las Malvinas son argentinas".

 

Los jugadores argentinos sostienen una pancarta en la que se lee "Las Malvinas son Argentinas", tras ganar el partido de semifinales del Mundial de fútbol de 2026 entre Inglaterra y Argentina, disputado en el Estadio de Atlanta, en Atlanta, el 15 de julio de 2026. Crédito: Paul ELLIS / AFP y Thomas COEX

 

La reivindicación de la soberanía del archipiélago del Atlántico Sur, que motivó una cruenta guerra entre ambas naciiones 1982, fue telón de fondo del tenso y emocionante partido que Argentina ganó con un gol de Lautaro Martínez en el descuento, tras el empate realizado por Enzo Fernández.

 

Los jugadores argentinos, que remontaron un gol en contra, festejaron el triunfo ante las gradas como ha sido habitual en todo el torneo. Giovani Lo Celso tomó una pancarta que rezaba "Las Malvinas son argentinas" y, junto al defensa Lisandro Martínez, celebró con ella al lado del resto de sus compañeros.

Las Malvinas "serán siempre argentinas", dijo después el mediocampista Leandro Paredes en declaraciones a Sofi Martínez en Telefe al ser preguntado por la celebración.

"Me voy a guardar lo que pienso realmente" sobre lo que se siente al ganar a Inglaterra, afirmó. "Pero es una emoción increíble por todo lo que genera. Sabemos que para nuestro país es algo único y ojalá que la gente esté muy contenta", sumó.

 

El mediocampista argentino n.º 11, Giovani Lo Celso, endereza una pancarta en la que se lee "Las Malvinas son Argentina", tras ganar el partido de semifinales del Mundial de fútbol de 2026 entre Inglaterra y Argentina, disputado en el Estadio de Atlanta, en Atlanta, el 15 de julio de 2026. Crédito: Jewel SAMAD / AFP.

 

El duelo de Atlanta se disputó 40 años después del célebere enfrentamiento en los cuartos de final del Mundial 1986 en el que Diego Maradona anotó los tantos conocidos como la Mano de Dios y el Gol del Siglo para eliminar 2-1 a Inglaterra.

Para Argentina, aquel triunfo fue considerado un desquite y una reivindicación de los compatriotas asesinados a manos inglesas cuatro años antes en la Guerra de las Malvinas, en la que fallecieron 649 argentinos y 255 británicos. 

En la antesala del partido del miércoles, el seleccionador argentino, Lionel Scaloni, pidió no mezclar la rivalidad futbolística entre Argentina e Inglaterra con aquel conflicto armado, que sigue presente en la memoria y en la simbología argentina, incluido el himno mundialista de esta selección.

 

"Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo, Argentina quiero verte bicampeón", dice la canción "La cuarta estrella" que los jugadores han cantado en el vestuario en sus victorias.

 


















FIFA prohibió banderas y elementos sobre Malvinas.

“No pueden ingresar banderas con contenido político”, aseguró la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva.

© Publicado el martes 14/07/2026 por el Diario Jornada de la Ciudad de Trelew, Provincia del Chubut, República Argentina.


La FIFA prohibió el ingreso de banderas, carteles, camisetas y cualquier otro elemento con referencias a las Islas Malvinas para la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, que se disputará este miércoles desde las 16 en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.


La medida forma parte del operativo especial de seguridad diseñado para uno de los encuentros de mayor riesgo del torneo y responde al reglamento del organismo, que impide el ingreso de mensajes de contenido político, racial, religioso, de odio o considerados provocativos dentro de los estadios.


La restricción alcanza a cualquier insignia vinculada al reclamo argentino de soberanía sobre las islas, un símbolo habitual entre los hinchas de la Selección.


La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, confirmó que tampoco se permitirá el ingreso de remeras o pancartas alusivas al conflicto de Malvinas y sostuvo: "No pueden ingresar banderas con contenido político".


La funcionaria explicó que el operativo fue definido tras un análisis de riesgo realizado junto con organismos internacionales.


La coordinación se llevó adelante en una reunión del Centro Internacional de Cooperación Policial (IPCC), en Leesburg, Virginia, con representantes de la FIFA, el FBI, la policía del estado de Georgia, la policía de Miami, la policía de Inglaterra y autoridades argentinas.


Para el encuentro trabajarán más de 1.600 agentes entre policías, personal de seguridad privada y fuerzas interjurisdiccionales.


Además, por primera vez en el Mundial, los hinchas argentinos ingresarán por la Puerta 4 y los ingleses por la Puerta 3, aunque Monteoliva aclaró que, debido a que las entradas fueron adquiridas previamente, "habrá simpatizantes de ambos países distribuidos en distintos sectores del estadio".


También estará prohibido ingresar con botellas y las bebidas se servirán en vasos descartables para evitar que los envases sean utilizados como objetos contundentes.


El dispositivo abarcará los hoteles de ambas delegaciones, los traslados oficiales y controles reforzados en los accesos.


Monteoliva informó, además, que ya fueron identificados 13 argentinos que intentaron eludir controles o ingresar con entradas falsas, por lo que fueron inhabilitados para asistir a estadios durante el Mundial y también en la Argentina.


La ministra agregó que Estados Unidos recibió el registro de 33.000 personas con derecho de admisión vigente en el país para impedir su acceso a los encuentros del torneo.



domingo, 12 de julio de 2026

El juego de las diferencias… @elprofesorcapomasi...

 El juego de las diferencias…


Deidad criolla. Dibujo: Pablo Temes.


En un contexto político en el que el Gobierno exhibe altos niveles de euforia, es preciso entender el liderazgo del capitán del seleccionado y el del Presidente.


© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 12/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Se vive dentro del Gobierno un estado de euforia, alimentado en estos días por el fenómeno psicológico – social que produce la marcha triunfal de la selección nacional de fútbol en la Copa del Mundo. La épica remontada que llevó al triunfo frente a la selección de Egipto se instaló como un ejemplo inspiracional de alto impacto interno y externo. En medio de una situación internacional convulsionada por las guerras en Medio Oriente y la de Ucrania que no cesan, destaca la admiración mundial por lo protagonizado por los jugadores en las primeras horas de la tarde del martes pasado en el Mercedes-Benz - Stadium de Atlanta. Volveremos sobre esto en el final de esta columna. Javier Milei – y su hermana Karina – tienen ya la mente puesta en la reelección.

Por eso es que la agenda del oficialismo ha pasado a incluir la reforma electoral como uno de los asuntos prioritarios. Es curioso lo que está ocurriendo: una de las medidas más trascendentales y positivas que logró hacer aprobar el Presidente fue el de la boleta única. Era una medida clave para terminar con toda una ingeniería de manipulación de la voluntad popular que se venía reclamando desde hace décadas. Por eso, llama mucho la atención que sea el mismo gobierno el que se embarque en esta cruzada con este afán por restablecer el tema de las colectoras, metodología usada claramente desde hace años para alterar la genuinidad del sufragio. Una vez más, asistimos a la reaparición de la casta y sus malas prácticas, algo que los hermanos Milei habían prometido erradicar y, hasta aquí, no han cumplido.

Esta tarea –la del engranaje electoral– constituye uno de los quehaceres fundamentales de Diego Santilli. El jefe de Gabinete tiene paño para ello: sabe cómo manejar la rosca política y se encuentra cómodo en ella. Conoce al peronismo –donde se “formó”– y, por supuesto, al PRO y a la UCR durante su paso por lo que supo ser el partido que fundó Mauricio Macri y por lo que después fue Juntos por el Cambio. Es, al final, alguien que pertenece a la “casta política”. Qué triste es ver que, cuando las papas queman, se vuelve a los artilugios de siempre con tal de sacar alguna ventaja.

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Con las colectoras hay cierta comodidad estratégica para los gobernadores. Concretamente les permite armar listas locales competitivas para retener su poder mientras garantizan el apoyo a la candidatura presidencial que mejor mide, evitando así cualquier efecto de arrastre negativo. En la ciudad de Buenos Aires ocurre algo singular. Jorge Macri, en contra de los deseos de su primo, quiere ser el candidato de La Libertad Avanza; por eso continúa tiñendo su discurso de violeta y fomentando las banderas de la ley y el orden y la mano dura. A su vez, la vicejefa de Gobierno Clara Muzzio salió a competirle y está jugando el mismo juego de seducción. La relación entre ellos no es buena. ¿Creerán que es fácil engañar al electorado porteño o simplemente corren detrás del poder a cualquier costo? Sea cual fuere la respuesta, será difícil que Karina Milei entregue los primeros lugares en la lista. Dentro de la Libertad Avanza ya reconocieron que el acuerdo es una opción viable pero bajo los términos y condiciones de la hermana presidencial. Mauricio, sabe bien las consecuencias.

Volviendo al triunfo épico de la Argentina sobre Egipto por 3 a 2, el Presidente –eufórico– sorprendió al aire con Alejandro Fantino en su canal de streaming Neura minutos después de haber terminado el partido. En el transcurso de la conversación que se originó, Milei –afectado por una fuerte disfonía luego de tanto gritar– expresó, entre otras cosas, su admiración por Lionel Scaloni. Refiriéndose al director técnico, dijo: “… es un líder extraordinario. Ha construido un grupo humano increíble”. Resulta muy interesante analizar que significa –en los hechos– esa afirmación que es la consecuencia de un hecho contundente: el director técnico ha sabido erigirse en un líder indiscutible. Cuáles son los rasgos que le dan ese liderazgo. El primero es su preparación. Después su capacidad autocrítica. Scaloni formó parte de un cuerpo técnico que fracasó rotundamente en el Mundial de 2018 en Rusia y también en la Copa América de 2019 en Brasil. De las derrotas y los fracasos aprendió – y mucho. Se preocupó por analizar y corregir lo que no funcionaba bien. Aprender de los errores es un acto de sabiduría. No creerse infalible, también. Eso le permitió entender a sus jugadores y saber qué hacer para potenciar sus rendimientos.

Un aspecto importante es su actitud de respeto hacia sus rivales. La descalificación del otro no forma parte de su repertorio. Por el contrario, se lo escucha a menudo reconocer el mérito del rival de turno. No hay soberbia en sus actitudes.

Liderar no es gritar. Liderar no es mandar. Liderar es conducir. Liderar es convencer. La defensa de las convicciones propias no implica la descalificación de las ajenas. La cortesía y los buenos modales no son sinónimos de debilidad.

Un aporte enorme a estos conceptos lo viene haciendo –hace ya mucho tiempo– Lionel Messi. El indiscutido mejor jugador de fútbol del Mundo, que derrocha humildad, nunca se pone por arriba del equipo. Y cuando se equivoca y falla –porque no es perfecto– reconoce el error y hasta pide disculpas.

Cuánto mejor estaría nuestro país si las dirigencias –todas– aprendieran las lecciones de esta selección. Se transformarían así en verdaderos líderes, algo que hoy no son.




sábado, 11 de julio de 2026

El cambio cultural detrás de la caída de la natalidad... @elprofesorcapomasi...

 El cambio cultural detrás de la caída de la natalidad: ¿por qué para los argentinos tener hijos dejó de ser una prioridad?

NO ES MI PROYECTO. No querer ser padres, un fenómeno social que acompaña a la histórica caída de la natalidad. Fotografía: Cedoc Perfil / Freepik

Durante décadas, formar una familia y tener hijos aparecía como una etapa central del proyecto de vida. Hoy eso cambió. Un flamante estudio de la Universidad Austral que siguió la evolución de los valores familiares revela que apenas el 46% de los argentinos considera muy importante ser padre o madre, cuando hace apenas una década esa proporción alcanzaba al 77%.

© Escrito por Enrique Garabetyan el viernes  10/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


Durante buena parte del siglo XX, formar una familia y tener hijos aparecía como una consecuencia casi natural de la adultez. Más allá de diferencias sociales, económicas o culturales, la mapaternidad ocupaba un lugar centr dentro de los proyectos personales. Ese paradigma está cambiando.  


Un estudio que siguió durante 25 años la evolución de los valores familiares en Argentina detectó una transformación: para una proporción creciente de la gente, tener hijos dejó de ser un componente indispensable de una vida plena.  


El trabajo lo realizó el equipo del Observatorio del Desarrollo Humano del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, integrado por las doctoras Dolores Dimier de Vicente, Lorena Bolzon, María Sol González y Victoria Bein. 

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“Cuando baja la natalidad, los chicos que nacen son realmente deseados”

En el 2015, el 77% de los argentinos afirmaba que “tener y criar hijos era muy importante" para alcanzar una vida plena. Diez años después, ese porcentaje cayó al 46%, el número más bajo desde que comenzó a hacerse esta pregunta. No se trata de una variación coyuntural, sino de una tendencia sostenida que atraviesa generaciones, regiones y niveles socioeconómicos.

La modificación es más marcada entre los jóvenes. Solo el 34% de las personas de 18 a 34 años considera que ser padres constituye un aspecto “muy importante para sentirse realizadas”.

En otras palabras, dos de cada tres integrantes de las generaciones jóvenes ya no colocan el hecho de tener hijos entre las prioridades centrales de sus proyectos vitales.

Razones que explican el fenómeno.

Las expertas se concentraron en buscar las razones profundas detrás de la caída en la tasa de nacimientos. Y comprobaron un cambio cultural. Es que vienen relevando las actitudes de los argentinos desde el año 2000, y ahora la conclusión es que la decisión de tener hijos perdió centralidad en los proyectos de vida.

 

“Nuestros estudios muestran que no es solo un fenómeno argentino. La redefinición de la parentalidad dentro de un proyecto de vida es un proceso ya documentado desde hace décadas en Europa, Norteamérica y, más recientemente, en Asia y América Latina”, le detalló Lorena Bolzón a Perfil.


Y la experta agregó: “Lo que cambia no es el valor de la familia -que sigue siendo muy alto: 43%-, sino el lugar que ocupa la decisión de convertirse en madre o padre. La parentalidad deja de percibirse como un paso esperado de la vida adulta y pasa a ser una elección que compite con otros proyectos, como el desarrollo profesional, la autonomía, la movilidad o la búsqueda de bienestar”.       



De hecho, el estudio refleja esa transformación: el 57,3% de quienes no desean tener hijos afirma que la parentalidad no forma parte de su proyecto de vida.

Momento sensible para demografía.   

Los resultados aparecen en un momento particularmente sensible para la demografía local. Entre 2014 y 2024, los nacimientos cayeron de más de 777 mil a unos 413 mil, según datos oficiales. La magnitud del descenso convirtió al país en uno de los cuatro de la región con fecundidad ultrabaja” (1,2 hijos por mujer).

Durante años, la explicación atribuía la caída de la natalidad a la incertidumbre económica, la precarización laboral, la dificultad para acceder a una vivienda o -incluso- al aborto. Esos factores siguen presentes, pero no parecen condicionar esta decisión. Simplemente, cada vez más argentinos directamente no imaginan la mapaternidad como parte de su proyecto vital. 

La encuesta preguntó cuáles son
 las razones de quienes no desean hijos. La respuesta mayoritaria sorprendió incluso a los investigadores: el 57% respondió que simplemente no formaba parte de sus planes. 

En segundo lugar aparece la 
ausencia de una pareja estable (38,2%), seguida por el deseo de priorizar otras experiencias, como viajar o desarrollar distintos estilos de vida (32,6%), y por la decisión de concentrarse en la carrera profesional o en los estudios (30,3%).  

La investigación suma otro dato revelador sobre las nuevas preocupaciones que atraviesan la decisión de ser padres. Entre quienes afirman que no desean tener hijos,
 el 22,5% menciona el contexto mundial -ecológico, social, político o económico- como un factor que influye en esa elección.  

Es decir, la 
incertidumbre climática, los conflictos internacionales, la inestabilidad política y otros riesgos comienzan a incorporarse al cálculo personal sobre el futuro, un fenómeno que hasta hace pocos años apenas aparecía nombrado.  

“Por otra parte, en Argentina observamos una particularidad. La 
familia continúa siendo el principal espacio de bienestar y satisfacción personal. Es decir, no estamos frente a una pérdida del valor de la familia, sino frente a una transformación del significado que adquiere la parentalidad dentro de ese proyecto familiar. Esa tensión es, probablemente, uno de los hallazgos más relevantes del estudio”, contó Bolzón. 



Tener hijos dejó de ser un paso esperado para convertirse, cada vez más, en una elección individual que compite con múltiples alternativas de realización personal.

Causas y azares.

En el estudio, una de cada cinco personas dijo que su decisión “está influida por el contexto mundial: ecológico, social, político o económico”. Para Bolzón este es otro dato a tener en cuenta y del que se habla mucho en la literatura reciente: la “incertidumbre sobre el futuro”.     

“Nos llamó la atención ese nivel de respuesta porque muestra que las decisiones sobre la parentalidad ya no dependen únicamente de la situación personal o familiar, sino también de cómo las personas imaginan el futuro de la sociedad. Que uno de cada cinco encuestados mencione el contexto mundial como un motivo para no tener hijos indica que la incertidumbre comienza a incorporarse en las decisiones más íntimas de las personas”.  

 No se trata de un fenómeno exclusivamente argentino.

En los últimos años, distintos estudios internacionales, especialmente en Europa, Estados Unidos y Australia, han mostrado que las preocupaciones por el cambio climático, los conflictos internacionales, la incertidumbre económica o la inestabilidad política aparecen cada vez con mayor frecuencia en las decisiones reproductivas, especialmente entre los adultos jóvenes.    

La especialista agregó que “mirando a futuro, es posible que este tipo de preocupaciones gane importancia. Vivimos en un contexto de alta incertidumbre, con transformaciones tecnológicas, cambios climáticos, conflictos geopolíticos, fuertes cambios sociales y mayores niveles de soledad. Si esa percepción se profundiza, es razonable pensar que influirá cada vez más en las decisiones sobre formar una familia. Esto plantea un desafío importante: generar condiciones de mayor previsibilidad y confianza, porque decidir convertirse en madre o padre supone, en algún sentido, un acto de confianza en el futuro. Cuando esa confianza se debilita, es lógico que muchas personas posterguen o incluso descarten ese proyecto”.

Las consecuencias. 

Las consecuencias de esta transformación exceden el plano privado. Menos nacimientos implican escuelas con menor matrícula, cambios en la demanda de servicios de salud materno-infantil, un mercado laboral con menos población joven en las próximas décadas y una presión creciente sobre los sistemas previsionales debido al envejecimiento demográfico. En otras palabras, decisiones que hoy parecen estrictamente individuales terminarán moldeando buena parte de la estructura económica y social del país durante la segunda mitad del siglo XXI.    

En ese contexto, la histórica caída de los nacimientos deja de ser solamente un dato estadístico para convertirse en la manifestación visible de una transformación cultural de largo alcance. Después de 25 años de seguimiento, el estudio de la Universidad Austral ofrece una conclusión que probablemente marcará buena parte del debate demográfico de los próximos años: la maternidad y la paternidad ya no ocupan el lugar central que tuvieron durante generaciones.