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domingo, 12 de julio de 2026

El juego de las diferencias… @elprofesorcapomasi...

 El juego de las diferencias…


Deidad criolla. Dibujo: Pablo Temes.


En un contexto político en el que el Gobierno exhibe altos niveles de euforia, es preciso entender el liderazgo del capitán del seleccionado y el del Presidente.


© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 12/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Se vive dentro del Gobierno un estado de euforia, alimentado en estos días por el fenómeno psicológico – social que produce la marcha triunfal de la selección nacional de fútbol en la Copa del Mundo. La épica remontada que llevó al triunfo frente a la selección de Egipto se instaló como un ejemplo inspiracional de alto impacto interno y externo. En medio de una situación internacional convulsionada por las guerras en Medio Oriente y la de Ucrania que no cesan, destaca la admiración mundial por lo protagonizado por los jugadores en las primeras horas de la tarde del martes pasado en el Mercedes-Benz - Stadium de Atlanta. Volveremos sobre esto en el final de esta columna. Javier Milei – y su hermana Karina – tienen ya la mente puesta en la reelección.

Por eso es que la agenda del oficialismo ha pasado a incluir la reforma electoral como uno de los asuntos prioritarios. Es curioso lo que está ocurriendo: una de las medidas más trascendentales y positivas que logró hacer aprobar el Presidente fue el de la boleta única. Era una medida clave para terminar con toda una ingeniería de manipulación de la voluntad popular que se venía reclamando desde hace décadas. Por eso, llama mucho la atención que sea el mismo gobierno el que se embarque en esta cruzada con este afán por restablecer el tema de las colectoras, metodología usada claramente desde hace años para alterar la genuinidad del sufragio. Una vez más, asistimos a la reaparición de la casta y sus malas prácticas, algo que los hermanos Milei habían prometido erradicar y, hasta aquí, no han cumplido.

Esta tarea –la del engranaje electoral– constituye uno de los quehaceres fundamentales de Diego Santilli. El jefe de Gabinete tiene paño para ello: sabe cómo manejar la rosca política y se encuentra cómodo en ella. Conoce al peronismo –donde se “formó”– y, por supuesto, al PRO y a la UCR durante su paso por lo que supo ser el partido que fundó Mauricio Macri y por lo que después fue Juntos por el Cambio. Es, al final, alguien que pertenece a la “casta política”. Qué triste es ver que, cuando las papas queman, se vuelve a los artilugios de siempre con tal de sacar alguna ventaja.

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Con las colectoras hay cierta comodidad estratégica para los gobernadores. Concretamente les permite armar listas locales competitivas para retener su poder mientras garantizan el apoyo a la candidatura presidencial que mejor mide, evitando así cualquier efecto de arrastre negativo. En la ciudad de Buenos Aires ocurre algo singular. Jorge Macri, en contra de los deseos de su primo, quiere ser el candidato de La Libertad Avanza; por eso continúa tiñendo su discurso de violeta y fomentando las banderas de la ley y el orden y la mano dura. A su vez, la vicejefa de Gobierno Clara Muzzio salió a competirle y está jugando el mismo juego de seducción. La relación entre ellos no es buena. ¿Creerán que es fácil engañar al electorado porteño o simplemente corren detrás del poder a cualquier costo? Sea cual fuere la respuesta, será difícil que Karina Milei entregue los primeros lugares en la lista. Dentro de la Libertad Avanza ya reconocieron que el acuerdo es una opción viable pero bajo los términos y condiciones de la hermana presidencial. Mauricio, sabe bien las consecuencias.

Volviendo al triunfo épico de la Argentina sobre Egipto por 3 a 2, el Presidente –eufórico– sorprendió al aire con Alejandro Fantino en su canal de streaming Neura minutos después de haber terminado el partido. En el transcurso de la conversación que se originó, Milei –afectado por una fuerte disfonía luego de tanto gritar– expresó, entre otras cosas, su admiración por Lionel Scaloni. Refiriéndose al director técnico, dijo: “… es un líder extraordinario. Ha construido un grupo humano increíble”. Resulta muy interesante analizar que significa –en los hechos– esa afirmación que es la consecuencia de un hecho contundente: el director técnico ha sabido erigirse en un líder indiscutible. Cuáles son los rasgos que le dan ese liderazgo. El primero es su preparación. Después su capacidad autocrítica. Scaloni formó parte de un cuerpo técnico que fracasó rotundamente en el Mundial de 2018 en Rusia y también en la Copa América de 2019 en Brasil. De las derrotas y los fracasos aprendió – y mucho. Se preocupó por analizar y corregir lo que no funcionaba bien. Aprender de los errores es un acto de sabiduría. No creerse infalible, también. Eso le permitió entender a sus jugadores y saber qué hacer para potenciar sus rendimientos.

Un aspecto importante es su actitud de respeto hacia sus rivales. La descalificación del otro no forma parte de su repertorio. Por el contrario, se lo escucha a menudo reconocer el mérito del rival de turno. No hay soberbia en sus actitudes.

Liderar no es gritar. Liderar no es mandar. Liderar es conducir. Liderar es convencer. La defensa de las convicciones propias no implica la descalificación de las ajenas. La cortesía y los buenos modales no son sinónimos de debilidad.

Un aporte enorme a estos conceptos lo viene haciendo –hace ya mucho tiempo– Lionel Messi. El indiscutido mejor jugador de fútbol del Mundo, que derrocha humildad, nunca se pone por arriba del equipo. Y cuando se equivoca y falla –porque no es perfecto– reconoce el error y hasta pide disculpas.

Cuánto mejor estaría nuestro país si las dirigencias –todas– aprendieran las lecciones de esta selección. Se transformarían así en verdaderos líderes, algo que hoy no son.




sábado, 11 de julio de 2026

El cambio cultural detrás de la caída de la natalidad... @elprofesorcapomasi...

 El cambio cultural detrás de la caída de la natalidad: ¿por qué para los argentinos tener hijos dejó de ser una prioridad?

NO ES MI PROYECTO. No querer ser padres, un fenómeno social que acompaña a la histórica caída de la natalidad. Fotografía: Cedoc Perfil / Freepik

Durante décadas, formar una familia y tener hijos aparecía como una etapa central del proyecto de vida. Hoy eso cambió. Un flamante estudio de la Universidad Austral que siguió la evolución de los valores familiares revela que apenas el 46% de los argentinos considera muy importante ser padre o madre, cuando hace apenas una década esa proporción alcanzaba al 77%.

© Escrito por Enrique Garabetyan el viernes  10/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


Durante buena parte del siglo XX, formar una familia y tener hijos aparecía como una consecuencia casi natural de la adultez. Más allá de diferencias sociales, económicas o culturales, la mapaternidad ocupaba un lugar centr dentro de los proyectos personales. Ese paradigma está cambiando.  


Un estudio que siguió durante 25 años la evolución de los valores familiares en Argentina detectó una transformación: para una proporción creciente de la gente, tener hijos dejó de ser un componente indispensable de una vida plena.  


El trabajo lo realizó el equipo del Observatorio del Desarrollo Humano del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral, integrado por las doctoras Dolores Dimier de Vicente, Lorena Bolzon, María Sol González y Victoria Bein. 

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“Cuando baja la natalidad, los chicos que nacen son realmente deseados”

En el 2015, el 77% de los argentinos afirmaba que “tener y criar hijos era muy importante" para alcanzar una vida plena. Diez años después, ese porcentaje cayó al 46%, el número más bajo desde que comenzó a hacerse esta pregunta. No se trata de una variación coyuntural, sino de una tendencia sostenida que atraviesa generaciones, regiones y niveles socioeconómicos.

La modificación es más marcada entre los jóvenes. Solo el 34% de las personas de 18 a 34 años considera que ser padres constituye un aspecto “muy importante para sentirse realizadas”.

En otras palabras, dos de cada tres integrantes de las generaciones jóvenes ya no colocan el hecho de tener hijos entre las prioridades centrales de sus proyectos vitales.

Razones que explican el fenómeno.

Las expertas se concentraron en buscar las razones profundas detrás de la caída en la tasa de nacimientos. Y comprobaron un cambio cultural. Es que vienen relevando las actitudes de los argentinos desde el año 2000, y ahora la conclusión es que la decisión de tener hijos perdió centralidad en los proyectos de vida.

 

“Nuestros estudios muestran que no es solo un fenómeno argentino. La redefinición de la parentalidad dentro de un proyecto de vida es un proceso ya documentado desde hace décadas en Europa, Norteamérica y, más recientemente, en Asia y América Latina”, le detalló Lorena Bolzón a Perfil.


Y la experta agregó: “Lo que cambia no es el valor de la familia -que sigue siendo muy alto: 43%-, sino el lugar que ocupa la decisión de convertirse en madre o padre. La parentalidad deja de percibirse como un paso esperado de la vida adulta y pasa a ser una elección que compite con otros proyectos, como el desarrollo profesional, la autonomía, la movilidad o la búsqueda de bienestar”.       



De hecho, el estudio refleja esa transformación: el 57,3% de quienes no desean tener hijos afirma que la parentalidad no forma parte de su proyecto de vida.

Momento sensible para demografía.   

Los resultados aparecen en un momento particularmente sensible para la demografía local. Entre 2014 y 2024, los nacimientos cayeron de más de 777 mil a unos 413 mil, según datos oficiales. La magnitud del descenso convirtió al país en uno de los cuatro de la región con fecundidad ultrabaja” (1,2 hijos por mujer).

Durante años, la explicación atribuía la caída de la natalidad a la incertidumbre económica, la precarización laboral, la dificultad para acceder a una vivienda o -incluso- al aborto. Esos factores siguen presentes, pero no parecen condicionar esta decisión. Simplemente, cada vez más argentinos directamente no imaginan la mapaternidad como parte de su proyecto vital. 

La encuesta preguntó cuáles son
 las razones de quienes no desean hijos. La respuesta mayoritaria sorprendió incluso a los investigadores: el 57% respondió que simplemente no formaba parte de sus planes. 

En segundo lugar aparece la 
ausencia de una pareja estable (38,2%), seguida por el deseo de priorizar otras experiencias, como viajar o desarrollar distintos estilos de vida (32,6%), y por la decisión de concentrarse en la carrera profesional o en los estudios (30,3%).  

La investigación suma otro dato revelador sobre las nuevas preocupaciones que atraviesan la decisión de ser padres. Entre quienes afirman que no desean tener hijos,
 el 22,5% menciona el contexto mundial -ecológico, social, político o económico- como un factor que influye en esa elección.  

Es decir, la 
incertidumbre climática, los conflictos internacionales, la inestabilidad política y otros riesgos comienzan a incorporarse al cálculo personal sobre el futuro, un fenómeno que hasta hace pocos años apenas aparecía nombrado.  

“Por otra parte, en Argentina observamos una particularidad. La 
familia continúa siendo el principal espacio de bienestar y satisfacción personal. Es decir, no estamos frente a una pérdida del valor de la familia, sino frente a una transformación del significado que adquiere la parentalidad dentro de ese proyecto familiar. Esa tensión es, probablemente, uno de los hallazgos más relevantes del estudio”, contó Bolzón. 



Tener hijos dejó de ser un paso esperado para convertirse, cada vez más, en una elección individual que compite con múltiples alternativas de realización personal.

Causas y azares.

En el estudio, una de cada cinco personas dijo que su decisión “está influida por el contexto mundial: ecológico, social, político o económico”. Para Bolzón este es otro dato a tener en cuenta y del que se habla mucho en la literatura reciente: la “incertidumbre sobre el futuro”.     

“Nos llamó la atención ese nivel de respuesta porque muestra que las decisiones sobre la parentalidad ya no dependen únicamente de la situación personal o familiar, sino también de cómo las personas imaginan el futuro de la sociedad. Que uno de cada cinco encuestados mencione el contexto mundial como un motivo para no tener hijos indica que la incertidumbre comienza a incorporarse en las decisiones más íntimas de las personas”.  

 No se trata de un fenómeno exclusivamente argentino.

En los últimos años, distintos estudios internacionales, especialmente en Europa, Estados Unidos y Australia, han mostrado que las preocupaciones por el cambio climático, los conflictos internacionales, la incertidumbre económica o la inestabilidad política aparecen cada vez con mayor frecuencia en las decisiones reproductivas, especialmente entre los adultos jóvenes.    

La especialista agregó que “mirando a futuro, es posible que este tipo de preocupaciones gane importancia. Vivimos en un contexto de alta incertidumbre, con transformaciones tecnológicas, cambios climáticos, conflictos geopolíticos, fuertes cambios sociales y mayores niveles de soledad. Si esa percepción se profundiza, es razonable pensar que influirá cada vez más en las decisiones sobre formar una familia. Esto plantea un desafío importante: generar condiciones de mayor previsibilidad y confianza, porque decidir convertirse en madre o padre supone, en algún sentido, un acto de confianza en el futuro. Cuando esa confianza se debilita, es lógico que muchas personas posterguen o incluso descarten ese proyecto”.

Las consecuencias. 

Las consecuencias de esta transformación exceden el plano privado. Menos nacimientos implican escuelas con menor matrícula, cambios en la demanda de servicios de salud materno-infantil, un mercado laboral con menos población joven en las próximas décadas y una presión creciente sobre los sistemas previsionales debido al envejecimiento demográfico. En otras palabras, decisiones que hoy parecen estrictamente individuales terminarán moldeando buena parte de la estructura económica y social del país durante la segunda mitad del siglo XXI.    

En ese contexto, la histórica caída de los nacimientos deja de ser solamente un dato estadístico para convertirse en la manifestación visible de una transformación cultural de largo alcance. Después de 25 años de seguimiento, el estudio de la Universidad Austral ofrece una conclusión que probablemente marcará buena parte del debate demográfico de los próximos años: la maternidad y la paternidad ya no ocupan el lugar central que tuvieron durante generaciones.




domingo, 5 de julio de 2026

De Amarillo a Violeta. El momento de Diego… @elprofesorcapomasi...

 De Amarillo a Violeta. El momento de Diego…


Gramática visual. Dibujo: Pablo Temes.

El cambio en el gabinete es más que una variación de estilos: se trata de una nueva centralidad. 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 05/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


Con la renuncia de Manuel Adorni el gobierno se ha sacado de encima un enorme problema. Tan grande era el lastre que representaba la cada vez más indefendible figura del exjefe de Gabinete, que resulta increíble que Javier y Karina Milei no se hayan dado cuenta antes de lo dañino que era Adorni para ellos mismos. De hecho, la gestión gubernamental estaba literalmente paralizada, algo que muchas otras figuras de peso en el oficialismo reconocían. 

Era imposible pensar negociaciones políticas de cualquier tipo tanto con propios como con ajenos. El ahora exfuncionario se había transformado en una especie de mancha venenosa. Nadie quería reunirse con él. Recuérdese, como muestra, el fallido encuentro para la foto con los senadores propios, al cual faltó nada menos que la jefa del bloque, Patricia Bullrich quien, por otra parte, había advertido que en el Congreso estaban los votos para aprobar una moción de censura que hubiera llevado a la dimisión forzosa del jefe de Gabinete. Este hecho –de haberse producido– hubiera dañado fuertemente a los hermanos Milei y a todo el gobierno. 

A su vez, Luis Caputo venía viendo en carne propia el impacto negativo que en la economía estaba dejando toda la situación. En sus conversaciones con diferentes referentes del mundo económico, reinaba en ellos una combinación de sorpresa y preocupación: sorpresa, porque nadie entendía la causa del empecinamiento de Javier Milei en exponerse a los efectos negativos del “Adornigate” y preocupación porque esto complicaba el futuro electoral de La Libertad Avanza, circunstancia clave para definir muchas de las futuras posible inversiones de capitales internacionales. 


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Diego Santilli es exactamente lo opuesto de su predecesor. Posee aptitud para el diálogo y tiene experiencia en el manejo de la “rosca” política. Tiene también ambiciones: la más conocida es la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Por lo tanto, si alguien no lo advirtió, hay que decir que es “casta pura”. Tiene, pues, un desafío enorme por delante. La eliminación del Ministerio del Interior es una clara muestra de la voluntad de los Milei de darle al jefe de Gabinete plenos poderes para erigirse en el protagonista exclusivo del diálogo y las negociaciones con los gobernadores. Esta centralidad en esa relación con los mandatarios provinciales ya la había llevado adelante Guillermo Francos durante su gestión como jefe de Gabinete. En ese período, se nombró ministro del Interior a Lisandro Catalán pero, el real pivote del manejo político con las provincias lo llevó adelante el mismo Francos.

Habrá, pues, dos vice jefaturas: una de Gabinete y otra de Interior: la primera la ocupará Ignacio Devitt, mientras que la segunda, estará a cargo de Gustavo Coria. Un detalle no menor: ambos responden a Karina MIlei. Es decir, serán sus comisarios políticos. Esto también es otra muestra de “casta pura” por parte del gobierno. Y, para ahondar aún más ese patrón de “casta”, véanse los primeros movimientos de Santilli que están vinculados al objetivo electoral del año próximo. He ahí, pues, la discusión por la eliminación de la Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y, en su defecto, la reimplantación de las colectoras, un verdadero mecanismo de trampa destinado a burlar la voluntad del electorado tantas veces repudiado y tantas veces usado por el peronismo en sus distintas vertientes para perpetuarse en el poder. Ésta no será la excepción.

El ex hombre del PRO tiene además otra cualidad que le otorga cierto blindaje en sus aspiraciones bonaerenses: es, en su origen, peronista. Un caso bastante similar al de Cristian Ritondo de pasado amarillo pero raigambre en el PJ. Muchos recuerdan su paso –sin demasiados sobresaltos– como ministro de Seguridad de María Eugenia Vidal. Los muchachos peronistas si algo saben bien, es a quién apuntar –y a quién no.
 

La otra figura del momento es Patricia Bullrich. Su experiencia le sirvió para salir ilesa dentro y fuera de La Libertad Avanza mientras duró la trama de las penurias de Adorni. Avisó, se diferenció y manejó los tiempos a su antojo. “La opinión pública sabe que Patricia tiene un recorrido camaleónico, pero hoy valora su valentía y su carácter por haberse plantado ante los vaivenes y las dudas de los hermanos Milei. Es vista como la mujer fuerte frente a Karina” -reflexionó un analista político que camina la calle y conoce las encuestas. 

Mas allá del color amarillo en algunos miembros del gabinete, el oficialismo se mantiene firme en sus límites con el PRO. En la ciudad de Buenos Aires ven como una utopía las intenciones de Jorge Macri de ser cabeza de fórmula con la Libertaria Pilar Ramírez o cualquier otra figura. Además, el vínculo entre los primos Macri no atraviesa un buen momento. A nivel nacional la receta es exactamente la misma: puede haber alianzas, sí; pero con la misma dinámica que en la contienda pasada. Esto es, los libertarios ocupando los primeros lugares en las listas y los aliados sean del PRO o de cualquier otro color político como furgón de cola. 

Resulta increíble cómo, desde los dos espacios, no han aprendido nada de las lecciones del pasado. Los mileístas podrían asegurar una elección complicada sobre todo en la provincia de Buenos Aires; y los macristas vuelven como el cántaro a la fuente para ser ninguneados al borde de la humillación. Lo único que podría torcer el escenario es que la economía llegue todavía más ajustada a un 2027 definitorio.




domingo, 28 de junio de 2026

Un desenlace inevitable… @elprofesorcapomasi...

Un desenlace inevitable…

La puerta se cerró detrás de ti... ¿Se cerró?. Dibujo: Pablo Temes.

Milei tardó demasiado en actuar: el escándalo del ex vocero terminó fracturando el frente interno.

© Escrito  por el Doctor Nelson Castro el domingo 28/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La salida de Manuel Adorni –más tarde que temprano– es la crónica de un desenlace inevitable. Es difícil entender por qué Javier Milei decidió enfrentar el costo político enorme de mantenerlo en el cargo durante tanto tiempo, especialmente a partir del momento en el reconoció que había mentido y había evadido el pago de sus obligaciones impositivas. Para un partido como La Libertad Avanza que pregona en sus bases una revolución moral, representó una fenomenal contradicción. No es el único partido político envuelto en una severa contradicción entre lo que dice y lo que hace. 

El PRO quedó envuelto esta semana en un aquelarre interno después de que el ex senador Esteban Bullrich presentó la renuncia a su afiliación. Lo hizo por medio de una carta, cuyo texto, de fuerte tono crítico, es demoledor. En la misiva, luego de recordar que fue uno de los fundadores del partido, señala: “Justamente por haber sido parte de esa construcción, siento hoy la obligación moral de ser coherente con aquellos valores fundacionales. Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen. No se trata de diferencias tácticas, ni de matices propios de cualquier fuerza política. Se trata de una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos”.

La carta de respuesta del PRO –definitivamente mala– dada por el diputado Fernando Andreis, que representa la voz de Mauricio Macri, no hace más que ahondar la falta de fundamentos para justificar un relativismo moral irrefutable. 

La crónica de lo sucedido en la semana que pasó mostró una realidad inocultable: el frente interno del gobierno está fracturado. La no concurrencia de Patricia Bullrich a la reunión –para la foto– convocada por el jefe de Gabinete fue una señal contundente de su disgusto con esta situación. A eso, se le agregó lo sucedido el martes. Ese día, la senadora había anunciado a los periodistas acreditados en el Congreso que Adorni no concurriría a cumplir con su obligación constitucional de presentar su informe ante los miembros de la Cámara alta el próximo jueves, 2 de julio. Su argumentación para justificar esta decisión no tuvo sinuosidades: “Lo iban a cachetear durante ocho horas”. 

En definitiva, terminaría siendo una carnicería política. Anoticiado de ello –y tras consultar con la hermana del presidente–, Adorni hizo saber que estaba dispuesto a concurrir al Senado a brindar su informe. Furiosa, la senadora oficialista estalló: “no se puede trabajar con pelotudos”, dijo a los cuatro vientos para que la escucharan bien.

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Las voces que conocen las entrañas del poder señalan que, finalmente, Javier Milei terminó dándose cuenta de cuán dañino estaba siendo para él en particular y para el gobierno en general la permanencia de Adorni. “Es un lastre que se hace cada día más pesado”, expresa una de esas voces. Otra, también cercana, señala que, en la semana, la imagen de Adorni quedó emparentada con la de Martín Insaurralde, haciendo referencia a los videos publicados por Diego Cabot en LN+ en los que Jesica Cirio se pasea por el vestidor de la casa que compartía con el ex intendente de Lomas de Zamora abriendo cajones y mostrando los muchos paquetes llenos de dólares en envoltorios termosellados.

Insaurralde es un personaje de alta significación dentro del kirchnerismo bonaerense, en especial de ese entramado con visos surrealistas a los que nos tiene acostumbrados el Gran Buenos Aires. Es un típico representante de los barones de ese baluarte del peronismo que ha sentado sus reales en ese territorio indómito para el resto de las fuerzas políticas vernáculas. 

El ex intendente de Lomas de Zamora es un protegido de Cristina Fernández de Kirchner y de su hijo Máximo, sustentado por La Campora. 

En ese universo de dispendio en el que se venía moviendo el exvocero presidencial, impactó al interior del oficialismo la información dada por Romina Manguel sobre la compra de un flipper de colección de Los Locos Adams, destinado a la casa de Adorni en el country Indio Cuá, valuado en 8.000 dólares. Vale recordar que el comportamiento del ex columnista económico ya había tocado el absurdo pocos días antes cuando se supo de sus gastos en sábanas y blanquería en general por otros cuantos millones de pesos. Adorni no dejó una por hacer. 

Así pues, la tarde-noche del viernes, la Casa Rosada fue un hervidero. La secretaria general de la Presidencia puso en marcha los mecanismos para acabar con este embrollo. Es lo que les comunicó a Diego Santilli y a Martín Menem en las reuniones que mantuvo con ellos, en la que se pergeñó la forma de darle al hecho un contenido almibarado. Se armó, pues, un relato según el cual, el motivo de la salida de Adorni es cuidarlo a él y a su familia. La verdad es que, si eso hubiera sido así, se debería haber procedido antes. Mucho antes. Si hay un daño evidente y profundo es a la esfera familiar del jefe de Gabinete, a la que, con sus inconductas, dejó expuesta no sólo a la crítica de la opinión pública sino también a la investigación de la Justicia. 

Al cierre de esta columna, el jefe de estado se encontraba reunido con Adorni para escucharlo –una vez más- y tomar una decisión final.

Aunque la salida fuera el camino elegido, el daño producido a la gestión es, a esta altura, irreparable.