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martes, 23 de junio de 2026

La interna que no cierra… @elprofesorcapomasi,,,

 La interna que no cierra…

Mi pobre angelito. Dibujo: Pablo Temes.

Milei blinda a Adorni de la amenaza de censura en el Senado, mientras Ravier asume como vocero.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro, el domingo 21/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

Al Gobierno se le está haciendo cada vez más difícil defender a Manuel Adorni, cuya situación se complica día tras día. Lo que resulta increíble es que el Presidente no se dé cuenta de que el Adornigate lo está afectando principalmente a él, ya que, al defenderlo, termina deteriorando su figura. “Adorni no mintió”, expresó Milei en un posteo de estos días. Esta es una afirmación falsa. Adorni no sólo reconoció que mintió. También confesó que evadió el pago de impuestos, es decir, que admitió haber cometido un delito.

Nada de esto parece alterar la férrea postura del jefe de Estado que redobló la apuesta primero invitándolo a Adorni a una reunión en la Residencia de Olivos el viernes, y luego a participar en el acto que, por el Día de la Bandera, ayer se llevó a cabo en Rosario. El elenco estable de funcionarios que tuvieron que posar junto al exvocero se mantuvo a pesar del disgusto de varios de ellos. Sólo la Vicepresidenta Victoria Villarruel se diferenció con una declaración tajante: “Es un acto patrio, no es un acto para apoyar a Adorni y no hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni. Me parece que no era el lugar para hacer ningún apoyo”, aseguró.

La situación interna es explosiva ya que involucra prácticamente a todo el Gabinete. En el Congreso, defenderlo es cada vez más difícil para el oficialismo. Ya no es sólo la vicepresidenta. Hay más legisladores que tienen una postura crítica hacia el jefe de Gabinete. Una de los que alerta sobre esto es Patricia Bullrich, cuyo desagrado con Adorni es total. La jefa del Bloque de la Libertad Avanza viene advirtiendo sobre las posibilidades cada vez más ciertas de que se lleve adelante un proceso de censura contra el jefe de Gabinete. Este recurso está contemplado en el artículo 101 de la Constitución aprobada y sancionada en 1994. Se lee allí: “El jefe de gabinete de ministros debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de sus Cámaras, para informar de la marcha del gobierno, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 71. Puede ser interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura, por el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera de las Cámaras, y ser removido por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras”. De prosperar una moción de censura contra el jefe de Gabinete, sería la primera vez en la historia argentina que acontecería un hecho de tamaña envergadura institucional. Un detalle relevante: el término mayoría absoluta es importante porque representa la mitad más uno de los miembros de un cuerpo legislativo. En el Senado el número mínimo para alcanzarla es 37. Y, hoy en día, la oposición podría alcanzar ese número de votos. Esto es lo que advirtió la senadora Bullrich a los hermanos Milei.

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A propósito de los hermanos Milei, si algo faltaba para recalentar el ambiente de mala onda y desprecio del Presidente, estuvo la declaración de la madre de la vicepresidenta, Dian de Stefani, quien señaló: me dijo que (al país) lo gobierna la hermana (sic).

El viernes, el jefe de Gabinete de Ministros dejó de ser el vocero presidencial. En su reemplazo fue designado Adrián Ravier. El nombramiento causó sorpresa en algunos y estupor en otros aliados. En la oposición kirchnerista, en cambio, produjo delectación. Fue cuestión de minutos la que le tomó al universo K reflotar las disputas que supieron tener Milei y Ravier en los tiempos en los cuales, el hoy Presidente, fatigaba los estudios de televisión en calidad de panelista. “Diego, el caso del excelentísimo Dr. Ravier es la combinación del uso de la falacia del hombre de paja, poco rigor académico por sus falencias matemáticas que llevan a que sea inconsistente en sus afirmaciones y contaminación emocional en las críticas. Da mucha pena…”, le decía a su exsocio Diego Giacomini en este mensaje del 1 de mayo de 2018. “Ravier carece de velocidad mental para ser parte de un debate de TV. Es lento y poco formado. Mirás sus videos y tarda mucho tiempo para dar argumentos básicos. Eso denota además poco conocimiento. De hecho, es flojo en microeconomía y matemáticas y se nota mucho”, agregó.

“Dice Milei que fui oficinista de Macri. Jamás pisé sus oficinas. Lo defendí desde afuera cuando entendí que su propuesta era superior que la alternativa. Milei sí se sentó con Sturzenegger, responsable técnico del fracaso. También se sentó con la gente de Alberto. Ignorado siempre”, dijo Ravier en un texto del 7 de marzo de 2020. Luego se amigaron y escribieron un libro juntos: “La batalla por la macroeconomía: El debate entre Keynes, Friedman, Lucas y Hayek”.

Los que conocen las entrañas de este gobierno expresan que el objetivo del flamante vocero es ayudar a cerrar la feroz pelea entre Karina Milei y Santiago Caputo. ¿Podrá? ¿O terminará siendo una misión imposible? El presidente delegó una tarea que él mismo no pudo o no quiso resolver.

Los vaivenes de las relaciones amor-odio no son propiedad exclusiva de Javier Milei. Muy por el contrario, abundan en todo el arco político. La más notable de estas semanas ha sido la de Miguel Ángel Pichetto visitando a CFK y, entre las más resonantes de los últimos años, imposible dejar de mencionar la sucedida entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner quienes, luego de decirse de todo, terminaron “reconciliándose” y conformando la desastrosa fórmula que ganó las elecciones presidenciales en 2019. Sí, Milei- Patricia Bullrich es otro ejemplo reciente de la magia de la política. La política mal entendida, claro está.

Si el Adornigate duró demasiado tiempo a un costo demasiado alto, ¿qué decir de la interna madre que arrastra el gobierno prácticamente desde sus inicios?

La economía doméstica no capitaliza el derrame –insuficiente– que debería desparramar la macro como para que funcionarios de peso sigan dándose el gusto de perder tiempo y energía en internas banales.

Una gran parte de la sociedad que está haciendo un esfuerzo titánico para sostenerse, ha demostrado una madurez muy superior a la de sus dirigentes. La paciencia no es infinita.



lunes, 22 de junio de 2026

El peronismo escribió su carta de suicidio en Parque Lezama… @elprofesorcapomasi...

 El peronismo escribió su carta de suicidio en Parque Lezama…

El peronismo escribió su carta de suicidio en Parque Lezama.

El acto dejó al descubierto la profundidad de la interna peronista y la estrategia del kirchnerismo para reordenar el espacio. A casi un año de la detención de Cristina Kirchner, la disputa por el liderazgo opositor volvió a ocupar el centro de la escena.

© Escrito por Jorge Fontevecchia el lunes 22/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

La novela "Sobre héroes y tumbas" escrita por Ernesto Sábato y publicada en 1961 está compuesta por tres historias que se alternan dentro del mismo libro. Un paranoico que escribe una extraña teoría en la que los ciegos realizan una conspiración para conquistar el mundo, su hija que tiene un tortuoso romance con un joven que va camino al desastre y una crónica histórica sobre el traslado de los restos del general Juan Lavalle que inscribe la historia de perpetuo enfrentamiento de nuestro país. Todas las líneas narrativas se unen en un crimen que sintetiza una visión trágica que la obra transmite sobre el país y las relaciones humanas. Gran parte de la novela sucede en Parque Lezama, frente a los “pensativos leones” según los describe Sábato. Esta novela, la del kirchnerismo dirigiéndose a toda velocidad a su autodestrucción y, de paso, arrastrando al resto del peronismo, tiene el mismo tema que la obra cumbre de Sábato y por las piruetas de la relación entre ficción y realidad, tuvo en el mismo Parque Lezama su arena donde los personajes cavan su propia tumba.

Al cumplirse un año de la detención de Cristina Kirchner, La Cámpora impulsó un acto del peronismo del que participaron gobernadores, intendentes y dirigentes nacionales de diferentes vertientes justicialistas, como Guillermo Moreno y Juan Grabois. El acto, en el que el único orador fue Máximo Kirchner, terminó expresando que Cristina Kirchner no solo debería estar libre, sino que debería ser la candidata del PJ. Desde el entorno de Máximo Kirchner plantean que no descartan que el candidato presidencial del peronismo sea el propio hijo de Cristina, que una vez asumido se dedicaría a indultar a su madre para que luego se presente ella y gane las elecciones. Justamente, Máximo Kirchner, el líder de La Cámpora, se propone como una reedición de lo hecho por el Cámpora original, reeditando las palabras de aquella elección. El eslogan sería: "Máximo al Gobierno (y al indulto), Cristina al poder".

Pero estos no son los tiempos de la vuelta de Perón y la presidencia de Cámpora. En aquellos años el peronismo era imbatible: nunca había perdido una elección. Ahora acarrea varias derrotas, y prácticamente la mitad del país opina que Cristina está detenida correctamente porque el período kirchnerista estuvo signado por la corrupción. Una lista que haga foco en la libertad de Cristina y en la figura de Máximo Kirchner como la de un delegado aspira a retener solo el núcleo duro del kirchnerismo: no dialoga con otros sectores de la sociedad que tienen una agenda de centro o centroderecha y que hoy no están conformes con Milei.

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En resumidas cuentas, una candidatura camporista con el eje en "Cristina Libre" es dividir al peronismo, ya que ni el kicillofismo ni el peronismo federal reunido en Parque Norte piensan así y, por consiguiente, es regalarle la reelección a Milei, quien gracias a la estabilidad de la inflación y a la baja del riesgo país puede endeudarse para meter su propio plan platita de cara al 2027. Y si Milei ya tiene una aprobación del 40% y el peronismo sigue dividido, se acerca a ganar, incluso en primera vuelta.

Esto aniquilaría al peronismo frente a todos sus seguidores, que entenderían que el PJ ya no sirve para tratar de defender sus intereses o aspiraciones sociales.

Ya vimos cómo la UCR, un partido centenario que se fragmentó por solo defender sus posiciones ocupadas en el Estado, perdió todo el rumbo y la identidad. Esto mismo puede pasarle al peronismo, un partido que se habla solo a sí mismo y lo único que discute es quién es la conducción, los lugares en listas o la libertad de una líder que paga por el carácter inexplicable del creciente patrimonio matrimonial y el de allegados como Lázaro Báez, a todas luces un testaferro de Néstor Kirchner. Esto no significa que el proceso judicial que culminó con Cristina presa haya estado exento de controversias. Sin embargo, desde el sentido común de los argentinos, es difícil sostener que no hubo un aceitado sistema de corrupción en el kirchnerismo y que la sociedad acepte que eso debe mirarse a un lado para que el peronismo le gane a Milei no parece ser el pensamiento de la mayoría de la sociedad necesaria para ganar la elección.

Del otro lado, Milei le plantea al sector no kirchnerista de los argentinos que deben tolerar sus avances antidemocráticos y evidentes casos de corrupción para que no gane el kirchnerismo. Una patria extorsionada y avanzando a una tragedia, digna cuna de "Sobre héroes y tumbas", una novela que describe con maestría.

La falta de debates sobre cómo resolver los problemas económicos o siquiera construir la mayoría electoral para ganarle a Milei se vio en el acto de Parque Lezama, fundamentalmente cuando Máximo cruzó duramente al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, vamos a escucharlo.

Si durante el kirchnerismo, Cristina había publicado “Sinceramente”, que reivindicaba sus mandatos y se autocritica por no haber apoyado al feminismo en sus orígenes, vinculándose al movimiento masivo por el derecho al aborto que ella bloqueó durante sus ocho años de mandato y La Cámpora estaba enfocada en construir la alquimia electoral para ganarle a Macri, ahora se retrocedió a una noción aún más elemental: Cristina libre. Esa es la consigna que para ellos sintetiza la salida del país. Si Cristina está libre, podrá conducir al peronismo hacia una victoria y al país hacia su recuperación. La realidad es que Cristina estaba libre hasta hace muy poco y postuló a Alberto Fernández, luego le hizo una interna permanente y la conclusión fue un gobierno que frustró a la mayoría y finalmente ganó Milei.

“Cristina libre” es una consigna que solo contiene al núcleo duro del kirchnerismo y a nadie más, y las elecciones se tratan de contener a la mayoría.

De la otra vereda de la interna en el kicillofismo, la legisladora porteña Berenice Iañez en una charla llamada “Cátedra Libre Hebe Bonafini” dijo que el peronismo no puede conducirse desde el “balcón shakesperiano” de San José 1111 y los militantes peronistas no pueden ser Romeos y Julietas intentando un imposible. De vuelta, la alusión a la literatura trágica.

Escuchemos el tramo final del discurso de la legisladora kicillofista.

Kicillof tiene desafíos muy grandes por delante. Si rompe con el kirchnerismo, puede ser visto como quien destruyó las posibilidades del PJ para ganarle a Milei y si sigue unido a la Cámpora deberá pelear hasta último momento por ser el candidato del peronismo y se le complicará para atraer a otros sectores que representen a los argentinos que no son ni mileistas ni kirchneristas, sin los cuales no se le gana a Milei. Desde el entorno del gobernador se piensa en Llaryora o algún gobernador del peronismo no kirchnerista como candidato a vicepresidente en la fórmula.

Por otro lado, el kirchnerismo no plantea ir a unas PASO. Quiere que el resto se subordine, algo que no tiene forma de imponer, aunque siempre puede romper el peronismo y así generar su derrota.

La gran pregunta es: ¿el kirchnerismo realmente entiende lo que está sucediendo y tiene un as bajo la manga o están tan aislados de la realidad y en su propia narrativa que no perciben el daño político que le infligen al peronismo? Difícil saberlo, pero es probable que la prisión de Cristina esté generando un proceso de aislamiento en ese espacio político que los haga sacar conclusiones alejadas de la realidad. Algo peligroso para el conjunto de la oposición dado el peso que aún tienen.

En 1897, Émile Durkheim publicó "El suicidio", uno de los textos fundacionales de la sociología moderna. Su gesto fue revolucionario: tomó un acto que parecía el más íntimo y personal de todos —quitarse la propia vida— y demostró que obedecía a causas sociales mensurables. Detrás de cada suicidio individual, Durkheim encontró estructuras colectivas: el grado de integración de una persona en su comunidad, el nivel de regulación que esa comunidad ejercía sobre ella. Así construyó su célebre tipología: el suicidio egoísta, el altruista, el anómico y el fatalista, cada uno revelando una forma distinta en que la tensión entre individuo y sociedad puede volverse insoportable.

Lo que sigue es un ejercicio de transposición conceptual. Utilizamos las categorías de Durkheim en sentido estrictamente metafórico y con fines analíticos: no para hablar de muerte literal, sino de destrucción simbólica de carreras, liderazgos, partidos y proyectos políticos. Durkheim nunca aplicó su tipología de esta manera, y sería un error metodológico confundir ambos planos. Pero si se acepta la metáfora del "suicidio político" —la autodestrucción voluntaria o semivoluntaria de un proyecto colectivo—, su esquema resulta notablemente sugerente.

El suicidio político egoísta: sería el caso de líderes que terminan aislándose de su propia base social, pierden contacto con sus aliados y toman decisiones que destruyen el proyecto. La analogía con Durkheim es directa: una pérdida de integración, el dirigente deja de estar conectado con la comunidad política que le daba sustento. Richard Nixon durante el escándalo Watergate es el ejemplo más citado; también ciertos líderes revolucionarios que, una vez en el poder, se distanciaron de las organizaciones que los habían sostenido.

Máximo Kirchner en Parque Lezama: "No terminemos con un presidente peor que el actual"

El suicidio político anómico: probablemente el más frecuente. Se produce cuando un partido o liderazgo pierde las reglas que le daban identidad: las contradicciones internas se vuelven tan grandes que el proyecto termina desintegrándose. La analogía con Durkheim es muy directa: las normas que organizaban la acción colectiva dejan de ser creíbles. La crisis final de la Unión Soviética bajo Gorbachov suele interpretarse en esta clave —las viejas reglas habían dejado de funcionar y las nuevas aún no existían—, al igual que numerosos partidos tradicionales europeos que perdieron identidad ideológica tras cambios sociales acelerados.

El suicidio político fatalista, el caso opuesto: organizaciones tan rígidas que terminan destruyéndose por incapacidad de adaptación. Regímenes autoritarios incapaces de reformarse, partidos excesivamente disciplinados que expulsan toda renovación y terminan marginalizados. La sobreabundancia de reglas asfixia la vitalidad del proyecto.

El suicidio político por líder carismático: aquí aparece algo que Durkheim no desarrolló y que se acerca más a Max Weber. Algunos líderes construyen un movimiento tan dependiente de su propia figura que impiden la aparición de sucesores. Mientras viven parecen fortalecer el proyecto, pero a largo plazo lo debilitan. Perón en algunos análisis sobre la sucesión del peronismo, Chávez respecto de la dependencia del liderazgo personal, De Gaulle respecto del gaullismo clásico. Paradójicamente, el líder no destruye el movimiento por falta de autoridad, sino por exceso de centralidad.

De alguna manera, todas estas categorías están presentes en el paciente kirchnerista. Está aislado de la realidad, pierde el sentido que le da identidad, que es pelear por los que menos tienen. Es una organización demasiado rígida y verticalista y tiene una líder carismática que está presa y no puede ser candidata. Todos estos elementos hacen síntesis y los proyectan a una política suicida para sí mismos y al tener peso dentro del peronismo, para el conjunto del PJ. A su vez, como el justicialismo es la porción más importante de la oposición, la posibilidad de que haya un gobierno que no sea de extrema derecha se aleja cada vez que ellos avanzan trágicamente a su final. El acto en Parque Lezama son esos hechos de la historia que pasan bajo el radar, que tienen poco impacto en la opinión pública pero son decisivos.

Haciendo otra transposición conceptual, reiteramos, solo a fines de explicar nuestro punto, en el psicoanálisis parte de la conducta del suicida antes de su acto se denomina acting out. Para Lacan, el acting out es un mensaje dirigido al Otro: el sujeto actúa, pero hay un destinatario implícito, una demanda cifrada que pide ser leída. "El acting out es una transferencia salvaje", sostuvo en el Seminario X sobre la Angustia. ¿Lo del kirchnerismo es una suerte de acting out en el que le señalan al resto de la oposición que son capaces de permitir el triunfo de Milei si no se los contiene en un proyecto que les dé lugar? Es decir, ¿finalmente el kirchnerismo amenaza con la creciente destrucción del país que implicaría un nuevo gobierno de Milei para evitar ser desplazados totalmente de la política nacional? En ese caso, Kicillof debe probarse como un verdadero líder y contener al kirchnerismo para que no arrastre al conjunto del país a un nuevo período mileísta, pero debe hacerlo de tal manera, que Cristina no lo vuelva un nuevo Alberto, porque en ese caso ni siquiera podría ganar las elecciones.

Siempre puede haber nuevas opciones y el pueblo argentino, incluso parte del que apoya al kirchnerismo puede advertir que se avanza inexorablemente a un desastre y apoyar a otros candidatos. Esperemos que así sea. Hoy la consigna que se repite en La Cámpora de “Nada sin Cristina” significa en lo concreto un “Todo con Milei”.

Encuesta: el peronismo bonaerense ya tiene un candidato favorito de cara a 2027

Sabemos bien que muchas personas pueden estar atravesando problemas que generen la idea de terminar con su vida, en ningún momento de esta columna la intención fue faltarle el respeto al dolor de nadie. La realidad es que la dirección que toma el kirchnerismo y el destino que puede llevar al conjunto de la oposición y en alguna medida al país hace que no hayamos encontrado otra palabra mejor que explique el carácter trágico del momento político.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

MV/ff.




domingo, 14 de junio de 2026

Adorni no es el único… @el profesorcapomasi...

 Adorni no es el único…



Mi pobre angelito, Federico Sturzenegger. Dibujo: Pablo Temes.
 

Son muchos los funcionarios del oficialismo que tomaron el beneficio del blanqueo del Gobierno. 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el sábado 13/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

Cuando, durante la campaña electoral de 2023 y en su discurso de asunción del 10 de diciembre de ese año, Javier Milei reafirmó con insistencia el fin de la corrupción y de la casta, generó una expectativa real en la mayoría de la ciudadanía harta de las conductas de funcionarios que llegan al poder con el único propósito de acceder a privilegios y enriquecerse. El Adornigate ha terminado de un modo brutal con toda esa esperanza, la que ha quedado reducida –una vez más– a una vana ilusión.

Es menester decirlo con todas las letras: Manuel Adorni mintió y evadió el pago de sus impuestos. Evadir el pago de los impuestos es un delito. Por lo tanto, Manuel Adorni es un mentiroso y un delincuente. Recuérdese que el empresario kirchnerista Cristóbal López fue preso por evadir. Y, más atrás en la historia, sobresale el caso del famoso y temible capo mafia Alphonse Capone –Al Capone– fue preso por evadir impuestos. Surge de la narración de los hechos de Adorni, que su condición de evasor fue mantenida en el tiempo hasta llegar al turno del gobierno del cual forma parte. Es decir que dejó pasar el blanqueo decretado durante la presidencia de Mauricio Macri. Al blanqueo dispuesto por el actual gobierno, el jefe de Gabinete no podía entrar porque se lo impedía su condición de funcionario público, para quienes esa posibilidad estaba vedada.

Por eso, lo hizo recién el miércoles último –en el régimen de la Ley 2779 - Ley de Inocencia Fiscal– al cual se han acogido varios funcionarios. Esto ha dado pie a una candente polémica que el Adornigate no ha hecho otra cosa que recalentar. Entre los funcionarios beneficiados por esta ley están: el Ministro de Desregulación y Transformación de Estado Federico Sturzenegger, el documentalista oficialista Santiago Oría, empeñado en una cruzada fatua y sin destino contra los periodistas; el jefe de la ARCA, Andrés Vázquez; el ex titular del ARCA, Juan Pazos; el senador oficialista José Benegas Lynch; el economista y senador libertario, que votó la ley, Agustín Monteverde y el embajador ante la Unión Europea y Bélgica, Fernando Iglesias, el economista y conductor de la TV Pública Antonio Aracre; el asesor presidencial Manuel Vidal; el asesor del Ministerio de Economía y director del BICE, Felipe Núñez; y la titular de la Unidad Gabinete de Asesores de Adorni, Aimé “Meme” Vázquez. 

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En un recordado mensaje en la Red Social X, el jefe de Gabinete expresó: “La ley de inocencia fiscal probablemente sea una de las leyes que quede en la historia grande de nuestro país: aún no se toma la real dimensión de todo lo que implica. Dios bendiga a la República Argentina. Fin”. Se ve que estaba necesitando esa bendición. “Todo lo que tiene que estar declarado está correctamente declarado, está todo impecable, lo demás son coyunturas en las que yo no voy a entrar, ni ahora ni nunca, porque tampoco lo he hecho antes. Gracias”, había dicho en la conferencia de prensa del 25 de marzo. Ahora está claro que era todo mentira.

Respecto del ministro de Desregulación, en su entorno aclaran que nada de ilegal hay en lo que hizo, sino que decidió realizar la presentación de su declaración de Ganancias a través de esta metodología permitida por esta controvertida ley.

La incomodidad –por utilizar una palabra elegante– de los miembros del gabinete es indisimulable. Su silencio cómplice, también. Nadie olvida que fueron obligados por Karina a sentarse en primera fila durante la así llamada conferencia de prensa de marzo. A ese elenco que integraron, entre otros, el ministro de Economía, Luis Caputo, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, el ya citado Sturzenegger, el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el secretario de Comunicación, Javier Lanari, y el asesor presidencial, Santiago Caputo, Adorni también le mintió.

El silencio del PRO –principal aliado del Gobierno– se rompió finalmente en la tarde del viernes. El pedido a Milei para que “defienda el cambio y no a Adorni”, representa también el pensamiento de muchos dentro del oficialismo. Patricia Bullrich –una de las más incómodas– lo dijo con todas las letras: “Esto es más que un error, es una omisión ética”. Le faltó agregar algo: es, además, un delito. Parte del peronismo cordobés ya avisó que no será tan colaborativo si siguen sosteniendo al exvocero presidencial. El daño generado hasta aquí puede seguir en aumento.

La incertidumbre crece en ese valle de pasiones abundante en desconfianza y enconos personales que se vive en el Gobierno. Hay, asimismo, un interrogante: quién podría suceder a Adorni. Y allí, se entra en el mundo de las tinieblas en el que el enfrentamiento entre Karina Milei y Santiago Caputo se hace más encarnizado.

En la Justicia las declaraciones y la presentación del jefe de Gabinete no satisficieron. Prima facie, ninguno de los vinculados a la investigación de la causa, le creyeron. “No le cierra el blanco”, explican muchos tras los primeros análisis de lo presentado por el jefe de Gabinete. “Parece una declaración armada de adelante hacia atrás. El primer punto es el origen de los fondos. Eso constituye el núcleo a partir del cual se edificó esta historia con ribetes de fábula.

Las buenas noticias de la macroeconomía –baja del índice de inflación al 2,1% y el descenso del riesgo país por debajo de los 500 puntos– se las llevó puestas el Adornigate. Por si no quedó claro: Manuel Adorni demostró ser un mentiroso y confesó ser un evasor, es decir, un delincuente, algo de lo cual Javier Milei no parece querer anoticiarse. Qué disociación con la realidad. Fin.




domingo, 7 de junio de 2026

Corrupción, telón de fondo - Karina no banca a la Piba... @elprofesorcapomasi...

 Corrupción, telón de fondo - Karina no banca a la Piba...

 

Karina. Dibujo: Pablo Temes.

Las diferencias entre Bullrich y el círculo íntimo presidencial.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro domingo 07-06-2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“Otra semana cuesta arriba apagando incendios. Ya vendrá la calma” –reflexionó un libertario acostumbrado a los vaivenes internos–. La foto que el miércoles se hizo pública desde el Gobierno mostraba juntas a Patricia Bullrich y a Karina Milei, un recurso utilizado en otros casos –también por otros gobiernos– en la antesala de rupturas prácticamente anunciadas. Nadie sabe con certeza qué ocurrirá con la senadora nacional que, al día de hoy, desvela a una parte del oficialismo. Sin embargo, lo que no deja lugar a dudas, es el ensañamiento de la hermana del presidente con quien ve desde hace ya bastante tiempo como una posible competidora con poder de fuego suficiente para alimentar un electorado propio. 

Repasemos. Declaración jurada de Manuel Adorni. Bullrich exigió públicamente que el jefe de Gabinete presentara de inmediato su declaración jurada patrimonial. No sólo eso, ella misma lo hizo en un gesto evidente de desacuerdo con el manejo que la Casa Rosada estaba haciendo del tema. Las PASO. La exministra de Seguridad, al ver que no se reunirían los votos suficientes para la eliminación definitiva de las primarias o la suspensión temporal, habría explorado un postura intermedia que no era del agrado de Karina Milei quien prefería ir por todo mas allá de que la política -y la matemática- le indicaba lo contrario. Pliego de la jueza María Verónica Michelli. Un paso decisivo. El Gobierno pidió retirar el pliego de Michelli –candidata a jueza y cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, que investigó a fondo el escándalo $Libra– por razones políticas. Bullrich se negó a acompañar el pedido, invocando “objeción de conciencia”. Ofreció –incluso– su renuncia a la jefatura de bloque, acto que fue rechazado por el propio presidente para no escalar el conflicto. En plena sesión, Patricia Bullrich se abstuvo y explicó ante el micrófono su accionar. La oposición, envalentonada y con el oportunismo kirchnerista, aprobó sobre tablas el expediente por 44 votos a favor, 18 en contra y apenas 2 abstenciones. Un sapo que para muchos fue difícil de digerir.

En el medio de la vorágine de los avatares de las internas del gobierno, la corrupción sigue ocupando un lugar importante en la agenda política vernácula. Esta semana estuvo marcada por dos hechos significativos. Uno de ellos, pertenece al más estricto presente: el caso Arsat; el otro, al pasado: La causa Cuadernos.

El caso Arsat tiene como principal acusado a Facundo Leal, extitular de Arsat a lo largo del gobierno de Alberto Fernández, quien fue designado increíblemente como titular del Organismo Regular del Sistema Nacional Aeroportuario (Orsna), cargo que ocupó hasta enero pasado. Cuando se allanaron sus domicilios, como consecuencia de una investigación abierta por el robo de cables de los depósitos de Arsat, los efectivos policiales se encontraron con más de 2.400.000 dólares, monedas extranjeras, equipamiento sofisticado para espionaje y drogas. ¿Cómo es que este individuo pudo formar parte de un Gobierno que dice hacer de la decencia un evangelio?

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El otro hecho muy importante y de valor decisivo, sucedió en la causa de los cuadernos de Centeno: fue la declaración de Roberto Lavagana, quien fuera ministro de Economía de los primeros dos años del gobierno de Néstor Kirchner. Frente al tribunal integrado por los jueces, Lavagna denunció que se pagaron sobreprecios del 20% en las obras de vialidad, confirmando así algo que había denunciado hace 21 años en un discurso ante unos 500 empresarios que se habían reunido en la convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción, a los que en los corrillos del mundo de los poderes políticos y económicos ya entonces se la aludía como la Cámara Argentina de la Corrupción. “Hay un cierto grado de cartelización entre las empresas que construyen las obras públicas que hace el Estado, con los sobreprecios que ello implica”, dijo el en aquel tiempo ministro ante quienes lo escuchaban y miraban impertérritos. Y, para que quedara bien claro, agregó: El caso de Vialidad es bien conocido por ustedes y saben que está siendo investigado por Defensa de la Competencia e incluso por el Banco Mundial. Ese discurso fue un mazazo para Néstor Kirchner quien, tres días después –y sin ningún tipo de disimulo– le pidió la renuncia a Lavagna a quien echó del gobierno. Habrá que preguntarle al ex-ministro por qué calló esta confirmación durante 21 años.

No es casual que la columna de hoy 7 de junio, Día del Periodista, cierre con la mención de dos hechos de corrupción, el primero del presente y el segundo del pasado. En el caso Arsat, viene siendo el periodismo el que lo está develando y ampliando en toda su dimensión. En la causa Cuadernos ha sido Diego Cabot con su equipo de investigación integrado por Candela Ini, y Santiago Nasara, los que descubrieron el caso. Como reza la famosa frase: “El periodismo honesto es un instrumento clave para hacer a las sociedades más plurales y transparentes”. Es algo de lo que la Argentina tiene una desesperante necesidad –le guste o no– a los que habitan los rincones del poder.





domingo, 31 de mayo de 2026

El costo de no escuchar… @elprofesorcapomasi...

El costo de no escuchar…

Rodillera oficial. Dibujo: Pablo Temes.

Internas libertarias, Adorni y ataques a la prensa: las dificultades de Milei para ordenar al Gobierno.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 31/05/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


La homilía que pronunció el arzobispo de la ciudad de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, durante el tedeum del 25 de mayo en la Catedral fue impecable. Su texto describió a la perfección la esencia de la problemática de la dirigencia política argentina: la falta de diálogo. Y, en esto, hay que ser preciso con lo que significa exactamente la expresión “falta de diálogo”, en el contexto de la actividad política. Para decirlo con claridad: dialogar no consiste sólo en conversar con alguien sino en escucharlo. Esta es la base de la discusión, tomando la acepción segunda del Diccionario de la Real Academia Española, que reza así: análisis o comparación de los resultados de una investigación, a la luz de otros existentes o posibles. 

En la entrevista que al día siguiente le concedió a Eduardo Feinmann en su programa de Radio Mitre, Javier Milei mostró haber comprendido la dimensión de ese mensaje con las críticas que le incumben a su gestión de gobierno. En consonancia con el reconocimiento de la importancia del diálogo, se preguntó con quién hacerlo. Ese es un interrogante porque son muchos los que desde otros sectores de la estructura dirigencial –con el kirchnerismo a la cabeza– exhiben también una notable incapacidad para prestarle atención al que piensa diferente. Un mal de estos y otros tiempos. 

En la trastienda, hubo voces del oficialismo que se encargaron de darle visibilidad a su propia molestia con el arzobispo. “No pude estar presente en el Tedeum, pero seguramente García Cuerva se refería este tipo de violencia en las redes”, señaló el ministro de Economía, haciendo referencia a un mensaje en la red social X en el que un usuario profirió un insulto contra el presidente a quien en una foto se lo ve portando un kipá y una escarapela doble, es decir, de la Argentina y de Israel. Le asiste a Caputo la razón en eso. Pero, para ser ecuánime y darle envergadura moral a su señalamiento, debería tener igual actitud hacia aquellos que desde las filas de La Libertad Avanza tienen las mismas actitudes con quienes no comparten su pensamiento. Hay que recordarle que el mismísimo Milei le da aire en sus redes a la expresión “No odiamos lo suficiente a los periodistas” y que la maquinaria tuitera de las Fuerzas del cielo tampoco muestra muchas aptitudes para el intercambio de opiniones y puntos de vista.

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Milei, go home: elpresidente fue invitado oficialmente a celebrar el 4 de julio en Estados Unidos. 

La inquina contra los periodistas tiene ya la dimensión de una obsesión. Es lo mismo que hacía Cristina Fernández de Kirchner en los días de su apogeo. Se ve que el oficialismo de hoy no aprendió nada de aquel pasado de fracasos en los que se creyó que teniendo de enemigo al periodismo honesto podrían tapar los problemas del país. Desaprovechan así las buenas noticias en lo macroeconómico y el hecho de que, el propio Milei, reconoce cuando lo atraviesa algún oasis de serenidad que esa bonanza no ha llegado al bolsillo del ciudadano y ciudadana de a pie. 

La falta de diálogo se extiende a la interna del gobierno en la que Karina Milei no cesa en su empeño por generar inquina y dividir aguas. Que el lunes no le haya permitido el ingreso al Cabildo a Patricia Bullrich habla de por sí del enfermizo pensamiento de la hermana del Presidente. Se nota que la ve a la senadora como una rival a alguno de sus proyectos. Uno de ellos era Manuel Andorni como candidato a jefe de Gobierno. Eso ya no corre más. ¿Será que la senadora es una potencial postulante a la que no ve con buenos ojos? Sería más sencillo recriminarle –con razón– su propia torpeza al ex vocero que no dejó error –y posibles delitos– por cometer. “Si no lo echan por corrupto deberían correrlo por boludo”, se queja con ironía un libertario de la primera hora –hoy en desgracia– que no termina de creer cómo un problema que podría haberse resuelto en cuestión de días terminó dominando la agenda pública de los últimos dos meses. ¡Alerta spoiler! Esta semana el tema volverá fuerte a las portadas de los medios ya que, si bien los plazos legales para la presentación de la declaración jurada aún no han vencido, desde el gobierno habían señalado los primeros días de junio como plazo para hacerlo. Ya no se trata sólo de un tema legal; es más bien un estándar moral y ético que desafía los límites del sentido común. Manuel Adorni hizo las cosas mal y ya no importa qué pueda pasar de aquí en más. 

Hay, en el fondo, un problema de liderazgo que afecta al propio Presidente. El caso Adorni como así también el tenor de las discusiones y peleas internas que se ventilan a cielo abierto, son una muestra de la incapacidad de Javier Milei para ponerles un punto final. Las peleas entre los bandos de la hermana Karina y Santiago Caputo, han afectado directamente la imagen presidencial y de gestión. La pericia macroeconómica del líder libertario contrasta con su falta de apego a la conducción política. Eso, a la larga, se ha convertido en un problema de magnitud. ¿Cómo podría reaccionar un inversor que necesita previsibilidad y condiciones de estabilidad en el tiempo, cuando escucha al primer mandatario decir que prefiere perder una elección antes que entregar a un inocente? Más claro, agua. La personalidad avasallante de Milei parece no aplicar cuando debe rescatarse a sí mismo ordenando la tropa interna y las torpezas de sus propios funcionarios. 

Javier Milei: "Argentina va a un escenario de menor inflación y mayor crecimiento" 

Históricamente, se ha dicho del electorado argentino que cuando la economía va bien, termina siendo tolerante a los vicios de la política tradicional. En este caso, no ocurre ni lo uno ni lo otro. Los logros de orden fiscal y la baja de la inflación, son una buena noticia que no termina de alcanzar para una mayoría todavía paciente que, con un esfuerzo descomunal, hace malabares para llegar a fin de mes. El dato preocupante, es que muchos de los que votaron a favor de un cambio, empiezan a perder esa paciencia ante los desajustes en el manejo político. El votante que no desea volver al pasado entiende que no se puede cambiar en dos años el deterioro de más de dos décadas, pero está siendo más reactivo a los errores no forzados y a los berrinches políticos de dos grupos que se pelean por el poder que a las penurias que les impone la dura realidad.