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domingo, 25 de enero de 2026

Argentina, atrapada en la lógica de los dólares: exportar más para pagar deuda… #elprofesorcapomasi...

Argentina, atrapada en la lógica de los dólares: exportar más para pagar deuda…

No soplen, por favor... Dibujo: Pablo Temes

La economía argentina vuelve a mostrar una de sus certezas estructurales: sin dólares genuinos no hay estabilidad posible. El balance del comercio exterior de 2025 dejó un superávit de US$ 11.286 millones, impulsado por el agro, la energía y la minería, y confirmó que la acumulación de reservas depende, cada vez más, de exportar más de lo que se importa. En un contexto de fuertes vencimientos de deuda y con el FMI como observador permanente, el desafío hacia 2026 será sostener saldos comerciales positivos que permitan pagar compromisos externos sin volver a recurrir al endeudamiento. Vaca Muerta, el campo y nuevos socios estratégicos aparecen como piezas centrales de ese esquema. 

© Escrito por Carlos BurgueñoPeriodista. Lic. en Ciencia Política. Máster en Economía y Sociología, el domingo 25/01/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.



La economía puede ser compleja. Pero, a veces, muestra algunas certezas. Una de ellas, casi irrefutable, es que Argentina tiene una sola manera de conseguir dólares genuinos, frescos, sostenibles, importantes. Exportar más de lo que se importa. Y de manera importante. Solo así podrá conseguir divisas para dos de las misiones más centrales que debe cumplir el país para los próximos años. Quizá décadas. Gobierne quien gobierne. Solo con dólares genuinos provenientes de una balanza comercial positiva, Argentina podrá acumular reservas y pagar los compromisos externos. Otra vez, gobierne quien gobierne. Y, quizá por los próximos veinte años. Quizá treinta. Dependerá, nuevamente, del saldo de la balanza comercial.

En esta máxima puede considerarse el saldo de 2025 como el punto de partida, ya que fue en abril del año pasado cuando se firmó el acuerdo de Facilidades Extendidas con el Fondo Monetario Internacional (FMI), organismo al que el país le debe casi 60 mil millones de dólares y que le impuso como una de las metas fijas e irrenunciables (junto con el superávit fiscal y la no emisión monetaria) la recuperación de las reservas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Y, para esto, solo hay dos opciones. Una sana y una virósica y contagiosa para mal. La primera es conseguir un saldo comercial en verde y respetable. La segunda es tomar deuda. Aun sea para rolear lo que se debe pagar. Y esto último, inevitablemente, fue la opción de 2025. Para 2026, y hacia delante, habrá que pensar en que sea el saldo de la balanza exterior la que le otorgue al país las divisas necesarias para cumplir con los compromisos de deuda. Por ejemplo, los pagos de los bonares y globales que, cada año, le implican al país un gasto directo e ineludible (salvo que se quiera caer en default) de unos US$ 18 mil millones. Este 2026 ya se pagó el vencimiento de US$ 4.300 millones; en su mayoría, con toma de deuda vía REPO y similares. Esto es, con poca acumulación de reservas. Habrá que decir que luego de ese pago del 9 de enero, el BCRA comenzó una política firme y sostenible de acumulación de reservas, que podría llevar a un fin de mes con un ahorro de más de US$ 1.000 millones. Disponibles para el pago de unos US$ 4.200 del 9 de julio próximo. Si la entidad que maneja Santiago Bausilli sigue así, podrá cumplir con ese compromiso con saldos de compra de divisas, provenientes de las liquidaciones de exportaciones. Esto es, se pagará el vencimiento con dólares sanos. Y sin tomar deudas. Todo lo que el FMI y el Tesoro de los Estados Unidos recomiendan. Y, vale el recuerdo, lo que el gremio de los economistas “mandriles” reclamaban a los gritos de marzo a octubre del año pasado. No es tiempo de reproches. Sino de decir que evidentemente el camino de acumulación de reservas era el recomendado. Más si se tiene en cuenta que la buena performance compradora de enero por parte del BCRA tendrá una ráfaga de oxígeno desde la última semana de febrero y hasta junio; cuando se hagan presentes en el ejercicio 2026 los liquidadores sojeros. Los que, aún sin estridencias, pueden anticipar un respetable ejercicio vendedor de commodities y liquidación de impuestos correspondientes. Toda la economía está a la expectativa de esto. Incluyendo el FMI.

Como aperitivo a lo que se vivirá en febrero, están los datos finales del comercio exterior.

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Como aperitivo a lo que se vivirá desde febrero, están los datos finales del comercio exterior, correspondientes a los 12 meses acumulados de 2025. Ejercicio que viene acompañado por la confirmación de una grata sorpresa esperada por todos. Comenzó ya a tallar fuerte en el ejercicio pasado, la balanza económica. Un eufemismo para decir que Vaca Muerta ya comenzó a dar grandes satisfacciones. Junto con el campo, más el aporte de la minería y algún otro rubro; son los responsables de haber mostrado en 2025 un muy buen resultado positivo de la balanza cambiaria del año pasado. En total el resultado positivo llegó a los US$ 11.286 millones, resultado de exportaciones por US$ 87.077 millones e importaciones por US$ 75.791 millones. Habrá que decir que la cifra es 40% menor al 2024 (cuando había sido US$ 18.928 millones), pero con un nivel de importaciones mucho más bajo que el de 2025.

Pero para conocer más la realidad es importante concentrarse en lo que sucedió en diciembre. Con un saldo positivo de US$ 893 millones, la balanza energética explicó el 47% del saldo de balanza comercial de diciembre, mientras que este rubro (Vaca Muerta), tuvo un aporte extra de US$ 2.085 millones en relación al 2024 y un saldo positivo de US$ 7.815 millones, explicando el 70% del saldo de balanza comercial del año. Ese saldo del 2025 mejoró en unos US$2.085 millones a lo que se había mostrado en diciembre de 2024, con un aporte de dólares proveniente de mayores exportaciones por US$ 1.369 millones y menores importaciones por US$ 716 millones. Esto implica que el país está exportando más energía e importando menos, con lo que la balanza final terminará siendo cada vez más superavitaria a medida que pasen los años. Siempre y cuando, obviamente, Vaca Muerta siga en el mismo ritmo de crecimiento exponencial, algo que, al menos por ahora (y por el largo plazo) nadie espera que suceda.

Al descomponer la variación de la balanza de dólares de la energía de diciembre, se tiene que el efecto precio generó una caída de US$ 119 millones. En lo que va del año, el saldo es una caída de US$ 628 millones.

En 2025 se registraron varias curiosidades en cuanto a las relaciones comerciales con los principales socios del país. Los dos primeros mercados para las exportaciones locales y de proveniencia de importaciones, resultados negativos para la Argentina. Tanto con China como con Brasil el saldo resultó a favor de estos países y en contra de las exportaciones locales. En el caso del país sudamericano, históricamente el principal socio argentino, el resultado fue rojo en unos US$ 5.653 millones. Las importaciones provenientes de ese mercado mostraron un incremento de 28,5%, mientras que las importaciones de productos argentinos desde Brasil cayeron un 6,3%. La industria automotriz fue la principal causa de este desbalance, además de una pérdida generalizada de ventas de productos locales. Habrá que decir que probablemente este desequilibrio se termine en dos años y pase a ser superavitario, cuando comience a generarse un envío fluido y constante de gas desde Vaca Muerta hacia el sur de Brasil, a partir del proceso de reconversión de los gasoductos que, hace ya mucho tiempo, proveían del combustible desde Bolivia al país. Para fines de 2026 terminarían las obras que le permitirían a la Argentina aprovechar la infraestructura existente y utilizada hasta hace algunos años para importar gas desde Bolivia, país al que, simplemente, se le acabó el combustible. Y ya no puede venderlo a Brasil. Lo que se hará entonces es aprovechar la red de tuberías para enviar gas desde Vaca Muerta hacia Brasil. Esto provocará en unos años que el saldo de la balanza comercial termine siendo favorable a la Argentina. Todo esto ocurre mientras Javier Milei y Luiz Inacio “Lula” da Silva tienen la peor relación histórica de presidentes de ambos países desde el retorno a la democracia.

El caso chino es diferente. En 2025 se registró un saldo negativo para el país de unos US$ 8.155 millones. Y, lo más probable es que este resultado se mantenga este año y, quizá, se profundice. No hay manera de contrarrestar esta realidad, mientras se sostengan las políticas de apertura comercial, y mientras el imperio de Shine y Temu continúe. Esto, además de la vigencia del préstamo Swap por unos US$ 6 mil millones activos, que obliga al país a sostener un intercambio comercial activo. Es esto o pagar esa deuda. Algo utópico para la Argentina de estos tiempos.

Los datos de comercio exterior del país de 2025 traen la consolidación de una sorpresa. Curiosamente, una de las pocas políticas de Estado que se mantienen según pasan los años y los últimos gobiernos. La India se convirtió, desde cero, en el principal socio del país en cuanto a la comparación de importaciones y exportaciones. El saldo comercial bilateral resultó positivo para el mercado local en unos US$ 5.472 millones positivos, provenientes en su mayoría de las exportaciones argentinas de aceite de soja que llegaron a los US$ 4.545 millones; con importaciones casi inexistentes. La India representa el mejor socio que encontró el país en años, con un mercado que podría incluso sumar, con el tiempo, el envío de combustible vía Vaca Muerta. Debería ser el ejemplo para seguir.

Como última conclusión, queda claro en el panorama de comercio exterior argentino del año pasado; que el país se consolida como exportador de agroalimentos procesados y no tanto; que las ventas de energía aumentan y son ya una realidad; que la minería ya aporta de manera considerable y que algunos sectores dan pelea, como la pesca y las ventas de vehículos, fundamentalmente camionetas. El resto de los sectores industriales, simplemente, la ven pasar.





domingo, 28 de diciembre de 2025

La gran amenaza desestabilizadora para 2026: los juicios internacionales que acechan al país… @dealgunamanera...

La gran amenaza desestabilizadora para 2026: los juicios internacionales que acechan al país…

Loretta Preska. Falló en contra de la Argentina en el juicio por la reestatización de YPF. Imagen: Pablo Temes.

Mientras el debate político se concentra en la coyuntura inmediata y en las urgencias del corto plazo, el país enfrenta una bomba de tiempo en los tribunales internacionales. Se trata de un volumen de pasivos judiciales que ronda los USS 30 mil millones, en su mayoría fuera del Presupuesto y prácticamente ausentes del debate público, que podrían comenzar a volverse exigibles a partir de 2026. Los casos más emblemáticos –el juicio por la reestatización de YPF en los tribunales de Nueva York, la causa por la manipulación del PBI y el no pago de los cupones atados al crecimiento económico en Londres– ya cuentan con fallos adversos.

© Escrito por Carlos Burgueño, Periodista. Lic. en Ciencia Política. Máster en Economía y Sociología, el domingo  28/12/2025 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

No está incluido en el Presupuesto. No está mencionado como crítica por parte de la oposición. Prácticamente es un tema ignorado por la clase política argentina. Pero se trata del factor más amenazante de inestabilidad económica, financiera y fiscal para el país. Se trata del altísimo volumen de pasivos que el país mantiene en juicios contra la Argentina en diferentes tribunales internacionales, que podrían estallar en gran parte durante el 2026; y que, de no mediar negociaciones infernales y aperturas amplias de los mercados internacionales, implicarían que el país no podría enfrentar semejante cantidad y calidad de pasivos. En total, sumando todas las causas existentes, se llega a la temeraria cifra de US$ 30 mil millones, con dos juicios emblemáticos a la cabeza: el encauzado por la manera en que se renacionalizó YPF en 2012 y que ya tiene fallo negativo en primera instancia en Nueva York, y el que involucra a la manipulación del PBI y los cupones de los bonos argentinos durante la última etapa del kirchnerismo. Causa que está radicada (y casi perdida) en Londres.

La causa por la petrolera tuvo novedades importantes esta semana. La jueza Loretta Preska anunció que no embargará acciones de la compañía en garantía, a la espera de una decisión de la Cámara de Apelaciones de Nueva York. Ahora se abre un período de tiempo indefinido, donde los jueces de la Segunda de Apelaciones de Nueva York deberán tomar una decisión de fondo sobre la causa por la manera en que se renacionalizó YPF. Estos son Denny Chin, José Cabranes y Beth Robinson, quienes ya están en estudio de la situación, pero aún no dieron pistas sobre los tiempos. Por lo que se presume, no habrá novedades durante el primer trimestre del año, ya que aún no están citadas las partes para escuchar las argumentaciones de rigor; con lo que, a lo sumo, recién habría novedades para el período abril-junio del 2026. O aún más allá del tiempo también.

Los puntos fundamentales de la causa. Para muchos la necesidad de una reestatización de la petrolera era necesaria. Repsol estaba haciendo un desastre, invirtiendo más en Libia que en la Argentina.

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Se razona además que ante la aparición de Vaca Muerta, el proyecto de desarrollo de ese yacimiento debía tener como principal operador a una empresa argentina. En lo posible estatal.

El juicio no es por la decisión de reestatizar, cuestión que era necesaria. Es por la manera en que se reestatizó.

El estatuto de la privatización de 1992 (era Estenssoro) incluía una Oferta Pública de Adquisición (OPA). Esto implica que cualquier operación de toma de acciones en poder de privados, obliga a realizar una oferta similar al resto de los accionistas.

Desde el 26 de junio de 1993 Argentina decide (como país soberano) salir a cotizar parte de las acciones de YPF en la Bolsa de Nueva York. Desde ese momento, inevitablemente, acepta las normas de la SEC, que incluyen el respeto de la OPA. Y la jurisprudencia de EE.UU. indica que esto es superior, incluso a las normas de países. Esto puede gustar o no, pero es así. Y debía haberse tenido en cuenta.

En la decisión de reestatización de 2012 se decide pagar unos US$ 6 mil millones a Repsol, pero no aplicar la OPA. Se decide además dejar de distribuir dividendos a los accionistas.

El Grupo Petersen había acordado con Repsol pagar parte del 25,46% de las acciones a través del giro de esos dividendos. Como ya no se giraba el dinero, Petersen, a través de Petersen Energía y Petersen Inversora, se presentan en concurso (y posterior quiebra) en los tribunales comerciales de Madrid. Desde ese momento, el Grupo Petersen deja de tener que ver con esta causa; y, en consecuencia, probablemente no reciba un solo dólar de este caso. (Crean o no, es así).

El síndico de la causa radicada en Madrid, vende la causa (esto es habitual) el 4 de mayo de 2015. La compra Burford en US$ 15 millones. Lo hace a través de Prospect Capital (una subsidiaria semisecreta, para que no se sepa que Burford estaba detrás). Luego ampliaría “la inversión” en 70 millones.

En septiembre de 2015 Burford se presenta en los tribunales de Nueva York. Por sorteo toca Loretta Preska, heredera del sillón de Thomas Griesa como jueza de primera instancia en el Distrito Sur de Nueva York.

Entre diciembre 2016 y marzo 2018, Preska se toma su tiempo para analizar las leyes cruzadas de Argentina y EE.UU. En marzo 2019 define que las normas de la SEC son más importantes que las leyes locales. Se basa, otra vez, en jurisprudencia de EE.UU.

En septiembre de 2023 falla a favor de Burford y un segundo demandante llamado Eton Park (Dios sabe quién está atrás de estos).

El problema fue no haber extendido el pago a Repsol, a una oferta al resto de los accionistas. Luego estos podían aceptarla o no. Pero era obligación, por estatuto, abrir la oferta al 49% de los accionistas.

Sobre la obligación de esta operación, hay jurisprudencia en la Justicia de EE.UU. Argentina podría haber aceptado o no abrir las cotizaciones de una parte de las acciones de YPF en Wall Street. Pero si lo hacía, debía respetar las reglas de la SEC (autoridad del mercado de capitales norteamericano).

El fallo de fondo fue el de septiembre del 2023. Ahí se perdió el juicio. La Argentina está obligada por leyes locales a apelar. De no hacerlo, al Presidente en ejercicio le cabe la acusación de mal ejercicio en sus funciones.

Por su parte, la causa por la manipulación de títulos públicos en 2013, y el consecuente no pago de los intereses correspondientes al Cupón 2013, tiene ya fallo firme en los tribunales ingleses. La Argentina perdió el caso en primera y segunda instancia, en ambos casos con todos los votos de los jueces en contra, y acudió al máximo tribunal del Reino Unido como última alternativa jurídica para tratar de torcer la historia. Sin embargo, en octubre del año pasado, la Corte británica rechazó tratar la causa, con lo que dejó en firme el fallo de primera y segunda instancia. Son los fallos del juez Stephen Phillips y del Tribunal de Apelación de Inglaterra y Gales a favor de los demandantes Palladian Partners y Norinver Capital, entre otros; que denunciaron a la Argentina por haber abonado intereses correspondientes por el mecanismo de los títulos Cupón PBI emitidos durante el canje de deuda de 2006. Argentina esperaba que la causa en Inglaterra se cayera, dado que en abril de 2023, una causa espejo en el tribunal, curiosamente, de Loretta Preska, resolvió en contra del reclamo. Sin embargo, en marzo de 2024, Phillips ratificó su decisión, y cerró el caso a favor de los demandantes de Londres. Phillips se mantuvo en el criterio jurisprudencial inglés, afirmando que la Argentina efectivamente alteró el PBI de 2013, perjudicando a los ahorristas que habían confiado en el bono emitido por el país para salir del default de 2002, y durante el canje de deuda de 2006.

Según la decisión del juez Phillips del 8 de marzo pasado, “las declaraciones posteriores al fallo (correspondiente a los cupones PBI en euros) de funcionarios argentinos reflejan la misma postura desafiante adoptada frente a los fallos a favor de los holdouts (tenedores de títulos de deuda soberana argentina) años atrás”. Y agregó: “Si bien es cierto que hay un nuevo gobierno desde diciembre, aún no ha demostrado que adoptará un enfoque diferente para honrar los fallos de Cortes internacionales. En particular, la nueva administración no se ha distanciado públicamente de los comentarios realizados por los antiguos funcionarios. También es digno de destacar que la República no ha abonado ningún monto del fallo [YPF] del tribunal del Distrito Sur de Nueva York, ni ha cumplido con las condiciones para suspender la ejecución (embargos) pendiente de apelación en ese caso”.

La causa original fue iniciada en Nueva York por el fondo buitre Aurelius en enero de 2015 por la supuesta “mala fe” del país al alterar la medición del PBI del Indec para el ejercicio 2013; lo que derivó en una causa espejo en Londres, a partir de una presentación del fondo cautivo de Aurelius y Novoriver a la que luego se sumó Palladian con un grupo menor de tenedores de deuda argentina.

Según los demandantes, el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con Axel Kicillof como ministro de Economía, alteró la base de cálculo del Emae para que el crecimiento final del PBI de ese año no superara el 3,22% y así no activar la cláusula de liquidación del Cupón PBI. El Indec calculó para ese año un crecimiento del 2,9%, pero modificando el cálculo base, una acción que para Aurelius fue “adrede” para perjudicar a los tenedores de este bono, en lo que representa “mal desempeño de sus funciones”.



sábado, 26 de julio de 2025

Guiños externos, calamidades locales… @dealgunamanera...

Guiños externos, calamidades locales…

El BID y Moody’s sumaron su respaldo al modelo libertario, a la espera de nuevas reformas promercado, mientras crece el número de afectados por el plan económico. Análisis y opinión en la nota de la semana de Revista Acción.

© Escrito por Carlos Heller el Jueves 24/07/2025 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

 

La pobreza en la Argentina sigue siendo elevada y afecta a un 38,1% de la población, en un contexto en que los salarios reales ‒formales e informales‒ están rezagados. Así lo consignó esta semana el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El organismo financiero multilateral con sede en Washington aludió, por otra parte, aunque indirectamente, a la paralización de la obra pública que llevó a cabo el Gobierno. A modo de ejemplo, ilustró el banco, «el 75% de los corredores principales de la Red Vial Nacional se encuentra en estado deteriorado, lo que incrementa los costos logísticos por mayor consumo de combustible, desgaste vehicular y tiempos de viaje más prolongados».

Los señalamientos del BID fueron formulados en ocasión del anuncio de créditos por cerca de 10.000 millones de dólares para el cuatrienio 2025-2028Lo cual sería un respaldo importante, si no fuera porque en ese mismo período hay que pagarle a la entidad amortizaciones de capital por unos 4.600 millones de dólares e intereses por unos 2.900 millones.

En todo caso, según el Banco Interamericano, 7.000 millones de dólares de los recursos prometidos serán para «respaldar iniciativas del sector público» (un concepto más que amplio) y el resto se canalizará para «fortalecer la inversión privada». El desembolso para lo que queda de 2025, de 3.000 millones de dólares, permitirá fortalecer las reservas monetarias internacionales.

La comunicación del BID se completó con elogios al ajuste fiscal practicado por la gestión libertaria mediante recortes en los subsidios económicos, las transferencias a provincias y gastos de capital, entre otros rubros. La entidad advirtió, sin embargo, que «los tiempos de reformas clave pueden extenderse por falta de mayoría en el Congreso y la potencial fatiga social ante medidas de ajuste».

Sobre este tema considero relevante que no se desconozca el necesario tratamiento parlamentario de las reformas estructurales planteadas en los tiempos que requiera cada cuestión. Las instituciones de la democracia no deberían ser percibidas como un obstáculo, ya que ellas actúan en representación del interés del conjunto de la ciudadanía. 

 

Riesgos.

 

Otra novedad de los últimos días, presentada con optimismo por el Gobierno, fue la mejora relativa de la calificación de la deuda argentina por parte de la calificadora de riesgo Moody’s, aunque solo se haya alcanzado el mejor nivel de los bonos que son considerados de «mala calidad».

Tras destacar que el programa con el Fondo Monetario Internacional habilita la «disponibilidad de liquidez en divisas y alivia la presión sobre las finanzas externas», Moody’s señaló su expectativa de «una transición gradual hacia una cuenta de capital más abierta». Lo cual, sostuvo, sería «un primer paso hacia la sostenibilidad de los pagos externos».

En realidad, ese contexto bien podría generar el efecto contrario, ya que incentivaría la salida de divisas del sistema y con ello agudizaría la problemática externa. Fue esta debilidad, en parte, la que advirtió hace unas semanas J.P. Morgan.

Las señales presuntamente favorables provenientes del exterior coincidieron con la verificación de que se profundiza un proceso de apertura importadora, particularmente de bienes de consumo, con efecto inmediato sobre el trabajo nacional. El desempleo ascendió en enero-marzo a 7,9% de la población activa, el valor más alto desde la postpandemia.

Las compras al exterior en la primera mitad del año registraron una suba interanual del 34,5%, frente a un aumento de las ventas de apenas el 4%. De este modo, el ingreso de dólares disminuyó en 7.920 millones de dólares frente a enero-junio de 2024.

El deterioro en cuanto al ingreso genuino de divisas y otros indicadores macroeconómicos coincide con el empeoramiento de la situación que experimentan franjas cada vez más amplias de la población, más allá de los análisis y diagnósticos favorables de calificadoras y bancos de inversión.

Estos últimos esperan que el Gobierno logre un buen resultado en las elecciones de octubre y luego avance con las reformas que los mercados y organismos como el FMI están pidiendo, y que recortarían derechos ciudadanos en materia laboral, impositiva y previsional. Se profundizaría así un modelo de acumulación y distribución de la riqueza que va en contra de las mayorías.

En dirección contraria a ese modelo regresivo va fortaleciéndose el accionar coordinado de distintos sectores, dentro y fuera del Parlamento, con miras a apuntalar una iniciativa política capaz de sostener propuestas alternativas.

Alcanzar una economía sostenible, que genere los recursos para afrontar el balance externo y al mismo tiempo promueva el empleo y el consumo es el círculo virtuoso que nuestro país necesita para salir adelante.

Se trata de mejorar la matriz productiva, diversificarla, aprovechar la potencialidad de los recursos naturales, por ejemplo, continuar invirtiendo en los yacimientos de Vaca Muerta y fortalecer la industria, en especial a las pymes manufactureras.

Todo eso, con el complemento de un Estado presente que fije, entre otras prioridades, una mejor calidad de vida para la mayoría de los argentinos y argentinas, con salarios que recuperen poder adquisitivo, menor informalidad laboral, aumento de los haberes jubilatorios, optimización de los sistemas de salud y educación y redistribución del ingreso hacia quienes más lo necesitan, entre otros objetivos, hoy en las antípodas de lo que propone la gestión libertaria.



sábado, 12 de noviembre de 2022

COP 27: llegó la hora de la acción... 

Las sequías ya afectan a la mayor parte de la superficie argentina. 

El tiempo se agota, las decisiones no llegan. Retacesos al financiamiento para la mitigación. Pocos cambios sobre las emisiones. La Argentina está entre los principales contaminadores, pero faltan las medidas.

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Escrito por Leonardo Stanley el jueves 10/11/2022 y publicado por La Vanguardia Digital de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

Desde el 6 de noviembre se desarrolla en Egipto la 27 Conferencia de las Partes (COP), con la esperanza de la humanidad puesta en modificar posturas y comportamientos, actitud que los líderes mundiales se esfuerzan por contrarrestar.

Uno de los principales temas en discusión pasa por la creación del “
fondo de pérdidas y daños”, el cual surgiría del aporte de las principales economías para beneficio de los países más afectados. Un grupo de economías desarrolladas ha decidido dar el paso, desafortunadamente los actores más relevantes siguen negando su aporte al fondo solidario.

También en la COP se negocian medidas de financiamiento y mayor protección para bosques y selvas tropicales, con una porción de los fondos yendo directamente a los pueblos indígenas -reconociendo así el rol de estas comunidades en la protección de la naturaleza.

Aun cuando varios los países de la región apoyan la iniciativa lanzada en Glasgow 2021, otros se muestran remisos por las obligaciones que le impondría la membresía. Sea la quema de combustibles fósiles o bien la deforestación, ambas acciones aceleran la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera. Tal como expreso el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, ante el plenario de la COP, la lucha por el cambio climático se halla indisolublemente asociada a la preservación de la biodiversidad.

CON EL AGUA AL CUELLO.

Entre las diversas propuestas hasta aquí surgidas, destaca el realizado por Tuvalu, una de las tantas islas vulnerables al avance en el nivel de los mares. Kausea Natano, el Primer Ministro de esta pequeña isla del Pacífico, clamó por avanzar hacia un tratado de no proliferación petrolera.

Cabe mencionar que este llamado resulta lógico, la comunidad científica plantea que nos hallamos al límite del presupuesto de carbono -de seguir con los fósiles la acumulación de gases de efecto invernadero pueden dispararse a límites inconcebibles.


La comunidad científica plantea que nos hallamos al límite del presupuesto de carbono -de seguir con los fósiles la acumulación de gases de efecto invernadero pueden dispararse a límites inconcebibles.

Un último aspecto a destacar de las negociaciones que se desarrollan en Sharm El-Sheik, Egipto, es el documento emitido por Naciones Unidas (“Integrity Matters: Net Zero Commitments by Businesses, Financial Institutions, Cities and Regions” UN 2022), el cual destaca el alto nivel de lavado verde (greenwashing) que realizan empresarios, entidades financieras, y gobiernos. 

La Argentina se presenta como parte del Sur Global, se declama como afectada al tiempo que reclama resarcimiento. Obviamente, lejos estamos de los niveles de emisión de EE.UU. o China, pero si consideramos lo acumulado desde los albores de la revolución industrial hasta aquí, observamos que nuestro país no resulta exento de culpa: Argentina califica entre los veinte mayores contaminantes. Puesto en perspectiva, Mia Mottley, Primera Ministro de Barbados, nos diría que su país merece los fondos con urgencia. Y la razón, ciertamente, le asiste. 

ARGENTINA: POCO INTERÉS POR LOS RENOVABLES.


Cambiemos de perspectiva, miremos a futuro: las emisiones que podrían evitarse. Al evaluar la transición energética, lamentablemente, observamos un escaso interés por los renovables (salvo que consideremos al gas natural como un combustible “limpio”). 

«Estamos en una carretera al infierno climático con el pie en el acelerador», advirtió el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.


En lugar de apostar por las tecnologías del futuro se avanza con Vaca Muerta, se licitan permisos de exploración en la plataforma submarina bonaerense. Tampoco se habla del riesgo financiero que impone tal decisión, aún cuando diversos informes destacan la pérdida de valor que enfrentarán los activos del sector en pocos años. Se deja la transición en manos del sector petrolero, no importa quién esté en el gobierno.  


Al considerar el rumbo adoptado en materia productiva, vemos un respaldo unánime al ahondamiento del extractivismo por gran parte de la dirigencia argentina. Tal como aconteció en Glasgow, el gobierno y las principales entidades del campo acordaron un documento de cara al encuentro en Sharm El-Sheik, el cual destaca las bondades (socio y medioambientales) del modelo de agro-negocios imperante en la Argentina.

BLOQUEOS A LA LEY DE HUMEDALES.


Muchos aducirían la necesidad de desarrollo, para así responder a las urgencias sociales. De un lado de la grieta, que debemos dejar actuar al mercado. Los precios vendrían a señalar el momento del cambio. Solo el Estado puede resolver el problema, el mensaje que surge del otro lado de la grieta. Las medidas que adopta el gobierno van en la dirección correcta, las críticas surgen de un grupo de “ambientalistas radicalizados”. Mientras tanto, numerosos habitantes de nuestro país se ven condenados a respirar humo. Gobierno y oposición, ambos bloquean la Ley de Humedales. 

Entre 2020 y 2021, en el contexto de la prolongada bajante extraordinaria del Paraná y el agravamiento de la sequía, se quemaron más de 700.000 hectáreas del Delta e islas del Paraná. En 2022, hasta el 21 de agosto ya se quemaron 196.073 hectáreas de ese territorio.

La inseguridad alimentaria, la subalimentación y el hambre siguen creciendo en la Argentina. De la misma forma, cada día son más los territorios que se sacrifican en pos del desarrollo.

Pero no sólo los incendios están matando la biodiversidad, la Argentina corre el riesgo de perder su mayor bosque nativo: el Gran Chaco, el segundo ecosistema forestal de Sudamérica. Si se considera el área donde se asienta este ecosistema (Santiago del Estero, Salta, Chaco y Formosa), Greenpeace estima que en un año (2021), se desmontaron más de 113.000 hectáreas.

Unos y otros, en definitiva, se han convertido en fervientes defensores de la teoría del derrame, aunque al final poco se derrama. La inseguridad alimentaria, la subalimentación y el hambre siguen creciendo en la Argentina. De la misma forma, cada día son más los territorios que se sacrifican en pos del desarrollo, especie de canje de naturaleza por desarrollo económico que beneficia a los menos.

Podemos decir que la postura del gobierno refleja inconsistencia, aunque la misma resulta atribuible a gran parte de la dirigencia del país. La Argentina califica como país de ingresos medios, se percibe como emergente, al tiempo que intenta perfilarse como un actor global relevante -basta mencionar que forma parte del G20.

LLEGÓ LA HORA DE REVELARSE.

Sin embargo, en las negociaciones ambientales nos percibimos como perjudicados. Planteamos financiar nuestra lucha contra el cambio climático a partir del esquema de canje
 de deuda soberana, al tiempo que avanzamos con la explotación petrolera (industria, cuyo accionar acelera el problema climático). Un razonamiento, por cierto, difícil de explicar para quien habita en Tuvalú.

 

Debemos reconsiderar nuestra perspectiva, que tipo de desarrollo ambicionamos. El futuro puede que sea hermoso, también que resulte a escala humana. Ello sólo será factible si evitamos que la temperatura promedio del planeta siga aumentando, si logramos revertir la pérdida de biodiversidad. Estamos cerca de perder toda esperanza, no podemos dejar librado nuestro futuro ni el de nuestros hijos a los líderes del planeta.


En el año 1989 la Internacional Socialista planteaba lo frágil del equilibrio ecológico, la amenaza de la sobreexplotación. Frente al peligro que encierra el cambio climático, destacaba el documento los socialistas levantan los valores de la solidaridad y la democracia. Todos los seres humanos tienen el mismo valor. Es necesario configurar una nueva era de crecimiento económico diferente, que dé prioridad a la calidad del desarrollo”. Al tiempo que se producía dicha declaración el dióxido de carbono acumulado en la atmósfera alcanzaba las 352,57 partículas por millón (ppm), la última medición observada es de 417.9 ppm. Es tiempo de actuar, tal como lo sostiene el Secretario General de Naciones Unidas, António Guterres, llegó la hora de rebelarse.

 

Leonardo Stanley

Investigador Asociado del Centro de Estudios de Estado y Sociedad – CEDES (Buenos Aires). Autor de “Latin America Global Insertion, Energy Transition, and Sustainable Development”, Cambridge University Press, 2020.



   

domingo, 8 de noviembre de 2020

¡Volveremos!... @dealgunamanera...

 ¡Volveremos! 

Francisco de Narváez. Fotografía: CEDOC Perfil 

Casi paralelamente a que el Partido Demócrata desalojaba a los republicanos de la Casa Blanca en una disputada elección, casi un signo de los cuatro años trumpistas, el estandarte del estilo norteamericano de los negocios tradicionales, Wal-Mart, ejecutaba su retirada estratégica de Argentina. Y el comprador resultaba un viejo conocido del rubro, Francisco De Narváez, que ya había vendido la cadena familiar Casa Tía en 1999, cuando todavía gobernaba Bill Clinton en los Estados Unidos.


© Escrito por Tristán Rodríguez Loredo y publicado el sábado 08/11/2020 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos. 


Durante buena parte de la crisis económica y tensión cambiaria que comenzara en 2018 y se agudizara durante esta larga cuarentena, más de un empresario votó con los pies y se afincó fiscalmente en otro país. No sólo los casos de las celebridades y CEOs que preferían eludir el largo brazo de la AFIP ante la eventualidad de cualquier nuevo impuesto que la creatividad y la necesidad del Tesoro pueda generar bajo distintas modalidades.

Siempre en nombre de la solidaridad, la emergencia y ahora, la pandemia. Emigrar, para los que quieren y pueden parecería ser una marca registrada de esta larga crisis argentina,  que como reflexiona con genial agudeza el historiador económico Pablo Gerchunoff en la última edición de la revista Noticiasni es original ni es nueva: arrastra al menos cuatro décadas y viene acompañada por la fragilidad institucional de no poder acordar una hoja de ruta para volver a una senda de desarrollo que ofrezca un horizonte a la población. 

Justamente, los que están en la cúspide de esa pirámide social, globalizados y con intereses no necesariamente atados al país, son los que ahora, como en el caso de la operación de Wal-Mart, pueden ser los beneficiarios de la retirada ordenada de las casas matrices que bajaron el pulgar a sus inversiones en una economía inestable e impredecible. 

A veces, como en este caso, ese repliegue de varios países de la región viene alentado por la dura batalla comercial que tiene que librar en su propio territorio. En la última década, el gigante norteamericano viene siendo acosado por el comercio online y nuevas modalidades de consumo. En 2015, Amazon ya pasó en capitalización de mercado a la firma y en la actualidad, si bien no perdió valoración absoluta (US$ 413 mil millones) representa sólo la octava parte de la capitalización bursátil de Amazon (US$ 3,3 billones). 

¿Representa esta operación el inicio de una reargentinización de las empresas que habían sido vendidas en cifras millonarias durante los 90? 

En 2008, cuando Repsol cedió parte de su paquete accionario de YPF al grupo Eskenazi, atribuyó al comprador su carácter de “experto en mercados regulados”. Más que un elogio, una pintura de época. 

La economía argentina precisa con urgencia subirse a un proceso de inversiones que primero frenen el deterioro de la infraestructura y luego den el basamento para un crecimiento módico, al menos el promedio de la región. Cerrados los caminos de acceso al crédito internacional hasta terminar de cerrar un nuevo acuerdo con los organismos internacionales en las negociaciones encabezadas por el FMI, las alternativas son pocas: o un nuevo flujo de inversión extranjera directa o un aumento del ahorro interno. 

El primer caso no parecería ser inmediato cuando la inestabilidad hizo reconfigurar a muchas filiales su permanencia al menos que haya cápsulas de atracción a la inversión, como fue pensada Vaca Muerta en su momento o hace más tiempo con la industria automotriz, que requiere algo más que seguridades del tipo de cambio. La otra alternativa es un aumento sustancial del crédito interno, fomentando el ahorro… de los que generan ahorro. 

Justamente, los que hoy dudan sobre su futuro en esta tierra. Un operativo de seducción que tampoco se agota en una declamación, sino que abarca una batería de medidas, actitudes y normativas que puedan revertir la fuga de capitales, cerebros y voluntades. Recién entonces los fondos habrán visto que hay terreno fértil para sus negocios.