miércoles, 7 de enero de 2026

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Cuando la historia la escriben los magnates…


Ideas descabelladas, teorías conspirativas y racismo son los condimentos del último capricho de Elon Musk: reformular la totalidad del conocimiento humano con inteligencia artificial. Los secretos de una enciclopedia hecha a la medida del hombre más rico del mundo en la nota de la semana de Revista Acción. 

© Escrito por Esteban Magnani el miércoles 07/01/2026 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.​​​​​​​

«La historia es escrita por los vencedores», dice una famosa frase atribuida al escritor George Orwell publicada en el diario Tribune en 1944. Ahora que Elon Musk lanzó su propia «enciclopedia universal», llamada Grokipedia, habrá que adaptarla a una versión más moderna: «La historia la escriben los ultrarricos». 

​​​​​​​A fines de octubre, el magnate sudafricano sumó a sus responsabilidades empresariales ‒Tesla, SpaceX, X, Neuralink‒ la tarea de reescribir el conocimiento humano, pero «purgado de la propaganda» que, según él, inunda fuentes muy consultadas como Wikipedia. Para la tarea no utilizará expertos, como lo haría una enciclopedia tradicional o una comunidad de colaboradores, como la ya mencionada Wikipedia, sino que recurrirá a una Inteligencia Artificial Generativa llamada Grok. 

​​​​​​​Llenar los baches.

​​​​​​​Musk hace tiempo que es parte de la desmesura que caracteriza el discurso sobre la IA (Inteligencia Artificial). Hace unos meses aseguró que Grok, un modelo de lenguaje desarrollado por su empresa xAI, podría reescribir la «historia del conocimiento humano» para despojarla de sesgos, «agregar información perdida y borrar los errores». Esa información ya no solo estará disponible en su red social, sino que se sistematizará en una «Grokipedia». Se trata, según Musk, de «un paso necesario hacia el objetivo de xAI de comprender el universo». 

​​​​​​​Semejante afirmación implica un gran desconocimiento (o la omisión deliberada) de lo que es y lo que puede hacer una IA Generativa de lenguaje. Estas herramientas funcionan sobre modelos estadísticos que estiman la probabilidad de que una palabra siga a otra, a partir de millones de ejemplos con los que fueron entrenadas. De esta manera se logran productos sorprendentes, sobre todo si los datos con los que se entrenó son confiables. Algo cada vez más complicado, porque los modelos avanzan y utilizan crecientes cantidades de textos, poder de cómputo y parámetros. Estos desarrollos toman todo lo que pueden de la web sin demasiado criterio ni esfuerzo por eliminar datos inciertos, chistes, ficción, noticias falsas, etcétera. En ese cambalache conviven la Enciclopedia Británica y una revista humorística en un plano de igualdad. 

​​​​​​​Según la mirada de Musk, las limitaciones técnicas de la IA Generativa para este tipo de tareas no son un obstáculo sino una ventaja. Es que esta herramienta puede ser ajustada según el gusto del usuario para, por ejemplo, priorizar ciertas fuentes, idiomas, libros, medios o redes sociodigitales y hacerle decir lo que uno desea. 

​​​​​​​Así funciona Grokipedia. Por ejemplo, al buscar la historia de la esclavitud en los Estados Unidos, en cuarto lugar aparecen las justificaciones ideológicas de la esclavitud. Luego lo siguen subtítulos como «Esclavitud voluntaria», «Esclavitud de blancos» y «Esclavitud natural». Otros temas, como «matrimonio gay», simplemente no tienen lugar. 

​​​​​​​Queda claro que Musk considera «propaganda» a todo aquello con lo que no está de acuerdo. Y para lograr la «objetividad» con su chiche nuevo simplemente toquetea algunas variables, recorta unas fuentes, da más peso a otras, hasta que el resultado coincida con aquello que él cree. Para el resto, Grokipedia aporta resultados tremendamente similares a los de Wikipedia, a la que Musk admiraba, pero que llamó a boicotear en 2024 a medida que el magnate se corría ideológicamente a la derecha. 

​​​​​​​El iluminismo ya fue.

​​​​​​​La posibilidad de reescribir la realidad es algo que siempre tentó a los poderosos. Sin embargo, la discusión sobre las interpretaciones, al menos desde el campo científico o la responsabilidad que implica cierta autoridad, debe apoyarse de alguna manera en fundamentos, evidencias y estudios, no en un remix sin criterio. Aceptar que las respuestas de la ciencia siempre pueden ser cuestionadas implica que debe haber nuevas evidencias que avalen ese cuestionamiento. El iluminismo, aun con sus problemas, funcionó históricamente como un límite para que los poderosos no pudieran decir cualquier cosa. 

​​​​​​​En Grokipedia, una tecnología sobrevalorada como la IA Generativa funciona como coartada; por eso puede asegurarse allí que la exposición al paracetamol durante el embarazo «ha sido asociada por múltiples estudios al aumento de riesgo de desórdenes del espectro autista», algo que Donald Trump afirmó públicamente en los Estados Unidos sin proveer evidencia científica, incrementando el dolor y la culpa de padres y madres. 

​​​​​​​Por eso, Grokipedia es parte del plan. En tiempos en que, en Argentina, el movimiento antivacunas hace eventos en el Congreso Nacional con un hombre que se pega objetos en el cuerpo como en una feria medieval, partir de saberes fundamentados es imprescindible. Una nueva plataforma que se esconde bajo el nombre de «enciclopedia» para legitimar los caprichos de un ingeniero tan rico que cree saberlo todo es otro paso en la construcción intencional de más confusión, algo funcional a proyectos de ultraderecha que la usan para destruir lazos sociales, canalizar frustraciones y empujar a mucha gente a tomar posiciones que van en contra de sus intereses y hasta de su salud.​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​ 

​​​​​​​Gracias a esa confusión, los ultrarricos pueden seguir distrayendo al resto mientras acumulan aún más dinero y poder.



lunes, 5 de enero de 2026

Triunfos políticos, pero sin derrame en la economía… @dealgunamanera...

Triunfos políticos, pero sin derrame en la economía…

Dibujo: Pablo Temes.

Luego de un 6 de septiembre fatídico, el oficialismo no dejó de tener victorias electorales y legislativas.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 04/01/2026 y publicado por el © Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Fue el fin de año soñado para el Gobierno. Inimaginable tan solo tres meses y medio atrás. Aquel 6 de septiembre fue un día de pesadilla no solo para el oficialismo, sino también para el país. La aplastante victoria electoral del peronismo en las elecciones para la Legislatura provincial y los concejos deliberantes en las intendencias en la provincia de Buenos Aires representaron un golpe tremendo para La Libertad Avanza que dejó al desnudo los gruesos errores cometidos por Karina Milei tanto en el armado de las listas de candidatos como en la estrategia de campaña.

“Tenemos que aprender de los errores cometidos”, dijo con rostro adusto el Presidente en su discurso en el que reconoció la derrota. No está claro cuánto de ello –el reconocimiento de los errores propios– ocurrió en la campaña. Lo que quedó claro fue que ocurrieron dos cosas que permitieron revertir ese resultado de catástrofe para el oficialismo: la primera fue la soberbia que exhibió el kirchnerismo ante la posibilidad de su reverdecer, lo que generó el espanto de un sector de la sociedad que, habiendo decidido no ir a votar en la elección provincial, tuvo clara conciencia del abismo al que otra vez se asomaba la Argentina si el peronismo ganaba y, aun discrepando de muchas de las ideas y medidas adoptadas por el Gobierno, cambió de parecer y fue a sufragar en la elección del 26 de octubre para frenar cualquier posibilidad de una vuelta a esa espantosa gestión que terminó con una inflación anual del 211,4%.

Para completar ese alineamiento de los planetas favorable al Gobierno, es menester incluir el escándalo de corrupción que sacude los cimientos de la Asociación del Fútbol Argentino que, a la manera de un poderoso viento de cola, ha ayudado – y seguramente lo seguirá ayudando– al oficialismo a surfear diciembre y enero sin ningún sobresalto, a contramano de lo que habían predicho los líderes de la decadente CGT, algunos dirigentes de la izquierda y los gerentes de la pobreza En el peronismo, por su parte, son cada vez más los que empiezan a inquietarse con las revelaciones que sobre este asunto se van produciendo a diario. La trama permite enmarcar al “Afagate” como un caso de corrupción y lavado de dinero. Se ha abierto ante los ojos de la opinión pública un encadenamiento de hechos y personajes que muestran cómo esa máquina de generar dinero turbio y usarlo para objetivos también turbios –que se remonta a la época del Grondonato– continuó hasta el presente, con metodologías más sofisticadas y, hasta hoy, con lo misma impunidad.

Hoy más que nunca Suscribite

Las revelaciones de esta semana pusieron en el centro de la escena a Javier Faroni, que supo ser un exitoso productor teatral en Mar del Plata, quien, de la noche a la mañana, sorprendió apareciendo como miembro del directorio de Aerolíneas Argentinas en los albores de la presidencia de Alberto Fernández, siendo que no tenía ningún antecedente dentro de la actividad aerocomercial. Debió dejar este cargo en 2022 en medio de denuncias por bienes no declarados en el exterior y acrecentamientos patrimoniales. Se lo recuerda porque en los años de la pandemia se encargó de organizar los vuelos de repatriación de futbolistas. Ese fue el comienzo de su relación con Claudio Tapia.

La foto, pues, muestra una situación política absolutamente favorable para el Gobierno. La consolidación de su poder en las dos cámaras del Congreso le garantizan la gobernabilidad, es decir, la posibilidad de implementar las medidas necesarias para llevar adelante su gestión. Esta circunstancia tiene, en principio, dos consecuencias: la primera es que aparece otra vez la peligrosa tendencia del oficialismo a gobernar por decretos de necesidad y urgencia; la segunda, que Javier Milei no podrá adjudicar al kirchnerismo ser la causa de los eventuales problemas, errores, dificultades o malos resultados de su gestión.

Desde el punto de vista de la economía, el año que pasó dejó expuesta una dualidad cuya solución representa el principal desafío del Gobierno: la macroeconomía se ordenó, pero eso no representó en paralelo una mejoría para el bolsillo de la gente de a pie. Ese “derrame” aún no llegó.

La reforma de la ley de Inteligencia, formalizada el viernes a la mañana a través del decreto 941/2025 publicado en el Boletín Oficial, representa un ejemplo claro de lo arriba expresado. Es, claramente, una violación flagrante de los principios establecidos en la Constitución Nacional. Una reforma de este tipo debe hacerse exclusivamente por medio de una ley, es decir, debe ser aprobada por el Congreso. Constitucionalistas destacados de diversas corrientes ideológicas han coincidido en su crítica. Como muy bien lo señaló con absoluta contundencia y claridad el Prof. Dr. Daniel Sabsay, este decreto “concede facultades extraordinarias al Presidente. Entre otras aberraciones, un funcionario podrá detener a personas en la vía pública. Espero que la Justicia declare la inconstitucionalidad”. Si esto lo hubiera hecho el kirchnerismo, todos los integrantes de este gobierno, con Javier Milei a la cabeza, lo estarían criticando severamente.

El relativismo moral es uno de los grandes males de la política en la Argentina y en el mundo. Si Milei quisiera convertirse en un verdadero estadista, no debería permitir tales avasallamientos.