La economía enciende las alarmas rumbo a 2027…
Para decirlo además con claridad y precisión: si los buenos números de
la economía no se traducen en mejoría para los bolsillos de la mayoría de la
gente que está sufriendo penuria tras penuria, las urnas quedarán magras de
votos a favor del oficialismo.
El 1,7 de inflación que dio el Índice de Precios al Consumidor del mes de agosto entusiasmó a Javier Milei y a su ministro de Economía, Luis Caputo. Pero, más allá de eso, la evidencia de las dificultades para llegar a fin de mes que padece una cantidad creciente de personas es incontrastable. Se recuerdan dos cosas al respecto de los guarismos de agosto: la primera es que el presidente había pronosticado para este mes un número que empezaría con cero: la segunda es que, para este tiempo, el ministro, había señalado que para los últimos dieciocho meses de mandato habría un florecimiento de la actividad económica. En ninguno de los dos casos estas afirmaciones se han verificado. Por ello es que dentro del oficialismo comienzan a aparecer voces de alerta como ya se viene consignando en esta columna.
Los datos de la caída de la actividad industrial y del consumo junto con la pérdida de puestos de trabajo son incontrastables. Con respecto al consumo, es verdad que se observa un aumento de las cifras de las compras online. Pero, lo que eso marca a su vez, es que los sectores de menores recursos –que son mayoritarios– quedan afuera de este universo. El tema de los morosos, al que desde el gobierno se intenta minimizar usando tono más bien despectivo, grafica esa exclusión de los más necesitados.
Hoy más que nunca Suscribite
En medio de este panorama, Milei decidió relanzar las reuniones de
Gabinete que no le resultan para nada atractivas. En verdad, son reuniones
vaciadas en su esencia. Se supone que en ellas se presentan temas para el
análisis y la discusión de los asuntos concernientes a la gestión. Sin embargo
no es eso lo que sucede en las reuniones hoy en día, en las cuales se asiste a
una especie de terapia grupal en la cual el Presidente reafirma que nada habrá
de cambiar porque todo está bien. Son los males del poder.
A modo de justificación de su desequilibrada personalidad, Milei publicó
en sus redes sociales un video en donde se lo ve y escucha manteniendo un
supuesto diálogo con Domingo Faustino Sarmiento, quien afirma: “en el Día del Maestro agradecemos a todos los docentes en
su empresa de civilizar. A esto, el Presidente le agrega: “el mejor maestro es
el que enseña para crecer en libertad. El que enseña a pensar, no qué pensar. Y
por suerte tenemos muchísimos así”. Esta frase está en absoluta
contradicción con las expresiones de Milei. El enseñar a pensar supone el
estímulo del análisis y del juicio crítico que es lo contrario del juicio
dogmático y del prejuicio del cual hace “gala” permanentemente el líder
libertario quien, en su comparación con Sarmiento, el “cuyano alborotador”
–como lo definió en su gran libro Ignacio García Hamilton– promovió con pasión
y ahínco la educación pública, algo que está en las antípodas de lo que viene
realizando el actual gobierno.
La renovada ofensiva diplomática por la recuperación de la soberanía
argentina sobre las Islas Malvinas va sufriendo los avatares de la cruda
realidad. En este marco se inscriben las confusas declaraciones del presidente
Donald Trump realizadas en el día de ayer en Dublín donde se postuló como
posible mediador para resolver el conflicto ante una escalada que sería “un desastre potencial”. Llamativa alocución para darse
relevancia a sí mismo ante una nueva guerra que no está en los planes de nadie.
Es preciso recordar en este punto que, en su enfrentamiento con Gran Bretaña
por negarse a participar en la guerra contra Irán e incrementar sus gastos de
defensa, Trump presionó al gobierno británico con un cambio de posición sobre
la soberanía de Malvinas. Asimismo, tal como ocurre aquí, el asunto es utilizado
políticamente por cada gobierno británico para dejar de lado por un momento la
agenda interna, que es muy complicada, y mantener su poder. Es, al fin y al
cabo, lo que hizo Margaret Thatcher.
La construcción de la base naval integrada
en Ushuaia requiere un volumen de fondos que hoy no están disponibles. Es
además una obra de largo aliento que supera lo que le resta de mandato al
gobierno. Lo más significativo de la presencia en Tierra del Fuego del ministro de Defensa,
teniente general Carlos Alberto Presti, y el canciller, Pablo Quirno, fue
la foto y el diálogo con el gobernador kirchnerista Gustavo Melella, una
muestra de convivencia de extrema rareza en la política vernácula.
En el peronismo las cosas no son muy diferentes. La grieta entre
Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof se ahonda día a día. De ese
abismo está intentando aprovecharse Sergio Massa que está muy activo. Su sueño
es poder ser el candidato de la unidad. No hay signos de que eso conforme a la
expresidenta, exvicepresidenta, exdiputada, exsenadora y actual condenada y
cumpliendo prisión por el delito de corrupción. CFK no se resigna a perder el
poder. Su objetivo es reganarlo. Por lo bajo, en el peronismo son muchos los
que la critican por su egoísmo. Otros, en cambio, la acompañan. El caso más
resonante es el de Miguel Ángel Pichetto,
otro ejemplo de “camaleonismo” partidario: menemista, duhaldista, kirchnerista,
candidato a vicepresidente de Mauricio Macri, peronista “republicano” y
dialoguista con el gobierno y ahora – sólo por ahora –nuevamente
filokirchnerista. La promesa dada fue una necesidad del pasado. La mentira es
una necesidad del presente. (Nicolás Maquiavelo).



















































