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domingo, 18 de octubre de 2026

La salud de los papas como política de Estado: del alta sorprendente de León XIV a las muertes misteriosas… @elprofesorcapomasi...

La salud de los papas como política de Estado: del alta sorprendente de León XIV a las muertes misteriosas…

Alta médica. El papa León XIV sale de la clínica Gemelli tras la operación, acompañado del cirujano Stefano Margaritora. Fotografía:  Gza Metrotel.

Por pedido de Francisco, el periodista, médico y escritor escribió un libro esencial sobre el tema. Hoy, ante la decisión de su salida del hospital, comenta que el posoperatorio de este tipo de situaciones suele ser doloroso y que la voluntad de Robert Francis Prevost podría ser un hecho relevante. Además, hace una historia de cómo los diferentes pontífices vivieron situaciones complejas y la reacción de la Santa Sede en cada caso. Desde la muerte misteriosa de Juan Pablo I hasta la de Jorge Bergoglio, que quiso “contarle de mis neurosis”, según sus propias palabras.

El alta de León XIV fue una decisión sorpresiva. A apenas cinco días de una compleja operación de pulmón, que incluyó la extirpación de una parte del órgano, quienes siguieron el caso, aun desde Italia, no esperaban que todo sucediera tan rápido. Los protocolos médicos sugieren otra conducta: hay protocolos ingleses que hablan de posoperatorios de muchos más días. Y quienes hayan atravesado una situación como la del Pontífice saben que es algo muy doloroso y que requiere cuidados. Pero también es cierto que quienes lo conocen saben que su voluntad de hacer el viaje de más de diez días a Sudamérica es esencial para él. Aun así, hay que esperar la evolución más allá de esta novedad.

No hay que olvidar lo que dijimos hace unos días: la operación fue un éxito; el diagnóstico, no. Tiene un cáncer, un tumor maligno de pulmón que se le extirpó en un estadio muy inicial, lo que le da una perspectiva muy buena.

Sin duda habrá novedades sobre cómo continúa la evolución. La cirugía ha sido curativa, aunque todavía faltan detalles. Le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho, es decir: una cirugía que anduvo bien, pero que exige una recuperación con cuidado y tranquilidad. Por eso también es importante revisar cómo trató la Santa Sede, a lo largo del tiempo, la salud de los pontífices.
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La operación de León XIV fue un éxito; el diagnóstico, no

Dudas. Sucesores de Pedro en la Tierra, por siglos los papas murieron ocupando su trono. Por eso, siempre un halo de misterio rodeó su salud y su aptitud física y psíquica para gobernar. Sin embargo, en los últimos años distintas circunstancias pusieron en duda que la capacidad para llevar adelante el complejísimo gobierno de la Iglesia se mantuviera hasta el último minuto de sus vidas. Que no se hablara públicamente del asunto no significa que la salud de los papas no fuera un factor primordial en la dinámica del poder dentro de la Iglesia.

Después del largo papado de Pío IX –duró 31 años–, los cardenales del cónclave determinaron que su sucesor debía ser alguien con una expectativa de vida mucho menor, para propiciar una renovación más activa y evitar los males del poder ejercido en administraciones tan prolongadas. Así eligieron a Gioacchino Pecci, que adoptó el nombre de León XIII. Al ser elegido, en 1878, tenía 67 años, una edad avanzada para la expectativa de vida de la época. Pero esa norma no se cumplió: el papa vivió 25 años más y murió el 20 de julio de 1903, a los 93. Durante su pontificado hubo una infinidad de rumores sobre su salud. Para desmentirlos se lo filmó caminando: fue el primer papa registrado por una cámara de cine.

Pío XII fue un hipocondríaco incorregible, rasgo que se acentuó con los años; seguía los temas médicos de forma obsesiva. Designó como médico personal a Riccardo Galeazzi-Lisi, cuyo comportamiento absolutamente antiético generó uno de los escándalos más resonantes de la historia del Vaticano: la venta a la revista Paris Match de fotos del papa agonizante en su lecho.

Juan XXIII tuvo un pontificado breve: apenas cinco años. El 23 de mayo de 1963, tras muchos cabildeos y rumores, la Santa Sede comunicó al mundo que padecía un cáncer de estómago. Fue su secretario, Loris Capovilla, quien hizo saber que la enfermedad había sido diagnosticada en septiembre de 1962. Se le propuso operarse, opción que rechazó por temor a que sus adversarios internos aprovecharan para frenar el Concilio Vaticano II.

Tumor de próstata. Pablo VI debió someterse a una cirugía por un tumor de próstata. La operación, exitosa, se realizó el 4 de noviembre de 1967. Se planteó entonces dónde hacerla: no había antecedentes de una situación así en la historia del papado, y para evitar cualquier exposición del ilustre paciente se improvisó un quirófano en el Palacio Apostólico, lo que lo expuso a un riesgo absolutamente evitable. Antes de la cirugía, el pontífice dejó cartas con indicaciones por si no se recuperaba de la anestesia o quedaba con alguna secuela física o mental.

El misterioso final de Juan Pablo I.

La muerte súbita de Juan Pablo I dio pie a una de las historias de intriga más intensas y novelescas dentro y fuera del Vaticano. En la madrugada del 29 de septiembre de 1978, apenas 33 días después de su elección, fue encontrado sin vida en su cama por las religiosas Margherita Marin y Vincenza Taffarel. Como se consideró inconveniente –y hasta escandaloso– que dos monjas hubiesen entrado a la habitación papal, se falsearon los hechos y se les ordenó guardar silencio absoluto. Eso, sumado a la negativa a realizar una autopsia, dejó un sinfín de rumores y sospechas que nunca se aclararon.

Juan Pablo II, en su larga agonía, marcó un primer cambio. Todos vimos ese calvario que el propio pontífice quiso que fuese visto por el mundo. Hubo conferencias de prensa de sus voceros y explicaciones profusas que, de todos modos, no siempre fueron consonantes con el cuadro clínico. Tal vez para evitar esa penuria, Benedicto XVI decidió renunciar cuando sintió que le faltaban fuerzas para seguir con las obligaciones de su cargo.

El caso de Francisco.

La salud fue un tema central en la elección de Francisco. Cuando Jorge Mario Bergoglio quedó como máximo favorito desde las primeras votaciones del cónclave de marzo de 2013, sus adversarios argumentaron que le faltaba un pulmón. Tras la fragilidad que habían exhibido Juan Pablo II y Benedicto XVI, se imponía alguien con buena salud. Fue el cardenal Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, arzobispo de Tegucigalpa, quien le preguntó directamente por su salud. Cuando Bergoglio respondió que lo que le habían extirpado hacía más de cincuenta años era un lóbulo del pulmón derecho, la cuestión quedó zanjada, y también la elección.

En agosto de 2013 recibí en mi casa una carta manuscrita de Francisco en la que, entre otras cosas, me decía que sería interesante que escribiese un libro sobre la salud de los papas. Lo tomé como un comentario gentil de quien sabía que había leído mi libro “Enfermos de poder”. Y ahí quedó. Nunca imaginé que cuatro años después, el 25 de octubre de 2017, en plena plaza de San Pedro, me diría: “Usted tiene una deuda conmigo. Ya le dije que debe escribir un libro sobre la salud de los papas, empezando por mí, para contarle de mis neurosis”.

Lo que siguió fue un torbellino hasta el momento único –que aún hoy me parece increíble– de estar sentado en el despacho papal del Palacio Apostólico para la entrevista en la que, por primera vez en la historia, un pontífice hablaba clara y abiertamente sobre su salud física y psíquica, abriendo una puerta sin retorno.

La salud de los papas, libro que sigue dando la vuelta al mundo, representa un hito en la historia del papado no por mí, sino por quien me pidió que lo hiciera: Francisco. Sin eso, tal vez no hubiésemos visto lo que sucedió el domingo pasado, cuando León XIV sorprendió al mundo al anunciar que debía operarse de un nódulo en el pulmón. Fue escueto pero preciso. Era un cuadro delicado, y la cirugía y la biopsia intraoperatoria confirmaron las sospechas: el papa tenía un cáncer de pulmón. Es una noticia impactante. León XIV es ahora un paciente oncológico que deberá someterse a controles periódicos durante los próximos cinco años.

“Cuando un papa se enferma de algo delicado, siempre hay aires de cónclave”, dijo Francisco en 2021 en una entrevista con la COPE. La frase, que refleja el clima de intriga permanente que se vive en el Vaticano, cobra en estas horas una notable y cruel vigencia.

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Los problemas de salud de los pontífices.

Juan XXIII

Fue diagnosticado con cáncer de estómago en 1962, cuando la enfermedad ya se encontraba en un estadio avanzado.

Mantuvo su actividad al frente de la Iglesia mientras su estado de salud permanecía en reserva.

Murió en 1963 a causa de una peritonitis provocada por la perforación del tumor gástrico.

Pablo VI

En 1967 fue sometido a una intervención quirúrgica por un agrandamiento de la próstata. Durante la década siguiente, una artrosis crónica que afectaba especialmente la rodilla derecha y las vértebras cervicales redujo progresivamente su movilidad. Murió en 1978, tras apartarse de la vida pública.

Juan Pablo I

Tuvo antecedentes de hipertensión arterial y problemas circulatorios. Durante su juventud padeció tuberculosis, lo que le dejó secuelas.

Fue encontrado sin vida en su dormitorio tras apenas 33 días de pontificado.

El diagnóstico del equipo médico oficial del Vaticano atribuyó su muerte a un infarto agudo de miocardio.

Juan Pablo II

Soportó varias secuelas físicas por el intento de asesinato de 1981. En 1992 le extirpación de un tumor de colon benigno. Además, soportó múltiples fracturas y cirugías de cadera y rodilla.

La enfermedad de Parkinson progresiva que mermó de manera notable su capacidad motora y del habla en sus últimos años.

Benedicto XVI

Experimentó dificultad para caminar y dolores articulares asociados a la edad, lo que influyó decisivamente en su renuncia histórica en 2013. Un mes después, el Vaticano confirmó que llevaba un marcapasos. Ya como papa emérito, padeció una infección facial identificada como erisipela.

Francisco

La resección parcial de pulmón en la juventud le acarreó algunas secuelas. Sufrió ciática crónica y problemas en la rodilla derecha, requiriendo uso de silla de ruedas y bastón en los últimos años. En 2021 padeció diverticulitis y una operación de colon. Cuadros agudos de bronquitis y neumonía bilateral en sus últimos años.





lunes, 12 de octubre de 2026

El duro choque del dogma contra la difícil realidad… @elprofesorcapomasi...

El duro choque del dogma contra la difícil realidad…

Ministro y jefe. Un gabinete tensionado que necesita buenas noticias. Fotografía: Presidencia.

La situación en el Ministerio de Economía demuestra que la política es una herramienta necesaria para mantener el rumbo.
 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 11/10/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La economía no arranca.

Definitivamente, este es el problema clave que está atravesando al gobierno y complicando la vida de la gente. Las promesas de mejoras para el bolsillo y la calidad de vida se han esfumado para un porcentaje creciente de la población. Los reclamos sobre la situación laboral se multiplican. La nómina de empresas que tienen dificultades no cesa. Están las que pueden sobrevivir a expensas de un programa de reducciones de su personal y de los turnos. En muchas de ellas, donde antes había tres turnos, ahora hay dos; y en las que antes había dos, ahora solo queda uno. Es algo que ya se vio en la década de los noventa y también durante el gobierno de Mauricio Macri. Ninguna de esas dos administraciones tuvo la capacidad ni la voluntad de encontrar una solución a este dilema que tuvo una consecuencia política nefasta: el advenimiento del kirchnerismo primero y su retorno después. Creyeron que “la mano invisible del mercado”, solucionaría todo. No fue así. Y nunca es ni fue así en forma absoluta. La vida de una sociedad es algo mucho más complejo que una teoría. Lo mismo se aplica para los que defienden el estatismo a rajatabla. Las ideologías en su concepción nunca aportan soluciones cuando se las abraza a modo de dogma. Por eso, las dirigencias políticas están mostrando – acá y en el mundo - una creciente disociación de lo que pasa en el llano. Enfrascada en sus problemas, no sólo no prestan atención a lo que pasa extramuros del poder, sino que no les preocupa el estudio ni el análisis de las complejas situaciones que plantean el presente y el futuro.

Creyeron que la "mano invisble" del mercador lo arreglaría todo. Y no fue así.

En abril pasado, Luis Caputo anunció que se vendrían los mejores 18 meses de toda la historia. Estamos a mitad de octubre sin que nada de ello haya ocurrido. O sea, seis meses después, la situación no sólo no ha mejorado, sino que, para muchos sectores, ha empeorado. Esto ha llegado al gabinete, en donde a varios de sus miembros se les hace imposible evadir el tema. La razón de ello es muy simple: más allá de ese limbo que son los despachos del poder, esos funcionarios hablan y conocen gente de sus entornos que también la está pasando mal.

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Uno de los funcionarios más afectados por esta situación es Diego Santilli. El jefe de Gabinete se desvive en gestos de buena relación y comprensión con los gobernadores. Es lo mismo que había ocurrido con su predecesor, Guillermo Francos. Fruto de esa comprensión y buen diálogo acuerda con ellos, pero después se ve imposibilitado de convencer a los Milei y a Caputo de cumplir con lo pactado. Santilli sabe y ve que las cosas no están bien. Mas, todo es en vano.

Temores de Karina Milei.

Karina Milei también está inquieta con la falta de arranque de la economía y entiende perfectamente que, si eso no se modifica, la posibilidad de ganar la elección de 2027 comenzará a alejarse de forma palpable.

El ministro pide una paciencia que poco a poco empieza a estrecharse. A su vez, hay quienes sostienen haberlo escuchado coincidir con algunas de las observaciones, críticas y aportes que escucha en sus conversaciones y reuniones con especialistas y protagonistas de la vida económica y haber señalado que algunas de esas propuestas se las presentó al Presidente en el que encontró una pared infranqueable a cualquier sugerencia que lo contradijera. Es difícil saber dónde está la verdad en un gobierno con una comunicación tan mala entre sus miembros. Lo que hay directamente es una falta notable de comunicación. Muchos de esos contactos se limitan al WhatsApp (sic).

Hablando del ministro, el lunes pasado no fue un buen día para él. Como lo recogen todas las crónicas, para sorpresa de todo el Gabinete, Javier Milei convocó a sus miembros a escuchar una presentación del economista Alberto Ades. Curiosamente, el ministro fue el único que no asistió, aduciendo que estaba padeciendo de un estado gripal del cual, según se supo, afortunadamente se recuperó de forma rápida. Ades es un abogado, egresado de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires que tiene un máster en Economía en la Escuela de Economía de la Universidad de Harvard. Reside en Nueva York desde hace 30 y es un hombre de consulta de los círculos financieros de Wall Street. Obviamente, coincide en absoluto con el rumbo trazado por Javier Milei, pero es crítico de ciertos aspectos del plan económico que implementa Luis Caputo, a quien dice apoyar. Sus observaciones se resumen en tres interrogantes: el primero es la necesidad de revisar la política cambiaria, sin abandonar el objetivo de controlar la inflación, para ayudar a las empresas a encontrar viabilidad para atravesar la transición; el segundo, la necesidad de buscar instrumentos que estimulen la salida de los “dólares del colchón” hacia el sistema de bancos y mercados de capitales a fin de revitalizar y expandir el crédito; y el tercero, es profundizar el punto atinente al valor del dólar, para evaluar y debatir si un tipo de cambio más alto ayudaría a las empresas a enfrentar el tema de la competencia externa y estimular el turismo y la construcción. Más allá de los aspectos, lo que llamó la atención, fue la euforia desmedida del presidente luego la exposición del economista. Volvió a hacer referencia a la lluvia de dólares que llegará al país.

Caputo anunció que se venían los mejores 18 meses... Tampoco fue así.

La reunión entre Javier Milei y Patricia Bullrich fue el hecho político más resonante al interior de La Libertad Avanza. “Ese encuentro era algo absolutamente imprescindible. La voz de Patricia es un llamado de atención que el Presidente y Karina tienen que escuchar. Ella - la senadora - tiene el pulso de la calle que les falta a los hermanos”, se sinceraba con voz de alivio un conocedor minucioso de la interna del Gobierno. Es evidente que este encuentro marca un punto de inflexión. Bullrich no callará nada, a diferencia de lo que hace la totalidad del Gabinete. El hermetismo sobre los detalles y la extensión del encuentro, describen su intensidad. Se habló “con sinceridad” dice el texto de lo comunicado. ¿Esa sinceridad habrá incluido las críticas de la senadora a los manejos internos dentro del gobierno y también sus eventuales aspiraciones presidenciales?

lunes, 5 de octubre de 2026

La trastienda del poder… @elprofesorcapomasi...

Milei atrae inversiones, pero hay dudas sobre su futuro…

París. Milei se reunió allí con Jamie Khoo, CEO de DayOne Data Centers. Fotografía: CEDOC

Los anuncios en Francia conviven con la preocupación por la economía y un panorama electoral cada vez más incierto.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro, el domingo 04/10/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El viaje a Francia de Javier Milei dejó expuesto, una vez más, los claroscuros de su gestión. Hubo anuncios de inversiones importantes en el sector energético generadas por la sinergia entre el Régimen de Incentivo de Grandes Inversiones (RIGI) y la gema que representa Vaca Muerta, algo que lo pone en una fenomenal vidriera internacional que atrae a los grandes jugadores de un club reducido y poderosísimo. Junto a esta marquesina, sin embargo, hubo una trastienda más compleja motivada por el impacto de la heterogénea realidad que hoy viven millones de ciudadanos de a pie. Eso también se conoce en el exterior. Por eso surgen las dudas. Dudas que tienen que ver con lo que reflejan todas las encuestas. El cambio es muy significativo: en marzo pasado en todas ellas, el triunfo de La Libertad Avanza era incuestionable. Hoy, en cambio, ninguna lo muestra en situación de ganador claro.

Esta información circula en el exterior entre las personas que deciden. Lo que los Milei no entienden es que no caen bien entre sus eventuales interlocutores sus formas. Ya no se trata de un reclamo doméstico maliciosamente atribuido por el poder a “periodistas ensobrados”. El mundo de los negocios le está mostrando la realidad. Algo de esto ya había ocurrido, con lujo de detalles, en su último viaje a Manhattan. “La violencia de sus formas espanta no por su naturaleza soez sino porque quien apuesta a desembolsar enormes cantidades de dinero busca un entorno de armonía y previsibilidad –al menos a mediano plazo– aseguró una fuente que conoce la trastienda de lo ocurrido cuando el presidente habló ante unos 170 altos ejecutivos en The Economic Club of New York. El calificativo de soberbio hacia Milei es recurrente. La insistencia en el uso de un lenguaje “quasi” patotero por parte suya y de Luis Caputo no los ayuda. Decir que el Presidente va a ganar las elecciones del año próximo en primera vuelta no le agrega a su credibilidad. Por el contrario, más bien la daña. Los deseos no siempre saltan al plano de la realidad. Un dato que es indiciario de las dudas que genera el gobierno lo dio el aumento del riesgo país y el informe de JP Morgan que fue crítico sobre la economía del país. En una semana, este banco –el más importante de los Estados Unidos–, cambió sus pronósticos en tres ocasiones. El lunes 21 de septiembre había señalado que, en este año, el crecimiento de la economía de la Argentina rondaría el 2,6%. El miércoles 23 fue un paso más allá, señalando que nuestro país podría lograr el Investment Grade.

Alcanzar este grado, permitiría tener acceso al financiamiento internacional como lo tienen, por ejemplo, Chile, Paraguay y Uruguay. Todo esto cambió repentina y drásticamente cuando el jueves 24 se conocieron el índice de pobreza y el de caída de la actividad económica, datos que, según el informe, “superaron nuestra previsión. La economía argentina registró su peor rendimiento mensual desde el confinamiento de abril de 2020”. La alarma es lo suficientemente fuerte como para que todo esto esté teniendo una consecuencia directa sobre estrategias y personas del oficialismo. Claramente las miradas se concentran en Patricia Bullrich. La jefa del Bloque de Senadores del oficialismo está moviéndose en consecuencia: en cada reportaje es muy precisa con el vocabulario que utiliza para marcar sus diferencias con los hermanos Milei. “El proyecto merece ser reelegido”, responde cuando se le pregunta si su aspiración es la de ser candidata a la presidencia. Es decisión de Bullrich insistir con su postura crítica de las actitudes negadoras del Presidente y de Caputo sobre los problemas de la economía que afectan directamente el bolsillo de la gente. En el Coloquio de IDEA, entre cuyos participantes hay afinidad con el rumbo pero críticas y preocupaciones sobre el devenir del día a día, se interesaron en tener una reunión privada y extensa con ella. En el clásico evento anual, Milei habló desde París. Dijo allí: “Lo primero que hay que tener es paciencia. Los procesos de crecimiento no son instantáneos, los procesos de crecimiento demandan mucho tiempo”. Esto es un cambio en relación a aquella otra frase –“la economía va a crecer como pedo de buzo”– que pronunció en abril de 2024 en un discurso en la Fundación Libertad. ¿Estará tomando conciencia de que esa frase debe ser entendida también por los propios y fanáticos?

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Hoy ninguna encuesta muestra a Javier Milel en condición de ganador claro en 2027

Las internas en el peronismo no le van en saga a las que ocurren dentro del gobierno. La decisión de Cristina Fernández de Kirchner de llenar de espinas y otros obstáculos el camino de Axel Kicillof a la candidatura a la presidencia de la Nación es incesante y feroz. La decisión de Máximo Kirchner de salir hablar sobre el tema, así como también la de Oscar Parrilli, uno de los secuaces más fieles de la expresidenta presa para fogonear su candidatura presidencial, tienen el objetivo de complicarle la vida al gobernador de la provincia de Buenos Aires. Cuando se los escucha, se preocupan en dejar en claro que el proyecto es reinstalar las peores prácticas del kirchnerismo: reforma judicial, reforma de la Constitución Nacional, impunidad. Lo curioso –para sus seguidores que intentan sostener el relato– es que siguen apareciendo cajas fuertes e indicios de que la década ganada fue un festival de corrupción aprovechado por quienes se llenaban la boca hablando de igualdad social y redistribución de la riqueza.






jueves, 1 de octubre de 2026

Problemas graves que tienen pocas explicaciones… @elprofesorcapomasi...

Problemas graves que tienen pocas explicaciones…

Karina patisserie. Dibujo: Pablo Temes.

Los datos no acompañan a un relato oficial que no consigue convencer a quienes deben decidir inversiones.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 26/09/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires República Argentina.

“Nos salen los dólares por las orejas”, le dijo Javier Milei por Canal 13 y TN a Nieves Zuberbühler en la nota que le concedió en pleno Manhattan. Y agregó: “llevamos un récord de haber bajado la pobreza a la mitad, es decir, de sacar 14 millones de personas de la pobreza”.

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“Si bien las tasas de pobreza y de indigencia se incrementaron 4,1 p.p. (puntos porcentuales) y 1,2 p.p. con relación al semestre previo, ambas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024. Frente a dicho período, la tasa de pobreza se redujo de 52,9% a 32,3%, en tanto la de indigencia cayó de 18,1% a 7,5%”, consignó Luis Caputo en la red X. La manipulación de los datos por parte del ministro es indiscutible. La comparación es con el primer semestre del 2024, es decir, el lastre dejado por el desastroso gobierno de Alberto Fernández, Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner, y no con el último semestre de 2025. Hay que recordar también que durante un reportaje con Horacio Riggi en abril pasado, el ministro afirmó: “Entramos en un proceso virtuoso en el cual los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”. Desde entonces ya pasaron casi seis meses en los que nada de ese vaticinio se cumplió. Lo que es más preocupante aún, es que no hay visos de que esa mejoría se concrete en lo que resta de aquí a la finalización del mandato. De hecho, el presidente pronosticó que la bonanza llegaría recién en 2028 en caso de ser reelegido.

El destino quiso que en los mismos días coincidieran en Nueva York Milei y Axel Kicillof. La imagen que dejaron fue lamentable. A quienes escucharon al Presidente no les gustó el tono agresivo y los insultos hacia el gobernador de Buenos Aires. Ese clima de antinomia genera no sólo rechazo sino también espanto, sobre todo porque en el auditorio que lo scuchaba la única certeza es la incertidumbre. Eran muchos los asistentes que tienen información sobre las encuestas que circulan por aquí en las que la victoria del oficialismo está en serias dudas. Junto con ello están los datos de las falencias del plan económico. Y esas falencias arrojan sombras sobre el futuro. Pero la ecuación es más simple aún, los inversores buscan entornos de tranquilidad y previsibilidad –al menos a mediano plazo– y la catarata de insultos de Milei espantó a más de uno.

Si acerca del actual gobierno hay dudas, lo que abunda sobre Kicillof es la preocupación. El grupo de empresarios con los que se reunió y con los que habló fue reducido. Nadie tiene un interés genuino en escuchar a una persona que siente una genuina aversión por la esencia del capitalismo. Varios de los que acudieron a su convocatoria lo hicieron por temor. Eso es lo que genera el gobernador lanzado a candidato del peronismo. Todos son conocedores de su pasado y su presente que destaca por su mala gestión, algo por lo que él culpa al gobierno nacional. Es verdad que este es un tiempo particularmente difícil. Pero su primer mandato en la provincia –cuando gobernaba el kirchnerismo– no fue mejor. Para colmo, al mismo tiempo que Kicillof fatigaba salones en Manhattan, Máximo Kirchner se despachaba con declaraciones en las que hablaba de la necesidad de crear un nuevo impuesto –a la manera de lo fue el impuesto solidario de la pandemia– para dejar en claro que el kirchnerismo aspira a volver al poder en su peor versión.

Internas libertarias.

En La Libertad Avanza las internas no cesan. La cena para la foto del miércoles en las que la estelaridad la compartieron Karina Milei y Patricia Bullrich no fue más que eso. La senadora está siguiendo con mucha atención –y preocupación– lo que está pasando en la opinión pública y en la interna del gobierno. Respecto de esta última, por los pasillos del poder no deja de hablarse de la denuncia de la diputada Marcela Pagano sobre irregularidades cometidas por allegados directos a Karina Milei que habrían causado una refriega entre los hermanos. Lo cierto es que esas irregularidades –robo de comestibles en la Quinta de Olivos  hizo que el Presidente eyectara de ese lugar clave del poder al intendente de la Residencia, Osvaldo Sosa, y a su cuñada e íntima amiga de Karina, Belén Agudiez, más conocida al interior del Gobierno como “La Brujita”. “La sabiduría comienza con la reflexión sobre sí mismo”, reza la famosa frase de Séneca que le vendría muy bien aplicar a Javier Milei en medio de las procelosas aguas de confrontaciones inútiles y pasiones desbordadas por las que navega su gobierno.



domingo, 20 de septiembre de 2026

¿Qué pasaría si Bullrich decidiera ser candidata?... @elprofesorcapomasi...

 ¿Qué pasaría si Bullrich decidiera ser candidata?


Pateo Bulrrich. Dibujo: Pablo Temes.

Mientras el Presidente parece pensar en números que no se condicen con la realidad, la senadora muestra una voz distinta.


© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 20/09/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. Pateo Bulrrich. 


“Yo tengo que ser sincera y decir ‘a mí no me tomen de tonta’ si estamos el día anterior en una mesa discutiendo y no nos enteramos de las cosas, yo siento que me toman de tonta” dijo Patricia Bullrich visiblemente molesta en la noche del jueves en la entrevista que le concedió a Eduardo Feinmann en A24. Ya en la mañana había hecho conocer su malestar por la falta de información en la entrevista con Ignacio Ortelli en su programa de Radio Rivadavia.

Esa falta de información era referida a los cambios ligados a la Emergencia en Discapacidad. A esas expresiones de disgusto y desacuerdo con la forma de conducción de los hermanos Milei, la jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza le agregó, el viernes, un hecho más: la publicación de un video en la que se la ve en su despacho revisando documentos en su notebook junto a dos de sus colaboradores mientras suena la canción de Lali Espósito “No me importa”. No hace falta mucho análisis para interpretar el significado de este gesto de la senadora usando un tema de la artista a la que el Presidente descalifica constantemente. ¿Qué pasaría si la senadora decidiera ir por su candidatura presidencial? Todas las encuestas muestran qué, si el frente electoral que de hecho constituyen La Libertad Avanza y el PRO se dividiese, la reelección de Milei tendría destino de fracaso.

La falta de comunicación interna del gobierno representa un grave problema que va en vías de agudizarse. El caso de Bullrich es, en realidad, algo que dista mucho de una mera omisión justo con quien debe cerrar filas para coordinar la estrategia de aprobación de las leyes en la cámara alta. Todo un síntoma de los caprichos y desconfianzas que anidan en el poder. El aislamiento de Javier Milei y la delegación de la gestión en su hermana se ahonda a medida que la adversidad se hace presente con la fuerza de los hechos. El Presidente reúne a su gente –ministros y legisladores– no para escuchar sino para arengar. Quiere que la única voz que llegue a los oídos de la dirigencia oficialista sea la suya. Hace acordar mucho a Cristina Fernández de Kirchner. En los años de su apogeo se le atribuía al poderoso secretario Legal y Técnico de la Presidencia una frase que se repetía con insistencia. Era la siguiente: “con Cristina no se habla; a Cristina se la escucha”. Cierta o no, la frase expresaba una verdad que sufrían ministros, secretarios, subsecretarios, gobernadores, diputados, senadores y un largo etcétera de funcionarios peronistas que debían limitarse a acatar sumisamente las directivas de la entonces presidenta sin tener la más mínima posibilidad de expresar un disenso o aporte crítico. Quien se atrevía a hacerlo era inexorablemente castigado. A CFK le tenían miedo, cosa que a ella le encantaba. Lo hizo saber sin tapujos en una de sus tantas peroratas por la Cadenas Nacional de Radio y Televisión el 6 de septiembre de 2012, cuando dijo sin inmutarse: “Solo hay que temerle a Dios. Y a mí, en todo caso, un poquito”. Se sentía todopoderosa y disfrutaba de esa forma de ejercer el poder.

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Lo mismo está ocurriendo ahora dentro del actual gobierno. Quien despierta el temor mayor es Karina Milei, “La Jefa”. El aislamiento es uno de los elementos clave del síndrome de Hubris que claramente afecta al jefe de Estado. Encerrado en su micromundo, él cree que la realidad es la que él imagina y no la que es. Una muestra de ello fue la reunión a la que convocó a dirigentes de La Libertad Avanza a escuchar su larga verborragia del lunes. Allí les ordenó que no se dejaran psicopatear por lo que manifiestan quienes son críticos de su gestión. Para Milei no existen el desempleo, la caída del consumo, las dificultades de una inmensa cantidad de gente para llegar a fin de mes ni el cierre de empresas. El parte que difundió la Presidencia señala que el jefe de Estado habló de un crecimiento de la economía que ya lleva 27 meses y de un consumo privado en guarismos históricos. Y para seguir con lo histórico, agregó que la velocidad del crecimiento económico es cuatro veces mayor a la consignada históricamente. Es obvio que lo que él afirma no se condice con la realidad que viven millones de personas.

Esto lo saben muchos de sus funcionarios. El problema es que, salvo la senadora Bullrich, nadie se atreve a decírselo a los hermanos Milei. Es un secreto a voces que Luis Caputo viene expresando en sus reuniones con diversos sectores y funcionarios sus preocupaciones por el estancamiento de la actividad económica. Esto mismo lo ve también el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Los números de las encuestas que marcan la caída de imagen y aprobación del gobierno –al que se mencionó líneas arriba– son sostenidos. Lo cuantitativo encierra también un fenómeno cualitativo: esa baja significa una defección de parte del voto mileísta. Una forma directa de apreciarlo es observar lo que pasa en las redes, universo que solía ser una usina de apoyos sostenidos y ruidosos hacia el líder de LLA. Hoy esa intensidad ya no está.

El vocero de un funcionario técnico describió un temor creciente que preocupa a más de uno en la estructura libertaria: “No se trata solamente de haber perdido cierta capacidad de maniobra cuando los resultados no salen de acuerdo a lo esperado. El problema es que el culto a ‘morir con las botas puestas’ dejó de ser un dicho pasajero de alguien convencido que está haciendo las cosas bien, a transformarse en una posibilidad real y concreta”. Saber corregir el rumbo a tiempo, es una cualidad absolutamente necesaria en un presidente. Mientras tanto, las fuerzas del cielo navegan entre nubarrones que están a la vista de todos.