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domingo, 2 de agosto de 2026

Las opiniones de Georgieva y las decisiones de Javier Milei… @elprofesorcapomasi...

Las opiniones de Georgieva y las decisiones de Javier Milei…  


“Primera dama” enancada. Dibujo: Pablo Temes.

En un contexto de críticas, se unen los datos macro a las peripecias de una gestión que ya empezó la campaña. 

© Escrito por Doctor Nelson Castro el domingo 02/08/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“¿Los argentinos están dispuestos a perseverar?”, le preguntó Kristalina Georgieva a Liliana Franco en medio de la conferencia de prensa conjunta con Luis Caputo el lunes en el Ministerio de Economía. Es la pregunta que tendrá una respuesta contundente el año que viene, el día que se elija un nuevo presidente. El interrogante planteado por la directora gerente del Fondo Monetario Internacional refleja la noción clara que existe en el organismo de las consecuencias que el ajuste de la economía está teniendo sobre la población. Para abundar en esta línea, Georgieva dejó asentada en su blog su conversación con Marina, la maquilladora que la asistió durante su breve estancia en la Argentina, quien le dijo que tiene tres trabajos y de lo difícil que está la vida aquí, a pesar de lo cual “ expresó su esperanza de que el país mantenga el rumbo”.

La Directora Gerente agregó que en cada uno de los distintos sitios que visitó tuvo la ocasión de hablar con personas que tenían una mirada de más largo plazo. Sobre esto hay que señalar que los lugares que visitó fueron muy pocos y que, uno de ellos, es Vaca Muerta en donde el boom de la explotación petrolera se expande día a día. En su pasaje relámpago a Vaca Muerta, Georgieva “olvidó” pasar por Añelo, la ciudad que alberga a quienes trabajan en los distintos yacimientos. Hubiera visto los significativos déficits de infraestructura y servicios que tiene el lugar, fruto de la falta de una adecuada política poblacional responsable por parte de las autoridades provinciales y nacionales y –hay que señalarlo– de muchas de las empresas allí radicadas. Y, en ese tren de acercamiento a la heterogénea realidad de nuestro país, hubiese sido igualmente útil que pudiera haber visitado alguna de las zonas del conurbano bonaerense para darse cuenta que la realidad allí es totalmente distinta. El futuro para muchos de ellos es una entelequia porque el desafío es cómo sobrevivir. Y cuando lo único que cuenta es sobrevivir, hablar de largo plazo es una quimera.

El proyecto de ley de reforma de la carta orgánica del Banco Central que Javier Milei presentó por medio de la Cadena Nacional de Radio y Televisión es parte de la campaña electoral a la que el Gobierno está lanzado. El proyecto –inentendible para la mayoría de la población– no ameritaba semejante despliegue. El tema es de un tecnicismo tal que hubiera bastado una presentación en una conferencia de prensa abierta a preguntas. La susodicha cadena amerita algunas reflexiones a la luz de algunos aspectos curiosos y contradictorios que exhibe el oficialismo. El primero es el uso de los medios públicos a los que La Libertad Avanza denostó intensamente durante la campaña electoral de 2023. El Adornigate dejó expuesta una conducta reprochable de contratación de personas amigas para ocupar espacios en la Televisión Pública. El segundo dato a recordar es que, el Presidente, había anunciado en su campaña electoral que iba a dinamitar el Banco Central. La realidad siempre se encargó de mostrar que esa era una promesa vana de campaña y nada más. Y el tercer hecho absolutamente contradictorio fue hablar de la independencia de la entidad teniéndolo sentado a la derecha de la escenografía a Santiago Bausili, actual presidente del organismo, una imagen que no hablaba precisamente de independencia. También fue una contradicción tenerlos sentados ahí a Luis Caputo y Federico Struzenegger. Todos los periodistas recordamos aquella conferencia de prensa de diciembre de 2017 en el que el entonces presidente del BCRA, Federico Sturzenegger fue eyectado de su poltrona y reemplazado por el entonces ministro de Finanzas, Luis Caputo (sic).

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A este anuncio de campaña lo acompañó en la semana el anuncio –cuántos anuncios– de que los extranjeros que realicen o promuevan expresiones de odio contra los argentinos serán deportados inmediatamente del país. Esto –que es humo– pretende subirse a los coletazos que dejó el Mundial. Es un aporte del Gobierno a la demagogia y el populismo del que tanto dice aborrecer. Todo es tan impulsivo en el Presidente que no advirtió que, si esas mismas medidas se le aplicaran a él, tendría vedado el acceso tanto Brasil como a España, lugares a los que viajó últimamente. Las conductas de Javier Milei son de una imprudencia mayúscula. No termina de comprender que el rol de su investidura –es un jefe de Estado– hace que sus exabruptos tengan el potencial de generar consecuencias negativas que afecten las relaciones entre las naciones y perjudiquen a mucha gente. Desde este punto de vista, Milei es un irresponsable.

En vista al año electoral, a LLA la ayuda enormemente el desquicio que se vive dentro del peronismo. La renovada embestida judicial de Cristina Fernández de Kirchner en pos de revertir su condena, muestra su afán desesperado por retener el poder dentro del peronismo, en donde se asiste a un verdadero desaguisado. Este desquicio es producto de la ambición irrefrenable de “la condenada” –como ella misma se definió–, que no se resigna a aceptar que su tiempo ya pasó, de su enojo cada vez más visceral con Axel Kicillof y a la carencia de nuevos dirigentes con liderazgo dentro partido justicialista. Su objetivo, pues, es neutralizar o anular cualquier posibilidad del gobernador bonaerense de ser ungido como candidato a la presidencia. Como se ve, la capacidad de hacer daño de CFK sigue intacta. Es, al fin y al cabo, una de sus especialidades.




domingo, 26 de julio de 2026

Vuelve el Club de la Pelea... @elprofesorcapomasi...

Vuelve el Club de la Pelea...

Poderoso el Chiqui. Dibujo: Pablo Temes.

Con la derrota ante España, se inició una nueva era en la política. El paso uno es la visita de Kristalina Georgieva. Lo que permanece son las tensiones oficialistas. 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 26/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El Mundial se terminó. Y con ello, esas dos semanas de emoción y encantamiento que produjeron las actuaciones de la Selección nacional, que, con sus remontadas épicas ante Egipto e Inglaterra, impactó y conmovió literalmente al mundo. Es asimismo impactante ver cómo de ese estado de valoración –y, por qué no, de admiración– del temple y capacidad para hacer frente a la adversidad por parte de Lionel Messi y el resto del equipo, se pasó –en cuestión de horas– a la construcción de un submundo de intrigas y maniobras espurias que supuestamente obligaron a la Selección a jugar a menos a fin de proteger al presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, Claudio “Chiqui” Tapia, de posibles acciones judiciales en su contra a causa del así llamado por muchos Afagate. La verdad es que, tal como lo han señalado y reconocido tanto todos los jugadores así como Lionel Scaloni y el resto de sus colaboradores, Argentina perdió porque España fue claramente mejor y superior durante todo el partido que se jugó en le MetLife Stadium de New Jersey.

La misma parábola se puede aplicar respecto de las opiniones sobre los argentinos. Las hinchadas argentinas que coparon estadios a más de plazas y parques con los ya clásicos banderazos despertando el elogio de muchos, pasaron a ser representantes de un país racista e intolerante. No es la primera vez que pasa algo así durante y luego de una Copa del Mundo. Lo que sí ha sido novedoso es haber visto a artistas y protagonistas de la cultura involucrarse en estas polémicas inconducentes para después tener que salir a disculparse por sus dichos y a hacer aclaraciones que, en la mayoría de los casos, nada aclaran y mucho obscurecen.

Ya pasado, entonces, el interregno del Mundial, la realidad –que nunca se fue– emerge con toda su fuerza incontenible y problemática, aquí y en todo el mundo.

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Los datos de la economía muestran que el tiempo de la bonanza está todavía lejano. La caída de la recaudación es un dato ilustrativo del deterioro de la actividad económica. El consumo sigue deprimido y, a partir de ello, no hay círculo virtuoso posible. Es verdad que hay inversiones fenomenales en el área de la actividad energética, pero eso solo no alcanza para generar bienestar para todos. A propósito de esto, un apunte: en la mayoría de los conglomerados poblacionales satelitales a eso focos de riqueza, se ven condiciones de infraestructura y precariedad alarmantes. El verdadero desarrollo exige que en esos lugares haya servicios, rutas, autopistas, caminos, comunicaciones, escuelas y hospitales de primera calidad. Solo así se puede generar un federalismo genuino. Todo lo que se aleja de ese patrón representa el subdesarrollo, no importa cuán grande sea el volumen de exportaciones e ingreso de divisas generadas. Hace poco, el intendente de Añelo, el pueblo devenido en ciudad absolutamente sobrepasado por el fenómeno de Vaca Muerta, Fernando Vanderette hizo un pedido para que los grupos familiares no se desplacen a la ciudad sin tener asegurado un puesto de trabajo. La causa de este pedido es muy simple: la infraestructura actual no está preparada para el arribo de una incesante y creciente cantidad de personas que llegan con la esperanza de forjarse un futuro mejor en esa tierra de promisión.

El Gobierno sigue bregando denodadamente para lograr que aquellos que tengan grandes cantidades atesoradas fuera del circuito formal los ingresen al sistema formal, es decir, que los saquen del colchón. Por lo que se vio - sobre todo en las últimas dos semanas - el único incentivo importante que tuvieron muchos para proceder a esa movida fue la de usarlos para pagar el viaje, la estadía y las entradas para asistir a los partidos de la selección nacional contra Suiza, Inglaterra y España.

Mañana lunes llegará al país la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. La última vez que la máxima autoridad del organismo visitó la Argentina fue en ocasión de la cumbre del G20 que se desarrolló del 29 al 1° de diciembre de 2018. Recuérdese que la predecesora de Georgieva, Christine Lagarde, jugó –junto al entonces presidente de los Estados Unidos– un rol clave en el otorgamiento del préstamo del FMI a la Argentina.

En el Gobierno se ilusionan con algo más que meras declaraciones de apoyo por parte de Georgieva, una mujer de nacionalidad búlgara de amables modales, pero de carácter firme. Su agenda incluye una visita a Vaca Muerta. Incluirá una recorrida por Añelo, donde palpará el contraste antes señalado. Más allá de las fotos y las palabras de aliento y reconocimiento tanto hacia Javier Milei como hacia Luis Caputo, no está claro si este viaje de Georgieva servirá para abrir las arcas del Organismo a fin de ayudar al gobierno a hacer frente a los elevados montos de pago de la agenda de vencimientos programados para el año venidero.

Como efecto pos-Mundial también hay que mencionar la vuelta con toda su intensidad del así llamado “Club de la Pelea” de la política vernácula. A las riñas ya existentes dentro del oficialismo entre Karina Milei y Santiago Caputo, en el kirchnerismo entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, hay que agregar la que se ha iniciado entre Mauricio Macri y su primo Jorge Macri. Parece algo insólito, pero es así. Esto representa un mojón más en el derrotero de pérdida de poder político del ex presidente, a quien ninguna encuesta –más o menos seria– le asigna chance alguna para ganar la elección presidencial el año próximo. En medio de tanta riña sería menester que todos los mencionados se ocuparan en algún momento de los que –como lo dijo Lionel Messi– no llegan a fin de mes. Es lo que le prometen hacer todos los días. Es lo que, en verdad, no hacen ningún día.





domingo, 19 de julio de 2026

Fútbol, política y memoria - Con Malvinas no se juega… @elprofesorcapomasi...

 Fútbol, política y memoria - Con Malvinas no se juega…

Trapos. Pablo Temes.

La victoria argentina sobre Inglaterra volvió a poner la gran causa nacional en el centro de la escena y expuso, una vez más, su utilización política.

© Escrito el domingo 19/07/2026 por el Doctor Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 


Hoy, todo en la Argentina gira alrededor de la Copa Mundial de fútbol que se define en el Met Life Stadium de New Jersey. Si algún acontecimiento terminó de evidenciar en forma contundente la conexidad del fútbol con la política, ha sido el torneo que hoy termina. La imagen del presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) entregándole un premio de la paz a Donald Trump gráfica en forma indubitable la existencia de esos vasos comunicantes.
 

El poder de la FIFA es impactante. Traigo al recuerdo una anécdota inolvidable para ilustración. Estaba terminando la Copa del Mundo de 1978 y en un pasillo del estadio de River entrevisté a Joao Havelange, a la sazón presidente de la FIFA. En aquellos días había toda una discusión política en Brasil acerca de la posibilidad de que el gobierno militar de entonces pusiera al frente de la presidencia de la república a un civil, en un intento de ablandar un poco su mala imagen interna y externa. El nombre que con más fuerza había surgido en esos días de los mentideros políticos, era el de Havelange. Por lo tanto, una de mis preguntas fue si, de existir esa propuesta, él la aceptaría. Su respuesta –textual– no la olvidaré jamás. “Meu filho –me dijo en tono paternal–, jamás aceptaría esa propuesta. Siendo presidente de la FIFA tengo acceso a los despachos de todos los gobiernos del mundo. Hablo y me entrevisto con presidentes, primeros ministros, reyes, príncipes, los más empinados representantes de la banca internacional, además de la elite deportiva del orbe. Quién, en su sano juicio, querría dejar de ocupar este sillón para ser presidente de un gobierno militar al que se le cierran la mayoría de todas estas puertas que a mi se me abren?” 

Esta introducción es importante para poner en contexto todo lo que sucedió antes, durante y después del emocionante partido que la Argentina le ganó a Inglaterra el miércoles pasado. Como ocurrió en 1986, en 1998 y en 2002, la disputa por las Islas Malvinas se instaló como un asunto ineludible en nuestro país. En Inglaterra el volumen del tema es mucho menor y, especialmente, para quienes nacieron del 90 para acá.

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Para la Argentina, aquella guerra sigue representando un asunto absolutamente traumático, no sólo por lo que pasó en los aspectos bélicos del conflicto, sino también por lo que pasó después con el olvido y el maltrato a los excombatientes, y también por el uso que –hasta hoy– la dirigencia política sigue haciendo de la causa Malvinas en pos de sus propios intereses. Esto último, es decir, el uso político de las Malvinas estuvo en el origen de aquella contienda trágica. La Junta Militar de entonces, integrada por el teniente general Leopoldo Fortunato Galtieri, el almirante Issac Anaya y el brigadier general Ignacio Lami Dozo –infamantes personajes todos– vio en la recuperación de las islas Malvinas una posibilidad –la única– de prorrogar la duración de aquella agonizante dictadura cruel y, así, de asegurar su permanencia en el poder por años. 

El desprecio por la vida de nuestros soldados lo hizo explícito el mismo Galtieri en una entrevista a la televisión de México: “Tengo sobre mis espaldas la sangre derramada de más de 400 muertos. El pueblo argentino –no yo– estoy seguro de que está dispuesto no a 400 sino a 4.000, 40.000 o más muertos”, dijo sin inmutarse. 

En una de las tantas paradojas crueles de la historia, aquella derrota –que dejó un saldo de 649 argentinos muertos, 255 ingleses y tres isleños– llevó a la dictadura a su fin y abrió el camino a la democracia. Han pasado 44 años de aquella guerra y a lo largo de los 43 años transcurridos desde la reiniciación de la democracia, la clase política no tenido la capacidad ni la voluntad de elaborar una estrategia común para acometer la enorme y dificilísima tarea de llevar adelante negociaciones con el Reino Unido basadas en fundamentos sólidos y sostenidos. 

En todo este tiempo, lamentablemente, la causa de las Malvinas se transformó en una causa electoral de la que cada sector quiere sacar rédito. Esto se vio confirmado –una vez más– con el partido del miércoles pasado. La Cámpora, dirigentes del radicalismo, del peronismo y hasta la mismísima vicepresidenta, aprovecharon la oportunidad para hacer gala de una demagogia barata sin destino. 

En aquellos días de fines de junio de 1982 me tocó atender a soldados héroes recién llegados del campo de batalla. Escuché sus relatos que hablaban de la precariedad con la que debieron combatir, de la falta de pertrechos, de calzado adecuado, de comida y el maltrato al que varios de sus jefes los habían sometido. También recibí sus relatos en primera persona de la forma ignominiosa en la que llegaron a Buenos Aires, en el medio de la noche y su obscuridad, siendo ocultados como si, en lugar de héroes, se tratase de delincuentes. 

Estuve en Malvinas en abril de 2012. Conduje el primer programa de radio desde Puerto Argentino. Fue por Radio Mitre. Me acompañaron Guido Baistrocchi y Guido Valeri en la producción y Adrián Ajón en la operación técnica. Estuve frente a las tumbas de nuestros caídos. El sentimiento de argentinidad emana ahí como un sentimiento potente y estremecedor. 

Ese sentimiento es el que compartieron los jugadores al mostrar la bandera con la leyenda “Las Islas Malvinas son argentinas”. Es un sentimiento absolutamente genuino que compartimos todos. Pero está claro que no es ganando un partido de fútbol contra Inglaterra que las islas volverán a ser parte de la Argentina. Esa es la tarea de las dirigencias políticas que tienen una gigantesca deuda con aquellos soldados muertos que dieron sus vidas por la patria y por los que sobrevivieron, todos héroes.




domingo, 12 de julio de 2026

El juego de las diferencias… @elprofesorcapomasi...

 El juego de las diferencias…


Deidad criolla. Dibujo: Pablo Temes.


En un contexto político en el que el Gobierno exhibe altos niveles de euforia, es preciso entender el liderazgo del capitán del seleccionado y el del Presidente.


© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 12/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Se vive dentro del Gobierno un estado de euforia, alimentado en estos días por el fenómeno psicológico – social que produce la marcha triunfal de la selección nacional de fútbol en la Copa del Mundo. La épica remontada que llevó al triunfo frente a la selección de Egipto se instaló como un ejemplo inspiracional de alto impacto interno y externo. En medio de una situación internacional convulsionada por las guerras en Medio Oriente y la de Ucrania que no cesan, destaca la admiración mundial por lo protagonizado por los jugadores en las primeras horas de la tarde del martes pasado en el Mercedes-Benz - Stadium de Atlanta. Volveremos sobre esto en el final de esta columna. Javier Milei – y su hermana Karina – tienen ya la mente puesta en la reelección.

Por eso es que la agenda del oficialismo ha pasado a incluir la reforma electoral como uno de los asuntos prioritarios. Es curioso lo que está ocurriendo: una de las medidas más trascendentales y positivas que logró hacer aprobar el Presidente fue el de la boleta única. Era una medida clave para terminar con toda una ingeniería de manipulación de la voluntad popular que se venía reclamando desde hace décadas. Por eso, llama mucho la atención que sea el mismo gobierno el que se embarque en esta cruzada con este afán por restablecer el tema de las colectoras, metodología usada claramente desde hace años para alterar la genuinidad del sufragio. Una vez más, asistimos a la reaparición de la casta y sus malas prácticas, algo que los hermanos Milei habían prometido erradicar y, hasta aquí, no han cumplido.

Esta tarea –la del engranaje electoral– constituye uno de los quehaceres fundamentales de Diego Santilli. El jefe de Gabinete tiene paño para ello: sabe cómo manejar la rosca política y se encuentra cómodo en ella. Conoce al peronismo –donde se “formó”– y, por supuesto, al PRO y a la UCR durante su paso por lo que supo ser el partido que fundó Mauricio Macri y por lo que después fue Juntos por el Cambio. Es, al final, alguien que pertenece a la “casta política”. Qué triste es ver que, cuando las papas queman, se vuelve a los artilugios de siempre con tal de sacar alguna ventaja.

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Con las colectoras hay cierta comodidad estratégica para los gobernadores. Concretamente les permite armar listas locales competitivas para retener su poder mientras garantizan el apoyo a la candidatura presidencial que mejor mide, evitando así cualquier efecto de arrastre negativo. En la ciudad de Buenos Aires ocurre algo singular. Jorge Macri, en contra de los deseos de su primo, quiere ser el candidato de La Libertad Avanza; por eso continúa tiñendo su discurso de violeta y fomentando las banderas de la ley y el orden y la mano dura. A su vez, la vicejefa de Gobierno Clara Muzzio salió a competirle y está jugando el mismo juego de seducción. La relación entre ellos no es buena. ¿Creerán que es fácil engañar al electorado porteño o simplemente corren detrás del poder a cualquier costo? Sea cual fuere la respuesta, será difícil que Karina Milei entregue los primeros lugares en la lista. Dentro de la Libertad Avanza ya reconocieron que el acuerdo es una opción viable pero bajo los términos y condiciones de la hermana presidencial. Mauricio, sabe bien las consecuencias.

Volviendo al triunfo épico de la Argentina sobre Egipto por 3 a 2, el Presidente –eufórico– sorprendió al aire con Alejandro Fantino en su canal de streaming Neura minutos después de haber terminado el partido. En el transcurso de la conversación que se originó, Milei –afectado por una fuerte disfonía luego de tanto gritar– expresó, entre otras cosas, su admiración por Lionel Scaloni. Refiriéndose al director técnico, dijo: “… es un líder extraordinario. Ha construido un grupo humano increíble”. Resulta muy interesante analizar que significa –en los hechos– esa afirmación que es la consecuencia de un hecho contundente: el director técnico ha sabido erigirse en un líder indiscutible. Cuáles son los rasgos que le dan ese liderazgo. El primero es su preparación. Después su capacidad autocrítica. Scaloni formó parte de un cuerpo técnico que fracasó rotundamente en el Mundial de 2018 en Rusia y también en la Copa América de 2019 en Brasil. De las derrotas y los fracasos aprendió – y mucho. Se preocupó por analizar y corregir lo que no funcionaba bien. Aprender de los errores es un acto de sabiduría. No creerse infalible, también. Eso le permitió entender a sus jugadores y saber qué hacer para potenciar sus rendimientos.

Un aspecto importante es su actitud de respeto hacia sus rivales. La descalificación del otro no forma parte de su repertorio. Por el contrario, se lo escucha a menudo reconocer el mérito del rival de turno. No hay soberbia en sus actitudes.

Liderar no es gritar. Liderar no es mandar. Liderar es conducir. Liderar es convencer. La defensa de las convicciones propias no implica la descalificación de las ajenas. La cortesía y los buenos modales no son sinónimos de debilidad.

Un aporte enorme a estos conceptos lo viene haciendo –hace ya mucho tiempo– Lionel Messi. El indiscutido mejor jugador de fútbol del Mundo, que derrocha humildad, nunca se pone por arriba del equipo. Y cuando se equivoca y falla –porque no es perfecto– reconoce el error y hasta pide disculpas.

Cuánto mejor estaría nuestro país si las dirigencias –todas– aprendieran las lecciones de esta selección. Se transformarían así en verdaderos líderes, algo que hoy no son.




domingo, 5 de julio de 2026

De Amarillo a Violeta. El momento de Diego… @elprofesorcapomasi...

 De Amarillo a Violeta. El momento de Diego…


Gramática visual. Dibujo: Pablo Temes.

El cambio en el gabinete es más que una variación de estilos: se trata de una nueva centralidad. 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 05/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


Con la renuncia de Manuel Adorni el gobierno se ha sacado de encima un enorme problema. Tan grande era el lastre que representaba la cada vez más indefendible figura del exjefe de Gabinete, que resulta increíble que Javier y Karina Milei no se hayan dado cuenta antes de lo dañino que era Adorni para ellos mismos. De hecho, la gestión gubernamental estaba literalmente paralizada, algo que muchas otras figuras de peso en el oficialismo reconocían. 

Era imposible pensar negociaciones políticas de cualquier tipo tanto con propios como con ajenos. El ahora exfuncionario se había transformado en una especie de mancha venenosa. Nadie quería reunirse con él. Recuérdese, como muestra, el fallido encuentro para la foto con los senadores propios, al cual faltó nada menos que la jefa del bloque, Patricia Bullrich quien, por otra parte, había advertido que en el Congreso estaban los votos para aprobar una moción de censura que hubiera llevado a la dimisión forzosa del jefe de Gabinete. Este hecho –de haberse producido– hubiera dañado fuertemente a los hermanos Milei y a todo el gobierno. 

A su vez, Luis Caputo venía viendo en carne propia el impacto negativo que en la economía estaba dejando toda la situación. En sus conversaciones con diferentes referentes del mundo económico, reinaba en ellos una combinación de sorpresa y preocupación: sorpresa, porque nadie entendía la causa del empecinamiento de Javier Milei en exponerse a los efectos negativos del “Adornigate” y preocupación porque esto complicaba el futuro electoral de La Libertad Avanza, circunstancia clave para definir muchas de las futuras posible inversiones de capitales internacionales. 


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Diego Santilli es exactamente lo opuesto de su predecesor. Posee aptitud para el diálogo y tiene experiencia en el manejo de la “rosca” política. Tiene también ambiciones: la más conocida es la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Por lo tanto, si alguien no lo advirtió, hay que decir que es “casta pura”. Tiene, pues, un desafío enorme por delante. La eliminación del Ministerio del Interior es una clara muestra de la voluntad de los Milei de darle al jefe de Gabinete plenos poderes para erigirse en el protagonista exclusivo del diálogo y las negociaciones con los gobernadores. Esta centralidad en esa relación con los mandatarios provinciales ya la había llevado adelante Guillermo Francos durante su gestión como jefe de Gabinete. En ese período, se nombró ministro del Interior a Lisandro Catalán pero, el real pivote del manejo político con las provincias lo llevó adelante el mismo Francos.

Habrá, pues, dos vice jefaturas: una de Gabinete y otra de Interior: la primera la ocupará Ignacio Devitt, mientras que la segunda, estará a cargo de Gustavo Coria. Un detalle no menor: ambos responden a Karina MIlei. Es decir, serán sus comisarios políticos. Esto también es otra muestra de “casta pura” por parte del gobierno. Y, para ahondar aún más ese patrón de “casta”, véanse los primeros movimientos de Santilli que están vinculados al objetivo electoral del año próximo. He ahí, pues, la discusión por la eliminación de la Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y, en su defecto, la reimplantación de las colectoras, un verdadero mecanismo de trampa destinado a burlar la voluntad del electorado tantas veces repudiado y tantas veces usado por el peronismo en sus distintas vertientes para perpetuarse en el poder. Ésta no será la excepción.

El ex hombre del PRO tiene además otra cualidad que le otorga cierto blindaje en sus aspiraciones bonaerenses: es, en su origen, peronista. Un caso bastante similar al de Cristian Ritondo de pasado amarillo pero raigambre en el PJ. Muchos recuerdan su paso –sin demasiados sobresaltos– como ministro de Seguridad de María Eugenia Vidal. Los muchachos peronistas si algo saben bien, es a quién apuntar –y a quién no.
 

La otra figura del momento es Patricia Bullrich. Su experiencia le sirvió para salir ilesa dentro y fuera de La Libertad Avanza mientras duró la trama de las penurias de Adorni. Avisó, se diferenció y manejó los tiempos a su antojo. “La opinión pública sabe que Patricia tiene un recorrido camaleónico, pero hoy valora su valentía y su carácter por haberse plantado ante los vaivenes y las dudas de los hermanos Milei. Es vista como la mujer fuerte frente a Karina” -reflexionó un analista político que camina la calle y conoce las encuestas. 

Mas allá del color amarillo en algunos miembros del gabinete, el oficialismo se mantiene firme en sus límites con el PRO. En la ciudad de Buenos Aires ven como una utopía las intenciones de Jorge Macri de ser cabeza de fórmula con la Libertaria Pilar Ramírez o cualquier otra figura. Además, el vínculo entre los primos Macri no atraviesa un buen momento. A nivel nacional la receta es exactamente la misma: puede haber alianzas, sí; pero con la misma dinámica que en la contienda pasada. Esto es, los libertarios ocupando los primeros lugares en las listas y los aliados sean del PRO o de cualquier otro color político como furgón de cola. 

Resulta increíble cómo, desde los dos espacios, no han aprendido nada de las lecciones del pasado. Los mileístas podrían asegurar una elección complicada sobre todo en la provincia de Buenos Aires; y los macristas vuelven como el cántaro a la fuente para ser ninguneados al borde de la humillación. Lo único que podría torcer el escenario es que la economía llegue todavía más ajustada a un 2027 definitorio.




domingo, 28 de junio de 2026

Un desenlace inevitable… @elprofesorcapomasi...

Un desenlace inevitable…

La puerta se cerró detrás de ti... ¿Se cerró?. Dibujo: Pablo Temes.

Milei tardó demasiado en actuar: el escándalo del ex vocero terminó fracturando el frente interno.

© Escrito  por el Doctor Nelson Castro el domingo 28/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La salida de Manuel Adorni –más tarde que temprano– es la crónica de un desenlace inevitable. Es difícil entender por qué Javier Milei decidió enfrentar el costo político enorme de mantenerlo en el cargo durante tanto tiempo, especialmente a partir del momento en el reconoció que había mentido y había evadido el pago de sus obligaciones impositivas. Para un partido como La Libertad Avanza que pregona en sus bases una revolución moral, representó una fenomenal contradicción. No es el único partido político envuelto en una severa contradicción entre lo que dice y lo que hace. 

El PRO quedó envuelto esta semana en un aquelarre interno después de que el ex senador Esteban Bullrich presentó la renuncia a su afiliación. Lo hizo por medio de una carta, cuyo texto, de fuerte tono crítico, es demoledor. En la misiva, luego de recordar que fue uno de los fundadores del partido, señala: “Justamente por haber sido parte de esa construcción, siento hoy la obligación moral de ser coherente con aquellos valores fundacionales. Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen. No se trata de diferencias tácticas, ni de matices propios de cualquier fuerza política. Se trata de una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos”.

La carta de respuesta del PRO –definitivamente mala– dada por el diputado Fernando Andreis, que representa la voz de Mauricio Macri, no hace más que ahondar la falta de fundamentos para justificar un relativismo moral irrefutable. 

La crónica de lo sucedido en la semana que pasó mostró una realidad inocultable: el frente interno del gobierno está fracturado. La no concurrencia de Patricia Bullrich a la reunión –para la foto– convocada por el jefe de Gabinete fue una señal contundente de su disgusto con esta situación. A eso, se le agregó lo sucedido el martes. Ese día, la senadora había anunciado a los periodistas acreditados en el Congreso que Adorni no concurriría a cumplir con su obligación constitucional de presentar su informe ante los miembros de la Cámara alta el próximo jueves, 2 de julio. Su argumentación para justificar esta decisión no tuvo sinuosidades: “Lo iban a cachetear durante ocho horas”. 

En definitiva, terminaría siendo una carnicería política. Anoticiado de ello –y tras consultar con la hermana del presidente–, Adorni hizo saber que estaba dispuesto a concurrir al Senado a brindar su informe. Furiosa, la senadora oficialista estalló: “no se puede trabajar con pelotudos”, dijo a los cuatro vientos para que la escucharan bien.

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Las voces que conocen las entrañas del poder señalan que, finalmente, Javier Milei terminó dándose cuenta de cuán dañino estaba siendo para él en particular y para el gobierno en general la permanencia de Adorni. “Es un lastre que se hace cada día más pesado”, expresa una de esas voces. Otra, también cercana, señala que, en la semana, la imagen de Adorni quedó emparentada con la de Martín Insaurralde, haciendo referencia a los videos publicados por Diego Cabot en LN+ en los que Jesica Cirio se pasea por el vestidor de la casa que compartía con el ex intendente de Lomas de Zamora abriendo cajones y mostrando los muchos paquetes llenos de dólares en envoltorios termosellados.

Insaurralde es un personaje de alta significación dentro del kirchnerismo bonaerense, en especial de ese entramado con visos surrealistas a los que nos tiene acostumbrados el Gran Buenos Aires. Es un típico representante de los barones de ese baluarte del peronismo que ha sentado sus reales en ese territorio indómito para el resto de las fuerzas políticas vernáculas. 

El ex intendente de Lomas de Zamora es un protegido de Cristina Fernández de Kirchner y de su hijo Máximo, sustentado por La Campora. 

En ese universo de dispendio en el que se venía moviendo el exvocero presidencial, impactó al interior del oficialismo la información dada por Romina Manguel sobre la compra de un flipper de colección de Los Locos Adams, destinado a la casa de Adorni en el country Indio Cuá, valuado en 8.000 dólares. Vale recordar que el comportamiento del ex columnista económico ya había tocado el absurdo pocos días antes cuando se supo de sus gastos en sábanas y blanquería en general por otros cuantos millones de pesos. Adorni no dejó una por hacer. 

Así pues, la tarde-noche del viernes, la Casa Rosada fue un hervidero. La secretaria general de la Presidencia puso en marcha los mecanismos para acabar con este embrollo. Es lo que les comunicó a Diego Santilli y a Martín Menem en las reuniones que mantuvo con ellos, en la que se pergeñó la forma de darle al hecho un contenido almibarado. Se armó, pues, un relato según el cual, el motivo de la salida de Adorni es cuidarlo a él y a su familia. La verdad es que, si eso hubiera sido así, se debería haber procedido antes. Mucho antes. Si hay un daño evidente y profundo es a la esfera familiar del jefe de Gabinete, a la que, con sus inconductas, dejó expuesta no sólo a la crítica de la opinión pública sino también a la investigación de la Justicia. 

Al cierre de esta columna, el jefe de estado se encontraba reunido con Adorni para escucharlo –una vez más- y tomar una decisión final.

Aunque la salida fuera el camino elegido, el daño producido a la gestión es, a esta altura, irreparable.