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miércoles, 15 de abril de 2026

60 Años de la Revista Acción... @elprofesorcapomasi...

 Revista Acción, sus 60 Años...

1. Cooperativismo como eje central

  • Nuestra revista promueve una visión de la economía basada en:
    • Solidaridad
    • Autogestión
    • Participación democrática
  • Se presenta como una defensa del cooperativismo frente a modelos financieros tradicionales. 

Esto implica una mirada crítica hacia:

  • La lógica de lucro puro
  • La concentración económica

2. Enfoque social y “economía con sentido social”

  • Plantea que la economía debe estar al servicio de la sociedad.
  • Resalta valores como:
    • Justicia social
    • Inclusión
    • Desarrollo nacional

Ejemplo: se define el banco cooperativo como un “servicio, no un negocio”


3. Crítica al neoliberalismo

  • La revista históricamente cuestiona políticas de:
    • Privatización
    • Apertura económica indiscriminada
    • Desregulación financiera
  • Señala efectos negativos de esas políticas (ej. crisis del 2001). 

Esto la ubica en una línea:

  • Heterodoxa en economía
  • Crítica del libre mercado sin regulación

4. Defensa de la democracia y los derechos humanos

  • Da centralidad a:
    • Memoria, verdad y justicia
    • Condena de la última dictadura
  • Consideramos estos temas parte de nuestra agenda permanente. 

5. Enfoque “nacional y popular”

  • Se posiciona en defensa de:
    • Intereses nacionales
    • Producción local
    • Desarrollo interno
  • Nos autodefinimos como “periodismo comprometido” con el país. 

6. Cercanía con actores sociales y políticos progresistas

  • Da voz frecuente a:
    • Sindicatos
    • Movimientos sociales
    • Universidades públicas
    • Dirigentes políticos
  • Suele sostener posiciones favorables a:
    • Políticas redistributivas
    • Intervención del Estado

Síntesis ideológica

En términos generales, la línea de la revista puede ubicarse como:

 Centroizquierda / Progresista / Cooperativista, con rasgos de:

  • Economía social
  • Pensamiento nacional
  • Crítica al liberalismo económico

Importante para entenderla estos conceptos

  • No es un medio “neutral” en sentido clásico:
    * Tiene una línea editorial explícita
  • Está ligada a una institución (Credicoop + IMFC), por lo que:
    * Expresa una visión ideológica coherente con el movimiento cooperativo

 

 

La Revista Acción es una revista (gráfica y digital) vinculada al Banco Credicoop y al movimiento cooperativo en Argentina.

¿De qué se trata?

  • Es una publicación periodística con contenidos de actualidad, análisis y opinión
  • Tiene un enfoque centrado en:
    • Cooperativismo
    • Economía
    • Política
    • Sociedad
    • Cultura 

Características principales

  • Periodicidad: históricamente quincenal en formato papel. 
  • Origen: fue creada en 1966. 
  • Contenido: incluye notas, entrevistas, columnas de especialistas, reportajes y agenda cultural. 
  • Enfoque editorial: defensa del cooperativismo y mirada social del país y el mundo. 

Dónde se puede ver

  • Tiene versión online en su sitio oficial: Acción
  • También cuenta con App móvil con noticias, videos y podcasts. 

Relación con Credicoop

  • La revista está vinculada al movimiento cooperativo que impulsa el banco.
  • La edición impresa suele distribuirse entre asociados del Credicoop por suscripción. 


miércoles, 8 de abril de 2026

Inteligencia de guerra… @elprofesorcapomasi...

Inteligencia de guerra…

Líbano. Bombardeos sobre Beirut. El uso bélico de la inteligencia artificial, debatido en el conflicto en Medio Oriente. Fotografía: Getty Images.

La IA empieza a ocupar un lugar central en el terreno militar. La reciente disputa entre Anthropic y el Pentágono reactivó el debate sobre los riesgos y dilemas éticos de entregar el control de armas letales a estas herramientas.

© Escrito por Esteban Magnani el martes 31/03/2026 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


Uno de los principales incentivos para el desarrollo tecnológico a lo largo de la historia ha sido el uso militar. El ejemplo paradigmático es el Proyecto Manhattan, que durante la Segunda Guerra Mundial reunió en los Estados Unidos a los mejores cerebros y muchísimo dinero para desarrollar en solo tres años una bomba atómica antes de que lo hiciera, como se temía, el régimen de Adolf Hitler. El conocimiento desarrollado con apuro permitió luego, en tiempos de paz, aprovechar la energía nuclear. 


En la actualidad, la tecnología que podría compararse con ese ambicioso proyecto es la IA generativa: países como Estados Unidos y China, sobre todo, compiten por desarrollar sus modelos, a los que consideran clave para definir la disputa geopolítica entre ambas potencias. Esta tecnología podría incidir en cuestiones de distinto tipo, desde comerciales o científicas hasta logísticas o espaciales. Pero el área en el que esta herramienta podría resultar más determinante ‒y la más discutida‒ es la militar.


El uso bélico de la IA generativa se debate desde hace tiempo: un caso que avivó la discusión y la instaló en un primer plano internacional ocurrió en 2024, durante el contraataque de Israel a Palestina. Durante varios días prácticamente se delegó en una IA llamada Lavender el bombardeo sobre presuntos blancos terroristas, a pesar del margen de error estadístico de esta herramienta.


Ahora la discusión se reactivó en los Estados Unidos por la negativa de la empresa Anthropic a que su herramienta de IA generativa tenga control total sobre armas letales o sea usadas para tareas de vigilancia interior. La disputa entre la empresa desarrolladora de Claude y el Pentágono escaló y abrió un debate necesario sobre el uso militar de las IA.


Una empresa moral


Darío Amodei es el CEO de Anthropic, una empresa que fundó luego de abandonar OpenAI por discrepar con su CEO, Sam Altman. Desde el punto de vista de Amodei, la urgencia económica no daba tiempo para testear los potenciales usos peligrosos de las herramientas. Por eso, en 2021 decidió armar su propia compañía.


Anthropic no solo parecía la cara más «ética» de Silicon Valley, sino que lanzó una de las herramientas mejor valoradas del mercado de IA generativa: Claude. Gracias a su posterior asociación con Amazon, que le prestó infraestructura, dinero y contactos, la nueva empresa pudo conseguir algunos anhelados contratos con el Estado norteamericano, incluido el aparato militar, que le permitieron importantes ingresos.


El dinero fue bienvenido, pero generó una fuerte tensión con el discurso ético de
Amodei, quien se mostró independiente de su nuevo cliente, por ejemplo, criticando la política de volver a exportar chips a China. Sobre el tema específico de la IA generativa, denunció violaciones a acuerdos sobre el uso de una versión de Claude retocada para uso militar que fue utilizada en el secuestro de Nicolás Maduro. Amodei dio a conocer públicamente sus opiniones frente a un Gobierno al que no le gusta en absoluto la disidencia. 


El diálogo terminó de quebrarse el 26 de febrero cuando el CEO de Anthropic publicó una carta abierta en la que reconocía que era el Departamento de Guerra, «no empresas privadas, quienes toman las decisiones militares», pero que «en algunos pocos casos, la IA puede minar, más que defender, valores democráticos. Algunos usos también están fuera de los límites de lo que la tecnología de hoy puede hacer de manera segura y confiable». 


Al día siguiente de esta publicación se vencía el plazo para llegar a un acuerdo con el Pentágono que exigía, según Amodei, que se quitaran todas las salvaguardas que impedían a la IA ser usada para automatizar totalmente armas letales o usarlas para la vigilancia interna. Como era de esperar, la publicación fue leída como una declaración de guerra por el propio presidente Donald Trump quien respondió en su red social Truth Social con un extenso posteo: «Los locos izquierdistas de Anthropic acaban de cometer un ERROR DESASTROSO intentando torcer EL BRAZO del Departamento de Guerra». En el mismo tono escribieron otros funcionarios. 


Desde el Pentágono aseguraron que su plan no era hacer ninguna de las tareas que denunciaba Amodei, sino que simplemente querían disponer de toda la capacidad de la herramienta en caso de urgencia. Luego, el Gobierno de Estados Unidos declaró a Anthropic como un «riesgo para la cadena de suministro», prohibió sus herramientas en el Estado y también contratar a quienes tuvieran vínculos con ellas. El anuncio funcionó como una gigantesca advertencia para una industria a la que Trump viene protegiendo como a pocas.


Empleados de distintas empresas de IA apoyaron la posición de Amodei y convocaron a otros empresarios a imitarlo. Algunos de estos líderes, como Sam Altman, hablaron en favor de Anthropic, pero pronto se supo que habían firmado un contrato suficientemente ambiguo con el Pentágono como para que este pudiera hacer lo que quisiera con sus herramientas.


Urgido, el mismo Amodei pidió reabrir las negociaciones, sin suerte, por lo que presentó una demanda contra el Gobierno de los Estados Unidos para que se revierta su condición de «riesgo para la seguridad nacional». Aun si consigue un fallo favorable, su relación con los clientes más grandes quedará seriamente dañada, al menos hasta que haya un cambio de signo político en el Gobierno estadounidense.

Dinero y locura


La inversión en IA generativa que se está realizando en los Estados Unidos es tan desmedida que cada vez más especialistas señalan que va a ser imposible recuperarla. Por eso, cualquier contrato es valorado enormemente, no tanto por los ingresos que propicia (que no llegan a modificar una ecuación muy deficitaria), sino porque ayuda a generar un aura de sostenibilidad económica. Por eso, no resulta extraño que OpenAI y Google se hayan alineado rápidamente para conseguir los contratos del Estado que Anthropic acaba de perder. Negocios son los negocios.


Más allá de la problemática cuestión comercial, lo más preocupante es que el Gobierno de los Estados Unidos considere una buena idea delegar el control total de armas de guerra en IA generativas. Tal como explicó Amodei, estas no dan garantías suficientes para tareas que requieren certezas.


Es que, pese a lo engañoso del nombre, la inteligencia artificial no es inteligencia, sino estadística. Si bien resulta sorprendente lo que puede hacer, el mecanismo probabilístico sobre el que se construye también define sus límites. Por eso se repiten las historias en que distintas IA cometen lo que resulta un error evidente para cualquier humano. Al ser herramientas estadísticas que se basan en miles de millones de ejemplos, carecen de un criterio propio y pueden generar respuestas poco sensatas en áreas para las que no tienen suficientes datos, estos quedaron viejos o simplemente arrojan algo «posible» pero improbable simplemente porque los datos con los que cuentan avalan esa posibilidad.


Este límite puede no ser tan grave en casos de una tarea escolar o una receta de cocina, pero cuando se trata de un arma letal, puede costar miles de vidas. De hecho, se sabe que la IA Claude fue utilizada en el ataque a Irán pese a la prohibición publicada por Trump horas antes: durante ese ataque, según denuncia Irán, se bombardeó una escuela en la que murieron más de 170 niñas. El caso está en discusión, pero no debería descontarse un «error estadístico» o que estuviera basado en información vieja, como indican algunas investigaciones.


La disputa entre Anthropic y el Gobierno de los Estados Unidos es excepcional para ilustrar la relación simbiótica entre una industria que necesita contratos y desregulación, por un lado, y un Gobierno que busca automatizar decisiones con IA para conseguir un aura de neutralidad ideológica que reduzca las críticas y disidencias internas. 



jueves, 12 de marzo de 2026

Economía y Tributos - El IVA marca la caída… @elprofesorcapomasi

 Economía y Tributos - El IVA marca la caída…

Consumo. El IVA es la principal fuente de ingresos tributarios y depende en buena medida del consumo. Fotografía: NA.

La recaudación volvió a caer en febrero y acumuló su séptimo retroceso real consecutivo. Este impuesto, termómetro del nivel de actividad interna, y el comercio exterior explican el derrumbe fiscal.

© Escrito por Cristian Carrillo el sábado 07/03/2026 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La recaudación tributaria volvió a caer en febrero y encadenó su séptimo retroceso interanual consecutivo en términos reales, en un contexto en el que el consumo interno y el comercio exterior muestran niveles inferiores a 2025 y en el que las decisiones de política económica adoptadas por el Gobierno de Javier Milei impactan sobre la estructura de ingresos fiscales.

De acuerdo con los datos informados por la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), en febrero de 2026 la recaudación totalizó 16.231.830 millones de pesos, con una suba nominal interanual de 20,1%, que al descontar una inflación mensual estimada entre 2,6% y 2,8% se tradujo en una caída real de entre 9,5% y 9,7%, según los cálculos de la consultora LCG y del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

En el primer bimestre del año, el total acumulado alcanzó 11,6 billones de pesos y mostró un descenso de 13,1% real interanual para LCG y de 8,7% para Iaraf, diferencia explicada por criterios de medición y supuestos de inflación, aunque con una tendencia coincidente: el retroceso es sostenido. El informe de LCG señala que febrero marcó el séptimo mes consecutivo de caída real de la recaudación. A excepción del impuesto a los combustibles, que creció 19% interanual real según esa consultora y 18,8% según Iaraf, el resto de los tributos mostró variaciones negativas.

El Impuesto al Valor Agregado (IVA), principal fuente de ingresos tributarios y termómetro del nivel de actividad interna, registró una contracción que concentró más de la mitad de la caída total. Según LCG, lo recaudado por IVA (DGI+DGA) se derrumbó 14% en términos reales interanuales. Iaraf estimó una baja de 13,6% real en febrero y de 12,5% en el primer bimestre. ARCA informó que el IVA Neto recaudó $5.405.501 millones y tuvo una variación nominal interanual de 13,7%, con un IVA Impositivo que aumentó 28,4% y un IVA Aduanero que cayó 16,1% nominal.

El componente aduanero del IVA explicó casi el 50% de la caída total de la recaudación, con un retroceso de 36,7% real interanual según LCG y de 37% según Iaraf. En el acumulado de dos meses, la caída del IVA DGA fue de 33% real interanual. Las razones señaladas por ARCA incluyen la derogación, a partir de marzo de 2025, de la suspensión de los certificados de exclusión de percepciones aduaneras, la desaceleración de las importaciones luego de una base de comparación elevada, y dos días hábiles menos que en febrero del año anterior. También incidió positivamente el tipo de cambio, aunque no compensó el resto de los factores.

El IVA DGI, vinculado de manera directa con el consumo interno, cayó 3,2% real interanual, según LCG, y 3,3% según el economista Gabriel Caamaño, acumulando ya un cuatrimestre en contracción. ARCA indicó que el fuerte incremento del acogimiento de deuda corriente a planes de pago atenuó la variación interanual, lo que sugiere un mayor financiamiento de obligaciones tributarias por parte de empresas y contribuyentes, en un escenario de menor liquidez. Además, lo recaudado por el impuesto a los Créditos y Débitos bancarios, también asociado con la actividad doméstica, cayó 7,5% real interanual en febrero.

Reducción.

La persistencia de una caída real cercana al 10% mensual interanual en febrero, luego de seis meses previos en descenso, plantea un escenario en el que el financiamiento del Estado depende cada vez más de la dinámica de la actividad y de la estructura tributaria vigente.Con un IVA q

ue retrocede entre 13,6% y 14% real y que por sí solo explica más de la mitad de la caída total, el margen para sostener el nivel de ingresos sin modificar alícuotas o bases imponibles se reduce.

Si el consumo interno continúa mostrando variaciones negativas, reflejadas en un IVA DGI en torno al -3% real y en un impuesto a los Créditos y Débitos en -7,5%, la recuperación de la recaudación quedará atada a un repunte de la actividad que todavía no se verifica en los datos fiscales. Al mismo tiempo, la reducción de derechos de exportación y la caída de importaciones limitan el aporte del comercio exterior, que en febrero registró bajas de hasta 39,6% en exportaciones y 26,7% en importaciones.

El esquema actual implica que una parte significativa del ajuste en los ingresos recae sobre tributos no coparticipables, afectando principalmente a la Nación. Con una caída de 10% real en los recursos nacionales frente a 8% en los provinciales, el Tesoro enfrenta una reducción que, de sostenerse, puede condicionar la programación financiera del año.

La brecha.

En este contexto, la proyección de una caída de 7% real anual en 2026 y el impacto adicional de 0,29% del PIB asociado a la reforma laboral plantean la posibilidad de que el Gobierno evalúe nuevas medidas para compensar la merma de ingresos. Las alternativas incluyen profundizar la reducción del gasto, revisar exenciones o modificar anticipos y alícuotas, como ocurrió con el esquema de Ganancias que elevó los anticipos del 8,33% al 11% mensual.

La dinámica de los planes de pago y del mayor financiamiento con ARCA, señalada como uno de los factores que incidieron en la caída interanual del IVA, también sugiere que parte de la recaudación se posterga hacia adelante, lo que puede suavizar algunos meses pero no altera la tendencia si la base imponible continúa disminuyendo.

Con siete meses consecutivos de caída real y un bimestre que acumula retrocesos de entre 8,7% y 13,1% según la fuente, el desempeño del IVA y de los tributos vinculados al comercio exterior se convierten en referencias centrales para evaluar el rumbo fiscal. Si el consumo interno no se recupera y las importaciones no revierten su descenso, la recaudación seguirá condicionada por una estructura que hoy muestra más contracciones que expansiones y que obliga a definir cómo se cubrirá la brecha entre ingresos proyectados y compromisos asumidos.



lunes, 12 de enero de 2026

Todavía contamos… @elprofesorcapomasi...

Todavía contamos…

Revista Acción

Es difícil creerlo, pero el calendario ya nos empuja hacia 2026. Termina un año muy duro para los sectores populares y no solo por las políticas del Gobierno nacional. Hace apenas un año, pocos –muy pocos– imaginaban la velocidad y la profundidad con la que el nuevo Gobierno de Estados Unidos iba a sacudir el tablero global. El regreso de Donald Trump no fue solo un cambio de nombres en la Casa Blanca: fue la consolidación de un giro ultraderechista que volvió a marcar la agenda internacional, habilitó discursos que creíamos más o menos saldados y reordenó, una vez más, el campo mediático a escala planetaria.

© Escrito por Ulises Gorini, Director de la Revista Acción, el miércoles 31/12/2025 y publicado por la © Revista Acción de las Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Desde este lado del mundo, en la Argentina, ese temblor no se sintió como algo lejano. Al contrario: ya estaba instalado por Milei y, con Trump, solo se amplificó. En un país atravesado por una crisis económica persistente, con un Gobierno que hace una bandera del desprecio y la agresión al periodismo –como en el caso extremo del reportero gráfico Pablo Grillo–, el clima global funciona como legitimación y combustible. Si Trump insulta a la prensa y acusa de «enemigos» a los medios críticos, acá tiene ejecutores propios. Si las grandes plataformas tecnológicas ajustan algoritmos, monetización y reglas según sus intereses y los de un puñado de multimillonarios, los medios hegemónicos locales hacen lo suyo. 

El periodismo alternativo atraviesa hoy desafíos enormes: financieros, políticos, judiciales y también culturales. Las audiencias se achican y se fragmentan, la precarización avanza y la presión –explícita o solapada– desde el poder se vuelve moneda corriente. En un escenario dominado por las decisiones opacas de big techs y por empresarios que conciben a los medios como herramientas de disciplinamiento o negocios personales, sostener una voz crítica no es fácil. Pero sigue siendo imprescindible. 

En ese contexto, cada mensaje de apoyo, cada suscripción nueva, cada lector que decide bancar un proyecto periodístico serio y honesto funciona como un recordatorio potente: aquí estamos. Hay una parte de la sociedad que entiende que sin información confiable, sin investigación, sin preguntas incómodas, la democracia se vacía rápido. Que el periodismo no es un lujo ni un capricho corporativo, sino un bien público. 

A lo largo de este año cubrimos la Argentina real: la de los ajustes que no cierran, la de los conflictos sociales, la de las discusiones culturales, la de las resistencias pequeñas y grandes, las de la economía social y cooperativa. Y también miramos al mundo, porque lo que pasa afuera importa, condiciona y muchas veces anticipa lo que después aterriza acá. El avance de la ultraderecha no es un fenómeno aislado ni una excentricidad ajena: es parte del mismo clima de época que nos atraviesa. 

Cerrar el año es, inevitablemente, un ejercicio de balance. Y en medio de tanta incertidumbre, hay algo que vale la pena subrayar: el periodismo alternativo sigue en pie porque hay lectores que lo sostienen. Porque hay quienes, incluso cansados, incluso golpeados, eligen no resignarse a la desinformación, al grito fácil o al cinismo. 

Gracias por haber estado del otro lado en 2025. Por leer, compartir, criticar y apoyar. Si estás festejando, o simplemente intentando descansar un poco en medio del ruido, ojalá tengas un buen cierre de año y un respiro merecido. El año que viene nos volveremos a encontrar, con los mismos desafíos –y la misma convicción– de que contar lo que pasa sigue valiendo la pena.





miércoles, 7 de enero de 2026

Cuando la historia la escriben los magnates… @elprofesorcapomasi...-

Cuando la historia la escriben los magnates…


Ideas descabelladas, teorías conspirativas y racismo son los condimentos del último capricho de Elon Musk: reformular la totalidad del conocimiento humano con inteligencia artificial. Los secretos de una enciclopedia hecha a la medida del hombre más rico del mundo en la nota de la semana de Revista Acción. 

© Escrito por Esteban Magnani el miércoles 07/01/2026 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.​​​​​​​

«La historia es escrita por los vencedores», dice una famosa frase atribuida al escritor George Orwell publicada en el diario Tribune en 1944. Ahora que Elon Musk lanzó su propia «enciclopedia universal», llamada Grokipedia, habrá que adaptarla a una versión más moderna: «La historia la escriben los ultrarricos». 

​​​​​​​A fines de octubre, el magnate sudafricano sumó a sus responsabilidades empresariales ‒Tesla, SpaceX, X, Neuralink‒ la tarea de reescribir el conocimiento humano, pero «purgado de la propaganda» que, según él, inunda fuentes muy consultadas como Wikipedia. Para la tarea no utilizará expertos, como lo haría una enciclopedia tradicional o una comunidad de colaboradores, como la ya mencionada Wikipedia, sino que recurrirá a una Inteligencia Artificial Generativa llamada Grok. 

​​​​​​​Llenar los baches.

​​​​​​​Musk hace tiempo que es parte de la desmesura que caracteriza el discurso sobre la IA (Inteligencia Artificial). Hace unos meses aseguró que Grok, un modelo de lenguaje desarrollado por su empresa xAI, podría reescribir la «historia del conocimiento humano» para despojarla de sesgos, «agregar información perdida y borrar los errores». Esa información ya no solo estará disponible en su red social, sino que se sistematizará en una «Grokipedia». Se trata, según Musk, de «un paso necesario hacia el objetivo de xAI de comprender el universo». 

​​​​​​​Semejante afirmación implica un gran desconocimiento (o la omisión deliberada) de lo que es y lo que puede hacer una IA Generativa de lenguaje. Estas herramientas funcionan sobre modelos estadísticos que estiman la probabilidad de que una palabra siga a otra, a partir de millones de ejemplos con los que fueron entrenadas. De esta manera se logran productos sorprendentes, sobre todo si los datos con los que se entrenó son confiables. Algo cada vez más complicado, porque los modelos avanzan y utilizan crecientes cantidades de textos, poder de cómputo y parámetros. Estos desarrollos toman todo lo que pueden de la web sin demasiado criterio ni esfuerzo por eliminar datos inciertos, chistes, ficción, noticias falsas, etcétera. En ese cambalache conviven la Enciclopedia Británica y una revista humorística en un plano de igualdad. 

​​​​​​​Según la mirada de Musk, las limitaciones técnicas de la IA Generativa para este tipo de tareas no son un obstáculo sino una ventaja. Es que esta herramienta puede ser ajustada según el gusto del usuario para, por ejemplo, priorizar ciertas fuentes, idiomas, libros, medios o redes sociodigitales y hacerle decir lo que uno desea. 

​​​​​​​Así funciona Grokipedia. Por ejemplo, al buscar la historia de la esclavitud en los Estados Unidos, en cuarto lugar aparecen las justificaciones ideológicas de la esclavitud. Luego lo siguen subtítulos como «Esclavitud voluntaria», «Esclavitud de blancos» y «Esclavitud natural». Otros temas, como «matrimonio gay», simplemente no tienen lugar. 

​​​​​​​Queda claro que Musk considera «propaganda» a todo aquello con lo que no está de acuerdo. Y para lograr la «objetividad» con su chiche nuevo simplemente toquetea algunas variables, recorta unas fuentes, da más peso a otras, hasta que el resultado coincida con aquello que él cree. Para el resto, Grokipedia aporta resultados tremendamente similares a los de Wikipedia, a la que Musk admiraba, pero que llamó a boicotear en 2024 a medida que el magnate se corría ideológicamente a la derecha. 

​​​​​​​El iluminismo ya fue.

​​​​​​​La posibilidad de reescribir la realidad es algo que siempre tentó a los poderosos. Sin embargo, la discusión sobre las interpretaciones, al menos desde el campo científico o la responsabilidad que implica cierta autoridad, debe apoyarse de alguna manera en fundamentos, evidencias y estudios, no en un remix sin criterio. Aceptar que las respuestas de la ciencia siempre pueden ser cuestionadas implica que debe haber nuevas evidencias que avalen ese cuestionamiento. El iluminismo, aun con sus problemas, funcionó históricamente como un límite para que los poderosos no pudieran decir cualquier cosa. 

​​​​​​​En Grokipedia, una tecnología sobrevalorada como la IA Generativa funciona como coartada; por eso puede asegurarse allí que la exposición al paracetamol durante el embarazo «ha sido asociada por múltiples estudios al aumento de riesgo de desórdenes del espectro autista», algo que Donald Trump afirmó públicamente en los Estados Unidos sin proveer evidencia científica, incrementando el dolor y la culpa de padres y madres. 

​​​​​​​Por eso, Grokipedia es parte del plan. En tiempos en que, en Argentina, el movimiento antivacunas hace eventos en el Congreso Nacional con un hombre que se pega objetos en el cuerpo como en una feria medieval, partir de saberes fundamentados es imprescindible. Una nueva plataforma que se esconde bajo el nombre de «enciclopedia» para legitimar los caprichos de un ingeniero tan rico que cree saberlo todo es otro paso en la construcción intencional de más confusión, algo funcional a proyectos de ultraderecha que la usan para destruir lazos sociales, canalizar frustraciones y empujar a mucha gente a tomar posiciones que van en contra de sus intereses y hasta de su salud.​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​​ 

​​​​​​​Gracias a esa confusión, los ultrarricos pueden seguir distrayendo al resto mientras acumulan aún más dinero y poder.