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lunes, 12 de enero de 2026

Todavía contamos… @elprofesorcapomasi...

Todavía contamos…

Revista Acción

Es difícil creerlo, pero el calendario ya nos empuja hacia 2026. Termina un año muy duro para los sectores populares y no solo por las políticas del Gobierno nacional. Hace apenas un año, pocos –muy pocos– imaginaban la velocidad y la profundidad con la que el nuevo Gobierno de Estados Unidos iba a sacudir el tablero global. El regreso de Donald Trump no fue solo un cambio de nombres en la Casa Blanca: fue la consolidación de un giro ultraderechista que volvió a marcar la agenda internacional, habilitó discursos que creíamos más o menos saldados y reordenó, una vez más, el campo mediático a escala planetaria.

© Escrito por Ulises Gorini, Director de la Revista Acción, el miércoles 31/12/2025 y publicado por la © Revista Acción de las Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Desde este lado del mundo, en la Argentina, ese temblor no se sintió como algo lejano. Al contrario: ya estaba instalado por Milei y, con Trump, solo se amplificó. En un país atravesado por una crisis económica persistente, con un Gobierno que hace una bandera del desprecio y la agresión al periodismo –como en el caso extremo del reportero gráfico Pablo Grillo–, el clima global funciona como legitimación y combustible. Si Trump insulta a la prensa y acusa de «enemigos» a los medios críticos, acá tiene ejecutores propios. Si las grandes plataformas tecnológicas ajustan algoritmos, monetización y reglas según sus intereses y los de un puñado de multimillonarios, los medios hegemónicos locales hacen lo suyo. 

El periodismo alternativo atraviesa hoy desafíos enormes: financieros, políticos, judiciales y también culturales. Las audiencias se achican y se fragmentan, la precarización avanza y la presión –explícita o solapada– desde el poder se vuelve moneda corriente. En un escenario dominado por las decisiones opacas de big techs y por empresarios que conciben a los medios como herramientas de disciplinamiento o negocios personales, sostener una voz crítica no es fácil. Pero sigue siendo imprescindible. 

En ese contexto, cada mensaje de apoyo, cada suscripción nueva, cada lector que decide bancar un proyecto periodístico serio y honesto funciona como un recordatorio potente: aquí estamos. Hay una parte de la sociedad que entiende que sin información confiable, sin investigación, sin preguntas incómodas, la democracia se vacía rápido. Que el periodismo no es un lujo ni un capricho corporativo, sino un bien público. 

A lo largo de este año cubrimos la Argentina real: la de los ajustes que no cierran, la de los conflictos sociales, la de las discusiones culturales, la de las resistencias pequeñas y grandes, las de la economía social y cooperativa. Y también miramos al mundo, porque lo que pasa afuera importa, condiciona y muchas veces anticipa lo que después aterriza acá. El avance de la ultraderecha no es un fenómeno aislado ni una excentricidad ajena: es parte del mismo clima de época que nos atraviesa. 

Cerrar el año es, inevitablemente, un ejercicio de balance. Y en medio de tanta incertidumbre, hay algo que vale la pena subrayar: el periodismo alternativo sigue en pie porque hay lectores que lo sostienen. Porque hay quienes, incluso cansados, incluso golpeados, eligen no resignarse a la desinformación, al grito fácil o al cinismo. 

Gracias por haber estado del otro lado en 2025. Por leer, compartir, criticar y apoyar. Si estás festejando, o simplemente intentando descansar un poco en medio del ruido, ojalá tengas un buen cierre de año y un respiro merecido. El año que viene nos volveremos a encontrar, con los mismos desafíos –y la misma convicción– de que contar lo que pasa sigue valiendo la pena.





sábado, 26 de julio de 2025

Guiños externos, calamidades locales… @dealgunamanera...

Guiños externos, calamidades locales…

El BID y Moody’s sumaron su respaldo al modelo libertario, a la espera de nuevas reformas promercado, mientras crece el número de afectados por el plan económico. Análisis y opinión en la nota de la semana de Revista Acción.

© Escrito por Carlos Heller el Jueves 24/07/2025 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

 

La pobreza en la Argentina sigue siendo elevada y afecta a un 38,1% de la población, en un contexto en que los salarios reales ‒formales e informales‒ están rezagados. Así lo consignó esta semana el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El organismo financiero multilateral con sede en Washington aludió, por otra parte, aunque indirectamente, a la paralización de la obra pública que llevó a cabo el Gobierno. A modo de ejemplo, ilustró el banco, «el 75% de los corredores principales de la Red Vial Nacional se encuentra en estado deteriorado, lo que incrementa los costos logísticos por mayor consumo de combustible, desgaste vehicular y tiempos de viaje más prolongados».

Los señalamientos del BID fueron formulados en ocasión del anuncio de créditos por cerca de 10.000 millones de dólares para el cuatrienio 2025-2028Lo cual sería un respaldo importante, si no fuera porque en ese mismo período hay que pagarle a la entidad amortizaciones de capital por unos 4.600 millones de dólares e intereses por unos 2.900 millones.

En todo caso, según el Banco Interamericano, 7.000 millones de dólares de los recursos prometidos serán para «respaldar iniciativas del sector público» (un concepto más que amplio) y el resto se canalizará para «fortalecer la inversión privada». El desembolso para lo que queda de 2025, de 3.000 millones de dólares, permitirá fortalecer las reservas monetarias internacionales.

La comunicación del BID se completó con elogios al ajuste fiscal practicado por la gestión libertaria mediante recortes en los subsidios económicos, las transferencias a provincias y gastos de capital, entre otros rubros. La entidad advirtió, sin embargo, que «los tiempos de reformas clave pueden extenderse por falta de mayoría en el Congreso y la potencial fatiga social ante medidas de ajuste».

Sobre este tema considero relevante que no se desconozca el necesario tratamiento parlamentario de las reformas estructurales planteadas en los tiempos que requiera cada cuestión. Las instituciones de la democracia no deberían ser percibidas como un obstáculo, ya que ellas actúan en representación del interés del conjunto de la ciudadanía. 

 

Riesgos.

 

Otra novedad de los últimos días, presentada con optimismo por el Gobierno, fue la mejora relativa de la calificación de la deuda argentina por parte de la calificadora de riesgo Moody’s, aunque solo se haya alcanzado el mejor nivel de los bonos que son considerados de «mala calidad».

Tras destacar que el programa con el Fondo Monetario Internacional habilita la «disponibilidad de liquidez en divisas y alivia la presión sobre las finanzas externas», Moody’s señaló su expectativa de «una transición gradual hacia una cuenta de capital más abierta». Lo cual, sostuvo, sería «un primer paso hacia la sostenibilidad de los pagos externos».

En realidad, ese contexto bien podría generar el efecto contrario, ya que incentivaría la salida de divisas del sistema y con ello agudizaría la problemática externa. Fue esta debilidad, en parte, la que advirtió hace unas semanas J.P. Morgan.

Las señales presuntamente favorables provenientes del exterior coincidieron con la verificación de que se profundiza un proceso de apertura importadora, particularmente de bienes de consumo, con efecto inmediato sobre el trabajo nacional. El desempleo ascendió en enero-marzo a 7,9% de la población activa, el valor más alto desde la postpandemia.

Las compras al exterior en la primera mitad del año registraron una suba interanual del 34,5%, frente a un aumento de las ventas de apenas el 4%. De este modo, el ingreso de dólares disminuyó en 7.920 millones de dólares frente a enero-junio de 2024.

El deterioro en cuanto al ingreso genuino de divisas y otros indicadores macroeconómicos coincide con el empeoramiento de la situación que experimentan franjas cada vez más amplias de la población, más allá de los análisis y diagnósticos favorables de calificadoras y bancos de inversión.

Estos últimos esperan que el Gobierno logre un buen resultado en las elecciones de octubre y luego avance con las reformas que los mercados y organismos como el FMI están pidiendo, y que recortarían derechos ciudadanos en materia laboral, impositiva y previsional. Se profundizaría así un modelo de acumulación y distribución de la riqueza que va en contra de las mayorías.

En dirección contraria a ese modelo regresivo va fortaleciéndose el accionar coordinado de distintos sectores, dentro y fuera del Parlamento, con miras a apuntalar una iniciativa política capaz de sostener propuestas alternativas.

Alcanzar una economía sostenible, que genere los recursos para afrontar el balance externo y al mismo tiempo promueva el empleo y el consumo es el círculo virtuoso que nuestro país necesita para salir adelante.

Se trata de mejorar la matriz productiva, diversificarla, aprovechar la potencialidad de los recursos naturales, por ejemplo, continuar invirtiendo en los yacimientos de Vaca Muerta y fortalecer la industria, en especial a las pymes manufactureras.

Todo eso, con el complemento de un Estado presente que fije, entre otras prioridades, una mejor calidad de vida para la mayoría de los argentinos y argentinas, con salarios que recuperen poder adquisitivo, menor informalidad laboral, aumento de los haberes jubilatorios, optimización de los sistemas de salud y educación y redistribución del ingreso hacia quienes más lo necesitan, entre otros objetivos, hoy en las antípodas de lo que propone la gestión libertaria.