La vida es un tablero de ajedrez en donde los cuadros blancos son los días y los cuadros negros son las noches... Nosotros, somos las piezas que vamos de aquí para allá para caer al final en el cuadro de la nada... De Alguna Manera... Una Alternativa…
Fue un viernes muy, pero muy intenso. En realidad, fue una Navidad
intensa. No hubo mucha paz en los espíritus ni del Gobierno ni de la oposición.
Sesionar un 26 de diciembre es algo extraordinario para los legisladores. Esta
vez les tocó a los senadores. Seguramente la mayoría de ellos no conoce cómo
eran las cosas cuando la Argentina daba sus primeros pasos como república luego
de la sanción de la Constitución Nacional. En aquellos años de turbulencia y
épica el período ordinario de sesiones del Congreso se extendía desde el 1° de
mayo hasta el 30 de septiembre.
Esta sesión significó un test match para Patricia Bullrich. En lo
formal, era su debut como jefa del bloque del oficialismo. Pero en los hechos,
su rol en el cuerpo va mucho más allá de eso. Ella ha pasado a ser la
articuladora entre la Cámara Alta y el Poder Ejecutivo. Esto es consecuencia
directa del aislamiento total en el que navega la gestión de Victoria
Villarruel. Emana hacia ella un profundo sentimiento de desprecio por parte de
los hermanos Milei. Aquella frase referida al Presidente que pronunció durante
el reportaje con Jonatan Viale le valió el destierro de las arenas del poder.
Por si alguien no lo recuerda, la vicepresidenta dijo que el pobre Milei era un
“jamoncito” entre su hermana Karina y ella.
La aprobación del presupuesto es una exigencia del Fondo Monetario
Internacional. Pero, antes de eso, hay que decir que es una necesidad del país.
El condimento extra es que se trata del primer presupuesto redactado de puño y
letra por la administración libertaria ya que, en los últimos dos años, Javier
Milei gobernó con presupuestos prácticamente ajenos y sin la aprobación del
Congreso. El presupuesto es una herramienta esencial que ordena y da
previsibilidad más allá de los errores y desvíos. Este es un punto que el
Presidente tuvo en cuenta en sus expresiones durante el reportaje que le
concedió a Luis Majul el domingo pasado. Claramente hubo una voz –o varias– que
le advirtió de la inconveniencia de aplicar un veto a lo votado por el
Congreso. Esas voces vinieron no sólo desde fuera sino también desde adentro
del Gobierno. Los votos conseguidos fueron producto de la negociación. De entre
ella, la más ardua fue la de Diego Santilli para quien, la aprobación del
proyecto de ley de Presupuesto representa una prueba interna y externa. En lo
interno está en juego su capacidad y eficacia en la negociación con los
sectores dialoguistas. En lo externo, por su parte, su credibilidad. El
problema más importante que tuvo Guillermo Francos a lo largo de toda su
gestión como jefe de Gabinete fue la validez de sus promesas. Para ponerlo
blanco sobre negro: Francos llegaba a acuerdos con los opositores en los que
enunciaba a sus eventuales interlocutores –en este caso, gobernadores– diversas
promesas que después nunca se cumplían. Santilli, quien estuvo presente en el
largo, tedioso y vacuo debate de los senadores, tiene el desafío de hacer que
sus promesas se transformen en hechos. En su mensaje en la red X se encargó de
resaltar “el coraje de los diputados, senadores y gobernadores que entendieron
que el país cambió”. Entre los senadores peronistas que votaron positivamente
estuvieron: Guillermo Andrada de Catamarca, y Sandra Mendoza, de Tucumán.
Habrán sido producto de un aporte del Grupo JaJa, integrado por los
gobernadores Osvaldo Jaldo y Raúl Jalil, como muy ocurrente y agudamente lo
definió nuestro colega Federico Mayol. El ministro del Interior es, desde el
punto de vista político, uno de los ganadores de este capítulo. “No dejó nada
librado al azar, una derrota lo hubiera dejado rengo dentro y fuera del
gabinete” –reconocieron en su entorno. La otra, claramente, es Patricia
Bullrich. El Presidente quien, consciente de lo que se jugaba, estuvo atento
durante todo el día, no demoró un minuto en celebrar en la red X lo que, sin
dudas, es un gran triunfo del Gobierno. “Somos una montaña rusa de emociones.
Hace menos de 10 días cuando Diputados le dio media sanción al proyecto, los
ánimos venían muy abajo por no haber podido derogar la ley de discapacidad y de
financiamiento universitario. Hoy la historia es otra, pero deberíamos ser un
poco menos ciclotímicos” –reconoció un libertario que no salía de su asombro.
No le falta razón, por aquellas horas hasta corrió la versión del veto como un
reguero de pólvora.
La aprobación de la Ley de Presupuesto 2026 en general y en particular
representa una nueva derrota para el peronismo en general, y para el
kirchnerismo en particular. El poder de Cristina Fernández de Kirchner,
afectada de una apendicitis complicada con una peritonitis local que la ha
tenido a mal traer durante toda esta semana, va menguando día a día. Esa mengua
incluye –y afecta– a su hijo Máximo –enfrentado en una interna que no para de
agravarse con Axel Kicillof y compañía. El último episodio de esta saga de
final abierto fue el enfrentamiento entre los trapitos y los intendentes de
Lanús, Julián Álvarez, y Quilmes, Mayra Mendoza. En medio de todo ese embrollo
apareció uno de los así denominados “gerentes de la pobreza”, Juan Grabois. El
polémico dirigente representa un clavo en el zapato para Kicillof y sus
secuaces. Grabois es CFK, por si alguien lo ha olvidado. “Hasta que el
peronismo no logre emanciparse definitivamente de la condenada, no tendrá
chances serias de reorganizarse y pelear por el poder real” –aseguraron cerca
de un intendente del Conurbano que la sufrió en carne propia.
El PRO es el otro espacio político que ha ido rifando parte de su
capital fagocitado por la ola violeta. Del radicalismo mejor ni hablar. La
falta de líderes capaces de ofrecer una alternativa seria al oficialismo es un
problema que, más pronto que tarde, afectará a la dirigencia responsable que
cree en la alternancia como llave para una democracia sana.
Fue una alegría efímera. La celebración de la madrugada del jueves se
vio bruscamente interrumpida cuando en el Gobierno advirtieron que la Ley de
Discapacidad y la Ley de Financiamiento Universitario no habían sido derogadas.
Por lo tanto, la media sanción del proyecto de Ley de Presupuesto terminó
siendo una derrota para el oficialismo. Ni bien supo esto, Javier Milei
enfureció y amenazó con vetarla si es aprobada por el Senado. ¿Qué fue lo que
pasó?
“Pasó
de todo en esa madrugada”, comenta un legislador que estuvo allí, que
agrega: “Hubo traiciones de todo tipo. Gobernadores que habían sido
beneficiados con los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) que se dieron vuelta y,
para que no faltase nada, el acuerdo entre el oficialismo y el kirchnerismo por
los cargos en la Auditoría General de la Nación (AGN) que enfureció al PRO”
. “Acá nadie se salva; todos están manchados”, concluyó.
El diputado Cristian Ritondo bramaba de furia en esas horas en las que
reinaba la oscuridad. Ritondo, que fue uno de los más fervorosos a la hora de
apostar a una confluencia con La Libertad Avanza, debió “saborear” el amargor
de la traición ante la designación de los nuevos auditores de la AGN: Mónica
Almada, por LLA; Pamela Calletti, que responde al gobernador de Salta, Gustavo
Sáenz; y Juan Forlón, por Unión por la Patria. “La falta de códigos corre por
cuenta de La Libertad Avanza y de quien preside la Cámara”, expresó con un
indisimulable enojo que tenía como destinatario al presidente del cuerpo,
Martín Menem.
La
transa con el kirchnerismo a espalda de sus socios es una gran contradicción.
Esta transa con el kirchnerismo llevada adelante a espaldas de sus
socios naturales representa una gran contradicción con los principios del
oficialismo que, en este caso –como así también en otros– pasó de vituperar a
la casta a tener comportamientos similares a ella. Es decir –por si alguien no
lo entendiera–, a ser uno más de la casta.
Haber incluido en el capítulo XI del proyecto de Ley de Presupuesto la
derogación de la Ley de Financiamiento Universitario y de la Ley de Emergencia
en Discapacidad fue un grosero error político del funcionario que lo propició.
Quien lo hizo no asimiló lo que pasó hace pocos meses con estos temas tan
sensibles para la opinión pública: el Congreso los aprobó, el Presidente los vetó
y luego el Parlamento revirtió los vetos, para lo cual necesitó mayorías
especiales, o sea, más de los dos tercios de los votos de los legisladores.
¿Fue
Luis Caputo el “genio” que impulsó esa idea? ¿O fue Javier Milei
quien le dio luz verde al “mejor ministro de Economía de la historia de la
Argentina para avanzar con esta mala idea? ¿Fueron los gobernadores
dialoguistas, luego de obtener fondos por medio de los siempre famosos ATN? Los
señalados en este acápite son: el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo; el
gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio; el gobernador de Chaco, Leandro
Zdero; el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil; el gobernador de Salta, Gustavo
Sáenz; y el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa. Los que conocen al detalle
la trama de este ida y vuelta con destino de nada hablan de un amateurismo
fenomenal por parte de los “negociadores” de LLA. Milei ha hecho saber que, así
como está, la Ley de Presupuesto será vetada. Tal vez debería tomarse un minuto
para pensarlo bien porque el Fondo Monetario Internacional pide que haya Ley de
Presupuesto. Todos estos dilemas se dilucidarán el próximo viernes, cuando el
proyecto se tratará en la Cámara de Senadores.
El mal momento que representó para el Gobierno la aciaga madrugada del
jueves se vio compensado –y con creces– por el fiasco del acto organizado por
la Confederación General del Trabajo y asociados en la Plaza de Mayo en las
primeras horas de la tarde de ese mismo día. Ese acto que, en su esencia, duró
tan solo unos veinte minutos, fue una demostración acabada de la decadencia
imparable de la dirigencia sindical y del peronismo. De los 150 mil asistentes
con los que bravuconearon los organizadores quedó una sombra. Lo que abundó no
fue la gente sino los claros que mostraron con tanta nitidez los drones de los
canales de televisión. Los triunviros a cargo de la conducción de la CGT
estuvieron más preocupados en evitar encontronazos entre sus militantes tanto
con los militantes de La Cámpora –con los que se quieren cada vez menos– y con
las agrupaciones de izquierda. En definitiva, lo único que le interesaba a la
dirigencia sindical era salvar la ropa. Por eso recibieron con alivio el
anuncio hecho con una inusual serenidad por la senadora Patricia Bullrich de
que el tratamiento del proyecto de ley de reforma laboral pasa para febrero del
año próximo.
En el peronismo las tensiones internas escalan día a día. El centro de
la pelea es CFK.
En el peronismo las tensiones internas escalan día a día. La frase
estampada en la remera que usó Máximo Kirchner en la reunión del Consejo del
Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires lo dijo todo: “Juegan a
primero yo, y después también”. Como se ve, no los une ni siquiera el espanto.
El centro de la pelea y la puja por el poder menguante del justicialismo tiene
nombre y apellido: Cristina Fernández de Kirchner.
A propósito de la condenada: mientras los testimonios de los
involucrados en la causa de los cuadernos de Oscar Centeno la complican día a
día, consiguió que el juez le permita acceder a la terraza del edificio de San
José 1111 para tomar sol y permitir que su organismo genere las cantidades de
vitamina D necesarias para asegurar la fortaleza de su sistema óseo, su sistema
inmunitario y su salud en general, en vista de la larga estadía que, encerrada
en su prisión dorada, le depara el futuro.
Día 660: Milei, miente,
miente, y nada de lo tuyo quedará…
Día 660: Milei, miente,
miente y nada de lo tuyo quedará. Fotografìa: CEDOC
Para habitar la misma realidad que el resto de los argentinos, Javier Milei
debería confrontar su tendencia a presentar al país como un éxito económico y a
su gestión como “el mejor gobierno de la historia”. Quizás necesita mentirse
para sostener la ilusión de su propio relato.
Es mundialmente conocida la frase del propagandista nazi Joseph
Goebbels: “Miente, miente, que algo quedará”. Goebbels fue el
arquitecto de un aparato de propaganda tan monstruoso como eficiente, que
sirvió para convencer a millones de personas de las teorías conspirativas más
absurdas y de las mentiras más flagrantes.
Tras la derrota militar
de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, los juicios de Núremberg
y la política activa de derechos humanos de la comunidad internacional, se
puede decir que, durante la segunda mitad del siglo XX y el principio del siglo
XXI, no quedó nada de Goebbels y sus mentiras. Inclusive ahora, durante el auge
de la extrema derecha, este tipo de organizaciones tiene que esconder sus
vínculos con las ideas nazis, como sucede con Alternativa por Alemania.
En el caso de Javier Milei, salvando las enormes distancias, sí es
cierto que podemos hacer un paralelismo en la utilización permanente de la
mentira como herramienta de construcción de sentido. Al igual que Goebbels,
Milei, si sigue mintiendo y mintiendo como lo hace, no quedará nada de la
hegemonía que supo construir y que se empieza a desmoronar por todos lados.
A diferencia del
siniestro Goebbels es probable que el presidente padezca mitomanía y precise
mentirse a sí mismo creyendo lo que dice. Desarrollaremos en profundidad ese
desorden mental en esta columna que permite explicar, por ejemplo, por qué dice “sacamos
a 12 millones de personas de la pobreza”, entre otras. Pero primero vayamos
a algunas evidencias.
Este lunes vimos a un Presidente en otra realidad. Cantando a los gritos mientras la economía se sostiene
en base al endeudamiento externo y asediado por múltiples casos de corrupción,
con la renuncia de su principal candidato en el distrito más grande del país
renunciando por vínculos con el narcotráfico. Probablemente esta capacidad de
Milei para asilarse y construir una realidad paralela sea en parte lo que lo ha
ayudado a llegar hasta acá. Pero se puede mentir mucho tiempo a pocas personas,
a muchas personas poco tiempo, pero no a muchas personas mucho tiempo.
Tras naturalizar como
sociedad las terribles inconsistencias y mentiras de Milei, la caída de José
Luis Espert, quién nos mintió abiertamente en reiteradas ocasiones, hizo
notar más las mentiras del propio Milei y después de sintetizarlas,
explicaremos cómo se encuadra en lo que se denomina efecto Baader
Meinhof. Espert dijo primero que no tenía relación con Fred Machado,
que solo le había aceptado una vez un vuelo para presentar el libro. Luego,
dijo que en realidad voló 35 veces a diferentes lugares. Luego, dijo que lo del
pago de los 200 mil dólares era una “operación de
Grabois” y que no había pruebas, era solo un papel de una contabilidad
paralela.
Luego, cuando apareció
el documento del Bank of America con la transferencia que
había cobrado de una empresa minera que no era de Machado, luego que si era de
Machado. Siguiendo a eso, dijo que sí había estado en la pileta de Machado.
Desde el 2021 venía diciendo que no tenía ninguna relación con este narcotraficante
y llegamos en 2025 a que estuvo en su pileta, viajó con él en 35 vuelos,
recibió dinero de su empresa y todo lo que nos falta por descubrir.
De hecho, hace minutos
un par de horas habló Machado en Radio Rivadavia y reconoció
haberle “hecho un aporte de campaña a Espert por 200 mil dólares”. El acusado
de narcotráfico recordó de la siguiente manera el pedido de Espert y cito
textualmente: “¿Che, no me podés hacer un aporte monetario porque
estamos en bolas?”.
El efecto Espert, el
efecto del descubrimiento de una cadena de mentiras, nos hace ver las mentiras
de todo el Gobierno en genera y del presidente en particular. De hecho, este
fenómeno tiene un nombre. El efecto Baader-Meinhof, también conocido como ilusión
de frecuencia o sesgo de recurrencia, es un fenómeno cognitivo fascinante:
ocurre cuando se aprende algo nuevo —una palabra, una idea, una persona, un
símbolo— y, de pronto, esto se empieza a ver por todos lados.
No es que antes no
existiera, sino que la atención ahora está entrenada para detectarlo. El
cerebro, que no puede procesar todo lo que percibe, filtra la realidad
constantemente; al aparecer algo nuevo que considera relevante, lo marca como
importante y comienza a priorizarlo.
El nombre
“Baader-Meinhof” viene de un caso curioso. En 1994, un lector del diario St.
Paul Pioneer Press escribió al periódico contando que había escuchado mencionar
por primera vez a la organización terrorista alemana Baader-Meinhof. Y luego,
en cuestión de días, el nombre volvió a aparecer en todos lados. A partir de
ahí, los psicólogos adoptaron el término popular para describir ese tipo de
experiencia.
Las mentiras e
inconsistencias de este Gobierno estuvieron ahí, pero ahora hay mucha más
pregnancia para procesarlas y desarticularlas. Vamos a hacer un racconto de
algunas de las veces en las que Milei nos dijo una cosa y luego lo contrario.
Realmente es impactante.
Algo que no es tan
conocido es su cambio de opinión del kirchnerismo. En 2019, en una entrevista
enCanal 26, Milei dijo: "Esto te va a sorprender, pero
en términos históricos, Cristina Fernández de Kirchner es la mujer más
importante en la historia de la política argentina. Fue dos veces
presidente". En esa ocasión habló del entonces mandatario Alberto
Fernández y sostuvo: "Tengo una excelente opinión acerca del Presidente.
Es muy inteligente y extremadamente pragmático, digno de todo peronista".
Javier
Milei y Cristina Kirchner en la asunción presidencial de 2023.
En otro reportaje, incluso defendió al kirchnerismo. Muy enojado, dijo:
"Podés decir lo que quieras del kirchnerismo, pero la deuda la pagó y pagó
los intereses". En contraste, en la apertura de sesiones del Congreso el 1
de marzo del 2024, expresó: "Cristina ha sido responsable de uno
de los peores gobiernos de la historia".
Con los
propios también tuvo esa actitud. Recordemos los cambios de opinión sobre Patricia
Bullrich ya no en años, si no en semanas. "Sigue siendo una
montonera tirabombas que tiene las manos manchadas de sangre", dijo antes
de las elecciones generales de octubre del 2023. Luego, antes del balotaje,
declaró: "Bullrich ha sido exitosa combatiendo la seguridad. La tenemos
que llamar".
¿Entienden
que entre que Milei dijo que era una terrorista con las manos manchadas de
sangre y que había que incorporarla al Gobierno porque había sido una buena
ministra de Seguridad pasaron tres meses?
El
ministro Luis Caputo también fue objeto de polémica entre
Milei del pasado y el Milei del presente. "Caputó se fumó 15 mil millones
de dólares irresponsablemente", dijo el Presidente en 2018. EN la
actualidad, lo define como “el mejor ministro de economía de la historia”.
Increíble como no se ruboriza. Puede decir una cosa y lo contrario.
Recientemente
las redes se llenaron de comparaciones entre lo que Milei decía de su nuevo
candidato bonaerense Diego Santilli y lo que dice ahora.
"El chanta de Santilli es un pésimo candidato", dijo en 2023. Ahora,
lo describe como "alguien que sabe de seguridad" y que "ya ganó
en la provincia de Buenos Aires".
El
Presidente también mintió sobre los planes de dolarización antes de la campaña. "Hoy
es factible dolarizar. Podríamos hacer transacciones en dólares", dijo
en una entrevista con Alejandro Fantino en 2023. Se podía
dolarizar con el dólar a 320 pesos. Tenía un acuerdo para hacerlo en el que le
iban a dar 10 mil millones de dólares, ya estaba todo arreglado. Luego, Milei
asume y no hace nada de todo esto, de hecho, hizo una enorme devaluación de 118%.
¿Qué pasó con que se podía dolarizar con el dólar a 320 pesos?
Realmente
es increíble que todo este material haya estado publicado y hasta hace poco
tiempo a una importante cantidad de la población no le haya bastado para tratar
de comprender la cantidad de mentiras. Para tratar de entender esto hay que
tomarlo desde las ciencias políticas, la psicología y otras teorías
trasversales a varias disciplinas.
En La
mentira en política (1971), Hannah Arendt analiza
cómo la falsificación deliberada de la realidad se volvió una herramienta
estructural del poder moderno. A partir del caso de los Papeles del
Pentágono, muestra cómo los gobiernos fabrican “mundos ficticios” para
sostener su narrativa, y advierte que el mayor peligro no es la mentira misma,
sino la erosión de la verdad como base del juicio público y de la vida política
democrática.
Es decir,
las constantes mentiras de los políticos no solo destruyen su credibilidad, si
no que en algún punto destruyen el propio concepto de verdad. En ese sentido,
se puede analizar como el auge del posmodernismo, el cuestionamiento a los
grandes relatos y la post verdad son la causa de personajes como Milei.
Evidentemente fue avanzando un cinismo base en la sociedad en la que la mentira
es tolerada.
Ahora, Milei
en particular no es como cualquier político mentiroso. Realmente puede
decir cualquier cosa y lo contrario en cuestión de meses con la misma
vehemencia y emoción. De defender el kirchnerismo a los insultos a atacarlo a
los gritos. La misma emoción con un contenido antagónico. Nosotros no podemos
diagnosticar porque no tenemos matricula de psicólogo o psiquiatra, pero reúne
las condiciones de un mitómano.
La
mitomanía es un trastorno psicológico caracterizado por la tendencia patológica
a mentir de forma compulsiva o sistemática. El término fue introducido
por Ernest Dupré en 1905 para describir a individuos que
mienten no por beneficio inmediato, sino por una necesidad interna de fabular o
deformar la realidad. Según Dupré, el mitómano no busca engañar para obtener
ventajas, sino para sostener una identidad idealizada o escapar de una realidad
que le resulta insoportable.
Sigmund
Freud interpretó
el fenómeno como una expresión del deseo inconsciente: la mentira sería una
forma de “cumplimiento del deseo” donde el sujeto transforma
su frustración en relato. En esta línea, la mitomanía se vincula con mecanismos
de defensa como la negación y la proyección.
Por su
parte, Jean Bergeret y Jacques Lacan abordaron
la mitomanía como un síntoma del narcisismo patológico: el mentiroso crea una
versión mejorada de sí mismo para sostener una frágil estructura del yo. Lacan
señaló que el mitómano “miente para existir en la mirada del Otro”, es decir,
su mentira no busca solo convencer, sino ser reconocida como verdad por los
demás.
Autores
contemporáneos como Paul Ekman y Robert Feldman diferencian
la mentira común, instrumental y consciente, de la mitomanía, donde el sujeto
llega a creer en sus propias invenciones. En este sentido, la mitomanía no es
solo una conducta, sino una distorsión persistente del vínculo con la verdad,
que puede aparecer en contextos neuróticos, narcisistas o incluso psicopáticos.
Entre el
mentiroso instrumental y el mitómano hay un territorio ambiguo, donde la
mentira deja de ser solo una herramienta y empieza a convertirse en una forma
de habitar el mundo. Este “mentiroso intermedio” no miente por
compulsión total ni por cálculo frío, sino para mantener en pie una identidad
frágil. Paul Ekman lo describe como alguien que empieza
creyendo sus propias mentiras para reducir la disonancia cognitiva entre lo que
dice y lo que hace. De a poco, su mentira se vuelve una especie de refugio
narrativo: una historia que lo protege del fracaso, de la vergüenza o de la
falta de amor.
Robert
Feldman lo
llama self-deceiver (o autoengañador en su traducción al
español): no busca manipular, sino sostener su autoestima en contextos donde la
verdad lo dejaría desnudo. En este nivel, la mentira funciona como una prótesis
emocional: repara lo que el yo no puede tolerar.
Lacan
diría que el sujeto no miente “a” los otros, sino “a través” de los otros,
intentando que su ficción sea reconocida como verdad. Y Bergeret advierte que
en estas personalidades narcisistas compensatorias el límite entre la verdad y
la invención se vuelve maleable, según la necesidad de conservar una imagen
consistente ante los demás.
En
términos clínicos, este tipo de mentiroso representa la frontera viva entre el
narcisismo funcional y la mitomanía estructural: no ha perdido el
contacto con la realidad, pero necesita deformarla para sobrevivir en ella. Probablemente
nuestro Presidente esté más cerca de este caso, aunque esto lo decimos para
tratar de analizar la situación política, sin tener los elementos para un
diagnóstico, pero es necesario dotarnos de algunas herramientas de la
psicología porque el peso de personalidades como las de Milei en las
situaciones políticas es determinante.
Javier
Milei presentó su nuevo libro con un show musical en el Movistar Arena este
lunes 6 de octubre.
Milei
ayer que cantaba en el Movistar Arena estaba en plena deformación de la
realidad. Mientras su gobierno se desmorona y está asediado por varios frentes,
se dedica a festejar nadie sabe que de una manera patética.
Pinocho, de Carlo
Collodi, cuenta la historia de una marioneta de madera tallada por Gepetto,
un carpintero pobre que sueña con tener un hijo. Un hada azul da vida a Pinocho
y le promete que podrá convertirse en un niño de verdad si demuestra ser bueno,
valiente y sincero. Sin embargo, su curiosidad y desobediencia lo llevan por
caminos peligrosos: se une a malos compañeros, cae en trampas y cada vez que
miente, su nariz crece.
A lo
largo de sus aventuras, donde es engañado por el Gato y el Zorro, convertido en
burro y tragado por una ballena, Pinocho aprende a distinguir entre el placer
inmediato y la responsabilidad. Cuando finalmente arriesga su vida para salvar
a Gepetto, el hada lo recompensa transformándolo en un niño real.
Para
vivir en la misma realidad que todos nosotros, Milei debe enfrentar lo mismo
que Pinocho, su tendencia a la satisfacción inmediata creando una realidad
paralela en la que el país es un éxito económico y su Gobierno “el mejor de la
historia”. Milei debe enfrentar la realidad y trabajar codo a codo con el resto
de los sectores políticos y productivos del país para estabilizar la terrible
situación en la que estamos.
Es
probable que la suerte de su Gobierno esté echada y no haya más libertarios en
el próximo periodo presidencial, pero un presidente alejado de la realidad nos
puede hacer mucho daño. Hay que poder construir una transición ordenada hacia
la siguiente etapa política de la Argentina.
Producción
de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi
El Gobierno busca minimizar
el escándalo por el video de Cúneo Libarona pero no puede ocultar el malestar
interno...
Mariano Cuneo Libarona.
La Casa Rosada y el gobierno de Javier Milei intentaron bajarle el tono
a la filtración del video en el que se puede ver al ministro de Justicia,
Mariano Cúneo Libarona le ofrece sus influencias al ex agente de la CIA, Tim
Ballard.
La Casa Rosada y el gobierno de Javier Milei intentaron bajarle el tono a la filtración del video en
el que se puede ver al ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona le ofrece sus influencias al
ex agente de la CIA, Tim Ballard.
Según trascendió, el Presidente no le pedirá explicaciones a su ministro por lo
sucedido. Tampoco saldrá el Gobierno a marcar posición tras la filtración. Se
trató en efecto de una reunión oficial, por lo que en la Casa Rosada desestiman
futuras medidas con relación al escándalo.
Cúneo Libarona le ofreció
un proyecto de ley a un ex agente de la CIA vinculado a escándalos. Agencia
NOVA.
En el video se lo puede ver al Ministro ofreciendo
ayuda a través de contactos con jueces, con periodistas y con legisladores. “Te
podría conseguir algunas reuniones con jueces de distintos ámbitos”, se lo
escucha decir (entre otras frases) a Cúneo Libarona en un video difundido por C5N.
Con todo, algunas voces en el propio oficialismo señalaron que la actitud del
titular de la cartera de Justicia se trató por lo menos de “torpeza” y que lo
que se vio y escuchó en las imágenes fueron un “horror” y “no gustaron”.
Quien no se privó de marcar posición fue la ministra Patricia Bullrich, quien calificó de “abusador” a Ballard
luego de que se difundiese el video, y recordó que “tiene 23 causas por
abuso" y que "fue echado de todas las organizaciones de lucha contra
la trata".
No es la primera vez que Bullrich señala fuertemente al exagente de la CIA. En
abril, Bullrcih se había negado a recibirlo mientras la periodista Viviana
Canosa difundía información sobre casos de pedofilia en el país con información
supuestamente provista por el norteamericano.
Bullrich, evitó criticar a Cúneo Libarona, sin embargo, la tensión quedó
flotando en el Gobierno. En algunos pasillos del oficialismo señalaron que la
filtración podría estar motorizada por el área de Seguridad y que las
declaraciones de Bullrich buscan capitalizar el hecho.
Otras versiones indican que podría ser Ballard quien se encargó de filtrar el
material, horas antes de que se conmemore el “Día Mundial contra la Trata de
Personas”, que es hoy 30 de julio.
Nada que haya sorprendido: lo sucedido el jueves en el Senado era
cantado. El Gobierno sabía que el Senado le infligiría una derrota categórica.
Y eso fue lo que ocurrió.
No hay lógica en los comportamientos del Presidente. . . ¿O sí? Todo
está muy revuelto tanto puertas afuera como adentro. Javier Milei llamando “traidora”
a Victoria Villarruel, a cuyo denuesto se sumó con vehemencia Patricia
Bullrich. La vicepresidenta, a su vez, llamando “terrorista” a la ministra de
Seguridad. Guillermo Francos, por su parte, señalando que Villarruel había
actuado según lo marcan los reglamentos del Senado. Santiago Caputo y Karina
Milei cada vez más peleados. Los pocos puentes de diálogo con los legisladores
y gobernadores “dialoguistas”, rotos con la necesidad imperiosa de reabrirlos
para evitar que el inminente veto presidencial sea revocado. En fin, un
verdadero aquelarre.
Los rostros de la mayoría de los asistentes al acto en la Bolsa de
Comercio en el que habló Milei fueron harto elocuentes: sorpresa, azoro,
desconcierto, preocupación y poco espíritu celebratorio. Nadie ve un futuro
venturoso más allá de los logros indiscutibles que en algunos rubros el
Gobierno ha obtenido. A ningún inversor entusiasma una nación con una
dirigencia política tan patológica como la de nuestro país. El dólar inquieto
de los últimos diez días es producto de esto. Se conocen algunas situaciones de
tensión entre Milei y Luis Caputo. El ministro todavía está pagando el costo
por la bravuconada que se mandó hace unos días con el dólar, que le está
saliendo cara al Banco Central. “El dólar flota. Si tienen pesos y creen que el
tipo de cambio está baratísimo, compren”, afirmó Caputo. Lo escuchaban unos 700
ejecutivos que se inquietaron ante las expresiones con aires de canchereada con
las que el ministro intentó desafiar a quienes critican la política económica
del Gobierno. Nadie se las sabe todas, y al que así lo crea la realidad se
encarga de darle su lugar.
Se está repitiendo un clásico de la Argentina para el cual, hasta aquí,
el Gobierno no ha encontrado aún la solución: la falta de dólares. A eso contribuye
el dólar barato, que significa que el país es caro. Eso representa una puerta
abierta para la salida de divisas y no solamente para los pocos que pueden
darse el gusto de viajar y gastar su dinero en el exterior. Un hombre de
negocios expresó su preocupación en términos dramáticos: “Volvemos a los
extremos de una dirigencia que, más allá del color político, no deja de pegar
volantazos. Alguna vez nos tiene que tocar un líder moderado, aunque todos
somos responsables de lo que hay”.
La narrativa maniquea
entre buenos y malos la usó el kirchnerismo hasta el hartazgo. Ahora trae
insultos.
No hay dudas de que la intransigencia de Javier Milei se acentuó luego
del plantón que los gobernadores le enrostraron con su ausencia al acto por el
9 de Julio. La rebelión había comenzado semanas atrás, cuando se materializaron
los reclamos por un reparto más acorde de la coparticipación. Enseguida
aparecieron los primeros papers que terminaron traducidos en proyectos de ley.
Hasta allí el diálogo era conducido por Guillermo Francos –como es habitual–
pero, al parecer, el Presidente tenía otros planes y necesitaba la excusa
perfecta para llevarlos a cabo. Veamos. El equilibrio fiscal es innegociable y
al Gobierno le quedaban pocas fichas por jugar a la hora de contener el reclamo
de los mandatarios provinciales. En realidad, con razón o no, no tenía el más
mínimo deseo de ceder en sus objetivos de política económica. Tampoco hay dudas
de que la verborragia del Presidente no ha nacido luego del acto fallido en
Tucumán. Si no había demasiado para ofrecer en la negociación, qué mejor que
tensar la cuerda para exponer a quienes quieren “destruir al Gobierno”. El
relato maniqueo entre buenos y malos, amigos y enemigos, es algo que ya había
utilizado el kirchnerismo hasta el hartazgo. Una película trillada que ya nos
han contado. Sin embargo, ahora viene en remake con insultos para propios y
ajenos, y nuevos estallidos de furia. Una carta que, además de sostener los
objetivos macroeconómicos, sirve para fidelizar la tropa propia aunque siempre
sean los mismos los que tienen que salir a juntar los platos rotos. Habrá que
ver cuánto más soporta el vapuleado grupo dialoguista que todavía cree que vale
la pena hacer política.
Si todo este acting fue planeado o espontáneo, poco importa ya. El
Presidente sabe que tiene margen para este tipo de maniobras mientras las
encuestas le muestren números a su favor. “Jodan todo lo que quieran, los
espero el 11 de diciembre”, desafió a todos en alusión a que, luego de las
elecciones, con más diputados y senadores logrará revertir todas las leyes que
la oposición pueda aprobar hasta fin de año. Habría que recordarle al primer
mandatario que, en última instancia, ese es el juego de la democracia. ¿Para
qué tanta furia entonces?
Los riesgos de un modelo político y comunicacional taxativo, agresivo y
con una alta cuota de chicana y soberbia están a la orden del día. El caso del
avión privado que llegó a Aeroparque el 26 de febrero proveniente desde Miami,
cuyo equipaje no pasó por la revisión de rutina, es otra muestra de que las
cosas no siempre son tan terminantes. El periodista Carlos Pagni había dado a
conocer esa información, lo que le valió una catarata de críticas del coro
oficial. Sin embargo, los fiscales Claudio Navas Rial y Sergio Rodríguez
presentaron un dictamen en el que reconstruyeron los detalles de ese arribo
con, al menos, diez bultos de equipaje. Manuel Adorni había dicho que era
“imposible” que hubiera ingresado equipaje sin control, que se hicieron todos
los controles de rutina y que la pasajera Laura Belén Arrieta solo había
entrado al país con un carry on. La Justicia mostró lo contrario y seguirá
investigando el caso, cuyas imágenes significaron un baldazo de agua fría para
el Gobierno.
La negación y la confrontación sistemática no pueden ser una política de
Estado para un país que trata de reconstruirse y salir adelante en paz y con
normalidad.