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domingo, 28 de junio de 2026

Un desenlace inevitable… @elprofesorcapomasi...

Un desenlace inevitable…

La puerta se cerró detrás de ti... ¿Se cerró?. Dibujo: Pablo Temes.

Milei tardó demasiado en actuar: el escándalo del ex vocero terminó fracturando el frente interno.

© Escrito  por el Doctor Nelson Castro el domingo 28/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La salida de Manuel Adorni –más tarde que temprano– es la crónica de un desenlace inevitable. Es difícil entender por qué Javier Milei decidió enfrentar el costo político enorme de mantenerlo en el cargo durante tanto tiempo, especialmente a partir del momento en el reconoció que había mentido y había evadido el pago de sus obligaciones impositivas. Para un partido como La Libertad Avanza que pregona en sus bases una revolución moral, representó una fenomenal contradicción. No es el único partido político envuelto en una severa contradicción entre lo que dice y lo que hace. 

El PRO quedó envuelto esta semana en un aquelarre interno después de que el ex senador Esteban Bullrich presentó la renuncia a su afiliación. Lo hizo por medio de una carta, cuyo texto, de fuerte tono crítico, es demoledor. En la misiva, luego de recordar que fue uno de los fundadores del partido, señala: “Justamente por haber sido parte de esa construcción, siento hoy la obligación moral de ser coherente con aquellos valores fundacionales. Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen. No se trata de diferencias tácticas, ni de matices propios de cualquier fuerza política. Se trata de una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos”.

La carta de respuesta del PRO –definitivamente mala– dada por el diputado Fernando Andreis, que representa la voz de Mauricio Macri, no hace más que ahondar la falta de fundamentos para justificar un relativismo moral irrefutable. 

La crónica de lo sucedido en la semana que pasó mostró una realidad inocultable: el frente interno del gobierno está fracturado. La no concurrencia de Patricia Bullrich a la reunión –para la foto– convocada por el jefe de Gabinete fue una señal contundente de su disgusto con esta situación. A eso, se le agregó lo sucedido el martes. Ese día, la senadora había anunciado a los periodistas acreditados en el Congreso que Adorni no concurriría a cumplir con su obligación constitucional de presentar su informe ante los miembros de la Cámara alta el próximo jueves, 2 de julio. Su argumentación para justificar esta decisión no tuvo sinuosidades: “Lo iban a cachetear durante ocho horas”. 

En definitiva, terminaría siendo una carnicería política. Anoticiado de ello –y tras consultar con la hermana del presidente–, Adorni hizo saber que estaba dispuesto a concurrir al Senado a brindar su informe. Furiosa, la senadora oficialista estalló: “no se puede trabajar con pelotudos”, dijo a los cuatro vientos para que la escucharan bien.

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Las voces que conocen las entrañas del poder señalan que, finalmente, Javier Milei terminó dándose cuenta de cuán dañino estaba siendo para él en particular y para el gobierno en general la permanencia de Adorni. “Es un lastre que se hace cada día más pesado”, expresa una de esas voces. Otra, también cercana, señala que, en la semana, la imagen de Adorni quedó emparentada con la de Martín Insaurralde, haciendo referencia a los videos publicados por Diego Cabot en LN+ en los que Jesica Cirio se pasea por el vestidor de la casa que compartía con el ex intendente de Lomas de Zamora abriendo cajones y mostrando los muchos paquetes llenos de dólares en envoltorios termosellados.

Insaurralde es un personaje de alta significación dentro del kirchnerismo bonaerense, en especial de ese entramado con visos surrealistas a los que nos tiene acostumbrados el Gran Buenos Aires. Es un típico representante de los barones de ese baluarte del peronismo que ha sentado sus reales en ese territorio indómito para el resto de las fuerzas políticas vernáculas. 

El ex intendente de Lomas de Zamora es un protegido de Cristina Fernández de Kirchner y de su hijo Máximo, sustentado por La Campora. 

En ese universo de dispendio en el que se venía moviendo el exvocero presidencial, impactó al interior del oficialismo la información dada por Romina Manguel sobre la compra de un flipper de colección de Los Locos Adams, destinado a la casa de Adorni en el country Indio Cuá, valuado en 8.000 dólares. Vale recordar que el comportamiento del ex columnista económico ya había tocado el absurdo pocos días antes cuando se supo de sus gastos en sábanas y blanquería en general por otros cuantos millones de pesos. Adorni no dejó una por hacer. 

Así pues, la tarde-noche del viernes, la Casa Rosada fue un hervidero. La secretaria general de la Presidencia puso en marcha los mecanismos para acabar con este embrollo. Es lo que les comunicó a Diego Santilli y a Martín Menem en las reuniones que mantuvo con ellos, en la que se pergeñó la forma de darle al hecho un contenido almibarado. Se armó, pues, un relato según el cual, el motivo de la salida de Adorni es cuidarlo a él y a su familia. La verdad es que, si eso hubiera sido así, se debería haber procedido antes. Mucho antes. Si hay un daño evidente y profundo es a la esfera familiar del jefe de Gabinete, a la que, con sus inconductas, dejó expuesta no sólo a la crítica de la opinión pública sino también a la investigación de la Justicia. 

Al cierre de esta columna, el jefe de estado se encontraba reunido con Adorni para escucharlo –una vez más- y tomar una decisión final.

Aunque la salida fuera el camino elegido, el daño producido a la gestión es, a esta altura, irreparable.




martes, 23 de junio de 2026

La interna que no cierra… @elprofesorcapomasi,,,

 La interna que no cierra…

Mi pobre angelito. Dibujo: Pablo Temes.

Milei blinda a Adorni de la amenaza de censura en el Senado, mientras Ravier asume como vocero.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro, el domingo 21/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

Al Gobierno se le está haciendo cada vez más difícil defender a Manuel Adorni, cuya situación se complica día tras día. Lo que resulta increíble es que el Presidente no se dé cuenta de que el Adornigate lo está afectando principalmente a él, ya que, al defenderlo, termina deteriorando su figura. “Adorni no mintió”, expresó Milei en un posteo de estos días. Esta es una afirmación falsa. Adorni no sólo reconoció que mintió. También confesó que evadió el pago de impuestos, es decir, que admitió haber cometido un delito.

Nada de esto parece alterar la férrea postura del jefe de Estado que redobló la apuesta primero invitándolo a Adorni a una reunión en la Residencia de Olivos el viernes, y luego a participar en el acto que, por el Día de la Bandera, ayer se llevó a cabo en Rosario. El elenco estable de funcionarios que tuvieron que posar junto al exvocero se mantuvo a pesar del disgusto de varios de ellos. Sólo la Vicepresidenta Victoria Villarruel se diferenció con una declaración tajante: “Es un acto patrio, no es un acto para apoyar a Adorni y no hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni. Me parece que no era el lugar para hacer ningún apoyo”, aseguró.

La situación interna es explosiva ya que involucra prácticamente a todo el Gabinete. En el Congreso, defenderlo es cada vez más difícil para el oficialismo. Ya no es sólo la vicepresidenta. Hay más legisladores que tienen una postura crítica hacia el jefe de Gabinete. Una de los que alerta sobre esto es Patricia Bullrich, cuyo desagrado con Adorni es total. La jefa del Bloque de la Libertad Avanza viene advirtiendo sobre las posibilidades cada vez más ciertas de que se lleve adelante un proceso de censura contra el jefe de Gabinete. Este recurso está contemplado en el artículo 101 de la Constitución aprobada y sancionada en 1994. Se lee allí: “El jefe de gabinete de ministros debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de sus Cámaras, para informar de la marcha del gobierno, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 71. Puede ser interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura, por el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera de las Cámaras, y ser removido por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras”. De prosperar una moción de censura contra el jefe de Gabinete, sería la primera vez en la historia argentina que acontecería un hecho de tamaña envergadura institucional. Un detalle relevante: el término mayoría absoluta es importante porque representa la mitad más uno de los miembros de un cuerpo legislativo. En el Senado el número mínimo para alcanzarla es 37. Y, hoy en día, la oposición podría alcanzar ese número de votos. Esto es lo que advirtió la senadora Bullrich a los hermanos Milei.

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A propósito de los hermanos Milei, si algo faltaba para recalentar el ambiente de mala onda y desprecio del Presidente, estuvo la declaración de la madre de la vicepresidenta, Dian de Stefani, quien señaló: me dijo que (al país) lo gobierna la hermana (sic).

El viernes, el jefe de Gabinete de Ministros dejó de ser el vocero presidencial. En su reemplazo fue designado Adrián Ravier. El nombramiento causó sorpresa en algunos y estupor en otros aliados. En la oposición kirchnerista, en cambio, produjo delectación. Fue cuestión de minutos la que le tomó al universo K reflotar las disputas que supieron tener Milei y Ravier en los tiempos en los cuales, el hoy Presidente, fatigaba los estudios de televisión en calidad de panelista. “Diego, el caso del excelentísimo Dr. Ravier es la combinación del uso de la falacia del hombre de paja, poco rigor académico por sus falencias matemáticas que llevan a que sea inconsistente en sus afirmaciones y contaminación emocional en las críticas. Da mucha pena…”, le decía a su exsocio Diego Giacomini en este mensaje del 1 de mayo de 2018. “Ravier carece de velocidad mental para ser parte de un debate de TV. Es lento y poco formado. Mirás sus videos y tarda mucho tiempo para dar argumentos básicos. Eso denota además poco conocimiento. De hecho, es flojo en microeconomía y matemáticas y se nota mucho”, agregó.

“Dice Milei que fui oficinista de Macri. Jamás pisé sus oficinas. Lo defendí desde afuera cuando entendí que su propuesta era superior que la alternativa. Milei sí se sentó con Sturzenegger, responsable técnico del fracaso. También se sentó con la gente de Alberto. Ignorado siempre”, dijo Ravier en un texto del 7 de marzo de 2020. Luego se amigaron y escribieron un libro juntos: “La batalla por la macroeconomía: El debate entre Keynes, Friedman, Lucas y Hayek”.

Los que conocen las entrañas de este gobierno expresan que el objetivo del flamante vocero es ayudar a cerrar la feroz pelea entre Karina Milei y Santiago Caputo. ¿Podrá? ¿O terminará siendo una misión imposible? El presidente delegó una tarea que él mismo no pudo o no quiso resolver.

Los vaivenes de las relaciones amor-odio no son propiedad exclusiva de Javier Milei. Muy por el contrario, abundan en todo el arco político. La más notable de estas semanas ha sido la de Miguel Ángel Pichetto visitando a CFK y, entre las más resonantes de los últimos años, imposible dejar de mencionar la sucedida entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner quienes, luego de decirse de todo, terminaron “reconciliándose” y conformando la desastrosa fórmula que ganó las elecciones presidenciales en 2019. Sí, Milei- Patricia Bullrich es otro ejemplo reciente de la magia de la política. La política mal entendida, claro está.

Si el Adornigate duró demasiado tiempo a un costo demasiado alto, ¿qué decir de la interna madre que arrastra el gobierno prácticamente desde sus inicios?

La economía doméstica no capitaliza el derrame –insuficiente– que debería desparramar la macro como para que funcionarios de peso sigan dándose el gusto de perder tiempo y energía en internas banales.

Una gran parte de la sociedad que está haciendo un esfuerzo titánico para sostenerse, ha demostrado una madurez muy superior a la de sus dirigentes. La paciencia no es infinita.



domingo, 31 de mayo de 2026

El costo de no escuchar… @elprofesorcapomasi...

El costo de no escuchar…

Rodillera oficial. Dibujo: Pablo Temes.

Internas libertarias, Adorni y ataques a la prensa: las dificultades de Milei para ordenar al Gobierno.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 31/05/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


La homilía que pronunció el arzobispo de la ciudad de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, durante el tedeum del 25 de mayo en la Catedral fue impecable. Su texto describió a la perfección la esencia de la problemática de la dirigencia política argentina: la falta de diálogo. Y, en esto, hay que ser preciso con lo que significa exactamente la expresión “falta de diálogo”, en el contexto de la actividad política. Para decirlo con claridad: dialogar no consiste sólo en conversar con alguien sino en escucharlo. Esta es la base de la discusión, tomando la acepción segunda del Diccionario de la Real Academia Española, que reza así: análisis o comparación de los resultados de una investigación, a la luz de otros existentes o posibles. 

En la entrevista que al día siguiente le concedió a Eduardo Feinmann en su programa de Radio Mitre, Javier Milei mostró haber comprendido la dimensión de ese mensaje con las críticas que le incumben a su gestión de gobierno. En consonancia con el reconocimiento de la importancia del diálogo, se preguntó con quién hacerlo. Ese es un interrogante porque son muchos los que desde otros sectores de la estructura dirigencial –con el kirchnerismo a la cabeza– exhiben también una notable incapacidad para prestarle atención al que piensa diferente. Un mal de estos y otros tiempos. 

En la trastienda, hubo voces del oficialismo que se encargaron de darle visibilidad a su propia molestia con el arzobispo. “No pude estar presente en el Tedeum, pero seguramente García Cuerva se refería este tipo de violencia en las redes”, señaló el ministro de Economía, haciendo referencia a un mensaje en la red social X en el que un usuario profirió un insulto contra el presidente a quien en una foto se lo ve portando un kipá y una escarapela doble, es decir, de la Argentina y de Israel. Le asiste a Caputo la razón en eso. Pero, para ser ecuánime y darle envergadura moral a su señalamiento, debería tener igual actitud hacia aquellos que desde las filas de La Libertad Avanza tienen las mismas actitudes con quienes no comparten su pensamiento. Hay que recordarle que el mismísimo Milei le da aire en sus redes a la expresión “No odiamos lo suficiente a los periodistas” y que la maquinaria tuitera de las Fuerzas del cielo tampoco muestra muchas aptitudes para el intercambio de opiniones y puntos de vista.

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Milei, go home: elpresidente fue invitado oficialmente a celebrar el 4 de julio en Estados Unidos. 

La inquina contra los periodistas tiene ya la dimensión de una obsesión. Es lo mismo que hacía Cristina Fernández de Kirchner en los días de su apogeo. Se ve que el oficialismo de hoy no aprendió nada de aquel pasado de fracasos en los que se creyó que teniendo de enemigo al periodismo honesto podrían tapar los problemas del país. Desaprovechan así las buenas noticias en lo macroeconómico y el hecho de que, el propio Milei, reconoce cuando lo atraviesa algún oasis de serenidad que esa bonanza no ha llegado al bolsillo del ciudadano y ciudadana de a pie. 

La falta de diálogo se extiende a la interna del gobierno en la que Karina Milei no cesa en su empeño por generar inquina y dividir aguas. Que el lunes no le haya permitido el ingreso al Cabildo a Patricia Bullrich habla de por sí del enfermizo pensamiento de la hermana del Presidente. Se nota que la ve a la senadora como una rival a alguno de sus proyectos. Uno de ellos era Manuel Andorni como candidato a jefe de Gobierno. Eso ya no corre más. ¿Será que la senadora es una potencial postulante a la que no ve con buenos ojos? Sería más sencillo recriminarle –con razón– su propia torpeza al ex vocero que no dejó error –y posibles delitos– por cometer. “Si no lo echan por corrupto deberían correrlo por boludo”, se queja con ironía un libertario de la primera hora –hoy en desgracia– que no termina de creer cómo un problema que podría haberse resuelto en cuestión de días terminó dominando la agenda pública de los últimos dos meses. ¡Alerta spoiler! Esta semana el tema volverá fuerte a las portadas de los medios ya que, si bien los plazos legales para la presentación de la declaración jurada aún no han vencido, desde el gobierno habían señalado los primeros días de junio como plazo para hacerlo. Ya no se trata sólo de un tema legal; es más bien un estándar moral y ético que desafía los límites del sentido común. Manuel Adorni hizo las cosas mal y ya no importa qué pueda pasar de aquí en más. 

Hay, en el fondo, un problema de liderazgo que afecta al propio Presidente. El caso Adorni como así también el tenor de las discusiones y peleas internas que se ventilan a cielo abierto, son una muestra de la incapacidad de Javier Milei para ponerles un punto final. Las peleas entre los bandos de la hermana Karina y Santiago Caputo, han afectado directamente la imagen presidencial y de gestión. La pericia macroeconómica del líder libertario contrasta con su falta de apego a la conducción política. Eso, a la larga, se ha convertido en un problema de magnitud. ¿Cómo podría reaccionar un inversor que necesita previsibilidad y condiciones de estabilidad en el tiempo, cuando escucha al primer mandatario decir que prefiere perder una elección antes que entregar a un inocente? Más claro, agua. La personalidad avasallante de Milei parece no aplicar cuando debe rescatarse a sí mismo ordenando la tropa interna y las torpezas de sus propios funcionarios. 

Javier Milei: "Argentina va a un escenario de menor inflación y mayor crecimiento" 

Históricamente, se ha dicho del electorado argentino que cuando la economía va bien, termina siendo tolerante a los vicios de la política tradicional. En este caso, no ocurre ni lo uno ni lo otro. Los logros de orden fiscal y la baja de la inflación, son una buena noticia que no termina de alcanzar para una mayoría todavía paciente que, con un esfuerzo descomunal, hace malabares para llegar a fin de mes. El dato preocupante, es que muchos de los que votaron a favor de un cambio, empiezan a perder esa paciencia ante los desajustes en el manejo político. El votante que no desea volver al pasado entiende que no se puede cambiar en dos años el deterioro de más de dos décadas, pero está siendo más reactivo a los errores no forzados y a los berrinches políticos de dos grupos que se pelean por el poder que a las penurias que les impone la dura realidad.







domingo, 26 de abril de 2026

Los “18 meses de Caputo” - El derrame que no llega… @elprofesorcapomasi...

 Los “18 meses de Caputo” - El derrame que no llega…

Adorni Propiedades. Dibujo: Pablo Temes. 

Comienza a verse que el discurso oficial choca con una paciencia que se agota, incluso entre sus votantes.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 26/04/2026 y Publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina,

El gobierno de Javier MIlei deja atrás una semana turbulenta. Las internas en el oficialismo no cesan y ponen en aprietos al ministro de Economía Luis Caputo. Fuentes cercanas a Economía aseguran que el “mejor de la historia” ya tiró toda la carne al asador y que está preocupado –molesto– por los vaivenes políticos y la caída en las últimas encuestas. Es lógico, siendo él quien tiene que negociar con el establishment nacional e internacional de cara a una reactivación de la economía que no termina de producirse y, encima, está asediada por los bajos salarios y el recalentamiento de los precios.

Como en tiempos del macrismo, la célebre frase de “los brotes verdes” que nunca terminaron de germinar es una sombra que persigue al actual gobierno. Sin embargo, el ministro soltó una sentencia bastante pretenciosa para el panorama actual: palabras más, palabras menos, dijo que los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas décadas para el país. Esta proyección optimista se basa en la estabilización macroeconómica, la confianza internacional en el presidente Milei y la llegada de inversiones, impulsadas por instrumentos como el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI). Sin embargo, las grandes inversiones hasta el momento están vinculadas a sectores puntuales como minería, energía renovable e infraestructura portuaria. Para que el derrame pueda alcanzar a la gente de a pie, sin dudas habrá que esperar. El problema es que la paciencia está comenzando a agotarse y que la mayoría de la gente, entre la que se cuentan votantes libertarios que apostaron a un cambio, ya no puede esperar. No se trata de una cuestión de deseos; cuando el bolsillo aprieta, la necesidad se impone sobre los cálculos de cualquier color político.

Así las cosas, la semana que mañana comienza no estará exenta de ruido político. El Presidente adelantó que acompañará al cuestionado Manuel Adorni en la presentación de su informe de gestión en la Cámara de Diputados el día miércoles. Más allá del apoyo a su jefe de Gabinete y amigo, en la Rosada fantasean con que su presencia sirva como muro de contención ante la andanada de críticas que recibirá de la oposición de todos los colores políticos. A nadie le importa lo que pueda decir en lo que respecta a la gestión, el foco estará puesto en su situación personal y en lo que pueda aclarar –u oscurecer el exvocero– de los otros escándalos que tienen al Gobierno de protagonista, como el caso $Libra. No nos engañemos, el escenario será testigo de una riña sin precedentes.

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En el peronismo/kirchnerismo las cosas tampoco están para ilusionar a nadie. La pelea entre el gobernador Axel Kicillof y el sector ligado a Máximo Kirchner y La Cámpora continúa su escalada. La Cámara de Casación confirmó el pasado viernes el decomiso de los bienes de la expresidenta, de sus hijos y del empresario Lázaro Báez, para comenzar a cubrir los casi $ 685 mil millones por los que deben responder los condenados en la causa Vialidad. Se trata de una medida restitutiva para todos los argentinos que no tienen antecedentes. Más allá de la condena formal, devolver lo robado es indispensable para que la justicia sea completa.

Es imposible no analizar en esta columna la decisión de Javier Milei de no permitir a los periodistas acreditados ingresar a la Casa de Gobierno para cumplir sus tareas profesionales. Para poner en dimensión este hecho nunca visto –la única vez que ocurrió un cierre similar fue un día durante la pandemia– hay que recordar el tristemente célebre eslogan “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, utilizado frecuentemente por el Presidente y sus acólitos. Escuchar a Milei fomentar el odio estremece.

Quienes supieron fomentarlo fueron los Kirchner. Tanto Néstor cuanto Cristina.

La memoria nos traer al presente la miríada de episodios en los cuales ambos tuvieron expresiones de desprecio y acciones de acoso hacia quienes pensaban distinto y los criticaban. En ese marco, la intimidación fue un instrumento utilizado intensamente contra los periodistas por todos los medios del Estado puestos a disposición del matrimonio presidencial. Ese vilipendio bajó a la calle, que se volvió insegura para muchos de los que sufrimos aquel embate que dio pie, entre otras cosas, a “juicios populares” llevados a cabo en plena Plaza de Mayo y encabezados por Hebe de Bonafini con total beneplácito de la expresidenta, hoy cumpliendo pena de prisión.

Según la definición dada por el mismísimo Javier Milei, los cimientos de la filosofía del “liberal-libertario”, que se basan en el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, son: la defensa absoluta de la vida, la libertad y la propiedad privada, fundamentados en el principio de no agresión (PNA) y un mercado libre sin intervención estatal.

Por lo que se aprecia en la vida diaria, el Presidente parece haber olvidado poner en práctica el principio de no agresión (PNA). Los periodistas no somos los únicos en sufrir las consecuencias de la falta de observancia de este postulado.

Los hermanos Milei muestran experimentar los rasgos más severos de la enfermedad del poder. Uno de ellos es la intolerancia a la crítica externa e interna.

El ataque al periodismo es propio de conductas antidemocráticas. La repetición de estos hechos es producto del rol clave que juega el periodismo en este momento del país ydel mundo. Los hechos más relevantes de corrupción de la Argentina de los últimos tiempos han sido revelados por la prensa y no por la Justicia. Una breve enumeración nos lleva a los “cuadernos de Centeno”, la causa Vialidad, los Panamá Papers, el caso $Libra, el caso Adorni, el caso de las irregularidades con el dólar durante el tiempo del cepo en el gobierno de Alberto Fernández, Sergio Massa y CFK, la campaña de desprestigio contra Milei por supuestos agentes rusos y un largo etcétera.

Como ya se ha repetido muchas veces en esta columna, “el periodismo es un instrumento esencial para hacer a las sociedades más honestas y democráticas”. Esto es lo que les molesta a Javier Milei y a su hermana.




domingo, 12 de abril de 2026

Victorias y tropiezos - Riesgo de embriaguez… @elprofesorcapomasi...

Victorias y tropiezos - Riesgo de embriaguez…

Manuel de supervivencia. Dibujo: Pablo Temes

El Gobierno enfrenta una erosión creciente: el caso Adorni, errores políticos y tensiones sociales.


© Escrito por el
Doctor Nelson Castro el domingo 12/04/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Hay momentos a lo largo de un gobierno en los cuales el cúmulo de poder encandila. Le pasó a Cristina Fernández de Kirchner en 2011 luego de haber sido reelecta con el 54% de lo votos. “Vamos por todo”, fue la frase que resumió esa embriaguez de poder tan nociva para el país y para la mismísima expresidenta hoy cumpliendo una condena por el delito de corrupción. A Mauricio Macri le sucedió lo mismo tras el buen desempeño en las elecciones de medio término, en octubre de 2017, en la provincia de Buenos Aires. Ahora esto mismo le está ocurriendo a Javier Milei tras el resonante triunfo electoral de octubre pasado. Es evidente que tamaña suma de poder enceguece aquí y en el mundo y es un peligro que sin buen juicio y contexto adecuado puede perjudicar a cualquier gobierno.

Este es un momento de contrastes para el Gobierno: por un lado, viene de conseguir otra victoria parlamentaria importante con la aprobación de la media sanción del proyecto de Ley de Glaciares, el que se suma a los otros logros legislativos que el oficialismo cosechó durante el verano: por el otro, en cambio, el caso de Manuel Adorni que se complica y se enreda cada vez más con aristas y personajes casi novelescos. A esta altura de los hechos, la decisión más sabia que el jefe de Gabinete debería tomar es alejarse del Gobierno. Con solo leer los contenidos de las redes sociales que, hasta aquí, han sido un bastión de La Libertad Avanza, tendrían la comprobación de la creciente decepción que el episodio está generando en una parte de su base de apoyo ideológico y cultural. El comportamiento por parte del Presidente, de su hermana Karina y del núcleo duro que lo rodea es el propio de la casta. Hay que recordarle a Milei que los funcionarios son fusibles. El único irreemplazable es él y, probablemente para él, su hermana.

En la semana, ocurrió algo que hubiera sido impensado al comienzo de la actual gestión. Fue la entrevista que Milei concedió a Antonio Aracre y Ramiro Castiñeiras en el programa Economistas que se emite por la Televisión Pública. Todos recuerdan que el Presidente había condenado la actividad de los medios públicos. Junto con el Banco Central, tenía destino de extinción. Nada de eso ha ocurrido. Pero eso no es lo malo. Los medios públicos son importantes cuando dejan de lado la militancia y adquieren características de independientes y plurales. Lamentablemente no es esto lo que está sucediendo. Como lo hicieron otros antes, la así llamada “entrevista” fue absolutamente concesiva y se transformó en un vehículo de las descalificaciones del jefe a quienes lo critican y a una repetición de promesas de mejoras que se van posponiendo según pasa el tiempo. Hizo acordar a los famosos “brotes verdes” del también célebre “segundo semestre” de bonanza que se cansó de anunciar Mauricio Macri durante su mandato que nunca llegó. Como es costumbre, volvió a criticar a la prensa asegurando que “el 95% de los periodistas son delincuentes”. Pero uno de los puntos más curiosos que le costó críticas –incluso– entre sus propios seguidores fue la intrincada e infantil forma de evaluar el caso de los funcionarios públicos que tomaron créditos con el Banco Nación. “Los créditos se tomaron a la tasa de mercado, con lo cual no se violentó nada”, sentenció. Es posible desde lo técnico o legal, pero no es lo aconsejable desde un enfoque ético o moral. Seguramente para el común de la gente no sería tan fácil tramitarlo. Fue justamente en ese punto cuando ensayó una curiosa explicación desde el punto de vista de la moral libertaria: “Nosotros hemos definido nuestros valores morales; la pregunta es: ¿haber tomado ese crédito mató gente?; ¿violentó el derecho a la vida? ¿Acaso terminó con la libertad de alguien? Ustedes se pueden reunir libremente”, les dijo a sus interlocutores. Qué triste es ver a una persona inteligente justificando de forma tan retorcida algo que podría haberse subsanado de otra forma. De esta manera, el Presidente terminó expuesto a una situación de desgaste autoinflingida que fue el comentario de todo el mundo en las redes sociales durante días.


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El Adornigate tuvo esta semana la aparición en escena de la escribana que participó en las operaciones inmobiliarias del jefe de Gabinete. Más allá del personaje pintoresco que compuso Adriana Nechevenko –la notaria en cuestión–, sus declaraciones públicas no solo no ayudaron a Adorni, sino que la complicaron, al punto de dejar abierta la puerta para eventuales sanciones que podrían afectar su matrícula. Fue cuando dijo que no tenía obligación de averiguar el origen del dinero utilizado en las operaciones inmobiliarias en cuestión. Esto es algo que, por la Resolución 242/23, específicamente se le requiere a cada escribano que solicite una declaración jurada por parte del comprador sobre el origen de los fondos que destine a la operación correspondiente. A ello hay que agregar que el jefe de Gabinete es una persona políticamente expuesta. Esto significa que, por causa de su poder, tiene a mano los elementos para llevar a cabo actos de corrupción. Un error de principiante que no resiste el menor análisis.

Lejos del juego de la política –o víctima de él–, el PAMI ha vuelto a ser noticia. El atraso en el pago a las prestaciones de las farmacias acumula más de dos meses y pone en jaque a uno de los actores principales del sistema de salud. Desde hace tiempo que los farmacéuticos hacen malabares para poder reponer los medicamentos. También hay retrasos en la entrega de medicamentos oncológicos y las clínicas y sanatorios han comenzado a suspender sus prestaciones. El problema no es estrictamente de la obra social de los jubilados. Desde allí alegan –con razón– que el Ministerio de economía no transfiere los fondos suficientes. Estamos ante un gobierno para el que, con buen criterio, el equilibrio fiscal es innegociable, pero, cuando los números no cierran, deberían establecerse mejor las prioridades en las asignaciones para que no sea el ciudadano de a pie el que pague las consecuencias.