El juego de las diferencias…
Deidad criolla. Dibujo: Pablo Temes.
Por eso es que la agenda del oficialismo ha pasado a incluir la reforma
electoral como uno de los asuntos prioritarios. Es curioso lo que está
ocurriendo: una de las medidas más trascendentales y positivas que logró hacer
aprobar el Presidente fue el de la boleta única. Era una medida clave para
terminar con toda una ingeniería de manipulación de la voluntad popular que se
venía reclamando desde hace décadas. Por eso, llama mucho la atención que sea
el mismo gobierno el que se embarque en esta cruzada con este afán por
restablecer el tema de las colectoras, metodología usada claramente desde hace
años para alterar la genuinidad del sufragio. Una vez más, asistimos a la
reaparición de la casta y sus malas prácticas, algo que los hermanos Milei
habían prometido erradicar y, hasta aquí, no han cumplido.
Esta tarea –la del engranaje electoral– constituye uno de los quehaceres
fundamentales de Diego Santilli. El jefe de Gabinete tiene paño para ello: sabe
cómo manejar la rosca política y se encuentra cómodo en ella. Conoce al
peronismo –donde se “formó”– y, por supuesto, al PRO y a la UCR durante su paso
por lo que supo ser el partido que fundó Mauricio Macri y por lo que después fue
Juntos por el Cambio. Es, al final, alguien que pertenece a la “casta
política”. Qué triste es ver que, cuando las papas queman, se vuelve a los
artilugios de siempre con tal de sacar alguna ventaja.
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Con las colectoras hay cierta comodidad estratégica para los
gobernadores. Concretamente les permite armar listas locales competitivas para
retener su poder mientras garantizan el apoyo a la candidatura presidencial que
mejor mide, evitando así cualquier efecto de arrastre negativo. En la ciudad de
Buenos Aires ocurre algo singular. Jorge Macri, en contra de los deseos de su
primo, quiere ser el candidato de La Libertad Avanza; por eso continúa tiñendo
su discurso de violeta y fomentando las banderas de la ley y el orden y la mano
dura. A su vez, la vicejefa de Gobierno Clara Muzzio salió a competirle y está
jugando el mismo juego de seducción. La relación entre ellos no es buena.
¿Creerán que es fácil engañar al electorado porteño o simplemente corren detrás
del poder a cualquier costo? Sea cual fuere la respuesta, será difícil que
Karina Milei entregue los primeros lugares en la lista. Dentro de la Libertad
Avanza ya reconocieron que el acuerdo es una opción viable pero bajo los
términos y condiciones de la hermana presidencial. Mauricio, sabe bien las
consecuencias.
Volviendo al triunfo épico de la Argentina sobre Egipto por 3 a 2, el
Presidente –eufórico– sorprendió al aire con Alejandro Fantino en su canal de
streaming Neura minutos después de haber terminado el partido. En el transcurso
de la conversación que se originó, Milei –afectado por una fuerte disfonía
luego de tanto gritar– expresó, entre otras cosas, su admiración por Lionel
Scaloni. Refiriéndose al director técnico, dijo: “… es un líder extraordinario.
Ha construido un grupo humano increíble”. Resulta muy interesante analizar que
significa –en los hechos– esa afirmación que es la consecuencia de un hecho
contundente: el director técnico ha sabido erigirse en un líder indiscutible.
Cuáles son los rasgos que le dan ese liderazgo. El primero es su preparación.
Después su capacidad autocrítica. Scaloni formó parte de un cuerpo técnico que
fracasó rotundamente en el Mundial de 2018 en Rusia y también en la Copa
América de 2019 en Brasil. De las derrotas y los fracasos aprendió – y mucho.
Se preocupó por analizar y corregir lo que no funcionaba bien. Aprender de los
errores es un acto de sabiduría. No creerse infalible, también. Eso le permitió
entender a sus jugadores y saber qué hacer para potenciar sus rendimientos.
Un aspecto importante es su actitud de respeto hacia sus rivales. La
descalificación del otro no forma parte de su repertorio. Por el contrario, se
lo escucha a menudo reconocer el mérito del rival de turno. No hay soberbia en
sus actitudes.
Liderar no es gritar. Liderar no es mandar. Liderar es conducir. Liderar
es convencer. La defensa de las convicciones propias no implica la
descalificación de las ajenas. La cortesía y los buenos modales no son
sinónimos de debilidad.
Un aporte enorme a estos conceptos lo viene haciendo –hace ya mucho
tiempo– Lionel Messi. El indiscutido mejor jugador de fútbol del Mundo, que
derrocha humildad, nunca se pone por arriba del equipo. Y cuando se equivoca y
falla –porque no es perfecto– reconoce el error y hasta pide disculpas.
Cuánto mejor estaría nuestro país si las dirigencias –todas– aprendieran
las lecciones de esta selección. Se transformarían así en verdaderos líderes,
algo que hoy no son.


















































































