Todavía contamos…
© Escrito por Ulises Gorini, Director de la Revista Acción, el miércoles
31/12/2025 y publicado por la © Revista Acción de las Ciudad Autónoma de Buenos
Aires, República Argentina.
Desde este lado del mundo, en la Argentina, ese temblor no se sintió como algo lejano. Al contrario: ya estaba instalado por Milei y, con Trump, solo se amplificó. En un país atravesado por una crisis económica persistente, con un Gobierno que hace una bandera del desprecio y la agresión al periodismo –como en el caso extremo del reportero gráfico Pablo Grillo–, el clima global funciona como legitimación y combustible. Si Trump insulta a la prensa y acusa de «enemigos» a los medios críticos, acá tiene ejecutores propios. Si las grandes plataformas tecnológicas ajustan algoritmos, monetización y reglas según sus intereses y los de un puñado de multimillonarios, los medios hegemónicos locales hacen lo suyo.
El periodismo alternativo atraviesa hoy desafíos enormes: financieros, políticos, judiciales y también culturales. Las audiencias se achican y se fragmentan, la precarización avanza y la presión –explícita o solapada– desde el poder se vuelve moneda corriente. En un escenario dominado por las decisiones opacas de big techs y por empresarios que conciben a los medios como herramientas de disciplinamiento o negocios personales, sostener una voz crítica no es fácil. Pero sigue siendo imprescindible.
En ese contexto, cada mensaje de apoyo, cada suscripción nueva, cada lector que decide bancar un proyecto periodístico serio y honesto funciona como un recordatorio potente: aquí estamos. Hay una parte de la sociedad que entiende que sin información confiable, sin investigación, sin preguntas incómodas, la democracia se vacía rápido. Que el periodismo no es un lujo ni un capricho corporativo, sino un bien público.
A lo largo de este año cubrimos la Argentina real: la de los ajustes que no cierran, la de los conflictos sociales, la de las discusiones culturales, la de las resistencias pequeñas y grandes, las de la economía social y cooperativa. Y también miramos al mundo, porque lo que pasa afuera importa, condiciona y muchas veces anticipa lo que después aterriza acá. El avance de la ultraderecha no es un fenómeno aislado ni una excentricidad ajena: es parte del mismo clima de época que nos atraviesa.
Cerrar el año es, inevitablemente, un ejercicio de balance. Y en medio de tanta incertidumbre, hay algo que vale la pena subrayar: el periodismo alternativo sigue en pie porque hay lectores que lo sostienen. Porque hay quienes, incluso cansados, incluso golpeados, eligen no resignarse a la desinformación, al grito fácil o al cinismo.
Gracias
por haber estado del otro lado en 2025. Por leer, compartir, criticar y apoyar.
Si estás festejando, o simplemente intentando descansar un poco en medio del
ruido, ojalá tengas un buen cierre de año y un respiro merecido. El año que
viene nos volveremos a encontrar, con los mismos desafíos –y la misma
convicción– de que contar lo que pasa sigue valiendo la pena.

















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