Adorni no es el único…

Mi
pobre angelito, Federico Sturzenegger. Dibujo: Pablo Temes.
Son muchos los funcionarios del oficialismo que tomaron el beneficio del
blanqueo del Gobierno.
© Escrito por el Doctor Nelson Castro el
sábado 13/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, República Argentina.
Cuando, durante la campaña electoral de 2023 y en su discurso de
asunción del 10 de diciembre de ese año, Javier Milei reafirmó con insistencia
el fin de la corrupción y de la casta, generó una expectativa real en la mayoría
de la ciudadanía harta de las conductas de funcionarios que llegan al poder con
el único propósito de acceder a privilegios y enriquecerse. El Adornigate ha
terminado de un modo brutal con toda esa esperanza, la que ha quedado reducida
–una vez más– a una vana ilusión.
Es menester decirlo con todas las letras: Manuel Adorni mintió y evadió
el pago de sus impuestos. Evadir el pago de los impuestos es un delito. Por lo
tanto, Manuel Adorni es un mentiroso y un delincuente. Recuérdese que el
empresario kirchnerista Cristóbal López fue preso por evadir. Y, más atrás en
la historia, sobresale el caso del famoso y temible capo mafia Alphonse Capone
–Al Capone– fue preso por evadir impuestos. Surge de la narración de los hechos
de Adorni, que su condición de evasor fue mantenida en el tiempo hasta llegar
al turno del gobierno del cual forma parte. Es decir que dejó pasar el blanqueo
decretado durante la presidencia de Mauricio Macri. Al blanqueo dispuesto por
el actual gobierno, el jefe de Gabinete no podía entrar porque se lo impedía su
condición de funcionario público, para quienes esa posibilidad estaba vedada.
Por eso, lo hizo recién el miércoles último –en el régimen de la Ley
2779 - Ley de Inocencia Fiscal– al cual se han acogido varios funcionarios.
Esto ha dado pie a una candente polémica que el Adornigate no ha hecho otra
cosa que recalentar. Entre los funcionarios beneficiados por esta ley están: el
Ministro de Desregulación y Transformación de Estado Federico Sturzenegger, el
documentalista oficialista Santiago Oría, empeñado en una cruzada fatua y sin
destino contra los periodistas; el jefe de la ARCA, Andrés Vázquez; el ex
titular del ARCA, Juan Pazos; el senador oficialista José Benegas Lynch; el
economista y senador libertario, que votó la ley, Agustín Monteverde y el
embajador ante la Unión Europea y Bélgica, Fernando Iglesias, el economista y
conductor de la TV Pública Antonio Aracre; el asesor presidencial Manuel Vidal;
el asesor del Ministerio de Economía y director del BICE, Felipe Núñez; y la titular
de la Unidad Gabinete de Asesores de Adorni, Aimé “Meme” Vázquez.

Hoy más que nunca Suscribite
En un recordado mensaje en la Red Social X, el jefe de Gabinete expresó:
“La ley de inocencia fiscal probablemente sea una de las leyes que quede en la
historia grande de nuestro país: aún no se toma la real dimensión de todo lo
que implica. Dios bendiga a la República Argentina. Fin”. Se ve que estaba
necesitando esa bendición. “Todo lo que tiene que estar declarado está
correctamente declarado, está todo impecable, lo demás son coyunturas en las
que yo no voy a entrar, ni ahora ni nunca, porque tampoco lo he hecho antes.
Gracias”, había dicho en la conferencia de prensa del 25 de marzo. Ahora está
claro que era todo mentira.
Respecto del ministro de Desregulación, en su entorno aclaran que nada
de ilegal hay en lo que hizo, sino que decidió realizar la presentación de su
declaración de Ganancias a través de esta metodología permitida por esta
controvertida ley.
La incomodidad –por utilizar una palabra elegante– de los miembros del
gabinete es indisimulable. Su silencio cómplice, también. Nadie olvida que fueron
obligados por Karina a sentarse en primera fila durante la así llamada
conferencia de prensa de marzo. A ese elenco que integraron, entre otros, el
ministro de Economía, Luis Caputo, la ministra de Seguridad, Alejandra
Monteoliva, el ya citado Sturzenegger, el ministro de Relaciones Exteriores,
Pablo Quirno, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el
secretario de Comunicación, Javier Lanari, y el asesor presidencial, Santiago
Caputo, Adorni también le mintió.
El silencio del PRO –principal aliado del Gobierno– se rompió finalmente
en la tarde del viernes. El pedido a Milei para que “defienda el cambio y no a
Adorni”, representa también el pensamiento de muchos dentro del oficialismo.
Patricia Bullrich –una de las más incómodas– lo dijo con todas las letras:
“Esto es más que un error, es una omisión ética”. Le faltó agregar algo: es,
además, un delito. Parte del peronismo cordobés ya avisó que no será tan
colaborativo si siguen sosteniendo al exvocero presidencial. El daño generado
hasta aquí puede seguir en aumento.
La incertidumbre crece en ese valle de pasiones abundante en
desconfianza y enconos personales que se vive en el Gobierno. Hay, asimismo, un
interrogante: quién podría suceder a Adorni. Y allí, se entra en el mundo de
las tinieblas en el que el enfrentamiento entre Karina Milei y Santiago Caputo
se hace más encarnizado.
En la Justicia las declaraciones y la presentación del jefe de Gabinete
no satisficieron. Prima facie, ninguno de los vinculados a la investigación de
la causa, le creyeron. “No le cierra el blanco”, explican muchos tras los
primeros análisis de lo presentado por el jefe de Gabinete. “Parece una
declaración armada de adelante hacia atrás. El primer punto es el origen de los
fondos. Eso constituye el núcleo a partir del cual se edificó esta historia con
ribetes de fábula.
Las buenas noticias de la macroeconomía –baja del índice de inflación al
2,1% y el descenso del riesgo país por debajo de los 500 puntos– se las llevó
puestas el Adornigate. Por si no quedó claro: Manuel Adorni demostró ser un
mentiroso y confesó ser un evasor, es decir, un delincuente, algo de lo cual
Javier Milei no parece querer anoticiarse. Qué disociación con la realidad.
Fin.