Que no nos espere más la repetición de los fracasos…
Olfato oficial. Dibujo: Pablo Temes.
Lo que comenzó en 1974 terminó
trágicamente en 1982. Por eso se necesita una estrategia coherente sobre las
islas.
© Escrito por el Doctor Doctor Nelson Castro el
domingo 06/09/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, República Argentina.
La primera negociación importante acerca de la soberanía argentina
sobre las islas Malvinas ocurrió en 1974. “Agarremos, ya que cuando pongamos un
pie en las islas no nos saca nadie”, dijo un eufórico Juan Domingo Perón al
instante de ser informado acerca de la voluntad del gobierno inglés de abrir
conversaciones para el traspaso de las islas. El plan, que terminó siendo
publicado por el Daily Mail, incluía una soberanía compartida y también el
idioma, español e inglés.
En el documento presentado por el embajador del Reino Unido, James
Hutton, que tiene fecha del 6 de junio de ese año se lee: “debo también
informarle que una Sección conjunta del Ejecutivo y el Consejo Legislativo de
las islas han informado al Gobernador que no hay objeciones verdaderas a las
conversaciones con el gobierno argentino sobre las salvaguardas y garantías
requeridas en un condominio. Sin embargo, debo dejar en claro que el Gobierno
de Su Majestad podría sentirse libre de invitar a representantes de las islas a
formar parte de la delegación británica y que antes del acuerdo final los isleños
deberían ser consultados y buscada su aceptación por alguna forma de
representación popular.”
“Sobre esta base, el Gobierno de Su Majestad propone que, si el gobierno argentino está de acuerdo, las conversaciones deberían tener lugar en Buenos Aires tan pronto como sea posible.”
Hoy más que nunca SuscribiteEn otro párrafo de ese documento histórico se expresa: “Hay varias
formas que podría tomar el condominio, pero sus elementos básicos podrían
incluir los siguiente:
1) Las banderas británica y argentina serían enarboladas a la par y los
idiomas oficiales serían inglés y español;
2) Todos los ‘nativos’ de las Islas poseerían doble nacionalidad;
3) Los pasaportes de la colonia existentes serían reemplazados por
documentos de viaje emitidos por los condóminos;
4) La constitución, la administración y el sistema legal actuales
tendrían que ser adaptados a las necesidades de un condominio. El gobernador
podría ser designado alternativamente por La Reina y El Presidente de la
Argentina;
5) Los demás cambios constitucionales requerirían el acuerdo de los
condóminos”.
A esto, respondió el gobierno argentino con una contrapropuesta fechada
el 19 de junio, cuyo contenido era el siguiente:
1) Las banderas de ambos países flamearán conjuntamente
2) Las monedas argentina, británica y local, tendrán curso legal en las
Islas con el tipo de cambio fijado de común acuerdo
3) Los pasaportes y otros documentos para los “nativos” serán
reemplazados por otro único que los administradores conjuntos determinen
4) Serán administradores conjuntos el Presidente de la Argentina y Su
Majestad Británica.
5) Serán idiomas oficiales el español y el inglés, en los que serán
redactados todos los documentos oficiales.
6) Se adaptarán a la administración conjunta las normas legales del
territorio argentino y el británico en la isla.
7) Los “nativos” de las islas gozarán de los beneficios de doble
nacionalidad a todos los efectos.
8) Alternativamente cada uno de los administradores conjuntos designarán
por el término de tres años al gobernador de las islas: el primero será
designado por la Argentina, y el secretario de la Gobernación será designado
por Su Majestad Británica
9) Será propósito fundamental de la administración conjunta, facilitar
la gradual integración de las islas a la vida política, social e institucional
de la Argentina”.
Lamentablemente, la muerte de Perón, el 1 de julio de aquel año, tronchó
todo este proyecto que hubiese significado la recuperación definitiva de las
islas.
Una segunda oportunidad de abrir negociaciones para recuperar las
Malvinas ocurrió nueve meses antes del desembarco argentino del 2 de abril de
1982. El 30 de junio de 1981, hubo un debate en el Parlamento británico en el
que se analizó una posibilidad que incluía el reconocimiento de la soberanía
argentina sobre las islas. La alternativa contemplaba el arriendo a Gran
Bretaña durante un largo tiempo, que se consideraba debería ser de 100 años.
Fue Lord David Trefgarne quien dijo que “Una de las ideas que, como saben sus
señorías, fue discutida con los isleños el pasado noviembre es la del
retroarriendo: la concesión a la Argentina del título de soberanía, junto con
el arrendamiento simultáneo al Gobierno de Su Majestad de todos los territorios
y zonas marítimas por un período sustancial”, según consta en un registro de la
sesión de la Cámara de los Comunes del 30 de junio de 1981. La Primera Ministra
Margaret Thatcher tomó la decisión de retirar el HMS Endurance a comienzos de
1982.
Toda esta posibilidad de negociación y recuperación de las islas se
perdió con la trágica guerra de 1982. Desde entonces, la dirigencia política
argentina ha usado el tema de la reivindicación de los derechos soberanos como
un instrumento para asegurar su permanencia en el poder, hecho que ha impedido
hasta aquí elaborar una verdadera política de Estado. Hasta que esto no cambie,
lo que nos espera es la repetición del fracaso.






