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domingo, 5 de julio de 2026

De Amarillo a Violeta. El momento de Diego… @elprofesorcapomasi...

 De Amarillo a Violeta. El momento de Diego…


Gramática visual. Dibujo: Pablo Temes.

El cambio en el gabinete es más que una variación de estilos: se trata de una nueva centralidad. 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 05/07/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


Con la renuncia de Manuel Adorni el gobierno se ha sacado de encima un enorme problema. Tan grande era el lastre que representaba la cada vez más indefendible figura del exjefe de Gabinete, que resulta increíble que Javier y Karina Milei no se hayan dado cuenta antes de lo dañino que era Adorni para ellos mismos. De hecho, la gestión gubernamental estaba literalmente paralizada, algo que muchas otras figuras de peso en el oficialismo reconocían. 

Era imposible pensar negociaciones políticas de cualquier tipo tanto con propios como con ajenos. El ahora exfuncionario se había transformado en una especie de mancha venenosa. Nadie quería reunirse con él. Recuérdese, como muestra, el fallido encuentro para la foto con los senadores propios, al cual faltó nada menos que la jefa del bloque, Patricia Bullrich quien, por otra parte, había advertido que en el Congreso estaban los votos para aprobar una moción de censura que hubiera llevado a la dimisión forzosa del jefe de Gabinete. Este hecho –de haberse producido– hubiera dañado fuertemente a los hermanos Milei y a todo el gobierno. 

A su vez, Luis Caputo venía viendo en carne propia el impacto negativo que en la economía estaba dejando toda la situación. En sus conversaciones con diferentes referentes del mundo económico, reinaba en ellos una combinación de sorpresa y preocupación: sorpresa, porque nadie entendía la causa del empecinamiento de Javier Milei en exponerse a los efectos negativos del “Adornigate” y preocupación porque esto complicaba el futuro electoral de La Libertad Avanza, circunstancia clave para definir muchas de las futuras posible inversiones de capitales internacionales. 


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Diego Santilli es exactamente lo opuesto de su predecesor. Posee aptitud para el diálogo y tiene experiencia en el manejo de la “rosca” política. Tiene también ambiciones: la más conocida es la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Por lo tanto, si alguien no lo advirtió, hay que decir que es “casta pura”. Tiene, pues, un desafío enorme por delante. La eliminación del Ministerio del Interior es una clara muestra de la voluntad de los Milei de darle al jefe de Gabinete plenos poderes para erigirse en el protagonista exclusivo del diálogo y las negociaciones con los gobernadores. Esta centralidad en esa relación con los mandatarios provinciales ya la había llevado adelante Guillermo Francos durante su gestión como jefe de Gabinete. En ese período, se nombró ministro del Interior a Lisandro Catalán pero, el real pivote del manejo político con las provincias lo llevó adelante el mismo Francos.

Habrá, pues, dos vice jefaturas: una de Gabinete y otra de Interior: la primera la ocupará Ignacio Devitt, mientras que la segunda, estará a cargo de Gustavo Coria. Un detalle no menor: ambos responden a Karina MIlei. Es decir, serán sus comisarios políticos. Esto también es otra muestra de “casta pura” por parte del gobierno. Y, para ahondar aún más ese patrón de “casta”, véanse los primeros movimientos de Santilli que están vinculados al objetivo electoral del año próximo. He ahí, pues, la discusión por la eliminación de la Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y, en su defecto, la reimplantación de las colectoras, un verdadero mecanismo de trampa destinado a burlar la voluntad del electorado tantas veces repudiado y tantas veces usado por el peronismo en sus distintas vertientes para perpetuarse en el poder. Ésta no será la excepción.

El ex hombre del PRO tiene además otra cualidad que le otorga cierto blindaje en sus aspiraciones bonaerenses: es, en su origen, peronista. Un caso bastante similar al de Cristian Ritondo de pasado amarillo pero raigambre en el PJ. Muchos recuerdan su paso –sin demasiados sobresaltos– como ministro de Seguridad de María Eugenia Vidal. Los muchachos peronistas si algo saben bien, es a quién apuntar –y a quién no.
 

La otra figura del momento es Patricia Bullrich. Su experiencia le sirvió para salir ilesa dentro y fuera de La Libertad Avanza mientras duró la trama de las penurias de Adorni. Avisó, se diferenció y manejó los tiempos a su antojo. “La opinión pública sabe que Patricia tiene un recorrido camaleónico, pero hoy valora su valentía y su carácter por haberse plantado ante los vaivenes y las dudas de los hermanos Milei. Es vista como la mujer fuerte frente a Karina” -reflexionó un analista político que camina la calle y conoce las encuestas. 

Mas allá del color amarillo en algunos miembros del gabinete, el oficialismo se mantiene firme en sus límites con el PRO. En la ciudad de Buenos Aires ven como una utopía las intenciones de Jorge Macri de ser cabeza de fórmula con la Libertaria Pilar Ramírez o cualquier otra figura. Además, el vínculo entre los primos Macri no atraviesa un buen momento. A nivel nacional la receta es exactamente la misma: puede haber alianzas, sí; pero con la misma dinámica que en la contienda pasada. Esto es, los libertarios ocupando los primeros lugares en las listas y los aliados sean del PRO o de cualquier otro color político como furgón de cola. 

Resulta increíble cómo, desde los dos espacios, no han aprendido nada de las lecciones del pasado. Los mileístas podrían asegurar una elección complicada sobre todo en la provincia de Buenos Aires; y los macristas vuelven como el cántaro a la fuente para ser ninguneados al borde de la humillación. Lo único que podría torcer el escenario es que la economía llegue todavía más ajustada a un 2027 definitorio.




domingo, 14 de junio de 2026

Adorni no es el único… @el profesorcapomasi...

 Adorni no es el único…



Mi pobre angelito, Federico Sturzenegger. Dibujo: Pablo Temes.
 

Son muchos los funcionarios del oficialismo que tomaron el beneficio del blanqueo del Gobierno. 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el sábado 13/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

Cuando, durante la campaña electoral de 2023 y en su discurso de asunción del 10 de diciembre de ese año, Javier Milei reafirmó con insistencia el fin de la corrupción y de la casta, generó una expectativa real en la mayoría de la ciudadanía harta de las conductas de funcionarios que llegan al poder con el único propósito de acceder a privilegios y enriquecerse. El Adornigate ha terminado de un modo brutal con toda esa esperanza, la que ha quedado reducida –una vez más– a una vana ilusión.

Es menester decirlo con todas las letras: Manuel Adorni mintió y evadió el pago de sus impuestos. Evadir el pago de los impuestos es un delito. Por lo tanto, Manuel Adorni es un mentiroso y un delincuente. Recuérdese que el empresario kirchnerista Cristóbal López fue preso por evadir. Y, más atrás en la historia, sobresale el caso del famoso y temible capo mafia Alphonse Capone –Al Capone– fue preso por evadir impuestos. Surge de la narración de los hechos de Adorni, que su condición de evasor fue mantenida en el tiempo hasta llegar al turno del gobierno del cual forma parte. Es decir que dejó pasar el blanqueo decretado durante la presidencia de Mauricio Macri. Al blanqueo dispuesto por el actual gobierno, el jefe de Gabinete no podía entrar porque se lo impedía su condición de funcionario público, para quienes esa posibilidad estaba vedada.

Por eso, lo hizo recién el miércoles último –en el régimen de la Ley 2779 - Ley de Inocencia Fiscal– al cual se han acogido varios funcionarios. Esto ha dado pie a una candente polémica que el Adornigate no ha hecho otra cosa que recalentar. Entre los funcionarios beneficiados por esta ley están: el Ministro de Desregulación y Transformación de Estado Federico Sturzenegger, el documentalista oficialista Santiago Oría, empeñado en una cruzada fatua y sin destino contra los periodistas; el jefe de la ARCA, Andrés Vázquez; el ex titular del ARCA, Juan Pazos; el senador oficialista José Benegas Lynch; el economista y senador libertario, que votó la ley, Agustín Monteverde y el embajador ante la Unión Europea y Bélgica, Fernando Iglesias, el economista y conductor de la TV Pública Antonio Aracre; el asesor presidencial Manuel Vidal; el asesor del Ministerio de Economía y director del BICE, Felipe Núñez; y la titular de la Unidad Gabinete de Asesores de Adorni, Aimé “Meme” Vázquez. 

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En un recordado mensaje en la Red Social X, el jefe de Gabinete expresó: “La ley de inocencia fiscal probablemente sea una de las leyes que quede en la historia grande de nuestro país: aún no se toma la real dimensión de todo lo que implica. Dios bendiga a la República Argentina. Fin”. Se ve que estaba necesitando esa bendición. “Todo lo que tiene que estar declarado está correctamente declarado, está todo impecable, lo demás son coyunturas en las que yo no voy a entrar, ni ahora ni nunca, porque tampoco lo he hecho antes. Gracias”, había dicho en la conferencia de prensa del 25 de marzo. Ahora está claro que era todo mentira.

Respecto del ministro de Desregulación, en su entorno aclaran que nada de ilegal hay en lo que hizo, sino que decidió realizar la presentación de su declaración de Ganancias a través de esta metodología permitida por esta controvertida ley.

La incomodidad –por utilizar una palabra elegante– de los miembros del gabinete es indisimulable. Su silencio cómplice, también. Nadie olvida que fueron obligados por Karina a sentarse en primera fila durante la así llamada conferencia de prensa de marzo. A ese elenco que integraron, entre otros, el ministro de Economía, Luis Caputo, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, el ya citado Sturzenegger, el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el secretario de Comunicación, Javier Lanari, y el asesor presidencial, Santiago Caputo, Adorni también le mintió.

El silencio del PRO –principal aliado del Gobierno– se rompió finalmente en la tarde del viernes. El pedido a Milei para que “defienda el cambio y no a Adorni”, representa también el pensamiento de muchos dentro del oficialismo. Patricia Bullrich –una de las más incómodas– lo dijo con todas las letras: “Esto es más que un error, es una omisión ética”. Le faltó agregar algo: es, además, un delito. Parte del peronismo cordobés ya avisó que no será tan colaborativo si siguen sosteniendo al exvocero presidencial. El daño generado hasta aquí puede seguir en aumento.

La incertidumbre crece en ese valle de pasiones abundante en desconfianza y enconos personales que se vive en el Gobierno. Hay, asimismo, un interrogante: quién podría suceder a Adorni. Y allí, se entra en el mundo de las tinieblas en el que el enfrentamiento entre Karina Milei y Santiago Caputo se hace más encarnizado.

En la Justicia las declaraciones y la presentación del jefe de Gabinete no satisficieron. Prima facie, ninguno de los vinculados a la investigación de la causa, le creyeron. “No le cierra el blanco”, explican muchos tras los primeros análisis de lo presentado por el jefe de Gabinete. “Parece una declaración armada de adelante hacia atrás. El primer punto es el origen de los fondos. Eso constituye el núcleo a partir del cual se edificó esta historia con ribetes de fábula.

Las buenas noticias de la macroeconomía –baja del índice de inflación al 2,1% y el descenso del riesgo país por debajo de los 500 puntos– se las llevó puestas el Adornigate. Por si no quedó claro: Manuel Adorni demostró ser un mentiroso y confesó ser un evasor, es decir, un delincuente, algo de lo cual Javier Milei no parece querer anoticiarse. Qué disociación con la realidad. Fin.




domingo, 7 de junio de 2026

Corrupción, telón de fondo - Karina no banca a la Piba... @elprofesorcapomasi...

 Corrupción, telón de fondo - Karina no banca a la Piba...

 

Karina. Dibujo: Pablo Temes.

Las diferencias entre Bullrich y el círculo íntimo presidencial.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro domingo 07-06-2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“Otra semana cuesta arriba apagando incendios. Ya vendrá la calma” –reflexionó un libertario acostumbrado a los vaivenes internos–. La foto que el miércoles se hizo pública desde el Gobierno mostraba juntas a Patricia Bullrich y a Karina Milei, un recurso utilizado en otros casos –también por otros gobiernos– en la antesala de rupturas prácticamente anunciadas. Nadie sabe con certeza qué ocurrirá con la senadora nacional que, al día de hoy, desvela a una parte del oficialismo. Sin embargo, lo que no deja lugar a dudas, es el ensañamiento de la hermana del presidente con quien ve desde hace ya bastante tiempo como una posible competidora con poder de fuego suficiente para alimentar un electorado propio. 

Repasemos. Declaración jurada de Manuel Adorni. Bullrich exigió públicamente que el jefe de Gabinete presentara de inmediato su declaración jurada patrimonial. No sólo eso, ella misma lo hizo en un gesto evidente de desacuerdo con el manejo que la Casa Rosada estaba haciendo del tema. Las PASO. La exministra de Seguridad, al ver que no se reunirían los votos suficientes para la eliminación definitiva de las primarias o la suspensión temporal, habría explorado un postura intermedia que no era del agrado de Karina Milei quien prefería ir por todo mas allá de que la política -y la matemática- le indicaba lo contrario. Pliego de la jueza María Verónica Michelli. Un paso decisivo. El Gobierno pidió retirar el pliego de Michelli –candidata a jueza y cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, que investigó a fondo el escándalo $Libra– por razones políticas. Bullrich se negó a acompañar el pedido, invocando “objeción de conciencia”. Ofreció –incluso– su renuncia a la jefatura de bloque, acto que fue rechazado por el propio presidente para no escalar el conflicto. En plena sesión, Patricia Bullrich se abstuvo y explicó ante el micrófono su accionar. La oposición, envalentonada y con el oportunismo kirchnerista, aprobó sobre tablas el expediente por 44 votos a favor, 18 en contra y apenas 2 abstenciones. Un sapo que para muchos fue difícil de digerir.

En el medio de la vorágine de los avatares de las internas del gobierno, la corrupción sigue ocupando un lugar importante en la agenda política vernácula. Esta semana estuvo marcada por dos hechos significativos. Uno de ellos, pertenece al más estricto presente: el caso Arsat; el otro, al pasado: La causa Cuadernos.

El caso Arsat tiene como principal acusado a Facundo Leal, extitular de Arsat a lo largo del gobierno de Alberto Fernández, quien fue designado increíblemente como titular del Organismo Regular del Sistema Nacional Aeroportuario (Orsna), cargo que ocupó hasta enero pasado. Cuando se allanaron sus domicilios, como consecuencia de una investigación abierta por el robo de cables de los depósitos de Arsat, los efectivos policiales se encontraron con más de 2.400.000 dólares, monedas extranjeras, equipamiento sofisticado para espionaje y drogas. ¿Cómo es que este individuo pudo formar parte de un Gobierno que dice hacer de la decencia un evangelio?

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El otro hecho muy importante y de valor decisivo, sucedió en la causa de los cuadernos de Centeno: fue la declaración de Roberto Lavagana, quien fuera ministro de Economía de los primeros dos años del gobierno de Néstor Kirchner. Frente al tribunal integrado por los jueces, Lavagna denunció que se pagaron sobreprecios del 20% en las obras de vialidad, confirmando así algo que había denunciado hace 21 años en un discurso ante unos 500 empresarios que se habían reunido en la convención anual de la Cámara Argentina de la Construcción, a los que en los corrillos del mundo de los poderes políticos y económicos ya entonces se la aludía como la Cámara Argentina de la Corrupción. “Hay un cierto grado de cartelización entre las empresas que construyen las obras públicas que hace el Estado, con los sobreprecios que ello implica”, dijo el en aquel tiempo ministro ante quienes lo escuchaban y miraban impertérritos. Y, para que quedara bien claro, agregó: El caso de Vialidad es bien conocido por ustedes y saben que está siendo investigado por Defensa de la Competencia e incluso por el Banco Mundial. Ese discurso fue un mazazo para Néstor Kirchner quien, tres días después –y sin ningún tipo de disimulo– le pidió la renuncia a Lavagna a quien echó del gobierno. Habrá que preguntarle al ex-ministro por qué calló esta confirmación durante 21 años.

No es casual que la columna de hoy 7 de junio, Día del Periodista, cierre con la mención de dos hechos de corrupción, el primero del presente y el segundo del pasado. En el caso Arsat, viene siendo el periodismo el que lo está develando y ampliando en toda su dimensión. En la causa Cuadernos ha sido Diego Cabot con su equipo de investigación integrado por Candela Ini, y Santiago Nasara, los que descubrieron el caso. Como reza la famosa frase: “El periodismo honesto es un instrumento clave para hacer a las sociedades más plurales y transparentes”. Es algo de lo que la Argentina tiene una desesperante necesidad –le guste o no– a los que habitan los rincones del poder.





domingo, 31 de mayo de 2026

El costo de no escuchar… @elprofesorcapomasi...

El costo de no escuchar…

Rodillera oficial. Dibujo: Pablo Temes.

Internas libertarias, Adorni y ataques a la prensa: las dificultades de Milei para ordenar al Gobierno.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 31/05/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


La homilía que pronunció el arzobispo de la ciudad de Buenos Aires, monseñor Jorge Ignacio García Cuerva, durante el tedeum del 25 de mayo en la Catedral fue impecable. Su texto describió a la perfección la esencia de la problemática de la dirigencia política argentina: la falta de diálogo. Y, en esto, hay que ser preciso con lo que significa exactamente la expresión “falta de diálogo”, en el contexto de la actividad política. Para decirlo con claridad: dialogar no consiste sólo en conversar con alguien sino en escucharlo. Esta es la base de la discusión, tomando la acepción segunda del Diccionario de la Real Academia Española, que reza así: análisis o comparación de los resultados de una investigación, a la luz de otros existentes o posibles. 

En la entrevista que al día siguiente le concedió a Eduardo Feinmann en su programa de Radio Mitre, Javier Milei mostró haber comprendido la dimensión de ese mensaje con las críticas que le incumben a su gestión de gobierno. En consonancia con el reconocimiento de la importancia del diálogo, se preguntó con quién hacerlo. Ese es un interrogante porque son muchos los que desde otros sectores de la estructura dirigencial –con el kirchnerismo a la cabeza– exhiben también una notable incapacidad para prestarle atención al que piensa diferente. Un mal de estos y otros tiempos. 

En la trastienda, hubo voces del oficialismo que se encargaron de darle visibilidad a su propia molestia con el arzobispo. “No pude estar presente en el Tedeum, pero seguramente García Cuerva se refería este tipo de violencia en las redes”, señaló el ministro de Economía, haciendo referencia a un mensaje en la red social X en el que un usuario profirió un insulto contra el presidente a quien en una foto se lo ve portando un kipá y una escarapela doble, es decir, de la Argentina y de Israel. Le asiste a Caputo la razón en eso. Pero, para ser ecuánime y darle envergadura moral a su señalamiento, debería tener igual actitud hacia aquellos que desde las filas de La Libertad Avanza tienen las mismas actitudes con quienes no comparten su pensamiento. Hay que recordarle que el mismísimo Milei le da aire en sus redes a la expresión “No odiamos lo suficiente a los periodistas” y que la maquinaria tuitera de las Fuerzas del cielo tampoco muestra muchas aptitudes para el intercambio de opiniones y puntos de vista.

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Milei, go home: elpresidente fue invitado oficialmente a celebrar el 4 de julio en Estados Unidos. 

La inquina contra los periodistas tiene ya la dimensión de una obsesión. Es lo mismo que hacía Cristina Fernández de Kirchner en los días de su apogeo. Se ve que el oficialismo de hoy no aprendió nada de aquel pasado de fracasos en los que se creyó que teniendo de enemigo al periodismo honesto podrían tapar los problemas del país. Desaprovechan así las buenas noticias en lo macroeconómico y el hecho de que, el propio Milei, reconoce cuando lo atraviesa algún oasis de serenidad que esa bonanza no ha llegado al bolsillo del ciudadano y ciudadana de a pie. 

La falta de diálogo se extiende a la interna del gobierno en la que Karina Milei no cesa en su empeño por generar inquina y dividir aguas. Que el lunes no le haya permitido el ingreso al Cabildo a Patricia Bullrich habla de por sí del enfermizo pensamiento de la hermana del Presidente. Se nota que la ve a la senadora como una rival a alguno de sus proyectos. Uno de ellos era Manuel Andorni como candidato a jefe de Gobierno. Eso ya no corre más. ¿Será que la senadora es una potencial postulante a la que no ve con buenos ojos? Sería más sencillo recriminarle –con razón– su propia torpeza al ex vocero que no dejó error –y posibles delitos– por cometer. “Si no lo echan por corrupto deberían correrlo por boludo”, se queja con ironía un libertario de la primera hora –hoy en desgracia– que no termina de creer cómo un problema que podría haberse resuelto en cuestión de días terminó dominando la agenda pública de los últimos dos meses. ¡Alerta spoiler! Esta semana el tema volverá fuerte a las portadas de los medios ya que, si bien los plazos legales para la presentación de la declaración jurada aún no han vencido, desde el gobierno habían señalado los primeros días de junio como plazo para hacerlo. Ya no se trata sólo de un tema legal; es más bien un estándar moral y ético que desafía los límites del sentido común. Manuel Adorni hizo las cosas mal y ya no importa qué pueda pasar de aquí en más. 

Hay, en el fondo, un problema de liderazgo que afecta al propio Presidente. El caso Adorni como así también el tenor de las discusiones y peleas internas que se ventilan a cielo abierto, son una muestra de la incapacidad de Javier Milei para ponerles un punto final. Las peleas entre los bandos de la hermana Karina y Santiago Caputo, han afectado directamente la imagen presidencial y de gestión. La pericia macroeconómica del líder libertario contrasta con su falta de apego a la conducción política. Eso, a la larga, se ha convertido en un problema de magnitud. ¿Cómo podría reaccionar un inversor que necesita previsibilidad y condiciones de estabilidad en el tiempo, cuando escucha al primer mandatario decir que prefiere perder una elección antes que entregar a un inocente? Más claro, agua. La personalidad avasallante de Milei parece no aplicar cuando debe rescatarse a sí mismo ordenando la tropa interna y las torpezas de sus propios funcionarios. 

Javier Milei: "Argentina va a un escenario de menor inflación y mayor crecimiento" 

Históricamente, se ha dicho del electorado argentino que cuando la economía va bien, termina siendo tolerante a los vicios de la política tradicional. En este caso, no ocurre ni lo uno ni lo otro. Los logros de orden fiscal y la baja de la inflación, son una buena noticia que no termina de alcanzar para una mayoría todavía paciente que, con un esfuerzo descomunal, hace malabares para llegar a fin de mes. El dato preocupante, es que muchos de los que votaron a favor de un cambio, empiezan a perder esa paciencia ante los desajustes en el manejo político. El votante que no desea volver al pasado entiende que no se puede cambiar en dos años el deterioro de más de dos décadas, pero está siendo más reactivo a los errores no forzados y a los berrinches políticos de dos grupos que se pelean por el poder que a las penurias que les impone la dura realidad.







domingo, 10 de mayo de 2026

El Culebrón y las Esquirlas... #elprofesorcapomasi...

 El culebrón y las esquirlas…
 Adornilandia. Dibujo: Pablo Temes

El affaire Adorni, en vez de moderarse, tiende a complicar más a un gobierno en ebullición.

©  Escrito por el Doctor Nelson Castro publicado el domingo 10/05/2026 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Las semanas pasan y el affaire Adorni no decae. Por el contrario, se complica día tras día con nuevos capítulos que sorprenden a propios y ajenos. Javier Milei ha decidido defenderlo a capa y espada. Ha dicho a quienes lo escuchan que lo hace porque está convencido de que, si lo entregase a Adorni luego vendrían por su hermana Karina y, finalmente, por él mismo. En su defensa cerril, el presidente comete errores garrafales que demuestran su falta de información. Es lo que ocurrió en la entrevista en LN+ con Luis Majul y Esteban Trebuq –en la que se lo vio agresivo y dubitativo– cuando trató de “mentiroso y kirchnerista” al arquitecto Matías Tabar, que tuvo a su cargo las obras de refacción de la casa que el jefe de Gabinete posee en Exaltación de la Cruz. Eso no es correcto.

La prolongación del caso ha disparado las internas en el gabinete donde los apoyos empiezan a flaquear. El más preocupado – sin dudas – es el ministro de Economía. Luis Caputo ha tomado nota del “ruido” que este culebrón provoca en la marcha de la economía. Nada que sorprenda. En el medio de una situación tan llena de contrastes entre el “Affaire Adorni” y los postulados éticos de La Libertad Avanza, eso lo debilita políticamente. El gobierno se aísla en un momento en el que necesita apoyos para consolidarse.

Patricia Bullrich debió salir a la palestra porque su silencio ya era estrepitoso. Le sucedió lo mismo que con el ex – diputado José Luis Espert. Al principio calló y trató de ser indulgente con él. Pero, cuando vio que la debacle era inevitable, eligió salir a salvar la ropa. Esa declaración, en la que pidió que el jefe de Gabinete adelantara la presentación de su declaración jurada, molestó profundamente a Karina Milei y alimentó su encono contra la actual senadora. Es un encono inconducente – como todo encono – pero imposible de apaciguar. Hay que recordar que la hermana del Presidente albergaba la esperanza de fomentar la candidatura del jefe de Gabinete a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ese proyecto caducó, tal como lo hizo saber el mismísimo Adorni. No hay tiempo posible que haga olvidar lo que hasta aquí viene ocurriendo.

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Empecinado en la defensa de su ex – vocero y ahora jefe de Gabinete, el presidente hizo su declaración en la reunión del viernes por la tarde en la Casa Rosada. “Prefiero perder las elecciones antes que dejar ir a un honesto”, expresó elevando el tono de voz. No hubo sonrisas durante la arenga del jefe de Estado. De hecho, no se vieron fotos de ese encuentro en el que, luego de hablar, se fue sin escuchar a nadie. Esa supuesta honestidad podría haberse demostrado de inmediato con un puñado de decisiones simples. No se hizo y el tema escaló.

La defensa cerril de Adorni se extendió a la conferencia que dieron Luis Caputo y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. “Lo de Manuel no tiene ningún impacto en la llegada” (se refería a las inversiones), dijo al contestar la pregunta de uno de los periodistas que lo interrogaron en la ahora controladísima Sala de Periodistas de la Casa Rosada. No es lo mismo que lo escucharon decir en privado algunos de los que en estos días hablaron con él. En esos ámbitos desprovistos de cámaras y micrófonos, el ministro reconoce la preocupación que eso genera, no por el caso en sí, sino por el daño político que eso le está ocasionando al gobierno, daño que hoy en día, ha empezado a generar dudas sobre la viabilidad de la reelección de Milei. Y eso sí que hace mucho, mucho ruido. Ningún inversor importante por fuera de la energía y la minería, arriesgará su dinero y su esfuerzo invirtiendo en un país en el cual el así llamado “riesgo kuka” siga latente y con chances de volver con Axel Kicillof a la cabeza. Si bien, dentro del peronismo el Gobernador bonaerense no termina de convencer y en el kirchnerismo camporista lo tildan de traidor, nadie debe subestimar la habilidad de quienes huelen sangre y, de manera sorprendente, vuelven a reorganizarse. Ya lo dijo Pepe Mujica en su célebre frase con tintes mitológicos.

El oficialismo sufre sus propias internas y eso no es ninguna novedad. Lo nuevo está en la configuración y ampliación de esa contienda. En su génesis La Libertad Avanza no fue un movimiento unísono. Fue más bien un rejunte que, a pesar de la falta de figuras propias, tuvo la habilidad de organizarse en partido político en tiempo récord. Es imposible que un fenómeno de este tipo y con personalidades tan fuertes como extravagantes, viva en la concordia. De movida la interna entre la hermana Karina y el asesor estrella Santiago Caputo –hoy venido a menos– sacudió toda la estructura. El Triángulo de hierro es cosa del pasado y la patada que Patricia Bullrich le pegó al tablero político al desafiar al propio Presidente en la defensa de su amigo abrió el juego a una nueva posición. Nada que sorprenda: Bullrich siendo Bullrich pero esta vez dotada de mayor peso político y con diputados y senadores propios. Hay quienes dan por hecho que, contra los deseos de Karina, que nunca vio con buenos ojos los aires de independencia de la actual senadora, tendrá un lugar asegurado como candidata en la Ciudad de Buenos Aires. Si así fuera, Jorge Macri no tendría nada para hacer frente a un electorado informado que ya detectó el camuflaje libertario que utiliza de un tiempo a esta parte. ¿Por qué votar la copia teniendo a mano un postulante original?

Sin embargo, quienes conocen a la ex Ministra de Seguridad sostienen en el off the record: “a Patricia le importa poco la jefatura de Gobierno. Sabe que no le queda mucho tiempo y quiere coronar su carrera llegando a la presidencia”.

En política la paciencia es una virtud necesaria, sobre todo en un contexto turbulento que no está exento de sorpresas.





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