Mostrando las entradas con la etiqueta Alberto Fernández. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Alberto Fernández. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de octubre de 2026

Narcisismo político. Alguien debería hablar con Javier Milei seriamente… @elprofesorcapomasi

 Narcisismo político. Alguien debería hablar con Javier Milei seriamente… 

Sancho farsa la mancha venenosa. Dibujo: Pablo Temes

Ante la dificultad que plantean los números, el Presidente muestra un Hubris exacerbado. Datos graves de la gestión.


© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 25/10/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Alguien debería animarse y hablar urgentemente con Javier Milei para advertirle sobre los hechos de la realidad que demuestra ignorar. Uno de ellos es lo absolutamente contraproducente que resulta su involucramiento en la política interna de otros países.          

Lo protagonizado por el Presidente esta semana en España ha sido tan bochornoso como grave. El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, está siendo sujeto a duras críticas y a acusaciones de hechos de corrupción que se extienden a su propia esposa y miembros de su gabinete. Las evidencias son muy fuertes y concretas. De ahí a tratarlo de “dictador” y a decir que “hay que sacarlo a patadas” hay más de un océano. Tanto es así que, Alberto Núñez Feijóo, líder del Partido Popular y fuerte candidato a suceder a Sánchez, salió a declarar que no compartía “ni el lenguaje ni las formas” de Milei. Lógico.

La injerencia de un presidente en la política interna de otro país es siempre un hecho grave. Recuérdense las críticas que recayeron sobre Alberto Fernández cuando durante su presidencia decidió ir a visitar a Luis Inácio Lula da Silva a la cárcel, del mismo modo que éste fue criticado cuando fue a reunirse con Cristina Fernández de Kirchner en su “prisión” en la calle San José 1111. No es sólo empatía de los condenados.

Hoy más que nunca SUscribite

Milei olvida que su calidad de Presidente lo inviste de la representación del Estado argentino y no la de su persona. Nunca pudo comprender en su totalidad esa diferencia vital. Probablemente no haya destinado el menor esfuerzo para hacerlo.

El narcisismo político del Presidente, como todo narcisismo, es dañino y tóxico. Lo es primero para él mismo. Milei disfruta de su desequilibrio emocional. Tiene lengua larga e insulto fácil, dos “atributos” a los que el poder exacerba. Al narcisismo se le agrega el Hubris. Por eso cree que la realidad es como él la cree y no la que es. Para colmo, llegó a la presidencia con la prédica del enojo y la confrontación abierta. Ahora queda claro que no se trataba sólo de argucias de campaña. Por eso se burla de los que dicen que no llegan más allá del 20 de cada mes con argumentos y cuestionamientos tan básicos como infantiles. “La idea de que la gente no llega a fin de mes es una pelotudez que impulsó el kirchnerismo. Si se quedan sin plata realmente el 20, ¿cómo viven diez días sin comer ni beber?” –se preguntó. Ni siquiera se toma la molestia de hablar con alguna de estas personas para enterarse de sus problemas y aprender cómo hacen para vivir y/o –en muchos casos– sobrevivir. ¿No se le ocurre pensar en que existen familiares o amigos que salen a cubrir como pueden aquel déficit?. ¿Tampoco piensa en que, si esto es así, implica la pérdida absoluta de independencia de esas personas? Del mismo modo, su Hubris lo lleva descreer de las cifras del riesgo país, que sigue alto y representa un obstáculo para el acceso al crédito.

Los números de la economía no son buenos. Eso es evidente para la gran mayoría de los integrantes del gobierno en donde hay un clima de discusión. No es lo que se esperaba a esta altura de la gestión. Si bien, Milei está muy lejos de la autocrítica, el jueves ensayó algo parecido: “Los indicadores no están evolucionando tan positivamente como esperábamos”. Por supuesto, se excusó en el temor que produce en los inversores el regreso del kirchnerismo. Es el famoso riesgo “kuka”. Por más que el Presidente se enoje, el factor que más ha hecho crecer la posibilidad del regreso del kirchnerismo o de alguna variante del peronismo, es su propio comportamiento. Hay quienes –incluso– ven con preocupación sus malos hábitos alimenticios: “No come y se la pasa bebiendo coca light sin parar, está hinchado y desencajado”, señaló una fuente que estuvo en uno de sus últimos viajes al exterior.

Dentro del PJ ya nadie oculta los avances en los movimientos internos en busca de un posible competidor serio para Milei. Dejando de lado a Axel Kicillof por falta de consenso, empiezan a sonar figuras más o menos tapadas del interior del país como el Sanjuanino Sergio Uñac y el exgobernador de Santiago del Estero Gerardo Zamora. ¿Sergio Massa dejará pasar otra vuelta consciente del rechazo que su figura genera en el electorado? Lo que no han conseguido aún es la independencia total o parcial de CFK. La ex presidenta sigue formando parte de la ronda de consultas.

Bullrich, a tono con la calle.

Volviendo al oficialismo, quien sí en cambio toma nota del pulso de la calle es Patricia Bullrich, que ha decidido hacérselo saber tanto a Milei como a la gente. “No me quieran hacer decir que no voy a ser candidata, porque no lo voy a decir”, le dijo en la semana a Diego Sehinkman durante la entrevista que le realizó en TN. Los mensajes de la senadora son cada vez más claros en cuanto a expresar su pensamiento: “el proyecto merece ser reelecto”, le dijo hace no muchos días a Ignacio Ortelli por Radio Rivadavia. Más claro, agua. Hoy no está claro cuáles son las posibilidades de Milei de ser reelegido y Bullrich se refiere astutamente “al proyecto”. Solo basta con recorrer sus redes sociales, en especial su cuenta de Instagram, para darse cuenta de que los mensajes que allí se vierten son mucho más parecidos a los spots clásicos de campaña presidencial que a los que puede aspirar alguien que pelea por un cargo se segunda línea.

En este sentido, la eliminación de las PASO sigue siendo una prioridad para evitar sobresaltos entre libertarios. Y hablando de ordenar la casa puertas adentro es imposible no mencionar el desenlace de la causa Libra. El juez Martínez de Giorgi sobreseyó tanto a él como a su hermana y a todos los involucrados en ese expediente en tiempo récord pese a la cantidad de pruebas que señalaban los extraños movimientos. La visita del Papa y la mirada atenta de posibles inversores desde el exterior parece haber disparado la urgencia que, no siempre, es buena consejera.



jueves, 1 de octubre de 2026

Problemas graves que tienen pocas explicaciones… @elprofesorcapomasi...

Problemas graves que tienen pocas explicaciones…

Karina patisserie. Dibujo: Pablo Temes.

Los datos no acompañan a un relato oficial que no consigue convencer a quienes deben decidir inversiones.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 26/09/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires República Argentina.

“Nos salen los dólares por las orejas”, le dijo Javier Milei por Canal 13 y TN a Nieves Zuberbühler en la nota que le concedió en pleno Manhattan. Y agregó: “llevamos un récord de haber bajado la pobreza a la mitad, es decir, de sacar 14 millones de personas de la pobreza”.

Hoy más que nunca Suscribite

“Si bien las tasas de pobreza y de indigencia se incrementaron 4,1 p.p. (puntos porcentuales) y 1,2 p.p. con relación al semestre previo, ambas registraron una fuerte baja en relación al primer semestre de 2024. Frente a dicho período, la tasa de pobreza se redujo de 52,9% a 32,3%, en tanto la de indigencia cayó de 18,1% a 7,5%”, consignó Luis Caputo en la red X. La manipulación de los datos por parte del ministro es indiscutible. La comparación es con el primer semestre del 2024, es decir, el lastre dejado por el desastroso gobierno de Alberto Fernández, Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner, y no con el último semestre de 2025. Hay que recordar también que durante un reportaje con Horacio Riggi en abril pasado, el ministro afirmó: “Entramos en un proceso virtuoso en el cual los próximos 18 meses van a ser los mejores que Argentina haya visto en las últimas décadas”. Desde entonces ya pasaron casi seis meses en los que nada de ese vaticinio se cumplió. Lo que es más preocupante aún, es que no hay visos de que esa mejoría se concrete en lo que resta de aquí a la finalización del mandato. De hecho, el presidente pronosticó que la bonanza llegaría recién en 2028 en caso de ser reelegido.

El destino quiso que en los mismos días coincidieran en Nueva York Milei y Axel Kicillof. La imagen que dejaron fue lamentable. A quienes escucharon al Presidente no les gustó el tono agresivo y los insultos hacia el gobernador de Buenos Aires. Ese clima de antinomia genera no sólo rechazo sino también espanto, sobre todo porque en el auditorio que lo scuchaba la única certeza es la incertidumbre. Eran muchos los asistentes que tienen información sobre las encuestas que circulan por aquí en las que la victoria del oficialismo está en serias dudas. Junto con ello están los datos de las falencias del plan económico. Y esas falencias arrojan sombras sobre el futuro. Pero la ecuación es más simple aún, los inversores buscan entornos de tranquilidad y previsibilidad –al menos a mediano plazo– y la catarata de insultos de Milei espantó a más de uno.

Si acerca del actual gobierno hay dudas, lo que abunda sobre Kicillof es la preocupación. El grupo de empresarios con los que se reunió y con los que habló fue reducido. Nadie tiene un interés genuino en escuchar a una persona que siente una genuina aversión por la esencia del capitalismo. Varios de los que acudieron a su convocatoria lo hicieron por temor. Eso es lo que genera el gobernador lanzado a candidato del peronismo. Todos son conocedores de su pasado y su presente que destaca por su mala gestión, algo por lo que él culpa al gobierno nacional. Es verdad que este es un tiempo particularmente difícil. Pero su primer mandato en la provincia –cuando gobernaba el kirchnerismo– no fue mejor. Para colmo, al mismo tiempo que Kicillof fatigaba salones en Manhattan, Máximo Kirchner se despachaba con declaraciones en las que hablaba de la necesidad de crear un nuevo impuesto –a la manera de lo fue el impuesto solidario de la pandemia– para dejar en claro que el kirchnerismo aspira a volver al poder en su peor versión.

Internas libertarias.

En La Libertad Avanza las internas no cesan. La cena para la foto del miércoles en las que la estelaridad la compartieron Karina Milei y Patricia Bullrich no fue más que eso. La senadora está siguiendo con mucha atención –y preocupación– lo que está pasando en la opinión pública y en la interna del gobierno. Respecto de esta última, por los pasillos del poder no deja de hablarse de la denuncia de la diputada Marcela Pagano sobre irregularidades cometidas por allegados directos a Karina Milei que habrían causado una refriega entre los hermanos. Lo cierto es que esas irregularidades –robo de comestibles en la Quinta de Olivos  hizo que el Presidente eyectara de ese lugar clave del poder al intendente de la Residencia, Osvaldo Sosa, y a su cuñada e íntima amiga de Karina, Belén Agudiez, más conocida al interior del Gobierno como “La Brujita”. “La sabiduría comienza con la reflexión sobre sí mismo”, reza la famosa frase de Séneca que le vendría muy bien aplicar a Javier Milei en medio de las procelosas aguas de confrontaciones inútiles y pasiones desbordadas por las que navega su gobierno.



martes, 23 de junio de 2026

La interna que no cierra… @elprofesorcapomasi,,,

 La interna que no cierra…

Mi pobre angelito. Dibujo: Pablo Temes.

Milei blinda a Adorni de la amenaza de censura en el Senado, mientras Ravier asume como vocero.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro, el domingo 21/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

Al Gobierno se le está haciendo cada vez más difícil defender a Manuel Adorni, cuya situación se complica día tras día. Lo que resulta increíble es que el Presidente no se dé cuenta de que el Adornigate lo está afectando principalmente a él, ya que, al defenderlo, termina deteriorando su figura. “Adorni no mintió”, expresó Milei en un posteo de estos días. Esta es una afirmación falsa. Adorni no sólo reconoció que mintió. También confesó que evadió el pago de impuestos, es decir, que admitió haber cometido un delito.

Nada de esto parece alterar la férrea postura del jefe de Estado que redobló la apuesta primero invitándolo a Adorni a una reunión en la Residencia de Olivos el viernes, y luego a participar en el acto que, por el Día de la Bandera, ayer se llevó a cabo en Rosario. El elenco estable de funcionarios que tuvieron que posar junto al exvocero se mantuvo a pesar del disgusto de varios de ellos. Sólo la Vicepresidenta Victoria Villarruel se diferenció con una declaración tajante: “Es un acto patrio, no es un acto para apoyar a Adorni y no hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que Adorni. Me parece que no era el lugar para hacer ningún apoyo”, aseguró.

La situación interna es explosiva ya que involucra prácticamente a todo el Gabinete. En el Congreso, defenderlo es cada vez más difícil para el oficialismo. Ya no es sólo la vicepresidenta. Hay más legisladores que tienen una postura crítica hacia el jefe de Gabinete. Una de los que alerta sobre esto es Patricia Bullrich, cuyo desagrado con Adorni es total. La jefa del Bloque de la Libertad Avanza viene advirtiendo sobre las posibilidades cada vez más ciertas de que se lleve adelante un proceso de censura contra el jefe de Gabinete. Este recurso está contemplado en el artículo 101 de la Constitución aprobada y sancionada en 1994. Se lee allí: “El jefe de gabinete de ministros debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de sus Cámaras, para informar de la marcha del gobierno, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 71. Puede ser interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura, por el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera de las Cámaras, y ser removido por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las Cámaras”. De prosperar una moción de censura contra el jefe de Gabinete, sería la primera vez en la historia argentina que acontecería un hecho de tamaña envergadura institucional. Un detalle relevante: el término mayoría absoluta es importante porque representa la mitad más uno de los miembros de un cuerpo legislativo. En el Senado el número mínimo para alcanzarla es 37. Y, hoy en día, la oposición podría alcanzar ese número de votos. Esto es lo que advirtió la senadora Bullrich a los hermanos Milei.

Hoy más que nunca Suscribite

A propósito de los hermanos Milei, si algo faltaba para recalentar el ambiente de mala onda y desprecio del Presidente, estuvo la declaración de la madre de la vicepresidenta, Dian de Stefani, quien señaló: me dijo que (al país) lo gobierna la hermana (sic).

El viernes, el jefe de Gabinete de Ministros dejó de ser el vocero presidencial. En su reemplazo fue designado Adrián Ravier. El nombramiento causó sorpresa en algunos y estupor en otros aliados. En la oposición kirchnerista, en cambio, produjo delectación. Fue cuestión de minutos la que le tomó al universo K reflotar las disputas que supieron tener Milei y Ravier en los tiempos en los cuales, el hoy Presidente, fatigaba los estudios de televisión en calidad de panelista. “Diego, el caso del excelentísimo Dr. Ravier es la combinación del uso de la falacia del hombre de paja, poco rigor académico por sus falencias matemáticas que llevan a que sea inconsistente en sus afirmaciones y contaminación emocional en las críticas. Da mucha pena…”, le decía a su exsocio Diego Giacomini en este mensaje del 1 de mayo de 2018. “Ravier carece de velocidad mental para ser parte de un debate de TV. Es lento y poco formado. Mirás sus videos y tarda mucho tiempo para dar argumentos básicos. Eso denota además poco conocimiento. De hecho, es flojo en microeconomía y matemáticas y se nota mucho”, agregó.

“Dice Milei que fui oficinista de Macri. Jamás pisé sus oficinas. Lo defendí desde afuera cuando entendí que su propuesta era superior que la alternativa. Milei sí se sentó con Sturzenegger, responsable técnico del fracaso. También se sentó con la gente de Alberto. Ignorado siempre”, dijo Ravier en un texto del 7 de marzo de 2020. Luego se amigaron y escribieron un libro juntos: “La batalla por la macroeconomía: El debate entre Keynes, Friedman, Lucas y Hayek”.

Los que conocen las entrañas de este gobierno expresan que el objetivo del flamante vocero es ayudar a cerrar la feroz pelea entre Karina Milei y Santiago Caputo. ¿Podrá? ¿O terminará siendo una misión imposible? El presidente delegó una tarea que él mismo no pudo o no quiso resolver.

Los vaivenes de las relaciones amor-odio no son propiedad exclusiva de Javier Milei. Muy por el contrario, abundan en todo el arco político. La más notable de estas semanas ha sido la de Miguel Ángel Pichetto visitando a CFK y, entre las más resonantes de los últimos años, imposible dejar de mencionar la sucedida entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner quienes, luego de decirse de todo, terminaron “reconciliándose” y conformando la desastrosa fórmula que ganó las elecciones presidenciales en 2019. Sí, Milei- Patricia Bullrich es otro ejemplo reciente de la magia de la política. La política mal entendida, claro está.

Si el Adornigate duró demasiado tiempo a un costo demasiado alto, ¿qué decir de la interna madre que arrastra el gobierno prácticamente desde sus inicios?

La economía doméstica no capitaliza el derrame –insuficiente– que debería desparramar la macro como para que funcionarios de peso sigan dándose el gusto de perder tiempo y energía en internas banales.

Una gran parte de la sociedad que está haciendo un esfuerzo titánico para sostenerse, ha demostrado una madurez muy superior a la de sus dirigentes. La paciencia no es infinita.



domingo, 26 de abril de 2026

Los “18 meses de Caputo” - El derrame que no llega… @elprofesorcapomasi...

 Los “18 meses de Caputo” - El derrame que no llega…

Adorni Propiedades. Dibujo: Pablo Temes. 

Comienza a verse que el discurso oficial choca con una paciencia que se agota, incluso entre sus votantes.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 26/04/2026 y Publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina,

El gobierno de Javier MIlei deja atrás una semana turbulenta. Las internas en el oficialismo no cesan y ponen en aprietos al ministro de Economía Luis Caputo. Fuentes cercanas a Economía aseguran que el “mejor de la historia” ya tiró toda la carne al asador y que está preocupado –molesto– por los vaivenes políticos y la caída en las últimas encuestas. Es lógico, siendo él quien tiene que negociar con el establishment nacional e internacional de cara a una reactivación de la economía que no termina de producirse y, encima, está asediada por los bajos salarios y el recalentamiento de los precios.

Como en tiempos del macrismo, la célebre frase de “los brotes verdes” que nunca terminaron de germinar es una sombra que persigue al actual gobierno. Sin embargo, el ministro soltó una sentencia bastante pretenciosa para el panorama actual: palabras más, palabras menos, dijo que los próximos 18 meses serán los mejores de las últimas décadas para el país. Esta proyección optimista se basa en la estabilización macroeconómica, la confianza internacional en el presidente Milei y la llegada de inversiones, impulsadas por instrumentos como el Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI). Sin embargo, las grandes inversiones hasta el momento están vinculadas a sectores puntuales como minería, energía renovable e infraestructura portuaria. Para que el derrame pueda alcanzar a la gente de a pie, sin dudas habrá que esperar. El problema es que la paciencia está comenzando a agotarse y que la mayoría de la gente, entre la que se cuentan votantes libertarios que apostaron a un cambio, ya no puede esperar. No se trata de una cuestión de deseos; cuando el bolsillo aprieta, la necesidad se impone sobre los cálculos de cualquier color político.

Así las cosas, la semana que mañana comienza no estará exenta de ruido político. El Presidente adelantó que acompañará al cuestionado Manuel Adorni en la presentación de su informe de gestión en la Cámara de Diputados el día miércoles. Más allá del apoyo a su jefe de Gabinete y amigo, en la Rosada fantasean con que su presencia sirva como muro de contención ante la andanada de críticas que recibirá de la oposición de todos los colores políticos. A nadie le importa lo que pueda decir en lo que respecta a la gestión, el foco estará puesto en su situación personal y en lo que pueda aclarar –u oscurecer el exvocero– de los otros escándalos que tienen al Gobierno de protagonista, como el caso $Libra. No nos engañemos, el escenario será testigo de una riña sin precedentes.

Hoy más que nunca Suscribite

En el peronismo/kirchnerismo las cosas tampoco están para ilusionar a nadie. La pelea entre el gobernador Axel Kicillof y el sector ligado a Máximo Kirchner y La Cámpora continúa su escalada. La Cámara de Casación confirmó el pasado viernes el decomiso de los bienes de la expresidenta, de sus hijos y del empresario Lázaro Báez, para comenzar a cubrir los casi $ 685 mil millones por los que deben responder los condenados en la causa Vialidad. Se trata de una medida restitutiva para todos los argentinos que no tienen antecedentes. Más allá de la condena formal, devolver lo robado es indispensable para que la justicia sea completa.

Es imposible no analizar en esta columna la decisión de Javier Milei de no permitir a los periodistas acreditados ingresar a la Casa de Gobierno para cumplir sus tareas profesionales. Para poner en dimensión este hecho nunca visto –la única vez que ocurrió un cierre similar fue un día durante la pandemia– hay que recordar el tristemente célebre eslogan “No odiamos lo suficiente a los periodistas”, utilizado frecuentemente por el Presidente y sus acólitos. Escuchar a Milei fomentar el odio estremece.

Quienes supieron fomentarlo fueron los Kirchner. Tanto Néstor cuanto Cristina.

La memoria nos traer al presente la miríada de episodios en los cuales ambos tuvieron expresiones de desprecio y acciones de acoso hacia quienes pensaban distinto y los criticaban. En ese marco, la intimidación fue un instrumento utilizado intensamente contra los periodistas por todos los medios del Estado puestos a disposición del matrimonio presidencial. Ese vilipendio bajó a la calle, que se volvió insegura para muchos de los que sufrimos aquel embate que dio pie, entre otras cosas, a “juicios populares” llevados a cabo en plena Plaza de Mayo y encabezados por Hebe de Bonafini con total beneplácito de la expresidenta, hoy cumpliendo pena de prisión.

Según la definición dada por el mismísimo Javier Milei, los cimientos de la filosofía del “liberal-libertario”, que se basan en el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, son: la defensa absoluta de la vida, la libertad y la propiedad privada, fundamentados en el principio de no agresión (PNA) y un mercado libre sin intervención estatal.

Por lo que se aprecia en la vida diaria, el Presidente parece haber olvidado poner en práctica el principio de no agresión (PNA). Los periodistas no somos los únicos en sufrir las consecuencias de la falta de observancia de este postulado.

Los hermanos Milei muestran experimentar los rasgos más severos de la enfermedad del poder. Uno de ellos es la intolerancia a la crítica externa e interna.

El ataque al periodismo es propio de conductas antidemocráticas. La repetición de estos hechos es producto del rol clave que juega el periodismo en este momento del país ydel mundo. Los hechos más relevantes de corrupción de la Argentina de los últimos tiempos han sido revelados por la prensa y no por la Justicia. Una breve enumeración nos lleva a los “cuadernos de Centeno”, la causa Vialidad, los Panamá Papers, el caso $Libra, el caso Adorni, el caso de las irregularidades con el dólar durante el tiempo del cepo en el gobierno de Alberto Fernández, Sergio Massa y CFK, la campaña de desprestigio contra Milei por supuestos agentes rusos y un largo etcétera.

Como ya se ha repetido muchas veces en esta columna, “el periodismo es un instrumento esencial para hacer a las sociedades más honestas y democráticas”. Esto es lo que les molesta a Javier Milei y a su hermana.




lunes, 19 de enero de 2026

Un troll para representarnos ante la Unión Europea… @elprofesorcapomasi...

Un troll para representarnos ante la Unión Europea…

Un troll para representarnos ante la Unión Europea. Dibujo: CEDOC

El Gobierno designó a Fernando Iglesias como embajador argentino ante la Unión Europea, aunque su figura se asocia más al conflicto que a la mediación. Es una apuesta deliberada por trasladar el conflicto ideológico interno al plano internacional. 

© Escrito por Jorge Fontevecchia el lunes 19/01/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La designación de Fernando Iglesias como embajador argentino ante la Unión Europea no es un dato administrativo ni un gesto menor de política exterior. Es una definición estratégica que condensa una concepción del mundo. En un momento en que el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea exige mesura, paciencia y oficio negociador, el Gobierno de Javier Milei opta por enviar a Bruselas a una figura asociada a la confrontación y la provocación.

No se trata de un error ni de una improvisación: es un mensaje político deliberado. La Argentina no busca adaptarse a la lógica diplomática europea, sino tensionarla. La elección de Iglesias expresa la voluntad de trasladar la batalla cultural interna al plano internacional, aun cuando ese escenario demanda exactamente lo contrario: pragmatismo, flexibilidad y una comprensión fina de las reglas no escritas del poder.

El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea volvió a poner a la Argentina en una escena que exige sutileza, paciencia y oficio. Tras más de dos décadas de negociaciones, el entendimiento reabre expectativas comerciales, pero también demanda una diplomacia activa para aprovechar las oportunidades con flexibilidad. No es un momento para improvisar ni para posiciones fundamentalistas.

Hoy más que nunca Suscribite

La diplomacia, en su sentido clásico, no es épica ni confrontación. Es negociación, escucha, construcción paciente de consensos mínimos y administración racional del desacuerdo. Es, como la definía Harold Nicolson, el diplomático británico, teórico central de las relaciones internacionales del siglo XX y partícipe directo del sistema de conferencias que modeló la posguerra europea, “el arte de conducir las relaciones entre Estados mediante métodos distintos a la guerra”.

Nicolson no hablaba desde la abstracción académica, sino desde la experiencia concreta de un continente devastado que comprendió que el conflicto permanente conduce al colapso y que la palabra, aun débil, suele ser más eficaz que la amenaza. En esa tradición se inscriben la diplomacia europea moderna, la lógica comunitaria de la Unión Europea y su cultura política basada en la moderación, el lenguaje medido y la búsqueda de acuerdos graduales.

La elección de Iglesias sugiere una concepción particular de la política exterior. Milei ha mostrado reiteradamente su desprecio por los mecanismos clásicos de mediación y consenso. Su estilo privilegia la confrontación, la claridad ideológica y el choque frontal. En ese marco, la diplomacia aparece menos como una herramienta y más como un obstáculo.

No es casual que el Presidente desconfíe de la diplomacia. Negociar implica ceder, y ceder contradice la lógica binaria que estructura su discurso público. La diplomacia busca acuerdos imperfectos; Milei proclama verdades absolutas. La diplomacia opera en grises; el mileísmo se mueve en blancos y negros.

El Gobierno argentino se prepara para abandonar entre 45 y 55 organismos y tratados internacionales, muchos de ellos vinculados directa o indirectamente a las Naciones Unidas, en una decisión que profundiza el alineamiento automático con Estados Unidos y replica la política exterior impulsada por Donald Trump.

La medida surge de un expediente interno de la Cancillería que justifica el retiro bajo un único argumento: la “alianza estratégica” con Washington, incluso cuando esa decisión implique aislar a la Argentina de los principales espacios multilaterales del sistema internacional. La decisión cuenta con el aval de altos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores, y solo resta la firma final del canciller Pablo Quirno para concretarse.

Javier Milei nombró a Fernando Iglesias como embajador argentino en Bélgica.

Diplomáticos de carrera consultados describen la iniciativa como un sinsentido estratégico, dado que esos organismos son plataformas centrales para la política exterior, el financiamiento internacional y la articulación global. Aun así, el Gobierno resolvió imitar la retirada de Estados Unidos, aunque de manera parcial, para no poner en riesgo créditos y proyectos por miles de millones de dólares que dependen de esos mismos espacios.

El repliegue genera una contradicción política de fondo: mientras la Argentina se dispone a salir de organismos de la ONU, al mismo tiempo impulsa la candidatura del diplomático argentino Rafael Grossi para ocupar la Secretaría General del organismo.

Para resolver esa incoherencia, la Cancillería envió un cable secreto a sus embajadas, instruyendo a los diplomáticos a sostener, solo si son consultados, que el país mantiene un “compromiso histórico con el multilateralismo”, pese a que las decisiones concretas van en sentido opuesto.

Carl von Clausewitz escribió que la guerra es la continuación de la política por otros medios. La diplomacia podría pensarse como su reverso: la política que evita la guerra por medios más sutiles. Requiere cálculo, empatía estratégica y una comprensión fina del adversario. Nada más lejano al registro de la provocación permanente. Cada terreno tiene sus métodos específicos que le son propios.

Iglesias no es un diplomático de carrera ni un negociador silencioso. Es, ante todo, un polemista. Durante años construyó su capital político en la confrontación mediática, en las redes sociales y en un estilo deliberadamente provocador. Su figura se asocia más al conflicto que a la mediación.

Durante el gobierno de Alberto Fernández, cobró relevancia por la confrontación permanente en el Parlamento. Vamos a ver, a modo de ejemplo, algunos de estos episodios. Pero primero, un testimonio de Martín Soria, que actualmente es senador. La polémica era, en ese entonces, por la oposición a crear nuevas universidades de cercanía. “Que te insulte Fernando Iglesias es costumbre. Es un personaje infumable, insoportable. Es una cucaracha de la política”, decía Soria en ese momento.

Durante el discurso de apertura de sesiones ordinarias del Congreso del 1.º de marzo de 2023, el entonces presidente Alberto Fernández generó un fuerte clima de tensión al cuestionar duramente a la Corte Suprema por el fallo que restituyó fondos coparticipables a la Ciudad de Buenos Aires.

En ese contexto se produjo el episodio más visible: el diputado del PRO, Iglesias, le dio la espalda al Presidente, lo increpó a los gritos y finalmente se retiró del recinto con su mochila, mientras Fernández le respondía con ironía desde el estrado. “Es un enorme honor que me insulte Fernando Iglesias, me enorgullece”, bromeó el entonces mandatario en el Congreso. En una entrevista posterior, el propio Iglesias relató lo sucedido y afirmó: “Se me debe haber escapado algún insulto”.

En otra ocasión, Iglesias profirió insultos contra la presidenta del cuerpo, Cecilia Moreau, mientras ella conducía la sesión. Lejos de dejar pasar el agravio, Moreau interrumpió el trámite parlamentario y lo confrontó a Iglesias, exponiendo lo que el diputado del PRO decía fuera del micrófono. "¿Qué pasa Iglesias? ¿Por qué no me decís de frente 'pelotuda' como me estás diciendo por lo bajo? Sos un misógino maleducado. Cobarde", expuso la diputada.

Otro de los hechos que causaron indignación ocurrió cuando, en una polémica con Hugo Moyano, Iglesias retuiteó una amenaza contra el dirigente sindical. El episodio se produjo en julio de 2020, cuando el entonces diputado nacional Iglesias replicó en su cuenta personal de Twitter un mensaje de un usuario anónimo que incluía la imagen de un rifle y una frase interpretada como una amenaza directa contra la familia Moyano.

El retuit se dio en el marco de un conflicto sindical entre el gremio de Camioneros y Mercado Libre, luego de que Iglesias publicara comentarios satíricos y críticas contra los Moyano por el reclamo de encuadramiento gremial de los trabajadores de la empresa.

En una entrevista para la revista Seúl, de julio de 2025, Iglesias habló de su estrategia de comunicación y sostuvo: “Aprendí mucho de algo que se aprende también en Twitter, que es a decir cosas en breve tiempo. Vos tenés tu equipo, están jugando horrible, cometen cuatro o cinco errores y tenés 30 segundos para arreglarlo. ¿Qué hacés? Elegís lo más importante y vas a eso”.

Y luego agrega: “Si vos das una instrucción, das una instrucción. Si das dos instrucciones, das media instrucción. Si das tres instrucciones, no dijiste nada. Porque cada cual agarra la que quiere, hace lo que le parece. Y eso es algo muy importante: focalizar, detectar en el sistema de juego cuál es lo principal que te puede ayudar a corregir el resto, hablar solamente de eso”.

Esa concepción de la comunicación, eficaz en el vértigo de las redes sociales o en la lógica binaria del debate político confrontativo de la era Milei, revela al mismo tiempo su límite estructural para el ejercicio de la diplomacia. La reducción extrema del mensaje, la idea de que solo puede existir una instrucción válida y que todo lo demás es ruido, puede funcionar en Twitter, donde la atención es escasa y el conflicto es el combustible del intercambio.

Pero la diplomacia opera en un registro exactamente inverso: acumula matices, superpone capas de sentido, admite ambigüedades en busca de la diagonal común, del consenso y, muchas veces, sugiere más de lo que dice. En definitiva, el perfil de Iglesias resulta problemático para un cargo que exige discreción, escucha activa y capacidad de administrar tensiones sin exacerbarlas.

Su trayectoria pública muestra una preferencia constante por la confrontación directa, el gesto provocador y la exposición del conflicto como capital político. Ese estilo puede haberle resultado eficaz en la arena doméstica, en el debate parlamentario o en la disputa mediática, pero choca frontalmente con la cultura política de la Unión Europea, donde la forma es fondo y donde cada palabra tiene peso diplomático.

Acuerdo UE–Mercosur: oportunidades y beneficios para la Argentina.

La designación de Iglesias no puede leerse como un error de cálculo ni como una casualidad. Milei envía a Bruselas a un representante que encarna la anti-diplomacia, alguien que no viene a tejer consensos sino a marcar posiciones, incluso a costa de incomodar. Es una apuesta deliberada por trasladar el conflicto ideológico interno al plano internacional, aun cuando el acuerdo Mercosur–Unión Europea exige exactamente lo contrario: paciencia, pragmatismo y flexibilidad negociadora.

La designación, además, llega acompañada de una anomalía institucional: la duplicación de cargos. Iglesias fue nombrado embajador ante Bélgica y, una semana después, ante la Unión Europea. El argumento del Gobierno fue el ahorro logístico y, además, sostiene que Iglesias ejercerá el cargo sin perjuicio de su función como embajador ante Bélgica.

El Gobierno destaca la experiencia de Iglesias en política exterior, su paso por la presidencia de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados y su participación en giras oficiales, pero la realidad es que, si hablamos de trayectoria y experiencia profesional, no parece ser la mejor opción.

¿Cuál fue la trayectoria de Fernando Iglesias? Su derrotero político está atravesado por desplazamientos ideológicos, pero con una constante: la confrontación como método. Su militancia comenzó en los años setenta en el trotskista Partido Socialista de los Trabajadores, en el clima de radicalización política previo al golpe de 1976.

Tras abandonar ese espacio, se vinculó al activismo en derechos humanos y luego desarrolló una carrera intelectual y periodística centrada en la crítica al peronismo y en la defensa de la globalización, un recorrido que lo fue alejando progresivamente de la izquierda tradicional.

Su ingreso formal a la política institucional se dio en 2007, como diputado nacional por la Coalición Cívica de Elisa Carrió. Allí se consolidó como una voz dura contra el kirchnerismo, con intervenciones orientadas más al debate ideológico que a la construcción de consensos legislativos. Durante ese período integró comisiones vinculadas a la libertad de expresión y se destacó por su retórica confrontativa, que lo convirtió en una figura mediática antes que en un articulador parlamentario.

Tras un impasse legislativo, Iglesias regresó a la Cámara de Diputados en 2017 de la mano de Cambiemos, ya alineado con el macrismo. En ese ciclo profundizó su perfil de polemista, especialmente en redes sociales, y se asumió como uno de los “halcones” del espacio. Defensor incondicional del gobierno de Mauricio Macri, incluso en sus momentos de mayor debilidad, su figura se asoció a la idea de batalla cultural y a una lectura binaria de la política argentina, con el peronismo como adversario central.

En los últimos años, su trayectoria volvió a mutar al alinearse con Milei y La Libertad Avanza, sin abandonar formalmente el PRO. Desde ese lugar respaldó el rumbo del gobierno libertario y justificó sus formas disruptivas en nombre de un cambio histórico.

Ursula von der Leyen prometió que el acuerdo traerá "oportunidades, empleo y prosperidad" a ambas partes.

Su reciente designación como embajador ante la Unión Europea puede leerse como la culminación de ese recorrido: de legislador combativo y polemista permanente a representante diplomático, en una transición que resume tanto su itinerario político personal como la concepción anti-diplomática del actual oficialismo.

Su visión del peronismo como “el enemigo” estructura gran parte de su discurso. Esa lectura interna, trasladada a la arena internacional, corre el riesgo de simplificar procesos complejos y de confundir disputas domésticas con alineamientos globales. Pero esta visión encaja con una matriz ideológica más amplia que hoy articula a Milei con Donald Trump y con sectores de la nueva derecha global.

El peronismo deja de ser un movimiento político nacional, con contradicciones internas y trayectorias diversas, para convertirse en una pieza local de un enemigo mayor: el “colectivismo”, el “estatismo” o el “comunismo”, entendido en sentido expansivo y casi metafísico.

Del mismo modo en que Trump condensó en el “socialismo” o en el “deep state” todas las amenazas al orden estadounidense, e igual que Milei sintetiza en el kirchnerismo una supuesta decadencia moral y económica, Iglesias proyecta sobre el peronismo la figura de un adversario absoluto, incompatible con la república y la libertad.

Ese paralelismo responde a la lógica de la batalla cultural como marco interpretativo total. Para Milei y Trump, la política ya no es una competencia entre programas, sino una guerra civil fría entre libertad y comunismo, entre Occidente y su disolución interna.

La política debe tornarse más agresiva porque, en su relato épico, el riesgo es la disolución de Occidente. El acuerdo Mercosur-UE exige una narrativa que combine apertura comercial con garantías ambientales y sociales. Exige diálogo con actores que no comparten la visión libertaria del mundo. Exige paciencia.

El nombramiento envía, entonces, un mensaje ambiguo a Europa. Por un lado, la Argentina celebra el acuerdo. Por otro, designa como representante a alguien conocido por su estilo pendenciero. Es difícil no leer allí una señal de provocación. Nada de esto parece accidental.

Milei construye su identidad política en oposición a “la casta”, a la diplomacia tradicional y a lo que considera consensos vacíos. Al nombrar a Iglesias, refuerza esa narrativa: no habrá diplomacia clásica, habrá confrontación ideológica. El problema es que la política exterior no se juega solo en la coherencia interna del relato. Se juega en mesas de negociación donde el estilo importa, donde una palabra mal dicha puede bloquear un expediente durante años.

La diplomacia cultural, además, requiere sensibilidad. Europa no es un bloque homogéneo ni un adversario ideológico. Es un entramado de intereses, valores y temores. Representar a la Argentina allí implica comprender esa complejidad para aprovechar las oportunidades de desarrollo que el acuerdo ofrece para nuestro país.

El riesgo es que la embajada se convierta en una tribuna de la batalla cultural libertaria; que el representante argentino hable más para las redes locales que para los despachos europeos; que la política exterior quede subordinada a la lógica del like y la polarización.

La pregunta que queda abierta es si ese estilo alcanzará para atravesar el complejo laberinto europeo o si, una vez más, la épica doméstica terminará chocando con la realidad internacional. Porque la diplomacia no perdona los gestos incendiarios. Y Europa, a diferencia de Twitter, no responde a provocaciones, sino a intereses y consensos.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi. TV/ff.