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domingo, 3 de diciembre de 2023

Elogios desde Washington... @dealgunamaneraok...

Elogios desde Washington...

NYC Statue. Dibujo: Pablo Temes.


Días Agitados... Milei dejó una buena impresión en su visita a la Casa Blanca, mientras que la saga de sus nombramientos muestra amateurismo.

El punto más alto de la agenda presidencial de la agitada semana que pasó, fue la 
reunión que Javier Milei tuvo con el asesor de Seguridad Nacional, Jake Sullivan. Esta reunión representó un hecho excepcional en la historia de la relación de los Estados Unidos y la Argentina, ya que fue la primera vez que un presidente electo fue recibido en la Casa Blanca y nada menos que por un funcionario de primerísimo rango. El encuentro, que se desarrolló en el Edificio de Oficinas Ejecutivas Eisenhower, ubicado en el ala oeste de la residencia, se concretó por una decisión del mismísimo Joe Biden, quien ese día no se encontraba en Washington porque había viajado al estado de Georgia para asistir a los funerales de Rosalyn Carter. Quien también tuvo un rol muy importante en la concreción del viaje fue el embajador estadounidense, Marc Stanley. Stanley es un hombre muy activo que tiene una muy buena relación con toda la dirigencia política vernácula y una cabal comprensión de su funcionamiento. Su desprecio hacia Donald Trump es conocido por quienes lo frecuentan y gozan de su confianza. 


Los objetivos principales de la administración 
Biden
 para recibir a Milei en Washington –en donde su cercanía con Trump preocupa–, fueron, en esencia, tres: el primero, conocerlo en persona y ver si el presidente electo seguía siendo el personaje irascible y rocambolesco que se vio en la campaña; el segundo, escuchar de su propia voz sus planes de gobierno y la forma en que piensa llevarlos a cabo; y el tercero, hacerle saber que el respeto de los derechos humanos, de las instituciones y de la pluralidad junto con el cuidado del medio ambiente son temas prioritarios en la agenda del presidente Biden. 


“La impresión que dejó Milei fue muy buena. Se vio a alguien desempeñándose no como candidato sino como el presidente electo de la Argentina” señalaba en el frío atardecer del martes una voz de la Casa Blanca que sabe toda la trama de ese encuentro histórico desde su génesis hasta el después. La duda que persiste está referida a cuán factible será la implementación de varias de las medidas sobre las que se explayó Milei. Causó impacto escucharlo hablar de su inamovible decisión de llevar adelante el ajuste del que habló a lo largo de toda la campaña. El plan inicial implica un recorte en los gastos, aún mayor al que piden EE.UU. y el FMI. 

Un punto que también es importante para el gobierno norteamericano es el nuevo tipo de relación que el presidente electo pretende mantener con China. Aclarado ya que no va a haber ruptura con el régimen de XI Jinping, la visión compartida acerca de la necesidad de poner un freno a la expansión de China en la región es algo muy apreciado en Washington. 

Así como la administración Biden ayudó al gobierno saliente, así lo hará también con el gobierno entrante. Por eso, el designado ministro de Economía, Luis Caputo, permaneció un día en la capital estadounidense con el fin de avanzar con las tratativas para un 
nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. Hay que recordar que los Estados Unidos ocupa el segundo cargo directivo del organismo internacional y, por otra parte, la presidencia del Banco Mundial. Por supuesto que no todo es una fiesta con alfombra roja. En Washington necesitan ver concretados los primeros pasos del plan de ajuste de Milei antes de aprobar cualquier desembolso de dinero para nuestro país. El paquete inicial apunta a moderar el gasto público eliminando subsidios a las tarifas, desenchufando la obra pública y recortando las jubilaciones de privilegio. 

Por supuesto, acompañado de una devaluación programada y una fuerte desregulación de diferentes sectores de la economía. “Si el Estado no interviene, se abren las puertas a la competencia” –sostienen. A mediados de semana, volvió a aparecer con fuerza el nombre de Federico Sturzenegger. El Presidente electo lo elogió en público y en privado. Lo quiere en su staff desde que le hizo llegar un sólido y kilométrico plan para eliminar de un plumazo más de 3 mil regulaciones entre leyes que se superponen y comunicaciones redundantes.



La forma en la que Luis Caputo se mueve, ha puesto en alerta a algunos dirigentes de La Libertad Avanza. Desde su llegada, se anotó la salida de Emilio Ocampo como hombre fuerte del Central –postergación de la dolarización incluida–, al tiempo que digita con asertividad la arquitectura para rodearse de sus amigos. Toda la saga de nombramientos ha sido el talón de Aquiles de los primeros pasos del gobierno electo. El caso de Carolina Píparo en Anses sirvió apenas como una muestra. El mismo destrato lo sufrieron otros dirigentes como el diputado Omar De Marchi, a quien le aseguraron que sería secretario de Educación bajo la estructura de Sandra Pettovello y al cabo de unos días no le atendieron más el teléfono. Falta de cintura política y de buenos modales. Algo similar ocurrió con el tridente de asesores económicos, encabezado por Carlos Rodríguez quien optó por tomar una prudente distancia ante tantos movimientos teñidos de amateurismo. 

En los últimos días reapareció la figura de Pancho Cabrera, exministro de Producción de Cambiemos. Luis Caputo quiere contar con hombres allegados a él en el área de Industria. 

La novedad le pega de lleno a Federico Ovejero, exvicepresidente de General Motors, quien trabajaba con su equipo dentro de ese ámbito del armado libertario. Es difícil de creer que todo este movimiento no tan subterráneo no cuenta con el visto bueno de Mauricio Macri. Sea como fuere, el futuro titular de la cartera económica continúa concentrando poder. 

Mientras tanto, se conoció una decisión vergonzosa del todavía presidente 
Alberto Fernández. A pesar de su intrascendencia todavía le queda capacidad de daño. Mediante el DNU 647 del 30 de noviembre, a sólo diez días del cambio de mandato, el Gobierno aumentó el Presupuesto 2023 en $ 1,87 billones. 

La justificación que aparece en los considerandos es irrisoria y muy poco creíble: “corresponde adecuar el Presupuesto vigente de diversas Jurisdicciones y Entidades del Sector Público Nacional, con el objeto de afrontar gastos impostergables para su normal funcionamiento”. La Navidad se adelantó y Fernández se calzó el gorro de Papá Noel antes de volver al llano. Esta actitud, contraria a la necesidad de ahorro y financiamiento que el Estado necesita, no peca sólo de carencia de lógica, es una ofensa directa a la voluntad popular que mediante su voto eligió terminar con el despilfarro en las cuentas públicas apostando por un modelo de conducción diametralmente opuesto al actual. 

La democracia ejercida con responsabilidad es un concepto que el kirchnerismo nunca quiso asimilar.



   

sábado, 10 de junio de 2023

La sonrisa del dragón… @dealgunamaneraok...

La sonrisa del dragón… 

Xi Jinping. Fotografía: CEDOC

El último viaje de Massa y su comitiva a China replantea el alineamiento internacional de la Argentina. Los acuerdos con Xi Jinping y el frío de EEUU. 

© Escrito por  Jaime Neilson, former editor of the Buenos Aires Herald (1979-1986), el sábado 10/06/2023 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Hace casi veinte años, el entonces presidente Néstor Kirchner anunció que China estaba por invertir tanta plata en el país que en adelante habría que colgar un retrato suyo al lado de aquel del Libertador José de San Martín en todos los despachos oficiales. Aunque el torrente de dinero que Néstor esperaba conseguir nunca se materializó, lo que presuntamente tenía en mente distaba de ser insensato.

Como muchos otros, el fundador de la dinastía K entendía que la expansión económica de China modificaría drásticamente el mapa geopolítico del mundo e intuía que a la Argentina le convendría vincularse cuanto antes con la eventual superpotencia de mañana, emulando así a San Martín que despejó el camino para que el país tuviera una relación estrecha y beneficiosa, que duraría más de un siglo, con el Imperio Británico.  Puede que Sergio Massa, con lo de “Argenchina” cuya aparición festejó, haya fantaseado con asegurarse un lugar igualmente destacado en el panteón nacional.

De resultar ciertas las previsiones de los convencidos de que el futuro se escribirá en chino mandarín, ni el gobierno actual ni sus sucesores inmediatos podrían darse el lujo de minimizar el significado del cambio así supuesto. Después de la Segunda Guerra Mundial, el presidente Juan Domingo Perón, cometió un error garrafal al oponerse frontalmente a la hegemonía patente de Estados Unidos que creía sería pasajera. Andando el tiempo, procuraría reconciliarse con el cada vez más imponente “Coloso del Norte”, pero ya era demasiado tarde. Desgraciadamente para el país, la resistencia inicial del general a reconocer que el orden mundial basado en el poder de Estados Unidos duraría por mucho tiempo, lo hizo consolidar el modelo socioeconómico que está desintegrándose ante nuestros ojos, con consecuencias terribles para la mayor parte de la población.

Sea como fuere, mientras que en 1946 era razonable suponer que países de cultura occidental continuarían desempeñando un papel rector en el mundo, puesto que tanto Estados Unidos como su principal rival, la Unión Soviética, se habían inspirado en ideas netamente europeas, la situación actual es muy diferente. Aunque la elite china ha adoptado una versión sui géneris del marxismo, su forma de pensar debe mucho a sus propias tradiciones, en especial a las confucianas, de suerte que para los demás es aún más difícil entender lo que los motiva de lo que era para los “kremlinólogos” que intentaban descifrar lo que ocurría en el seno del régimen soviético.

El cada vez más autocrático presidente chino Xi Jinping y quienes lo rodean son nacionalistas. Sienten orgullo por lo logrado a través de los milenios por la gran civilización china que, no lo olvidemos, en distintas épocas era por mucho la más próspera e intelectualmente más sofisticada del mundo. Desde su punto de vista, sería natural que China retomara su lugar en el ápice de un orden internacional jerárquico en que los demás pueblos ocuparían puestos más humildes.

Hasta hace poco, China disfrutaba de una relación mutuamente beneficiosa con Estados Unidos en que, a cambio de encargarse de la producción de bienes de consumo y de tal modo ayudar a reducir el costo de vida de los norteamericanos, aprovechaba las ventajas comerciales y tecnológicas que les brindaba el orden mundial regenteado por Washington. Sin embargo, al darse cuenta los norteamericanos de que, con su ayuda, China estaba erigiéndose en una superpotencia rival que se guiaría por valores que les son radicalmente ajenos, llegaron a la conclusión de que habían sido víctimas de una gran estafa. Con todo, si bien quisieran “desacoplarse” de China con la esperanza de frenar su desarrollo económico privándola de acceso al mercado norteamericano, no les será nada sencillo hacerlo sin poner fin a la globalización y de tal manera provocar una gravísima crisis económica mundial que a buen seguro los perjudicaría.

Frente a China, Joe Biden ha resultado ser aún más agresivo que Donald Trump. En Washington, los jefes militares están preparándose anímicamente para una eventual guerra en defensa de la independencia de Taiwán que, para Pekín, es sólo una provincia rebelde que tarde o temprano tendrá que ser reincorporada a la Madre Patria, una guerra que, de acuerdo común, sería una catástrofe aún mayor que la provocada por la invasión de Ucrania por el ejército de Vladimir Putin. Sin embargo, aun cuando los dos gigantes opten por seguir compitiendo de manera pacífica, ambos harán cuanto puedan por aumentar el poder económico, tecnológico y diplomático propio en desmedro de aquel de su contrincante, lo que ya ha comenzado a plantear problemas a los muchos países, entre ellos la Argentina, que quisieran sacar provecho de la “guerra fría” que se ha desatado.

Tanto Estados Unidos como China cuentan con ventajas y desventajas. El sistema político norteamericano a veces parece ser tan disfuncional como el argentino, mientras que la dictadura china tiene forzosamente que privilegiar los intereses de una elite que se cree sin más alternativa que la de tratar de controlar hasta los pensamientos del resto de la población, La legitimidad del régimen depende de un pacto informal según el cual su derecho a gobernar se basa en el éxito innegable de su estrategia económica, lo que entraña el riesgo de que una recesión, o las secuelas del colapso demográfico que ya está incidiendo en la vida del país, darían lugar a disturbios inmanejables.

Por ahora cuando menos, Estados Unidos está tecnológicamente más avanzado que China, pero Xi y quienes lo rodean confían en que el empleo sistemático de la Inteligencia Artificial le permitirá adelantarse. En este terreno, cuentan con la ayuda de “progresistas” norteamericanos que están resueltos a subordinar todo, comenzando con la calidad académica, a la “equidad” racial y sexual, una obsesión que ya está teniendo un impacto muy negativo en las facultades científicas de Harvard y otras universidades aún muy prestigiosas.

Si China tiene una carta de triunfo en la lucha por superar a Estados Unidos en la carrera tecnológica, es la voluntad de esforzarse, es decir, “la cultura de trabajo”, de los integrantes más talentosos de su población. Como acaba de recordarnos Máximo Kirchner que, para extrañeza de muchos, acompañó a Massa en su expedición a los dominios de Xi en busca de dinero fresco, “es admirable lo que hizo China” en el ámbito de la enseñanza. 

TRASTIENDA DE LAS HORAS MÁS DRAMÁTICAS DE SERGIO MASSA

No se equivocó el jefe de La Cámpora, pero olvidó señalar que el sistema educativo chino se destaca por su rigor extremo. A diferencia de lo que es habitual en la Argentina, el país del “ingreso irrestricto” y de la mentalidad facilista correspondiente, en China los jóvenes que quieren ir a una universidad tienen que superar el temible Gaokao, una prueba que figura entre las más exigentes y competitivas del mundo entero.

Para prepararse, es normal que, durante años, millones de adolescentes chinos, cuidadosamente vigilados por sus padres, estudien al menos diez horas todos los días. Si por algún motivo los docentes se declararan en huelga, serían linchados por sus vecinos o, si tuvieran suerte, enviados a un campo de reeducación en alguna región remota, ya que incluso los contrarios al régimen comunista comparten la fe más que milenaria de los chinos en la meritocracia. De más está decir que sería maravilloso que Máximo, impresionado por un sistema educativo que ha contribuido enormemente a la transformación sumamente rápida de China de un país paupérrimo en una gran potencia económica, ordenara a la gente de La Cámpora militar para que la Argentina lo adoptara, pero la posibilidad de que lo hiciera es virtualmente nula.

Según Massa y otros oficialistas, los chinos estarán dispuestos a ayudar financieramente a “Argenchina” con “swaps” ampliados, yuanes y así por el estilo sin pedirle nada a cambio. Dicen que no son como los técnicos pedantescos del Fondo Monetario Internacional que, por razones incomprensibles, quieren que el gobierno preste más atención a los números. Es una ilusión.  Si bien es cierto que en ocasiones el régimen chino aplica criterios que son más geopolíticos que económicos cuando le interesa relacionarse con países en apuros, nunca vacila en aprovechar su capacidad para presionar a los endeudados para que lo apoyen en el escenario mundial, además de obligarlos a hacer concesiones que son lesivas a la soberanía nacional.

Lejos de ser un acreedor blando, como uno de los integrantes principales del FMI, China ha adoptado posturas tan severas como las de Alemania y Japón que están entre los más reacios a continuar aportando al “plan llegar” de Massa por entender que aprobarlo sería contraproducente no sólo para la Argentina sino también para el sistema financiero mundial.

Si resulta que tengan razón quienes prevén que China desempeñe un papel internacional preponderante en los años que vienen, no manifestará mucha simpatía por países que parecen incapaces de mantenerse solventes. Los chinos no se sienten abrumados por “la culpa post-imperial” que aflige a los europeos y, hasta cierto punto, los norteamericanos. Tampoco se sentirán conmovidos por la pobreza extrema en otras partes del mundo; después de todo, tienen derecho a decir que, para superarlo, les bastaría con hacer lo que, a partir de 1979, ha hecho su propio gobierno. Se trataría de una propuesta que, claro está, no motivaría mucho entusiasmo en las filas de kirchnerismo.



    

sábado, 8 de abril de 2023

Claudicación kirchnerista… @dealgunamaneraok...

 Claudicación kirchnerista… 


Teatro de operaciones. Sergio Berni. Dibujo: Pablo Temes.  

El oficialismo se ha declarado incompetente en temas de vital importancia para la ciudadanía. 

© Publicado el sábado 8/04/2023 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El Estado abandonó sus obligaciones. El oficialismo parece haberse declarado incompetente en los temas que son de vital importancia para la ciudadanía: la seguridad o la lucha contra la inseguridad, el narcotráfico y la inflación. 

El plan vamos viendo y la locura imparable de una coalición quebrada desde su génesis nos trajeron hasta acá.

El lunes pasado en la protesta por el asesinato del chofer de colectivos Daniel Barrientos se cruzó un límite. Sus compañeros, trabajadores que todas los días ponen en juego sus vidas a bordo de alguna de sus unidades, no toleraron el show del ministro de Seguridad de la Provincia. Sergio Berni leyó mal la cancha y, aunque nada justifica la paliza que se llevó, se había dispuesto a actuar como siempre. Llegó hasta Lomas del Mirador, lugar de la protesta de los choferes de la línea 620 y descendió en helicóptero acompañado sólo por su custodio personal, sin avisarle a sus pares de la Ciudad de Buenos Aires. Ya lo había hecho en otras oportunidades disfrazado con uniforme de combate y empuñando armas largas. Nuestro Rambo del subdesarrollo avanzó con gesto adusto y aires altaneros como lo confirmaron los compañeros de Barrientos minutos después de los desmanes: “vino como siempre a prepotear y prometer cosas que nunca se cumplen, estamos hartos” –apuntó uno de los trabajadores. No había lugar para una nueva función del superministro.
 

El titular de la cartera de Transporte, el massista Jorge D’Onofrio, se salvó de las trompadas porque no lo reconocieron. El resto ya es historia conocida. El gobernador de la Provincia Axel Kicillof habló con la vicepresidenta en funciones por la escalada de los sucesos. Inmediatamente acordaron las nuevas líneas del relato; había que instalar que no se trató de un asalto al voleo y que algo raro había ocurrido. El gobernador llegó a decir que le habían cruzado un auto a la unidad conducida por Barrientos, algo que desmintieron los pasajeros en sede judicial.

Al poco tiempo el propio Berni instaló la nueva línea discursiva: “No sé si no nos tiraron un muerto, nada me cierra” –declaró a la prensa. Eso explica el cambio de opinión en su accionar. Primero sostuvo que no denunciaría a sus agresores, luego de la orden de sus superiores tuvo que volver sobre sus pasos y montar el segundo gran papelón de su paupérrima gestión. Envió efectivos policiales en un operativo comando para cazar a los choferes que descansaban junto a sus familias por la noche y que habían participado de la agresión. El tema estuvo a punto de escalar de nuevo si no fuera porque fueron liberados 24 horas después de ser apresados.
 

Alguien que le avise a Alberto Fernández que la única verdad es la realidad.   


Una reconocida fuente del peronismo bonaerense reflexionó sobre el clima que se vivió puertas adentro de la cúpula de los gobiernos nacional y provincial: “Se cruzó un límite. Esta vez el mensaje llegó. Ya no se trata de sortear este conflicto. Hay inquietud en muchos funcionarios por el desmadre en las calles. La mayoría siente que puede ser blanco de algún ataque similar. Por primera vez hubo temor y te diría que la detención de los agresores tuvo parte de relato, pero también tuvo la necesidad de bajar un mensaje a la población: no se puede tolerar que corran a trompadas a un funcionario”. Había que ponerse a salvo. La calle está perdida y la gente no da más. CFK está muy preocupada por la situación en la provincia de su preferido. Eso sí, no hubo autocrítica, ni un llamado de solidaridad para una familia que ha quedado destrozada. La empatía no forma parte de los funcionarios de este gobierno.

Al flagelo de la inseguridad se suma el de la inflación creciente. Los analistas privados calculan el índice de marzo al borde de los 7 puntos y proyectan la anual al 110%. Una tragedia que aviva el fuego sobre todo en el castigado Conurbano. Aunque sea difícil de creer, el Presidente regresó eufórico de los Estados Unidos luego de su reunión con Joe Biden. Sus deseos de presentarse a la reelección están más vivos que nunca. AF y sus colaboradores más cercanos han hecho toda clase de interpretaciones fantásticas de los supuestos gestos positivos del compañero Biden. Sergio Massa se ríe de forma sarcástica y CFK no para de masticar bronca. Wado de Pedro y el propio Máximo K se dieron por vencidos. “Alberto es un payaso, un caso perdido” –aseguraron desde el Patria.


Al superministro de Economía se le está acabando la paciencia. En su entorno dejaron trascender lo que siente: “mientras él labura y paga el costo político por la alta inflación Alberto, y sobre todo su entorno, se esconden y evalúan la realidad nacional como si fueran espectadores de una película de terror. Se olvidan que el de Sergio fue el último teléfono que les quedaba” –espetaron visiblemente molestos. Digan lo que digan, Alberto no se baja. Al menos por ahora.

El FMI no le soltará la mano a nuestro país por responsabilidad propia y el presidente norteamericano sabe que el colapso de Argentina no le conviene a nadie por sus consecuencias a nivel global.
Alguien que le avise a Fernández que la única verdad es la realidad.




   

lunes, 31 de octubre de 2022

Elecciones en Brasil. Biden llamó y felicitó a Lula da Silva mientras Bolsonaro permanece en silencio... @dealgunamaneraok...

 Elecciones en Brasi Biden llamó y felicitó a Lula da Silva mientras Bolsonaro permanece en silencio... 


Biden llamó y felicitó a Lula da Silva mientras Bolsonaro permanece en silencio. 

El mandatario felicitó al presidente electo de Brasil en una llamada telefónica el lunes, mientras EE.UU. avanza rápidamente para respaldar a la nueva administración en medio del silencio del actual líder del país. 

© Escrito por Akayla Gardner el lunes 31/10/2022 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


El mandatario Joe Biden felicitó al presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en una llamada telefónica el lunes, mientras EE.UU. avanza rápidamente para respaldar a la nueva administración en medio del silencio del actual líder del país, Jair Bolsonaro.

 

En la llamada, Biden elogió nuevamente a Brasil por realizar “elecciones libres, justas y creíbles”, dijo la Casa Blanca en un comunicado. Bolsonaro aún tiene que reconocer los resultados, luego de sugerir repetidamente antes de las elecciones que solo podría perder como resultado de un fraude.

Tras las elecciones en Brasil, Alberto Fernández fue el primer presidente en reunirse con Lula da Silva.

 

Lula, como se conoce al presidente electo, ganó por el margen de votos más estrecho en la historia reciente de Brasil, lo que plantea la posibilidad de impugnaciones judiciales.

Biden y Lula también hablaron sobre “combatir el cambio climático, salvaguardar la seguridad alimentaria, promover la inclusión y la democracia, y gestionar la migración regional”, según el comunicado.



domingo, 24 de julio de 2022

Lo que hay es la nada… @dealgunamaneraok...

 Lo que hay es la nada… 

Propaladora del odio II. Dibujo: Pablo Temes 

El Presidente desempolva recetas vetustas y la vice busca poner en agenda sus problemas con la Justicia. 

© Escrito por Nelson Castro el sábado 22/07/2022 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.


La supuesta calma cambiaria del viernes no existió. Lo que ocurrió es que prácticamente no hubo operaciones, porque no había un precio cierto, y nadie quería quedarse con un exceso de pesos en la mano”, aseguró un operador del mercado cambiario. Aun así el dólar volvió a avanzar.  

El Gobierno terminó con lo justo su semana más crítica desde que llegó al poder. Pero la crisis no ha mermado, muy por el contrario, las medidas anunciadas por la ministra de Economía, Silvina Batakis, no fueron suficientes. “¿Alguien cree seriamente que con un dólar diferenciado para turistas, la promesa de cerrar el ingreso de trabajadores al Estado y la especulación sobre un dólar-agro que seduzca a los tenedores de granos van a enderezar el rumbo de una crisis que en el fondo es política? –se preguntó un analista político, que apuntó directo hacia la falta de credibilidad del Gobierno.

Han pasado tres semanas desde la asunción de Batakis y lo que hay es la nada. La nada significa primeramente que no hay plata. Ese es un problema clave para cualquier gobierno y, mucho más, para un gobierno peronista. El populismo basa su accionar en la distribución de los dineros públicos. Hoy, ese dinero no está y es poco probable que lo haya en la dimensión que exige la crítica situación socioeconómica del país.   

Cristina se puso a gobernar 

Esa falta de dineros públicos complica, además, la gestión de los gobiernos provinciales y municipales. Por eso tanto los gobernadores como los intendentes –sobre todo del Conurbano Bonaerense– le vienen reclamando a la ministra esos fondos comprometidos que no les han llegado. Eso retrasa la dinámica de la obra pública de importancia para la propaganda política de la próxima campaña electoral. Por eso costó tanto hacer que los gobernadores asistieran a las reuniones, convocadas primero por Batakis y después por Alberto Fernández 

La intrascendencia del Presidente se consolida semana tras semana. Da pena verlo errando por distintas localidades, inaugurando obras mínimas –una rotonda, una sala de primeros auxilios, el asfalto de una cuadra, obras ya inauguradas– o haciendo anuncios de nula factibilidad.  

En ese mar de la nada por el que navega el Gobierno –en el que la ausencia de ideas es monumental–, se apagó la luz de esperanza que representaba la reunión bilateral con el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden quien, contagiado de covid-19, ha debido suspender su agenda por al menos una semana. “Esperábamos la foto de Alberto en la Casa Blanca para ganar un poco de oxígeno”, graficó una voz del oficialismo. En Washington hubo alivio por la suspensión de una reunión que, más allá de las palabras de circunstancias, para la Administración Biden no aportaba ni significaba nada. Más allá de que en algún momento esa bilateral se concrete, está claro que no forma parte de las prioridades del gobierno estadounidense.    

Quien estará en Washington en las próximas horas es la ministra Batakis. Va para pedir ayuda al Fondo Monetario Internacional. Es curioso este doble discurso del kirchnerismo pidiendo un salvavidas a los mismos que denigra en sus discursos públicos. La contradicción y la mentira son su esencia. 

Un gobierno sin rumbo 

Dentro del propio gabinete y algunos osados del Frente de Todos contra Todos piden a gritos que las cabezas del Ejecutivo den una señal de unidad. “Lo que más nos preocupa es que ya corrió tanta agua podrida debajo del puente que aunque se saquen una foto protocolar o de intercambio laboral, probablemente ya sea tarde. Nadie le cree a nadie y eso es muy difícil de revertir”, aseguró una voz de la Casa Rosada que se lamenta por las oportunidades perdidas. En ese ámbito decididamente tóxico las caras hablan por sí solas. Todo es desánimo. 

Grabois es un energúmeno. Hay dos palabras que no se pueden pronunciar en este contexto: sangre y saqueos. Si se prende la mecha ¿Quién la apaga?”, concluyó la misma fuente. 

Todos tienen la sensación de que ya es tarde, hasta soltaron el globo de ensayo para sondear la postura de la oposición ante un posible acuerdo que permita llegar de manera más holgada al 2023. Las  cabezas de la oposición lo rechazaron de plano públicamente. Un miembro encumbrado del Poder Legislativo fue más duro aún: “No hay paño para nada. No generan confianza y nos siguen agrediendo para después decir públicamente que necesitan ayuda. Si alguien de nuestro espacio se detiene a pensarlo seriamente, yo creo que JxC se rompe en mil pedazos”. Así de contundente y con una lógica respaldada por la realidad. Una realidad minada por la propia impericia e imprudencia sembrada por el Frente de Todos contra Todos 

Un fracaso de Cristina 

El Presidente desempolvó otra receta vetusta. Acusar al campo por no liquidar a tiempo los US$ 20 mil millones guardados en silobolsas. Aseguró que ya tiene detectados a los conspiradores y que actuará en consecuencia. Nadie espera nada al respecto. No le temen, no lo respetan y, aunque avancen de alguna manera para tomarse revancha del campo desde tiempos de la 125, la tragedia del Frente de Todos contra Todos será muy difícil de revertir. 

Como siempre, el silencio de Cristina Fernández de Kirchner, habla. La relación entre ella y AF es mala. Es un entripado que ya no tiene solución. Consciente de lo irresoluble de la crisis económica, busca poner en el centro de la escena política su delicada situación judicial. El “Operativo Victimización” va tomando forma ante la posibilidad cierta de una condena adversa, en algún momento del futuro. No es que le preocupe ir presa. Eso no ocurrirá, tal como no ocurrió con el presidente Carlos Menem.  

Tampoco será proscripta. Hace falta para ello una sentencia firme de la Corte Suprema que, en el caso de una condena, probablemente nunca llegará. Por lo tanto, lo que la ex presidenta en funciones intenta es desviar el foco de la atención pública de la catastrófica situación económica del presente.  

Por lo visto hasta ahora, los hechos indican que esto no viene dando los resultados esperados. Como se ve, las mentiras del kirchnerismo son cada vez menos efectivas.  

“Se puede engañar a algunos todo el tiempo; se puede engañar a todos algún tiempo; lo que no se puede es engañar a todos todo el tiempo” (Abraham Lincoln).




    

domingo, 27 de febrero de 2022

Alberto Fernández y Rusia... @dealgunamaneraok...

Ideología e impericia...


Plaza Roja (1985). Dibujo: Pablo Temes

El ataque ruso a Ucrania volvió a desnudar el combo ya habitual de errores del Gobierno.

© Escrito por Nelson Castro el sábado 26/02/2022 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.


Cada paso que da el Gobierno es peor que el anterior y sumerge a la Argentina en una situación de incomodidad autoinfligida por el presidente Alberto Fernández y la falta de pericia técnica de su equipo de gobierno tanto en el frente interno como de política internacional.

No se puede quedar bien con Dios y con el diablo endulzando sus oídos con discursos opuestos en un lapso de tiempo menor a 20 días. Ni siquiera hace falta recurrir a los archivos para poner en evidencia las contradicciones convertidas en papelones que están a la orden del día.

La invasión de Rusia a su vecina Ucrania dejó al primer mandatario preso de sus palabras y complicó la relación con los Estados Unidos, en medio de los intentos del ministro de Economía, Martín Guzmán, por cerrar un acuerdo con el FMI.

En política no está mal sentarse a dialogar con todos los líderes que tienen vínculos con el país; lo que no se puede hacer es salir a decir livianamente cualquier cosa. “¿Algún miembro del Frente de Todos va a cerrar la puerta de entrada que generosamente le abrió Alberto Fernández a Vladimir Putin?”, preguntó con sorna uno de los líderes de la oposición.

Escenario complejo. El pasado martes 22 de febrero, el Presidente de la Federación Rusa anunció que reconocía la independencia de las autoproclamadas repúblicas separatistas de Donetsk y Lugansk y envió tropas de “resguardo” a la zona. La situación en esa región es compleja. La mayoría de la población es rusa, hecho que dio pie a una conflictividad permanente. La relación entre ucranianos y rusos no es buena. De hecho, hay una norma que prohíbe el uso del idioma ruso.

Los conflictos deben encontrar en la negociación diplomática el cauce de la solución. Claramente, esa realidad de las dos regiones separatistas ha sido la excusa para el lanzamiento de la invasión. La dimensión del ataque demuestra que ése no es el principal problema ni el principal objetivo de Putin.

El autócrata ruso pretende instaurar en Ucrania un gobierno que le responda no sólo para alejar la posibilidad de cualquier acuerdo con la OTAN, sino también para tener a Ucrania bajo su puño con el argumento de que ello es clave para la seguridad nacional de Rusia.

El ejercicio de la memoria nos retrotrae al corazón mismo de la Guerra Fría. Con argumentos similares, cada uno de los bandos en pugna justificó la caída de gobiernos que no les resultaban afines.

Indulgencia oficial. El primer comunicado de la Cancillería argentina (más parecido a un formulario pro forma que a un texto elaborado con precisiones y fundamentos par expresar una condena de la invasión)habló de “situación en Ucrania” y omitió mencionar a Rusia.

La primera referencia a la invasión que hizo Alberto Fernández luego del tibio comunicado de Cancillería no fue mucho mejor. En un tuit publicado en su cuenta oficial en la tarde del 24 de febrero se puede leer: “Lamento profundamente la escalada bélica que conocemos a partir de la situación generada en Ucrania. El diálogo y respeto a la soberanía, la integridad territorial, la seguridad de los Estados y a los derechos humanos garantizan soluciones justas y duraderas a los conflictos”.

En pleno bombardeo, el Presidente habló de “escalada bélica” y, nuevamente al igual que Cancillería, de “situación generada en Ucrania”. Aún cuando el propio Putin ya había salido en cadena nacional a anunciar el ataque, fue cuidadosamente resguardado por el presidente argentino. ¡Bochornoso!

Fuentes del Gobierno aseguraban pasada la mitad de la semana que “Alberto y Cafiero tuvieron reuniones permanentes” y que “dado el equilibrio que se debía mantener en estos temas, había que ir con pie de plomo”. Un ex embajador que conoce al dedillo el paño aseguró: “No se trata de errores no forzados, el país sentó una posición y un alineamiento ideológico con Rusia que 24 horas más tarde no pudo sostener para no dañar aún más su vínculo con los Estados Unidos y complicar el acuerdo con el Fondo. Por eso Sergio Massa tuvo que salir enérgicamente a condenar el ataque y enviar señales positivas a Washington”.

La actitud de Massa tuvo un objetivo claro: ponerse a resguardo de los vaivenes y las inconsistencias del kirchnerismo en pos de mantener viva la llama de su proyecto futuro que –es preciso no olvidarlo– es alcanzar la Presidencia de la Nación.

Como siempre, el estrépito mayor lo ha generado el silencio de Cristina Fernández de Kirchner. ¿Hubiese permanecido en silencio si en lugar de la invasión a Ucrania ordenada por Putin hubiera habido una invasión dispuesta por Joe Biden a Cuba, Nicaragua o Venezuela, países cuyos gobiernos inquietan a los presidentes estadounidenses, sean demócratas o republicanos?

Lo que viene. Quita de subsidios y ajuste: la pelea que se pospone en el Congreso.

“Tal como están las cosas el ajuste lo pagará la gente. No hay ninguna garantía respecto al voto en el Congreso de los diputados del FdT. Por eso todo se retrasó”, explica una fuente parlamentaria que reconoce la grieta interna por el acuerdo con el FMI.

La sorpresa es que algunos aliados e integrantes de No tan Juntos por el Cambio  tampoco están tan seguros de votar a favor. “No se trata de salvarle o no salvarle las papas al Gobierno, es evidente que el ajuste llegará en los próximos meses y, con el actual contexto internacional, la suba de precios del petróleo, el trigo y el maíz, disparará la inflación aún más”, explicaron cerca de un legislador.

Se esperaba que el acuerdo ingresara por la mesa de entrada de la Cámara de Diputados el viernes. El jueves por la tarde, el presidente del cuerpo anunció que eso no ocurriría.

Desde varias usinas del kirchnerismo se confirmó esa filtración argumentando la real causa de la no entrada del acuerdo: el 25 de febrero es el aniversario del nacimiento de Néstor Kirchner.

“El problema del poder es cómo lograr un uso responsable de él sin caer en la irresponsabilidad y la indulgencia” (Robert Kennedy)