Un Milei feliz cerca de Trump y un peronismo en pie de guerra…
Hilos invisibles. Dibujo: Pablo Temes.
El contraste de un Presidente en su salsa en Davos
y la feroz interna justicialista marca el ritmo del enero de la política.
Milei salió a apoyar de inmediato la operación militar que culminó con
la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela. Ante el contexto que ofrece
América Latina, con Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil, Gustavo Petro en
Colombia, Claudia Sheinbaum en México, Gabriel Boric en Chile –todos de
orientación izquierdista–, Milei se ha erigido en un protagonista muy
importante para la política exterior estadounidense en la región. El salvataje
económico que llegó desde Washington después de la catastrófica derrota del
Gobierno del 6 de septiembre a manos de Axel Kicillof en los comicios de la
provincia de Buenos Aires fue una muestra de esa decisión de la Casa Blanca de
darle al presidente argentino todos los apoyos necesarios para que su gestión
prospere. Y la decisión de Trump de darle participación –sin el aporte de los
mil millones de dólares exigidos a los otros países– en el controvertido
Consejo de la Paz es otro gesto que muestra la fuerte conexión existente entre
los dos hoy mandatarios. En lo particular de este caso, hasta el orden marcó esa
afinidad y predilección: Milei fue el primero de los signatarios que firmaron
el acta de creación del organismo.
Hoy más que nunca SuscribiteAl respecto, es menester pasar la lupa por la integración de este
grandilocuente Consejo. Está allí Vladimir Putin, responsable de la invasión
rusa a Ucrania que fue el origen de una guerra que ya lleva casi cuatro años,
que se intensifica día a día y ha costado decenas de miles de vidas de civiles
y soldados, y causado daños que exigirán decenas de miles de millones de euros
para la reconstrucción. La participación del líder ruso es una contradicción
escandalosa. Por esto y por las amenazas sobre Groenlandia, salvo el caso de
Bulgaria, de Hungría y de Turquía –candidato a miembro de la Unión Europea no
aceptado por la falta de libertades políticas y las denuncias de violaciones a
los derechos humanos–, no hay países europeos en ese board. El resto incluye
varios países en los que la democracia y las libertades políticas brillan por
su ausencia.
Para cerrar el capítulo Davos, con Milei más moderado y con lenguaje más
apropiado, hubo un hecho no menor: el encuentro con foto incluida con Gianni
Infantino, en la que estuvo Karina Milei. Casualidad o no, pocas horas después
la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) hizo una presentación ante
la Justicia pidiendo que se investigue la emisión de facturas apócrifas
–truchas– por una cifra que alcanza los 375 millones de pesos. Esta es una
causa altamente delicada para Claudio Tapia y Pablo Toviggino, ya que la
evasión impositiva –que se agrega a una ya existente por presunta retención
ilegal y no pago de aportes previsionales, Ganancias e IVA por 19 mil millones
de pesos– está severamente penada, incluyendo la pena de prisión.
Mientras tanto, aquí se vive una cierta calma política a la espera de
que, finalizado enero, la rosca vuelva a entrar en acción. El escenario será el
Congreso y el debate girará en torno al proyecto de ley de reforma laboral. La
palabra debate no describe exactamente lo que ocurrirá. Negociaciones, tampoco.
Los mejores vocablos para definir mucho de lo que veremos son riña y transa.
En el peronismo, azotado por la feroz interna que no cesa entre Máximo
Kirchner –que en realidad es Cristina Fernández de Kirchner– y Axel Kicillof,
la preocupación es creciente. Vale la pena aquí hacer un pequeño alto: dónde
estaría Máximo si no fuera el hijo de CFK? ¿Habría llegado a ser el presidente
del Partido Justicialista bonaerense? ¿Sería diputado nacional? Llegará el día
en que el peronismo, necesitado por la fuerza de los hechos, deje de lado el
nepotismo que tanto daño le hizo y le hace al país y al mismo partido. Y de
esto no queda excluido el actual oficialismo, con las feroces peleas entre
Karina Milei y Santiago Caputo y compañía.
Volviendo a los próximos pasos de la cúpula kirchnerista, más la
desvaída conducción de la CGT y sectores de la izquierda, el objetivo es
bloquear la eventual aprobación del proyecto de reforma. No obstante, el
problema para ellos está en la pérdida de poder territorial, o sea, de
gobernadores. Eso ya se evidenció con lo sucedido con la votación parlamentaria
favorable a la Ley de Presupuesto 2026. Las provincias están necesitadas no
solo de los aportes provenientes del Estado nacional sino también de las
futuras posibles inversiones de empresas tanto nacionales como internacionales.
Y esto, con la legislación vigente, es y será difícil. Las intensas
negociaciones que viene llevando adelante Diego Santilli le permiten al
Gobierno ser optimista respecto a la aprobación de la ley. Dicho esto, hay que
subrayar siempre que la sola existencia de una nueva legislación no será
suficiente para crear nuevas fuentes de trabajo, sobre todo en las pequeñas y
medianas empresas. Sin reactivación económica, no hay posibilidad de crear
nuevas fuentes de trabajo.
Así como efectiva viene siendo la negociación política, también se
siguen evidenciando los problemas de gestión que hay en diversas áreas del
Gobierno. En la última semana fueron removidos de sus cargos cuatro
funcionarios: tres en el área de transporte y uno –el exfiscal Paul Starc– en
la Unidad de Información Financiera. El tema de transporte es de una
sensibilidad social enorme. El cesado secretario de Transporte, Luis Pierini,
venía siendo criticado por los problemas con Flybondi, por la falta de
implementación de las tareas de modernización del sistema ferroviario y por
denuncias de las empresas de colectivos contra La Nueva Metropol por presentar
rendiciones fraudulentas para acceder indebidamente a subsidios. En el Gobierno
se ufanan diciendo que la gestión marcha de maravillas. Estas renuncias
ocurridas en 24 horas están demostrando lo contrario. Fin.






