La vida es un tablero de ajedrez en donde los cuadros blancos son los días y los cuadros negros son las noches... Nosotros, somos las piezas que vamos de aquí para allá para caer al final en el cuadro de la nada... De Alguna Manera... Una Alternativa…
Es ya bien sabido que, si hay algo que a Javier Milei le encanta, es la
confrontación. Para ser más precisos, la riña. Esto tiene que ver no solo con
su personalidad, sino también con su “expertise” mediático, que forjó a lo
largo de sus años como panelista tanto de Intratables, en la época que lo
condujo Santiago del Moro, como de Animales sueltos, el programa que supo
conducir Alejandro Fantino, ambos en el canal América. Por lo tanto, quien
piense que con insultos, descalificaciones o bravuconadas lo va a intimidar o
amedrentar se equivoca de acá a Marte o el planeta que se elija.
Eso fue lo que se vio el domingo pasado durante la apertura de sesiones
ordinarias del Congreso. El peronismo y la izquierda creyeron que con sus
bravuconadas iban a amilanar a Milei. Y lo que pasó fue todo lo contrario: la
circunstancia le permitió usar su lengua filosa descargando sus
descalificaciones contra adversarios con los que se siente cómodo –muy cómodo–
ya que ofrecen flancos débiles por doquier y le regalan oportunidades
permanentemente para hacer política fácil y diferenciarse del pasado que estos
representan.
Milei se mueve
cómodo en la confrontación y aprovecha cada choque para reforzar su narrativa.
Dicho esto, de los varios adjetivos calificativos que podrían corresponderle
a lo sucedido en la Asamblea Legislativa del domingo pasado, el que mejor lo
define es bochornoso. Lamentable también aplica. Una oportunidad perdida para
exponer sus logros de manera seria, contextualizarlos y hacer foco en lo que
vendrá. No es su estilo y no lo va a cambiar salvo que la opinión pública le dé
la espalda, cosa que en el corto plazo tampoco parece posible. La oposición
–prácticamente inexistente– ha perdido la brújula hace rato. Milei lo sabe y lo
disfruta. Un capítulo aparte dentro de este “espectáculo” merece la relación
entre el Presidente y su vicepresidenta, Victoria Villarruel, con quien los
puentes están absolutamente dinamitados. Milei ya la acusa directamente de
traidora. La sorprendente historia de los vicepresidentes argentinos se repite
una vez más. Por si alguien no lo tenía claro, Villarruel ya hizo saber que de
ninguna manera va a renunciar. Tiene carácter y está decidida a aguantar en un
lugar que, lógicamente, le sigue dando protagonismo. La última pincelada con sello
propio fue su presencia en la Fiesta de la Vendimia –ayer sábado– a pocos días
de su pelea verbal con el ministro de Defensa, Luis Petri, que, como buen
mendocino, se sabía que estaría allí.
Pero el clima de pelea interna del Gobierno no se limita a la mala
relación entre Milei y Villarruel. La disputa a matar o morir entre Karina
Milei y Santiago Caputo tampoco se detiene. Esta semana el foco del
enfrentamiento fue el Ministerio de Justicia. Las tantas veces anunciada salida
de Mariano Cúneo Libarona fue el origen de este nuevo capítulo. Caputo aspiraba
a colocar en ese puesto clave al viceministro Sebastián Amerio que, dicho sea
de paso, venía trabajando desde hace tiempo para ser el sucesor. Todos conocían
sus intenciones y sus aspiraciones políticas. “Se calzó el traje antes de
tiempo” –dicen con ironía sus detractores en el ámbito de la Justicia–. El
premio consuelo resultó ser su desembarco en la Procuración del Tesoro. En la
entrevista que Cúneo Libarona le dio a Marcelo Bonelli por Radio Mitre el día
de su renuncia fue lapidario con Amerio. No quedaron dudas, pues, de que el
designado sería producto de la decisión de Karina Milei. Y no solo del
ministro, sino también de su vice. Juan Bautista Mahiques fue clarísimo en su
mensaje en la red social X –cuando le agradeció taxativamente a la hermana del
Presidente, quien, además, nombró al número dos de la cartera, Santiago Viola–.
El nivel de enfrentamiento es tan profundo y, a la vez, absurdo, que en la
transmisión oficial que se hizo de la Asamblea Legislativa, a Caputo –el
asesor– no se lo mostró. Esa orden se extendió a Daniel Parisini –el Gordo
Dan–, uno de los militantes más ruidosos de la rama celestial de La Libertad
Avanza.
El nivel de
internismo es tan duro que la transmisión oficial de la apertura de sesiones no
mostró al superasesor.
Es preciso mencionar que, en momentos de enfrentamiento del Gobierno con
la cúpula de la AFA y con investigaciones judiciales en curso, la designación
de Mahiques despertó toda clase de suspicacias por los supuestos vínculos de
“la familia judicial” con los investigados. Daniel Vítolo, ahora extitular de
la IGJ, fue uno de los primeros –junto a los titulares de otros organismos– en
ser eyectado de su puesto. Vítolo había solicitado veedores para seguir de
cerca la escandalosa situación del organismo rector del fútbol con Tapia y
Toviggino a la cabeza. Para ser justos, el flamante ministro aseguró en
declaraciones a LN+ que sostendrá ese pedido, lo cierto es que casi nadie quedó
conforme. El Presidente habló de “la moral como política de Estado”, el
electorado espera que la tan mentada lucha contra la casta no sea selectiva. Un
giro empírico en su lucha contra la corrupción en el fútbol sería
injustificable y una desilusión para todos los que creyeron en su palabra.
Milei ya está en Miami para la reunión organizada por Trump para sus
aliados en la región. La guerra en Medio Oriente abre nuevos interrogantes
respecto a su impacto en la economía mundial. Un conflicto bélico nunca es
bueno para nadie. El líder libertario no debería envalentonarse por estar del
lado de las principales potencias. El rol de la Argentina en un conflicto que
le es ajeno es absolutamente secundario y nadie debería confundirse al
respecto. El poder nubla la mente y rodearse de los líderes más poderosos del
mundo requiere de una templanza y una conexión con la realidad muy fina para no
terminar dando pasos en falso.
Negociaciones - Era de contradicciones en el seno del poder de LLA…
No
creo en las Karinas, pero que las hay, las hay. Dibujo: Pablo Temes.
La irrupción de Adorni y Santilli en un rol negociador no termina de hacer más
fluido el diálogo con otros sectores.
Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 23/11/25 y publicado por el
Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.
Son días de negociaciones políticas febriles. Es una dinámica poco vista
a lo largo de los dos primeros años del gobierno de La Libertad Avanza. “Es
distinto de lo que pasaba cuando hablábamos con Francos”, señalaba esta semana
uno de los representantes provinciales que participan de esta ronda de conversaciones.
En verdad, el problema no era el exjefe de Gabinete; el problema era Javier
Milei.
Era él quien no cumplía con lo que se prometía en esos encuentros. Esa
actitud del Presidente parece haber cambiado después del 26 de octubre. Es que
el triunfo electoral lo dio no solo la reconfirmación de su poder sino también
la comprensión de que el camino de la confrontación puede servir para ganar una
elección, pero no para gobernar. No ha sido menor para arribar a esa conclusión
la posición del gobierno de los Estados Unidos, cuyo apoyo fue clave para
generar el marco de estabilidad económica que hizo posible superar un estado de
zozobra que estaba poniendo en riesgo tanto la economía como la gobernabilidad.
“Al Presidente no le quedaban muchas opciones: o cambiaba y abría la cancha o
la gestión se le iba a hacer cuesta arriba, aun con el buen resultado
electoral”, sentenció un allegado a un gobernador del Norte.
El rol de Guillermo Francos ha pasado ahora a ser desempeñado por el
ministro del Interior, Diego Santilli. Por ahora, Manuel Adorni acompaña.
Santilli, formado en el peronismo, tiene el know how que exige su cargo.
Siempre ha sido un hombre hábil, con soltura política y capacidad de
negociación. Los que conocen las internas del Gobierno señalan que esa
capacidad de dialogar y de entender el quid de la negociación política está
inquietando al ministro de Economía, Luis Caputo. Los gobernadores piden plata
a cambio de apoyar las reformas que pretende implementar Milei. Es lo que hacen
siempre, gobierne quien gobernare. Esa metodología disgusta profundamente a
Caputo quien, en estas horas, salió fuerte en las redes a desmentir un artículo
publicado en The Wall Street Journal en el que se informaba que la asistencia a
la Argentina por parte de los bancos estadounidenses rondaría los 5 mil
millones de dólares y no los 20 mil millones que se habían anunciado. “Nunca
hablamos con los bancos de un rescate de 20 mil millones. Es una operación más,
con la sola intención de generar confusión”, escribió. Ante tal manifestación,
fue imposible no recordar que, hace tan solo un mes, el ministro dijo en LN+
que había “un swap de 20 mil millones. Y estamos trabajando en otra facilidad
por otros 20 mil millones, y ya lo dijo el secretario del Tesoro” (sic). Caputo
se siente con el poder suficiente como para aspirar a que toda negociación
política esté lejos de incomodar o poner en riesgo sus objetivos. Es lógico,
luego de tantos elogios derramados por el primer mandatario.
Es decisiva la
floja imagen del primogénito de los Kirchner en sus apariciones.
En medio de esta circunstancia, las internas dentro del oficialismo
están lejos de haber cesado. Karina Milei avanza mientras Santiago Caputo
retrocede. La hermana del Presidente está empeñada en moverse intensamente en
lo que es su objetivo: la conformación del partido a nivel nacional. La
prioridad absoluta es la elección presidencial de 2027. El Jefe necesita seguir
acumulando poder a nivel federal para contar con apoyo local en cada una de las
provincias. Hay quienes dicen que aprendió la lección y que ya no busca
confrontar en aquellos territorios donde le resultaría más fácil apoyarse en
aliados circunstanciales. Solo el tiempo se encargará de mostrar si este cambio
de actitud es realmente cierto. “Karina aprendió muy rápido a construir y
manejar el poder. Lo ejerce de forma bastante brutal y siempre se ha sentido
más cómoda sin ceder un centímetro de terreno. Difícil que eso cambie”, aseguró
un opositor moderado que tuvo que padecerla en carne propia.
La ventaja crucial con que cuenta el oficialismo a la hora de afianzar
su poder es que tiene enfrente a un peronismo desmembrado e incapaz de
encontrar una figura detrás de la cual encolumnarse. Axel Kicillof no termina
de convencer y, a estas alturas, se parece más a una figura de transición que a
una oportunidad de peso con chances reales de competir en 2027. Los problemas
que atraviesa la Provincia y la necesidad de conseguir financiamiento para
hacer frente a sus propios vencimientos desnudaron las internas que condicionan
al gobernador; en primer lugar asediado por La Cámpora. El mandatario
provincial no hace caso a los incrédulos y sigue adelante con su juego de
confrontación directa con Milei. La interna entre los Kirchner y el ex mimado
de la señora condenada sigue teniendo de rehén al peronismo bonaerense. “No
podemos continuar viviendo del pasado; hasta que no nos saquemos de encima el
relato de los tiempos grandiosos de Cristina, el partido no terminará de salir
del pantano y no tendremos la oportunidad de ser competitivos ni ahora ni en el
27”, graficó uno de los intendentes que le sirven de soporte al gobernador. El
territorio sigue siendo la apuesta más fuerte de Kicillof, dispuesto a enterrar
a su otrora jefa política. La intrascendencia de Máximo Kirchner al frente del
PJ local condiciona sus posibilidades en las próximas elecciones por el control
del partido. La paciencia se terminó y la floja imagen del primogénito de los
Kirchner en sus últimas apariciones públicas fue decisiva.
Hace solo algunos meses, La Libertad Avanza no imaginaba el cierre de
año auspicioso que tendrá. Una oportunidad única que el presidente Milei no
debería dejar pasar.
No hubo tregua para Guillermo
Francos. El protagonismo que Javier Milei le dio en la noche triunfal del
domingo no fue más que el reconocimiento postrero que se le da a alguien en el
medio de una despedida. Los que conocían al dedillo el devenir de las relaciones
entre uno y otro marcaban con tono asertivo que ese lazo estaba roto.
Recuérdese que el ahora exjefe de Gabinete se había quejado por las
desautorizaciones verbales y fácticas a las que lo venía sometiendo Santiago
Caputo y hasta había reclamado públicamente –aunque sin nombrarlo– por la falta
de responsabilidad que implica no estampar la firma en los actos de gobierno.
Seguramente, al hacerlo, debió haber tenido la esperanza de que Javier Milei lo
respaldara y acabara con esa situación. Pero nada de eso ocurrió. Fue una
esperanza vana. Desde el lunes mismo las versiones alrededor de su salida del
gabinete rodaron sin cesar en una especie de continuado. Esas versiones
incluían los nombres posibles de sus sucesores. El nombre que más sonaba era el
de Santiago Caputo. Sin embargo, algunas de esas murmuraciones de pasillo daban
el nombre de Manuel Adorni como el del posible sucesor. A quienes sostuvieron
esa posibilidad les cabe el reconocimiento de un acierto.
Es el mismo acierto que tuvieron los que, hace muchos meses, anticiparon
que Adorni no asumiría su banca en la Legislatura porteña. Finalmente,
entonces, la candidatura del ahora ex vocero fue testimonial.
La interna del Gobierno le fue mostrando a Francos que sus días en el
gabinete estaban contados. En su última entrevista con Eduardo Feinmann dijo
con toda claridad que no se veía en ningún otro cargo que no fuese el de jefe
de Gabinete. Jugó su pleno en un mensaje claro para el Presidente, para su
hermana Karina y para el propio asesor estrella. Durante esas horas, también,
buscó tener un diálogo directo con Milei, intento que no prosperó. Mientras
tanto seguía estando en el centro de las especulaciones y, ante cada micrófono
se veía obligado a tener que responder –una y otra vez– que nada sabía de su
futuro. Ese hartazgo hizo eclosión el viernes por la tarde, cuando, finalmente,
tuvo lugar la conversación final con el jefe de Estado. A los que conocían las
internas en el entorno del Poder Ejecutivo, la noticia de la renuncia de
Francos no los sorprendió. Tal vez sí los sorprendió el momento, al igual que
su texto de renuncia. “Ante los persistentes trascendidos sobre modificaciones
en el Gabinete Nacional, me dirijo a Usted con el objeto de presentarle mi
renuncia al cargo de jefe de Gabinete de Ministros, para que pueda afrontar sin
condicionamientos la etapa de gobierno que se inicia luego de las elecciones
nacionales del pasado 26 de octubre”. Hay una entrelínea de reproche
indisimulable al Presidente que, ante esos “persistentes trascendidos” no hubo
por su parte –ni de su entorno– ningún movimiento para desmentirlos. Tampoco
hubo ninguna acción para frenar la salida de Francos.
En el medio de todas estas tribulaciones, el desafío del Gobierno es
uno: llevar adelante las transformaciones que la Argentina necesita para
modernizar su legislación laboral y modificar su estructura impositiva en pos
de crear las condiciones que permitan generar crecimiento y desarrollo para que
haya más y mejores fuentes de trabajo genuino, bien remunerado y en blanco.
Junto con ello está la necesidad de un Estado moderno que cumpla con su rol de
brindar educación, salud, seguridad, justicia y defensa. Esto exige consensos.
Es lo que desde todos los sectores de una sociedad que está harta de
enfrentamientos estériles le reclaman a Javier Milei. ¿Lo comprenderá? ¿Lo
comprenderá su hermana Karina? ¿Lo entenderá Santiago Caputo? En este contexto
la salida de Francos está muy cerca de ser un gol en contra. Su cintura
política y su capacidad para tender puentes en medio de los ataques de furia de
Milei contra sus aliados y sus rivales han sido únicas dentro del equipo
violeta. ¿Acaso Milei tuvo que sacrificar una de sus piezas más valiosas para
zanjar las terribles internas en el seno del poder entre su hermana y el joven
Caputo? Es probable. Lo seguro es que los tiempos se aceleraron y lo que
parecía que tendría lugar luego del recambio legislativo estalló de repente.
Varios ministros dejaron trascender que el aire en la cima del poder era
irrespirable. Rápido de reflejos, el Presidente optó por intentar equilibrar el
poder puertas adentro del triángulo de hierro. Al dejar ir a Francos, le allanó
el camino a Caputo. Al mismo tiempo, hay que tener en cuenta que Adorni es,
junto a los Menem, uno de los mimados de la hermana Karina; con su
nombramiento, se aseguró el control de la Jefatura de Gabinete para que no
caiga en manos de su rival político interno. Volviendo al futuro del joven
maravilla, aún no se conoce cuál será su nuevo rol pero ha trascendido que
quedaría al frente de una supercartera que podría absorber interior, con
amplias funciones de interlocutor político con los gobernadores, algo para lo
que Manuel Adorni no parece tan habituado. “Ganó Karina” –aseguró una voz al
tanto de esas luchas de poder–. Nadie puede asegurar que en la convivencia
interna vuelva a reinar la concordia; lo único cierto es que el triunfo
arrasador del Gobierno en las urnas le dio el poder suficiente para hundir aún
más al peronismo en su crisis y le dio la oportunidad de poder avanzar con las reformas
antes mencionadas para que el país arranque de una vez y para siempre. La
contracara es que se acabaron las excusas, el momento de despegar es ahora o no
lo será por un largo tiempo más.
Nunca
se vio algo igual. La dimensión de la ayuda del gobierno de los Estados Unidos
a la Argentina no tiene parangón en la historia de las
relaciones entre los dos países. Es producto no sólo de la afinidad
ideológica entre sus dos presidentes sino también del afecto personal que Donald Trump siente por Javier Milei. Ese afecto nació en aquella visita que en
mayo de 2024 Milei le hizo a Trump cuando sus chances de ganar la elección
parecían un imposible.
Trump –en su apogeo, tras su paso relámpago y fulgurante por Medio Oriente como hacedor de la ansiada paz en esa
convulsionada región – decidió mantener en su agenda la reunión con el
presidente argentino a pesar de las opiniones de algunos de sus asesores que le
sugirieron cancelarla. El traspié generado por la respuesta de Trump ante la
pregunta de Nieves Zuberbühler, enviada
especial de TN y Canal 13, desnudó la falta de
preparación de la reunión por parte del gobierno argentino.
La euforia con que se vivió en el oficialismo todo el apoyo recibido
desde la Casa Blanca se fue desvaneciendo con el correr de los
días. Esa primera reacción de optimismo desbordante no se tradujo a los
llamados mercados. El dólar cerró la semana con tendencia
alcista a pesar de los muchos billetes inyectados a la plaza
por los bancos que están actuando como ejecutores de esta decisión del Tesoro
de los Estados Unidos. Esto es producto de algo denominado incertidumbre. Esa
incertidumbre es provocada no sólo por el difícil escenario electoral que debe
enfrentar el oficialismo sino también por sus muchos problemas internos y de
gestión. “Cuando la confianza no termina de afianzarse ocurren estas cosas. El
problema de fondo sigue siendo político” –aseguró un economista que supo ser
cercano a La Libertad Avanza.
Una de las tantas disputas internas es la que vienen sosteniendo el jefe
de Gabinete, Guillermo Francos, y Santiago Caputo.
Hoy por hoy, nadie sabe cómo pude terminar eso. Lo que sí se sabe es que la
tensión entre ellos crece día tras día. En la entrevista que le concedió
a Esteban Trebucq, el Presidente – a quien se lo vio
tenso y enojado– reconoció que después de las elecciones habrá un cargo para el
asesor estrella que, hay que señalar, tuvo mucha injerencia a
través de sus contactos clave en la administración Trump para destrabar la
instrumentación de los acuerdos de ayuda, en una negociación que tuvo ribetes
muy intensos por la urgencia que el Gobierno tenía de frenar –sí o sí– la
escalada del dólar. Una corrida previa a las elecciones hubiera herido
gravemente la performance del oficialismo.
Lo que es claro que la seguidilla de contrarios sucesos que le vienen
ocurriendo al Gobierno –el caso Spagnuolo, el caso Espert, la reversión de los
vetos presidenciales por parte del Congreso– han fortalecido a Caputo quien, a
su manera, bregó siempre por generar canales de diálogo y cooperación entre el
oficialismo y sectores de la oposición que le son afines. Precisamente, la
implementación de esos acuerdos representa otro factor de incerteza. Evidencia
acabada de ello fue el intercambio de mensajes sucedidos el jueves entre
Mauricio Macri y el asesor. El expresidente señaló que “la gente necesita dejar
atrás rápidamente el estancamiento y pasar de la estabilidad al crecimiento”,
para después agregar que se necesitará que “después del 26 el Gobierno
convoque al diálogo, con humildad y honestidad” y “que acepte
eventualmente una oposición constructiva que traerá propuestas desde cada
rincón del país para realizar las reformas necesarias que nos harán cambiar”.
La contestación de Santiago Caputo no se hizo esperar: “Esto que dijo Macri lo venimos planteando hace un año y medio, no
es el oráculo; estamos de acuerdo, pero los cambios y las reformas
las lidera Milei”. El mensaje fue claro: todos de acuerdo, pero lo que plantea
el ex presidente ya lo había propuesto el oficialismo y que quede claro que,
más allá de cualquier acuerdo, el que manda es Milei, nada de compartir cartel
o poder con otro u otros.
En la vereda de enfrente el peronismo luce cada vez más desvaído y
anacrónico. El 17 de octubre encontró a sus dirigentes separados, como tantas
otras veces. Otra muestra de esto fue la escuálida concurrencia que alteró la
tranquilidad del vecindario de Monserrat adyacente a la prisión de San José
1111, en donde Cristina Fernández de Kirchner intentó
investirse con ropajes de heroína, algo que claramente no es. Las diferencias
de la expresidenta con Axel Kicillof se
agrandan día a día. En estas horas, las confesiones del ex general
venezolano Hugo Armando Carvajal, quien fue
jefe de contrainteligencia de los gobiernos de Hugo
Chávez y de Nicolás Maduro, indicando que hubo dinero que a través
de Pdvsa el régimen bolivariano destinó para apoyar las campañas electorales
del kirchnerismo, reflota toda la trama de corrupción implementada para
permanecer en el poder indefinidamente. Un pecado que nadie que se considere
democrático debería olvidar.
La campaña del peronismo/kirchnerismo se vio sostenida únicamente por
los errores antes mencionados de los libertarios. Los candidatos del PJ se limitaron a poner el piloto automático,
no hacer nada para no cometer errores y repetir como loros algún que otro eslogan
de campaña. Nada nuevo para ofrecer a un electorado
desorientado y cada vez más desilusionado de la clase política que lo conmina a
vivir peor y con menores perspectivas de crecimiento.
Gustavo Vera: “No se puede combatir el narco sin investigar el financiamiento
de campañas electorales”...
Gustavo Vera. Fotografía YouTube
“Cuando la propia ley es una invitación a delinquir o a financiarse con
dinero negro, esto genera mafiosidad; esa atmósfera que se crea entre mafia y
Estado, concretamente cuando no hay controles cruzados”, explicó el activista
social y titular de la Fundación La Alameda.
Para el activista social y titular de la Fundación La Alameda, Gustavo Vera, el vínculo entre política y crimen organizado es más profundo
de lo que muchos imaginan: “Cuando la propia ley es una invitación a delinquir
o a financiarse con dinero negro, esto genera mafiosidad; esa atmósfera que se
crea entre mafia y Estado, concretamente cuando no hay controles cruzados”.
Vera advirtió que, mientras se permite el ingreso de dinero clandestino a la
política, resulta prácticamente imposible implementar políticas serias de
prevención del narcotráfico y de contención en los barrios más vulnerables.
“Nuestro presidente ha desmantelado todas las políticas públicas de lucha
contra la trata, todas las que tenían que ver con acompañamiento terapéutico,
las que tenían que ver con acompañamiento patrocinio jurídico gratuito, las que
tenían que ver con acompañamiento de ayuda económica, con este capacitación y
reacción laboral, lo que era el fondo de reparación de víctima, ha destruido
todas las políticas de trata”, señaló en Modo
Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Gustavo Vera docente político y
activista social. Fue legislador de la Ciudad de Buenos Aires entre 2013 y
2017. Entre 2020 y 2024 fue director del Comité Ejecutivo de Lucha contra la
Trata y Explotación de Personas bajo la gestión de Alberto Fernández. Es el
titular y fundador de la Fundación La Alameda, que lucha contra la trata de
personas, el trabajo esclavo, la explotación infantil, el narcotráfico y el
lavado de dinero.
Gustavo
me contaba recién que en el interior es bastante común que chicas aparezcan
durante todo el fin de semana en fiestas que organizan personas que les pagan
dinero, que luego vuelven un poco mareadas a sus casas con dinero. Y que,
simplemente, en este caso es algo que sucede muy habitualmente.
Acá es como que hay tres factores que se están combinando.
Por un lado, el crecimiento de la pobreza, la vulnerabilidad,
la falta de horizonte laboral para la juventud y
particularmente para las mujeres. En segundo lugar, la mutación del
crimen organizado al ámbito virtual, que permite un contacto fluido con
sectores vulnerables de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Y, por otro lado,
el crecimiento del narcomenudeo como microestados en la
periferia de los municipios, a consecuencia del derrumbe de las alternativas de
contención, por decir algún modo: clubes sociales,
comedores, merenderos. Más allá de que algunos tuvieran prácticas
clientelares o no, ahí había cierta contención organizada, que ahora
prácticamente ha sido desmantelada. Esto lo estamos constatando en todos los
municipios, sobre todo del interior; de alguna manera, es un estado que "se
retira”, y el narcomenudeo da pasos agigantados.
Narcomenudeo que no es más que un pequeño brazo del gran narco, que ya
está instalado fuertemente en nuestro país y hace que Argentina, hace muchos
años, sea uno de los principales exportadores de estupefacientes: el principal
de Sudamérica y uno de los principales de Latinoamérica. Esto, según datos de
Naciones Unidas y organismos multilaterales.
Gustavo, me decías también que ni siquiera está legislado, por ejemplo,
otras formas de trata que produce la virtualidad, donde adolescentes que quedan
endeudados por juegos virtuales luego terminan vendiendo sus imágenes a grupos
de pedófilos y eso ni siquiera está legislado. La explotación sexual virtual a
distancia tampoco está legislada.
Sí, hay fallos que empezaron a producirse en el fuero federal, algunos
que están sentando jurisprudencia; hay uno en Capital, particularmente. Pero
esto todavía no está legislado. Tampoco está legislada la surrogación
de vientre; tampoco está legislada la tipificación de la compra y venta de bebés,
niños, niñas y adolescentes. Tenemos una sanción de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos desde el año 2012: uno de los pocos países de América
Latina que no tiene tipificado el delito de compra y venta de pibes, que
obviamente puede ser para adopción ilegal, pedofilia, pediatría o cualquier
cosa. Sesenta proyectos pasaron por el Congreso, que durmieron el sueño
de los justos. Esto indica que evidentemente hay presiones muy
fuertes por el negocio clandestino de las adopciones ilegales y,
además, ahora se le suman otros negocios un poco más macabros.
Y en el caso especial de este triple crimen, y nuevamente apoyando tu
experiencia y conocimiento, ¿qué conjetura tenés?
Nosotros aportamos al Ministerio de Seguridad porque, en el barrio donde
vivían las tres chicas, como en Flores, se sabía que había un vínculo entre
algunas de estas chicas y esta banda que regentea en Flores. Flores la conozco
bien, porque, como sabrás, en el pasado hicimos mapas del delito junto con los
vecinos; hicimos Anuncias Flores, Floresta, en Liniers, en Recoleta, un montón
de barrios donde armábamos mapas del delito, hacíamos movilizaciones y
llevábamos los casos a la justicia. También, en el barrio de Ciudad Evita, de
La Tablada, teníamos información de que se corría el rumor de que una de estas
chicas o alguna llegada de estas chicas había robado algo de alguno de los
capos narcos que andaban por la zona. Y de alguna manera, se esperaba una especie
de vendeta.
Yo esto lo avisé, obviamente, oportunamente, inmediatamente al
Ministerio de Seguridad, que lo tomó; a ellos también les llegaba la misma
versión porque en el barrio se hablaba del tema. Ellas no eran conscientes;
todo el barrio hablaba de que se esperaba una vendeta y ellas no se imaginaban que iban a
ser víctimas de esa vendeta. A veces se confunde la virtualidad con
la realidad; ahí es uno de los problemas que tienen hoy los jóvenes y los
niños, niñas y adolescentes. El mundo real y el mundo virtual se
parecen, pero no son iguales.
Más allá de esto, ha ocurrido un crimen atroz. Se sabía que podía haber
una vendeta. Yo no lo supe una semana antes; lo supe el lunes, cuando me puse a
averiguar a partir de la información de la desaparición; las fiscalías
ordinarias suelen tener cierta lentitud los fines de semana. Eso es un
problema grave, ya no es tanto responsabilidad de la policía de la provincia,
respecto al tema de las 24-48 horas, que no deberían existir. Las 24-48 horas
son clave, son el horario central donde hay que buscar, y si hay desaparición
de un menor, eso implica sistema de búsqueda de personas, alerta Sofía,
línea 145, intervención de Protex.
Bueno, todo esto lamentablemente se hizo a destiempo. Después,
cuando el fiscal dio instrucciones, se actuó rápidamente, pero hay un tema de
encuadramiento: esto es un delito federal. Estamos hablando de la desaparición
de una menor bajo engaño, que además será explotada sexualmente, donde está
implicado el narcotráfico; por eso
tendría que intervenir la Justicia Federal. El mismo día de la denuncia
tendría que haberse activado la alerta Sofía. Pero, bueno, ahora ya
estamos con este hecho.
¿Qué marca este hecho? Podría haber ocurrido tanto en la provincia de
Buenos Aires como en Córdoba, como en Capital, como en Rosario. No es un hecho
específico de una jurisdicción determinada; tiene que ver con la penetración
masiva del narcomenudeo en la periferia de los barrios. Además, cuando presidí
la Comisión Especial de Trata en la Legislatura porteña, presentamos un
laboratorio de cocaína en la 1 11 14, un informe muy extenso publicado incluso
en Perfil y otros medios, donde informábamos cómo operaban todas las
ramificaciones de la banda de Marcos Estrada, obviamente de la cual después
surgieron varias aristas.
Ahora, esas bandas no son “banditas”; son desprendimientos de un gran
narcos, están íntimamente ligadas. Tratar de separar el narcomenudeo
del narcotráfico en la investigación judicial solo descuartiza la investigación
que tiene que ser integral, como lo es el crimen organizado. Y tenemos que
tener soluciones integrales, que no solo tengan que ver con la persecución
penal, sino también con oportunidades laborales y, de alguna manera, con la
creación de comunidad organizada de contención en cada barrio. Esto es lo que
tenemos que encarar con la mayor seriedad posible.
Ahora, es difícil encararlo cuando tenés un sistema de
financiamiento de la política oficial legal que es una mentira, es una
hipocresía. Nadie te lo va a decir, porque el que lo dice queda fuera
de toda lista. Pero bueno, nosotros teníamos un sistema muy sano: los partidos
políticos, cuando cae la dictadura, adoptan el sistema francés, puramente
estatal, con lo básico para intervenir en elecciones. Nuestras elecciones
fueron 83, 85, 87, 89, 91; nos hicieron bajo ese sistema y no tuvimos una sola
denuncia de corrupción vinculada a campañas electorales, porque era todo
financiamiento estatal.
En 1991-1992, en la época de Menem, deciden privatizar o
semiprivatizar el sistema de financiamiento de campañas; hacen un sistema
mixto, donde una parte es estatal y otra privada. En realidad, cualquier
partido va a reconocer que lo que da el Estado alcanza solo para una semana, y
el tope de recaudación privada alcanza para dos semanas. Nadie te va a decir,
salvo el Alconada Mon, que ser intendente de Rosario significa una campaña de 3
millones de dólares. ¿De dónde la sacás? Entonces, cuando la propia ley
es una invitación a delinquir o a financiarse con dinero negro, a lavar activos
o a tener relaciones promiscuas con el crimen organizado, esto complejiza la
cuestión porque genera lo que los italianos llamaban “mafiosidad”: esa
atmósfera que se crea entre mafia y Estado, concretamente cuando no
hay controles cruzados.
Nuestro presidente dice que, entre Estado y mafia, prefiere la mafia.
Bueno, él tendrá que explicar de dónde sacó los 110 millones de dólares
que financiaron su campaña. Estamos en un problema grave porque además, descarnadamente
nuestro presidente ha desmantelado todas las políticas públicas de lucha contra
la trata: las que tenían que ver con acompañamiento terapéutico, patrocinio
jurídico gratuito, ayuda económica, capacitación y reinserción laboral, fondo
de reparación de víctimas, todo destruido.
Tal es así que Estados Unidos, que hace una evaluación anual a través
del Departamento de Estado, tiene una oficina de monitoreo contra la trata. Es
el primer año que no sale el informe, porque no saben cómo arreglar con sus
amigos un problema evidente: se ha derrumbado aquí todas las políticas de
contención y lucha contra la trata. Se ha planteado que la Afip no debe seguir
la ruta del dinero. Prácticamente se ha desalentado la división contra el
trabajo ilegal de la Afip; se ha desarmado el Comité Ejecutivo, el Consejo
Federal, y se lo ha puesto bajo la órbita de la policía, lo cual es volver a
los tiempos prehistóricos, donde el zorro cuidaba al gallinero. Las
consecuencias son absolutamente nefastas.
Cuando hay un allanamiento por trata laboral o sexual, las víctimas no
quieren retirarse del infierno, porque prefieren el infierno a la nada que les
ofrece el Estado. No hay ninguna política que genere reconstrucción de horizonte de
vida o esperanza, como la había en el gobierno anterior, que mantuvo
continuidad año tras año. Esto se reflejó en las calificaciones internacionales
de Naciones Unidas, etc. Ahora asistimos a un derrumbe generalizado.
Los asesores del presidente, los llamados “Jaimitos” —empezando con
Jaime Durán Barba, luego Santiago Caputo, llamaban en esa época a Macri y a su
jefe de gabinete, Marcos Peña, “comunista”. Así que podemos tener claro cuál es
la postura.
Además, hay que tener presente que estamos hablando del crecimiento del
narcotráfico y su penetración en los barrios, los microestados narcos,
generados al calor de la vulnerabilidad y la falta de financiamiento del Estado
y de políticas públicas. En el narco macro, el que exporta en gran escala al
exterior, hay una disputa por la hidrovía; los amigos de Santiago
Caputo quieren esa disputa. Hay una disputa fuerte, impugnada, entre
dos bandas, porque salen granos contrabandeados para Paraguay y viene marihuana
para los puertos de San Lorenzo. Lo sabe todo el mundo, cobran peaje.
Hay también disputa por el espacio aerocomercial, que se la queda un
señor que viene de los servicios de inteligencia y se hizo millonario de un día
para otro; nadie sabe de dónde sacó su fortuna. Por otro lado, está la disputa
por el correo, no ya por la causa del correo, sino por el correo mismo. Y, por
otro lado, ridículamente, el alambrado de 200 metros en la frontera de Bermejo,
Tartagal, Agua Blanca, que si conocoes el lugar territorialmente sabe que todo
el mundo se ríe a carcajadas. En un país con 9.000 km de frontera, y mucha
frontera porosa, se necesita multicontrol y funcionarios con autoridad moral y
sin condicionamientos previos. Cuando llegás con una campaña electoral
condicionada por sectores vinculados al narcotráfico, lavado de activos o
crimen organizado, después estás atado.