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sábado, 5 de septiembre de 2026

Yo quiero a mi bandera... @elprofesorcapomasi

Yo quiero a mi bandera....

El Gabinete.

Milei se subió a la causa de Malvinas después de pasarse una vida elogiando a Thatcher. Causa nacional para tapar la crisis económica.

© Escrito por Ignacio Fidanza el viernes 04/09/2026 y publicado por el Periódico Digital La Política On Line On Line de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

SUMO. Que me Pisen

La receta es conocida y la jugó hasta el cansancio el kirchnerismo. La apelación a una causa nacional que una al pueblo frente al enemigo externo, fueron las pasteras, los fondos buitres y las Malvinas. En la hora más baja de su programa económico, Milei descubrió el agujero del mate. Ante la traición de Rothbard y Hayek, que demoran en entregar el paraíso en la tierra prometido por el culto austriaco, no queda otra que apelar a una cuerda sensible para el pueblo argentino, con la esperanza de sumar algunos votos el año que viene cuando se juega la reelección.

El problema es que octubre del 2027 queda muy lejos. Pero el verdadero problema es que el recauchutado de la política kirchnerista para Malvinas que anunció Milei, es una impostura en un gobierno que de manera más coherente con su ideario, había decidido plantarse en la real politik menemista en este tema delicado.


Milei se pasó la vida elogiando a la criminal de guerra Thatcher y ahora mismo tiene en marcha la organización de un Argentina Week en Londres, para seducir a los capitales que operan en la City de Londres. Libras, no misiles, que igual no tenemos. Esa era su política. Pero ante la caída en las encuestas, el manotazo populista. De cuestionar la bandera de la Scaloneta en el partido contra Inglaterra por "populista" y "berreta", a esta cadena nacional con redoble de tambores, banderas y gestos adustos. 

Los anuncios, pasados en limpio, son modestos: reponer las sanciones a las petroleras inglesas e israelíes que operan en el Atlántico Sur, que él mismo desmontó; y crear una base militar en Tierra del Fuego, objetivo de Estados Unidos.

La tercer pata del programa es recomponer la capacidad militar de las Fuerzas Armadas. Para eso hace falta plata y Milei es el presidente argentino que ubicó los salarios de los militares por debajo de la línea de la pobreza y que llevó la inversión del Estado a casi a cero. Buena suerte con esa promesa.


La causa de Malvinas merece mejores razones que la búsqueda de un atajo para desviar la vista del pantano económico. Pero pasó antes y pasa ahora. Desde el punto de vista político, su agitación suele coincidir con momentos de debilidad de los gobiernos. Es desgraciado, pero es lo que muestra la historia reciente.

El Milei abanderado de la economía neoliberal tildaba de populista la apelación a las Malvinas. Expresaba una línea histórica muy discutible y hasta cipaya, pero coherente. Hay que ser realista, la Argentina es un país pobre con una economía destartalada, no está en condiciones de enfrentar al Reino Unido. Primero, debe concentrarse en recomponer su fortaleza económica. El Milei presidente, con la reelección exigida, tira por la borda su pensamiento de años y se abraza a la causa Malvinas.

"La causa de Malvinas merece mejores razones que la búsqueda de un atajo para desviar la vista del pantano económico. Pero pasó antes y pasa ahora. Desde el punto de vista político, su agitación suele coincidir con momentos de debilidad de los gobiernos."


Lo hace, por supuesto, subido a dos declaraciones al pasar de Trump, en la que fiel a su estilo transaccional, digámoslo así, buscó presionar a los ingleses porque no lo acompañan en su fallida incursión contra Irán. Es decir, Milei se apresura a ofrecerse como una pieza menor de un juego mucho más grande, que no maneja.

Esas declaraciones de Trump fueron aprovechadas al máximo por Santiago Caputo para reponer su lugar en la centralidad del gobierno libertario, ofreciendo un atajo, un espectáculo político calcado del manual del Mago del Kremlin, Vladislav Surkov. Allá y entonces fue Chechenia acá y ahora es Malvinas. Al asesor le sirve para mostrarle a Milei que es el único con ideas en un gobierno que se quedó sin ideas, le sirve como insumo de activación de su apagado aparato digital y le sirve para exhibirse como un interlocutor de peso en el gobierno argentino, ante la administración Trump.

En Inglaterra se tomaron el tema como de quien viene. El secretario de Defensa, Wes Streeting, afirmó: "La declaración de Milei nos dice más sobre la política interna en Argentina que sobre las Islas Malvinas". Mientras que el parlamentario laborista James MacCleary, no se privó de pasarle la factura al programa libertario: "No es más que un tigre de papel, que intenta desviar la atención de sus propios fracasos internos".

El giro promete incomodidades al gobierno de Milei. El más preocupado es el ministro Toto Caputo, de muy buenos vínculos con el sistema financiero de Londres, al que apeló para instrumentar la opaca extracción del oro de las reservas del Banco Central, de la que sigue sin dar explicaciones claras, ante la complicidad manifiesta de jueces y fiscales argentinos.

Pero no es el único. Las petroleras que operan en Malvinas y ahora están sujetas a sanciones son socias de la YPF de Horacio Marin, en el proyecto más importante de la empresa de bandera argentina. Hay una línea que va de Rockhopper a Adnoc UK a XRG, su brazo de inversión internacional, que es la compañía que firmó con YPF el acuerdo para el proyecto de GNL en Vaca Muerta.

Es posible que como muchas de las causas nacionales que se han esgrimido por motivos electorales, los anuncios de este jueves se vayan oxidando con el paso del tiempo, cuando baje la espuma de la retórica nacionalista y las dificultades de la vida cotidiana vuelvan a prevalecer.

Y ahí vamos al corazón del problema político que hay detrás de la puesta en escena de este jueves: octubre queda muy lejos y la economía no muestra signos de recuperación importantes.

"Una economía que ajusta por cuarto año consecutivo exige al electorado una abnegación peligrosa de descontar. Por eso, Caputo quiere aflojar, pero lo tiene que hacer en los muy estrechos límites que le marca el culto de atarse al mástil de Milei."


Milei está atrapado en una realidad que desafía sus dogmas económicos y entre la realidad y los dogmas eligió los dogmas. Un político pragmático de derecha, como su admirado Menem, cuando tuvo que entrar en déficit para asegurarse la reelección lo hizo sin complejos. Primero el poder, después la teoría económica.

Pero para Milei el superávit fiscal no es un dato de la macroeconomía, es un principio de fe, como explicó en su delirante discurso a los alumnos de la ORT, en los que mezcló neoliberalismo y religión, al punto de argumentar que el capitalismo es el paraíso en la tierra.


Y como para sorpresa de nadie la recaudación cae por la caída de la actividad, el gobierno está ingresando al calendario electoral con una baja de ingresos que lo obliga a ajustar aún más un gasto que ya tocó el hueso. Un informe del Iaraf de Nadin Argañaraz revela que en agosto el gasto del Estado tuvo una baja real interanual del 8%, con una brutal caída del 63% de las transferencias a las provincias. Ese es el núcleo del modelo político de Milei, ajustar a las provincias, total cuanto más pobres se vuelven los gobernadores, más dóciles esperan la próxima migaja.

Pero una economía que ajusta por cuarto año consecutivo exige al electorado una abnegación peligrosa de descontar. Por eso, Caputo quiere aflojar, pero lo tiene que hacer en los muy estrechos límites que le marca el culto de atarse al mástil de Milei. Esa tensión explica el tortuoso camino de los módicos créditos hipotecarios de la Anses -apenas 15 mil- que el ministro de Economía tuvo que negociar por meses.

Populismo sin plata es como geopolítica sin armas. Difícil.

No deja de ser llamativo que las dos iniciativas que ensayó el gobierno en las últimas semanas para mejorar su vínculo con la sociedad sean remixados de recetas kirchneristas. Malvinas y Procrear. Pero no hay que confundirse, no es una política de Estado, o mejor dicho, la única política de Estado en la Argentina es políticos en el poder, haciendo cualquier cosa para quedarse en el poder. 



domingo, 14 de junio de 2026

Adorni no es el único… @el profesorcapomasi...

 Adorni no es el único…



Mi pobre angelito, Federico Sturzenegger. Dibujo: Pablo Temes.
 

Son muchos los funcionarios del oficialismo que tomaron el beneficio del blanqueo del Gobierno. 

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el sábado 13/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

Cuando, durante la campaña electoral de 2023 y en su discurso de asunción del 10 de diciembre de ese año, Javier Milei reafirmó con insistencia el fin de la corrupción y de la casta, generó una expectativa real en la mayoría de la ciudadanía harta de las conductas de funcionarios que llegan al poder con el único propósito de acceder a privilegios y enriquecerse. El Adornigate ha terminado de un modo brutal con toda esa esperanza, la que ha quedado reducida –una vez más– a una vana ilusión.

Es menester decirlo con todas las letras: Manuel Adorni mintió y evadió el pago de sus impuestos. Evadir el pago de los impuestos es un delito. Por lo tanto, Manuel Adorni es un mentiroso y un delincuente. Recuérdese que el empresario kirchnerista Cristóbal López fue preso por evadir. Y, más atrás en la historia, sobresale el caso del famoso y temible capo mafia Alphonse Capone –Al Capone– fue preso por evadir impuestos. Surge de la narración de los hechos de Adorni, que su condición de evasor fue mantenida en el tiempo hasta llegar al turno del gobierno del cual forma parte. Es decir que dejó pasar el blanqueo decretado durante la presidencia de Mauricio Macri. Al blanqueo dispuesto por el actual gobierno, el jefe de Gabinete no podía entrar porque se lo impedía su condición de funcionario público, para quienes esa posibilidad estaba vedada.

Por eso, lo hizo recién el miércoles último –en el régimen de la Ley 2779 - Ley de Inocencia Fiscal– al cual se han acogido varios funcionarios. Esto ha dado pie a una candente polémica que el Adornigate no ha hecho otra cosa que recalentar. Entre los funcionarios beneficiados por esta ley están: el Ministro de Desregulación y Transformación de Estado Federico Sturzenegger, el documentalista oficialista Santiago Oría, empeñado en una cruzada fatua y sin destino contra los periodistas; el jefe de la ARCA, Andrés Vázquez; el ex titular del ARCA, Juan Pazos; el senador oficialista José Benegas Lynch; el economista y senador libertario, que votó la ley, Agustín Monteverde y el embajador ante la Unión Europea y Bélgica, Fernando Iglesias, el economista y conductor de la TV Pública Antonio Aracre; el asesor presidencial Manuel Vidal; el asesor del Ministerio de Economía y director del BICE, Felipe Núñez; y la titular de la Unidad Gabinete de Asesores de Adorni, Aimé “Meme” Vázquez. 

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En un recordado mensaje en la Red Social X, el jefe de Gabinete expresó: “La ley de inocencia fiscal probablemente sea una de las leyes que quede en la historia grande de nuestro país: aún no se toma la real dimensión de todo lo que implica. Dios bendiga a la República Argentina. Fin”. Se ve que estaba necesitando esa bendición. “Todo lo que tiene que estar declarado está correctamente declarado, está todo impecable, lo demás son coyunturas en las que yo no voy a entrar, ni ahora ni nunca, porque tampoco lo he hecho antes. Gracias”, había dicho en la conferencia de prensa del 25 de marzo. Ahora está claro que era todo mentira.

Respecto del ministro de Desregulación, en su entorno aclaran que nada de ilegal hay en lo que hizo, sino que decidió realizar la presentación de su declaración de Ganancias a través de esta metodología permitida por esta controvertida ley.

La incomodidad –por utilizar una palabra elegante– de los miembros del gabinete es indisimulable. Su silencio cómplice, también. Nadie olvida que fueron obligados por Karina a sentarse en primera fila durante la así llamada conferencia de prensa de marzo. A ese elenco que integraron, entre otros, el ministro de Economía, Luis Caputo, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, el ya citado Sturzenegger, el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el secretario de Comunicación, Javier Lanari, y el asesor presidencial, Santiago Caputo, Adorni también le mintió.

El silencio del PRO –principal aliado del Gobierno– se rompió finalmente en la tarde del viernes. El pedido a Milei para que “defienda el cambio y no a Adorni”, representa también el pensamiento de muchos dentro del oficialismo. Patricia Bullrich –una de las más incómodas– lo dijo con todas las letras: “Esto es más que un error, es una omisión ética”. Le faltó agregar algo: es, además, un delito. Parte del peronismo cordobés ya avisó que no será tan colaborativo si siguen sosteniendo al exvocero presidencial. El daño generado hasta aquí puede seguir en aumento.

La incertidumbre crece en ese valle de pasiones abundante en desconfianza y enconos personales que se vive en el Gobierno. Hay, asimismo, un interrogante: quién podría suceder a Adorni. Y allí, se entra en el mundo de las tinieblas en el que el enfrentamiento entre Karina Milei y Santiago Caputo se hace más encarnizado.

En la Justicia las declaraciones y la presentación del jefe de Gabinete no satisficieron. Prima facie, ninguno de los vinculados a la investigación de la causa, le creyeron. “No le cierra el blanco”, explican muchos tras los primeros análisis de lo presentado por el jefe de Gabinete. “Parece una declaración armada de adelante hacia atrás. El primer punto es el origen de los fondos. Eso constituye el núcleo a partir del cual se edificó esta historia con ribetes de fábula.

Las buenas noticias de la macroeconomía –baja del índice de inflación al 2,1% y el descenso del riesgo país por debajo de los 500 puntos– se las llevó puestas el Adornigate. Por si no quedó claro: Manuel Adorni demostró ser un mentiroso y confesó ser un evasor, es decir, un delincuente, algo de lo cual Javier Milei no parece querer anoticiarse. Qué disociación con la realidad. Fin.




domingo, 10 de mayo de 2026

El Culebrón y las Esquirlas... #elprofesorcapomasi...

 El culebrón y las esquirlas…
 Adornilandia. Dibujo: Pablo Temes

El affaire Adorni, en vez de moderarse, tiende a complicar más a un gobierno en ebullición.

©  Escrito por el Doctor Nelson Castro publicado el domingo 10/05/2026 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Las semanas pasan y el affaire Adorni no decae. Por el contrario, se complica día tras día con nuevos capítulos que sorprenden a propios y ajenos. Javier Milei ha decidido defenderlo a capa y espada. Ha dicho a quienes lo escuchan que lo hace porque está convencido de que, si lo entregase a Adorni luego vendrían por su hermana Karina y, finalmente, por él mismo. En su defensa cerril, el presidente comete errores garrafales que demuestran su falta de información. Es lo que ocurrió en la entrevista en LN+ con Luis Majul y Esteban Trebuq –en la que se lo vio agresivo y dubitativo– cuando trató de “mentiroso y kirchnerista” al arquitecto Matías Tabar, que tuvo a su cargo las obras de refacción de la casa que el jefe de Gabinete posee en Exaltación de la Cruz. Eso no es correcto.

La prolongación del caso ha disparado las internas en el gabinete donde los apoyos empiezan a flaquear. El más preocupado – sin dudas – es el ministro de Economía. Luis Caputo ha tomado nota del “ruido” que este culebrón provoca en la marcha de la economía. Nada que sorprenda. En el medio de una situación tan llena de contrastes entre el “Affaire Adorni” y los postulados éticos de La Libertad Avanza, eso lo debilita políticamente. El gobierno se aísla en un momento en el que necesita apoyos para consolidarse.

Patricia Bullrich debió salir a la palestra porque su silencio ya era estrepitoso. Le sucedió lo mismo que con el ex – diputado José Luis Espert. Al principio calló y trató de ser indulgente con él. Pero, cuando vio que la debacle era inevitable, eligió salir a salvar la ropa. Esa declaración, en la que pidió que el jefe de Gabinete adelantara la presentación de su declaración jurada, molestó profundamente a Karina Milei y alimentó su encono contra la actual senadora. Es un encono inconducente – como todo encono – pero imposible de apaciguar. Hay que recordar que la hermana del Presidente albergaba la esperanza de fomentar la candidatura del jefe de Gabinete a jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ese proyecto caducó, tal como lo hizo saber el mismísimo Adorni. No hay tiempo posible que haga olvidar lo que hasta aquí viene ocurriendo.

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Empecinado en la defensa de su ex – vocero y ahora jefe de Gabinete, el presidente hizo su declaración en la reunión del viernes por la tarde en la Casa Rosada. “Prefiero perder las elecciones antes que dejar ir a un honesto”, expresó elevando el tono de voz. No hubo sonrisas durante la arenga del jefe de Estado. De hecho, no se vieron fotos de ese encuentro en el que, luego de hablar, se fue sin escuchar a nadie. Esa supuesta honestidad podría haberse demostrado de inmediato con un puñado de decisiones simples. No se hizo y el tema escaló.

La defensa cerril de Adorni se extendió a la conferencia que dieron Luis Caputo y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. “Lo de Manuel no tiene ningún impacto en la llegada” (se refería a las inversiones), dijo al contestar la pregunta de uno de los periodistas que lo interrogaron en la ahora controladísima Sala de Periodistas de la Casa Rosada. No es lo mismo que lo escucharon decir en privado algunos de los que en estos días hablaron con él. En esos ámbitos desprovistos de cámaras y micrófonos, el ministro reconoce la preocupación que eso genera, no por el caso en sí, sino por el daño político que eso le está ocasionando al gobierno, daño que hoy en día, ha empezado a generar dudas sobre la viabilidad de la reelección de Milei. Y eso sí que hace mucho, mucho ruido. Ningún inversor importante por fuera de la energía y la minería, arriesgará su dinero y su esfuerzo invirtiendo en un país en el cual el así llamado “riesgo kuka” siga latente y con chances de volver con Axel Kicillof a la cabeza. Si bien, dentro del peronismo el Gobernador bonaerense no termina de convencer y en el kirchnerismo camporista lo tildan de traidor, nadie debe subestimar la habilidad de quienes huelen sangre y, de manera sorprendente, vuelven a reorganizarse. Ya lo dijo Pepe Mujica en su célebre frase con tintes mitológicos.

El oficialismo sufre sus propias internas y eso no es ninguna novedad. Lo nuevo está en la configuración y ampliación de esa contienda. En su génesis La Libertad Avanza no fue un movimiento unísono. Fue más bien un rejunte que, a pesar de la falta de figuras propias, tuvo la habilidad de organizarse en partido político en tiempo récord. Es imposible que un fenómeno de este tipo y con personalidades tan fuertes como extravagantes, viva en la concordia. De movida la interna entre la hermana Karina y el asesor estrella Santiago Caputo –hoy venido a menos– sacudió toda la estructura. El Triángulo de hierro es cosa del pasado y la patada que Patricia Bullrich le pegó al tablero político al desafiar al propio Presidente en la defensa de su amigo abrió el juego a una nueva posición. Nada que sorprenda: Bullrich siendo Bullrich pero esta vez dotada de mayor peso político y con diputados y senadores propios. Hay quienes dan por hecho que, contra los deseos de Karina, que nunca vio con buenos ojos los aires de independencia de la actual senadora, tendrá un lugar asegurado como candidata en la Ciudad de Buenos Aires. Si así fuera, Jorge Macri no tendría nada para hacer frente a un electorado informado que ya detectó el camuflaje libertario que utiliza de un tiempo a esta parte. ¿Por qué votar la copia teniendo a mano un postulante original?

Sin embargo, quienes conocen a la ex Ministra de Seguridad sostienen en el off the record: “a Patricia le importa poco la jefatura de Gobierno. Sabe que no le queda mucho tiempo y quiere coronar su carrera llegando a la presidencia”.

En política la paciencia es una virtud necesaria, sobre todo en un contexto turbulento que no está exento de sorpresas.





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domingo, 19 de abril de 2026

Adorni como escudo - Los fusibles necesarios… @elprofesorcapomasi...

Adorni como escudo - Los fusibles necesarios…

Real state. Imagen:Pablo Temes.

El comportamiento del jefe de Gabinete revela lo peor de lo que el mismo oficialismo entiende por casta.

© Escrito por el Doctor Doctor Nelson Castro el sábado 19/04/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 

Hay determinados comportamientos de los dirigentes políticos que, útiles o no, adquieren características de clásicos. Uno de ellos es el que ocurre cuando algún funcionario de un gobierno cae en desgracia y se lanza a la búsqueda de apoyos con el fin de sostenerse en el cargo.

Una muestra de esos apoyos la constituyen, entre otras cosas, las fotos y los videos del funcionario en cuestión al lado del Presidente o miembros de su entorno. Un buen ejemplo de esto es lo que está pasando en estos días con el caso de Manuel Adorni, caído en desgracia a causa de las operaciones de compra de los inmuebles en los que habita y de los viajes que realizó durante el tiempo en que se viene desempeñando como integrante conspicuo del Poder Ejecutivo. Así se lo vio sucesivamente acompañado por ministros y secretarios de Estado el día en que dio su fallida conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, o sus fotos tanto con Javier Milei como con su hermana Karina. Todo esto en medio de una situación que es cada vez más confusa y, por ende, sospechosa. Es, en definitiva, un comportamiento de casta. La casta política, de la que el Presidente y el mismísimo Adorni tantas veces han abominado. Como dice el proverbio, haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago. En un gobierno, los ministros son fusibles. Por eso es que, cuando enfrentan una circunstancia que pone en juego su honestidad, su ética y/o la eficacia de su gestión, su mejor aporte es el dar un paso al costado hasta que, por lo menos, su situación se aclare.

Evidentemente las cosas están funcionando al revés en la Administración Milei. Curiosa paradoja de La Libertad Avanza, que pregonó el valor de la transparencia a modo de un mandamiento bíblico. En el recuerdo quedó la conducta de la ministra de Capital Humano, Sandra Petovello, cuando cesó de su cargo inmediatamente a una funcionaria de su staff por el hecho de haber comprado con fondos públicos una cafetera eléctrica para su despacho. Lejos de esclarecer los hechos, los testimonios de la escribana Adriana Nechevenko –cuyo desempeño en las escrituraciones de las propiedades compradas por el jefe de Gabinete– junto con las de las dos policías y las dos jubiladas que fueron los prestamistas en las operaciones inmobiliarias en cuestión, han oscurecido y complicado a Adorni.

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Una de las consecuencias de todo esto es que la interna en el oficialismo se recalienta día tras día. Lo que es evidencia de la existencia de una ferocidad imparable. El campo de batalla de esa ferocidad agresiva y soez son las redes sociales. En ese universo, los partidarios de Karina Milei por un lado y los de Santiago Caputo se destrozan sin piedad a cielo abierto.

La claudicación ética que representa el caso Adorni para La Libertad Avanza afecta fuertemente la imagen de Milei y de su gobierno. No hace falta recurrir a las encuestas para advertirlo. En la opinión pública se nota un sentimiento de decepción.

La penuria económica era esperada. Las sospechas de corrupción y privilegios de los funcionarios, no. La inflación de marzo golpeó a Milei. Lo reconoció sin tapujos en su discurso en la reunión anual de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en la Argentina (Amcham). Fue un discurso arduo –abundante en tecnicismos– que a muchos de los asistentes se les hizo difícil entender. Que el Presidente haya declarado que el dato fue malo es un buen signo de reconocimiento de los hechos. Sin embargo, hay que decir que, a dos años y cuatro meses de comenzada la gestión, ese gesto no alcanza. La paciencia de la ciudadanía nunca es infinita y los propios empresarios albergan más dudas que certezas. “La economía debería estabilizarse en un camino de crecimiento que abarque a más sectores. El Presidente está haciendo las cosas bien pero el tiempo es tirano”, reflexionó uno de los asistentes al Summit. No lo dijo con la seguridad de otros tiempos y ante la repregunta de su interlocutor dijo con una sonrisa algo impostada: “Elijo creer”.

Un dato preocupa a los hombres de negocios: la inflación no cesa aun con un dólar a la baja y con salarios planchados. Sin poder adquisitivo en manos de los consumidores sería inútil intentar sostener un crecimiento productivo que no encuentre demanda en su contraparte. En los industriales parece haber cierto nerviosismo por la parsimonia de Caputo. A su vez, empresarios de otros sectores empiezan a mirar con buenos ojos los intentos de Federico Sturzenegger por apurar los tiempos del rumbo que se ha trazado. El problema toma mayor dimensión cuando la mirada se aleja del círculo rojo y desciende al resto de los mortales. La gente de a pie la está pasando mal. “El atraso en el pago de las cuotas es una constante de todos los meses. Los padres no pueden pagar y eso que nuestra institución es de las más baratas por esta zona”. Quien habla es el empleado administrativo de un colegio parroquial de la Recoleta, que, además, aseguró: “Nosotros estamos en una zona privilegiada de la Capital, sabemos que el panorama es crítico a medida que te vas alejando un poco más del centro”. Entre tanto, el Gobierno debería ser más cuidadoso en su imagen, el humor social no está para bollos ni papelones. La pelea entre el Gordo Dan y la diputada Lemoine no contribuye a nada. Ni hablar del ignífugo secretario de Turismo y Ambiente, Daniel Scioli, miembro destacado de la casta política de todos los tiempos, que salió a promocionar la temporada de invierno en los centros de esquí nacionales con un spot vergonzoso con una lluvia de telgopor simula la caída de nieve sobre su persona.

Un dato que se conoció en paralelo: el pase diario para acceder al Cerro Catedral será de 160 mil pesos por persona. Otra muestra de que políticos y algunos empresarios viven en un mundo de fantasía sin ningún tipo de anclaje en la realidad.





domingo, 8 de marzo de 2026

Titanes en el ring… #elprofesorcapomasi...

Titanes en el ring…

Banana Republic. Dibujo: Pablo Temes

La interna libertaria se profundiza. La pelea de Caputo y Karina ahora se trasladó al Ministerio de Justicia.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 08/03/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Es ya bien sabido que, si hay algo que a Javier Milei le encanta, es la confrontación. Para ser más precisos, la riña. Esto tiene que ver no solo con su personalidad, sino también con su “expertise” mediático, que forjó a lo largo de sus años como panelista tanto de Intratables, en la época que lo condujo Santiago del Moro, como de Animales sueltos, el programa que supo conducir Alejandro Fantino, ambos en el canal América. Por lo tanto, quien piense que con insultos, descalificaciones o bravuconadas lo va a intimidar o amedrentar se equivoca de acá a Marte o el planeta que se elija.

Eso fue lo que se vio el domingo pasado durante la apertura de sesiones ordinarias del Congreso. El peronismo y la izquierda creyeron que con sus bravuconadas iban a amilanar a Milei. Y lo que pasó fue todo lo contrario: la circunstancia le permitió usar su lengua filosa descargando sus descalificaciones contra adversarios con los que se siente cómodo –muy cómodo– ya que ofrecen flancos débiles por doquier y le regalan oportunidades permanentemente para hacer política fácil y diferenciarse del pasado que estos representan.

Milei se mueve cómodo en la confrontación y aprovecha cada choque para reforzar su narrativa.

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Dicho esto, de los varios adjetivos calificativos que podrían corresponderle a lo sucedido en la Asamblea Legislativa del domingo pasado, el que mejor lo define es bochornoso. Lamentable también aplica. Una oportunidad perdida para exponer sus logros de manera seria, contextualizarlos y hacer foco en lo que vendrá. No es su estilo y no lo va a cambiar salvo que la opinión pública le dé la espalda, cosa que en el corto plazo tampoco parece posible. La oposición –prácticamente inexistente– ha perdido la brújula hace rato. Milei lo sabe y lo disfruta. Un capítulo aparte dentro de este “espectáculo” merece la relación entre el Presidente y su vicepresidenta, Victoria Villarruel, con quien los puentes están absolutamente dinamitados. Milei ya la acusa directamente de traidora. La sorprendente historia de los vicepresidentes argentinos se repite una vez más. Por si alguien no lo tenía claro, Villarruel ya hizo saber que de ninguna manera va a renunciar. Tiene carácter y está decidida a aguantar en un lugar que, lógicamente, le sigue dando protagonismo. La última pincelada con sello propio fue su presencia en la Fiesta de la Vendimia –ayer sábado– a pocos días de su pelea verbal con el ministro de Defensa, Luis Petri, que, como buen mendocino, se sabía que estaría allí.

Pero el clima de pelea interna del Gobierno no se limita a la mala relación entre Milei y Villarruel. La disputa a matar o morir entre Karina Milei y Santiago Caputo tampoco se detiene. Esta semana el foco del enfrentamiento fue el Ministerio de Justicia. Las tantas veces anunciada salida de Mariano Cúneo Libarona fue el origen de este nuevo capítulo. Caputo aspiraba a colocar en ese puesto clave al viceministro Sebastián Amerio que, dicho sea de paso, venía trabajando desde hace tiempo para ser el sucesor. Todos conocían sus intenciones y sus aspiraciones políticas. “Se calzó el traje antes de tiempo” –dicen con ironía sus detractores en el ámbito de la Justicia–. El premio consuelo resultó ser su desembarco en la Procuración del Tesoro. En la entrevista que Cúneo Libarona le dio a Marcelo Bonelli por Radio Mitre el día de su renuncia fue lapidario con Amerio. No quedaron dudas, pues, de que el designado sería producto de la decisión de Karina Milei. Y no solo del ministro, sino también de su vice. Juan Bautista Mahiques fue clarísimo en su mensaje en la red social X –cuando le agradeció taxativamente a la hermana del Presidente, quien, además, nombró al número dos de la cartera, Santiago Viola–. El nivel de enfrentamiento es tan profundo y, a la vez, absurdo, que en la transmisión oficial que se hizo de la Asamblea Legislativa, a Caputo –el asesor– no se lo mostró. Esa orden se extendió a Daniel Parisini –el Gordo Dan–, uno de los militantes más ruidosos de la rama celestial de La Libertad Avanza.

El nivel de internismo es tan duro que la transmisión oficial de la apertura de sesiones no mostró al superasesor.

Es preciso mencionar que, en momentos de enfrentamiento del Gobierno con la cúpula de la AFA y con investigaciones judiciales en curso, la designación de Mahiques despertó toda clase de suspicacias por los supuestos vínculos de “la familia judicial” con los investigados. Daniel Vítolo, ahora extitular de la IGJ, fue uno de los primeros –junto a los titulares de otros organismos– en ser eyectado de su puesto. Vítolo había solicitado veedores para seguir de cerca la escandalosa situación del organismo rector del fútbol con Tapia y Toviggino a la cabeza. Para ser justos, el flamante ministro aseguró en declaraciones a LN+ que sostendrá ese pedido, lo cierto es que casi nadie quedó conforme. El Presidente habló de “la moral como política de Estado”, el electorado espera que la tan mentada lucha contra la casta no sea selectiva. Un giro empírico en su lucha contra la corrupción en el fútbol sería injustificable y una desilusión para todos los que creyeron en su palabra.

Milei ya está en Miami para la reunión organizada por Trump para sus aliados en la región. La guerra en Medio Oriente abre nuevos interrogantes respecto a su impacto en la economía mundial. Un conflicto bélico nunca es bueno para nadie. El líder libertario no debería envalentonarse por estar del lado de las principales potencias. El rol de la Argentina en un conflicto que le es ajeno es absolutamente secundario y nadie debería confundirse al respecto. El poder nubla la mente y rodearse de los líderes más poderosos del mundo requiere de una templanza y una conexión con la realidad muy fina para no terminar dando pasos en falso.