La vida es un tablero de ajedrez donde los cuadros blancos son los días y los cuadros negros son las noches. Nosotros, somos las piezas que vamos de aquí para allá para caer al final en el cuadro de la nada... De Alguna Manera... Una Alternativa…
Independiente Rivadavia y Huracán protagonizaron un empate sin goles en Mendoza
que dejó gusto amargo para ambos, en el marco de la 10ma. fecha correspondiente
a la Zona A de la Liga Profesional de Fútbol.
La Lepra, que venía con la ilusión de
acercarse a los puestos de clasificación, volvió a tropezar en la Liga
Profesional y se mantiene lejos de la zona de playoff, aunque conserva viva la
expectativa en la Copa Argentina,donde aguarda rival en semifinales entre River
y Racing.
El Globo, por su parte,estiró su sequía
ofensiva y no logra salir de la irregularidad: lleva cinco fechas sin ganar,
cuatro sin convertir y continúa afuera de los puestos de playoff, con la
clasificación a la Sudamericana tambaleando.
Con este resultado, Independiente
Rivadavia quedó en el puesto 13 con 10 puntos, mientras que los de Parque
Patricios se encuentran 10° a una unidad de la zona de playoff.
El equipo mendocino finalizó los últimos
minutos del partido con un jugador menos. El defensor central Leonard Richard
Costa Martínez se retiró expulsado del terreno de juego.
Durante el transcurso del primer tiempo,
ambos conjuntos ingresaron al terreno de juego con la intensión de borrar el
cerro del tanteador. Por este motivo, la intensidad fue muy alta y generaron un
juego dinámico de idas y vueltas, mientras que las defensas mostraron su faceta
más aguerrida y embarraron el césped.
Sin embargo, a pesar de los esfuerzos,
las impreciciones en las definiciones sentenciaron un angustiante 0-0 en el
resultado del final de los primeros 45 minutos del partido.
En el complemento, Huracán salió del
vestuario con un planteo ofensivo más ordenado y generó diversas situaciones
claras que lastimaron a las líneas defensivas de “La Lepra” mendocina.
En los últimos minutos, el “Globo” tuvo
un contragolpe claro que dejó al atacante Matías Tissera mano a mano con el
arquero Ezequiel Centurión, pero Leonard Richard Costa Martínez cortó la jugada
con una dura falta que derivó en su expulsión directa. Huracán tuvo un tiro
libre que fue desperdiciado.
Dos minutos después, el árbitro Nazareno
Arasa marcó el final del partido y los dirigidos por Frank Darío Kudelka
mostraron su desilusión por el resultado deportivo.
Gustavo Vera: “No se puede combatir el narco sin investigar el financiamiento
de campañas electorales”...
Gustavo Vera. Fotografía YouTube
“Cuando la propia ley es una invitación a delinquir o a financiarse con
dinero negro, esto genera mafiosidad; esa atmósfera que se crea entre mafia y
Estado, concretamente cuando no hay controles cruzados”, explicó el activista
social y titular de la Fundación La Alameda.
Para el activista social y titular de la Fundación La Alameda, Gustavo Vera, el vínculo entre política y crimen organizado es más profundo
de lo que muchos imaginan: “Cuando la propia ley es una invitación a delinquir
o a financiarse con dinero negro, esto genera mafiosidad; esa atmósfera que se
crea entre mafia y Estado, concretamente cuando no hay controles cruzados”.
Vera advirtió que, mientras se permite el ingreso de dinero clandestino a la
política, resulta prácticamente imposible implementar políticas serias de
prevención del narcotráfico y de contención en los barrios más vulnerables.
“Nuestro presidente ha desmantelado todas las políticas públicas de lucha
contra la trata, todas las que tenían que ver con acompañamiento terapéutico,
las que tenían que ver con acompañamiento patrocinio jurídico gratuito, las que
tenían que ver con acompañamiento de ayuda económica, con este capacitación y
reacción laboral, lo que era el fondo de reparación de víctima, ha destruido
todas las políticas de trata”, señaló en Modo
Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Gustavo Vera docente político y
activista social. Fue legislador de la Ciudad de Buenos Aires entre 2013 y
2017. Entre 2020 y 2024 fue director del Comité Ejecutivo de Lucha contra la
Trata y Explotación de Personas bajo la gestión de Alberto Fernández. Es el
titular y fundador de la Fundación La Alameda, que lucha contra la trata de
personas, el trabajo esclavo, la explotación infantil, el narcotráfico y el
lavado de dinero.
Gustavo
me contaba recién que en el interior es bastante común que chicas aparezcan
durante todo el fin de semana en fiestas que organizan personas que les pagan
dinero, que luego vuelven un poco mareadas a sus casas con dinero. Y que,
simplemente, en este caso es algo que sucede muy habitualmente.
Acá es como que hay tres factores que se están combinando.
Por un lado, el crecimiento de la pobreza, la vulnerabilidad,
la falta de horizonte laboral para la juventud y
particularmente para las mujeres. En segundo lugar, la mutación del
crimen organizado al ámbito virtual, que permite un contacto fluido con
sectores vulnerables de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Y, por otro lado,
el crecimiento del narcomenudeo como microestados en la
periferia de los municipios, a consecuencia del derrumbe de las alternativas de
contención, por decir algún modo: clubes sociales,
comedores, merenderos. Más allá de que algunos tuvieran prácticas
clientelares o no, ahí había cierta contención organizada, que ahora
prácticamente ha sido desmantelada. Esto lo estamos constatando en todos los
municipios, sobre todo del interior; de alguna manera, es un estado que "se
retira”, y el narcomenudeo da pasos agigantados.
Narcomenudeo que no es más que un pequeño brazo del gran narco, que ya
está instalado fuertemente en nuestro país y hace que Argentina, hace muchos
años, sea uno de los principales exportadores de estupefacientes: el principal
de Sudamérica y uno de los principales de Latinoamérica. Esto, según datos de
Naciones Unidas y organismos multilaterales.
Gustavo, me decías también que ni siquiera está legislado, por ejemplo,
otras formas de trata que produce la virtualidad, donde adolescentes que quedan
endeudados por juegos virtuales luego terminan vendiendo sus imágenes a grupos
de pedófilos y eso ni siquiera está legislado. La explotación sexual virtual a
distancia tampoco está legislada.
Sí, hay fallos que empezaron a producirse en el fuero federal, algunos
que están sentando jurisprudencia; hay uno en Capital, particularmente. Pero
esto todavía no está legislado. Tampoco está legislada la surrogación
de vientre; tampoco está legislada la tipificación de la compra y venta de bebés,
niños, niñas y adolescentes. Tenemos una sanción de la Corte Interamericana
de Derechos Humanos desde el año 2012: uno de los pocos países de América
Latina que no tiene tipificado el delito de compra y venta de pibes, que
obviamente puede ser para adopción ilegal, pedofilia, pediatría o cualquier
cosa. Sesenta proyectos pasaron por el Congreso, que durmieron el sueño
de los justos. Esto indica que evidentemente hay presiones muy
fuertes por el negocio clandestino de las adopciones ilegales y,
además, ahora se le suman otros negocios un poco más macabros.
Y en el caso especial de este triple crimen, y nuevamente apoyando tu
experiencia y conocimiento, ¿qué conjetura tenés?
Nosotros aportamos al Ministerio de Seguridad porque, en el barrio donde
vivían las tres chicas, como en Flores, se sabía que había un vínculo entre
algunas de estas chicas y esta banda que regentea en Flores. Flores la conozco
bien, porque, como sabrás, en el pasado hicimos mapas del delito junto con los
vecinos; hicimos Anuncias Flores, Floresta, en Liniers, en Recoleta, un montón
de barrios donde armábamos mapas del delito, hacíamos movilizaciones y
llevábamos los casos a la justicia. También, en el barrio de Ciudad Evita, de
La Tablada, teníamos información de que se corría el rumor de que una de estas
chicas o alguna llegada de estas chicas había robado algo de alguno de los
capos narcos que andaban por la zona. Y de alguna manera, se esperaba una especie
de vendeta.
Yo esto lo avisé, obviamente, oportunamente, inmediatamente al
Ministerio de Seguridad, que lo tomó; a ellos también les llegaba la misma
versión porque en el barrio se hablaba del tema. Ellas no eran conscientes;
todo el barrio hablaba de que se esperaba una vendeta y ellas no se imaginaban que iban a
ser víctimas de esa vendeta. A veces se confunde la virtualidad con
la realidad; ahí es uno de los problemas que tienen hoy los jóvenes y los
niños, niñas y adolescentes. El mundo real y el mundo virtual se
parecen, pero no son iguales.
Más allá de esto, ha ocurrido un crimen atroz. Se sabía que podía haber
una vendeta. Yo no lo supe una semana antes; lo supe el lunes, cuando me puse a
averiguar a partir de la información de la desaparición; las fiscalías
ordinarias suelen tener cierta lentitud los fines de semana. Eso es un
problema grave, ya no es tanto responsabilidad de la policía de la provincia,
respecto al tema de las 24-48 horas, que no deberían existir. Las 24-48 horas
son clave, son el horario central donde hay que buscar, y si hay desaparición
de un menor, eso implica sistema de búsqueda de personas, alerta Sofía,
línea 145, intervención de Protex.
Bueno, todo esto lamentablemente se hizo a destiempo. Después,
cuando el fiscal dio instrucciones, se actuó rápidamente, pero hay un tema de
encuadramiento: esto es un delito federal. Estamos hablando de la desaparición
de una menor bajo engaño, que además será explotada sexualmente, donde está
implicado el narcotráfico; por eso
tendría que intervenir la Justicia Federal. El mismo día de la denuncia
tendría que haberse activado la alerta Sofía. Pero, bueno, ahora ya
estamos con este hecho.
¿Qué marca este hecho? Podría haber ocurrido tanto en la provincia de
Buenos Aires como en Córdoba, como en Capital, como en Rosario. No es un hecho
específico de una jurisdicción determinada; tiene que ver con la penetración
masiva del narcomenudeo en la periferia de los barrios. Además, cuando presidí
la Comisión Especial de Trata en la Legislatura porteña, presentamos un
laboratorio de cocaína en la 1 11 14, un informe muy extenso publicado incluso
en Perfil y otros medios, donde informábamos cómo operaban todas las
ramificaciones de la banda de Marcos Estrada, obviamente de la cual después
surgieron varias aristas.
Ahora, esas bandas no son “banditas”; son desprendimientos de un gran
narcos, están íntimamente ligadas. Tratar de separar el narcomenudeo
del narcotráfico en la investigación judicial solo descuartiza la investigación
que tiene que ser integral, como lo es el crimen organizado. Y tenemos que
tener soluciones integrales, que no solo tengan que ver con la persecución
penal, sino también con oportunidades laborales y, de alguna manera, con la
creación de comunidad organizada de contención en cada barrio. Esto es lo que
tenemos que encarar con la mayor seriedad posible.
Ahora, es difícil encararlo cuando tenés un sistema de
financiamiento de la política oficial legal que es una mentira, es una
hipocresía. Nadie te lo va a decir, porque el que lo dice queda fuera
de toda lista. Pero bueno, nosotros teníamos un sistema muy sano: los partidos
políticos, cuando cae la dictadura, adoptan el sistema francés, puramente
estatal, con lo básico para intervenir en elecciones. Nuestras elecciones
fueron 83, 85, 87, 89, 91; nos hicieron bajo ese sistema y no tuvimos una sola
denuncia de corrupción vinculada a campañas electorales, porque era todo
financiamiento estatal.
En 1991-1992, en la época de Menem, deciden privatizar o
semiprivatizar el sistema de financiamiento de campañas; hacen un sistema
mixto, donde una parte es estatal y otra privada. En realidad, cualquier
partido va a reconocer que lo que da el Estado alcanza solo para una semana, y
el tope de recaudación privada alcanza para dos semanas. Nadie te va a decir,
salvo el Alconada Mon, que ser intendente de Rosario significa una campaña de 3
millones de dólares. ¿De dónde la sacás? Entonces, cuando la propia ley
es una invitación a delinquir o a financiarse con dinero negro, a lavar activos
o a tener relaciones promiscuas con el crimen organizado, esto complejiza la
cuestión porque genera lo que los italianos llamaban “mafiosidad”: esa
atmósfera que se crea entre mafia y Estado, concretamente cuando no
hay controles cruzados.
Nuestro presidente dice que, entre Estado y mafia, prefiere la mafia.
Bueno, él tendrá que explicar de dónde sacó los 110 millones de dólares
que financiaron su campaña. Estamos en un problema grave porque además, descarnadamente
nuestro presidente ha desmantelado todas las políticas públicas de lucha contra
la trata: las que tenían que ver con acompañamiento terapéutico, patrocinio
jurídico gratuito, ayuda económica, capacitación y reinserción laboral, fondo
de reparación de víctimas, todo destruido.
Tal es así que Estados Unidos, que hace una evaluación anual a través
del Departamento de Estado, tiene una oficina de monitoreo contra la trata. Es
el primer año que no sale el informe, porque no saben cómo arreglar con sus
amigos un problema evidente: se ha derrumbado aquí todas las políticas de
contención y lucha contra la trata. Se ha planteado que la Afip no debe seguir
la ruta del dinero. Prácticamente se ha desalentado la división contra el
trabajo ilegal de la Afip; se ha desarmado el Comité Ejecutivo, el Consejo
Federal, y se lo ha puesto bajo la órbita de la policía, lo cual es volver a
los tiempos prehistóricos, donde el zorro cuidaba al gallinero. Las
consecuencias son absolutamente nefastas.
Cuando hay un allanamiento por trata laboral o sexual, las víctimas no
quieren retirarse del infierno, porque prefieren el infierno a la nada que les
ofrece el Estado. No hay ninguna política que genere reconstrucción de horizonte de
vida o esperanza, como la había en el gobierno anterior, que mantuvo
continuidad año tras año. Esto se reflejó en las calificaciones internacionales
de Naciones Unidas, etc. Ahora asistimos a un derrumbe generalizado.
Los asesores del presidente, los llamados “Jaimitos” —empezando con
Jaime Durán Barba, luego Santiago Caputo, llamaban en esa época a Macri y a su
jefe de gabinete, Marcos Peña, “comunista”. Así que podemos tener claro cuál es
la postura.
Además, hay que tener presente que estamos hablando del crecimiento del
narcotráfico y su penetración en los barrios, los microestados narcos,
generados al calor de la vulnerabilidad y la falta de financiamiento del Estado
y de políticas públicas. En el narco macro, el que exporta en gran escala al
exterior, hay una disputa por la hidrovía; los amigos de Santiago
Caputo quieren esa disputa. Hay una disputa fuerte, impugnada, entre
dos bandas, porque salen granos contrabandeados para Paraguay y viene marihuana
para los puertos de San Lorenzo. Lo sabe todo el mundo, cobran peaje.
Hay también disputa por el espacio aerocomercial, que se la queda un
señor que viene de los servicios de inteligencia y se hizo millonario de un día
para otro; nadie sabe de dónde sacó su fortuna. Por otro lado, está la disputa
por el correo, no ya por la causa del correo, sino por el correo mismo. Y, por
otro lado, ridículamente, el alambrado de 200 metros en la frontera de Bermejo,
Tartagal, Agua Blanca, que si conocoes el lugar territorialmente sabe que todo
el mundo se ríe a carcajadas. En un país con 9.000 km de frontera, y mucha
frontera porosa, se necesita multicontrol y funcionarios con autoridad moral y
sin condicionamientos previos. Cuando llegás con una campaña electoral
condicionada por sectores vinculados al narcotráfico, lavado de activos o
crimen organizado, después estás atado.
Junio 2022 – Septiembre 2025. Hace tres años que
medios como Noticias y PERFIL explican una red psicológica que hoy derrama
consecuencias económicas y políticas. Fotografía: CEDOC - Perfil.
Quienes votaron a Milei lo hicieron movidos por angustia y esperanza, pero para
explicar el cuadro actual vale recordar al empresario que en una reunión le
dijo “sos el Presidente, no podés decirnos que quien decide es
el Jefe, tu hermana...” . "Los que no entienden son ustedes, ella es
Moisés", contestó Milei.
Samuelson y sus libros educaron a generaciones de economistas. El célebre Nobel
de Economía, al que hoy nuestro Presidente calificaría de “zurdo h.d.p.” porque
no creía en la destrucción del Estado, solía decir que “con tantos locos, ser
cuerdo es una locura”.
Durante los dos años de
gestión de alguien que, como Milei, se reconoce loco (“pero no boludo”), es
posible que cierto establishment político, empresarial y mediático haya
considerado “una locura” no alinearse con él, en medio de una oficialitis
generalizada. Lo habrán hecho por sentirse parte de ese clima festivo que ronda
los primeros tiempos de cada gobierno, o por creer que ir en contra de esa
corriente mayoritaria hubiera puesto en riesgo sus intereses.
Quienes votaron a Milei
lo hicieron movidos por dosis similares de angustia y esperanza. Pero quienes
dedican su vida a analizar la realidad, porque de ello depende el futuro del
país y el suyo propio, son responsables de haber fingido demencia todo este
tiempo.
O creyeron que
naturalizar la locura los salvaría o leyeron mal la realidad. O ambas cosas.
Porque, como ocurre siempre en estos casos, terminarán siendo ellos los chivos
expiatorios cuando la sociedad cargue las culpas en cuerpos ajenos. Puede que
ahora intenten despegarse de lo que ayudaron a construir, pero se recordará
cuánto aplaudieron al poder de turno.
Empresario:
“Vos sos el Presidente. Entendé que no podés decirnos que quien decide es el
Jefe, tu hermana”
“Psicología única”. Hace apenas tres
meses, Martín Varsavsky (*), uno de los empresarios que desde el principio aplaudió
a Milei, escribió un revelador texto sobre la “psicología única” del jefe de
Estado. Allí contó encuentros en donde notó en este hombre “una intensidad que,
lejos de ser un defecto, es la clave de su éxito”: “Su personalidad agresiva,
casi volcánica, es al mismo tiempo su motor y su escudo. No es diplomático: es
una fuerza disruptiva (…) En la era del eufemismo, Milei es literal. ¿Brusco?
Sí. ¿Necesario? También. Es una anomalía que encajó perfectamente en una
coyuntura histórica que exigía cirugía mayor”.
Lo que Varsavsky
explica en palabras cuidadas y con espíritu celebratorio, es lo que se oyó
estos años en la intimidad del círculo rojo: “El tipo está loco, pero es el
loco que hoy se necesita.”
El eufemismo de “la
psicología única” para describir la “personalidad agresiva, casi volcánica” de
Milei, implica que –si la Argentina necesitaba que la gobernara un “loco”–
habría que haber contemplado en la ecuación el riesgo de inestabilidad que eso
significaba. Y que tanto se evidencia en su gestión.
El país de los Milei se
convertirá probablemente en un caso de estudio de cómo las psicologías de dos
personas pueden constituir un factor clave de la política y la economía de una
Nación.
Secuelas. Por un lado, la
crueldad y paranoia del hermano mayor se traduce en un destrato constante hacia
las víctimas del ajuste. También hacia quienes fueron sus aliados políticos,
sospechados de supuestas deslealtades y conspiraciones varias: desde la
vicepresidenta y funcionarios propios hasta Mauricio Macri y los gobernadores.
Ese comportamiento
generó este creciente resentimiento social y político.
Social, de la mano de
sectores como el de los jubilados, universitarios, empleados públicos o el de
la discapacidad, molestos no sólo por ser afectados directos del ajuste sino
por la forma ofensiva con la que se los trata. Son los que hacen oír su voz en
protestas cada vez más masivas, y en recitales, canchas y redes sociales.
Y resentimiento
político, de parte de dirigentes que fueron humillados y que ahora huelen la
sangre de la debilidad oficial y ya no confían en nuevas promesas.
A las particularidades
presidenciales, se le agrega la psicología de una hermana menor que toda su
vida entendió y contuvo la vulnerabilidad del primogénito. Previo al ingreso a
la política, esas cualidades le alcanzaban para acompañar la soledad y la congoja
de alguien que había sido tan abusado.
A cambio, Karina
ejerció sobre su hermano el poder que le dio ser “imprescindible” para él. Ella
lo convenció (o se convencieron juntos) de que la necesita para comunicarlo con
su fallecido perro Conan y con Dios.
El Jefe. Ese calificativo nació
mucho antes de la llegada de los Milei a la Rosada. Sólo que, a partir de
entonces, ser el jefe del Presidente implica ser la verdadera Presidenta.
Quienes trataron con
ambos desde el comienzo, reconocen las particularidades psicológicas de esa
relación.
Un importante
empresario que mantenía un vínculo cordial con Milei cuenta que, tras el
balotaje y antes de asumir, le organizó una reunión con otros empresarios. Fue
en el Hotel Libertador, perteneciente a Eduardo Elsztain, uno de los hombres de
negocios que más alienta a este Gobierno.
Para sorpresa de los
presentes, ante algunas de las preguntas de los empresarios, él respondía: “Eso
lo tengo que ver con el Jefe” o “Me parece bien, hay que hablarlo con el Jefe”.
Al finalizar, el
organizador del encuentro se acercó a Milei y le dijo: “Con todo respeto
Javier, vos sos el Presidente. Entendé que no podés decirnos que quien decide
es otra persona.”
Milei se lo quedó
mirando y le respondió: “Los que no entienden son ustedes. Ella es Moisés.”
Hoy, hasta dentro del
Gobierno hay funcionarios que dicen, medio en broma medio en serio, que Javier
es el ministro de Economía de Karina. La realidad es que son dos hermanos
llevados a gobernar por una mayoría social (más el sustancial apoyo de aquel establishment)
que los eligió para romper con todo lo conocido.
Milei:
“Los que no entienden son ustedes. Ella es Moisés.”
Además de las
cuestiones pscicológicas, los predecibles problemas que sobrevinieron desde el
primer día fueron ocasionados por no contar con la mínima experiencia en la
materia ni con equipos preparados para afrontar tamaño desafío.
Poder bicéfalo. Recién
ahora se acepta que esa es la estructura de poder bicéfalo que gobierna al
país. Una explosiva combinación de inexperiencia de gestión con desequilibrios
emocionales de cierta magnitud.
Era razonable suponer
que los Milei (motivados por el extremismo ideológico y un designio místico, y
cebados por una historia personal que los volvió impiadosos y agresivos) no
serían los más indicados para generar confianza y previsibilidad. Es lo que medios
como Noticias y PERFIL advierten desde que ellos comenzaron a transitar sus
carreras políticas.
Pero es un paso en
falso más de una lección que no se termina de aprender. No habrá cambios
sustanciales y de largo plazo sin acuerdos que incluyan a mayorías sólidas y
permanentes, y a sus representantes políticos.
Como ya quedó
demostrado en la historia argentina, un núcleo social duro de un 25%-30%
conducido por un liderazgo extremo y dogmático, puede ser suficiente para
llegar al poder. Para lo que nunca servirá es para garantizar las
transformaciones profundas y duraderas que se necesitan.
Hay un momento en el devenir de una
gestión gubernamental en el que, no importa lo que digan o lo que hagan sus
funcionarios, el poder se comienza a escurrir como el agua. Es entonces que los
acontecimientos se hacen inmanejables. Cuando ese gobierno tiene tan poco poder
como el actual, las cosas se hacen aún más difíciles. Y, cuando enfrente se tiene
como oposición al kirchnerismo, que no duda en agitar banderas destituyentes
–es decir, golpistas– las complicaciones se multiplican sin cesar. El fantasma
del helicóptero es un deseo para muchos que no sienten el más mínimo respeto
por las instituciones y la democracia toda.
En su discurso del viernes en la Bolsa de Comercio de Córdoba, Javier
Milei, habló de esto. Señaló allí, que el origen de esta turbulencia económica
es política. Tiene razón. Enhorabuena que se haya dado cuenta de ello. Lo que
no queda claro es si eso equivale a decir que se dio cuenta de los errores que
cometió que han llevado a cimentar esta crisis. Errores que condujeron a la
catastrófica derrota electoral en la provincia de Buenos Aires, en medio de una
situación socioeconómica dramática para vastos sectores de la sociedad. Creer
que hay doce millones de pobres menos es no tener una dimensión de lo que
significa la pobreza. Errores que se siguen repitiendo. La gente, en especial
la clase media y media baja –que lo votó– ve cómo se deteriora su calidad de
vida día tras día y esto se hace por momentos, insostenible.
Lo que se ha visto en estas dos semanas transcurridas desde que, el
oficialismo atravesó el fatídico domingo 7 de septiembre, es un gobierno en
situación de parálisis y sin poder de maniobra en el Congreso. Los 87 héroes de
la Cámara de Diputados que evitaron el veto de la Ley Bases y Puntos de Partida
para la Libertad de los Argentinos se han reducido a unos setenta. Varios de
los gobernadores que acompañaron el proyecto e instruyeron a sus diputados y
senadores para que le dieran vida, se han distanciado del Presidente hartos de
sus malos tratos e incumplimientos de promesas hechas en aquellos días de
febriles negociaciones por la ley. Hay que resaltar que ese maltrato también lo
sufrieron los propios puertas adentro. “La euforia de Javier le hizo perder de
vista varios semáforos amarillos en la gestión. Su seguridad, respecto de lo
que había estado haciendo para ordenar la macro le impidió humanizar parte de
su gestión, en pos de medidas necesarias, pero impopulares que implicaban
sacrificios enormes para el electorado” –aseguró un libertario que ya no forma
parte del Gobierno. El resultado en la provincia de Buenos Aires, para algunos
pocos buenos observadores no fue una sorpresa.
El Banco Central perdió reservas por más de mil millones de dólares
entre el miércoles y el viernes. Es una cifra que supera los márgenes
autorizados por el Fondo Monetario Internacional en el último acuerdo. Esto
genera preocupación en los burócratas del organismo, que participaron en todo
el proceso de negociación que saben que, si las cosas no salieran bien, sus
carreras estarían en serio peligro. El salto en el tipo de cambio que lo colocó
en la banda superior y obligó al Central a intervenir es también producto de
una crisis de confianza. En ese marco el ministro de Economía Luis “Toto”
Caputo arremetió con otra de sus frases temerarias y desafortunados: “Vamos a
vender hasta el último dólar en el techo de la banda” dijo con la seguridad
–más bien la soberbia– que lo caracteriza. La pregunta que sigue es obvia y
bien simple: ¿y luego qué?
Lo mismo está pasando en los centros del poder económico y financieros
mundiales donde la preocupación va en aumento ante la falta de un volumen de
poder político, sin el cual todo lo que prometa hacer Milei se ve como utópico.
La paliza legislativa que recibió el oficialismo en Diputados y en el Senado es
una muestra de ello.
La misma sensación también se puede señalar para el proyecto de
Presupuesto 2026 que el Presidente presentó el lunes pasado, con un índice de
inflación anual y un valor del dólar que no parecen reales.
Nadie duda del equilibrio fiscal como política necesaria para darle
certidumbre a la economía argentina, pero hemos llegado a un punto en donde la
motosierra lastimó más de la cuenta. El problema no es el orden fiscal
calificado de innegociable sino más bien las acciones y decisiones que se toman
para sostenerlo. Todo tiene un límite desde las formas hasta el fondo. El
Presidente no lo supo ver.
En este contexto el tablero político entró en modo reconfiguración. Un
movimiento que se esperaba naturalmente para después de las elecciones del 26
de octubre. Nada de eso. El momento es ahora. Veamos algunos ejemplos. La
torpeza del Gobierno le dio a los gobernadores peronistas –y no tanto– el
impulso necesario para rearmarse y pensar y repensar nuevas estructuras de
poder. También le dio una nueva vida al vapuleado Horacio Rodríguez Larreta,
blanco de las peores descalificaciones de parte de Milei. Lo mismo ocurrió con
Mauricio Macri, quien pasó de poner la estructura del PRO al servicio del
Gobierno y de recibir el destrato del líder libertario a observar la realidad
con más calma y negarse –al menos por el momento– a reunirse con los emisarios
del ala política del Gobierno. ¿Para qué? Es la pregunta que hizo trascender
harto de comer milanesas y recibir elogios que nunca se tradujeron en
participación política concreta. El partido amarillo ha quedado herido de
muerte y dividido. ¿Estarán a tiempo de volver a construir una opción de
centroderecha viable, capaz de erigirse como alternativa al presente? Parece
difícil. Pero atención: hasta ahora la mayoría de los analistas se han cansado
de repetir que Milei tiene la suerte de no contar con nadie en la vereda de
enfrente capaz de hacerle sombra. Esto no es tan así. El Presidente debería
volver a leer la cancha y darse cuenta que, cuando el peronismo huele sangre,
acelera y se rearma de forma sorprendente. El oficialismo ya no está tan solo y
tiene cada vez menos margen de error si quiere llevar a los argentinos a buen
puerto.