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lunes, 22 de junio de 2026

El peronismo escribió su carta de suicidio en Parque Lezama… @elprofesorcapomasi...

 El peronismo escribió su carta de suicidio en Parque Lezama…

El peronismo escribió su carta de suicidio en Parque Lezama.

El acto dejó al descubierto la profundidad de la interna peronista y la estrategia del kirchnerismo para reordenar el espacio. A casi un año de la detención de Cristina Kirchner, la disputa por el liderazgo opositor volvió a ocupar el centro de la escena.

© Escrito por Jorge Fontevecchia el lunes 22/06/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina. 

La novela "Sobre héroes y tumbas" escrita por Ernesto Sábato y publicada en 1961 está compuesta por tres historias que se alternan dentro del mismo libro. Un paranoico que escribe una extraña teoría en la que los ciegos realizan una conspiración para conquistar el mundo, su hija que tiene un tortuoso romance con un joven que va camino al desastre y una crónica histórica sobre el traslado de los restos del general Juan Lavalle que inscribe la historia de perpetuo enfrentamiento de nuestro país. Todas las líneas narrativas se unen en un crimen que sintetiza una visión trágica que la obra transmite sobre el país y las relaciones humanas. Gran parte de la novela sucede en Parque Lezama, frente a los “pensativos leones” según los describe Sábato. Esta novela, la del kirchnerismo dirigiéndose a toda velocidad a su autodestrucción y, de paso, arrastrando al resto del peronismo, tiene el mismo tema que la obra cumbre de Sábato y por las piruetas de la relación entre ficción y realidad, tuvo en el mismo Parque Lezama su arena donde los personajes cavan su propia tumba.

Al cumplirse un año de la detención de Cristina Kirchner, La Cámpora impulsó un acto del peronismo del que participaron gobernadores, intendentes y dirigentes nacionales de diferentes vertientes justicialistas, como Guillermo Moreno y Juan Grabois. El acto, en el que el único orador fue Máximo Kirchner, terminó expresando que Cristina Kirchner no solo debería estar libre, sino que debería ser la candidata del PJ. Desde el entorno de Máximo Kirchner plantean que no descartan que el candidato presidencial del peronismo sea el propio hijo de Cristina, que una vez asumido se dedicaría a indultar a su madre para que luego se presente ella y gane las elecciones. Justamente, Máximo Kirchner, el líder de La Cámpora, se propone como una reedición de lo hecho por el Cámpora original, reeditando las palabras de aquella elección. El eslogan sería: "Máximo al Gobierno (y al indulto), Cristina al poder".

Pero estos no son los tiempos de la vuelta de Perón y la presidencia de Cámpora. En aquellos años el peronismo era imbatible: nunca había perdido una elección. Ahora acarrea varias derrotas, y prácticamente la mitad del país opina que Cristina está detenida correctamente porque el período kirchnerista estuvo signado por la corrupción. Una lista que haga foco en la libertad de Cristina y en la figura de Máximo Kirchner como la de un delegado aspira a retener solo el núcleo duro del kirchnerismo: no dialoga con otros sectores de la sociedad que tienen una agenda de centro o centroderecha y que hoy no están conformes con Milei.

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En resumidas cuentas, una candidatura camporista con el eje en "Cristina Libre" es dividir al peronismo, ya que ni el kicillofismo ni el peronismo federal reunido en Parque Norte piensan así y, por consiguiente, es regalarle la reelección a Milei, quien gracias a la estabilidad de la inflación y a la baja del riesgo país puede endeudarse para meter su propio plan platita de cara al 2027. Y si Milei ya tiene una aprobación del 40% y el peronismo sigue dividido, se acerca a ganar, incluso en primera vuelta.

Esto aniquilaría al peronismo frente a todos sus seguidores, que entenderían que el PJ ya no sirve para tratar de defender sus intereses o aspiraciones sociales.

Ya vimos cómo la UCR, un partido centenario que se fragmentó por solo defender sus posiciones ocupadas en el Estado, perdió todo el rumbo y la identidad. Esto mismo puede pasarle al peronismo, un partido que se habla solo a sí mismo y lo único que discute es quién es la conducción, los lugares en listas o la libertad de una líder que paga por el carácter inexplicable del creciente patrimonio matrimonial y el de allegados como Lázaro Báez, a todas luces un testaferro de Néstor Kirchner. Esto no significa que el proceso judicial que culminó con Cristina presa haya estado exento de controversias. Sin embargo, desde el sentido común de los argentinos, es difícil sostener que no hubo un aceitado sistema de corrupción en el kirchnerismo y que la sociedad acepte que eso debe mirarse a un lado para que el peronismo le gane a Milei no parece ser el pensamiento de la mayoría de la sociedad necesaria para ganar la elección.

Del otro lado, Milei le plantea al sector no kirchnerista de los argentinos que deben tolerar sus avances antidemocráticos y evidentes casos de corrupción para que no gane el kirchnerismo. Una patria extorsionada y avanzando a una tragedia, digna cuna de "Sobre héroes y tumbas", una novela que describe con maestría.

La falta de debates sobre cómo resolver los problemas económicos o siquiera construir la mayoría electoral para ganarle a Milei se vio en el acto de Parque Lezama, fundamentalmente cuando Máximo cruzó duramente al gobernador bonaerense, Axel Kicillof, vamos a escucharlo.

Si durante el kirchnerismo, Cristina había publicado “Sinceramente”, que reivindicaba sus mandatos y se autocritica por no haber apoyado al feminismo en sus orígenes, vinculándose al movimiento masivo por el derecho al aborto que ella bloqueó durante sus ocho años de mandato y La Cámpora estaba enfocada en construir la alquimia electoral para ganarle a Macri, ahora se retrocedió a una noción aún más elemental: Cristina libre. Esa es la consigna que para ellos sintetiza la salida del país. Si Cristina está libre, podrá conducir al peronismo hacia una victoria y al país hacia su recuperación. La realidad es que Cristina estaba libre hasta hace muy poco y postuló a Alberto Fernández, luego le hizo una interna permanente y la conclusión fue un gobierno que frustró a la mayoría y finalmente ganó Milei.

“Cristina libre” es una consigna que solo contiene al núcleo duro del kirchnerismo y a nadie más, y las elecciones se tratan de contener a la mayoría.

De la otra vereda de la interna en el kicillofismo, la legisladora porteña Berenice Iañez en una charla llamada “Cátedra Libre Hebe Bonafini” dijo que el peronismo no puede conducirse desde el “balcón shakesperiano” de San José 1111 y los militantes peronistas no pueden ser Romeos y Julietas intentando un imposible. De vuelta, la alusión a la literatura trágica.

Escuchemos el tramo final del discurso de la legisladora kicillofista.

Kicillof tiene desafíos muy grandes por delante. Si rompe con el kirchnerismo, puede ser visto como quien destruyó las posibilidades del PJ para ganarle a Milei y si sigue unido a la Cámpora deberá pelear hasta último momento por ser el candidato del peronismo y se le complicará para atraer a otros sectores que representen a los argentinos que no son ni mileistas ni kirchneristas, sin los cuales no se le gana a Milei. Desde el entorno del gobernador se piensa en Llaryora o algún gobernador del peronismo no kirchnerista como candidato a vicepresidente en la fórmula.

Por otro lado, el kirchnerismo no plantea ir a unas PASO. Quiere que el resto se subordine, algo que no tiene forma de imponer, aunque siempre puede romper el peronismo y así generar su derrota.

La gran pregunta es: ¿el kirchnerismo realmente entiende lo que está sucediendo y tiene un as bajo la manga o están tan aislados de la realidad y en su propia narrativa que no perciben el daño político que le infligen al peronismo? Difícil saberlo, pero es probable que la prisión de Cristina esté generando un proceso de aislamiento en ese espacio político que los haga sacar conclusiones alejadas de la realidad. Algo peligroso para el conjunto de la oposición dado el peso que aún tienen.

En 1897, Émile Durkheim publicó "El suicidio", uno de los textos fundacionales de la sociología moderna. Su gesto fue revolucionario: tomó un acto que parecía el más íntimo y personal de todos —quitarse la propia vida— y demostró que obedecía a causas sociales mensurables. Detrás de cada suicidio individual, Durkheim encontró estructuras colectivas: el grado de integración de una persona en su comunidad, el nivel de regulación que esa comunidad ejercía sobre ella. Así construyó su célebre tipología: el suicidio egoísta, el altruista, el anómico y el fatalista, cada uno revelando una forma distinta en que la tensión entre individuo y sociedad puede volverse insoportable.

Lo que sigue es un ejercicio de transposición conceptual. Utilizamos las categorías de Durkheim en sentido estrictamente metafórico y con fines analíticos: no para hablar de muerte literal, sino de destrucción simbólica de carreras, liderazgos, partidos y proyectos políticos. Durkheim nunca aplicó su tipología de esta manera, y sería un error metodológico confundir ambos planos. Pero si se acepta la metáfora del "suicidio político" —la autodestrucción voluntaria o semivoluntaria de un proyecto colectivo—, su esquema resulta notablemente sugerente.

El suicidio político egoísta: sería el caso de líderes que terminan aislándose de su propia base social, pierden contacto con sus aliados y toman decisiones que destruyen el proyecto. La analogía con Durkheim es directa: una pérdida de integración, el dirigente deja de estar conectado con la comunidad política que le daba sustento. Richard Nixon durante el escándalo Watergate es el ejemplo más citado; también ciertos líderes revolucionarios que, una vez en el poder, se distanciaron de las organizaciones que los habían sostenido.

Máximo Kirchner en Parque Lezama: "No terminemos con un presidente peor que el actual"

El suicidio político anómico: probablemente el más frecuente. Se produce cuando un partido o liderazgo pierde las reglas que le daban identidad: las contradicciones internas se vuelven tan grandes que el proyecto termina desintegrándose. La analogía con Durkheim es muy directa: las normas que organizaban la acción colectiva dejan de ser creíbles. La crisis final de la Unión Soviética bajo Gorbachov suele interpretarse en esta clave —las viejas reglas habían dejado de funcionar y las nuevas aún no existían—, al igual que numerosos partidos tradicionales europeos que perdieron identidad ideológica tras cambios sociales acelerados.

El suicidio político fatalista, el caso opuesto: organizaciones tan rígidas que terminan destruyéndose por incapacidad de adaptación. Regímenes autoritarios incapaces de reformarse, partidos excesivamente disciplinados que expulsan toda renovación y terminan marginalizados. La sobreabundancia de reglas asfixia la vitalidad del proyecto.

El suicidio político por líder carismático: aquí aparece algo que Durkheim no desarrolló y que se acerca más a Max Weber. Algunos líderes construyen un movimiento tan dependiente de su propia figura que impiden la aparición de sucesores. Mientras viven parecen fortalecer el proyecto, pero a largo plazo lo debilitan. Perón en algunos análisis sobre la sucesión del peronismo, Chávez respecto de la dependencia del liderazgo personal, De Gaulle respecto del gaullismo clásico. Paradójicamente, el líder no destruye el movimiento por falta de autoridad, sino por exceso de centralidad.

De alguna manera, todas estas categorías están presentes en el paciente kirchnerista. Está aislado de la realidad, pierde el sentido que le da identidad, que es pelear por los que menos tienen. Es una organización demasiado rígida y verticalista y tiene una líder carismática que está presa y no puede ser candidata. Todos estos elementos hacen síntesis y los proyectan a una política suicida para sí mismos y al tener peso dentro del peronismo, para el conjunto del PJ. A su vez, como el justicialismo es la porción más importante de la oposición, la posibilidad de que haya un gobierno que no sea de extrema derecha se aleja cada vez que ellos avanzan trágicamente a su final. El acto en Parque Lezama son esos hechos de la historia que pasan bajo el radar, que tienen poco impacto en la opinión pública pero son decisivos.

Haciendo otra transposición conceptual, reiteramos, solo a fines de explicar nuestro punto, en el psicoanálisis parte de la conducta del suicida antes de su acto se denomina acting out. Para Lacan, el acting out es un mensaje dirigido al Otro: el sujeto actúa, pero hay un destinatario implícito, una demanda cifrada que pide ser leída. "El acting out es una transferencia salvaje", sostuvo en el Seminario X sobre la Angustia. ¿Lo del kirchnerismo es una suerte de acting out en el que le señalan al resto de la oposición que son capaces de permitir el triunfo de Milei si no se los contiene en un proyecto que les dé lugar? Es decir, ¿finalmente el kirchnerismo amenaza con la creciente destrucción del país que implicaría un nuevo gobierno de Milei para evitar ser desplazados totalmente de la política nacional? En ese caso, Kicillof debe probarse como un verdadero líder y contener al kirchnerismo para que no arrastre al conjunto del país a un nuevo período mileísta, pero debe hacerlo de tal manera, que Cristina no lo vuelva un nuevo Alberto, porque en ese caso ni siquiera podría ganar las elecciones.

Siempre puede haber nuevas opciones y el pueblo argentino, incluso parte del que apoya al kirchnerismo puede advertir que se avanza inexorablemente a un desastre y apoyar a otros candidatos. Esperemos que así sea. Hoy la consigna que se repite en La Cámpora de “Nada sin Cristina” significa en lo concreto un “Todo con Milei”.

Encuesta: el peronismo bonaerense ya tiene un candidato favorito de cara a 2027

Sabemos bien que muchas personas pueden estar atravesando problemas que generen la idea de terminar con su vida, en ningún momento de esta columna la intención fue faltarle el respeto al dolor de nadie. La realidad es que la dirección que toma el kirchnerismo y el destino que puede llevar al conjunto de la oposición y en alguna medida al país hace que no hayamos encontrado otra palabra mejor que explique el carácter trágico del momento político.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

MV/ff.




miércoles, 8 de octubre de 2025

Día 660: Milei, miente, miente, y nada de lo tuyo quedará… @dealgunamanera...

Día 660: Milei, miente, miente, y nada de lo tuyo quedará…

Día 660: Milei, miente, miente y nada de lo tuyo quedará. Fotografìa: CEDOC

Para habitar la misma realidad que el resto de los argentinos, Javier Milei debería confrontar su tendencia a presentar al país como un éxito económico y a su gestión como “el mejor gobierno de la historia”. Quizás necesita mentirse para sostener la ilusión de su propio relato.

© Escrito por Jorge Fontevecchia el martes 07/10/2025 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Es mundialmente conocida la frase del propagandista nazi Joseph Goebbels“Miente, miente, que algo quedará”. Goebbels fue el arquitecto de un aparato de propaganda tan monstruoso como eficiente, que sirvió para convencer a millones de personas de las teorías conspirativas más absurdas y de las mentiras más flagrantes.

Tras la derrota militar de Alemania en la Segunda Guerra Mundial, los juicios de Núremberg y la política activa de derechos humanos de la comunidad internacional, se puede decir que, durante la segunda mitad del siglo XX y el principio del siglo XXI, no quedó nada de Goebbels y sus mentiras. Inclusive ahora, durante el auge de la extrema derecha, este tipo de organizaciones tiene que esconder sus vínculos con las ideas nazis, como sucede con Alternativa por Alemania.

En el caso de Javier Milei, salvando las enormes distancias, sí es cierto que podemos hacer un paralelismo en la utilización permanente de la mentira como herramienta de construcción de sentido. Al igual que Goebbels, Milei, si sigue mintiendo y mintiendo como lo hace, no quedará nada de la hegemonía que supo construir y que se empieza a desmoronar por todos lados.

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A diferencia del siniestro Goebbels es probable que el presidente padezca mitomanía y precise mentirse a sí mismo creyendo lo que dice. Desarrollaremos en profundidad ese desorden mental en esta columna que permite explicar, por ejemplo, por qué dice “sacamos a 12 millones de personas de la pobreza”, entre otras. Pero primero vayamos a algunas evidencias.


Este lunes vimos a un Presidente en otra realidad. Cantando a los gritos mientras la economía se sostiene en base al endeudamiento externo y asediado por múltiples casos de corrupción, con la renuncia de su principal candidato en el distrito más grande del país renunciando por vínculos con el narcotráfico. Probablemente esta capacidad de Milei para asilarse y construir una realidad paralela sea en parte lo que lo ha ayudado a llegar hasta acá. Pero se puede mentir mucho tiempo a pocas personas, a muchas personas poco tiempo, pero no a muchas personas mucho tiempo.

Tras naturalizar como sociedad las terribles inconsistencias y mentiras de Milei, la caída de José Luis Espert, quién nos mintió abiertamente en reiteradas ocasiones, hizo notar más las mentiras del propio Milei y después de sintetizarlas, explicaremos cómo se encuadra en lo que se denomina efecto Baader Meinhof. Espert dijo primero que no tenía relación con Fred Machado, que solo le había aceptado una vez un vuelo para presentar el libro. Luego, dijo que en realidad voló 35 veces a diferentes lugares. Luego, dijo que lo del pago de los 200 mil dólares era una “operación de Grabois” y que no había pruebas, era solo un papel de una contabilidad paralela.

Luego, cuando apareció el documento del Bank of America con la transferencia que había cobrado de una empresa minera que no era de Machado, luego que si era de Machado. Siguiendo a eso, dijo que sí había estado en la pileta de Machado. Desde el 2021 venía diciendo que no tenía ninguna relación con este narcotraficante y llegamos en 2025 a que estuvo en su pileta, viajó con él en 35 vuelos, recibió dinero de su empresa y todo lo que nos falta por descubrir.

De hecho, hace minutos un par de horas habló Machado en Radio Rivadavia y reconoció haberle “hecho un aporte de campaña a Espert por 200 mil dólares”. El acusado de narcotráfico recordó de la siguiente manera el pedido de Espert y cito textualmente: “¿Che, no me podés hacer un aporte monetario porque estamos en bolas?”.

Fred Machado habló tras la renuncia de José Luis Espert a su candidatura a diputado nacional: "Lo ayudé con unos mangos, me dio lástima"

El efecto Espert, el efecto del descubrimiento de una cadena de mentiras, nos hace ver las mentiras de todo el Gobierno en genera y del presidente en particular. De hecho, este fenómeno tiene un nombre. El efecto Baader-Meinhof, también conocido como ilusión de frecuencia o sesgo de recurrencia, es un fenómeno cognitivo fascinante: ocurre cuando se aprende algo nuevo —una palabra, una idea, una persona, un símbolo— y, de pronto, esto se empieza a ver por todos lados.

No es que antes no existiera, sino que la atención ahora está entrenada para detectarlo. El cerebro, que no puede procesar todo lo que percibe, filtra la realidad constantemente; al aparecer algo nuevo que considera relevante, lo marca como importante y comienza a priorizarlo.

El nombre “Baader-Meinhof” viene de un caso curioso. En 1994, un lector del diario St. Paul Pioneer Press escribió al periódico contando que había escuchado mencionar por primera vez a la organización terrorista alemana Baader-Meinhof. Y luego, en cuestión de días, el nombre volvió a aparecer en todos lados. A partir de ahí, los psicólogos adoptaron el término popular para describir ese tipo de experiencia.

Las mentiras e inconsistencias de este Gobierno estuvieron ahí, pero ahora hay mucha más pregnancia para procesarlas y desarticularlas. Vamos a hacer un racconto de algunas de las veces en las que Milei nos dijo una cosa y luego lo contrario. Realmente es impactante.

Algo que no es tan conocido es su cambio de opinión del kirchnerismo. En 2019, en una entrevista en Canal 26, Milei dijo: "Esto te va a sorprender, pero en términos históricos, Cristina Fernández de Kirchner es la mujer más importante en la historia de la política argentina. Fue dos veces presidente". En esa ocasión habló del entonces mandatario Alberto Fernández y sostuvo: "Tengo una excelente opinión acerca del Presidente. Es muy inteligente y extremadamente pragmático, digno de todo peronista".


Javier Milei y Cristina Kirchner en la asunción presidencial de 2023.

En otro reportaje, incluso defendió al kirchnerismo. Muy enojado, dijo: "Podés decir lo que quieras del kirchnerismo, pero la deuda la pagó y pagó los intereses". En contraste, en la apertura de sesiones del Congreso el 1 de marzo del 2024, expresó: "Cristina ha sido responsable de uno de los peores gobiernos de la historia".

Con los propios también tuvo esa actitud. Recordemos los cambios de opinión sobre Patricia Bullrich ya no en años, si no en semanas. "Sigue siendo una montonera tirabombas que tiene las manos manchadas de sangre", dijo antes de las elecciones generales de octubre del 2023. Luego, antes del balotaje, declaró: "Bullrich ha sido exitosa combatiendo la seguridad. La tenemos que llamar".

¿Entienden que entre que Milei dijo que era una terrorista con las manos manchadas de sangre y que había que incorporarla al Gobierno porque había sido una buena ministra de Seguridad pasaron tres meses?

El ministro Luis Caputo también fue objeto de polémica entre Milei del pasado y el Milei del presente. "Caputó se fumó 15 mil millones de dólares irresponsablemente", dijo el Presidente en 2018. EN la actualidad, lo define como “el mejor ministro de economía de la historia”. Increíble como no se ruboriza. Puede decir una cosa y lo contrario.

Recientemente las redes se llenaron de comparaciones entre lo que Milei decía de su nuevo candidato bonaerense Diego Santilli y lo que dice ahora. "El chanta de Santilli es un pésimo candidato", dijo en 2023. Ahora, lo describe como "alguien que sabe de seguridad" y que "ya ganó en la provincia de Buenos Aires".

El Presidente también mintió sobre los planes de dolarización antes de la campaña. "Hoy es factible dolarizar. Podríamos hacer transacciones en dólares", dijo en una entrevista con Alejandro Fantino en 2023. Se podía dolarizar con el dólar a 320 pesos. Tenía un acuerdo para hacerlo en el que le iban a dar 10 mil millones de dólares, ya estaba todo arreglado. Luego, Milei asume y no hace nada de todo esto, de hecho, hizo una enorme devaluación de 118%. ¿Qué pasó con que se podía dolarizar con el dólar a 320 pesos?

Realmente es increíble que todo este material haya estado publicado y hasta hace poco tiempo a una importante cantidad de la población no le haya bastado para tratar de comprender la cantidad de mentiras. Para tratar de entender esto hay que tomarlo desde las ciencias políticas, la psicología y otras teorías trasversales a varias disciplinas.

Euforia, incidentes y omisión total de Karina: lo que no se vio de la presentación del libro de Milei

En La mentira en política (1971), Hannah Arendt analiza cómo la falsificación deliberada de la realidad se volvió una herramienta estructural del poder moderno. A partir del caso de los Papeles del Pentágono, muestra cómo los gobiernos fabrican “mundos ficticios” para sostener su narrativa, y advierte que el mayor peligro no es la mentira misma, sino la erosión de la verdad como base del juicio público y de la vida política democrática.

Es decir, las constantes mentiras de los políticos no solo destruyen su credibilidad, si no que en algún punto destruyen el propio concepto de verdad. En ese sentido, se puede analizar como el auge del posmodernismo, el cuestionamiento a los grandes relatos y la post verdad son la causa de personajes como Milei. Evidentemente fue avanzando un cinismo base en la sociedad en la que la mentira es tolerada.

Ahora, Milei en particular no es como cualquier político mentiroso. Realmente puede decir cualquier cosa y lo contrario en cuestión de meses con la misma vehemencia y emoción. De defender el kirchnerismo a los insultos a atacarlo a los gritos. La misma emoción con un contenido antagónico. Nosotros no podemos diagnosticar porque no tenemos matricula de psicólogo o psiquiatra, pero reúne las condiciones de un mitómano.

La mitomanía es un trastorno psicológico caracterizado por la tendencia patológica a mentir de forma compulsiva o sistemática. El término fue introducido por Ernest Dupré en 1905 para describir a individuos que mienten no por beneficio inmediato, sino por una necesidad interna de fabular o deformar la realidad. Según Dupré, el mitómano no busca engañar para obtener ventajas, sino para sostener una identidad idealizada o escapar de una realidad que le resulta insoportable.

Sigmund Freud interpretó el fenómeno como una expresión del deseo inconsciente: la mentira sería una forma de “cumplimiento del deseo” donde el sujeto transforma su frustración en relato. En esta línea, la mitomanía se vincula con mecanismos de defensa como la negación y la proyección.

Por su parte, Jean Bergeret Jacques Lacan abordaron la mitomanía como un síntoma del narcisismo patológico: el mentiroso crea una versión mejorada de sí mismo para sostener una frágil estructura del yo. Lacan señaló que el mitómano “miente para existir en la mirada del Otro”, es decir, su mentira no busca solo convencer, sino ser reconocida como verdad por los demás.

Itai Hagman, sobre el show de Javier Milei en Movistar Arena: "Puede hacer esto porque, en algún punto, ya no gobierna"

Autores contemporáneos como Paul Ekman y Robert Feldman diferencian la mentira común, instrumental y consciente, de la mitomanía, donde el sujeto llega a creer en sus propias invenciones. En este sentido, la mitomanía no es solo una conducta, sino una distorsión persistente del vínculo con la verdad, que puede aparecer en contextos neuróticos, narcisistas o incluso psicopáticos.

Entre el mentiroso instrumental y el mitómano hay un territorio ambiguo, donde la mentira deja de ser solo una herramienta y empieza a convertirse en una forma de habitar el mundo. Este “mentiroso intermedio” no miente por compulsión total ni por cálculo frío, sino para mantener en pie una identidad frágil. Paul Ekman lo describe como alguien que empieza creyendo sus propias mentiras para reducir la disonancia cognitiva entre lo que dice y lo que hace. De a poco, su mentira se vuelve una especie de refugio narrativo: una historia que lo protege del fracaso, de la vergüenza o de la falta de amor.

Robert Feldman lo llama self-deceiver (o autoengañador en su traducción al español): no busca manipular, sino sostener su autoestima en contextos donde la verdad lo dejaría desnudo. En este nivel, la mentira funciona como una prótesis emocional: repara lo que el yo no puede tolerar.

Lacan diría que el sujeto no miente “a” los otros, sino “a través” de los otros, intentando que su ficción sea reconocida como verdad. Y Bergeret advierte que en estas personalidades narcisistas compensatorias el límite entre la verdad y la invención se vuelve maleable, según la necesidad de conservar una imagen consistente ante los demás.

En términos clínicos, este tipo de mentiroso representa la frontera viva entre el narcisismo funcional y la mitomanía estructural: no ha perdido el contacto con la realidad, pero necesita deformarla para sobrevivir en ella. Probablemente nuestro Presidente esté más cerca de este caso, aunque esto lo decimos para tratar de analizar la situación política, sin tener los elementos para un diagnóstico, pero es necesario dotarnos de algunas herramientas de la psicología porque el peso de personalidades como las de Milei en las situaciones políticas es determinante.
 

Javier Milei presentó su nuevo libro con un show musical en el Movistar Arena este lunes 6 de octubre.

Milei ayer que cantaba en el Movistar Arena estaba en plena deformación de la realidad. Mientras su gobierno se desmorona y está asediado por varios frentes, se dedica a festejar nadie sabe que de una manera patética.

Pinocho, de Carlo Collodi, cuenta la historia de una marioneta de madera tallada por Gepetto, un carpintero pobre que sueña con tener un hijo. Un hada azul da vida a Pinocho y le promete que podrá convertirse en un niño de verdad si demuestra ser bueno, valiente y sincero. Sin embargo, su curiosidad y desobediencia lo llevan por caminos peligrosos: se une a malos compañeros, cae en trampas y cada vez que miente, su nariz crece.

A lo largo de sus aventuras, donde es engañado por el Gato y el Zorro, convertido en burro y tragado por una ballena, Pinocho aprende a distinguir entre el placer inmediato y la responsabilidad. Cuando finalmente arriesga su vida para salvar a Gepetto, el hada lo recompensa transformándolo en un niño real.

Para vivir en la misma realidad que todos nosotros, Milei debe enfrentar lo mismo que Pinocho, su tendencia a la satisfacción inmediata creando una realidad paralela en la que el país es un éxito económico y su Gobierno “el mejor de la historia”. Milei debe enfrentar la realidad y trabajar codo a codo con el resto de los sectores políticos y productivos del país para estabilizar la terrible situación en la que estamos.

Es probable que la suerte de su Gobierno esté echada y no haya más libertarios en el próximo periodo presidencial, pero un presidente alejado de la realidad nos puede hacer mucho daño. Hay que poder construir una transición ordenada hacia la siguiente etapa política de la Argentina.

Producción de texto e imágenes: Matías Rodríguez Ghrimoldi

TV / LT