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lunes, 28 de octubre de 2019

Mauricio Macri y Alberto Fernández se reunieron por una hora… @dealgunamanera...

Mauricio Macri y Alberto Fernández se reunieron por una hora…

Mauricio Macri recibió a Alberto Fernández en la Casa Rosada. Fografía: CEDOC


El mandatario saliente y el presidente electo compartieron un desayuno para hablar de la transición.


El presidente Mauricio Macri recibió en la Casa Rosada a su sucesor electo Alberto Fernández, para empezar a delinear la transición. El foco del encuentro habría abordado también la cuestión del dólar, eje de los cruces entre ambos candidatos tras las PASO, luego de que en las últimas horas el Gobierno nacional anunciara un endurecimiento del cepo cambiario.


El mandatario saliente arribó pasadas las 9.30 a Balcarce 50 y saludó a los medios y vecinos que se acercaron a ver su llegada. Por su parte, Fernández llegó en medio de un amplio grupo de periodistas que lo aguardaban en la puerta del edificio de su domicilio en Puerto Madero, de donde salió pasadas las 10:20 rumbo a la Casa de Gobierno.


El encuentro con el líder del Frente de Todos estaba previsto para las 10:30  horas y fue el punto de inicio de la transición, que culminará el próximo 10 de diciembre con el traspaso formal del mando. Ambos informaron anoche en sus discursos tras conocerse los resultados del escrutinio provisorio que iban a reunirse para empezar a llegar a consensos.  Alberto se retiró de la Casa de Gobierno una hora después de haber llegado. Según trascendió, Macri y Fernández estuvieron todo ese tiempo reunidos en solitario.

El análisis de Jaime Duran Barba: Vidal perdía igual y Macri sigue como líder 

El desayuno entre el ex jefe de Gabinete y el actual mandatario se da luego de la conferencia de prensa que realizó el titular del Banco Central, Guido Sandleris, en la que brindó precisiones sobre el endurecimiento del cepo cambiario que se restableció tras la derrota de Juntos por el Cambio en las PASO para frenar la corrida cambiara y la pérdida de reservas. Según consignó el director de la entidad monetaria, el límite para la adquisición de divisas alcanza a 200 dólares para aquellas personas que hagan la operación vía homebanking, pero para las compras en efectivo, sólo se podrán adquirir 100 dólares.


Uno de los reclamos que realizó el entonces candidato del Frente de Todos al Presidente cuando se produjo la corrida cambiara fue que la Casa Rosada trabajara para cuidar las reservas del país. Las medidas que se implementaron apuntan en esa dirección.

Fernández avaló el "dólar Alberto" de $60: "Ya tiene un valor razonable"

La reunión entre Macri y Fernández era algo que desde el oficialismo ya tenían planeado en caso de que se repitiera el escenario de las PASO y el Frente de Todos ganara en primera vuelta. Lo reconoció el asesor presidencial Jaime Durán Barba durante la edición especial del ciclo Periodismo Puro que conduce el CEO de Perfil Network, Jorge Fontevecchia, que se emitió anoche por Net Tv


“La idea fue ganar, pero si no se ganaba había que ver cómo hacemos para dar un paso para que la Argentina tenga una democracia institucionalizada, formal, en la que los adversarios aprendan a respetarse y construir un lindo país. Si bien no estaba planificado en detalle, estaba dentro de ese horizonte. Qué hacemos para que el país cambie porque eso también es cambiar el país, tener actitudes democráticas, republicanas que si se siguen dando en el tiempo van a dar una mejor democracia”, expresó el experto.





domingo, 31 de marzo de 2019

Aguante el optimismo… @dealgunamanera...

Aguante el optimismo…


Macri pide esfuerzo, Peña arma el credo y Vidal advierte y teme. Viejos pleitos.

© Escrito por Nelson Castro el sábado 30/03/2019 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Las encuestas con números de victoria que, en modo desafiante, Marcos Peña solía enrostrarle a cuanto circunstancial interlocutor encontraba, ya forman parte del pasado. Hoy en día, ninguna encuesta presagia un triunfo del Gobierno. Las encuestas que se conocen –y también las que no se hacen públicas– la ubican por delante a Cristina Fernández de Kirchner. A muchos sorprenderá esta vigencia de la ex presidenta. A nadie debería sorprender, en cambio, la caída imparable de la imagen y de las chances electorales de Mauricio Macri, a quien se lo ve desbordado por la situación.

El “le pido a la gente que aguante” que lanzó hace unos días pareció más que una consigna, una apelación dramática a la gente que lo votó. No entiende que es muy difícil que pueda aguantar aquel a quien le falta el plato de comida diaria para sí y para su familia. El 32,9% de pobreza que dio a conocer el Indec el jueves pasado fue y es una cachetada, interpelante primero para el Gobierno y después para toda la clase dirigente política, empresarial y sindical. En este aspecto, Macri fracasó rotundamente. “Quiero que me juzguen por lo que hice con la pobreza” –supo decir al comienzo de su gestión–. En cumplimiento de esa consigna, es de estricta verdad afirmar que el Presidente fracasó, como también fracasó la ex presidenta a lo largo de sus ocho años de gestión. Y no es aventurado que fracasarán los que vengan después del 10 de diciembre próximo –sea Macri, CFK o quienquiera– si no se logran acuerdos políticos concretos.

Acuerdos y desacuerdos. Las dirigencias argentinas deberían estudiar en profundidad el contexto del pacto de la Moncloa que consolidó la democracia en España. Ese pacto no nació de un enunciado de corrección política académicamente aceptado por las dirigencias. Ese pacto surgió de una extrema necesidad a la que había llevado una crisis económica profunda. Y ahí todos comprendieron que sin acuerdos básicos, y sin una voluntad firme de cumplirlos por parte de todos los signatarios, el futuro de España era tan ruinoso como lo había sido el pasado franquista que había dejado atrás. Todos cumplieron su parte y respetaron su compromiso y España despegó. Nadie de los que ha ejercido el poder en la Argentina democrática renacida en 1983 se preocupó por aprender esa lección. Las dos excepciones fueron Raúl Alfonsín y Eduardo Duhalde.

Vidal mide bien en Provincia, pero a nivel nacional tracciona lo mismo que Macri.

María Eugenia Vidal sigue disgustada con el Presidente y su entorno. Por si alguien no lo sabe, el entorno presidencial es Peña, cuya exposición del miércoles en el Senado dejó a más de uno boquiabierto. Se entiende: en muchos tramos de su presentación  habló de un país que, claramente, nada tenía que ver con la Argentina de hoy.

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires acaba de producir un hecho que marca distancia con el Presidente: el acuerdo con los docentes. Los que conocen en detalle la trama de las negociaciones del año pasado con los docentes, señalan coincidentemente que Vidal tenía el dinero para satisfacer las demandas de los gremios. Fue su decisión de no desairar a Macri, que a los cuatro vientos ponía límites a las negociaciones paritarias con los docentes, lo que impidió ofrecerles ese algo más, que hubiese permitido bajar la conflictividad a niveles mínimos.

Vidal está también enojada por el escandaloso hecho de ser espiada por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Quien está a cago de ese organismo es Gustavo Arribas, alguien que es muy cercano al Presidente. Hubo una reunión a puertas cerradas que tuvo Mauricio Macri con Larreta y María Eugenia Vidal cuando surgió el tema del espionaje. No pueden ser socios estratégicos y espiarse mutuamente. Eso puso un manto de duda en la relación Provincia-Nación, hecho que no hace más que incentivar las ya diferencias importantes que tenían con Marcos Peña y Macri en el manejo económico. En la provincia de Buenos Aires son más acuerdistas. Por eso, avanzaron con la paritaria docente, tratando de mostrar un modelo de gestión diferente y en lo político también, ya que la relación con los radicales es más razonable.

En el retiro espiritual con su equipo de este fin de semana abundó la preocupación. La derrota es una posibilidad que cada día toma más cuerpo.

La semana estuvo atravesada por rumores de cambio de nombres en el gabinete. El Gobierno carece de figuras de prestigio y peso políticos en el área económica. Macri lo hizo. En las redes abundan los comentarios despectivos de funcionarios del Gobierno hacia Nicolás Dujovne y Guido Sandleris.

Cálculos. La usina del desdoblamiento vuelve a salir desde La Plata, en realidad Macri no quiere dejar la Presidencia, porque él no quiere dejar el lugar. Hay una preencuesta de Isonomía que está midiendo Macri-Vidal y da prácticamente igual Macri en Nación- Vidal en la gobernación, porque Vidal no mide bien a nivel nacional, mide muy bien en la Provincia, pero a nivel nacional tracciona lo mismo Macri presidente-Vidal gobernadora.

El Gobierno sigue embretado en la lucha con el dólar, tanto el riesgo político como el riesgo propio del sistema financiero argentino –cuando el Banco Central es el principal deudor de todo el sistema bancario argentino–, no hace otras cosa que agregarle más riesgo a los problemas que ya tiene la Argentina.

Cambiemos está pasando por su peor momento, no tienen conducción de la crisis, están corriendo detrás del dólar en lugar de plantear una agenda política de conducción y generación de expectativas. Cayeron en la trampa de dólar-tasa-tasa-dólar y la conducción debería estar más allá de esta coyuntura fatal.

El Gobierno ofrece un futuro de sangre, sudor y lágrimas. Es lo que Sir Winston Churchill le prometió a sus conciudadanos en las horas difíciles de la guerra. Y el pueblo lo votó. No parecería estar ocurriendo eso con Macri hoy en día.

Producción periodística: Lucía Di Carlo.




martes, 5 de marzo de 2019

Anestesia o muerte, el dilema de la política económica de Cambiemos... @dealgunamanera...

Anestesia o muerte: el dilema de la política económica de Cambiemos…


Ante la suba de la inflación, el Banco Central endureció su meta monetaria y calmó el dólar, a costa de prolongar la recesión.

© Escrito poAlejandro Rebossio el lunes 04/03/2019 y publicado por la Revista Noticias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

A la directora ejecutiva de la consultora Eco Go, Marina Dal Poggetto, le sucedió como Walter, aquel personaje de la publicidad de Telefónica que llegaba de los 80 al año 2000 y no entendía los cambios. Dal Poggetto, una de las economistas más pesimistas sobre la actividad y la inflación para 2019, se fue de vacaciones el 28 de diciembre pasado con un riesgo país por encima de los 800 puntos básicos, que reflejaba un escenario turbulento, y volvió a mediados de enero, cuando bajaba de los 700. Incluso a principios de febrero llegó a 630, mientras el dólar entonces estabilizado permitía que la tasa de interés de referencia bajara del 73% en octubre al 43%.

“Ya está bajando la inflación y lentamente va a mejorar la economía”, proclamó el presidente Mauricio Macri el 13 de febrero. “Hoy es el momento para volver a poner el foco en el desafío del crecimiento”, amaneció al día siguiente el jefe de Estado anunciando beneficios en grageas para ciertas exportaciones del interior. Pero a la tarde pasaron cosas: el INDEC anunció que la inflación de enero fue más alta que la prevista, del 2,9%, y que la interanual se acercaba al 50%. 

Algunos economistas comenzaron a predecir un febrero y un marzo peores en términos de precios y un 2019 con un índice más cerca del 35% que del 30%. A partir de entonces, el dólar comenzó a resucitar, el riesgo país traspasó otra vez los 700 puntos y el presidente del Central, Guido Sandleris, endureció la meta de la base monetaria, con lo que el mercado le exigió una tasa del 49%. Dal Poggetto observó que la realidad volvía a acomodarse.


“En enero, la Reserva Federal (Banco Central de EE.UU.) anunció que subiría más lentamente la tasa y vinieron fondos para los mercados emergentes, incluida la Argentina”, explica la economista.

“Se alineaban los planetas. El viento de cola internacional mataba la incertidumbre electoral. Ahora no cambió el viento de afuera, pero volvió a aparecer la economía real y empezaron a subir el dólar y la tasa”, completa la directora ejecutiva de Eco Go.

Dilema. Y es así como la política económica de Cambiemos vuelve a enfrentarse al dilema de sedación o muerte súbita. Esta última es la devaluación descontrolada del peso, que encendería más la inflación y hundiría aún más la actividad económica. Sería como lo que sufrió la Argentina en abril y septiembre de 2018. Macri quiere evitar ese escenario a toda costa en el año en que buscará la reelección, sin la economía como emblema, pero al menos sin caos. Por eso prefiere la sedación, los cuidados paliativos.

Es decir, el endurecimiento de la meta monetaria, que eleva la tasa de interés, calmar el dólar y la inflación, aun a costa de prolongar la recesion. Mientras, se suceden noticias de despidos, convocatorias de acreedores y cierres (ver recuadro).

En la autoridad monetaria no ven aquel dilema: “Nuestra meta es ser estrictos en la base monetaria para atacar la inflación de base, y reaccionamos tras el inesperado dato de enero. No intervenimos con el dólar mientras esté en la zona de no intervención (entre $ 38 y 49). Y el endurecimiento de la meta tiene un impacto hasta ahí en la actividad, en un país con poco crédito. Afecta más a las colocaciones financieras”.


“Sin el acuerdo de septiembre con el FMI hoy el derrape de la actividad sería más grande y habría más inflacion”, reconoce Dal Poggetto. “Ese acuerdo te alejó del precipicio, que contagiaba a bancos y la deuda. Pero tenés una recesión muy pronunciada y en poco tiempo, lo que se ve en mercado de trabajo, y tenés una inflación alta.

La pregunta es si la economía pegará la vuelta, pero es difícil con las elecciones por delante. No tenés ‘drivers’ (impulsores) de crecimiento: la política fiscal y la monetaria son contractivas, sólo tira para adelante la cosecha y la intención del Gobierno de que los salarios le ganen un poco a la inflación, pero esto lleva a que empresas despidan gente”, advierte la economista, que igualmente valora algunos logros, como la reducción de la deuda pública en manos privadas (reemplazada por la del FMI), la mejora del balance del Central por la licuación de sus pasivos ante la devaluación y la reducción de los desequilibrios fiscal y de divisas.

A Rodrigo Álvarez, CEO de la consultora Analytica, no le sorprendió la alta inflación de enero: “La baja no iba a ser automática, sumado a los aumentos de tarifas de este año”. “La recesión es muy fuerte, lo que te genera una caída muy grande en la demanda de dinero. La gente sólo quería pesos en enero y a principios de febrero por especulación, porque mejoró el humor hacia los mercados emergentes, pero en la Argentina este componente es muy volátil y, cuando cambió la percepción por un elemento que preocupa, cambió la demanda y el Central sobrerreacionó con lógica para evitar otro cimbronazo como los de 2018, no lo puede permitir.

La contracara es la falta de financiamiento por el costo de fondeo altísimo, lo que trae muchas complicaciones para las empresas. Acá se va a discutir el empleo. No veo que vaya a mejorar el salario, al contrario, y eso te contrae más el consumo.

El Gobierno no tiene activos económicos para poner sobre la mesa, más que la estabilidad cambiaria, que puede atender la aspiración de la clase media de ganar más en dólares.

Terminás haciendo lo que el FMI te deja”, analiza Álvarez. Sólo ve brotes verdes en el agro y la construcción privada de quienes tenían dólares y vieron abaratados los costos, mientras prevé que en el segundo semestre los jubilados le ganarán a la inflación. Claro que lo harán después de haber perdido en 2018, de que a unos les quiten el reintegro del IVA y a otros les impongan el impuesto a las ganancias.






domingo, 3 de marzo de 2019

Oportunidad perdida… @dealgunamanera...

Oportunidad perdida…

Duranbarbísmo Explícito. Mauricio Macri. Dibujo: Pablo Temes

El oficialismo y la oposición dejaron una mala imagen en el Congreso. Dudas internas e índices que preocupan.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 03/03/2019 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El viernes pasado hubo un acto de campaña electoral. Y no fue en un estadio de fútbol. Fue en el Congreso. Ocurrió durante la lectura del discurso de apertura del período ordinario de sesiones por parte del presidente Mauricio Macri, largo momento durante el cual la Asamblea Legislativa se pareció más a una cancha que a lo que se supone debe representar el Poder Legislativo. Faltaron solo los barrabravas. Triste espectáculo institucional de un país que causa pena por doquier. Lo que se vio y se vivió en ese recinto poco tiene que ver con la democracia. El kirchnerismo y algún otro sector de la oposición a los insultos y a los gritos. El oficialismo, a los gritos también. Hasta hubo quien se hizo pasar por diputada –imposible no acordarse del diputado trucho– que interrumpió e increpó al Presidente. Lo que se vio allí fue la vigencia de la antinomia, que es estar  en las antípodas del pluralismo. Y sin pluralismo, no hay verdadera democracia.

En la antinomia, nadie respeta al otro. En la democracia, al otro se lo respeta. En la antinomia, al otro se lo silencia. En la democracia, al otro se lo escucha. En la antinomia, con el otro no se habla. En la democracia, con el otro se dialoga. En la antinomia, al otro se lo intenta destruir. En la democracia, del otro se aprende y con el otro se construye.

Chance. El Presidente perdió la oportunidad de dar un mensaje de unidad. El kirchnerismo, por su parte, demostró que nada aprendió de sus errores pasados. El viernes no sumó ni un voto.   

En la calle, en tanto, la vida continuaba. Un detalle no menor: mucha gente que marchaba a su trabajo no sabía por qué el tránsito estaba cortado en la Avenida de Mayo. Hubo quienes pensaron que el caos vehicular existente en la zona se debía a un piquete. Tamaña muestra de indiferencia, debería alertar a toda la dirigencia política sobre la disociación entre su realidad y la realidad del ciudadano de a pie.

No dejemos que los predicadores de la resignación y el miedo le ganen a la esperanza”, dijo Macri en el medio del barullo. Qué difícil hacerle entender eso al trabajador de la embotelladora de Coca-Cola que perdió su trabajo, o al de Metalpar cuya planta cerró o a alguno de los más de mil obreros de Peugeot que han sido suspendidos a causa de la acumulación de stock producido por la caída de las ventas.

El psicólogo de Macri y la mentirapor Jorge Fontevecchia

El episodio que vivió el Presidente en el barrio de Parque Patricios con Dante, el obrero que le reclamó en tono respetuoso y suplicante que “hagan algo” para detener esta brutal caída de la actividad económica, le puso rostro y voz a los números lapidarios que viene dando el Indec.

La inflación de enero fue alta. Pero, por si ello no bastara, el presidente del Banco Central, Guido Sandleris, acaba de decir que la de febrero será aún más alta. Todo se dice con un tono de “no queda otra que aguantar” que no deja de asombrar y espantar a propios y ajenos.

Todo esto preocupa a muchos funcionarios del Gobierno. “Así, es dificilísimo que podamos ganar”, confiesan. La excepción es Marcos Peña. El jefe de Gabinete de Ministros, revivido políticamente por la campaña, derrocha un optimismo electoral sin límites. Desde su despacho se emiten señales esquizoideas cuando se dice que, salvo que produzca un “cisne negro”, la elección la ganan con cierta comodidad y que Macri tendrá un segundo mandato. De todas maneras, dentro del propio gobierno hay una pequeña grieta de descreimiento porque todos los que están más cerca del campo de batalla sienten que eso no es así. La opinión contraria al Gobierno es creciente y por eso María Eugenia VidalEmilio Monzó, Cristian Ritondo, y hasta el mismo Horacio Rodríguez Larreta, que están más con el ciudadano de a pie, no están muy de acuerdo con esta postura de que, así como están las cosas, la elección se gana sin mayores sobresaltos.

Hay una crisis interna fuerte en Cambiemos. La tranquilidad que desde el PRO se intenta mostrar es ficticia.

Eramos pocos. La aparición de Roberto Lavagna ha producido desconcierto en el oficialismo. En la provincia de Buenos Aires, Cambiemos está en una situación de alerta. Allí se tomó como un dato muy significativo la visita que hizo Axel Kicillof a la ciudad de Chivilcoy acompañado por los dos últimos intendentes –Darío Speranza y Ariel Franetovich– que responden a Florencio Randazzo. No es para menos. Si el peronismo se une, gana.  

En lo económico estamos asistiendo al plan "no hagan olas" ni interna ni externamente. Por lo tanto, no se van a producir grandes novedades. Las expectativas son modestas. Diríase, de supervivencia. Lo que espera el Gobierno es que la recesión no siga tan fuerte como hasta ahora. Hoy la inflación todavía sigue lejos de dar muestras de un descenso sostenido. Por lo tanto, este año habrá que convivir con un índice de inflación mensual más cercano al 3% que al 2%, que era el número que quería el Gobierno. Esto está obligando a recalcular algunas cuestiones. Entre ellas, está la pauta devaluatoria de 2% que está puesta como base de la banda de flotación. Este trimestre va a llevar 9-10 puntos de inflación. Por eso la estrategia del presidente del Banco Central de bajar la tasa de interés en forma paulatina encontró un freno brusco que generó discusiones dentro del equipo económico que llegaron hasta el Presidente. 

Fue cuando el mercado les hizo saber que debajo de una tasa del 50% no hay mundo ni paraíso. “Con una tasa de interés del 50% y con una inflación del orden del 30%, lo que se está diciendo es que, para quedarse en pesos, los inversores quieren 20 puntos por lo menos de tasa real de interés en relación a la devaluación esperada”, explica un economista que conoce al detalle lo que pasa al interior del Gobierno. Con ese esquema no hay negocio que aguante.

Las tribulaciones de la economía son de tal magnitud que han alterado hasta a los integrantes de la misión del Fondo Monetario Internacional a cargo de la Argentina. La complejidad del presente ha generado controversias entre ellos. Es que no hay recetas mágicas. Hasta hace diez días, Guido Sandleris era un genio. Hoy es el Erasmo de Rotterdam de varios de los funcionarios económicos de un gobierno abundante en tecnócratas con pretensiones de dioses.

Producción periodística: Lucía Di Carlo


  
(Fuente www.perfil.com). El periodismo profesional es costoso y por eso debemos defender nuestra propiedad intelectual. Robar nuestro contenido es un delito, para compartir nuestras notas por favor utilizar los botones de "share" o directamente comparta la URL. Por cualquier duda por favor escribir a perfilcom@perfil.com

jueves, 14 de febrero de 2019

La “Gran” Pregunta… @dealgunamanera...

¿Podrá Mauricio Macri cumplir con la promesa de bajar la inflación?

Mauricio Macri aseguró que la inflación "está bajando". Fotografía: Flickr prensa presidencia.

Según el FMI, Argentina está entre los cinco países de mayor inflación del mundo. Economistas analizan las cifras inflacionarias de los tres años de Cambiemos.

© Escrito por Julián D'Imperio el miércoles 13/02/2019 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

"¡No! ¡¿Cómo va a ser difícil?! La inflación es la demostración de tu incapacidad para gobernar. En mi presidencia la inflación no va a ser un tema, no va a ser un desafío". Esas fueron las palabras de Mauricio Macri en 2015, durante la campaña electoral. Casi cuatro años después, las "turbulencias" cambiarias, el contexto internacional y las decisiones político-económicas durante su mandato demostraron que los resultados fueron adversos en dicho aspecto hasta el momento.

Es que finalizado su primer año de gestión, en 2016, la inflación cerró con un alto índice del 40,3%. A partir de allí, a mediados de 2017, recién el presidente pudo referirse de manera positiva con los índices de inflación: “Nos está yendo bien, está bajando la inflación”, dijo en Tecnópolis. Y cumplió, porque si bien cerró con una cifra alta en comparación con otros países latinoamericanos, fue una baja sustancial en esas mediciones (24,8%).

Por eso, en marzo de 2018, volvió a enfatizar sobre que "la inflación está bajando" y pidió "ver el vaso medio lleno". Meses atrás de esas declaraciones, su gabinete económico junto al Banco Central prometió cifras inflacionarias de entre el 12 y el 17 por ciento para el 2018. Sin embargo, en el año que pasó la cifra fue récord: 47,8%, la más alta desde 1991.

Este miércoles, Macri dijo a FM Radio Pasión de San Luis que "ya está empezando a bajar la inflación, lentamente va a mejorar la actividad económica y esperamos que eso nos lleve al crecimiento más sólido". ¿Se cumplirá esta vez el objetivo? 


Actualmente, según las cifras del propio FMI que acordó un préstamo por 56.700 millones de dólares a la Argentina el año pasado, la inflación del país está entre las cinco más altas del mundo, sólo por debajo de las de Venezuela, Sudán e Irán.


Para el economista Fausto Spotorno, la razón por la cual la inflación no bajó nunca, fue porque "quisieron bajar la fiebre sin curar la enfermedad".  Y explicó: "La inflación es un problema monetario pero viene de un desbalance monetario que no se estaba haciendo apropósito, era un desbalance fiscal que nunca se resolvió, recién ahora está siendo más consistente con ese desbalance fiscal, lo que podría hacer que mejore el problema de la inflación si se mejora el desbalance monetario después".

"El gobierno no paraba de financiarse con deuda externa, y no pudo controlar la emisión que genera inflación. El acuerdo con el FMI es de mediano plazo y tiene un plan más consistente que lo que tenías antes: ataca la emisión monetaria y al mismo tiempo la emisión fiscal, por eso puedo atacar con políticas monetarias. Se está atacando la enfermedad que genera la fiebre. Pero es de corto plazo, de reducir la vulnerabilidad de Argentina", agregó.

Para el director de la consultora Macro View de Carlos MelconianPablo Goldin, las políticas monetarias y fiscales del gobierno de Macri fueron "similares a las del gobierno de Cristina Fernández" y es por eso que "hasta en los años en donde no hubo crisis cambiaria o suba de tasas su piso inflacionario fue siempre del 25%". No obstante, destacó que la nueva política monetaria que aplicó el Banco Central de Guido Sandleris, sujeta al acuerdo con el FMI, cambió el plan monetario y fiscal y podría reflejar mejoras en la inflación, aunque no siendo producto de una economía sana sino "como resultado del frenazo monetario del BCRA y una recesión muy fuerte que bajó el consumo y la actividad económica".

J.D. / D.S.




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