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domingo, 4 de junio de 2023

Prioridades invertidas… @dealgunamanera

Prioridades invertidas…


Primo Jorge, "El bonaerense". Dibujo: Pablo Temes


La ambición personal de oficialistas y opositores sigue por encima del interés en un futuro mejor.


© Escrito por Nelson Castro y publicado el sábado 03/06/2023 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Las imágenes de la semana nos devuelven la pintura de un gobierno errabundo y mendicante que trata de obtener, a la manera de una limosna, la ayuda de los poderosos del mundo ante los cuales desnuda su incompetencia, escasez de ideas y falta de categoría. Todo es muy berreta. Lo más “relevante” de Alberto Fernández en la semana que pasó fue el saludo al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y la corona de flores que exhibió en La Paz, adonde fue a encontrarse con el presidente de Bolivia, Juan Arce.

A eso hay que agregarle el hilo de tweets con el que condenó el fallo de 
la Corte Suprema que inhabilita la candidatura a un nuevo mandato del actual gobernador de San Juan, Sergio Uñac. Para hacer las cosas un poco más desopilantes y marcar lo patético de lo actuado por el Presidente, el senador por San Juan, y hombre del riñón de Cristina Fernández de Kirchner, José Luis Gioja, afirmó que la decisión de la Corte era obvia, porque no hacía más que atenerse a lo que establece la Constitución de esa provincia. La intrascendencia del Presidente ya no se disimula.

En Beijing, Sergio Massa y la cohorte que lo acompañó mendigaron un préstamo en yuanes


Mientras tanto, la trastienda de las andanzas de la delegación argentina que viajó a Beijing a mendigar un préstamo de China mostró a 
Sergio Massa y su cohorte limosneando yuanes. Todo el dinero que China presta tiene un destino geopolítico claro: expandir y consolidar su presencia en la Argentina. No es algo que ocurre exclusivamente en nuestro país. La llamada “ruta de la seda” tiene como objetivo estratégico agrandar la presencia del gigante asiático en toda la región. En nuestro caso, la incógnita de estos préstamos es cuál es su costo. Son préstamos que están supeditados a que el Gobierno logre reconfirmar su acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. A la hora de prestar plata, el gobierno de Xi Jin Ping es tan imperialista –o peor– que cualquier otra potencia mundial, mal que les pese a los admiradores locales del régimen, empezando por Máximo Kirchner.

En paralelo a esto, Cristina Fernández de Kirchner respira con alivio luego de que el fiscal Guillermo Marijuan pidió su sobreseimiento en la causa conocida como ruta del dinero K. Paradójicamente, el propio Marijuan había sido su principal impulsor. Por si esto fuera poco, la Unidad de Información Financiera (UIF) y la AFIP –dos organismos que dependen del Gobierno– decidieron no sostener la acusación contra CFK, motivo por el cual el cierre de la causa sería inminente. Vale la pena recordar que la imagen de los hijos de Lázaro Báez contando dólares en La Rosadita es una de las escenas más fuertes de la corrupción kirchnerista.


Con esta bocanada de aire judicial, la vice en funciones está dedicada a pleno a la campaña electoral. Esa es su nueva obsesión. Por su despacho de la presidencia del Senado pasa mucha gente que participa en un sinfín de reuniones. Son todos encuentros relacionados con la rosca política. A esta altura, a CFK la desviven dos objetivos: que 
Eduardo “Wado” de Pedro adquiera el nivel de conocimiento del cual hoy en día carece y lograr que no haya PASO en el Frente de Todos contra Todos. “Un triunfo de Daniel (Scioli) en la interna sería fatal para Cristina”, expresa sin tapujos un conspicuo intendente peronista del Conurbano. Es una verdadera paradoja del destino saber que la vicepresidenta intenta denodadamente bajar las Primarias Abiertas, Simultáneas y Abiertas que fueron, precisamente, creación suya. Junio ha comenzado, y el tiempo de las definiciones se acerca de modo inexorable.

Las encuestas que le llegan a la vicepresidenta muestran claramente el enojo a causa de la alta tasa de inflación que se expresa en las clases sociales más bajas, que han sido siempre el bastión del peronismo.


Un golpe directo a la línea de flotación. A la inflación se le agregan otros factores que conciernen a la deficitaria calidad de la salud pública, la inseguridad y el abandono. El votante kirchnerista ha perdido la esperanza y no se termina de entusiasmar del todo con la figura del ministro del Interior, “hijo de la generación diezmada”. Esa realidad también está impactando fuertemente en bastiones del peronismo, que han comenzado a mirar con simpatía creciente a 
Javier Milei. Esto lo viene siguiendo con atención el precandidato a gobernador del economista libertario, Guillermo Britos, quien ha comenzado a tirar líneas con concejales e intendentes K que están viendo con creciente preocupación su futuro. En el entorno de Milei aseguran que no están preocupados por los nombres propios. Saben que su líder es la figura que tracciona y que prácticamente cualquiera que vaya bajo su ala en la lista será beneficiado por la transferencia de votos.


En la esquina de No tan Juntos por el Cambio, las disputas de poder están lejos de solucionarse. Mauricio Macri volvió a su lugar de “armador”. Ya está definida su inclinación hacia Patricia Bullrich mientras se saca de encima las molestias personales que le generan los desacatos de Horacio Rodríguez Larreta. El eje conformado por Gerardo Morales, 
Martín Lousteau y el alcalde porteño lo saca de quicio. Pero como buen ingeniero, es un hombre metódico y se prepara para apuntalar cada paso de la batalla interna. “Su encono con Horacio no ayuda. Debería colocarse por encima de la disputa y no tirar nafta al fuego; si no, el día después de las PASO será mucho más difícil sostener la concordia”, se quejó una fuente clave del armado opositor.  


En el radicalismo hay aires de revancha. Aun cuando no decanta por naturaleza una figura capaz de disputar seriamente el poder, no están dispuestos a ser “ninguneados por el PRO nuevamente”, aseguran en el entorno de Gerardo Morales.


Los días transcurren, y lo único que está claro es la interminable disputa por el poder que transitan tanto oficialistas como opositores. A nadie le importa seguir metiendo la cuchara para desgranar una Argentina que ya no soporta más que las prioridades de la dirigencia estén invertidas: la ambición personal por encima del interés real en la construcción de un futuro mejor para todos.



   

miércoles, 31 de mayo de 2023

Todos a la intemperie… @dealgunamaneraok...

 Todos a la intemperie…


Malabarista. Dibujo: Pablo Temes.

Cuando el poder nubla la visión dirigencial, la racionalidad suele quedar en segundo plano.

© Publicado el sábado 27/05/2023 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


Lo más relevante del acto motorizado por Cristina Fernández de Kirchner el 25 de Mayo fue su intrascendencia. Fue, al fin y al cabo, la manifestación de la imparable pérdida de su poder. Salvo el magnificente y costosísimo escenario que ocuparon la vicepresidenta y sus acólitos, montado de espaldas a la Casa Rosada, todo fue decadente. La decisión de emplazarlo en ese lugar fue un intento de marcar su ajenidad al Gobierno. “Me encanta la lluvia”, dijo, adecuadamente protegida del agua mientras, abajo, sus seguidores se empapaban bajo una tormenta que arreciaba.


El “sincericidio” ocurrió cuando señaló que, con sus errores y diferencias, este gobierno –su gobierno–, es mejor que el de Macri. Allí terminó de reconocer el fracaso de la gestión de Alberto Fernández y el suyo propio. La idea que ha querido imponer el kirchnerismo de que este gobierno no le pertenece tiene aceptación solo en el núcleo duro de los fanáticos K. Es un núcleo cada vez más reducido. Sorprendió la pobreza cuantitativa y cualitativa de los dirigentes que la rodeaban. Atrás, quedaron los tiempos de cuadros políticos prometedores, que la realidad se ha encargado de barrer con brutalidad.

El acto del jueves pasado fue una muestra de eso: la angustia que genera en los dirigentes y en la propia militancia la carencia de herederos y figuras de peso para la sucesión. La lluvia torrencial actuó como una metáfora cruel de esa intemperie. Aquel plan inicial de alternancia indefinida, en el poder Néstor-CFK quedó trunco por la biología y la ilusión de encontrar en 
Máximo K una continuidad sostenible, quedó hecha añicos por su propia incapacidad.

Hay que recordar que el así llamado “Operativo Clamor” se proponía reventar la avenida 9 de Julio. La realidad le fue mostrando a los líderes de La Cámpora que eso era un imposible. Por eso, el acto se mudó a la Plaza de Mayo, a la que los manifestantes llenaron por la mitad con el agregado de unas cuadras de las avenidas de Mayo, Sáenz Peña y Roca, lo cual quedó lejos –muy lejos– de las 500 mil personas que se anunciaban en los medios oficialistas.

La ausencia de la mayoría de los gobernadores peronistas y de los líderes de la CGT ahondó la soledad de CFK. Es de pura lógica: es muy difícil entusiasmar a la gente con un índice de inflación anual de más del 100% y con un 40% de pobreza en ascenso. El principal problema que enfrenta la vice es que, en el presente, no tiene nada positivo para mostrar. Por eso no profundizó en ninguno de esos dos temas. Es que todo está peor que cuando junto con 
Alberto Fernández asumieron.

De esta forma, a lo largo de su perorata del jueves, CFK tuvo que volver a echar mano a las referencias al pasado. Habló de los doce años de gobierno del kirchnerismo, omitiendo el actual período. Sus referencias al presente aludieron a la Corte Suprema –a la que calificó de mamarracho– y a su supuesta proscripción, una verdadera falacia que no termina de convencer ni siquiera a los propios.  


Ingratitudes y traiciones 

Fue tibia en sus críticas al Fondo Monetario Internacional, seguramente porque comprendió la dependencia absoluta que se tiene hoy de la ayuda del organismo para obtener los muchos dólares que faltan. Una actitud más dura hubiera sido una complicación para el ministro de Economía y aspirante a candidato único del Frente de Todos contra Todos, Sergio Massa, en la antesala de un periplo mendicante que lo llevará primero a China y luego a los Estados Unidos. Toda esta situación es la causa real de la decisión de la vicepresidenta de no candidatearse. Las encuestas propias le están mostrando un panorama electoral tan gris oscuro como el de la tarde del 25. La ilusión del propio Massa pende de un hilo por, al menos, dos condicionantes: el primero es que su suerte está atada a la propia realidad económica. El segundo, que CFK no termina de bendecirlo por la desconfianza que mutuamente se profesan.

Se sabía que la vice no iba a proclamar a ningún candidato. Sin embargo, la disposición del escenario permitió sacar algunas conclusiones que los afiches que aparecieron inmediatamente después del acto, donde se la ve junto a Eduardo “Wado” de Pedro, confirman que es el “hijo de la generación diezmada”, favorito de la vice. Desde el Patria, se animan a repetir lo que parece una realidad “ella eligió morir en la propia, con las botas puestas y rodeada de los suyos”. Y al mismo tiempo advirtieron: “Cuidado que si dentro de Juntos por el Cambio se siguen sacando los ojos y jugando para nosotros, puede pasar cualquier cosa”.

Adormecidos y resignados

La referencia no es errónea. Las peleas, los pases de factura y las mezquindades de la oposición han convertido –lo que hace seis meses era una victoria segura– en una elección con final abierto. La polarización ha dejado de existir en cuanto a la intención de voto. La irrupción de los libertarios sigue siendo una variable que, aunque difícil de predecir en su anclaje final en la realidad, le quita votos y previsibilidad a casi todos.

En No tan Juntos por el Cambio, las principales críticas son hacia los oficialismos que ellos mismos ponen en tela de juicio ante la dicotomía “continuidad” o “cambio”. Horacio Rodríguez Larreta es el blanco de las críticas dentro del espacio. Las encuestas lo muestran como un exponente de la “continuidad” por su falta de identidad y de definición en sus propuestas. No son pocos los dirigentes del espacio que empiezan a sentirse incómodos con su carencia de asertividad y contundencia. En el rincón de Patricia Bullrich celebran el presente de su competidor como si fuera una victoria propia. Hasta los líderes del radicalismo se animan a volver a soñar con un candidato propio. No hay posibilidades de acuerdo. Las ansias de poder han empujado a todos a una PASO, cuya principal característica no será la competencia, sino la cantidad de heridos que pueda dejar en el camino.

Cuando el poder nubla la visión de los dirigentes, la racionalidad queda en segundo plano. Aún, cuando entre las opciones más realistas, asoma la posibilidad de perderlo todo.



    

lunes, 22 de mayo de 2023

Ingratitudes y traiciones… @dealgunamaneraok...

 Ingratitudes y traiciones…

Hasta que rompa el hervor. Ilustración: Pablo Temes

La campaña genera demasiadas preguntas ante una realidad dura que no ofrece respuestas al ciudadanía.

© Escrito por Nelson Castro el sábado 20/05/2023 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“Tenemos que entrar en el ballottage”, fue la frase con la que Cristina Fernández de Kirchner reconoció la posición de debilidad en la que se encuentra el Frente de Todos contra Todos. Y, al hacerlo, confirmó implícitamente la razón por la que decidió no presentarse como candidata a la Presidencia en las elecciones de octubre próximo: el objetivo del oficialismo ya no es ganar. 

“Se bajó, porque no le dan los números y encima está molesta porque siente que todos en el peronismo están tratando de exprimir hasta la última gota del limón” –dijo un dirigente que la conoce bien y agregó: no puede seguir cobijando al movimiento detrás de su pollera, más aún cuando siente que nadie, pero nadie, se jugó por ella en estos cuatro años para el olvido”. Ella sabe que el FdT se encamina a perder. Sabe también que no hay magia posible que pueda revertir la debacle económica que castiga a los sectores más pobres de la sociedad, a los que la vicepresidenta dice cuidar. 

La aparición televisiva de CFK en C5N, en lo que quiso disfrazarse de una entrevista a la que ella manejó en todo momento y con total comodidad, generó mucha atención mediática, a la vez que careció de peso político. La expresidenta en funciones ha perdido poder. Es el resultado obvio de una gestión gubernamental catastrófica de la que, por más relato que haya, no se puede despegar. Alberto Fernández es a quien ella designó como candidato hace cuatro años. Sergio Massa es ministro de Economía porque ella lo decidió y dio su visto bueno. 


Lo más notable de las apariciones y manifestaciones públicas de CFK es que generan un zafarrancho interno que hacen más compleja la complicada situación interna del FdT. Viene el tiempo de los hijos de la generación diezmada, dijo, y mencionó a su hijo Máximo –cuya relevancia deviene del hecho de ser su hijo y ninguna otra cosa más– a Eduardo “Wado” de Pedro y a Andrés Larroque. 

La pobreza de ese elenco habla a las claras de la falta de visión política de CFK, y a la ausencia de figuras con llegada real al electorado. Es lo que le ocurre cada vez que se siente arrinconada. Nada que sorprenda. Esa falta de visión política y esa angurria de poder y plata del matrimonio político que constituyó con Néstor Kirchner, está en la base del fracaso del proyecto que intentó imponer el kirchnerismo.

No fue precisamente un tono de alegría el que utilizó el ministro Massa en su perorata del viernes pasado, para fustigar a quienes pretenden competirle en la interna. El exintendente de Tigre estaba exultante con el elogio que le prodigó CFK cuando dijo que “había agarrado una papa caliente”. Sin embargo, no lo incluyó dentro de la lista de posibles presidenciables. No es un dato menor. El efecto “humo” de toda la gestión de Massa se va diluyendo día tras día. Se hace un despliegue sobreactuado de reuniones, declaraciones y medidas que tiene efectos escasos o directamente nulos. Claro ejemplo fue lo que pasó a comienzos de la semana con las inspecciones a los que importan frutas y verduras en el Mercado Central, cuando una veintena de camionetas con agentes de la AFIP y de la Aduana ingresaron en medio de un gran aspaviento para controlar tan sólo diez puestos de venta de verduras y frutas. 


Tamaño despliegue no hizo más que espantar a los compradores, lo que generó un enorme perjuicio a la mayoría de los puesteros que viven al día. Si esa es la metodología con la que el Gobierno pretende controlar o hacer bajar la inflación, el fracaso está asegurado. Pero hay otro motivo determinante para que la vice en funciones no termine de bendecir al superministro. Cristina Fernández no confía en Sergio Massa. Sabe que si colabora para sentarlo en el sillón de Rivadavia, finalmente la traicionará. La soledad del poder abraza a la líder del Frente de Todos como nunca antes. Son horas aciagas que deberá transitar. Ni siquiera la promocionada marcha del 25 de Mayo podrá llenar ese vacío. 


La misma sensación de ingratitud cubre a varios de los soldados del PRO. La brutalidad de la interna no cesa y sigue minando las posibilidades de No tan Juntos por el Cambio de volver al poder. Todos en la coalición opositora siguen con atención las desventuras de los miembros del equipo amarillo un poco por preocupación y mucho de oportunismo y sarcasmo. La Unión Cívica Radical espera su momento como si semejante revuelo no afectara las chances del conjunto. 


Ya no se trata de la pelea en la Ciudad donde Jorge Macri dio a entender que no aceptaría un resultado negativo de las encuestas que propusieron para dirimir entre su candidatura y la del ministro de Salud porteño, Fernán Quirós. ¿Para qué tanto revuelo entonces? ¿El primo Jorge tiene tanto miedo a perder?


También en la provincia de Buenos Aires el desenlace será áspero y abierto. Patricia Bullrich eligió al intendente de Lanús, Néstor Grindetti como su delfín. Por estas horas en el entorno de Diego Santilli se preguntan si no hubiera sido mejor ir por la vía del acuerdo. Demasiadas preguntas, para una realidad dura que no ofrece respuestas al ciudadano de a pie. 




   

domingo, 23 de abril de 2023

Gesto sin efecto. Antes de que lo echen… @dealgunamaneraok...

 Gesto sin efecto. Antes de que lo echen… 

“Lo que más duele es la pluma...’” Dibujo: Pablo Temes.

El Presidente quiere erigirse en garante de la competencia interna en el FdT. Nadie lo cree.

© Escrito por Nelson Castro el sábado 22/04/2023 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La decisión de Alberto Fernández de bajar su precandidatura a la Presidencia se pareció más a una renuncia a su cargo, que a un renunciamiento a competir por su reelección. En los hechos, el Presidente terminó de licuar el poco poder que le quedaba. Sergio Massa ha quedado definitivamente empoderado luego de una semana en la que se encargó de aniquilar la figura de AF. El episodio que terminó con la eyección de Antonio Aracre de las esferas del poder representó uno de los momentos de mayor tensión que se vivieron dentro del Gobierno desde la llegada del tigrense al Ministerio de Economía. Pensar que Aracre, un ignoto asesor presidencial, podía llegar a desestabilizar a Massa habla del tembladeral que se vive en las arenas del poder.

En el entorno del 
Presidente hay quienes creen que el ministro aprovechó la filtración de lo conversado en ese almuerzo de dos –AF y el asesor– con aires de leyenda en el que Aracre planteó la posibilidad de una devaluación y otras medidas, para montar una operación para hacer que AF lo echara. Más allá de la veracidad o no de la versión, lo cierto es que Massa hizo una verdadera carambola y se sacó de encima no sólo al molesto asesor sino también al Presidente. Hasta en lo gestual las cosas han sido determinantes. Un Presidente desolado que va al despacho de uno de sus ministros, quien lo recibe como si fuera un asesor más, a dar explicaciones y buscar una foto para intentar pacificar los mercados, representa una claudicación total en términos del ejercicio del poder.

El renunciamiento de AF no fue un acto de generosidad. Y no tuvo efecto alguno sobre el mercado cambiario. Los mensajes de los dirigentes del PJ en los que elogian su actitud y la enmarcan como un acto de desprendimiento son un canto a la hipocresía. El mensaje de 
Eduardo “Wado” de Pedro en el que afirma que el renunciamiento del Presidente permitirá reordenar el Frente de Todos contra Todos es una muestra de la evaluación absolutamente crítica que Cristina Fernández de Kirchner
 y La Cámpora hacen de la gestión gubernamental.

Es poco probable que el tembladeral que hoy representa la situación socioeconómica de la Argentina cambie. Llegar a diciembre será una penuria. Pero gobierna el peronismo. Y eso hace la diferencia. Si esta misma situación –alta inflación, dólar descontrolado, inseguridad, peleas internas–, sucediera con un gobierno de otro signo político, las cosas serían absolutamente diferentes. El país estaría incendiado.

La CGT decretaría paros cada semana. Algunos de los intendentes peronistas del Conurbano fomentarían los saqueos, los gobernadores peronistas se estarían reuniendo en Buenos Aires para apurar al Gobierno o al cambio de gobierno. Todo –absolutamente todo– sería un infierno. Esta es una circunstancia que deberá tener muy en cuenta la oposición si llegare a ser gobierno porque la situación con la que se encontrará será claramente peor que la que enfrentó Mauricio Macri en 2015. 

El jueves por la tarde una fuente del mercado financiero describía una realidad muy compleja que pone en riesgo cualquier intento de estabilidad: “Está pasando lo obvio. Se está dolarizando todo el mundo desde las empresas hasta la gente de a pie. Están sacando los plazos fijos y comprando el billete. La poca confianza que había se terminó de quebrar”. Los que tienen la suerte de contar con algo de poder adquisitivo corrieron a los supermercados y mayoristas. Listas en mano y comparación de precios. 

“Los que peinamos canas ya sabemos lo que hay que hacer. Si no podés comprar dólares hay que llenar las alacenas, mañana será más caro” –describió un vecino en un hipermayorista cercano al Abasto.

Una lectura política más amplia, obliga a toda la dirigencia a poner las barbas en remojo. El Frente de Todos Contra Todos le dio bandera de largada a su interna con diferentes nombres y apellidos. No son más de cinco. Bastante bien para lo que viene siendo una bolsa de gatos enardecidos. Es cierto que no es por deseo propio, sino más bien por la falta de figuras atractivas para el electorado. Pero es lo que es. ¿Podrá la oposición nucleada en No tan Juntos por el Cambio, ordenar sus peleas de cartel? El encuentro del PJ en la sede de Matheu 130, se convirtió en una formalidad de poco más de media hora.



   

sábado, 5 de noviembre de 2022

Sobre las PASO. Modificar las reglas… @dealgunamaneraok...

 Sobre las PASO. Modificar las reglas…


Patricia Darth Vader. Dibujo: Pablo Temes. 

Cuando el kirchnerismo no puede ganar en la cancha, quiere cambiar el árbitro.
 

© Escrito por Nelson Castro el sábado 05/11/2022 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

“Yo siempre haré lo que diga el pueblo”, le dijo María Eva Duarte de Perón a la multitud que le pedía que aceptara la candidatura a la vicepresidencia de la Nación para acompañar a su esposo, el general Juan Domingo Perón, en lo que se denominó “la fórmula de la patria”. En su afán de protagonismo infinito, Cristina Fernández de Kirchner apeló a una frase con reminiscencia de aquella pronunciada por Evita el 22 de agosto de 1951: “Voy a hacer lo que tenga que hacer para que nuestro pueblo pueda realizarse y recuperar la alegría”, dijo el viernes en el acto de la Unión Obrera Metalúrgica.

La interpretación de este párrafo deja abierta claramente la puerta a su candidatura presidencial. La incógnita es algo de lo cual los políticos en general y la ex – presidenta en funciones se valen para crear expectativas en torno de sí. ¿Fue este el primer paso del operativo clamor? De ser así, no parece haber sido muy auspicioso.

Su alocución fue desordenada, contradictoria y, por momentos, delirante. La acepción segunda del significado de la palabra delirio que da la Real Academia Española de la Lengua lo define como disparate o despropósito. Eso es lo que representa la adjudicación hecha por CFK al macrismo de estar tras el intento fallido de asesinarla por parte de los integrantes de la así llamada “banda de los copitos”.


 

A la oratoria de la expresidenta en funciones le faltó el punch de otras ocasiones. La actitud del auditorio –bullicioso y poco generoso en el aplauso– fue un buen termómetro de ello. En verdad, aplaudieron más al secretario general de la UOM, Abel Furlán, cuyo discurso pareció durar una eternidad. Salvo el cantito alusivo a la candidatura de CFK para 2023, la concurrencia demostró no haberse conmovido por su discurso, que fue más corto que lo esperado, una confirmación más de que su perorata distaba de otras que supieron ser más explosivas y, por ende, de mayor impacto.

 

Les pasó facturas a la CGT, al Presidente y a los movimientos sociales junto con el consabido “¡ah, pero Macri!” cada vez más obvio y, por consecuencia, cada vez menos efectivo. También fue obvia la defensa que hizo de Sergio Massa. De todos modos, hay un detalle interesante para señalar: no pudo hablar de ningún logro puntual de la gestión del ministro de Economía. Solo dijo que Massa “está haciendo un enorme esfuerzo”. Está claro que el ministro es la única opción que tiene el oficialismo para evitar la debacle económica.

 

Esto explica el silencio del kirchnerismo ante las expresiones del viceministro, Gabriel Rubinstein, quien dijo ante la Comisión de Hacienda del Senado que hay que bajar el déficit fiscal y alertó sobre el riesgo de sufrir un proceso hiperinflacionario.

 

En otras circunstancias, CFK hubiese estallado de ira y exigido su renuncia. “En este momento Massa y Cristina son los únicos que pueden respetar un acuerdo de convivencia”, dijo una fuente del instituto Patria. De todas maneras, se sintió el reclamo que le hizo al Gobierno para que les otorgue a los trabajadores una suma fija por fuera de las paritarias, aunque nada dijo acerca de la suspensión de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Es una muestra evidente de la contradicción que para ella significa proponer esa medida, que es propulsada por lo más rancio del kirchnerismo.

 

Habló, en cambio, de algo que supo mencionar el ministro del Interior, Eduardo “Wado” de Pedro: el proyecto de eliminar las elecciones intermedias. Esto es consecuencia de las derrotas que el kirchnerismo sufrió en las elecciones de medio mandato en 2009, 2013, 2017 y 2021. A sus “cualidades” de contradictoria, delirante, confusa y poco apegada a la verdad, la expresidenta en funciones debe agregarles otra: la de obvia.

 

 

Cada vez que el kirchnerismo no puede ganar en la cancha, intenta cambiar de árbitro o modificar las reglas del juego. En vísperas de un año electoral, esta actitud reviste mayor gravedad.

 

También resulta obvio el intento de despegarse de su propio gobierno. CFK detesta a su criatura política y reconoció que las decisiones “hay que evaluarlas en el momento en que fueron tomadas”. Más claro, agua.

 

Despegarse del Gobierno para culpar de todo a Alberto Férnandez es el plan evidente que se ha puesto en marcha.

 

En la oposición hacen todo lo posible para darle vida futura al proyecto kirchnerista. Peleas, exabruptos, personalismos y traiciones están a la orden del día. “Con el cabaret opositor y emprolijando un poco los números de la economía tenemos todas las chances para 2023. Ni hablar si la jefa decide postularse”, dijo un reconocido kirchnerista del ala dura.

 

Efectivamente lo que está ocurriendo puertas adentro de Juntos por el Cambio es algo que solo se explica por el afán de poder y protagonismo. Hace muy poco tiempo desde el PRO criticaban a los miembros de la Unión Cívica Radical por sacar los trapitos al sol cada vez que embestían contra sus “compañeros” de coalición. Pero el equipo amarillo colapsó internamente y le dio aire al oficialismo.

 

Una oposición desmembrada que no discute ideas ni propuestas no es garantía de cambio y debería ser consciente de que, sin concordia y sin racionalidad, las chances electorales del kirchnerismo crecen. Si no generan acuerdos sostenidos y muestran madurez política, una parte importante de la sociedad no se lo perdonará jamás.