Cuando la historia la
escriben los magnates…
Ideas descabelladas, teorías conspirativas y racismo son los condimentos del
último capricho de Elon Musk: reformular la totalidad del conocimiento humano
con inteligencia artificial. Los secretos de una enciclopedia hecha a la medida
del hombre más rico del mundo en la nota de la semana de Revista Acción.
© Escrito
por Esteban Magnani el miércoles 07/01/2026 y publicado por la Revista Acción
de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.
«La historia es escrita
por los vencedores», dice una famosa frase atribuida al escritor George Orwell
publicada en el diario Tribune en 1944. Ahora que Elon Musk
lanzó su propia «enciclopedia universal», llamada Grokipedia, habrá que
adaptarla a una versión más moderna: «La historia la escriben los ultrarricos».
A fines de
octubre, el magnate sudafricano sumó a sus responsabilidades empresariales
‒Tesla, SpaceX, X, Neuralink‒ la tarea de reescribir el conocimiento humano,
pero «purgado de la propaganda» que, según él, inunda fuentes muy consultadas
como Wikipedia. Para la tarea no utilizará expertos, como lo haría una
enciclopedia tradicional o una comunidad de colaboradores, como la ya
mencionada Wikipedia, sino que recurrirá a una Inteligencia Artificial
Generativa llamada Grok.
Llenar los
baches.
Musk hace tiempo
que es parte de la desmesura que caracteriza el discurso sobre la IA
(Inteligencia Artificial). Hace unos meses aseguró que Grok, un modelo de
lenguaje desarrollado por su empresa xAI, podría reescribir la «historia del
conocimiento humano» para despojarla de sesgos, «agregar información perdida y
borrar los errores». Esa información ya no solo estará disponible en su red
social, sino que se sistematizará en una «Grokipedia». Se trata, según Musk, de
«un paso necesario hacia el objetivo de xAI de comprender el universo».
Semejante
afirmación implica un gran desconocimiento (o la omisión deliberada) de lo que
es y lo que puede hacer una IA Generativa de lenguaje. Estas herramientas
funcionan sobre modelos estadísticos que estiman la probabilidad de que una
palabra siga a otra, a partir de millones de ejemplos con los que fueron
entrenadas. De esta manera se logran productos sorprendentes, sobre todo si los
datos con los que se entrenó son confiables. Algo cada vez más complicado,
porque los modelos avanzan y utilizan crecientes cantidades de textos, poder de
cómputo y parámetros. Estos desarrollos toman todo lo que pueden de la web sin
demasiado criterio ni esfuerzo por eliminar datos inciertos, chistes, ficción,
noticias falsas, etcétera. En ese cambalache conviven la Enciclopedia
Británica y una revista humorística en un plano de igualdad.
Según la mirada
de Musk, las limitaciones técnicas de la IA Generativa para este tipo de tareas
no son un obstáculo sino una ventaja. Es que esta herramienta puede ser
ajustada según el gusto del usuario para, por ejemplo, priorizar ciertas
fuentes, idiomas, libros, medios o redes sociodigitales y hacerle decir lo que
uno desea.
Así funciona
Grokipedia. Por ejemplo, al buscar la historia de la esclavitud en los Estados
Unidos, en cuarto lugar aparecen las justificaciones ideológicas de la
esclavitud. Luego lo siguen subtítulos como «Esclavitud voluntaria»,
«Esclavitud de blancos» y «Esclavitud natural». Otros temas, como «matrimonio
gay», simplemente no tienen lugar.
Queda claro que
Musk considera «propaganda» a todo aquello con lo que no está de acuerdo. Y
para lograr la «objetividad» con su chiche nuevo simplemente toquetea algunas
variables, recorta unas fuentes, da más peso a otras, hasta que el resultado
coincida con aquello que él cree. Para el resto, Grokipedia aporta resultados
tremendamente similares a los de Wikipedia, a la que Musk admiraba, pero que
llamó a boicotear en 2024 a medida que el magnate se corría ideológicamente a
la derecha.
El iluminismo ya
fue.
La posibilidad
de reescribir la realidad es algo que siempre tentó a los poderosos. Sin
embargo, la discusión sobre las interpretaciones, al menos desde el campo
científico o la responsabilidad que implica cierta autoridad, debe apoyarse de
alguna manera en fundamentos, evidencias y estudios, no en un remix sin
criterio. Aceptar que las respuestas de la ciencia siempre pueden ser
cuestionadas implica que debe haber nuevas evidencias que avalen ese
cuestionamiento. El iluminismo, aun con sus problemas, funcionó históricamente
como un límite para que los poderosos no pudieran decir cualquier cosa.
En Grokipedia,
una tecnología sobrevalorada como la IA Generativa funciona como coartada; por
eso puede asegurarse allí que la exposición al paracetamol durante el embarazo
«ha sido asociada por múltiples estudios al aumento de riesgo de desórdenes del
espectro autista», algo que Donald Trump afirmó públicamente en los Estados
Unidos sin proveer evidencia científica, incrementando el dolor y la culpa de
padres y madres.
Por eso,
Grokipedia es parte del plan. En tiempos en que, en Argentina, el movimiento
antivacunas hace eventos en el Congreso Nacional con un hombre que se pega
objetos en el cuerpo como en una feria medieval, partir de saberes
fundamentados es imprescindible. Una nueva plataforma que se esconde bajo el
nombre de «enciclopedia» para legitimar los caprichos de un ingeniero tan rico
que cree saberlo todo es otro paso en la construcción intencional de más
confusión, algo funcional a proyectos de ultraderecha que la usan para destruir
lazos sociales, canalizar frustraciones y empujar a mucha gente a tomar
posiciones que van en contra de sus intereses y hasta de su
salud.
Gracias a esa
confusión, los ultrarricos pueden seguir distrayendo al resto mientras acumulan
aún más dinero y poder.