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domingo, 30 de agosto de 2026

Milei, cada vez más iracundo y también a la defensiva… @elprofesorcapomasi...

 Milei, cada vez más iracundo y también a la defensiva…

Boquitas paspadas. 
Dibujo: Pablo Temes. 


La furia contra sus críticos convive con una economía que no llega al bolsillo. Advertencias por el creciente desgaste.


© Escrito por el
Doctor Nelson Castro el domingo 30/08/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Quienes tratan a Javier Milei en la intimidad, coinciden en su descripción. Hablan de una persona amable, educada, culta, estudiosa y ocupada en encontrar las soluciones a los múltiples problemas que enfrenta la Argentina. Coinciden también en la dependencia que tiene de su hermana. Es una dependencia profunda e intensa. Es, claramente, el producto de una historia de vida. Esos mismos interlocutores también señalan la impresión de estar frente a una persona que se encuentra permanentemente a la defensiva y particularmente sensible a la crítica.

La agresividad, en sus distintas formas, es la expresión conductual de una emoción intensa derivada directamente de la ira. Ese estado emocional es muchas veces producto de una situación que le genera a la persona un sentimiento de inseguridad. Frente a esta circunstancia aparece la necesidad de una reacción: la agresión. En suma, no hay una reacción agresiva cuando no hay inseguridad.

Las agresiones verbales de Milei contra todos los que se atreven a criticarlo son producto de su inseguridad, la que, por supuesto, nunca reconocerá.


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La realidad tiene una fuerza imparable. Por eso, no importa cuánto insulte o descalifique el Presidente y alguno de sus ministros a los economistas y a los periodistas que lo critican, los hechos son los que son.

Como dice el proverbio, “la necesidad tiene cara de hereje”. Es lo que representa el anuncio hecho por Luis Caputo en la conferencia de prensa del miércoles por la mañana. Los créditos hipotecarios son una necesidad para millones de personas que no tienen ninguna chance de acceder a una vivienda. La medida, que representa un paso adelante para paliar este déficit y la instrumentación, se hará a través de la utilización de dinero proveniente del Fondo de Garantía de

Sustentabilidad del Anses. Es decir, es dinero del Estado. Dicho esto, hay que recordar que a nadie le interesó señalarle al gobierno la contradicción entre su dogma y la realidad. Muy por el contrario, hubo coincidencia acerca de lo bueno de la medida que demuestra que el Estado tiene un roll en el capitalismo. La clave está en hacer un buen uso de esos recursos y en la transparencia. Nada se puede lograr de otra manera. El mal uso que del Estado he hecho y hace el peronismo terminó por desvirtuar su papel del cual hay gran necesidad en la Argentina como la hay en todo el mundo.

La economía está en el centro de la problemática de la ciudadanía. Esto que es evidente para muchos dentro del oficialismo, no lo es para Milei ni para Caputo. Y esto es un problema que preocupa a cada vez más gente. En los últimos días el que advirtió sobre esto fue Agustín Laje, quien había sido una de las espadas mediáticas más potentes del Presidente.

Laje advirtió sobre la difícil situación de la economía doméstica. “Si los gobiernos de derechas de Argentina, de Colombia, de Chile, de Ecuador, de Perú no logran mejorarle el metro cuadrado a la gente, el péndulo se va a ir de nuevo hacia la izquierda”, dijo Laje en una expresión de absoluto sentido común. “La batalla cultural es para que las condiciones de las cosas intangibles sucedan.

Pero la gente no te vota más por una palabra, por un valor o por un principio”, agregó, a modo de advertencia sobre el eventual resultado de las próximas elecciones.

La reacción del presidente no se demoró. Por lo tanto, en cuestión de minutos, Laje pasó de ser un heraldo del mileísmo a un detractor. “Traidor”, lo fulminó Milei.

Uno de los más preocupados con esta situación es Diego Santilli. El jefe de Gabinete tiene contacto con la calle y con las dirigencias del país. Por ende, sabe que el futuro electoral de La Libertad Avanza será de mucha incertidumbre si la economía no despega y llega al bolsillo de la gente. De nada valen los números récords de exportaciones y nuevas inversiones fomentadas por el RIGI si eso no derrama.

En su exposición ante los estudiantes del cuarto y quinto año de la ORT titulada “Ética como Política de Estado”, Javier Milei habló del relativismo moral. Para quien no supiera su significado se define al relativismo moral como una teoría ética para la cual no hay ninguna forma universal de saber lo que está bien y lo que está mal. Eso significa, en lo hechos, la existencia de una doble vara por la cual una misma cosa, hecho o conducta, es mala o buena según quien haga. Por ejemplo, en el caso del periodismo, si se lo critica al kirchnerismo, el periodismo es bueno; pero, si se lo critica al oficialismo, el periodismo es malo. Otro ejemplo: si el kirchnerismo busca nombrar jueces afines, eso es repudiable y representa un ataque contra la independencia del Poder Judicial que es esencial para la república: pero, si quien hace esto es el gobierno, eso no merece reproche. La alocución del Presidente en el colegio

fue otro ejemplo de relativismo moral. Eso lo hacían – y lo siguen haciendo – muchos dirigentes del peronismo que tomaron a las escuelas como botín de la militancia. Eso fue lo que precisamente ocurrió en la ORT con Milei que usó esa tribuna para hacer una arenga partidaria por lo cual son muchos los padres de los alumnos que están elevando sus voces para protestar. El Presidente pretende ser un heraldo de la moral. Mucha gente que lo votó en 2023 lo hizo porque creyó en su discurso. Muchos de ellos se sienten hoy en día defraudados. Cuando Javier Milei se transforma en una persona agresiva y llena de furia se parece a Cristina Fernández de Kirchner en sus días de apogeo e ira incontenible. Y eso no es lo que pregona el dogma libertario que incluye el respeto al que piensa diferente.




martes, 4 de marzo de 2025

Gente rota... @dealgunamanera...

 Gente rota. Nicolás Márquez.

A este grandísimo hijo de puta, que es una aberración de la especie humana, empecé a leerlo hará más o menos diez años.

Escrito por Alejandro Marzioni el domingo 03/03/2025, publicado en su perfil de Facebook.

Era el portavoz de las ideas liberales clásicas, las de la extrema derecha. Y estaba dando una batalla cultural bastante potente, por entonces recién asociado a otra criatura igual de abyecta que él, otro escritor, el muñequito ese medio pelotudo que es Agustín Laje.

De cuando en cuando les escribía algo en las redes, despreciando las aberraciones que publicaban. Una que otra vez me respondieron. Recuerdo, por ejemplo, que Laje me dijo que yo era un fracasado porque me dedicaba a la docencia en los colegios públicos.

El otro, el más grande, autor de un libro sobre el Che Guevara al que le fue modificando el título (El canalla, La máquina de matar), era todavía más representativo de las ideas que profesaba.

Supe que era un fervoroso católico del Opus Dei.

Que reivindicaba la figura de Videla, considerándolo el triunfador de una guerra contra los enemigos de la patria.

Que odiaba al feminismo y luchaba enérgicamente contra la ley del aborto.

Que era un explícito homofóbico. Hay un video en el que, junto a Laje, visitan un colegio de Neuquén, ellos, tan enemigos del adoctrinamiento, y largan una frase homofóbica detrás de la otra. Cuando los alumnos los cuestionan, Márquez le enseña a la clase que la homofobia no existe, que es un invento idiomático para desprestigiar a los que saben que un homosexual es un enfermo mental.

También supe que había tenido, por parte de su esposa, varias denuncias por violencia de género. Y que en el 2008 lo denunciaron por haber abusado sexualmente de su propia hija de tres años. Fue sobreseído, pero nada más con verle la cara y leer sus textos yo siempre sentí que era culpable. Que era un monstruo. Un verdadero psicópata que le daba salida a su abyección militando las ideas de la extrema derecha. Este sujeto es un ejemplo de que la política nunca es nada más que política: la visión ideológica suele ser un reflejo de la manera en la que uno ve al mundo.

Pues bien. Llegó Milei. Llegó el personaje que dio voz, representación y un partido político a esta gentuza horrible. Nicolás Márquez y Agustín Laje se convirtieron en fervorosos militantes de La Libertad Avanza. Se dice por ahí que Laje hasta le prepara los discursos al presidente y el otro no hace más que jactarse de ser su biógrafo.

Se consideran, como buenos representantes del fenómeno Milei, gente de bien. Y ya sabemos que cuando alguien usa esa expresión nunca quiere decir que los buenos son ellos: la idea es dejar claro que los demás, los que no son ellos, son el mal. Es un viejo, burdo y trillado recurso que nunca deja de ser indispensable para los líderes mesiánicos. Cuando alguien afirma pertenecer a la gente de bien hay que salir corriendo.

La verdad es que hace tiempo dejé de leer lo que este par de imbéciles mediáticos publican. Me costaba hacerlo porque me dan asco. Pero esta tarde veo la última noticia sobre Nicolás Márquez: conducía borracho, porque además el sujeto es alcohólico, y atropelló a uno de esos chicos que hacen delivery en moto. Otro motociclista tuvo que ir a capturarlo y después no quiso darle los datos a la policía.

No es una anécdota. Es un signo de nuestros tiempos.

Es del todo coherente que el biógrafo del presidente, y uno de sus más fervorosos apologistas, sea un psicópata del Opus Dei acusado de abusar de su propia hija de tres años que va por la calle borracho atropellando trabajadores y por la vida festejando el gobierno de Milei.

Cuando una sociedad está tan degradada, tan perdida, con el progresismo tan envilecido y sin que existan, a modo de faros, ningún tipo de ideales porque todo es frivolidad, consumismo, incultura y redes sociales, la gente que empieza a señorear sobre todo el planeta es la que tiene a Milei de referencia.