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domingo, 12 de julio de 2026

El plan de Donald Trump para redefinir el mapa de la Argentina… @elprofesorcapomasi...

 El plan de Trump para redefinir el mapa de la Argentina…

Retratos de Javier Milei y de Donald Trump, durante los festejos por los 250 años de la independencia norteamericana en la Embajada de EE.UU. Fotografía: Rodrigo Abd - AP.

Busca garantizar el control del Atlántico Sur, el paso transoceánico y la Antártida; impulsó un acuerdo de defensa que le abre la puerta a Peter Thiel; las diferencias con Brasil y el replanteo sobre Malvinas.

© Escrito por Jorge Liotti el sábado 04/07/2026 y publicado por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El vínculo directo que forjó el presidente Javier Milei con su par Donald Trump generó una corriente de relación entre la Argentina y Estados Unidos inédita en la historia. Ni siquiera en el menemismo el alineamiento había sido tan profundo. El argumento más frecuente para explicar este grado de sintonía fue el de la empatía personal entre los mandatarios, sus afinidades ideológicas y estéticas, y la vocación común de generar una liga global de líderes de la derecha dura.

Pero de fondo subyace un factor mucho más consistente, cuyas implicancias reales todavía son difíciles de pronosticar: el cambio radical en la visión geoestratégica de Estados Unidos que impuso Trump, en la cual por primera vez en la historia América latina ocupa un papel de relevancia. La intervención en Venezuela, la presión sobre Cuba y los documentos de defensa y seguridad que difundió entre diciembre y enero pasados son una expresión elocuente. 


Javier Milei y Donald Trump en enero pasado, durante la firma del Board of Peace en Davos. Fotografía: Markus Schreiber - AP

En ese contexto, la Argentina se transformó en una pieza clave, especialmente por la relevancia que en la nueva doctrina norteamericana adquieren el Atlántico Sur, los pasos transoceánicos y la AntártidaEn alguna medida, el jefe de la Casa Blanca está redefiniendo el mapa del país. Como si fuera el planisferio invertido que tenía en su escritorio Raúl Alfonsín, y que retrató Pablo Gerchunoff.

Ese significativo reseteo se sostiene en tres replanteos conceptuales. El primero, que Estados Unidos asume que ya se agotó definitivamente la etapa de la unipolaridad que marcó la post Guerra Fría, por lo cual dejó de ser la potencia hegemónica. En consecuencia, debe prepararse para un mundo más caótico, en el cual emerge una nueva bipolaridad, ahora con China. Esta línea se viene edificando desde la gestión de Barack Obama, pero ahora adquirió una nueva intensidad. 

Joe Biden y Barack Obama. Fotografía: Lynne Sladky – AP 

El segundo, que en ese nuevo diseño global el mundo se distribuye en áreas de influencia, y la región donde Washington proyecta su ascendencia es inevitablemente el continente americano, por geografía, por historia y por razones de seguridad. Es la versión Trump de la vieja doctrina Monroe, con la diferencia de que la potencia a repeler no es Europa, como en 1823, sino China, que ya extiende su dominio por Asia.

Y el tercer replanteo, derivado de lo anterior, es que Estados Unidos reemplaza su histórica visión hemisférica horizontal, que la unía esencialmente a Europa, por una concepción hemisférica vertical, que va desde el Ártico hasta la Antártida. Desde la perspectiva trumpista, Europa ha dejado de ser confiable como aliado incondicional y sus prestaciones en materia militar han mermado. En consecuencia avanza hacia un desacople que se expresa en las tensiones dentro de la OTAN, aun cuando la amenaza de Rusia haya aumentado tras la invasión a Ucrania.

Pete Hegseth, secretario de Guerra, llega a una conferencia en el Comando Sur. Fotografía. Rebecca Blackwell - AP. 

Complementariamente el Pentágono analiza un cambio fuerte en su operatividad al evaluar la unificación del Comando Norte (cuya área de acción es América del Norte y el Caribe, donde se encaran los problemas más críticos: inmigración y narcotráfico) con el Comando Sur (para América del Sur), en un único Comando Hemisférico, avanzando hacia una seguridad continental integrada. También prevé una actualización de su doctrina, a partir del reciente recambio en el Colegio Interamericano de Defensa, que reúne a militares y diplomáticos de la región, bajo la órbita de la OEA. Allí acaban de dejar la conducción en manos de un general del Comando Sur que tiene como misión adaptar la orientación de la institución a la nueva cosmovisión.

Dentro de este marco conceptual, una obsesión recurrente de Trump son los pasos interoceánicos, porque son los que le permiten dominar los mares que rodean y protegen el continente americano, frente a un programa naval de China que ha venido creciendo sostenidamente en los últimos años. 

Un avión con Donald Trump Jr. aterriza en Nuuk, Groenlandia, en enero de 2025. Fotografía: Emil Stach - Ritzau Scanpix Foto. 

Por esa razón, amenazó con invadir Groenlandia, hasta que logró que le habilitaran la instalación de tres bases militares en la gigantesca isla. Después presionó fuertemente a Panamá para expulsar a las empresas asiáticas de la logística del canal y lo declaró una prioridad de seguridad nacional, aunque por ese cruce sólo pueden pasar embarcaciones comerciales, no buques de guerra, que por su dimensión y calado requieren de otra profundidad.

Y es allí en donde emerge la gravitación del último paso interoceánico, compuesto por el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake al sur de la isla de Tierra del Fuego, que no sólo es uno de los seis pases estratégicos a nivel global, sino que es uno de los mejores lugares para operar y esconder submarinos balísticos, en casos de crisis.


Cruce de camiones por el Estrecho de Magallanes. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Bajo esta lógica, para Estados Unidos se transformó en un objetivo garantizar la gobernabilidad del cono sur, que significa alejar la amenaza china, contar con socios confiables y establecer una presencia disuasiva más visible.

esta mirada no está atada exclusivamente a una dimensión militar, sino también a otro aspecto estratégico que es asegurar cadenas de suministro para las economías del futuro, en un contexto global que se ha vuelto demasiado inestable.

Por eso ahora incorpora un plano adicional a su mirada cuando transforma en un factor de seguridad a la energía y a los minerales críticos (la Argentina suministra hoy el 58,8% del carbonato de litio que importa EE.UU.), y cuando proyecta la importancia de la Patagonia como un lugar propicio para la instalación de empresas tecnológicas que son aliadas directas de la administración Trump, las que además del frío y el agua requieren también estar lejos de las zonas de conflicto. El que maneja la energía, la tecnología y los datos, gestiona un poder que ahora desafía la clásica prevalencia militarista.


La Base Marambio es la principal estación científica y militar permanente que Argentina mantiene en la Antártida. Fotografía: Instituto Antártico Argentino. 

En esta mirada más integral, opera un cambio fundamental: a diferencia de lo que ocurría hace 100 años, hoy la Argentina tiene objetivos mucho más complementarios con Estados Unidos, que requiere una provisión continua de energía, alimentos y minerales, sin importar al mismo tiempo el desorden que emana de proveedores tradicionales como Rusia o Medio Oriente. Todos estos tópicos vienen siendo motivo de conversación diplomática, a veces reservada.

Los acuerdos de Thiel.

Trump realizó en menos de un año tres gestos económicos muy fuertes de apoyo a la gestión de Milei. Intercedió para lograr un nuevo acuerdo con el FMI, lo rescató con un swap de urgencia antes de las elecciones y lo respaldó en el juicio por YPF. Ayudó al Gobierno en sus urgencias como ninguna otra administración norteamericana lo había hecho en su historia. Pero al mismo tiempo impulsó sus objetivos menos inmediatos y se movió para correr a China del proyecto de un puerto y una base integrada en Tierra del Fuego, profundizó una serie de ejercicios militares con la Argentina y avanzó en un esquema de cooperación que tuvo un punto culminante con la habilitación de la venta de los aviones F16.


Donald Trump y los presidentes aliados de la región firman el acuerdo antinarco conocido como Escudo de las Américas. Fotografía: AP. 

Además, en los últimos dos meses Estados Unidos avanzó en dos acuerdos de hondas implicancias para el país. El primero fue un pacto regional que se firmó en marzo en Doral, Florida, que se conoció como el “Escudo de las Américas”. Allí 12 países, incluida la Argentina, se comprometieron a disponer del uso de la fuerza militar para desmantelar organizaciones criminales transnacionales y el narcoterrorismo. En los hechos, es un puente de ingreso de las fuerzas norteamericanas, en coordinación con los gobiernos de la región, para poder intervenir frente a una amenaza creciente para la estabilidad hemisférica. La presencia allí del ministro de Defensa, Carlos Presti, pareció desbordar la discusión legal que existe en la Argentina sobre los límites de la acción militar en cuestiones de seguridad interna.

Este compromiso tiene un efecto colateral inevitable: enturbia el vínculo con Brasil, que no adhirió al convenio y que desconfía de las intenciones de Washington. En Itamaraty, la cancillería brasileña, ven con preocupación la apertura generosa que la Argentina le ofrece a Estados Unidos en la región, porque altera un equilibrio implícito en la relación bilateral.


Acuerdo que firmaron el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el embajador de EEUU, Peter Lamelas. Fotografía: Ministerio de Defensa.
 

El segundo acuerdo se firmó hace un mes entre Presti y el embajador norteamericano, Peter Lamelas, y atañe específicamente a cuestiones de defensa. Argentina quedó en línea para participar de un programa de adquisición de drones, y al mismo tiempo se estableció un compromiso de abastecimiento de combustible para buques militares en condiciones preferenciales, que los estrategas relacionaron con el interés de EE.UU. en el Atlántico sur.

Pero en este entendimiento, se incluyó un párrafo que no se difundió públicamente. Es el que hace mención a que la cooperación de Estados Unidos va a ser canalizada a través de la empresa Arsoft US “junto a sus empresas asociadas” MeetKai, XRF.AI y el Grupo Arecco. Es decir que el acuerdo incluye a los contratistas designados, como suele imponer el Pentágono. Presti incluso participo de una exhibición de esas empresas hace más de un mes.

El Ministro @tgcarlospresti visitó la demostración de sistemas de Inteligencia Artificial para las Fuerzas Armadas, presentada en el marco de la cooperación con los Estados Unidos por Arsoft US, junto a sus empresas asociadas MeetKai y XRF.AI, y Grupo Arecco. 

Esas compañías son proveedoras de software específicos e inteligencia artificial del Pentágono y operan en el mismo ecosistema de tecnología para la defensa que aporta Palantir, la empresa del magnate Peter Thiel. “Thiel es el principal socio en tecnología militar de la administración Trump. Está claro que en el acuerdo de Defensa que se firmó tendrá un rol importante. De todos modos, lo más preocupante es su posible participación en el proyecto de gemelos digitales, porque eso le permitirá un acceso ilimitado a todos los datos personales”, explica un importante exfuncionario de la gestión libertaria. 


Peter Thiel, CEO de Palantir ingresa a la Casa Rosada para reunirse con el presidente Javier Milei. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Para algunos sectores militares y diplomáticos la eventual influencia de Thiel es una expresión de algunos problemas de fondo que rodean al vínculo privilegiado entre la Argentina y EE.UU. En primer lugar, la natural asimetría en los acuerdos, producto de la disparidad de capacidades de ambos países, que desde una mirada convencional marca una resignación de cuotas de soberanía por parte de la Casa Rosada.

Esto se complementa con cierta precariedad jurídica que envuelve este proceso. Por ejemplo, el pacto antinarco de Doral y el acuerdo bilateral de Defensa no pasaron por el Congreso. Tampoco tuvo debate legislativo el ingreso de tropas extranjeras para la realización de ejercicios militares, ya que sólo se habilitó por decreto. Estas limitaciones son las que hacen dudar de la continuidad de esta convergencia una vez que Trump y Milei no estén más en el poder.


La Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) reclama por la obra social de los militares. Fotografía: UPCN.

Y el tercer aspecto reside en las dificultades presupuestarias que tienen las Fuerzas Armadas, que contrastan con el nivel de integración que propone EE.UU. La Argentina destina menos del 1% de su presupuesto a la defensa (y el 80% se va en sueldos), muy por debajo de países como Chile o Brasil, y tiene graves problemas operativos, como haber dejado de contar con un portaaviones, haber perdido su capacidad submarina y haber resignado su potencial aéreo. Hoy se reproducen las bajas militares por los magros salarios y acecha una crisis en la obra social por una deuda abultada. Parece regir una disonancia entre estos problemas domésticos y la vocación por transformarse en un aliado preferencial de la principal potencia global.

Malvinas.

Nunca el gobierno y los medios británicos habían reaccionado en modo tan inmediato respecto de una noticia sobre las islas Malvinas como cuando a fines de abril se filtró un mail del Pentágono que hacía referencia a un posible cambio en la postura de EE.UU. sobre el conflicto. No sólo influyó el hecho de que se difundiera en una agencia de noticias de origen inglés, como Reuters, sino principalmente con que el mensaje partió del corazón de Washington, no de una embajada o una fuente periférica. El episodio fue interpretado con profunda seriedad en Londres, como pocas veces ocurre. 


Donald Trump con el primer ministro británico Keir Starmer, durante su última visita a Inglaterra. Fotografía: Evan Vucci – AP.
 

La razón evidente de ese mensaje, que después el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó minimizar, fue expresar el malestar de Trump por la reticencia de Gran Bretaña a facilitar operaciones militares norteamericanas en la isla Diego García, en el marco de la guerra contra Irán. Por eso la mención a las Malvinas en este contexto pareció más un intento de provocación que un replanteo serio.

Sin embargo, algunos actores de la diplomacia militar, tanto argentina como estadounidense, sugieren no interpretarlo tan superficialmente, no porque haya un giro en ciernes, sino porque proponen enmarcarlo en el contexto de los nuevos lineamientos geoestratégicos de la Casa Blanca.


La base militar de Mount Pleasant, la fortaleza construida por Gran Bretaña tres años después de la Guerra de las Mavinas. Fotografía: Mauro V. Rizzi - LA NACION. 

Bajo esta óptica, la disputa por la soberanía de las islas es una cuestión menor en comparación con el objetivo de Estados Unidos de garantizar su dominio en el Atlántico Sur y replegar a China. Por eso Washington estaría inclinado a favorecer un acercamiento entre la Argentina y Gran Bretaña, bajo su paraguas. Por ahora sin más implicancias a futuro que la vocación por remover obstáculos y actuar en forma conjunta en cuestiones como la pesca ilegal, el paso seguro por Drake y la logística fluida hacia la Antártida (cuyo tratado debe ser revisado en 2048, en un contexto de revalorización de su potencial mineral).

La primera expresión de este cambio de prioridades se produjo con la venta de los aviones F16, a la que Gran Bretaña siempre se había opuesto, pero a la que ahora debió ceder por la presión de Trump. Algunos expertos incluso destacan que se trata de la versión más moderna y mejor equipada de esos cazas, un factor que siguieron atentamente en Londres y en Santiago (Chile realiza anualmente ejercicios militares con los británicos en el estrecho de Magallanes, por ahora sin generar quejas formales de la Argentina).


Javier Milei participo de ejercicios navales combinados a bordo del portaaviones USS Nimitz de los Estados Unidos. Fotografía: Presidencia. 

El conflicto por las islas Malvinas quedó así expuesto a un cambio de paradigma mucho más amplio que impulsa Trump, y que probablemente en algunos aspectos trasciendan a su gestión. El gran interrogante en este aspecto es: ¿está la Argentina en condiciones de interpretar el sentido más profundo del cambio geoestratégico que experimenta Estados Unidos? ¿O se contenta con los beneficios de corto plazo que ofrece la administración republicana?   



martes, 12 de agosto de 2025

Concesión ilegal - Malvinas: avanza un millonario proyecto petrolero británico-israelí que expuso la fractura entre el Gobierno y Tierra del Fuego… @dealgunamanera...

Concesión ilegal - Malvinas: avanza un millonario proyecto petrolero británico-israelí que expuso la fractura entre el Gobierno y Tierra del Fuego…

Imagen de las Islas Malvinas captadas por la NASA. Fotografía: Instagram @NASA.

La petrolera Navitas estimó la producción de crudo extraído de la cuenca León Marino, al norte de la isla Soledad, en casi 400 millones dólares, a pesar de operar con una licencia ilegal conforme al derecho internacional. La inacción del Gobierno frente a Malvinas y la postura del oficialismo fueguino.

© Escrito por
Cecilia Degl'Innocenti el martes 12/08/2025 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

La falta de una estrategia nacional respecto a Malvinas trascendió a los gobiernos, indistintamente de la línea discursiva. La postura argentina, dividida entre el Gobierno federal y la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, quedó nuevamente expuesta ante la inacción frente al avance de un proyecto multimillonario de una firma británica-israelí que prepara el terreno para extraer aproximadamente 1.700 millones de barriles de crudo de la cuenca León Marino, al norte de la isla Soledad y a 220 kilómetros de la costa argentina.

La explotación privada de los recursos de las aguas circundantes al archipiélago del Atlántico Sur, a través de licencias otorgadas por el Reino Unido, contradicen algo básico de las resoluciones de organismos internacionales consideradas un "triunfo diplomático" de Argentina frente a la potencia ocupante: no se puede explotar económicamente un territorio en disputa por la soberanía.

Sin embargo, el proyecto petrolero del consorcio integrado por las firmas RockHopper (35% de participación) y Navitas (65%), de capitales británicos e israelíes respectivamente, avanza a paso firme. Incluso a pesar del silencio oficial del Gobierno nacional y las quejas en off de algunos funcionarios patagónicos por la falta de estrategia nacional frente al continua explotación ilegal de los recursos de Malvinas. "Para esta Cancillería Malvinas no existe", reconoció un funcionario provincial a este medio.Hoy más que nunca Suscribite

La política exterior de Milei jaqueó el apoyo internacional al reclamo argentino por Malvinas

La explotación de la cuenca León Marino en Malvinas.

En una audiencia pública realizada el 31 de julio en Puerto Argentino, la petrolera británico-israelí Navitas presentó las proyecciones del proyecto Sea Lion, que prevé extraer crudo de la cuenca León Marino —ubicada al norte de la isla Soledad— y volcar hasta 4.000 millones de dólares en impuestos y regalías a las arcas de la administración kelper durante la vida útil del yacimiento, según informó el medio probritánico MercoPress.

La empresa estima alcanzar su pico de producción en 2032, con la creación de unos 250 empleos directos e indirectos y la construcción de infraestructura específica, como un hotel de 150 camas y viviendas para trabajadores. Estos planes, que implican una consolidación económica del enclave colonial en función de recursos en disputa, contradice de manera directa la Resolución 31/49 de la ONU, que insta a las partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras persista la disputa de soberanía. Bajo esta premisa, cualquier explotación de recursos naturales en las aguas circundantes a las Islas Malvinas sin acuerdo de ambas partes constituye una violación del derecho internacional.

A esto se suma que en el plano interno la Ley 26.659 prohíbe operar en la plataforma continental argentina con licencias emitidas por el Reino Unido. Su aplicación, en tanto, fue intermitente y dependiente de la voluntad política de turno. En el caso del gobierno nacional, queda bajo la órbita de Cancillería, en función de la secretaría de Malvinas, Política Oceánica y Atlántico sur, actualmente a cargo de Paola Di Chiaro. PERFIL se comunicó con el ministerio a cargo de Gerardo Werthein para saber si se prevé una queja por la explotación de los recursos de Malvinas y al cierre de esta nota no recibió respuesta.

La administración británica de las Malvinas avanzó con la explotación offshore de recursos contrario a la normativa internacional.

Pero el avance privado e ilegal de la explotación de los recursos de Malvinas excede a los yacimientos de gas y petróleo. A este escenario se sumó la preocupación por la pesca ilegal en aguas adyacentes, a partir de la reciente detección de barcos pesqueros de origen español, surcoreano y taiwanés —teléfono para China— y la posterior denuncia de Ushuaia por operar con licencias británicas, según conoció este medio. La situación, en tanto, encendió las alarmas en la Provincia, que custodia las regalías que le corresponden a la provincia hasta la milla 12 (una normativa que aplica al territorio provincial comprendido por las islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur) según la normativa local.

Polémica por una concesión petrolera en Tierra del Fuego.

Pero el gobierno fueguino no quedó exento de la polémica respecto a Malvinas, una cuestión particularmente sensible en el punto más austral del territorio, regido por "otras lógicas" distintas a la mirada porteña u otros puntos del país. Medios locales cuestionaron que la prórroga de la concesión CMA-1 —ubicada en la Cuenca Marina Austral frente a Tierra del Fuego— hasta 2041 y 2045, con inversiones por más de 530 millones de dólares y un incremento del 3% en las regalías, benefició a Wintershall Dea Argentina.

Por su discurso sobre Malvinas, en Ushuaia declararon persona no grata a Javier Milei

La firma es controlada por Harbour Energy, compañía que estuvo implicada en la explotación de la cuenca León Marino hasta que vendió su participación a Navitas en 2021. En ese momento, el Gobierno nacional tenía la competencia de accionar judicialmente para sancionar a la empresa, algo que finalmente no ocurrió. Aunque tanto la firma como la Legislatura provincial insisten en que sus operaciones actuales cumplen con la legislación argentina, las críticas se enfocaron en la vinculación histórica de la empresa con el proyecto offshore al norte de Malvinas.

"La producción de Harbour se concentra en dos áreas: la prolífica concesión offshore Cuenca Marina Austral (CMA-1) en la provincia de Tierra del Fuego, y las concesiones onshore Aguada Pichana Este y San Roque en la cuenca neuquina. El negocio adquirido por Harbour lleva más de cuatro décadas operando en Argentina y cuenta con una sociedad de operación a largo plazo a través de TotalEnergies", reza el sitio web de la empresa.

Malvinas y el alineamiento de Javier Milei en política exterior.

La Cuestión Malvinas, en tanto, sigue siendo una piedra en el zapato para el gobierno de Javier Milei, en función de algunos fallidos y otras medidas: desde la mención a "los deseos" de los isleños en su discurso del 2 de abril; pasando por las votaciones en la ONU o el traslado de la embajada argentina a Jerusalén, medidas que podrían perjudicar la posición argentina en el Comité de Descolonización y otras instancias multilaterales.

Pero tanto la falta de una estrategia cooordinada como la contradicción recurrente entre las posturas del gobierno federal y el provincial, no son exclusivas del gobierno libertario. El año pasado, Ushuaia también cuestionó en su momento la autorización de la instalación de un radar de la empresa estadounidense LeoLabs, aprobado por la gestión de Alberto Fernández sin una evaluación previa de seguridad, que más tarde fue denunciada por tener una finalidad "dual" (tanto civil como militar) y, por tanto, fue suspendida y judicializada.

La controversia por el radar de LeoLabs volvió a cobrar fuerza en 2024, cuando la empresa anunció públicamente su cooperación con el Ministerio de Defensa británico mediante un tuit. Y a comienzos de 2025, cuando el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, contralmirante James Holsey, visitó Ushuaia y planteó la necesidad de "normalizar" el funcionamiento del radar, esto sumado a la competencia con China en la zona.

El pedido, respaldado por la Casa Rosada en el marco del acercamiento diplomático del gobierno de Javier Milei a Washington, reavivó las tensiones con el Ejecutivo fueguino, que reclama mayor control provincial sobre las decisiones estratégicas en el Atlántico Sur. El contrapunto se produjo en paralelo a otro frente de fricción: el intento del Gobierno nacional de desmantelar el régimen especial de promoción industrial de Tierra del Fuego, una herramienta clave para las arcas provinciales y para sostener el empleo en una economía austral de alto costo logístico.

Así, desde las concesiones offshore hasta la pesca ilegal y el radar, la disputa por Malvinas sigue marcando una fractura persistente entre la política exterior que se decide en Buenos Aires y las urgencias cotidianas de Ushuaia, donde la cuestión de soberanía no es solo un gesto simbólico sino económico y político.




sábado, 4 de enero de 2025

A 192 años de la Usurpación. Cancillería reclamó a Reino Unido retomar las negociaciones por la soberanía de Malvinas... @dealgunamanera...

Cancillería reclamó a Reino Unido retomar las negociaciones por la soberanía de Malvinas...


Puerto Argentino Islas Malvinas, Fotografía: Agencia AFP

La cartera conducida por Gerardo Werthein emitió un comunicado por el 192° aniversario de la usurpación británica de las islas. Resaltó el vínculo "constructivo" con Londres pero cuestionó la exploración de recursos en la zona.

© Publicado el viernes 04/01/2025 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Argentina renovó su pedido al Reino Unido para reanudar las negociaciones por la soberanía de las Islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur. En el marco del 192º aniversario de la usurpación británica del archipiélago, el Gobierno nacional cuestionó la exploración y explotación de recursos naturales en las aguas circundantes, una actividad que viola las resoluciones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) respecto al territorio en disputa.

"El Gobierno argentino reitera su disposición a retomar las negociaciones bilaterales que permitan encontrar una solución pacífica a esta disputa de soberanía y poner fin a la situación colonial en la Cuestión de las Islas Malvinas, tal como lo establecen las resoluciones pertinentes de la Asamblea General de la ONU", indicó la Cancillería argentina, a cargo de Gerardo Werthein.

Además, el comunicado subraya la voluntad del gobierno de Javier Milei de mantener una "relación constructiva" con el Reino Unido, que abarque tanto las negociaciones sobre soberanía como otros temas de interés común, evitando el estilo confrontativo que caracterizó a administraciones anteriores. Esta postura, en tanto, quedó reflejada en algunos gestos que fueron criticados incluso por la propia vicepresidenta Victoria Villarruel, incluida la habilitación de los vuelos a Malvinas con escala en Córdoba.

Victoria Villarruel y otro aniversario de la ocupación de Malvinas: el mensaje para el Reino Unido

Asimismo, Cancillería expresó su preocupación por la exploración de hidrocarburos y la explotación pesquera en las aguas circundantes a las islas, actividades que calificó como violaciones a las resoluciones de la ONU que generaron "preocupación y rechazo en la comunidad internacional".

El reclamo histórico por Malvinas

El texto publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, también recuerda que el 3 de enero de 1833, las fuerzas británicas ocuparon ilegalmente las Islas Malvinas, desplazando a la población local y a las autoridades argentinas legítimas establecidas en el archipiélago, incluido el gobernador Vernet.

Desde que se constituyó como una nación independiente reconocida a nivel mundial, Argentina reclamó su soberanía sobre las islas, considerando que, como heredera de las posesiones de España en América del Sur, tenía pleno derecho sobre el archipiélago y los espacios marítimos circundantes. En tanto, la ocupación británica fue vista como un acto de fuerza contra la integridad territorial de país en tiempos de paz, contrario al derecho internacional.

"Desde aquel momento, el Gobierno argentino no cesó en su rechazo a esta ocupación ilegal y ha presentado sus protestas ante la comunidad internacional", afirmó Cancillería. Además, ratificó que la única vía para resolver la disputa y recuperar los derechos soberanos de Argentina es la diplomática.



Mensaje de Victoria Villarruel en el aniversario de la usurpación de las Malvinas.

El mensaje de la vicepresidenta Victoria Villarruel.

Tras el comunicado oficial de la Cancillería, la vicepresidenta Victoria Villarruel también se expresó a través de sus redes sociales, reafirmando su apoyo a la causa de las Malvinas. "192 años de reclamo ininterrumpido por nuestras Islas Malvinas usurpadas por Inglaterra en 1833. Ese día fuerzas británicas expulsaron a las autoridades legítimamente designadas y a la población local”, sostuvo la titular del Senado de la Nación sobre aquel episodio, que tuvo lugar mucho antes de la guerra contra los británicos en 1982, iniciado durante el gobierno de facto de Leopoldo Galtieri", escribió Villarruel.

En su mensaje, destacó que más de 50 declaraciones en foros internacionales instan al Reino Unido a retomar las conversaciones bilaterales sobre la soberanía de las islas. "Malvinas Argentinas, ayer, hoy y siempre!!", cerró.

El llamado a la reanudación de las negociaciones no estuvo exento de controversias internas en el Gobierno de Javier Milei. En septiembre pasado, la entonces canciller Diana Mondino mantuvo una reunión en Nueva York con el secretario de Relaciones Exteriores del Reino Unido, David Lammy, en la que se discutieron diversos temas vinculados al Atlántico Sur, incluidos los vuelos a Puerto Argentino con escala en Córdoba.

El canciller Gerardo Werthein intimó a la periodista Natasha Niebieskikwiat: "Es un caso de censura previa"

Mondino aclaró en su momento que la reunión no había tratado específicamente la cuestión de la soberanía, sino otros aspectos de interés mutuo. Sin embargo, no solo fue sujeta a un pedido de juicio político sino que fue escrutada por la vicepresidenta. En tanto, Villarruel respondió duramente, asegurando que cualquier acuerdo que no contemple la soberanía de las islas es "contrario a los intereses de la Nación".

"Esta propuesta de acuerdo con el Reino Unido es inaceptable. Nos están pidiendo apoyo logístico para la ocupación y permitir que sigan depredando nuestros mares. ¿Para qué? ¿Para ir a visitar nuestras islas con visa y pasaporte? ¿Nos toman por tontos?”, cuestionó Villarruel en un mensaje en redes sociales, demostrando su rechazo a cualquier acuerdo que no contemple el retorno de las Malvinas a la soberanía argentina.

En esa línea, el mensaje emitido por la Cancillería este viernes, bajo la supervisión de Gerardo Werthein, refuerza la postura tradicional de la diplomacia argentina: poner la soberanía sobre las Malvinas como prioridad en cualquier negociación con el Reino Unido.

CD - CP