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domingo, 12 de julio de 2026

El plan de Donald Trump para redefinir el mapa de la Argentina… @elprofesorcapomasi...

 El plan de Trump para redefinir el mapa de la Argentina…

Retratos de Javier Milei y de Donald Trump, durante los festejos por los 250 años de la independencia norteamericana en la Embajada de EE.UU. Fotografía: Rodrigo Abd - AP.

Busca garantizar el control del Atlántico Sur, el paso transoceánico y la Antártida; impulsó un acuerdo de defensa que le abre la puerta a Peter Thiel; las diferencias con Brasil y el replanteo sobre Malvinas.

© Escrito por Jorge Liotti el sábado 04/07/2026 y publicado por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El vínculo directo que forjó el presidente Javier Milei con su par Donald Trump generó una corriente de relación entre la Argentina y Estados Unidos inédita en la historia. Ni siquiera en el menemismo el alineamiento había sido tan profundo. El argumento más frecuente para explicar este grado de sintonía fue el de la empatía personal entre los mandatarios, sus afinidades ideológicas y estéticas, y la vocación común de generar una liga global de líderes de la derecha dura.

Pero de fondo subyace un factor mucho más consistente, cuyas implicancias reales todavía son difíciles de pronosticar: el cambio radical en la visión geoestratégica de Estados Unidos que impuso Trump, en la cual por primera vez en la historia América latina ocupa un papel de relevancia. La intervención en Venezuela, la presión sobre Cuba y los documentos de defensa y seguridad que difundió entre diciembre y enero pasados son una expresión elocuente. 


Javier Milei y Donald Trump en enero pasado, durante la firma del Board of Peace en Davos. Fotografía: Markus Schreiber - AP

En ese contexto, la Argentina se transformó en una pieza clave, especialmente por la relevancia que en la nueva doctrina norteamericana adquieren el Atlántico Sur, los pasos transoceánicos y la AntártidaEn alguna medida, el jefe de la Casa Blanca está redefiniendo el mapa del país. Como si fuera el planisferio invertido que tenía en su escritorio Raúl Alfonsín, y que retrató Pablo Gerchunoff.

Ese significativo reseteo se sostiene en tres replanteos conceptuales. El primero, que Estados Unidos asume que ya se agotó definitivamente la etapa de la unipolaridad que marcó la post Guerra Fría, por lo cual dejó de ser la potencia hegemónica. En consecuencia, debe prepararse para un mundo más caótico, en el cual emerge una nueva bipolaridad, ahora con China. Esta línea se viene edificando desde la gestión de Barack Obama, pero ahora adquirió una nueva intensidad. 

Joe Biden y Barack Obama. Fotografía: Lynne Sladky – AP 

El segundo, que en ese nuevo diseño global el mundo se distribuye en áreas de influencia, y la región donde Washington proyecta su ascendencia es inevitablemente el continente americano, por geografía, por historia y por razones de seguridad. Es la versión Trump de la vieja doctrina Monroe, con la diferencia de que la potencia a repeler no es Europa, como en 1823, sino China, que ya extiende su dominio por Asia.

Y el tercer replanteo, derivado de lo anterior, es que Estados Unidos reemplaza su histórica visión hemisférica horizontal, que la unía esencialmente a Europa, por una concepción hemisférica vertical, que va desde el Ártico hasta la Antártida. Desde la perspectiva trumpista, Europa ha dejado de ser confiable como aliado incondicional y sus prestaciones en materia militar han mermado. En consecuencia avanza hacia un desacople que se expresa en las tensiones dentro de la OTAN, aun cuando la amenaza de Rusia haya aumentado tras la invasión a Ucrania.

Pete Hegseth, secretario de Guerra, llega a una conferencia en el Comando Sur. Fotografía. Rebecca Blackwell - AP. 

Complementariamente el Pentágono analiza un cambio fuerte en su operatividad al evaluar la unificación del Comando Norte (cuya área de acción es América del Norte y el Caribe, donde se encaran los problemas más críticos: inmigración y narcotráfico) con el Comando Sur (para América del Sur), en un único Comando Hemisférico, avanzando hacia una seguridad continental integrada. También prevé una actualización de su doctrina, a partir del reciente recambio en el Colegio Interamericano de Defensa, que reúne a militares y diplomáticos de la región, bajo la órbita de la OEA. Allí acaban de dejar la conducción en manos de un general del Comando Sur que tiene como misión adaptar la orientación de la institución a la nueva cosmovisión.

Dentro de este marco conceptual, una obsesión recurrente de Trump son los pasos interoceánicos, porque son los que le permiten dominar los mares que rodean y protegen el continente americano, frente a un programa naval de China que ha venido creciendo sostenidamente en los últimos años. 

Un avión con Donald Trump Jr. aterriza en Nuuk, Groenlandia, en enero de 2025. Fotografía: Emil Stach - Ritzau Scanpix Foto. 

Por esa razón, amenazó con invadir Groenlandia, hasta que logró que le habilitaran la instalación de tres bases militares en la gigantesca isla. Después presionó fuertemente a Panamá para expulsar a las empresas asiáticas de la logística del canal y lo declaró una prioridad de seguridad nacional, aunque por ese cruce sólo pueden pasar embarcaciones comerciales, no buques de guerra, que por su dimensión y calado requieren de otra profundidad.

Y es allí en donde emerge la gravitación del último paso interoceánico, compuesto por el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake al sur de la isla de Tierra del Fuego, que no sólo es uno de los seis pases estratégicos a nivel global, sino que es uno de los mejores lugares para operar y esconder submarinos balísticos, en casos de crisis.


Cruce de camiones por el Estrecho de Magallanes. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Bajo esta lógica, para Estados Unidos se transformó en un objetivo garantizar la gobernabilidad del cono sur, que significa alejar la amenaza china, contar con socios confiables y establecer una presencia disuasiva más visible.

esta mirada no está atada exclusivamente a una dimensión militar, sino también a otro aspecto estratégico que es asegurar cadenas de suministro para las economías del futuro, en un contexto global que se ha vuelto demasiado inestable.

Por eso ahora incorpora un plano adicional a su mirada cuando transforma en un factor de seguridad a la energía y a los minerales críticos (la Argentina suministra hoy el 58,8% del carbonato de litio que importa EE.UU.), y cuando proyecta la importancia de la Patagonia como un lugar propicio para la instalación de empresas tecnológicas que son aliadas directas de la administración Trump, las que además del frío y el agua requieren también estar lejos de las zonas de conflicto. El que maneja la energía, la tecnología y los datos, gestiona un poder que ahora desafía la clásica prevalencia militarista.


La Base Marambio es la principal estación científica y militar permanente que Argentina mantiene en la Antártida. Fotografía: Instituto Antártico Argentino. 

En esta mirada más integral, opera un cambio fundamental: a diferencia de lo que ocurría hace 100 años, hoy la Argentina tiene objetivos mucho más complementarios con Estados Unidos, que requiere una provisión continua de energía, alimentos y minerales, sin importar al mismo tiempo el desorden que emana de proveedores tradicionales como Rusia o Medio Oriente. Todos estos tópicos vienen siendo motivo de conversación diplomática, a veces reservada.

Los acuerdos de Thiel.

Trump realizó en menos de un año tres gestos económicos muy fuertes de apoyo a la gestión de Milei. Intercedió para lograr un nuevo acuerdo con el FMI, lo rescató con un swap de urgencia antes de las elecciones y lo respaldó en el juicio por YPF. Ayudó al Gobierno en sus urgencias como ninguna otra administración norteamericana lo había hecho en su historia. Pero al mismo tiempo impulsó sus objetivos menos inmediatos y se movió para correr a China del proyecto de un puerto y una base integrada en Tierra del Fuego, profundizó una serie de ejercicios militares con la Argentina y avanzó en un esquema de cooperación que tuvo un punto culminante con la habilitación de la venta de los aviones F16.


Donald Trump y los presidentes aliados de la región firman el acuerdo antinarco conocido como Escudo de las Américas. Fotografía: AP. 

Además, en los últimos dos meses Estados Unidos avanzó en dos acuerdos de hondas implicancias para el país. El primero fue un pacto regional que se firmó en marzo en Doral, Florida, que se conoció como el “Escudo de las Américas”. Allí 12 países, incluida la Argentina, se comprometieron a disponer del uso de la fuerza militar para desmantelar organizaciones criminales transnacionales y el narcoterrorismo. En los hechos, es un puente de ingreso de las fuerzas norteamericanas, en coordinación con los gobiernos de la región, para poder intervenir frente a una amenaza creciente para la estabilidad hemisférica. La presencia allí del ministro de Defensa, Carlos Presti, pareció desbordar la discusión legal que existe en la Argentina sobre los límites de la acción militar en cuestiones de seguridad interna.

Este compromiso tiene un efecto colateral inevitable: enturbia el vínculo con Brasil, que no adhirió al convenio y que desconfía de las intenciones de Washington. En Itamaraty, la cancillería brasileña, ven con preocupación la apertura generosa que la Argentina le ofrece a Estados Unidos en la región, porque altera un equilibrio implícito en la relación bilateral.


Acuerdo que firmaron el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el embajador de EEUU, Peter Lamelas. Fotografía: Ministerio de Defensa.
 

El segundo acuerdo se firmó hace un mes entre Presti y el embajador norteamericano, Peter Lamelas, y atañe específicamente a cuestiones de defensa. Argentina quedó en línea para participar de un programa de adquisición de drones, y al mismo tiempo se estableció un compromiso de abastecimiento de combustible para buques militares en condiciones preferenciales, que los estrategas relacionaron con el interés de EE.UU. en el Atlántico sur.

Pero en este entendimiento, se incluyó un párrafo que no se difundió públicamente. Es el que hace mención a que la cooperación de Estados Unidos va a ser canalizada a través de la empresa Arsoft US “junto a sus empresas asociadas” MeetKai, XRF.AI y el Grupo Arecco. Es decir que el acuerdo incluye a los contratistas designados, como suele imponer el Pentágono. Presti incluso participo de una exhibición de esas empresas hace más de un mes.

El Ministro @tgcarlospresti visitó la demostración de sistemas de Inteligencia Artificial para las Fuerzas Armadas, presentada en el marco de la cooperación con los Estados Unidos por Arsoft US, junto a sus empresas asociadas MeetKai y XRF.AI, y Grupo Arecco. 

Esas compañías son proveedoras de software específicos e inteligencia artificial del Pentágono y operan en el mismo ecosistema de tecnología para la defensa que aporta Palantir, la empresa del magnate Peter Thiel. “Thiel es el principal socio en tecnología militar de la administración Trump. Está claro que en el acuerdo de Defensa que se firmó tendrá un rol importante. De todos modos, lo más preocupante es su posible participación en el proyecto de gemelos digitales, porque eso le permitirá un acceso ilimitado a todos los datos personales”, explica un importante exfuncionario de la gestión libertaria. 


Peter Thiel, CEO de Palantir ingresa a la Casa Rosada para reunirse con el presidente Javier Milei. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Para algunos sectores militares y diplomáticos la eventual influencia de Thiel es una expresión de algunos problemas de fondo que rodean al vínculo privilegiado entre la Argentina y EE.UU. En primer lugar, la natural asimetría en los acuerdos, producto de la disparidad de capacidades de ambos países, que desde una mirada convencional marca una resignación de cuotas de soberanía por parte de la Casa Rosada.

Esto se complementa con cierta precariedad jurídica que envuelve este proceso. Por ejemplo, el pacto antinarco de Doral y el acuerdo bilateral de Defensa no pasaron por el Congreso. Tampoco tuvo debate legislativo el ingreso de tropas extranjeras para la realización de ejercicios militares, ya que sólo se habilitó por decreto. Estas limitaciones son las que hacen dudar de la continuidad de esta convergencia una vez que Trump y Milei no estén más en el poder.


La Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) reclama por la obra social de los militares. Fotografía: UPCN.

Y el tercer aspecto reside en las dificultades presupuestarias que tienen las Fuerzas Armadas, que contrastan con el nivel de integración que propone EE.UU. La Argentina destina menos del 1% de su presupuesto a la defensa (y el 80% se va en sueldos), muy por debajo de países como Chile o Brasil, y tiene graves problemas operativos, como haber dejado de contar con un portaaviones, haber perdido su capacidad submarina y haber resignado su potencial aéreo. Hoy se reproducen las bajas militares por los magros salarios y acecha una crisis en la obra social por una deuda abultada. Parece regir una disonancia entre estos problemas domésticos y la vocación por transformarse en un aliado preferencial de la principal potencia global.

Malvinas.

Nunca el gobierno y los medios británicos habían reaccionado en modo tan inmediato respecto de una noticia sobre las islas Malvinas como cuando a fines de abril se filtró un mail del Pentágono que hacía referencia a un posible cambio en la postura de EE.UU. sobre el conflicto. No sólo influyó el hecho de que se difundiera en una agencia de noticias de origen inglés, como Reuters, sino principalmente con que el mensaje partió del corazón de Washington, no de una embajada o una fuente periférica. El episodio fue interpretado con profunda seriedad en Londres, como pocas veces ocurre. 


Donald Trump con el primer ministro británico Keir Starmer, durante su última visita a Inglaterra. Fotografía: Evan Vucci – AP.
 

La razón evidente de ese mensaje, que después el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó minimizar, fue expresar el malestar de Trump por la reticencia de Gran Bretaña a facilitar operaciones militares norteamericanas en la isla Diego García, en el marco de la guerra contra Irán. Por eso la mención a las Malvinas en este contexto pareció más un intento de provocación que un replanteo serio.

Sin embargo, algunos actores de la diplomacia militar, tanto argentina como estadounidense, sugieren no interpretarlo tan superficialmente, no porque haya un giro en ciernes, sino porque proponen enmarcarlo en el contexto de los nuevos lineamientos geoestratégicos de la Casa Blanca.


La base militar de Mount Pleasant, la fortaleza construida por Gran Bretaña tres años después de la Guerra de las Mavinas. Fotografía: Mauro V. Rizzi - LA NACION. 

Bajo esta óptica, la disputa por la soberanía de las islas es una cuestión menor en comparación con el objetivo de Estados Unidos de garantizar su dominio en el Atlántico Sur y replegar a China. Por eso Washington estaría inclinado a favorecer un acercamiento entre la Argentina y Gran Bretaña, bajo su paraguas. Por ahora sin más implicancias a futuro que la vocación por remover obstáculos y actuar en forma conjunta en cuestiones como la pesca ilegal, el paso seguro por Drake y la logística fluida hacia la Antártida (cuyo tratado debe ser revisado en 2048, en un contexto de revalorización de su potencial mineral).

La primera expresión de este cambio de prioridades se produjo con la venta de los aviones F16, a la que Gran Bretaña siempre se había opuesto, pero a la que ahora debió ceder por la presión de Trump. Algunos expertos incluso destacan que se trata de la versión más moderna y mejor equipada de esos cazas, un factor que siguieron atentamente en Londres y en Santiago (Chile realiza anualmente ejercicios militares con los británicos en el estrecho de Magallanes, por ahora sin generar quejas formales de la Argentina).


Javier Milei participo de ejercicios navales combinados a bordo del portaaviones USS Nimitz de los Estados Unidos. Fotografía: Presidencia. 

El conflicto por las islas Malvinas quedó así expuesto a un cambio de paradigma mucho más amplio que impulsa Trump, y que probablemente en algunos aspectos trasciendan a su gestión. El gran interrogante en este aspecto es: ¿está la Argentina en condiciones de interpretar el sentido más profundo del cambio geoestratégico que experimenta Estados Unidos? ¿O se contenta con los beneficios de corto plazo que ofrece la administración republicana?   



viernes, 20 de marzo de 2026

Otra versión del horror - Sobre El Osarío de la Rebeldía, de Enrique Vázquez...#elprofesorcapomasi...

Otra versión del horror. Sobre El Osarío de la Rebeldía, de Enrique Vázquez...

El Osarío de la Rebeldía, de Enrique Vázquez.

De los más de 500 campos de concentración y exterminio de la dictadura, el de la ESMA es el más conocido por la cantidad de sobrevivientes que pudieron dar testimonio. Pero si el horror se midiera por el número de víctimas y el misterio que rodea su última y forzosa morada, quizás el peor centro fue el que operó el Ejército en Campo de Mayo, a 30 kilómetros de la Capital. Allí ingresaron más de 5000 personas entre 1976 y 1980 y sólo sobrevivieron 43. Menos del uno por ciento, dato que explica nuestra ignorancia. En abril de 1995, el ex sargento Víctor Ibáñez habló de lo que allí había ocurrido y en 1999 Fernando Almirón recogió su testimonio en Campo Santo.   

© Escrito por Juan Urien Berri el domingo 30/08/2015 y publicado por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.  

Enrique Vázquez
, escritor y periodista de larga trayectoria, comienza El Osario de la Rebeldía. Campo de Mayo, de Roca a los Kirchner con la cinematográfica descripción de cómo los humildes ocupantes del Campo de Pestarino, entre Escobar y Pilar, a poco de cavar en sus terrenos tropezaban con huesos humanos.

Eran los restos de los desaparecidos de Campo de Mayo, aunque no de todos, pues muchos fueron arrojados al Río de la Plata desde aviones del Ejército que despegaban del aeropuerto de la unidad. Antes de continuar, el autor traza la historia de Campo de Mayo desde su origen bajo el gobierno de Roca. "Campo de Mayo y gobierno argentino eran sinónimos", explica al recordar los golpes militares y asonadas como la de Aldo Rico y sus carapintadas en la Escuela de Infantería de la unidad.

En ese recorrido 
Enrique Vázquez aprovecha para marcar, con figuras como los Generales Enrique Mosconi y Manuel Savio, que también hubo oficiales que concibieron al Ejército como impulsor del desarrollo nacional. 

La Justicia, para variar, se distrajo cuanto pudo con lo ocurrido en Campo de Mayo.  

Finalmente, se llevaron a cabo varios juicios orales, incluido uno por el secuestro y la desaparición de siete embarazadas que dieron a luz en una maternidad clandestina de la unidad. Porque allí, en la mayor guarnición militar del país, donde hubo no uno sino cuatro centros de detención, también operó en las sombras una maternidad para proveer de bebes a los represores. 

Enrique Vázquez
 explica que en uno de los juicios se probó que Campo de Mayo actuó como un cuerpo de Ejército con su propio estado mayor, que el campo de concentración se inauguró antes del golpe del 26 de marzo de 1976 y que también antes de esa fecha el Ejército dominaba a la Bonaerense en connivencia con oficiales como Luis Patti.  


© Televisión Pública. Vivo en Argentina - El osario de la rebeldía.(15-05-15)

Uno de los méritos de El Osario de la Rebeldía es darle visibilidad al peor centro de exterminio de la Argentina. Otro, mostrar que el horror que allí se vivió fue consecuencia de una larga historia.



lunes, 27 de octubre de 2025

Mediapila - Creó una fundación para ayudar a mujeres en situaciones vulnerables... @dealgunamanera...

 Creó una fundación para ayudar a mujeres en situaciones vulnerables...

Luego de regresar a Argentina y encontrarse un país en crisis, José María Sarasola fundó Mediapila, dónde se enseña el oficio de costurera. 

© P
ublicado el lunes 17/07/2017 y actualizado el lunes 31/08/2017 por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


José María Sarasola tiene 37 años y en el 2005 creó la Fundación Mediapila, con el objetivo de promover la inclusión laboral y social de mujeres en situación de extrema vulnerabilidad. Regresó al país en el 2004, luego de haber estudiado durante cinco años en Australia, para encontrarse con una la dura realidad nacional de la Argentina post crisis del 2001. Esta le despertó la necesidad de ayudar a los demás, enseñándoles oficios que puedan usar para prosperar.

La organización que creó trabaja junto a mujeres de distintos barrios vulnerables de la Ciudad de Buenos Aires, enseñándoles a ser costureras a través de distintos talleres, con la idea de que puedan confeccionar y vender su propia ropa, independizándose.

"La crisis de 2001 me golpeó muy duro: mi esposo estaba sin trabajo y mis siete hijos necesitaban cosas para la escuela. A mí Mediapila me devolvió la dignidad de trabajadora y junto con ella, la dignidad de madre que trabajaba en la casa mientras cuida a sus hijos ", recuerda María Coronel, que tiene 56 años y vive en José C. Paz, quien al año de haber conocido la fundación, ya contaba con un taller en su propia casa.


Desde el 2005, fueron formadas más de 400 costureras y actualmente, cada año llegan 80 mujeres al centro de capacitación que la fundación tiene en el barrio de Villa Crespo, con la esperanza de poder cambiar su realidad.

Programa de colaboradores:

Por el mes de julio, aquellos que se sumen con un aporte mensual de $100 o más, se llevarán de regalo una remera marca Mediapila, hecha por alumnas y egresadas de la fundación.

“Esto es una invitación a las personas que entienden la necesidad de involucrarse en la creación de una sociedad con más oportunidades. Con el compromiso de todos podemos llegar a más mujeres que lo necesitan”, afirma Belén Murphy, directora ejecutiva de la organización.

Todo lo recaudado en esta campaña será destinado al centro de capacitación que la fundación tiene en el barrio de Villa Crespo.

Cómo colaborar:

www.mediapila.org.ar

info@mediapila.org.ar 





miércoles, 26 de febrero de 2025

Un artículo de Forbes asegura que $LIBRA es “el robo cripto más grande de la historia”... @dealgunamanera...

Un artículo de Forbes asegura que $LIBRA es “el robo cripto más grande de la historia”...

Mauricio Vovelli y el Presidente Javier Milei. Fotograía; Captura Instagram.

La revista estadounidense publicó un adelanto en su sección especializada en criptomonedas y analizó el caso que involucra al presidente Javier Milei; consideraron que se trató de un “fiasco”.

© Publicado el martes 25/02/2025 por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El escándalo por la difusión de la criptomoneda $LIBRA golpeó de lleno al Gobierno y sigue teniendo repercusión alrededor del mundo a diez días del primer posteo de Javier Milei en X. En la tarde del lunes, la Revista Forbes publicó un adelanto de un artículo periodístico sobre el caso, en su sección especializada sobre criptomonedas, en donde calificó lo sucedido como un “fiasco” y consideró que se trata del “robo cripto más grande de la historia”.

La publicación se titula “El escándalo de las criptomonedas por 4.600 millones de dólares en la Argentina: el robo de criptomonedas más grande de la historia”, y recorre los eventos sucedidos desde el posteo que el Presidente realizó el viernes 14, y que luego eliminó, hasta las declaraciones de Hayden Mark Davis en diferentes entrevistas y la salida de Ben Chow, cofundador del exchange descentralizado Meteora.


Javier Milei con Hayden Mark Davis, CEO de Kelsen Adventures, cuya empresa estuvo detrás del lanzamiento de $Libra y afirma ser asesor del gobierno de Javier Milei en temáticas de "tokenización". Fotogafía: LN+

“El presidente argentino, Javier Milei, está en problemas tras su breve incursión en las criptomonedas, que llevó a la oposición a pedir su destitución y a un juez a iniciar una investigación por fraude”, señala el artículo al referirse al pedido de juicio político que sectores de la oposición intentaron motivar en el Congreso. Además, menciona las más de 100 denuncias por fraude que se presentaron a lo largo de la primera semana.

Más adelante, el artículo se refiere a las declaraciones de Davis sobre cuál era el objetivo tras el lanzamiento de $LIBRA y recuerda que el joven tradder estuvo también involucrado en la publicación de la memecoin MELANIA, (por Melania Trump, la Primera Dama de Estados Unidos y esposa de Donald Trump). “Davis reveló que controlaba aproximadamente $100 millones generados con $LIBRA y detalló un esquema conocido como sniping, una práctica en la que personas con información privilegiada o bots compran rápidamente tokens recién lanzados a precios ultrabajos antes de que el público pueda reaccionar, aumentando artificialmente la demanda y el precio, para luego venderlos con enormes ganancias”.

Javier Milei viajó a Estados Unidos para participar de la CPAC en medio de las investigaciones sobre el caso. Fotografía: Captura Internet.

En ese sentido, se explica que esta acción, en un mercado regulado, “se consideraría un caso ilegal de front-running”. “También mencionó que dos organizadores de Tech Forum, una conferencia tecnológica latinoamericana, participaron en el lanzamiento”, dice Forbes, sin menciona a Manuel Terrones Godoy Mauricio Novelli, ambos acusados de múltiples estafas con inversiones digitales, en una empresa que brinda capacitación para desempeñarse en el ámbito financiero.

Por otro lado, se reconoce que Davis asegura tener la intención de devolver la totalidad de lo recaudado y que está en su poder y que desvincula Milei de cualquier hecho ilícito o intencionalidad de obtener un rédito económico. “En una entrevista separada con Barstool Sports, describió el fiasco como un ‘experimento que salió muy mal’”, cita.

Mauricio Vovelli y el Presidente Javier Milei. Fotograía; Captura Instagram.

Cerca del final del anticipo a la nota escrita por la periodista Nina Bambysheva, y que saldrá publicada completa en la semana, Forbes analiza que “las cifras muestran un panorama brutal: el 86% de los operadores que compraron $LIBRA perdieron dinero, con pérdidas totales que alcanzaron los $251 millones”, dice basándose en la información de la firma de análisis blockchain Nansen. Y aclara: “Unos pocos afortunados obtuvieron ganancias por $180 millones”.

Por último, sintetiza que por todo lo anterior, “el presidente argentino, Javier Milei, enfrenta una investigación por fraude luego de promover una criptomoneda que colapsó en cuestión de horas, evaporando miles de millones de dólares en valor”.

En Estados Unidos, el caso llegó a la maquinaria del Departamento de Justicia de Estados Unidos (USDOJ, por sus siglas en inglés) el cual inició una investigación de recolección y análisis inicial de datos. Este trabajo recayó en los expertos de la Sección Fraudes de la División Criminal del Departamento de Justicia, un área especializada en delitos económicos y financieros complejos y los casos de corrupción cometidos por empresas o ciudadanos estadounidenses en el extranjero.

En la Argentina, el Gobierno habilitó a la Oficina Anticorrupción (OA) para que comience a investigar el caso $LIBRA. Para ello, creó una Unidad de Tareas de Investigación (UTI) con el fin de determinar posibles irregularidades o hechos de corrupción en la vinculación del Poder Ejecutivo con la difusión de la criptomoneda, luego de las denuncias recibidas en el Poder Judicial.