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domingo, 12 de julio de 2026

El plan de Donald Trump para redefinir el mapa de la Argentina… @elprofesorcapomasi...

 El plan de Trump para redefinir el mapa de la Argentina…

Retratos de Javier Milei y de Donald Trump, durante los festejos por los 250 años de la independencia norteamericana en la Embajada de EE.UU. Fotografía: Rodrigo Abd - AP.

Busca garantizar el control del Atlántico Sur, el paso transoceánico y la Antártida; impulsó un acuerdo de defensa que le abre la puerta a Peter Thiel; las diferencias con Brasil y el replanteo sobre Malvinas.

© Escrito por Jorge Liotti el sábado 04/07/2026 y publicado por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El vínculo directo que forjó el presidente Javier Milei con su par Donald Trump generó una corriente de relación entre la Argentina y Estados Unidos inédita en la historia. Ni siquiera en el menemismo el alineamiento había sido tan profundo. El argumento más frecuente para explicar este grado de sintonía fue el de la empatía personal entre los mandatarios, sus afinidades ideológicas y estéticas, y la vocación común de generar una liga global de líderes de la derecha dura.

Pero de fondo subyace un factor mucho más consistente, cuyas implicancias reales todavía son difíciles de pronosticar: el cambio radical en la visión geoestratégica de Estados Unidos que impuso Trump, en la cual por primera vez en la historia América latina ocupa un papel de relevancia. La intervención en Venezuela, la presión sobre Cuba y los documentos de defensa y seguridad que difundió entre diciembre y enero pasados son una expresión elocuente. 


Javier Milei y Donald Trump en enero pasado, durante la firma del Board of Peace en Davos. Fotografía: Markus Schreiber - AP

En ese contexto, la Argentina se transformó en una pieza clave, especialmente por la relevancia que en la nueva doctrina norteamericana adquieren el Atlántico Sur, los pasos transoceánicos y la AntártidaEn alguna medida, el jefe de la Casa Blanca está redefiniendo el mapa del país. Como si fuera el planisferio invertido que tenía en su escritorio Raúl Alfonsín, y que retrató Pablo Gerchunoff.

Ese significativo reseteo se sostiene en tres replanteos conceptuales. El primero, que Estados Unidos asume que ya se agotó definitivamente la etapa de la unipolaridad que marcó la post Guerra Fría, por lo cual dejó de ser la potencia hegemónica. En consecuencia, debe prepararse para un mundo más caótico, en el cual emerge una nueva bipolaridad, ahora con China. Esta línea se viene edificando desde la gestión de Barack Obama, pero ahora adquirió una nueva intensidad. 

Joe Biden y Barack Obama. Fotografía: Lynne Sladky – AP 

El segundo, que en ese nuevo diseño global el mundo se distribuye en áreas de influencia, y la región donde Washington proyecta su ascendencia es inevitablemente el continente americano, por geografía, por historia y por razones de seguridad. Es la versión Trump de la vieja doctrina Monroe, con la diferencia de que la potencia a repeler no es Europa, como en 1823, sino China, que ya extiende su dominio por Asia.

Y el tercer replanteo, derivado de lo anterior, es que Estados Unidos reemplaza su histórica visión hemisférica horizontal, que la unía esencialmente a Europa, por una concepción hemisférica vertical, que va desde el Ártico hasta la Antártida. Desde la perspectiva trumpista, Europa ha dejado de ser confiable como aliado incondicional y sus prestaciones en materia militar han mermado. En consecuencia avanza hacia un desacople que se expresa en las tensiones dentro de la OTAN, aun cuando la amenaza de Rusia haya aumentado tras la invasión a Ucrania.

Pete Hegseth, secretario de Guerra, llega a una conferencia en el Comando Sur. Fotografía. Rebecca Blackwell - AP. 

Complementariamente el Pentágono analiza un cambio fuerte en su operatividad al evaluar la unificación del Comando Norte (cuya área de acción es América del Norte y el Caribe, donde se encaran los problemas más críticos: inmigración y narcotráfico) con el Comando Sur (para América del Sur), en un único Comando Hemisférico, avanzando hacia una seguridad continental integrada. También prevé una actualización de su doctrina, a partir del reciente recambio en el Colegio Interamericano de Defensa, que reúne a militares y diplomáticos de la región, bajo la órbita de la OEA. Allí acaban de dejar la conducción en manos de un general del Comando Sur que tiene como misión adaptar la orientación de la institución a la nueva cosmovisión.

Dentro de este marco conceptual, una obsesión recurrente de Trump son los pasos interoceánicos, porque son los que le permiten dominar los mares que rodean y protegen el continente americano, frente a un programa naval de China que ha venido creciendo sostenidamente en los últimos años. 

Un avión con Donald Trump Jr. aterriza en Nuuk, Groenlandia, en enero de 2025. Fotografía: Emil Stach - Ritzau Scanpix Foto. 

Por esa razón, amenazó con invadir Groenlandia, hasta que logró que le habilitaran la instalación de tres bases militares en la gigantesca isla. Después presionó fuertemente a Panamá para expulsar a las empresas asiáticas de la logística del canal y lo declaró una prioridad de seguridad nacional, aunque por ese cruce sólo pueden pasar embarcaciones comerciales, no buques de guerra, que por su dimensión y calado requieren de otra profundidad.

Y es allí en donde emerge la gravitación del último paso interoceánico, compuesto por el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake al sur de la isla de Tierra del Fuego, que no sólo es uno de los seis pases estratégicos a nivel global, sino que es uno de los mejores lugares para operar y esconder submarinos balísticos, en casos de crisis.


Cruce de camiones por el Estrecho de Magallanes. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Bajo esta lógica, para Estados Unidos se transformó en un objetivo garantizar la gobernabilidad del cono sur, que significa alejar la amenaza china, contar con socios confiables y establecer una presencia disuasiva más visible.

esta mirada no está atada exclusivamente a una dimensión militar, sino también a otro aspecto estratégico que es asegurar cadenas de suministro para las economías del futuro, en un contexto global que se ha vuelto demasiado inestable.

Por eso ahora incorpora un plano adicional a su mirada cuando transforma en un factor de seguridad a la energía y a los minerales críticos (la Argentina suministra hoy el 58,8% del carbonato de litio que importa EE.UU.), y cuando proyecta la importancia de la Patagonia como un lugar propicio para la instalación de empresas tecnológicas que son aliadas directas de la administración Trump, las que además del frío y el agua requieren también estar lejos de las zonas de conflicto. El que maneja la energía, la tecnología y los datos, gestiona un poder que ahora desafía la clásica prevalencia militarista.


La Base Marambio es la principal estación científica y militar permanente que Argentina mantiene en la Antártida. Fotografía: Instituto Antártico Argentino. 

En esta mirada más integral, opera un cambio fundamental: a diferencia de lo que ocurría hace 100 años, hoy la Argentina tiene objetivos mucho más complementarios con Estados Unidos, que requiere una provisión continua de energía, alimentos y minerales, sin importar al mismo tiempo el desorden que emana de proveedores tradicionales como Rusia o Medio Oriente. Todos estos tópicos vienen siendo motivo de conversación diplomática, a veces reservada.

Los acuerdos de Thiel.

Trump realizó en menos de un año tres gestos económicos muy fuertes de apoyo a la gestión de Milei. Intercedió para lograr un nuevo acuerdo con el FMI, lo rescató con un swap de urgencia antes de las elecciones y lo respaldó en el juicio por YPF. Ayudó al Gobierno en sus urgencias como ninguna otra administración norteamericana lo había hecho en su historia. Pero al mismo tiempo impulsó sus objetivos menos inmediatos y se movió para correr a China del proyecto de un puerto y una base integrada en Tierra del Fuego, profundizó una serie de ejercicios militares con la Argentina y avanzó en un esquema de cooperación que tuvo un punto culminante con la habilitación de la venta de los aviones F16.


Donald Trump y los presidentes aliados de la región firman el acuerdo antinarco conocido como Escudo de las Américas. Fotografía: AP. 

Además, en los últimos dos meses Estados Unidos avanzó en dos acuerdos de hondas implicancias para el país. El primero fue un pacto regional que se firmó en marzo en Doral, Florida, que se conoció como el “Escudo de las Américas”. Allí 12 países, incluida la Argentina, se comprometieron a disponer del uso de la fuerza militar para desmantelar organizaciones criminales transnacionales y el narcoterrorismo. En los hechos, es un puente de ingreso de las fuerzas norteamericanas, en coordinación con los gobiernos de la región, para poder intervenir frente a una amenaza creciente para la estabilidad hemisférica. La presencia allí del ministro de Defensa, Carlos Presti, pareció desbordar la discusión legal que existe en la Argentina sobre los límites de la acción militar en cuestiones de seguridad interna.

Este compromiso tiene un efecto colateral inevitable: enturbia el vínculo con Brasil, que no adhirió al convenio y que desconfía de las intenciones de Washington. En Itamaraty, la cancillería brasileña, ven con preocupación la apertura generosa que la Argentina le ofrece a Estados Unidos en la región, porque altera un equilibrio implícito en la relación bilateral.


Acuerdo que firmaron el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el embajador de EEUU, Peter Lamelas. Fotografía: Ministerio de Defensa.
 

El segundo acuerdo se firmó hace un mes entre Presti y el embajador norteamericano, Peter Lamelas, y atañe específicamente a cuestiones de defensa. Argentina quedó en línea para participar de un programa de adquisición de drones, y al mismo tiempo se estableció un compromiso de abastecimiento de combustible para buques militares en condiciones preferenciales, que los estrategas relacionaron con el interés de EE.UU. en el Atlántico sur.

Pero en este entendimiento, se incluyó un párrafo que no se difundió públicamente. Es el que hace mención a que la cooperación de Estados Unidos va a ser canalizada a través de la empresa Arsoft US “junto a sus empresas asociadas” MeetKai, XRF.AI y el Grupo Arecco. Es decir que el acuerdo incluye a los contratistas designados, como suele imponer el Pentágono. Presti incluso participo de una exhibición de esas empresas hace más de un mes.

El Ministro @tgcarlospresti visitó la demostración de sistemas de Inteligencia Artificial para las Fuerzas Armadas, presentada en el marco de la cooperación con los Estados Unidos por Arsoft US, junto a sus empresas asociadas MeetKai y XRF.AI, y Grupo Arecco. 

Esas compañías son proveedoras de software específicos e inteligencia artificial del Pentágono y operan en el mismo ecosistema de tecnología para la defensa que aporta Palantir, la empresa del magnate Peter Thiel. “Thiel es el principal socio en tecnología militar de la administración Trump. Está claro que en el acuerdo de Defensa que se firmó tendrá un rol importante. De todos modos, lo más preocupante es su posible participación en el proyecto de gemelos digitales, porque eso le permitirá un acceso ilimitado a todos los datos personales”, explica un importante exfuncionario de la gestión libertaria. 


Peter Thiel, CEO de Palantir ingresa a la Casa Rosada para reunirse con el presidente Javier Milei. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Para algunos sectores militares y diplomáticos la eventual influencia de Thiel es una expresión de algunos problemas de fondo que rodean al vínculo privilegiado entre la Argentina y EE.UU. En primer lugar, la natural asimetría en los acuerdos, producto de la disparidad de capacidades de ambos países, que desde una mirada convencional marca una resignación de cuotas de soberanía por parte de la Casa Rosada.

Esto se complementa con cierta precariedad jurídica que envuelve este proceso. Por ejemplo, el pacto antinarco de Doral y el acuerdo bilateral de Defensa no pasaron por el Congreso. Tampoco tuvo debate legislativo el ingreso de tropas extranjeras para la realización de ejercicios militares, ya que sólo se habilitó por decreto. Estas limitaciones son las que hacen dudar de la continuidad de esta convergencia una vez que Trump y Milei no estén más en el poder.


La Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) reclama por la obra social de los militares. Fotografía: UPCN.

Y el tercer aspecto reside en las dificultades presupuestarias que tienen las Fuerzas Armadas, que contrastan con el nivel de integración que propone EE.UU. La Argentina destina menos del 1% de su presupuesto a la defensa (y el 80% se va en sueldos), muy por debajo de países como Chile o Brasil, y tiene graves problemas operativos, como haber dejado de contar con un portaaviones, haber perdido su capacidad submarina y haber resignado su potencial aéreo. Hoy se reproducen las bajas militares por los magros salarios y acecha una crisis en la obra social por una deuda abultada. Parece regir una disonancia entre estos problemas domésticos y la vocación por transformarse en un aliado preferencial de la principal potencia global.

Malvinas.

Nunca el gobierno y los medios británicos habían reaccionado en modo tan inmediato respecto de una noticia sobre las islas Malvinas como cuando a fines de abril se filtró un mail del Pentágono que hacía referencia a un posible cambio en la postura de EE.UU. sobre el conflicto. No sólo influyó el hecho de que se difundiera en una agencia de noticias de origen inglés, como Reuters, sino principalmente con que el mensaje partió del corazón de Washington, no de una embajada o una fuente periférica. El episodio fue interpretado con profunda seriedad en Londres, como pocas veces ocurre. 


Donald Trump con el primer ministro británico Keir Starmer, durante su última visita a Inglaterra. Fotografía: Evan Vucci – AP.
 

La razón evidente de ese mensaje, que después el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó minimizar, fue expresar el malestar de Trump por la reticencia de Gran Bretaña a facilitar operaciones militares norteamericanas en la isla Diego García, en el marco de la guerra contra Irán. Por eso la mención a las Malvinas en este contexto pareció más un intento de provocación que un replanteo serio.

Sin embargo, algunos actores de la diplomacia militar, tanto argentina como estadounidense, sugieren no interpretarlo tan superficialmente, no porque haya un giro en ciernes, sino porque proponen enmarcarlo en el contexto de los nuevos lineamientos geoestratégicos de la Casa Blanca.


La base militar de Mount Pleasant, la fortaleza construida por Gran Bretaña tres años después de la Guerra de las Mavinas. Fotografía: Mauro V. Rizzi - LA NACION. 

Bajo esta óptica, la disputa por la soberanía de las islas es una cuestión menor en comparación con el objetivo de Estados Unidos de garantizar su dominio en el Atlántico Sur y replegar a China. Por eso Washington estaría inclinado a favorecer un acercamiento entre la Argentina y Gran Bretaña, bajo su paraguas. Por ahora sin más implicancias a futuro que la vocación por remover obstáculos y actuar en forma conjunta en cuestiones como la pesca ilegal, el paso seguro por Drake y la logística fluida hacia la Antártida (cuyo tratado debe ser revisado en 2048, en un contexto de revalorización de su potencial mineral).

La primera expresión de este cambio de prioridades se produjo con la venta de los aviones F16, a la que Gran Bretaña siempre se había opuesto, pero a la que ahora debió ceder por la presión de Trump. Algunos expertos incluso destacan que se trata de la versión más moderna y mejor equipada de esos cazas, un factor que siguieron atentamente en Londres y en Santiago (Chile realiza anualmente ejercicios militares con los británicos en el estrecho de Magallanes, por ahora sin generar quejas formales de la Argentina).


Javier Milei participo de ejercicios navales combinados a bordo del portaaviones USS Nimitz de los Estados Unidos. Fotografía: Presidencia. 

El conflicto por las islas Malvinas quedó así expuesto a un cambio de paradigma mucho más amplio que impulsa Trump, y que probablemente en algunos aspectos trasciendan a su gestión. El gran interrogante en este aspecto es: ¿está la Argentina en condiciones de interpretar el sentido más profundo del cambio geoestratégico que experimenta Estados Unidos? ¿O se contenta con los beneficios de corto plazo que ofrece la administración republicana?   



sábado, 11 de mayo de 2024

Caso Maldonado: la Justicia reabrió la causa y apartó al juez Gustavo Lleral...

Caso Maldonado: la Justicia reabrió la causa y apartó al juez Gustavo Lleral...

Santiago Maldonado. Fotografía: Cedoc

La Cámara Federal de Comodoro Rivadavia descartó la hipótesis de la desaparición forzada, pero dio lugar a un pedido de los familiares del joven y de organismos de Derechos Humanos, que cuestionaron la imparcialidad del magistrado.

© Publicado el viernes 10/05/2024 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.


La Cámara Federal de Comodoro Rivadavia resolvió reabrir la causa por la muerte de Santiago Maldonado, que había sido cerrada en noviembre del 2023 con el sobreseimiento de todos los implicados. Además, la Justicia ordenó al juez federal que intervenía en el caso, Gustavo Lleral

Los jueces Javier Leal de Ibarra y Aldo Suárez hicieron lugar a un pedido de los familiares del joven y de organismos de Derechos Humanos, que se opusieron al cierre definitivo de la causa y cuestionaron la imparcialidad de Lleral. A partir de ahora, el juez federal de Ushuaia Federico Calvete será el responsable de investigar la muerte de Maldonado, según reveló Infobae,  Es el tercer magistrado al frente del caso. 

El tribunal, de todas formas, ordenó que se profundicen las medidas de investigación pendientes, pero subrayaron que quedó descartada la hipótesis de la desaparición forzada de persona, impulsada por las querellas desde el 2018. 

La Cámara argumentó que la investigación tuvo una larga "inactividad". Además, señalaron la "reticencia" que habría demostrado Lleral "en agotar los medios de prueba que tenía a su alcance”.

“No nos pasa desapercibido que el transcurso del tiempo atenta contra el éxito de las investigaciones, en especial de aquellas con características como la presente; como así tampoco desatenderemos el correspondiente derecho con que cuentan las personas imputadas a obtener un pronunciamiento que ponga término del modo más rápido posible a la situación de incertidumbre y de innegable restricción que comporta el enjuiciamiento penal, sin que por ello podamos obviar que no se verifica un motivo que haya en autos surgido de ‘nuevas pruebas’ producidas y que torne innecesaria la continuación de la instrucción en la dirección adoptada en el año 2019″, advirtió el fallo. 

Sergio Maldonado: "Recorrer el país para acceder a la Justicia"

Sergio Maldonado, el hermano de la víctima y quien se puso al frente del caso, se expresó en redes sociales luego de que se conociera la noticia de la reapertura de la investigación. Con un tono crítico, escribió en X: "La causa Santiago Maldonado la trasladaron a Tierra del Fuego. Nos quieren bien lejos. Agradecemos que no la mandaron a la Antártida. Recorrer el país para acceder a la Justicia".  

El caso Maldonado fue una de las bisagras durante el gobierno de Mauricio Macri y la gestión de Patricia Bullrich como ministra de Seguridad. El joven desapareció en agosto del 2017, luego de haber participado de un corte de ruta con una comunidad mapuche en la provincia de Chubut. El operativo de Gendarmería quedó bajo la lupa nacional y el cadáver de la víctima se encontró recién 77 días después en el río Chubut.

La autopsia concluyó que Maldonado había fallecido por "ahogamiento por sumersión en el agua del río Chubut" y descartó la muerte intencional. Ese fue el principal argumento de Lleral para cerrar la causa y sobreseer a todos los implicados en el 2018. La familia de la víctima apeló la decisión. 

En septiembre del 2019, la Cámara revocó el sobreseimiento y afirmó que el cierre de la causa era "prematuro". En aquella oportunidad, los magistrados ya habían descartado la hipótesis de la desaparición forzada, pero reclamaron que se investiguen las circunstancias en las que Maldonado se ahogó (el operativo de Gendarmería). En agosto del 2023, Lleral decidió sobreseer a los cuatro gendarmes imputados.

GL. / CP.



    

miércoles, 2 de agosto de 2023

Malvinas: Nueva provocación británica... @dealgunamaneraok...

Malvinas: Nueva provocación británica...

En un flagrante acto de provocación y muestra del poderío militar que ejerce Gran Bretaña en las Islas Malvinas, miembros de las tres fuerzas del Reino Unido, junto a un regimiento elite de paracaidistas y la Fuerza de Defensa de las islas, realizaron una maniobra militar que simulaba la recuperación de las Malvinas ocupadas por “fuerzas enemigas”.

© Publicado el martes 1/08/2023 por el Diario El Sureño de la Ciudad de Río Grande, provincia de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur.

Según publicó la agencia Mercopress ayer, el ejercicio y maniobra comenzó con una infiltración rápida de fuerzas de tierra y aire a la principal base militar de las Islas, el Complejo de Monte Agradable para asegurarse el control de la pista de aterrizaje.

De acuerdo a la información, el ejercicio denominado Cabo Bayoneta fue la culminación de tres meses de maniobras para la Compañía B del Tercer Batallón del Regimiento de Paracaídas, los cuales en la actualidad cumplen la tarea de unidad de infantería de guardia en las Malvinas.

El Oficial al mando de la Compañía B, tercer Batallón de Regimiento de Paracaidistas, el Mayor Iain Thompson dijo que, “el terreno inhóspito y agreste y el clima de las Islas en el invierno del Atlántico Sur han resultado en un ejercicio que ha probado a la compañía a fondo, tanto mental como físicamente y nos ha preparado muy bien para un estado de alerta en el 2024”.

“La Op Firic permite a soldados y comandante trabajar junto a efectivos y equipos de otras fuerzas tales como HMS Medway (la patrulla de la Marina Real en las islas), o el transporte gigante de la RAF, el A400M, que estaríamos impedidos de cumplir en cualquier otra parte“, sostuvo el Mayor Thompson.

El despliegue de los tres servicios involucró a personal del Ejército Británico, Marina Real, Real Fuerza Aérea y de la Fuerza de Defensa de las Islas y un conjunto de voluntarios, bien pertrechados, equipados y muy conocedores del clima y topografía de las Malvinas.

”Aprovechar el terreno tan especial de las Islas ha sido oportunidad fantástica para suministrar condiciones de entrenamiento, y desarrollar las capacidades de liderazgo y resiliencia de nuestro personal. Además la FIDF suministró vehículos y personal en apoyo al simulado asalto y recaptura de objetivos claves en las Islas”, concluyó el militar británico.


   

miércoles, 18 de mayo de 2022

Guerra de Malvinas. Operación Mikado... @dealgunamaneraok...

Guerra de Malvinas. Operación Mikado...

 Monumento a Malvinas. Río Grande. Tierra del Fuego

Operación Mikado: el fallido ataque británico que disparó una noche de alarma en Río Grande. 

© Publicado el martes 17/05/2022 por el portal El Ciudadano de la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, República de los Argentinos.

La ciudad alberga al Batallón de Infantería de Marina 5 (BIM 5), una de las unidades que intervino durante el conflicto, y a una base aeronaval, desde donde partieron muchas de las misiones aéreas de combate contra la flota británica. 

La Operación Mikado, recordada por la historiografía como una frustrada acción militar que los británicos emprendieron para atacar las instalaciones de la Armada en Río Grande, Tierra del Fuego, es también la evocación de una vivencia colectiva sobre la angustia de la guerra de Malvinas en una ciudad en la cual hace 40 años sonaron las alarmas de un ataque enemigo en suelo argentino. 

Situada a 600 kilómetros al oeste de Malvinas, Río Grande es el punto continental más cercano con el archipiélago que el Reino Unido usurpa desde 1833. 

La ciudad alberga al Batallón de Infantería de Marina 5 (BIM 5), una de las unidades que intervino durante el conflicto, y a una base aeronaval, desde donde partieron muchas de las misiones aéreas de combate contra la flota británica. 

“La intendencia de Río Grande y las Fuerzas Armadas generaban simulacros para que la gente esté preparada ante una emergencia. Las familias tenían que tener una linterna, radio, pilas y comida por si pasaba algo y había que salir”, recordó en diálogo con Télam el historiador riograndense Esteban Rodríguez. 

Tres días después del desembarco, el 5 de abril de 1982, al hablar en el Parlamento del Reino Unido, el diputado británico Ian Lloyd exhortó a los mandos de la Royal Air Force (RAF): “Ataquen a la aviación naval argentina para que no hostiguen a la fuerza británica, deben perder la capacidad de utilizar sus aviones porta misiles desde sus pistas situadas en tierra”. 

Un mes después, y tras el hundimiento del crucero A.R.A. General Belgrano (C-3), dos aviones Super Étendard de la Armada salieron de la base de Río Grande y cumplieron el objetivo de hundir con misiles Exocet al destructor británico HMS Sheffield, en uno de los ataques más fulminantes sufridos por la flota británica en la contienda. 

En su libro “Los cien días”, el almirante británico John Forster Woodward -quien dirigió la fuerza naval enviada por la primera ministra Margaret Thatcher a las Islas Malvinas- recuerda que durante el conflicto se pensaba como “una pésima noticia” que la Aviación Naval de Argentina pudiera “incrementar el suministro” de los misiles Exocet. 

Por ese motivo, resultaba imperioso “eliminar de alguna manera” a los Super Etendard y a los misiles que la Armada argentina alojaba en esta base de Río Grande, una ciudad que pasó a considerarse como un objetivo por parte de las fuerzas británicas. 

“En algunas esquinas de la ciudad, arriba de los postes de luz, había un motor con una sirena”, evocó en diálogo con Télam Juan Carlos Lara, un voluntario que en los días de la guerra integraba una unidad denominada Red de Observadores Adelantados (ROA). 

Como parte de ese grupo, Lara tuvo -con sólo 18 años- la tarea de vigilar los movimientos en la frontera con Chile, a más de 50 kilómetros de la ciudad. 

“Cuando sonaba la sirena había que realizar el oscurecimiento de toda la ciudad”, repasó Lara al momento de revivir aquellas traumáticas jornadas. 

Río Grande tenía en ese entonces 13 mil habitantes, además de al menos 1.200 hombres de las tres fuerzas armadas (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) y de la Prefectura Naval. 

“Dos de los 16 soldados caídos que partieron desde acá se alojaron en mi casa”, contó Lara. 

Además de ser el lugar donde cada 2 de abril se congregan miles de personas para realizar una vigilia en conmemoración del conflicto con Gran Bretaña, Río Grande fue declarada el año pasado como “Ciudad Heroica” por el importante rol que tuvo durante la guerra. 

“Había muchas razones para que la ciudad sea foco de un ataque, y eso ocurrió a mediados de mayo”, subrayó el historiador Rodríguez. 

A un mes de iniciado el conflicto, la Royal Navy lanzó la Operación Mikado, que significa “la puerta” en japonés, en alusión a la importancia que tenía para los británicos neutralizar esta base con el propósito de ganar la guerra. 

En su libro “Ataquen Río Grande”, el investigador Jorge Muñoz plantea las distintas versiones existentes alrededor de esa operación. 

En su trabajo, Muñoz aborda la historia del helicóptero Sea King que partió desde portaaviones HMS Invincible rumbo al continente llevando un equipo de nueve hombres del Servicio Aéreo Especial (SAS). 

También menciona el caso de los dos aviones C-130 Hércules que salieron de la base militar británica de la Isla de Ascensión. 

“Según los informes de la Armada, las operaciones de los comandos británicos fueron entre el 16 y 17 de mayo, cuando el A.R.A. Bouchard (D-26) detectó en su sonar a gomones que navegaban hacia la costa”, según indicó a Télam Rodríguez, quien considera que esta operación constituyó uno de los momentos “de mayor angustia vividos en Río Grande durante la guerra”. 


A.R.A. Bouchard (D-26) - Fotografíahttps://deyseg.com/

Si bien no hay una fecha precisa en la que las fuerzas armadas británicas decidieron poner en marcha su ataque, la mayoría de las versiones coinciden en al menos dos cuestiones: que un operativo del SAS intentó llegar a Río Grande con la misión de destruir los misiles, los aviones y matar a los pilotos, y que esta situación disparó la alarma de la ciudad durante una noche a mediados de mayo.

“El Gobierno avisó que no había más simulacros, es decir que si sonaba la alarma era en serio”, explicó Rodríguez.

“Estábamos mirando la tele, habíamos terminado de cenar, y en un momento sonó la sirena, se apagó la pantalla, se cortó la radio y ahí nos asustamos”, recordó emocionada Graciela Quiroga, una vecina que tenía siete años cuando se estremecía la ciudad. 

“Mi vieja estaba embarazada, se metió abajo de la cama y no podía salir después. Nos costó sacarla”, agregó. 

Al igual que las distintas versiones de cómo y cuándo se desplegó la Operación Mikado, los testimonios recabados por Rodríguez para su libro también tienen diferencias. 

“Algunos decían que fue un domingo porque estaban viendo a Tato Bores, pero hay gente que no tiene registro de cuándo fue”, explica el historiador y argumenta que esto sucede porque “cada persona tiene una percepción distinta sobre la historia y sus experiencias”. 

Sin embargo, el hecho que confirma la inusual incursión británica en Tierra del Fuego fue cuando el 25 de mayo, el Ministerio de Relaciones Exteriores chileno afirmó que tres británicos habían sido encontrados al sur de Punta Arenas, en Chile, a 200 kilómetros de Río Grande. 

Los pilotos permanecieron unos días a la deriva y decidieron entregarse una vez que estuvieran seguros de que estaban en territorio chileno. 

Durante una rueda de prensa, estos militares argumentaron que fue “una falla en el motor” la que los obligó a descender de urgencia mientras hacían una patrulla marítima a bordo de su helicóptero Sea King, una nave que fue encontrada destruida también por aquella zona. 

Pese a las distintas versiones del frustrado ataque y de la información militar que puede conseguirse para intentar reconstruir los hechos, el denominador común de aquellos días en Río Grande fue el miedo y la angustia. 

“No hay certezas” de la noche que sonó la alarma. “La mayor certeza es el miedo. Lo que une a todos los relatos de los vecinos es la angustia”, concluyó Rodríguez.