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domingo, 25 de enero de 2026

Hay Acuerdo: celebrando lo bueno del comienzo del 2026… #@elprofesorcapomasi...

 Hay Acuerdo: celebrando lo bueno del comienzo del 2026…

Histórico. Dirigentes del Mercosur y de la UE celebran la firma del pacto comercial en Paraguay. Fotografía: CEDOC.

El 2026 empezó con una buenísima noticia: después de alrededor de 25 años, la Unión Europea votó a favor de firmar el Acuerdo entre ellos y el Mercosur. Era una deuda que no se podía salvar, porque los países de Europa no lograban que la mayoría lo aprobara. Incluso ahora se aprobó y se firmó, pero hay algunos países como Francia, que no lo aprobaron, porque sus agricultores no lo aceptan. Si bien son minoría, por eso se pudo aprobar la firma, sin embargo, las dudas y reparos existen en ambos grupos.

 

© Escrito por Mabel Bianco, Médica. Presidente de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM). Defensora de Género de Diario Perfil, el domingo 25/01/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.



No es casual que se definió ahora la aprobación primero, y luego la firma, porque Europa está atravesando un período de gran inestabilidad respecto a sus mercados tradicionales por la actitud cerrada de Trump, quien, ante la demanda por anexar Groenlandia al territorio de Estados Unidos de América y la resistencia, tanto de Dinamarca como de los habitantes de Groenlandia y el de muchos países de Europa, se obstina más en lograr su voluntad. Frente a ello Trump está amenazando a esos países con penalizarlos a través de la implantación de aranceles para el intercambio comercial y generando todo tipo de amenaza, incluso militar.

Todo esto produce una inestabilidad social, económica, política y militar que mantiene a los países de la Unión Europea en una situación difícil. Por eso asegurar este Acuerdo que implica un muy importante número de habitantes involucrados a largo plazo, es realmente muy oportuno en este momento.

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A su vez para los países del Mercosur este Acuerdo también es de mucha gravitación, en momentos en que Estados Unidos los está amenazando con la implantación de aranceles y oscila entre el amor y el rechazo a nuestros países,. Eesto constituye una garantía estable que actúa como un excelente paraguas que los defienda de las oscilaciones temperamentales de Trump y su conducta hacia ellos.

Lamentablemente la firma del Acuerdo ocurrió en un contexto de distanciamiento entre los presidentes de Brasil y Argentina. El Mercosur fue producto de la unión e interés común de los presidentes Sarney y Alfonsín y siguió cultivándose en ese ambiente de cordialidad y de ideales comunes entre ambos países. Ahora. Es evidente que Lula y Milei tienen posiciones diferentes en lo relativo a la política exterior, no solo la interior y el manejo económico de sus países. Mientras Milei sigue a Trump no solo personalmente, sino también el país, porque desde enero del 2025 Argentina acompaña y adopta las mismas actitudes y medidas que los Estados Unidos a nivel internacional. Lula, por el contrario, no acuerda con Trump y la mayoría de sus ideas y políticas y así lo expresa muy claramente en términos de política exterior. Por eso Brasil rechazó y criticó abiertamente la invasión militar a Caracas que resultó en el secuestro de Maduro y su esposa, por parte de los Estados Unidos. Esto fue denunciado por Brasil, como un acto contra el derecho internacional y como tal, independientemente de la valoración de Maduro, no puede aceptarse. Es por esto que las diferencias entre Milei y Lula no son menores, ni pueden catalogarse como algo circunstancial. Aparte de esto, la firma del Acuerdo es algo que debemos celebrar y trabajar para que se pueda ratificar en el Congreso y se implemente.

Pero, además, el 2026 nos trajo otras buenas noticias, aunque no tan importantes como la antes comentada. Me refiero, por ejemplo, a la mejora en la inserción de las mujeres en la agroindustria, algo que continúa creciendo y que debido a la incorporación tecnológica permite que las mujeres ahora puedan desarrollarse en un campo que hasta hace pocos años era casi exclusivo de los varones. Esto no solo amplía los puestos laborales para las mujeres, también permite que asciendan a posiciones de conducción, especialmente las más jóvenes.

Es interesante que son las de hasta 30 años las más favorecidas. Su crecimiento es mayor en las áreas de comercio e industria. Algo más moderado en capital e insumos. En logística y transporte es menor. Un área en la que les es más difícil progresar a las mujeres es en las actividades agrícolas; en estas la dificultad de trabajar horario completo o a tiempo completo por parte de las mujeres limita su participación. Es un área en la que se deberán ampliar las posibilidades de acceso y sostenimiento de las mujeres en esta actividad. Por ello además de la mayor inclusión tecnológica es necesario crear las condiciones para que puedan compartir y/o contar con apoyo para las tareas de cuidados, ya sea de niños, de personas dependientes como enfermas mentales, discapacitadas y ancianas. Las áreas rurales requieren que se desarrollen las políticas de cuidado.

A pesar de esto, es auspiciosa la mayor presencia de mujeres en la agroindustria y abre nuevas posibilidades económicas para ellas. Es importante pueda que pueda crecer y ampliarse. Una tarea para los próximos años que debemos sostener y promover.




domingo, 8 de noviembre de 2020

Asumió Luis Arce la presidencia en Bolivia… @dealgunamanera...

 Asumió Luis Arce la presidencia en Bolivia… 

El presidente Luis Arce habla en su discurso ante la Asamblea Boliviana. Fotografía: Captura TV. 

El MAS regresó al poder luego de la destitución de Evo Morales hace un año. Asistió Alberto Fernández. 

©Publicado el domingo 09/11/2020 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.


Luis Arce 
asumió este domingo la presidencia de Bolivia en una ceremonia de traspaso de mando que se celebra a un año después del golpe de estado contra el ex presidente Evo Morales. La jornada de asunción del nuevo Gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) comenzó este domingo 8 de noviembre con una ceremonia ancestral en la Plaza Murillo, en La Paz, de la que participaron el mandatario electo y el vice David Choquehuanca, en la que se recordó a los muertos en las masacres de Sacaba (Cochabamba) y Senkata (El Alto), tras la destitución de Evo Morales, en noviembre de 2019.

 

El mandatario juró "por los próceres de la independencia, por nuestra Madre Tierra, por los dioses de nuestros ancestros, por nuestras hermanas y hermanos que dieron la vida por la democracia y por la igualdad entre todos los seres, desempeñar las altas funciones como presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, en estricto cumplimiento de la Constitución Política del Estado y las leyes del Estado Plurinacional de Bolivia". 


Recibió la insignia de la presidencia (banda y medalla) de manos de su vicepresidente, quien había jurado ante él en la Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia. 

"Nuestro gobierno trabajará orientado en el presente y futuro, sirviendo al pueblo boliviano, a intereses colectivos y no a intereses mezquinos individuales", expresó Arce, y agregó: "Hoy estamos aquí, para enviar un mensaje de esperanza a todas las naciones que conforman Bolivia, a esas mujeres y hombres valientes que salen día a día a luchar para superar esta difícil situación". Minutos antes de comenzar su primer discurso, la oposición se retiró del recinto.  

Asunción 

El Consejo Nacional de Amautas y Guías Espirituales inició los actos protocolares de posesión de Arce y Choquehuanca pidiéndole a la Pachamama y al Tata Inti unidad, reconciliación entre los bolivianos y sabiduría a los nuevos gobernantes para sacar adelante al país y recuperarlo de la crisis que se encuentra sumido en la actualidad.

A las 11.30 comenzaron la transmisión oficial de los atributos del poder.  En cuanto al ex mandatario Evo Morales, volverá en los primeros días de esta semana, luego de una caravana que lo acompañará en un recorrido por varias ciudades del país. “Jamás será pisado el poncho, somos dueños legítimos de la Patria, los inquilinos nos quisieron engañar pero no somos vengativos, los perdonamos, pero debemos reconciliarnos y espero que reflexionen", manifestó el Abuelo Lucas, presidente vitalicio del Consejo de Amautas Ancestrales de Tiwanaku. 
 

A su vez, Mama Lupe pidió recordar a las personas fallecidas durante las intervenciones ordenadas por el Gobierno de Jeanine Áñez y afirmó que sus muertes no serán en vano ya que el país los recordará por siempre. Arce agradeció a las autoridades ancestrales por sus deseos y pedidos, según informó el equipo de prensa del nuevo Gobierno.

 

“Agradecemos a los Amautas y Mama T'allas que desde tempranas horas de la mañana, en Plaza Murillo, prepararon el ritual de ofrenda y agradecimiento a la Pachamama. Recibimos las bendiciones de la Madre Tierra en esta nueva etapa en #Bolivia. #VamosASalirAdelante”, afirmó mediante sus redes sociales.

“Ha llegado la esperanza, el tiempo del nuevo Jacha Uru, tiempo para recuperar la dignidad y la identidad de nuestro pueblo. ¡Jallalla #Bolivia!, manifestó por su parte el vicepresidente electo David Choquehuanca, por el mismo medio. Jallalla, en aimara, significa viva. Luego de los discursos de unidad, las autoridades ancestrales llevaron a cabo el ritual con la tradicional Wajta, que es el encendido de una hoguera que simboliza la ofrenda realizada a la Madre Tierra, para pedir permiso y que las nuevas autoridades tengan gobernabilidad y conduzcan a los bolivianos hacia la paz y la prosperidad.


 

TE/HB 

La oposición se retiró del recinto antes del discurso del nuevo presidente @LuchoXBolivia. La ultraderecha sólo acepta la democracia cuando ganan ellos. pic.twitter.com/1Sa3EUQkGK

Wado de Pedro 🇦🇷 (@wadodecorrido) November 8, 2020






domingo, 17 de noviembre de 2019

Chile en llamas: ¿qué es lo que se viene?... @dealgunamanera...

Chile en llamas: ¿qué es lo que se viene?...

Piñera. El presidente tardó en hacer concesiones y hoy la oposición busca su renuncia. Fotografía: DPA

El país trasandino es prueba de que los errores de los gobernantes a veces no tienen retorno, por más correcciones que intenten.

© Escrito por Claudio Fantini el sábado 16/11/2019 y publicado por la Revista Noticias de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Chile, además de Bolivia, es una prueba de que los errores de los gobernantes, cuando disparan protestas, ya no tienen retorno por más correcciones que intente el gobernante que cometió el error.

En alguna medida, se trata de un fenómeno de época que se ve en todos los rincones del planeta. En Beirut, donde a las protestas las detonó un impuesto al WhatsApp y derivaron en la caída del primer ministro, y en Hong Kong, donde el gobierno autónomo de Carry Lam cometió el error de imponer una ley de extradición que le pidió el poder central de China. Esa ley detonó las protestas. Se intentó detenerlas retirando la ley, pero ya era tarde para lograr que las multitudes abandonaran las calles.

En Chile, Sebastián Piñera sacó el ejército ante las primeras protestas con actos de violencia, y habló de “una guerra contra un enemigo poderoso”. Los militares en la calle fueron una postal del tiempo de Pinochet y actuaron como nafta sobre el fuego.

Después anuló los aumentos que provocaron las protestas pero no hubo vuelta atrás. Cuando amainaron un poco, Piñera apreció en cámara con un discurso que volvió a ser nafta sobre el fuego. Primero describió todas las concesiones que había hecho para que cedan las protestas, dejando para la parte final, que fue la más prolongada y subrayada por el propio presidente, el anuncio del endurecimiento de las leyes contra los actos violentos en las protestas. Fue otro negligente baldazo de nafta al fuego, por eso el día siguiente fue mucho más violento.

De todos modos, que la oposición no esté ayudando más al apaciguamiento no es justificable, sobre todo a partir del anuncio del martes a la noche. En ese mensaje, a pesar de haber comenzado anunciado el refuerzo de los carabineros, reafirmó su compromiso con una reforma de la Constitución. Una oferta que, objetivamente, no puede ser minimizada. Esa reforma podría posibilitar la gratuidad en la educación de excelencia que es uno de los instrumentos que mantienen la desigualdad social.

La oposición puede aportar a esas correcciones profundas que necesita el modelo chileno, o puede apostar a que la creciente represión convierta a Piñera en dictador, o que las protestas y la violencia terminen obligándolo a renunciar.




Crisis Regional. Reapareció la miopía política… @dealgunamanra...

Crisis Regional. Reapareció la miopía política…

Sin eufemismos, Susana Malcorra. Dibujo: Pablo Temes.

Ni Mauricio Macri ni Alberto Fernández estuvieron a la altura del desafío que planteó el violento quiebre institucional en Bolivia.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 17/11/2019 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


En la transición institucional de la nada por la que atraviesa la Argentina, la agenda política ha estado en esta última semana dominada por la convulsionada realidad que se vive en Bolivia y en Chile.

En esa “discusión” ha emergido –una vez más– la miopía de gran parte de la dirigencia política vernácula para analizar los hechos en la totalidad de su verdadera dimensión.

A Mauricio Macri le faltó jerarquía de estadista para manejar el quiebre institucional sucedido en Bolivia. Debió haber sido el primero en ofrecerle asilo político a Evo Morales.

Habría sido un gesto de extraordinario valor que, superando el abismo ideológico que los separa, hubiese dado asilo político al depuesto presidente cuya vida corría peligro.

El tortuoso vuelo que llevó a Morales desde La Paz a la ciudad de México da la idea exacta de lo mucho que se habría simplificado su salida del país, donde su seguridad y su libertad corrían serios riesgos.

El argumento usado por el Presidente de que no le otorgó el asilo a causa de la transición, es absolutamente falaz. Lo que estaba en juego era la vida de Morales. La ex canciller Susana Malcorra, no se anduvo con vueltas y definió la situación con rigor adamantino: en Bolivia hubo un golpe de Estado, sentenció.

Alberto Fernández actuó como si hubiera sido el presidente en funciones. Fue él quien habló con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y con el del Paraguay, Mario Abdo Benítez, para negociar con el primero el asilo político al presidente derrocado y con el segundo, el permiso para reabastecimiento del avión de la Fuerza Aérea mexicana que lo transportó.

Pero, junto con la condena al golpe de Estado, Fernández debió haber hecho mención no solo al fraude electoral denunciado por la OEA en el comicio del 20 de octubre sino – y principalmente– al desconocimiento por parte de Morales del plebiscito de febrero de 2016, por el que la mayoría de ciudadanía boliviana rechazó la posibilidad de que se presentase a un cuarto mandato. ¿Puede ignorar tamaña irregularidad institucional que, en los hechos, implicó desconocer nada menos que la expresión de la voluntad popular?

Que lo haya sido ignorado por Cristina Kirchner, que condenó con un tuit la autoproclamación de Jeanine Añez, no sorprende. Ella ha hecho del relativismo moral un dogma. Pero del presidente electo se esperaba una visión más abarcadora y ajustada a la realidad de los hechos.

La conversación sobre el tema entre Macri y Fernández es otra oportunidad perdida por la dirigencia argentina para demostrar capacidad para acordar políticas de Estado, lo que habría prestigiado a nuestro país.

Transición. Alberto Fernández ha decidido llevar adelante la transición con una centralidad absoluta, lo que desconcierta a muchos de quienes trabajan a su lado, a los que les cuesta adaptarse al desorden reinante en las oficinas de Puerto Madero en las que atiende.

Los que dicen conocer su pensamiento sostienen que actúa así para preservarse de las presiones y las disputas entre los distintos sectores internos del Frente de Todos.

Por eso hay tantas versiones sobre la conformación del futuro gabinete. Muchos de los nombres mencionados no tienen aún ningún guiño por parte de Alberto Fernández.

Ante la incertidumbre, no faltan quienes hacen circular supuestos favoritos para posicionarlos en el escenario de los posibles nominados.

Lo que sí se sabe es la lista de los que están vetados por CFK, que hasta hoy integran: Mirta Tundis, Florencio Randazzo, Martín Redrado, Juan Manuel Abal Medina y Diego Bossio.

En ese tira y afloje por espacios de poder, La Cámpora busca un lugar donde refugiarse. Las magras performances electorales de sus dirigentes en municipios bonaerenses clave –Florencia Saintout en La Plata y Fernanda Raverta en Mar del Plata, donde cerró su campaña el FdT– complicaron a la agrupación insignia del kirchnerismo duro.

Hasta el momento el único nombre seguro es el de Eduardo “Wado” de Pedro, quien desplazó a Andrés Larroque de su posición de liderazgo.

De esos posibles “refugios”, hay que prestarle atención a la presidencia de la Cámara de Diputados bonaerense y al Banco Provincia.

Mientras tanto, Axel Kicillof ha decidido bajar precipitadamente su perfil. Aún resuena en los oídos de los líderes peronistas del Conurbano el horrible discurso que recién electo pronunció la noche de la victoria.

Definiciones. Las definiciones comenzarán a producirse una vez que CFK regrese de su viaje a La Habana, tras visitar a su hija Florencia, cuyo cuadro psiquiátrico es delicado.

El presidente electo dialogará con su vice sobre medidas de gobierno y nombramientos. Sergio Massa también aspira a tener voz en la selección de candidatos a ocupar cargos. Va a ser un presidente de la Cámara de Diputados con alto perfil. A no olvidarlo.

El nombre de Roberto Lavagna estuvo en estos días en circulación, potenciado por la larga charla que mantuvo hace un par de semanas en su casa del barrio de Saavedra con AF. “Roberto no le sugirió ningún nombre a Alberto; lo que él ofreció fueron propuestas”, señala con énfasis alguien de su cercanía extrema. Se sabe que el ex candidato presidencial sigue con preocupación y críticas el devenir de esta transición desvaída.   

La interna a futuro en Cambiemos va a ser dura. Alfredo Cornejo viene repitiendo sistemáticamente que se acabó la conducción unipersonal. Todo deberá consensuarse, algo que no ocurrió en estos cuatro años de gobierno.

Cambiemos. Macri estuvo el martes reunido con Emilio Monzó. El encuentro, que se realizó a pedido del Presidente, fue decididamente malo. El futuro del actual presidente de la Cámara de Diputados es, por ahora, una incógnita.

El Presidente va a vivir en una casa en Olivos. Su desembarco bonaerense no ha sido visto con buenos ojos por la gente de María Eugenia Vidal, quien vive ahora un período de desangelamiento. “Antes la querían todos; ahora, parece que no la quiere nadie”, reflexiona con amargura alguien de su entorno.

El lugar elegido por Macri para su nueva residencia no es casual. Gobierna en ese distrito su primo Jorge, quien está decidido a tallar fuerte en la interna partidaria en pos de una ambición: la gobernación de la Provincia. El Presidente –que no le va en saga– también tiene la suya: reconquistar el poder dentro de cuatro años.

“Una esperanza reaviva otra esperanza; una ambición, otra ambición” (Lucio Séneca).



lunes, 28 de octubre de 2019

Bolivia. Décadas de Inestabilidad... @dealgunamanera...

Evo quiere quedarse veinte años en el poder…

Regalo. Los representantes de los pueblos originarios mandan un mensaje contundente: no aceptan otra cosa que no sea el triunfo del actual presidente. Los opositores acusan al mandatario de vulnerar las instituciones y querer perpetuarse en el poder. Fotografía: DPA

La historia boliviana muestra que no es la primera vez que en el país se vive una profunda división como la que enfrenta hoy en las calles a partidarios y opositores de Morales.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 27/10/2019 desde la ciudad de La Paz, Bolivia y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Bolivia renació a la vida democrática en 1982, año en que abandona el poder la última junta militar. El primer presidente de esta vuelta a la institucionalidad fue Hernán Siles Suazo. Desde entonces atravesó momentos de inestabilidad política que forzaron renuncias de mandatarios en medio de una permanente crisis socioeconómica. Se llegó así al segundo gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien asumió en 2002. La conflictividad social que lo envuelve, dio pie a un estado de rebelión generalizada que fue llevada adelante por los pueblos originarios, los sindicatos, los pequeños comerciantes, los cocaleros, los campesinos y los mineros. 

Esa situación de ingobernabilidad precipitó en 2003 la renuncia de Sánchez de Losada, a quien sucedió su vicepresidente, Carlos Mesa, quien carecía de apoyo en el Congreso y no pudo poner freno al estado de desasosiego ciudadano dominante en aquellos años, por lo que en 2005 dimitió, siendo reemplazado por Eduardo Rodríguez Veltzé, quien asumió en forma interina y convocó a elecciones generales en la que se impuso Evo Morales. 

Morales. Fuertemente inspirado e influido por Fidel Castro y Hugo Chávez, Morales llevó adelante una gestión de tendencia socialista, nacionalista e indigenista. Estatizó las empresas de electricidad, petróleo y telecomunicaciones.

Como Chávez en Venezuela, promovió una reforma de la Constitución y en 2006 se instaló una Asamblea Constituyente que redactó un nuevo texto que se denominó Constitución Plurinacional, y que fue aprobada por 164 de los 255 congresales constituyentes.

En 2009, Morales fue reelecto con una abrumadora mayoría. En su segundo gobierno, la economía comenzó a crecer en forma sostenida, hecho impulsado por el precio de las materias primas, sumado a los programas de subsidios y de la obra pública.

En 2014, fue reelegido nuevamente para un tercer mandato. Obtuvo en esa elección el 61% de los votos. Su tercer mandato se caracterizó por una desaceleración de la economía –debida a la caída de los precios de las materias primas y de la disminución de los niveles de exportación de gas al Brasil y a la Argentina. Sin embargo, continuó con su plan de obras públicas y con el estímulo al consumo interno. Eso dio como resultado una economía que mantuvo su crecimiento y una singular estabilidad.

Los números muestran que, durante sus gobiernos, el índice de pobreza disminuyó y el proceso de inclusión de los distintos pueblos originarios mejoró significativamente.

Las principales críticas a su gestión tienen que ver con el deterioro institucional que se ha producido a lo largo de sus tres períodos en la presidencia. Evo Morales gobierna casi con la suma del poder público. La independencia de poderes –especialmente la del Poder Judicial– es en la Bolivia de hoy en día algo casi inexistente. A eso, hay que sumarle las muchas denuncias por actos de corrupción.

Referéndum. El 21 de febrero de 2016 se realizó en Bolivia un referendum para aprobar la modificación del artículo 168 de la Constitución a los fines de permitir una nueva reelección de Morales. El “No” ganó por el 51% de los votos. Sin embargo, en un fallo que bien podría haber pertenecido a alguno de los relatos de La Tía Julia y El Escribidor, de Mario Vargas Llosa, el Tribunal Constitucional Plurinacional, integrado por miembros que responden absolutamente a Evo, dictaminó que ese resultado vulneraba los derechos políticos del actual presidente a quien, por ende, habilitó para competir en una nueva elección, que fue la del domingo pasado y sobre cuya transparencia lo que abunda es la sospecha.

Y son esas sospechas de fraude el asunto sobre lo que gira la crisis política que afecta a todo el país.

Crisis. Desde hace una semana, Bolivia está convulsionada. A las diez de la noche del último domingo, el actual presidente le llevaba a su principal opositor, Carlos Mesa Gisbert, una ventaja inferior a los 8 puntos. Con ese resultado, se iba a una segunda vuelta a la que, Morales, le teme. La razón para ello es muy simple: la suma de los votos de la oposición unida lo supera por cinco puntos.

Hacía 20 años que no visitaba La Paz. Es jueves por la mañana y camino por las angostas y empinadas callejuelas que rodean la Plaza Murillo –la analogía de la Plaza de Mayo– con el recuerdo de la última entrevista que le hice a Evo –porque acá no se lo llama ni Morales ni presidente, sino Evo– antes de asumir su primer mandato. “detesto a los que quieren perpetuarse en el poder” me dijo. Avanzo a  paso lento y con sigilo. Los casi 4 mil metros de altura y la circunstancia obligan a eso. La lentitud es clave para combatir el mal de las alturas. El sigilo, para no ser víctima de las reacciones violentas que se ve en muchos casos contra los periodistas. Lo mismo me pasó hace quince días en Quito.

El signo más relevante de la compleja realidad política del país es la división, que se advierte a cada metro. En la plaza hablan los representantes de los pueblos originarios, que se plantan frente al Congreso y mandan un mensaje contundente: no aceptan otra cosa que no sea el triunfo del actual presidente. Francisco, uno de sus líderes, me lo dice sin rodeos: “de ninguna manera vamos a aceptar la segunda vuelta y si es necesario, defenderemos la victoria de Evo con todas nuestras fuerzas. Y si hace falta luchar, lo haremos”. A Evo lo apoyan los pueblos originarios, los mineros, los cocaleros y los campesinos, es decir, los más pobres.

El punto de encuentro de los que rechazan el resultado de la elección es la Plaza Avaroa. Allí, cada tarde-noche desde el domingo, se juntan gran cantidad de manifestantes con un notable predominio de jóvenes. Una nutrida barrera policial les impide llegar a la sede del Tribunal Supremo Electoral. Los que protestan lo hacen con convicción y perseverancia. “No puede ser que el único presidente que he conocido desde que tengo uso de razón haya sido Morales” es una frase que repiten mucho los jóvenes que pasan largas horas en sentadas que se extienden por varias cuadras.

El viernes la ciudad fue un caos. Los bloqueos se extendieron por todos lados. Los que intentaron  atravesarlos, la pasaron mal. A las ambulancias, la revisaban. En uno de esos piquetes, presencio una situación de gran tensión cuando un móvil policial encara para pasar. La gente se agolpa a su alrededor y los detiene: “Ustedes no pasan; únanse a nosotros. No sigan trabajando por sueldos de miseria mientras sus jefes corruptos se llenan los bolsillos con plata que nos roban”, les dice a los atribulados agentes el líder del grupo. 

Finalmente, el auto policial retrocede y la gente comienza a aplaudir. Estos bloqueos constituyeron la primera acción de la resistencia a la que el jueves por la tarde llamó la Coordinadora de la Defensa de la Democracia. “Evo corrupto”; “Evo ladrón”; el Himno Nacional de Bolivia; el tango Cambalache, se escuchan por todos lados. Quienes participan de estos piquetes son personas de clase media. La clase media lo rechaza a Evo.

El objetivo del actual presidente –al igual que el que tuvieron en vida Hugo Chávez y Néstor Kirchner– es quedarse en el poder durante 20 años. Y sabe que si pierde, no vuelve más. Ese es su problema.

La oposición cometió un grosero error al no ir unida. De haberlo hecho pudo no solo alcanzar la segunda vuelta –por la que hoy desespera– sino también ganar la elección.

“Patria, patria es unidad, trabajo, paz” dice el poema “A Bolivia”. Hoy –como ayer– la unidad no existe, el trabajo le falta a muchos y la paz está en jaque.




domingo, 4 de noviembre de 2018

Los ciclos dirigidos desde Estados Unidos de Norte América de la política latinoamericana… @dealgunamanera...

Los ciclos dirigidos desde Estados Unidos de Norte América de la política latinoamericana… 


Hay una ilusión bastante recurrente entre los latinoamericanos acerca de su autodeterminación política. ¿Realmente creen que sus políticas estatales son independientes de la influencia de la gran potencia global del norte, EEUU, que es capaz de ejercer presión sobre gigantes económicos como China o Alemania o sancionar a una potencia nuclear como Rusia? Si lo creen así están totalmente engañados y seguramente ese engaño sirve a los propósitos estratégicos de EEUU.

© Escrito por Héctor Casavieja Píriz y publicado el sábado 03/11/2018 por Red Filosófica del Uruguay de la Ciudad de Montevideo, República Oriental del Uruguay.

Pero antes de considerar nuestra situación veamos lo que ocurrió con África. Todos sabemos que los gobiernos africanos fueron levantados y depuestos según antojos de las potencias occidentales desde siempre, por lo menos hasta el ciclo de las “independencias” programadas en todo el continente que ocurrieron casi simultáneamente en los años 60. Es decir, es indudable en el caso africano que la política de casi todos sus estados es manipulada desde el exterior, incluyendo la política de los estados del norte de África cuyos gobiernos están siendo utilizados hoy día como un arma contra los propios africanos en su intento de migrar a Europa.

Y ahora regresemos al caso latinoamericano. ¿Acaso podemos pensar que la historia de América Latina no se encuentra tan manipulada por las potencias occidentales como la de África? Sería imposible sostener que la destrucción sistemática de los gobiernos nacionalistas latinoamericanos de los años 50 y 60 fue simultánea por otro motivo que no sea que el destructor de todos ellos fue, sin duda, EEUU.


También sería imposible sostener que todas las dictaduras militares que se dieron en la región en los años 70, fueron simultáneas por pura casualidad porque bien sabemos que EEUU, a través de esquemas en los que la CIA fue una fundamental herramienta, usó a los ejércitos de los propios países latinoamericanos en su campaña contra la influencia del comunismo soviético y cualquier cosa que se le pareciera, mediante la práctica del terrorismo de estado, mediante la cual se exterminaron decenas de miles de personas por mecanismos tan feroces como la desaparición forzada.

Y fue el retroceso de esa política estadounidense, justamente, lo que permitió que de ese proceso de instalación de autoritarismo militar digitado se pasara en primer lugar a democracias con un sesgo neoliberal totalmente agradable a los ojos de nuestro gran hermano, también simultáneamente en todo el continente. Pero luego, y bien sabemos esto, EEUU concentró sus esfuerzos militares, políticos, económicos y de inteligencia en una campaña en el mundo árabe que duró hasta hoy día, una costosa y larga campaña iniciada allá por el año 2000, aproximadamente, y que tenía como principal objetivo desestabilizar la región sobre todo en países que fueron en el pasado aliados de la Unión Soviética como Libia, Siria, Irán, Irak, Afganistán.


Probablemente esta maniobra fuera al mismo tiempo el producto de la creencia en las alturas del poder estadounidense de que ya no había ningún obstáculo para políticas agresivas de cualquier tipo a partir de la caída de la URSS, algo que sin duda también se reflejó en la intervención de EEUU para desmembrar a Yugoslavia, en el avance de la OTAN hacia el este de Europa, y la introducción de un gobierno pro-occidental en Ucrania, así como en Georgia.

Pero esa zona de avance geopolítico de EEUU se ha enfriado últimamente a causa de la reconstrucción de las capacidades militares y económicas rusas, demostradas en su contención de la desintegración del gobierno pro ruso de Assad, en su creciente influencia sobre Turquía, en su apoyo tácito a Irán, en el aumento de los lazos geoestratégicos entre Rusia y Alemania y la alianza de tremenda profundidad y dimensión Rusia-China.

Lo que ocurrió mientras EEUU se distraía con sus grandes avances geopolíticos en Medio Oriente y el Este de Europa, es que bajo cuerda en América Latina se fueron creando algunos gobiernos claramente anti-estadounidenses como el de Venezuela, Ecuador, Nicaragua o Bolivia, y otros moderadamente nacionalistas o progresistas en sus políticas, como el de Brasil con Lula da Silva o el del Frente Amplio en Uruguay. Si miramos el mapa veremos que ese proceso nació básicamente hacia el año 2000, justo un poco antes de que EEUU iniciara su feroz campaña en el Medio Oriente y cuando todavía estaba más que ocupado en hacer avanzar a la OTAN hacia las fronteras de Rusia. 

Pero EEUU ya no está tan distraído en aquellas actividades por el simple hecho de que su avance se encuentra estancado por el contraataque geopolítico de Rusia y China en toda Eurasia e incluso en África. Y lo peor es que China, que todavía sigue siendo una potencia comunista que solo enfrió estratégicamente su conflicto con EEUU por un período corto de tiempo, ha hecho grandes avances para enlazar a África y a Latinoamérica a su poder económico de crecimiento imparable, lo cual tiene que resultar absolutamente preocupante para EEUU.

Y este es el momento en que debemos sacar las apropiadas conclusiones sobre el paso de un mapa naranja a un mapa azul: EEUU ha decidido no distraer más sus intereses en América Latina, y está interviniendo fuertemente para que se produzca este cambio de color en el mapa latinoamericano, de nuevo en simultáneo, como reflejo de su acción geopolítica total sobre este pobre continente que por el momento es incapaz tanto de unificarse, como de autodeterminarse frente al intervencionismo del hermano norteño.


Es EEUU el que está digitando en este momento con fuerza demoledora el avance del poder conservador favorable a sus políticas regionales en toda Latinoamérica, no solo poniendo bajo presión económica feroz a Nicaragua y Venezuela y manteniendo, por supuesto, la que ya tiene 50 años de historia sobre Cuba, sino usando los sistemas judiciales manipulables, la nostalgia de los militares por el pasado dictatorial, la cooperación de partidos políticos locales, su control corporativo sobre los medios de comunicación y sobre las redes sociales que usan los latinoamericanos, etc. 

Latinoamérica, como desde hace décadas, vuelve a ser encarrilada según los mandatos de su hermano intervencionista con engendros como Macri y Bolsonaro como piezas fundamentales de su ajedrez regional. Y es muy difícil que algo lo impida excepto una toma de conciencia sobre el intervencionismo estadounidense que parece muy lejos de concretarse dada la escasa criticidad y la perpetua distracción en asuntos locales que caracteriza el pensamiento político de los latinoamericanos.

Breve nota final:


Resta decir que en el cambio de color del mapa latinoamericano son Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Uruguay los que aparentemente aún no han sufrido el proceso. Pero son casos muy distintos, sin duda. Venezuela es un enclave fuerte de los intereses de China y Rusia, que la están apoyando militar y económicamente desde la época de Chávez. Nicaragua tiene una vieja tradición antiestadounidense debida al sandinismo y también tiene cierto apoyo de China y Rusia, lo que la hace un hueso duro de roer para EEUU a pesar de su pequeñez.

En ambos casos la intervención militar directa escandalosa ha sido sustituida por la intervención indirecta mediante el agenciamiento de fuerzas internas poderosas y bien financiadas y por el bloqueo y el sabotaje económico. Con respecto a Bolivia, el gobierno boliviano ha tenido la temprana idea de expulsar todas las organizaciones no gubernamentales relacionadas con EEUU impidiendo la infiltración de inteligencia y se apoya, además, en una identidad indígena muy fuerte, muy nacionalista y que puesta a prueba, puede llegar a ser muy resistente.

Y finalmente nos queda considerar el caso de Uruguay, un caso muy especial, porque sin duda Uruguay, dada su total debilidad geopolítica, ha optado por mantener relaciones lo más amistosas posibles con EEUU (recordemos la recepción de prisioneros de Guantánamo en tiempos de Mujica, o las relaciones muy amistosas entre este y la embajadora de aquel país) al tiempo que liga cada vez más su economía a China, que constituye hoy día su principal comprador. La fortuna de Uruguay consiste, quizás, en que no tiene prácticamente importancia para EEUU y el discurso oficial uruguayo es sumamente apacible y silencioso cuando se trata de criticar las políticas estadounidenses en Latinoamérica o en el mundo.

La izquierda gobernante en Uruguay ha optado, por lo que se ve, por un pragmatismo de sobrevivencia frente a un poder que podría borrarla de un plumazo al primer pronunciamiento equivocado. Sin embargo, no es una izquierda como la de Bachelet en Chile, que de izquierda solo ha tenido el nombre ya que ha aplicado políticas neoliberales siempre y además, ha mantenido el eje Chile-E.E.U.U. sin cambio alguno.