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domingo, 29 de agosto de 2021

Contradicciones. Peleas en el Frente contra Todos... @dealgunamaneraok...

 Contradicciones. Peleas en el Frente contra Todos... 

Mexicanews. Dibujo: Pablo Temes

El Presidente y su vice están furiosos uno con la otra. Reina el desamor en la coalición oficialista, entre acusaciones mutuas. 

© Escrito por Nelson Castro el sábado 27/08/2021 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.


Nadie de su entorno sabe bien a qué atribuir lo que le está pasando a Alberto Fernández. Lo único cierto es la constatación de un comportamiento que ha terminado de hacer de él una caricatura. Sus actitudes, sus dichos y sus contradicciones son cosas de todos los días. A ello hay que agregarle la ausencia de gestión y el entuerto legal de creciente voltaje político que representa la fiesta de Olivos –el Olivosgate– y sus circunstancias. La autodefensa pergeñada por el Presidente, presentada ante el fiscal Ramiro González horas antes de que lo imputara, contiene falacias y argumentaciones disparatadas.

El jefe de Estado pretende ampararse en el hecho de que no hubo contagios detectados entre los asistentes a la “fiesta inolvidable” para eludir su responsabilidad penal. Curiosa postura de un docente de Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires. En el artículo 205 del Código Penal se lee lo siguiente: “Será reprimido con prisión de seis meses a dos años el que violare las medidas adoptadas por las autoridades competentes para impedir la introducción o propagación de una epidemia”. 

De la lectura surge claramente que no hay ninguna mención a la existencia de contagios como condición sine qua non para configurar la existencia de un delito. Los profesores de Derecho Penal explican el significado de esta situación con un ejemplo muy claro: si una persona tuviera en su poder un arma que no está registrada, estaría cometiendo un delito por el hecho en sí e independientemente de si esa arma la utilizó o no para matar o dañar a alguien.

Arguye el Presidente que la fiesta constituyó un acto privado. Como se advierte en el texto del artículo 205, no hay ninguna alusión referida a que la pena a la violación de la norma se halle condicionada al ámbito –público o privado– en el que se hubiera producido.

Otro de los argumentos falaces expuestos por AF es que, en su calidad de presidente, estaba exceptuado de cumplir las normas del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO). En realidad, las excepciones al ASPO se establecían con la finalidad de que las personas esenciales pudieran acudir a sus lugares de trabajo a fin de desarrollar sus tareas. La excepción no se aplicaba a la posibilidad de organizar y/o participar de fiestas.

En otro de los párrafos del escrito por él redactado, el Presidente expresa: “Se puede advertir la inexistencia de delito, más allá del reproche moral o ético que pueda merecer, pero eso ya no es cuestión ni ámbito de la Justicia Penal”. Es impactante leer esta minimización de lo que representa una conducta antiética o inmoral. A Alberto Fernández lo tiene sin cuidado la inmoralidad de sus conductas. Pocas veces se ha visto a un mandatario denigrarse a sí mismo de una manera tan flagrante.

“Cuando estalló el tema de la foto, se decidió que Leandro Santoro y Victoria Tolosa Paz carguen con la defensa pública después de lo dicho por Cafiero y las declaraciones del propio Alberto. Ahora no sé qué van a hacer, la tienen cada vez más difícil”, señala con preocupación una voz del entorno albertista.

Cristina Fernández de Kirchner está enojada con AF. En verdad, la palabra que mejor define los sentimientos de la ex presidenta en funciones no es enojo sino furia. Sin embargo, el Presidente no es ajeno a esos sentimientos. En las conversaciones que tiene con los interlocutores a los que suele llamar en las tardes-noches de sus largos días, hace conocer su enojo y sus diatribas hacia CFK. Es que en el Frente contra Todos reina el desamor.

Los disparates de Alberto Fernández. El jueves por la noche balearon al diputado provincial Miguel Arias, del Frente de Todos, en pleno acto de campaña en la provincia de Corrientes. Más allá de lo repudiable del hecho por lo que representa como muestra de violencia política y/o de alguna otra causa, el Presidente cometió un nuevo error desde su cuenta de Twitter.

 

 

El furcio derivó en la rápida respuesta de Gabriel Arias, hijo del dirigente del Frente de Todos, quien desde su usuario replicó a Fernández: “Hola Alberto, mi viejo no es candidato. Ya es diputado hace casi 2 años, en el partido que VOS encabezás. Me parece una total falta de respeto y atención para nosotros que ni siquiera hayan verificado quién era”. A las pocas horas, el tuit fue corregido y el comentario eliminado.

Respecto al tremendo episodio de la maestra de la Escuela Técnica N° 2 de Ciudad Evita Laura Radetich, Fernández dijo a Radio 10: “Ayer escuchaba un enorme cuestionamiento a una maestra que se tensa en un debate con un alumno. Yo soy profesor de la Universidad de Buenos Aires hace 37 años y siempre he dicho que lo más importante que un profesor tiene que hacer es sembrarles dudas a los alumnos”.

El encubrimiento del Presidente es aún más grave que lo ocurrido en el aula. En primer lugar, avaló la violencia con la que la responsable de guiar el proceso de aprendizaje y no de adoctrinamiento se dirige al estudiante a los gritos, utilizando insultos e interrumpiéndolo cuando intenta manifestar una postura distinta a la suya. En segundo lugar, avaló la descalificación en forma despectiva de los ingresos del padre del alumno y sus posibilidades de darle un presente mejor. En tercer lugar, el Presidente tergiversa la realidad al calificar como “debate que hace sembrar dudas a los alumnos” a un acto de adoctrinamiento que obliga al pensamiento único y lo único que puede sembrar es frustración y temor. Para coronar este cúmulo de actitudes cínicas, el Presidente repitió –una vez más– que es profesor de Derecho de la Universidad de Buenos Aires hace 37 años. Un presidente sin conocimiento del derecho penal (que viola las normas que él mismo redacta), sin sentido común y sin altura moral para desempeñar el cargo luego de quedar preso de sus propias mentiras.

El otro descolocado es el ministro de Educación, Nicolás Trotta, “que volvió a quedar de la vereda de enfrente con sus declaraciones aunque esta vez se lo nota más tranquilo”, aseguró una fuente que frecuenta la Rosada. En el entorno del ministro dicen que “primó el sentido común en sus declaraciones” y que “no sintió un desaire pero sí sorpresa” por la defensa del Presidente a la docente militante.

“Debe estimarse en muy poco vivir en un país donde las leyes pueden menos que los hombres”, escribió Nicolás Maquiavelo. Es el país que está construyendo Alberto Fernández.



domingo, 10 de junio de 2018

Del FMI a la CGT… @dealgunamanera...

Del FMI a la CGT… 

Cuesta abajo. Christine Lagarde y Mauricio Macri. Dibujo: Pablo Temes.

Macri metió presión para cerrar el acuerdo y los gremios le dieron el ultimátum a Quintana. La orden que el jueves pasado dio Mauricio Macri fue terminante: ese día debía anunciarse el acuerdo alcanzado con el Fondo Monetario Internacional por el préstamo stand-by.

© Escrito por Nelson Castro en domingo 10/06/2018 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Hubo quien le advirtió que eso era complicado porque faltaba definir aún aspectos claves contenidos en la letra chica. Para ello, se necesitaba que desde Washington hubiera un anuncio que hiciera público el acuerdo. Al Presidente nada le importó. Ordenó forzar la situación. Quería llegar a Quebec con la negociación finiquitada para tener la foto con la directora del FMI, Christine Lagarde, con quien la buena química personal hizo que todo funcionase a la perfección. La buena relación entre el Presidente y la directora del Fondo dio sus frutos. Lo que muchos no saben es que hubo otro protagonista de absoluto bajo perfil que fue clave en la dinámica de la negociación: Donald Trump, ya que Estados Unidos va a ser el principal aportante de los 50 mil millones de dólares que le prestarán a la Argentina.

En el acuerdo con el FMI, el Banco Central vuelve a ser el que define las metas de inflación, tal como lo había hecho hasta el 28 de diciembre pasado, y en ese marco restablece el sistema de tipo de cambio flotante. Por lo tanto, la tasa de interés continuará siendo el instrumento que utilice para bajar la inflación. Ese es un esquema que hasta ahora no tuvo la eficacia esperada, ya que la inflación superó ampliamente las metas tanto en 2017 como en 2018. Lo que se aguarda es que esta vez las condiciones sean mejores debido a que los precios relativos ya se han ajustado, el grueso del aumento de las tarifas ya pasó, y el tipo de cambio vigente en principio no necesita ajustes mayores.

El acuerdo contempla un mecanismo para desactivar la bomba de la Lebac, una verdadera bicicleta financiera que el actual gobierno potenció. Estas letras del Banco Central fueron creadas por Aldo Pignanelli en marzo de 2002 –plena crisis por la caída de la convertibilidad– para reducir la demanda de dólares y la inflación. El stock inicial, que fue de 2 mil millones de dólares, hoy alcanza a los 900 mil millones.

Asesoramiento y tensión.

No hace mucho, Guillermo Nielsen –hombre clave en la reestructuración de la deuda en default de la Argentina en 2004 y 2005– le acercó al Presidente un documento con algunas ideas sobre cómo desactivar esa bomba de tiempo que representan las Lebac. Macri leyó ese documento con atención y, a partir de esas recomendaciones, elaboró un borrador de siete carillas que envió a Federico Sturzenegger para su lectura y consideración. Algunas de esas cosas están en la base del acuerdo con el FMI.

La crisis de confianza que enfrenta el Gobierno ha generado un verdadero cimbronazo en el gabinete. Y esto tiene sus consecuencias. Las tensiones entre sus miembros están a la orden del día.

El protagonismo del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, molesta a varios de sus colegas, quienes no se toman muy en serio su condición de coordinador del área económica. La suspensión de la reunión agendada para el martes pasado entre Dujovne y el resto de los ministros del área, en la que debía tratarse el recorte de gastos de los ministerios, fue una muestra de ello. Oficialmente, se dijo que la razón de tal decisión fue la necesidad de aguardar al cierre de la negociación con el FMI.

La verdad es otra: “Ningún ministro había hecho los deberes. Nadie movió un dedo y muchos le terminaron preguntando a Marcos Peña qué hacer”, confesó una voz desde las entrañas del poder.

En ese clima, pues, se perfilan ganadores y perdedores. Mario Quintana, secretario de Coordinación Interministerial de la Jefatura de Gabinete, está pasando sus peores días desde que asumió. Macri le reprocha haberse equivocado en sus proyecciones y, por si eso fuera poco, acaba de ser imputado por el fiscal federal Ramiro González, por el manejo de la empresa Farmacity. Quintana, que está enfrentado con Sturzenegger, fue uno de los mentores del fatídico 28 de diciembre del año pasado, el día en que se dispuso limitar la independencia del BCRA. Eso caducó el jueves pasado.

El presidente del Banco Central –que también recibe reproches de Macri– se siente como uno de los ganadores de esta crisis. El recupero de su independencia le ha devuelto un protagonismo que había perdido. De aquí en más, será quien defina las pautas de inflación, tal como lo dijo Dujovne en la conferencia del jueves.

La trastienda de esa conferencia también habla de lo que pasa en el interior del Gobierno. Tres fuentes distintas coinciden en que Sturzenegger exigió que, para dejar bien en claro su independencia, no se hiciera ni en el Ministerio de Economía ni en la Casa Rosada (sic). De allí que se optara por el CCK.

Respuestas pendientes.

Todo esto ocurre en un escenario socioeconómico complicado. El ajuste tendrá consecuencias sobre la vida diaria de los argentinos. En la conferencia de prensa, las muy precisas preguntas técnicas de los colegas tuvieron respuestas –algunas buenas y otras no tanto– por parte mayoritariamente de Sturzenegger. La única pregunta que no tuvo respuesta concreta fue la referida al impacto del ajuste en la vida de los ciudadanos, que fue formulada por Nicolás Munafó.

La reunión entre el Gobierno y la CGT no fue buena.

El 15% establecido en muchas paritarias está absolutamente desfasado. El pedido de recomposición salarial fue claramente expuesto por los triunviros sindicales. La reunión fue dura. Cuando Quintana quiso posponer una respuesta para el jueves 14, Juan Carlos Schmid –uno de los triunviros de la central obrera– lo paró en seco: “Vos no entendiste nada, vos me das una respuesta el día martes y si el martes no nos das una respuesta, lanzamos la medida y no nos reunimos más. Vinimos acá a escucharlos y nos nos van a dilatar más, este jueguito no va más”.

Situación.

Hoy se complica lo que hasta hace dos meses se veía como inexorable: la reelección de Macri. Este es uno de los temas claves que se habla en la nueva mesa chica del poder, en la que han reganado protagonismo Emilio Monzó y Ernesto Sanz. Son los que hablaron de acuerdos a los que se opusieron siempre tanto el Presidente como Marcos Peña. A propósito: en sus declaraciones públicas, el jefe de Gabinete exhibe rasgos del síndrome de Hubris; cree que está todo bien y que los que lo contradicen están equivocados (sic).

  

(Fuente: www.perfil.com). El periodismo profesional es costoso y por eso debemos defender nuestra propiedad intelectual. Robar nuestro contenido es un delito, para compartir nuestras notas por favor utilizar los botones de "share" o directamente comparta la URL. Por cualquier duda por favor escribir a: perfilcom@perfil.com