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martes, 14 de mayo de 2013

Blanqueo a la corrupción... De Alguna Manera...


Voltereta increíble...



Semana dificilísima para el Gobierno. Contradicciones, desacuerdos, falta de credibilidad e intereses espurios.

Declaran un blanqueo de capitales: perdonan a los evasores y, además, los premian con intereses”, sería el título que podría resumir la resonante voltereta que ha dado el Gobierno con los anuncios de las medidas económicas cuyo “cerebro” es Guillermo Moreno. “Todos tenemos dólares no declarados en el exterior”, dijo el inefable secretario de Comercio ante un reducido grupo de empresarios. Ocurrió a mediados de la semana que pasó, y los que lo escucharon respondieron con el silencio. Lo mismo hizo otro grupo que, en iguales circunstancias, lo oyó decir que los Cedin no serían voluntarios, sino obligatorios.

Moreno carga con un karma: todo lo que ha intentado hasta ahora fracasó. Su último fiasco es el acuerdo de precios con los supermercados que, en la realidad, fue efectivo durante sólo un mes. A estas alturas, esto ha quedado reducido a una entelequia. En las últimas reuniones que mantuvo con los representantes del sector, se habló ya de levantarlo a partir del 1° de junio. Es que el secretario de Comercio ordenó hace unos días una medida que hizo añicos el mal llamado acuerdo: les autorizó aumentos a los proveedores, pero no a los supermercados. 

La consecuencia: el faltante de muchos productos debido a que su costo está por arriba de su precio de venta. Muchos tiemblan de sólo pensar qué pasará con los precios el día después.

La mayoría de los funcionarios de carrera del Ministerio de Economía ha expresado su escepticismo y su crítica al blanqueo. “La medida es de una inmoralidad absoluta y con futuro de fracaso; quién puede creerle a este gobierno que un día dice una cosa y al siguiente, otra totalmente opuesta”, señala una fuente oficial de la más estrecha cercanía a Hernán Lorenzino. Allí hay preocupación, además, porque este blanqueo se opone a las normativas establecidas por el GAFI para combatir el lavado de dinero en sus diversas formas. A propósito de lo que sucede en la cartera económica, va para largo un paro del personal de la Secretaría de Hacienda, que reclama la restitución de un plus que cobraban desde hace tiempo y que ya estaba incorporado a sus sueldos.

Para el Gobierno fue una semana dificilísima, no sólo porque se vio forzado a reconocer los problemas que genera el mercado negro del dólar, sino también porque dejó al desnudo la absoluta falta de política económica para enfrentar las causas profundas que aquejan a la economía. “No recuerdo en la historia reciente un grupo de funcionarios tan poco profesional y tan falto de ensamblaje en el Ministerio de Economía”, reconoció un altísimo directivo del Banco Nación absolutamente afín al oficialismo. Eso es lo que dejó plasmado el discurso de este quinteto de funcionarios que, con sus explicaciones contradictorias y poco claras, hicieron un notable aporte a la confusión general.

En el desbande que conforman los integrantes del mal llamado “equipo económico”, las tensiones están a flor de piel. Bastaba con ver las caras de Moreno cuando hablaba cualquiera de los otros integrantes de ese quinteto que, si no fuera por lo dramático de la situación, componían un cuadro que oscilaba entre lo grotesco y lo desopilante. De ellos, el más extrovertido es Axel Kicillof, que habla como si estuviera dando una clase ante alumnos de Ciencias Económicas. El discurso por momentos encendido del viceministro de Economía enfrenta dos problemas: el primero es la realidad; el segundo, sus contradicciones.

Imposible no pensar en Lázaro Báez cuando se habla del blanqueo. Tanto como es imposible no pensar en la búsqueda de la impunidad cuando se habla de la reforma judicial. Son muchos los que ya lo han escuchado al ministro de Justicia, Julio Alak, pedir disculpas por el atropello a la independencia del Poder Judicial que representan estas leyes que viene aprobando el Congreso a paso redoblado. La diminuta estatura política de Alak –los inundados de La Plata se acuerdan mucho en estos días de su desastrosa gestión como intendente, y su paso por la presidencia de Aerolíneas Argentinas fue tan malo que todo lo que quedó fueron reproches– encaja a la perfección en el contexto de un gabinete carente de iniciativa y jerarquía.

El Gobierno tiene conciencia de que le es imperioso llegar a las elecciones con una burbuja económica que dé aire a sus proyectos de re-reelección, del que tiene cada vez más necesidad. ¿Quién, si no, dará impunidad a tanto delito de corrupción cobijado por el kirchnerismo?

La madre de todas las batallas se habrá de librar en la provincia de Buenos Aires. Allí, una de las incógnitas es Sergio Massa. ¿Cuál será su actitud? Las encuestas le dan muy bien, incluso con guarismos favorables que están por arriba de los que tiene el gobernador Daniel Scioli. Para alimentar esas especulaciones, Massa mantuvo reuniones con empresarios, de quienes recibió opiniones –todas adversas al Gobierno– y a los que les delineó sus ideas. 

Dos fuentes muy cercanas a él divergen sobre lo que hará. Una señala que irá por una diputación por fuera del kirchnerismo; la otra, que se quedará donde está. Por lo tanto, hay al día de hoy una sola certidumbre: su duda.

De lo que no cabe duda, en cambio, es de que en esta elección está en juego no sólo el destino político de la Argentina, sino también su sistema de vida social. Un triunfo del kirchnerismo hará del “vamos por todo” una realidad que dejará al país a las puertas del chavismo y sus consecuencias.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.

© Escrito por Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. 


domingo, 12 de mayo de 2013

El "Bono Oficial"... De Alguna Manera...

Relato blanqueado… 

PRESENTAMOS EL ‘BONO OFICIAL’. Bonovox. Dibujo: Pablo Temes.
 
Del traje a rayas al premio. El Gobierno les abre los brazos a los capitales sucios y le pone épica a la claudicación. Los castigados de siempre. 

Ellos son cada vez más marxistas. Y nosotros, cada vez más boludos. Así comenzó mi columna de radio Continental que más revuelo generó. Provoqué la discusión por el inédito y colosal blanqueo que se transformó en un golpe letal para la mística militante emancipadora. 

Aclaré que ellos, los del Gobierno, se aferran cada vez más a los dogmas de Marx, y nosotros, los ciudadanos, seguimos tragando sapos. 

El volantazo que anunciaron los cinco Salieris de Cristina fue un cambio de frente a lo Bochini. La traen, la pisan, amagan a la izquierda, va, va y, de golpe, piff, pelotazo a la derecha. Cambio de frente y de convicciones. 

Pasan con una gran velocidad de Karl a Groucho. Del Marx filósofo, nacido en Tréveris, al genial actor cómico norteamericano. Uno dijo: “El motor de la historia es la lucha de clases” y el otro: “Estos son mis principios. Si no les gustan, tengo otros”. Es la ideología del espasmo, de la desorientación disfrazada de progresismo. Viraje K: del “traje a rayas para los evasores” que había recitado Néstor a premiar a los delincuentes que lavan dinero. Grouchomarxismo puro. Si no le gustan mis principios, tengo otros. 

Hasta hace 15 minutos, el dólar blue era un mercado ilegal, y ahora, a los que compraron esos dólares los felicitan y les hacen ganar más plata, más fácil. Venían proclamando a los cuatro vientos que el objetivo de este gobierno era pesificar la economía. La propia Presidenta lo hizo con sus plazos fijos y perdió una montaña de dinero con su apuesta a una soberanía monetaria que en dos minutos tiraron a la basura. Pero nada erosiona su fortuna. Esta noche, Lanata mostrará la mítica bóveda casera donde descansan en paz los billetes que, como Evita, volverán y serán millones. 

Lo políticamente más grave es el ridículo que hizo por cadena nacional en su momento. Como dijo Perón, del ridículo no se vuelve. ¿Se acuerda cuando Cristina contó burlonamente cómo un empresario amigo le había dicho a Máximo que comprara dólares, que iban a estar a diez pesos? Estaban a 4,80 en ese momento. ¿Se acuerda que Cristina se mofó del dinero que iba a perder ese amigo de la casa? Bueno, el dólar superó los diez pesos. Es que muchas veces la realidad no encaja en el relato. La aritmética no es destituyente o revolucionaria, es una ciencia dura. A los números no se los puede engañar. 

Hay que ser justos: no se puede responsabilizar de esta debacle solamente a Cristina. El cambio climático que se nos vino encima (como el mundo) generó una sequía terrible que está afectando al Gobierno. La sequía de dólares y de inversiones es grave. Pero peor es la sequía de ideas, de iniciativa y de coherencia. La economía está crujiendo cuesta abajo repleta de problemas. Y como gran solución, los cinco subministros de Economía anuncian un jubileo para los ladriprogresistas. Parece joda. Justo en el momento en que la sociedad está pidiendo a gritos que dejen de robar, cuando el Lázarogate puso en la mesa cotidiana de las discusiones la megacorrupción del Estado mafioso, en ese momento se abren las puertas para que los testaferros de los Lázaros Báez puedan traer el dinero negro y a cambio reciban aplausos, medallas y besos. No pagarán ni una multa ni un impuesto tardío. Pero cobrarán intereses. Y digo subministros porque hoy Cristina es la ministra de Economía, emulando a Néstor. Así nos va. Con medidas insólitas que sólo multiplican las torpezas que ellos mismos cometieron. Inventan remedios peores que la enfermedad. ¿O la virtual paralización de la construcción y de la actividad inmobiliaria no es consecuencia del cepo? ¿O la nula posibilidad de conseguir financiamiento de YPF no es fiel reflejo de la prepotencia y de la inseguridad jurídica que generaron? ¿O la alta inflación no es la que hizo estallar el termómetro malversado del Indec? 

Preguntas de sentido común: ¿cómo van a hacer para que vengan los dólares si no pudieron parar la fuga de 80 mil millones desde 2007, cuando asumió Cristina? ¿Cómo van a generar confianza si todos los días tapan un hueco con otro más grande? ¿Cómo van a hablar de revolución y de ética con dos blanqueos destinados a favorecer a los estafadores? 

El sabor amargo de la mayoría del pueblo (incluso muchos honestos votantes del oficialismo) puede resumirse en un cuentito de ficción de dos hermanos: Lázaro y Juan. 

Tomaron dos caminos morales distintos. Lázaro sobrefacturó, cobró y dio coimas, no pagó un peso de impuestos, pesó los euros sucios y los lavó, los mandó en avión a Panamá y luego los dejó a buen resguardo en cuentas secretas en Suiza. Se atrevió a tanto porque se asoció con su amigo Néstor. Pero un día todo salió a la luz. Y el 70% de los argentinos creyó que era absolutamente cierto lo que iluminó el programa de Lanata. ¿Qué fue de la vida de Lázaro? Le pidió a un amigo no imputado que depositara en el Banco Central una parte de su fortuna. Toda no, porque es kirchnerista, pero no come vidrio. Por suerte, no le preguntaron nada y le llenaron otra vez los bolsos, pero con Cedin (Certificados de Depósitos para Inversión). 

Juan hizo todo lo contrario. Nunca pasó un semáforo en rojo. Se rompió el lomo para estar al día con la AFIP. Tiene las uñas cortas y las manos limpias. Siempre creyó que el progreso personal debía ser producto del esfuerzo y la innovación. Cuando le dejan exportar los granos que produce, recibe 5,20 pesos por cada dólar, menos las retenciones. Y a Lázaro le van a dar 10 pesos más 4% de interés por cada dólar que evadió. Hizo los números y sacó la conclusión de que si hubieran tenido los mismos ingresos, Lázaro hubiese ganado el 70% más que él. Ser honrado le costó perder 7 de cada 10 pesos. 

¿Qué fue de la vida de Juan? Por ahora está triste y desilusionado. Pero tiene una esperanza. Escuchó que el Gobierno está preparando un certificado de cancelación inmediata para él y tantos Juanes como él, llamado Boludín (Bonos para Lunáticos sin Dinero). Pobre Argentina: muchos decentes abajo y muchos corruptos arriba. Boludos abajo y marxistas arriba. Lo único que falta es que canten: “Groucho, Groucho corazón / Acá están los pibes / para la liberación”. 

© Escrito por Alfredo Leuco el domingo 11/05/2013 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

 

sábado, 11 de mayo de 2013

Devaluar por etapas… De Alguna Manera...


Devaluar por etapas…

Pentavirato. Moreno, Kicillof, Lorenzino, Marcó del Pont y Echegaray. En Ecuador, en el siglo XIX, hubo un gobierno con cinco funcionarios de igual jerarquía.

Tanto énfasis puesto por Kicillof en insistir en que no van a devaluar no hace más que reflejar la verdadera dirección de los acontecimientos. Más tarde o más temprano van a tener que apelar a alguna forma de devaluación que vaya más allá del acompañamiento mensual de la inflación con el cual el Banco Central aumenta el precio del dólar oficial.

Y no es casual que de todo el equipo económico que expuso ante el Senado, a la hora de argumentar todas las contras que tendría una devaluación, el más verborrágico haya sido Kicillof (el teórico) y no Moreno (el práctico). Kicillof, más que nadie, tiene que dar muestras de convicción antidevaluatoria porque se le atribuye ser partidario del desdoblamiento cambiario, lo que implica una devaluación parcial.

El gran problema es que el cepo cambiario “de Moreno” no sólo impide que salgan dólares, sino también que entren. Incluso a quien tiene todo en blanco, pedirle que invierta en el país trayendo divisas al cambio de poco más de 5 pesos por dólar es lo mismo que reclamarle al dueño de un inmueble en Argentina que lo venda en pesos multiplicando su valor en dólares a la cotización de poco más de 5 pesos por dólar oficial.

No sólo el mercado inmobiliario quedó paralizado; también, y más grave aún, casi todas las inversiones quedaron pospuestas porque la gran cantidad de capital para invertir no está en pesos, sino en dólares u otras monedas extranjeras.

Por eso este dólar Cedin (para transacciones inmobiliarias) y el dólar Baade (para invertir en YPF), recientemente ideados por el Gobierno, serán una de las tantas formas de desdoblamiento del tipo de cambio al que seguirán otras herramientas que, aunque no se asuman formalmente como una devaluación sectorial, en el fondo lo serán.

Salvo una muy drástica caída de la inflación –que no parece ser la intención ni la vocación del Gobierno–, no habrá forma de llegar a 2015 devaluando al ritmo de 1,5% mensual, como el Banco Central vino aumentando el precio del dólar oficial durante el último trimestre.

La falta de inversión no obedece a que los stocks de capital estén en negro y sean fruto de dinero que evadió impuestos, lo que un blanqueo vendría a resolver independientemente de cuestiones éticas, sino a que no se invierte porque los precios actuales en Argentina son muy caros en dólares si se cambian esos dólares a poco más de 5 pesos. Sobran ejemplos muy visibles: la brasileña Vale, que no habría cancelado su inversión si hubiera un dólar financiero al cual pudiera haber cambiado sus dólares o reales a la cotización del mercado libre. O el de los dos desarrolladores inmobiliarios más emblemáticos, Costantini y Faena, que están construyendo en Miami y no en Buenos Aires.

Al Gobierno le faltan dólares y sólo atina a reprimir la demanda, pero tanto o más grande es el problema de la falta de oferta de dólares. Algo que tendrá que resolver  de alguna manera si no quiere terminar con un estallido. El economista de la revista Fortuna Juan Carlos de Pablo sostiene que el precio del dólar en Argentina sigue la lógica de la cotización de un boleto para el Arca de Noé: en la medida en que los compradores creen que se acerca el diluvio, tiende al infinito.

Tiene razón Kicillof sobre que una devaluación empobrece al pueblo porque reduce el poder de compra de los salarios. Pero las condiciones de posibilidad de una devaluación ya fueron creadas por el Gobierno con una inflación mucho mayor que el aumento del dólar oficial durante años sin generar aumentos de productividad. El peronismo, tanto en los años 50 y 70 como ahora, usó la inflación para generar un bienestar que termina siendo evanescente.

¿Por qué no desdoblan el mercado cambiario en un único acto? Probablemente porque la Presidenta precise digerir la medicina por sorbos, tanto para proteger su ego como para no pagar el costo político de hacer aún más evidentes sus contradicciones.

Como siempre, la fecha es octubre.

© Escrito por Jorge Fontevecchia el sábado 11/05/2013 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.




miércoles, 8 de mayo de 2013

Las cajas de seguridad, ¿en la mira?... De Alguna Manera...


Las cajas de seguridad, ¿en la mira?... 
 

Un globo de ensayo llamado CEDIM. El gobierno lanzo los CEDIM, bonos públicos en dólares, y todo apunta a que están pensados para blanquear capitales a raíz de las denuncias de lavado de dinero que salpican al corazón del poder, esto no puede ser así, pues la investigación penal ya está en marcha y una ley de blanqueo de capitales no haría desaparecer el delito. Hay que recordar que es una ley de blanqueo, no de amnistía. Por tal motivo habrá que buscar otra explicación a la medida.

Para ese análisis hace falta tener en cuenta lo siguiente:

En 2004, en el fallo Bustos que convalidó la pesificación de 2001, la Corte Suprema con esta composición afirmó “reconocer que a los depositantes en dólares se les devuelva sin más demora el mismo importe de la moneda extranjera en que se registraron sus depósitos implicaría la creación de una clase privilegiada, que no sólo se habría beneficiado durante un tiempo más o menos largo con intereses en dólares a una tasa inconcebible en el resto del planeta sino que ahora percibiría cantidades que, traducidas a la moneda argentina, tendrían un poder adquisitivo en el mercado interno considerablemente mayor al de lo originariamente depositado.”

En 2009, el gobierno lanzó un blanqueo de capitales mucho más atractivo que este —ya que solo se trataba de traer el dinero al país, declararlo y luego usarlo como se quisiera— y en una mejor situación económica y ya en aquel entonces no tuvo el éxito esperado, logrando blanquear solamente 4.000 millones de dólares.


Ya sabemos que tenemos un gobierno que literalmente va por todo y que posee graves problemas económicos que afrontar en el corto y mediano plazo, que no puede pedir dinero afuera y que ya depredó todas las cajas a las que echó mano.

En la reforma judicial, introducida mediante el pomposo nombre de “democratización de la justicia”, y en la cual toda la oposición centró sus ojos en la integración del Consejo de la Magistratura, se sancionó la Ley 26.854 mediante la cual las medidas cautelares contra injerencias estatales de carácter patrimonial contra individuos ya no corren más.

Con todos estos datos, no resulta descabellado pensar que los CEDIM están pensados para que sean incorporados al mercado (como la Argentina no puede emitir dólares, ahora emite bonos “símil” dólares) y una vez que el mercado se encuentre habituados a ellos, dar el zarpazo a las cajas de seguridad bajo el argumento de combatir la evasión fiscal, abrir dichas cajas y cambiar su contenido por los CEDIM.

Adoptar tal medida bajo la premisa de que se combate la evasión fiscal de la clase alta, pese a que se le dio la oportunidad de blanquearlo, sería bien receptado por los llamados “sectores populares” de la población y encontraría su sustento jurídico en el mencionado precedente “Bustos” de la Corte Suprema de Justicia.

Además, el perjudicado con dicha medida carece a la fecha de toda protección inmediata contra ese acto de gobierno.

Lo medular de la reforma judicial no es el Consejo de la Magistratura, sino la eliminación de las cautelares.

La ingeniería jurídica ya estaba lista y, con los nuevos bonos, ahora tienen el papelito para llevarse tus dólares y dejar algo a cambio.

© Escrito por Pablo Torres el miércoles 08/05/2013 y publicado por Tribuna de Periodistas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.