La interna que no cierra…
Al Gobierno se le está haciendo cada vez más difícil
defender a Manuel Adorni, cuya situación se complica día tras día. Lo que
resulta increíble es que el Presidente no se dé cuenta de que el Adornigate lo
está afectando principalmente a él, ya que, al defenderlo, termina deteriorando
su figura. “Adorni no mintió”, expresó Milei en un posteo de estos días. Esta
es una afirmación falsa. Adorni no sólo reconoció que mintió. También confesó
que evadió el pago de impuestos, es decir, que admitió haber cometido un
delito.
Nada de esto parece alterar la férrea postura del jefe de
Estado que redobló la apuesta primero invitándolo a Adorni a una reunión en la
Residencia de Olivos el viernes, y luego a participar en el acto que, por el
Día de la Bandera, ayer se llevó a cabo en Rosario. El elenco estable de
funcionarios que tuvieron que posar junto al exvocero se mantuvo a pesar del
disgusto de varios de ellos. Sólo la Vicepresidenta Victoria Villarruel se
diferenció con una declaración tajante: “Es un acto patrio, no es un acto para
apoyar a Adorni y no hay nadie más peleado con los valores de Belgrano que
Adorni. Me parece que no era el lugar para hacer ningún apoyo”, aseguró.
La situación interna es explosiva ya que involucra
prácticamente a todo el Gabinete. En el Congreso, defenderlo es cada vez más
difícil para el oficialismo. Ya no es sólo la vicepresidenta. Hay más
legisladores que tienen una postura crítica hacia el jefe de Gabinete. Una de
los que alerta sobre esto es Patricia Bullrich, cuyo desagrado con Adorni es
total. La jefa del Bloque de la Libertad Avanza viene advirtiendo sobre las
posibilidades cada vez más ciertas de que se lleve adelante un proceso de censura
contra el jefe de Gabinete. Este recurso está contemplado en el artículo 101 de
la Constitución aprobada y sancionada en 1994. Se lee allí: “El jefe de
gabinete de ministros debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes,
alternativamente a cada una de sus Cámaras, para informar de la marcha del
gobierno, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 71. Puede ser
interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura, por el voto
de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera de las
Cámaras, y ser removido por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de
cada una de las Cámaras”. De prosperar una moción de censura contra el jefe de
Gabinete, sería la primera vez en la historia argentina que acontecería un
hecho de tamaña envergadura institucional. Un detalle relevante: el término
mayoría absoluta es importante porque representa la mitad más uno de los
miembros de un cuerpo legislativo. En el Senado el número mínimo para
alcanzarla es 37. Y, hoy en día, la oposición podría alcanzar ese número de
votos. Esto es lo que advirtió la senadora Bullrich a los hermanos Milei.
Hoy más que nunca Suscribite
A propósito de los hermanos Milei, si algo faltaba para
recalentar el ambiente de mala onda y desprecio del Presidente, estuvo la
declaración de la madre de la vicepresidenta, Dian de Stefani, quien señaló: me
dijo que (al país) lo gobierna la hermana (sic).
El viernes, el jefe de Gabinete de Ministros dejó de ser el
vocero presidencial. En su reemplazo fue designado Adrián Ravier. El
nombramiento causó sorpresa en algunos y estupor en otros aliados. En la
oposición kirchnerista, en cambio, produjo delectación. Fue cuestión de minutos
la que le tomó al universo K reflotar las disputas que supieron tener Milei y
Ravier en los tiempos en los cuales, el hoy Presidente, fatigaba los estudios
de televisión en calidad de panelista. “Diego, el caso del excelentísimo Dr.
Ravier es la combinación del uso de la falacia del hombre de paja, poco rigor
académico por sus falencias matemáticas que llevan a que sea inconsistente en
sus afirmaciones y contaminación emocional en las críticas. Da mucha pena…”, le
decía a su exsocio Diego Giacomini en este mensaje del 1 de mayo de 2018.
“Ravier carece de velocidad mental para ser parte de un debate de TV. Es lento
y poco formado. Mirás sus videos y tarda mucho tiempo para dar argumentos
básicos. Eso denota además poco conocimiento. De hecho, es flojo en
microeconomía y matemáticas y se nota mucho”, agregó.
“Dice Milei que fui oficinista de Macri. Jamás pisé sus
oficinas. Lo defendí desde afuera cuando entendí que su propuesta era superior
que la alternativa. Milei sí se sentó con Sturzenegger, responsable técnico del
fracaso. También se sentó con la gente de Alberto. Ignorado siempre”, dijo
Ravier en un texto del 7 de marzo de 2020. Luego se amigaron y escribieron un
libro juntos: “La batalla por la macroeconomía: El debate entre Keynes,
Friedman, Lucas y Hayek”.
Los que conocen las entrañas de este gobierno expresan que
el objetivo del flamante vocero es ayudar a cerrar la feroz pelea entre Karina
Milei y Santiago Caputo. ¿Podrá? ¿O terminará siendo una misión imposible? El
presidente delegó una tarea que él mismo no pudo o no quiso resolver.
Los vaivenes de las relaciones amor-odio no son propiedad
exclusiva de Javier Milei. Muy por el contrario, abundan en todo el arco
político. La más notable de estas semanas ha sido la de Miguel Ángel Pichetto
visitando a CFK y, entre las más resonantes de los últimos años, imposible
dejar de mencionar la sucedida entre Alberto Fernández y Cristina Fernández de
Kirchner quienes, luego de decirse de todo, terminaron “reconciliándose” y
conformando la desastrosa fórmula que ganó las elecciones presidenciales en
2019. Sí, Milei- Patricia Bullrich es otro ejemplo reciente de la magia de la
política. La política mal entendida, claro está.
Si el Adornigate duró demasiado tiempo a un costo demasiado
alto, ¿qué decir de la interna madre que arrastra el gobierno prácticamente
desde sus inicios?
La economía doméstica no capitaliza el derrame
–insuficiente– que debería desparramar la macro como para que funcionarios de
peso sigan dándose el gusto de perder tiempo y energía en internas banales.
Una gran parte de la sociedad que está haciendo un esfuerzo titánico para sostenerse, ha demostrado una madurez muy superior a la de sus dirigentes. La paciencia no es infinita.








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