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jueves, 30 de abril de 2026

Datos, noticias y señales... @elprofesorcapomasi

Datos, noticias y señales... 

Los indicadores muestran fuertes caídas en actividades fabriles, pérdida de empleos y baja de los ingresos de hogares. Análisis y opinión en la nota de la semana de Revista Acción. 

© Escrito por Carlos Heller el miécoles 29/04/2026 y publicado por la Revista Acción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Prácticamente cada semana se difunden datos que confirman el empeoramiento de las condiciones sociales y económicas que el modelo libertario busca consolidar, en perjuicio de la mayor parte de la población. En estos días, además, se añadieron otras preocupantes propuestas oficiales de similar tono regresivo. 

​​​​​​​Por un lado, se pretende limitar las prácticas democráticas, mediante la eliminación de las elecciones Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO). A la vez, otro proyecto gubernamental insiste en promover recortes de derechos de las personas con discapacidad. 

Indicadores.

​​​​​​​En lo que respecta a los datos económicos, se conoció que el nivel de actividad registró una baja interanual del 0,2% durante el primer bimestre, pero el promedio oculta una gran heterogeneidad. 

​​​​​​​Frente a enero-febrero de 2025 crecieron el sector agropecuario (17,5%), la minería (10,1%) y la intermediación financiera (6,6%). De modo simultáneo, cayeron en el mismo período la industria manufacturera (-5,7%); el comercio mayorista y minorista (-5,2%); y electricidad, gas y agua (-4,4%). 

​​​​​​​En la actividad metalúrgica, la asociación de empresarios del sector reveló que luego del retroceso de 2024, en marzo pasado se registró una baja productiva del 4,2% frente a un año atrás. De cada diez máquinas existentes, casi seis están paradas, graficó el titular de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (Adimra), Elio del Re. Como resultado, se perdieron casi 21.000 puestos de trabajo desde el inicio de la actual gestión presidencial. 

​​​​​​​Del Re aclaró que «la industria metalúrgica no es un sector que despide rápido: el trabajador metalúrgico necesita formación, capacitación, (…) se invirtieron recursos en él. Para nosotros, despedir un trabajador es evidenciar que nuestro proyecto no va a tener éxito». 

​​​​​​​El marco general de esas vicisitudes, según el Indec, muestra la persistencia del deterioro de los ingresos laborales. Los sueldos de los asalariados/as privados registrados descendieron 5,2% en el primer bimestre con relación a igual período de 2023 y están en su menor nivel desde el comienzo de la serie en 2017, con excepción del 2024. Los y las asalariados/as públicos/as, por su parte, perdieron un 19,6% de su poder adquisitivo en el mismo lapso.

 ​​​​​​​Aumentos.

El panorama se agrava por el encarecimiento de los servicios públicos, debido tanto a la reducción de los subsidios por parte del Estado, como a las subas de tarifas que cobran las empresas. 

​​​​​​​Un estudio de la Universidad de Buenos Aires y el Conicet precisó que la canasta de servicios del Área Metropolitana de Buenos Aires, que incluye agua, energía eléctrica, gas natural y transporte, se incrementó un 667% entre diciembre de 2023 y abril de 2026, bien por encima del nivel general de precios estimado (223%). 

​​​​​​​El agua aumentó 418%, la electricidad 276% y el gas por redes 1.048%. Sin embargo, el mayor incremento lo sufren los usuarios del transporte público: 1.236% en el período (el pasaje cuesta hoy más de 13 veces lo que costaba 28 meses atrás). 

​​​​​​​Consecuencias.

El Gobierno, por otra parte, envió al Senado un proyecto para eliminar las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO), originalmente creadas para incrementar la participación ciudadana en la vida democrática. En todo caso, la solución sería mejorar el proceso, no eliminarlo. 

​​​​​​​Se pretende, además, reformar la Ley de Financiamiento de los Partidos Políticos para, entre otras cuestiones, ampliar el límite al aporte de recursos no estatales del 2% al 35%. 

​​​​​​​Este cambio podría devenir en situaciones de corrupción y privilegios para determinados sectores, subordinando las posibilidades que tienen las distintas fuerzas a los intereses de los principales grupos económicos. Esto menguaría las chances de aquellas fuerzas que persigan un modelo de país que entre en contradicción con los intereses del capital concentrado. Ante esta avanzada, mi posición es conocida: habría que ir hacia una total financiación pública, prohibiendo cualquier otra modalidad alternativa. 

​​​​​​​El Poder Ejecutivo, por otra parte, presentó un proyecto denominado «Ley Contra el Fraude de Pensiones por Invalidez», cuyo mismo título estigmatiza y discrimina. De sancionarse, la iniciativa pondría en riesgo no solo el acceso a las pensiones no contributivas sino también al sistema de prestaciones básicas vigente desde hace casi 30 años. 

​​​​​​​Vale recordar que el Congreso sancionó en julio de 2025 la Ley de Emergencia en Discapacidad, con el objetivo de garantizar el acceso a derechos fundamentales que estaban siendo amenazados por las acciones del Gobierno. 

​​​​​​​El presidente vetó la norma en agosto, aunque luego el Parlamento logró insistir en su sanción. No obstante, violando nuestro sistema constitucional, el Poder Ejecutivo la promulgó, aunque simultáneamente suspendió su vigencia. Finalmente, y luego de un fallo judicial, la ley se reglamentó en febrero pasado. 

​​​​​​​En síntesis, cada día quedan más a la vista las consecuencias del modelo libertario, cuyas premisas son que «la justicia social es un delito» y que «el Estado es una organización criminal». Visión compartida con anteriores experiencias neoliberales, durante la dictadura cívico-militar como en los años 90 del siglo pasado. 

​​​​​​​Contra esas pautas privatistas y desreguladoras reafirmamos –como quedó demostrado en los dos primeros decenios de este siglo– que la mejora de las condiciones de vida de la mayoría de la población solo será posible si se cuenta con un Estado presente para quienes más lo necesitan.




domingo, 4 de agosto de 2019

Memoria e historia. A 53 años de la noche más oscura… @dealgunamanera…

A 53 años de la noche más oscura…

Fotografía: Archivo Diario Perfil

La universidad argentina tuvo en La Noche de los Bastones Largos uno de los acontecimientos que más repercutió negativamente en el desarrollo de la investigación y la ciencia. El 29 de julio pasado se cumplieron 53 años de aquel funesto episodio que irrumpió brutalmente en nuestras aulas.

© Publicado el domingo 03/08/2019 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Tras intervenir todas las universidades del país, la dictadura liderada por Juan Carlos Onganía ordenó durante la noche del 29 de julio de 1966 el desalojo por la fuerza de cinco facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Los palos con los que la policía reprimió brutalmente a estudiantes, profesores y autoridades permanecen aún hoy en nuestra memoria como uno de los hechos más tristes y oscuros que vivió la universidad argentina.

Más conocido como La Noche de los Bastones Largos, el funesto episodio marcó uno de los retrocesos más importante de la educación pública, dado que anuló violentamente la aplicación del conocimiento científico a los problemas del desarrollo nacional.

El hecho fue parte del plan represivo ideado desde el golpe de Estado del 28 de junio de ese mismo año, que derrocó al entonces presidente Arturo Illía. El mismo día del golpe, las autoridades de la UBA realizaron una declaración y un “llamado a los claustros universitarios en el sentido de que se siga defendiendo como hasta ahora la autonomía universitaria (…) y que se comprometan a mantener vivo el espíritu que haga posible el restablecimiento de la democracia”.

Docentes de la Facultad de Ciencias Exactas firmaron, además, una declaración manifestando su “irrevocable decisión de no reconocer otras autoridades de la Facultad y de la Universidad de Buenos Aires, que las que legítimamente emanan del cumplimiento del Estatuto Universitario, así como de las leyes y de la Constitución Nacional”.

Pero Onganía tenía otros planes. A un mes del golpe de Estado sancionó el decreto-Ley Nº 16.912 que establecía la intervención de las universidades y ponía fin a la autonomía, con el propósito de “eliminar las causas de acción subversiva”.

Por primera vez, las ocho universidades nacionales que existían en aquel entonces se subordinaban al Ministerio de Educación de la Nación, al tiempo que se prohibía toda actividad política en las instituciones de educación superior.

Ante este hecho, las autoridades universitarias de Buenos Aires, Córdoba, La Plata, Tucumán y Litoral decidieron renunciar, y nueve decanos de la UBA dimitieron junto con el Rector Hilario Fernández Long, entre ellos, Rolando García, decano de la Facultad de Ciencias Exactas, quien además decidió resistir la intervención junto a cientos de estudiantes, profesores y graduados.

La respuesta no tardó en llegar y a las diez de la noche del viernes 29 de julio de 1966 las tropas de Infantería comandadas por el comisario Alberto Villar reprimieron violentamente. El ataque a la Facultad de Ciencias Exactas no fue azaroso, dado que la institución se erigía como emblema de las ideas progresistas que se impulsaron en esos años.

La brutal represión, que culminó con más de 400 detenidos, cortó abruptamente la llamada “década de oro” de la universidad argentina, iniciada con la gestión del rector Risieri Frondizi durante la presidencia de su hermano Arturo. Aquel proyecto interrumpido en la feroz noche del 29 de julio se destacaba, entre otras características, por impulsar una universidad crítica y reflexiva, donde la investigación era parte fundamental de la actividad de los docentes.

Como consecuencia del ataque de Onganía a la universidad, se inició un vaciamiento de los mejores exponentes del pensamiento argentino. Durante los meses siguientes a la represión, unos 1500 docentes e investigadores fueron despedidos o renunciaron a sus cátedras, y una importante cantidad de ellos se exiliaron y fueron contratados por otras universidades del mundo.

Así, la Noche de los Bastones Largos inició una política de persecución, violencia e intolerancia al pensamiento y a la reflexión, que traería enormes consecuencias negativas al desarrollo científico y a las instituciones universitarias.

A 53 años de ese acontecimiento aciago, es fundamental reafirmar los pilares indiscutibles de nuestro sistema universitario: los principios de autonomía y cogobierno, la convivencia democrática, el respeto por la diversidad, el espíritu crítico y la rebeldía reformista.





lunes, 25 de junio de 2018

Sh... Cuento de Alberto Szpunberg... @dealgunamanera...

Sh... Por Alberto Szpunberg...


Lo conocí una tarde que entré al Bar León a repartir volantes. Yo habré tenido entonces quince años y una fe inquebrantable. Hoy el Bar León no existe, y muchas cosas más tampoco.

Me llamó con un vení, pibe, y un gesto de la mano, como si me agarrase desde el aire y me acercase, aunque su mirada seguía clavada en el tablero. Yo apuré el paso, imbatible.

No ocurría todos los días que alguien me pidiese un volante sin que yo se lo tuviese que ofrecer.

–Dame unos cuantos –me pidió sin mirarme y, sin decir gracias ni nada, levantó con dificultad sus más de 100 kilos y los paseó por entre las mesas hasta alcanzar el baño.

Para mí fue toda una decepción política, acaso la primera, pero, sin duda, como un tatuaje, me marcó para siempre. Tal es así que, en momentos de desaliento, siempre que pienso que todo se vino abajo, y cuando digo todo el Muro es lo de menos, me acuerdo de esa tarde. Días después me enteré de que su nombre era Shloime Shapiro. Me lo dijo él mismo, otra tarde que volví a entrar al Bar León y dejé volantes en todas las mesas menos, por supuesto, en la suya. Fue entonces que me llamó, con el mismo gesto:

–¿Vos no jugás, pibe? –y me señaló la silla. Me senté y, mientras ponía sus manos atrás, se presentó:

–Soy Shloime Shapiro. Como verás soy silencioso por naturaleza... Mi nombre y apellido empiezan con sh...

Luego puso sus dos puños delante de mi nariz.

–La izquierda –elegí.

–Lo sabía, pibe... –se sonrió–, a mí me da lo mismo, yo ya no creo en esas cábalas... El tablero estaba descolorido, las piezas gastadas, todo el Bar León olía a rancio, pero me lancé al ataque.

El me comió un peón y yo le comí un caballo. Así empezó mi venganza. No me imaginaba que Shloime Shapiro fuera tan fácil. A un costado del tablero se empezaron a amontonar su alfil, su otro caballo, una torre y tres peones.

–Tampoco creo en las damas... –afirmó.

Su reina pasó a engrosar mis trofeos y no sé por qué me conmoví:

–¿Tablas?

–¿Tablas? –se rió–, Moisés las escribió y él mismo, bajoneado por la poca fe, fue el primero en destrozarlas...

Y su alfil, el único que le quedaba, me desconcertó:

–¡Jaque! Moví el rey, porque no tenía otra y, cuando me di cuenta, ya era tarde.

–¡Mate! –exclamó Shloime Shapiro, y me tendió la mano. Yo iba a estrechársela, como hacen los caballeros, pero ni llegué a rozar sus uñas sucias de mugre y tabaco.

–No, pibe, unos volantes... No tuve agallas ni tiempo para ofenderme. 

Agarró unos cuantos volantes y, con dificultad, jadeante –era su manera de respirar– sacó de la silla sus más de 100 kilos y volvió pasearlos entre las mesas hasta alcanzar el baño. Se tomó su tiempo, como es lógico.

Cuando volvió, encajó como pudo sus más de 100 kilos en la silla y me miró con sus ojos claros y eternamente húmedos.

–Ahora sí –me tendió la mano–, con el estómago en paz la gente ya puede saludarse...

Se la estreché. Era una mano sudorosa, de esas que dejan su huella donde tocan.

–No es cuestión de atacar, pibe –me guiñó–; para ganar, lo importante es no aflojar...

Cuando desprendí mi mano de la suya vi que por debajo del puño sucio de su camisa asomaba un número tatuado.

–¿Y eso? –le pregunté.

Shloime Shapiro se cruzó un dedo sobre los labios y sólo me contestó:
–Sh...

Que este silencio sea mi homenaje a aquel maestro.
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/1998/98-12/98-12-/contrata.htm

Alberto Szpunberg

Buenos Aires, 1940. Licenciado en Letras. En 1973 se desempeñó en la Universidad de Buenos Aires como director de la carrera de Lenguas y Literaturas Clásicas y como profesor de las materias Literatura Argentina, y Medios de Comunicación y Literatura. Como periodista fue redactor del diario La Opinión de Buenos Aires, donde dirigió el suplemento cultural de 1975 a 1976, año del golpe de estado. En 1977 se exilió a Barcelona.

Desde 2001 es profesor de Literatura y Política en la Universidad Popular de las Madres de Plaza de Mayo.

Participó en varias antologías, como Los Nuevos (1968) y Poesía social del siglo XX (Centro Editor de América Latina, 1971).

Obra

—Poemas de la mano mayor.
—Juego limpio.
—El che amor.
—El paso atrás.
—Su fuego en la tibieza.
—Apuntes.
—Luces que a lo lejos.
—La encendida calma.
—Notas al pie de nada ni de nadie.

Premios

—Mención en Premio Casa de las Américas, por El che amor.
—Alcalá de Henares de Poesía, 1983, por Su fuego en la tibieza.

—Internacional de Poesía Antonio Machado 1993/94, por Luces a lo lejos.






sábado, 27 de mayo de 2017

Manuel Mora y Araujo. Q.E.P.D. @dealgunamanera...

Falleció Manuel Mora y Araujo…

Manuel Mora y Araujo. Foto: Cedoc

Sociólogo y analista político, tenía 79 años y era columnista del Diario Perfil.

© Publicado el viernes 26/05/2017 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

A los 79 años falleció Manuel Mora y Araujo. La triste noticia se conoció este viernes y habría sido consecuencia de un accidente cerebrovascular que sufrió entre la noche del martes y la madrugada del miércoles. El académico será velado este sábado en O'Higgins 2842. Según informó su viuda, Carmen Kenning, el último adiós se realizará el domingo en el Cementerio Alemán de Chacarita.

Nacido el 30 de septiembre de 1937, era sociólogo y analista político, así como un experto en investigación de mercado y análisis. Realizó estudios de posgrado en la Universidad de París, la Sorbonne, y períodos de investigación como becario del Gobierno de Francia, el CONICET, el Social Science Research Council (Nueva York), el Peace Research Institute (Oslo), la Science Policy Research Unit en la Universidad de Sussex (Reino Unido), entre otros centros académicos de varios países.

Parte de su carrera la dedicó a la docencia. En Argentina impartió clases en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad del Salvador (USAL), entre otros centros educativos. Además, fue nombrado rector de la Universidad Torcuato Di Tella por el período 2009-2013.

Consultor en temas de comunicación y de opinión pública, colaboró como columnista en medios de prensa, entre ellos el Diario Perfil, y fue autor de numerosos trabajos académicos en temas de su especialidad. Entre sus libros se destacan El voto peronista, Liberalismo y democracia, Ensayo y error y El poder de la conversación. 

La última columna que escribió para Perfil trató sobre el polémico fallo de la Corte Suprema de Justicia que avaló la aplicación del 2x1 para un condenado por un caso de lesa humanidad. En la nota, bajo el título 'Un claro consenso social', el autor analizó cómo la sociedad coincidió en el rechazo a esa decisión del máximo tribunal así como también lo hace a la impunidad de la corrupción política.

Sus columnas pueden leerse aquí.


domingo, 17 de mayo de 2015

Manga de inútiles… @dealgunamanera...

Manga de inútiles…

Teníamos Patria... Dibujo: Pablo Temes.

El escándalo del fútbol refleja otras mayores incapacidades de la dirigencia nacional. Fin de ciclo, de Chile a Argentina.

Qué notable capacidad para arruinar casi todo: lo que mejor hacemos, la pasión de multitudes, los colores del corazón. El verdadero superclásico argentino es convertir una fiesta en un desastre, que pudo haber sido un velorio. Un país que fue y debería ser fabuloso quedó transformado en un ejemplo mundial de fracaso colectivo, mediocridad, soberbia, cobardía y desazón.

Sería un error poner el foco en Boca, el fútbol, la Conmebol, Berni, el Cata Díaz o las bocas tapadas para que no se note el desconcierto y la incredulidad. Pudo haber pasado en cualquier cancha, cualquier otro día, en cualquier otro deporte o en un recital. Pasó en la AMIA, Cromañón, en la tragedia de Once, con la crisis energética y con la inflación. Arruinamos a Madres de Plaza de Mayo, a la Universidad de Buenos Aires y hasta a la pobre estatua de Colón.

Se trata de una sociedad que involucionó a tal punto que es incapaz de resolver las cuestiones más simples y esenciales, de preservar sus recursos más valiosos. Que prefiere engañarse a sí misma, deslindar responsabilidades, negar la realidad, invertir fortunas en proyectos absurdos, derrochar tiempo y posibilidades.

Todo, rodeado de un marketing tan patético como efectivo, tan caro como seductor: conectamos, igualamos, somos buena gente, solidarios, incluimos, construimos, informamos, recreamos, educamos y sanamos. Fuimos potencia, la casa estuvo en orden, qué lindo fue dar buenas noticias. Ganamos, siempre ganamos. No importa el resultado, quién o cómo lo mida: para eso destruimos el Indec, ¿para qué lo queremos? Siempre estamos mejor.

Sería un error desconocer que también hay otra Argentina. Que trabaja, innova, se esfuerza, lucha, se sacrifica, apuesta e invierte en el largo plazo, que se rompe el alma cada día para estar aunque sea un poco mejor. Que mira esta apabullante decadencia con vergüenza e impotencia. Que no le encuentra la vuelta y que, por suerte, ya no se raja tanto como antes –prefiere pelearla desde acá–. Pero está bastante resignada: no espera nada bueno ni demasiado nuevo de sus gobernantes. Ya la han engañado muchas veces. Si hasta intuye que son todos iguales. O parecidos. Qué más da.

Castillos en el aire. Ante la frustración colectiva, nos ilusionamos con muy poco. Y tendemos a focalizar en proyectos individuales, en salidas egoístas, en zafar. Como si eso fuera acaso posible, de ese modo pretendemos minimizar el impacto de los groseros errores del Estado, de las patéticas dificultades de coordinación que tenemos los argentinos como sociedad.

Ejemplo: frente al flagelo de la inseguridad, instalamos rejas y alarmas, nos mudamos a un edificio con sereno, a un barrio privado o ponemos una garita para que un policía retirado, a menudo casi un Fayt de las fuerzas de seguridad, ahuyente a los cretinos que nos vienen a robar. Les damos celulares a los chicos para que nos manden mensajes a cada rato, adaptamos nuestra vida cotidiana, limitamos nuestros movimientos, nuestra vida cultural y nuestra espontaneidad. ¿Arreglamos el problema? Para nada: invertimos fortunas para tener la sensación de que hacemos lo posible para minimizar una amenaza que está siempre latente, al acecho. Y en cualquier descuido, sin duda, nos va a afectar.

Sin embargo, este comportamiento alcanza niveles totalmente absurdos y costos absolutamente exorbitantes cuando los protagonistas son nuestros dirigentes políticos. En ellos prevalece un personalismo extremo, y esto involucra tanto a los que están en el Gobierno como los que pugnan por llegar desde la oposición. Se creen la solución, pero en verdad son una parte fundamental del problema.

El extremo más patético y enfermizo es la intención de quienes están ahora de “salvarse”, logrando impunidad de cara a lo que se viene. Eso implica acumular todo el poder posible, incluyendo el del veto, para seguir influyendo en la agenda pública a partir del 10 de diciembre próximo. CFK se va de la presidencia con poder, pero el poder se le va de las manos. Un hecho inédito en el país: desde el regreso a la democracia, nadie finalizo su mandato reteniendo tanta autoridad. No se resigna a abandonar ese viejo sueño de poder eterno, aunque en la práctica sólo puede construir meros castillos en el aire.

El sociólogo chileno Manuel Garretón acuñó el concepto de “enclave autoritario”: mecanismos institucionales generados por un líder saliente para seguir influyendo después de abandonar la presidencia y, en particular, lograr impunidad. Esto permitió entender los dispositivos contenidos en la Constitución pinochetista de 1980, que siguió vigente durante los primeros quince años de la transición y que alteraba con disposiciones de naturaleza autoritaria el normal funcionamiento del sistema democrático.

Por ejemplo, un sistema electoral binominal para que las fuerzas de derecha estuviesen sobrerrepresentadas (que fue desarticulado recientemente); la imposibilidad de que el presidente llamase a retiro a los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas; la designación de senadores vitalicios para vetar cambios institucionales; y la asignación directa de un porcentaje de los recursos del cobre para financiar a las Fuerzas Armadas, entre muchas otras.

Malas noticias para Cristina: ni siquiera Augusto Pinochet logró los resultados esperados: terminó asediado con causas judiciales, totalmente desacreditado en Chile y en el exterior. Su debacle precipitó la despinochetización de la sociedad chilena. Las fuerzas de derecha se fortalecieron con su inesperada democratización, y hasta llegaron al gobierno con Sebastián Piñera.

Lo que está haciendo ahora CFK, a la luz del ejemplo chileno, no tiene mayor sentido. Se trata simplemente de los caprichos típicos de quien atesoró demasiado poder y, ante la inminente pérdida, se desespera. Mientras tanto, dedica tiempo y esfuerzo a diseñar una estrategia de retirada que a la corta o a la larga no servirá para nada. El que venga construirá autoridad desde la presidencia, ella lo sabe mejor que nadie. Fue protagonista de un poder que ella misma construyó de la noche a la mañana cuando falleció Néstor, y antes fue testigo de cuando su difunto marido logró acumular influencia “desde arriba”, entre 2003 y 2005.

Tal vez tenga un as en la manga y logre su cometido. Difícil. Esas mangas se tajean fácilmente, por ahí penetran esos raros gases tóxicos que te nublan la vista, te cierran la garganta. Es imposible evitar las consecuencias de tanta desidia. Es inútil pretender que las cosas salgan bien cuando hacemos todo lo posible para que salgan mal.

© Escrito por Sergio Berensztein el domingo 17/05/2015 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

domingo, 19 de abril de 2015

Estela Morandi, Q.E.P.D. ... @dealgunamanera...

Dolor por la muerte de la jefa de Catástrofes del SAME, Estela Morandi...

Dolor por la muerte de la jefa de Catástrofes del SAME, Estela Morandi.

Participó en las tareas de rescate de los atentados a la Embajada de Israel y la AMIA, las tragedias de Cromañón y Once.

A los 60 años, la jefa de Catástrofes del SAME durante dos décadas, Estela Morandi, falleció días atrás en forma repentina en su casa.

Morandi, considerada por sus compañeros como una heroína, participó de las tareas de rescate de trágicos hechos que conmovieron a la sociedad como los atentados a la Embajada de Israel y a la AMIA, en el despiste del avión de LAPA, en el incendio de Cromañon y en la Tragedia de Once.

“Mi mamá era un ejemplo excepcional, estuvo frente a todas las catástrofes de los últimos veinte años y entregó todo a sus compañeros”, indicó en diálogo con Radio 10 su hija Paula Acunzo, quien la recordó como una madre “excelente y generosa”. 


Sus compañeros le rindieron homenaje con el inconfundible ruido de las sirenas tronando durante diez minutos, cortando la calle Monasterio -donde se sitúa la central de Emergencias- y con una imagen de Morandi emocionada en pleno rescate de víctimas en la estación de Once.

Morandi era médica tocoginecóloga y legista, egresada de la Universidad de Buenos Aires. Trabajó en hospitales públicos hasta que se inclinó por la emergentología y arribó al SAME.

Su hija recordó una anécdota que refleja la esencia de Morandi: “Una vez de vacaciones en Mar del Plata, mi madre vio como se cayó una señora, fue la primera en asistirla y se quedó junto a ella hasta que llegó la ambulancia”. Y fue el director del SAME, Alberto Crescenti, quien se deshizo en elogios: “En un mundo donde todos miran cada vez más para otro lado cuando pasa algo, ella ayudaba sin mirar”.


© Publicado el sábado 18/04/2015 por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.