jueves, 16 de julio de 2026

Se conoció la historia detrás de la bandera de Malvinas que la selección argentina mostró luego de vencer a Inglaterra en el Mundial 2026... @elprofesorcapomasi...

Se conoció la historia detrás de la bandera de Malvinas que la selección argentina mostró luego de vencer a Inglaterra en el Mundial 2026...

 

Luego de vencer a Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, la Selección Argentina festejó el triunfo con una bandera reivindicativa de las Islas Malvinas.

 

© Publicado el jueves 16/07/2026 por el Diario Perfil (Exitoína) de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El momento fue muy comentado y celebrado por todos los argentinos, y se conoció la historia detrás de la tela blanca con el escrito "Las Malvinas son argentinas".


Tras el partido, Gonzalo Montiel fue consultado por el equipo de TN sobre el origen de la bandera y comentó: "Justo cayó una ahí y los chicos la agarraron. Así que nada, contento".

A su vez, según reveló el usuario de X @Milo20154, la pintó el primo de su cuñada y "es un pedazo de sabana del hotel".

 

La bandera de Malvinas en el Mundial

 

Pese a que habían prohibido el ingreso al estadio con elementos alusivos a Malvinas, este hincha se las ingenió para pasar la bandera de incógnita y logró entregársela a los jugadores, quienes no dudaron en mostrarla con orgullo. 


Giovani Lo Celso la recogió y la llevó al centro de la cancha para exhibirla y, una vez concluído el encuentro, Leandro Paredes se refirió al hecho: "Siempre serán argentinas. No le podíamos fallar al pueblo argentino".

La bandera de las Islas Malvinas en el partido de Argentina ante Inglaterra

Tras su triunfo 2-1 ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, los jugadores de Argentina festejaron sobre el césped del Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Estados Unidos, con una pancarta con el lema "Las Malvinas son argentinas".

 

Los jugadores argentinos sostienen una pancarta en la que se lee "Las Malvinas son Argentinas", tras ganar el partido de semifinales del Mundial de fútbol de 2026 entre Inglaterra y Argentina, disputado en el Estadio de Atlanta, en Atlanta, el 15 de julio de 2026. Crédito: Paul ELLIS / AFP y Thomas COEX

 

La reivindicación de la soberanía del archipiélago del Atlántico Sur, que motivó una cruenta guerra entre ambas naciiones 1982, fue telón de fondo del tenso y emocionante partido que Argentina ganó con un gol de Lautaro Martínez en el descuento, tras el empate realizado por Enzo Fernández.

 

Los jugadores argentinos, que remontaron un gol en contra, festejaron el triunfo ante las gradas como ha sido habitual en todo el torneo. Giovani Lo Celso tomó una pancarta que rezaba "Las Malvinas son argentinas" y, junto al defensa Lisandro Martínez, celebró con ella al lado del resto de sus compañeros.

Las Malvinas "serán siempre argentinas", dijo después el mediocampista Leandro Paredes en declaraciones a Sofi Martínez en Telefe al ser preguntado por la celebración.

"Me voy a guardar lo que pienso realmente" sobre lo que se siente al ganar a Inglaterra, afirmó. "Pero es una emoción increíble por todo lo que genera. Sabemos que para nuestro país es algo único y ojalá que la gente esté muy contenta", sumó.

 

El mediocampista argentino n.º 11, Giovani Lo Celso, endereza una pancarta en la que se lee "Las Malvinas son Argentina", tras ganar el partido de semifinales del Mundial de fútbol de 2026 entre Inglaterra y Argentina, disputado en el Estadio de Atlanta, en Atlanta, el 15 de julio de 2026. Crédito: Jewel SAMAD / AFP.

 

El duelo de Atlanta se disputó 40 años después del célebere enfrentamiento en los cuartos de final del Mundial 1986 en el que Diego Maradona anotó los tantos conocidos como la Mano de Dios y el Gol del Siglo para eliminar 2-1 a Inglaterra.

Para Argentina, aquel triunfo fue considerado un desquite y una reivindicación de los compatriotas asesinados a manos inglesas cuatro años antes en la Guerra de las Malvinas, en la que fallecieron 649 argentinos y 255 británicos. 

En la antesala del partido del miércoles, el seleccionador argentino, Lionel Scaloni, pidió no mezclar la rivalidad futbolística entre Argentina e Inglaterra con aquel conflicto armado, que sigue presente en la memoria y en la simbología argentina, incluido el himno mundialista de esta selección.

 

"Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo, Argentina quiero verte bicampeón", dice la canción "La cuarta estrella" que los jugadores han cantado en el vestuario en sus victorias.

 
















FIFA prohibió banderas y elementos sobre Malvinas.

“No pueden ingresar banderas con contenido político”, aseguró la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva.

© Publicado el martes 14/07/2026 por el Diario Jornada de la Ciudad de Trelew, Provincia del Chubut, República Argentina.


La FIFA prohibió el ingreso de banderas, carteles, camisetas y cualquier otro elemento con referencias a las Islas Malvinas para la semifinal del Mundial 2026 entre Argentina e Inglaterra, que se disputará este miércoles desde las 16 en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.


La medida forma parte del operativo especial de seguridad diseñado para uno de los encuentros de mayor riesgo del torneo y responde al reglamento del organismo, que impide el ingreso de mensajes de contenido político, racial, religioso, de odio o considerados provocativos dentro de los estadios.


La restricción alcanza a cualquier insignia vinculada al reclamo argentino de soberanía sobre las islas, un símbolo habitual entre los hinchas de la Selección.


La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, confirmó que tampoco se permitirá el ingreso de remeras o pancartas alusivas al conflicto de Malvinas y sostuvo: "No pueden ingresar banderas con contenido político".


La funcionaria explicó que el operativo fue definido tras un análisis de riesgo realizado junto con organismos internacionales.


La coordinación se llevó adelante en una reunión del Centro Internacional de Cooperación Policial (IPCC), en Leesburg, Virginia, con representantes de la FIFA, el FBI, la policía del estado de Georgia, la policía de Miami, la policía de Inglaterra y autoridades argentinas.


Para el encuentro trabajarán más de 1.600 agentes entre policías, personal de seguridad privada y fuerzas interjurisdiccionales.


Además, por primera vez en el Mundial, los hinchas argentinos ingresarán por la Puerta 4 y los ingleses por la Puerta 3, aunque Monteoliva aclaró que, debido a que las entradas fueron adquiridas previamente, "habrá simpatizantes de ambos países distribuidos en distintos sectores del estadio".


También estará prohibido ingresar con botellas y las bebidas se servirán en vasos descartables para evitar que los envases sean utilizados como objetos contundentes.


El dispositivo abarcará los hoteles de ambas delegaciones, los traslados oficiales y controles reforzados en los accesos.


Monteoliva informó, además, que ya fueron identificados 13 argentinos que intentaron eludir controles o ingresar con entradas falsas, por lo que fueron inhabilitados para asistir a estadios durante el Mundial y también en la Argentina.


La ministra agregó que Estados Unidos recibió el registro de 33.000 personas con derecho de admisión vigente en el país para impedir su acceso a los encuentros del torneo.



Campeonato Mundial de Fútbol 2026 - Semifinal - Inglaterra 1 vs. Argentina 2... @elprofesorcapomasi...

¡¡¡Argentina a la final tras dárselo vuelta a Inglaterra!!!...

Ganó 2-1 y jugará por el bicampeonato ante España en Nueva York/Nueva Jersey.

© Publicado el miércoles 15/07/2026 por el Diario Jornada de la Ciudad de Trelew, Provincia del Chubut, República Argentina.


La Selección argentina le ganó 2-1 a su par de Inglaterra en un partido para el infarto y se metió en la gran final del Mundial 2026, donde se enfrentará con España.

Inglaterra se había puesto en ventaja en el inicio del complemento a través de Anthony Gordon, mientras que los dirigidos por Lionel Scaloni dieron vuelta la historia gracias a los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez.

El encuentro comenzó muy parejo, en un primer tiempo que fue un verdadero juego de ajedrez, con prácticamente ninguna jugada clara. La única la tuvo la Argentina, con un remate desde afuera del área que pasó muy cerca del arco defendido por Jordan Pickford.

La Selección argentina le ganó un partido para el infarto a Inglaterra y se metió en la gran final del Mundial 2026.

En el inicio del segundo tiempo Inglaterra se puso en ventaja a los 10 minutos en una jugada aislada cuando Gordon definió solo en el área chica tras un preciso centro de Morgan Rogers.

Luego de ponerse en ventaja, Inglaterra quiso replegarse atrás con el objetivo de defender el resultado y la Selección argentina comenzó a acechar el área rival con un coraje impresionante.

Allí fue cuando apareció la figura de Pickford, quien se lució con unas atajadas impresionantes que hacían parecer imposible una remontada argentina.

ina le ganó un partido para el infarto a Inglaterra y se metió en la gran final del Mundial 2026.

Sin embargo, la Selección argentina logró llegar a la igualdad a los 40 minutos del segundo tiempo a través de un tremendo remate desde afuera del área de Fernández.

No conformes con la igualdad, los vigentes campeones del mundo siguieron presionando y así consiguieron el gol del triunfo recién a los 47 de la segunda mitad, cuando el “Toro” Martínez se impuso en las alturas con un gran cabezazo tras un centro preciso de Messi.

De esta manera, la Argentina consiguió la clasificación a la gran final, donde se enfrentará con España, que este martes dio una cátedra de fútbol para derrotar 2-0 a la Francia de Kylian Mbappé, Ousmane Dembélé y compañía.



Síntesis

Inglaterra: 1

Jordan Pickford; Djed Spence, Marc Guéhi, John Stones, Reece James; Elliot Anderson, Declan Rice; Anthony Gordon, Jude Bellingham, Morgan Rogers; Harry Kane. DT: Thomas Tuchel.

Argentina: 2

Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian “Cuti” Romero, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; Giuliano Simeone, Leandro Paredes, Alexis Mac Allister, Enzo Fernández; Lionel Messi y Julián Álvarez. DT: Lionel Scaloni.

Goles en el segundo tiempo: 10m. Anthony Gordon (I), 40m. Enzo Fernández (A) y 47m. Lautaro Martínez (A)..


Cambios en el segundo tiempo:
19m. Nicolás González por Leandro Paredes (A), 27m. Ezri Konsa por Anthony Gordon (I), Gonzalo Montiel por Nahuel Molina, Nicolás Otamendi por Lisandro Martínez y Rodrigo de Paul por Giuliano Simeone (A), 36m. Lautaro Martínez por Niclás Tagliafico (A), 37m. Dan Burn por Reece James y Nico O´Reilly por Declan Rice (I), 49m. Ivan Toney por John Stones y Marcus Rashford por Djed Spence (I).


Estadio:
Mercedes Benz Stadium (Atlanta).

Árbitro:
Ismail Elfath (EE.UU.).

Asistente 1:
Corey Parker (EE.UU.)

Asistente 2:
Kyle Atkins (EE.UU.).

VAR:
Marco Di Bello (Ita).








Video: ESPN Fans Video




domingo, 12 de julio de 2026

El plan de Donald Trump para redefinir el mapa de la Argentina… @elprofesorcapomasi...

 El plan de Trump para redefinir el mapa de la Argentina…

Retratos de Javier Milei y de Donald Trump, durante los festejos por los 250 años de la independencia norteamericana en la Embajada de EE.UU. Fotografía: Rodrigo Abd - AP.

Busca garantizar el control del Atlántico Sur, el paso transoceánico y la Antártida; impulsó un acuerdo de defensa que le abre la puerta a Peter Thiel; las diferencias con Brasil y el replanteo sobre Malvinas.

© Escrito por Jorge Liotti el sábado 04/07/2026 y publicado por el Diario La Nación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

El vínculo directo que forjó el presidente Javier Milei con su par Donald Trump generó una corriente de relación entre la Argentina y Estados Unidos inédita en la historia. Ni siquiera en el menemismo el alineamiento había sido tan profundo. El argumento más frecuente para explicar este grado de sintonía fue el de la empatía personal entre los mandatarios, sus afinidades ideológicas y estéticas, y la vocación común de generar una liga global de líderes de la derecha dura.

Pero de fondo subyace un factor mucho más consistente, cuyas implicancias reales todavía son difíciles de pronosticar: el cambio radical en la visión geoestratégica de Estados Unidos que impuso Trump, en la cual por primera vez en la historia América latina ocupa un papel de relevancia. La intervención en Venezuela, la presión sobre Cuba y los documentos de defensa y seguridad que difundió entre diciembre y enero pasados son una expresión elocuente. 


Javier Milei y Donald Trump en enero pasado, durante la firma del Board of Peace en Davos. Fotografía: Markus Schreiber - AP

En ese contexto, la Argentina se transformó en una pieza clave, especialmente por la relevancia que en la nueva doctrina norteamericana adquieren el Atlántico Sur, los pasos transoceánicos y la AntártidaEn alguna medida, el jefe de la Casa Blanca está redefiniendo el mapa del país. Como si fuera el planisferio invertido que tenía en su escritorio Raúl Alfonsín, y que retrató Pablo Gerchunoff.

Ese significativo reseteo se sostiene en tres replanteos conceptuales. El primero, que Estados Unidos asume que ya se agotó definitivamente la etapa de la unipolaridad que marcó la post Guerra Fría, por lo cual dejó de ser la potencia hegemónica. En consecuencia, debe prepararse para un mundo más caótico, en el cual emerge una nueva bipolaridad, ahora con China. Esta línea se viene edificando desde la gestión de Barack Obama, pero ahora adquirió una nueva intensidad. 

Joe Biden y Barack Obama. Fotografía: Lynne Sladky – AP 

El segundo, que en ese nuevo diseño global el mundo se distribuye en áreas de influencia, y la región donde Washington proyecta su ascendencia es inevitablemente el continente americano, por geografía, por historia y por razones de seguridad. Es la versión Trump de la vieja doctrina Monroe, con la diferencia de que la potencia a repeler no es Europa, como en 1823, sino China, que ya extiende su dominio por Asia.

Y el tercer replanteo, derivado de lo anterior, es que Estados Unidos reemplaza su histórica visión hemisférica horizontal, que la unía esencialmente a Europa, por una concepción hemisférica vertical, que va desde el Ártico hasta la Antártida. Desde la perspectiva trumpista, Europa ha dejado de ser confiable como aliado incondicional y sus prestaciones en materia militar han mermado. En consecuencia avanza hacia un desacople que se expresa en las tensiones dentro de la OTAN, aun cuando la amenaza de Rusia haya aumentado tras la invasión a Ucrania.

Pete Hegseth, secretario de Guerra, llega a una conferencia en el Comando Sur. Fotografía. Rebecca Blackwell - AP. 

Complementariamente el Pentágono analiza un cambio fuerte en su operatividad al evaluar la unificación del Comando Norte (cuya área de acción es América del Norte y el Caribe, donde se encaran los problemas más críticos: inmigración y narcotráfico) con el Comando Sur (para América del Sur), en un único Comando Hemisférico, avanzando hacia una seguridad continental integrada. También prevé una actualización de su doctrina, a partir del reciente recambio en el Colegio Interamericano de Defensa, que reúne a militares y diplomáticos de la región, bajo la órbita de la OEA. Allí acaban de dejar la conducción en manos de un general del Comando Sur que tiene como misión adaptar la orientación de la institución a la nueva cosmovisión.

Dentro de este marco conceptual, una obsesión recurrente de Trump son los pasos interoceánicos, porque son los que le permiten dominar los mares que rodean y protegen el continente americano, frente a un programa naval de China que ha venido creciendo sostenidamente en los últimos años. 

Un avión con Donald Trump Jr. aterriza en Nuuk, Groenlandia, en enero de 2025. Fotografía: Emil Stach - Ritzau Scanpix Foto. 

Por esa razón, amenazó con invadir Groenlandia, hasta que logró que le habilitaran la instalación de tres bases militares en la gigantesca isla. Después presionó fuertemente a Panamá para expulsar a las empresas asiáticas de la logística del canal y lo declaró una prioridad de seguridad nacional, aunque por ese cruce sólo pueden pasar embarcaciones comerciales, no buques de guerra, que por su dimensión y calado requieren de otra profundidad.

Y es allí en donde emerge la gravitación del último paso interoceánico, compuesto por el estrecho de Magallanes y el pasaje de Drake al sur de la isla de Tierra del Fuego, que no sólo es uno de los seis pases estratégicos a nivel global, sino que es uno de los mejores lugares para operar y esconder submarinos balísticos, en casos de crisis.


Cruce de camiones por el Estrecho de Magallanes. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Bajo esta lógica, para Estados Unidos se transformó en un objetivo garantizar la gobernabilidad del cono sur, que significa alejar la amenaza china, contar con socios confiables y establecer una presencia disuasiva más visible.

esta mirada no está atada exclusivamente a una dimensión militar, sino también a otro aspecto estratégico que es asegurar cadenas de suministro para las economías del futuro, en un contexto global que se ha vuelto demasiado inestable.

Por eso ahora incorpora un plano adicional a su mirada cuando transforma en un factor de seguridad a la energía y a los minerales críticos (la Argentina suministra hoy el 58,8% del carbonato de litio que importa EE.UU.), y cuando proyecta la importancia de la Patagonia como un lugar propicio para la instalación de empresas tecnológicas que son aliadas directas de la administración Trump, las que además del frío y el agua requieren también estar lejos de las zonas de conflicto. El que maneja la energía, la tecnología y los datos, gestiona un poder que ahora desafía la clásica prevalencia militarista.


La Base Marambio es la principal estación científica y militar permanente que Argentina mantiene en la Antártida. Fotografía: Instituto Antártico Argentino. 

En esta mirada más integral, opera un cambio fundamental: a diferencia de lo que ocurría hace 100 años, hoy la Argentina tiene objetivos mucho más complementarios con Estados Unidos, que requiere una provisión continua de energía, alimentos y minerales, sin importar al mismo tiempo el desorden que emana de proveedores tradicionales como Rusia o Medio Oriente. Todos estos tópicos vienen siendo motivo de conversación diplomática, a veces reservada.

Los acuerdos de Thiel.

Trump realizó en menos de un año tres gestos económicos muy fuertes de apoyo a la gestión de Milei. Intercedió para lograr un nuevo acuerdo con el FMI, lo rescató con un swap de urgencia antes de las elecciones y lo respaldó en el juicio por YPF. Ayudó al Gobierno en sus urgencias como ninguna otra administración norteamericana lo había hecho en su historia. Pero al mismo tiempo impulsó sus objetivos menos inmediatos y se movió para correr a China del proyecto de un puerto y una base integrada en Tierra del Fuego, profundizó una serie de ejercicios militares con la Argentina y avanzó en un esquema de cooperación que tuvo un punto culminante con la habilitación de la venta de los aviones F16.


Donald Trump y los presidentes aliados de la región firman el acuerdo antinarco conocido como Escudo de las Américas. Fotografía: AP. 

Además, en los últimos dos meses Estados Unidos avanzó en dos acuerdos de hondas implicancias para el país. El primero fue un pacto regional que se firmó en marzo en Doral, Florida, que se conoció como el “Escudo de las Américas”. Allí 12 países, incluida la Argentina, se comprometieron a disponer del uso de la fuerza militar para desmantelar organizaciones criminales transnacionales y el narcoterrorismo. En los hechos, es un puente de ingreso de las fuerzas norteamericanas, en coordinación con los gobiernos de la región, para poder intervenir frente a una amenaza creciente para la estabilidad hemisférica. La presencia allí del ministro de Defensa, Carlos Presti, pareció desbordar la discusión legal que existe en la Argentina sobre los límites de la acción militar en cuestiones de seguridad interna.

Este compromiso tiene un efecto colateral inevitable: enturbia el vínculo con Brasil, que no adhirió al convenio y que desconfía de las intenciones de Washington. En Itamaraty, la cancillería brasileña, ven con preocupación la apertura generosa que la Argentina le ofrece a Estados Unidos en la región, porque altera un equilibrio implícito en la relación bilateral.


Acuerdo que firmaron el ministro de Defensa, Carlos Presti, y el embajador de EEUU, Peter Lamelas. Fotografía: Ministerio de Defensa.
 

El segundo acuerdo se firmó hace un mes entre Presti y el embajador norteamericano, Peter Lamelas, y atañe específicamente a cuestiones de defensa. Argentina quedó en línea para participar de un programa de adquisición de drones, y al mismo tiempo se estableció un compromiso de abastecimiento de combustible para buques militares en condiciones preferenciales, que los estrategas relacionaron con el interés de EE.UU. en el Atlántico sur.

Pero en este entendimiento, se incluyó un párrafo que no se difundió públicamente. Es el que hace mención a que la cooperación de Estados Unidos va a ser canalizada a través de la empresa Arsoft US “junto a sus empresas asociadas” MeetKai, XRF.AI y el Grupo Arecco. Es decir que el acuerdo incluye a los contratistas designados, como suele imponer el Pentágono. Presti incluso participo de una exhibición de esas empresas hace más de un mes.

El Ministro @tgcarlospresti visitó la demostración de sistemas de Inteligencia Artificial para las Fuerzas Armadas, presentada en el marco de la cooperación con los Estados Unidos por Arsoft US, junto a sus empresas asociadas MeetKai y XRF.AI, y Grupo Arecco. 

Esas compañías son proveedoras de software específicos e inteligencia artificial del Pentágono y operan en el mismo ecosistema de tecnología para la defensa que aporta Palantir, la empresa del magnate Peter Thiel. “Thiel es el principal socio en tecnología militar de la administración Trump. Está claro que en el acuerdo de Defensa que se firmó tendrá un rol importante. De todos modos, lo más preocupante es su posible participación en el proyecto de gemelos digitales, porque eso le permitirá un acceso ilimitado a todos los datos personales”, explica un importante exfuncionario de la gestión libertaria. 


Peter Thiel, CEO de Palantir ingresa a la Casa Rosada para reunirse con el presidente Javier Milei. Fotografía: Hernan Zenteno - La Nacion.

Para algunos sectores militares y diplomáticos la eventual influencia de Thiel es una expresión de algunos problemas de fondo que rodean al vínculo privilegiado entre la Argentina y EE.UU. En primer lugar, la natural asimetría en los acuerdos, producto de la disparidad de capacidades de ambos países, que desde una mirada convencional marca una resignación de cuotas de soberanía por parte de la Casa Rosada.

Esto se complementa con cierta precariedad jurídica que envuelve este proceso. Por ejemplo, el pacto antinarco de Doral y el acuerdo bilateral de Defensa no pasaron por el Congreso. Tampoco tuvo debate legislativo el ingreso de tropas extranjeras para la realización de ejercicios militares, ya que sólo se habilitó por decreto. Estas limitaciones son las que hacen dudar de la continuidad de esta convergencia una vez que Trump y Milei no estén más en el poder.


La Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) reclama por la obra social de los militares. Fotografía: UPCN.

Y el tercer aspecto reside en las dificultades presupuestarias que tienen las Fuerzas Armadas, que contrastan con el nivel de integración que propone EE.UU. La Argentina destina menos del 1% de su presupuesto a la defensa (y el 80% se va en sueldos), muy por debajo de países como Chile o Brasil, y tiene graves problemas operativos, como haber dejado de contar con un portaaviones, haber perdido su capacidad submarina y haber resignado su potencial aéreo. Hoy se reproducen las bajas militares por los magros salarios y acecha una crisis en la obra social por una deuda abultada. Parece regir una disonancia entre estos problemas domésticos y la vocación por transformarse en un aliado preferencial de la principal potencia global.

Malvinas.

Nunca el gobierno y los medios británicos habían reaccionado en modo tan inmediato respecto de una noticia sobre las islas Malvinas como cuando a fines de abril se filtró un mail del Pentágono que hacía referencia a un posible cambio en la postura de EE.UU. sobre el conflicto. No sólo influyó el hecho de que se difundiera en una agencia de noticias de origen inglés, como Reuters, sino principalmente con que el mensaje partió del corazón de Washington, no de una embajada o una fuente periférica. El episodio fue interpretado con profunda seriedad en Londres, como pocas veces ocurre. 


Donald Trump con el primer ministro británico Keir Starmer, durante su última visita a Inglaterra. Fotografía: Evan Vucci – AP.
 

La razón evidente de ese mensaje, que después el secretario de Estado, Marco Rubio, intentó minimizar, fue expresar el malestar de Trump por la reticencia de Gran Bretaña a facilitar operaciones militares norteamericanas en la isla Diego García, en el marco de la guerra contra Irán. Por eso la mención a las Malvinas en este contexto pareció más un intento de provocación que un replanteo serio.

Sin embargo, algunos actores de la diplomacia militar, tanto argentina como estadounidense, sugieren no interpretarlo tan superficialmente, no porque haya un giro en ciernes, sino porque proponen enmarcarlo en el contexto de los nuevos lineamientos geoestratégicos de la Casa Blanca.


La base militar de Mount Pleasant, la fortaleza construida por Gran Bretaña tres años después de la Guerra de las Mavinas. Fotografía: Mauro V. Rizzi - LA NACION. 

Bajo esta óptica, la disputa por la soberanía de las islas es una cuestión menor en comparación con el objetivo de Estados Unidos de garantizar su dominio en el Atlántico Sur y replegar a China. Por eso Washington estaría inclinado a favorecer un acercamiento entre la Argentina y Gran Bretaña, bajo su paraguas. Por ahora sin más implicancias a futuro que la vocación por remover obstáculos y actuar en forma conjunta en cuestiones como la pesca ilegal, el paso seguro por Drake y la logística fluida hacia la Antártida (cuyo tratado debe ser revisado en 2048, en un contexto de revalorización de su potencial mineral).

La primera expresión de este cambio de prioridades se produjo con la venta de los aviones F16, a la que Gran Bretaña siempre se había opuesto, pero a la que ahora debió ceder por la presión de Trump. Algunos expertos incluso destacan que se trata de la versión más moderna y mejor equipada de esos cazas, un factor que siguieron atentamente en Londres y en Santiago (Chile realiza anualmente ejercicios militares con los británicos en el estrecho de Magallanes, por ahora sin generar quejas formales de la Argentina).


Javier Milei participo de ejercicios navales combinados a bordo del portaaviones USS Nimitz de los Estados Unidos. Fotografía: Presidencia. 

El conflicto por las islas Malvinas quedó así expuesto a un cambio de paradigma mucho más amplio que impulsa Trump, y que probablemente en algunos aspectos trasciendan a su gestión. El gran interrogante en este aspecto es: ¿está la Argentina en condiciones de interpretar el sentido más profundo del cambio geoestratégico que experimenta Estados Unidos? ¿O se contenta con los beneficios de corto plazo que ofrece la administración republicana?