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martes, 30 de diciembre de 2025

Trenes de larga distancia al borde de su extinción, interrumpieron el servicio a Córdoba y Tucumán indefinidamente... @dealgunamanera...

Trenes de larga distancia al borde de su extinción, interrumpieron el servicio a Córdoba y Tucumán indefinidamente...

Tren Constitución Mar del Plata. Fotografía: CEDOC.

El Gobierno avanza con la privatización de Trenes Argentinos, a la vez que las concesionarias privadas interrumpen los servicios de pasajeros.

© Escrito por Luciana Mina, redactora de Breaking News, el lunes 29/12/2025 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Los trenes de pasajeros de larga distancia están al borde de su desaparición. A la interrupción indefinida de la línea Roca a Bahía Blanca ahora se suma la del servicio que conectaba Retiro, Rosario, Córdoba y Tucumán.

La suspensión de los trenes, anunciada en un principio como provisoria, fue realizada a pedido de la empresa privada que administra esas líneas, Nueva Central Argentino (NCA), a raíz del estado de los durmientes luego del descarrilamiento de una unidad en Santiago del Estero hace tres meses. A pesar de que el argumento de la concesionaria radica en la reparación de las vías, el sindicato La Fraternidad advierte que detrás de ese planteo buscan eliminar definitivamente al tren de pasajeros.

“Lo que en principio entendimos acertado, la reparación de vías, luego el descarrilamiento de fecha 20 de septiembre del 2025 del tren a Tucumán, se ha convertido en la excusa ideal para impedir que se repongan los servicios”, indicó el gremio en un comunicado.

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"Así entonces, se configura el lock-outcontra los trenes de pasajeros (larga distancia), privando de esta manera a miles de usuarios la posibilidad de transportarse a costos accesibles para la gente que menos tiene”, agregó el sindicato en el documento firmado por Omar Maturano.

En diálogo con PERFIL, uno de los voceros del sindicato detalló que la interrupción del servicio busca eliminar por completo al tren de pasajeros porque "no quieren invertir en la reparación de la vías", aunque por los mismos rieles siguen circulando los trenes de carga con menor velocidad, lo que no quita el riesgo para los maquinistas que viajan en ellos. A la vez, indicó que si bien NCA es una empresa privada, la suspensión del servicio se enmarca en la nueva ola de privatizaciones que impulsa la gestión de Javier Milei, que esta semana avanzó contra Trenes Argentinos.

NCA tiene la concesión del ramal Mitre, con excepción de los tramos urbanos, desde 1992. En julio de este año el Gobierno se la volvió a extender hasta 2032, a pesar de que en 2021 se la habían negado ante el vencimiento del contrato por el balance negativo en infraestructura y servicios después de más de dos décadas bajo su administración.

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La empresa recientemente debió arreglar las vías, sin embargo, los nuevos durmientes colocados no habrían estado en condiciones para cumplir su función. Esto se comprobó tras el descarrilamiento ocurrido en septiembre por lo que ahora alegan que deben chequear el estado de cada uno de ellos para evitar accidentes.

De manera similar, el tren de pasajeros que unía Ciudad de Buenos Aires con Bahía Blanca y comunicaba numerosas localidades del sur de la provincia bonaerense fue interrumpido en octubre de 2025 de forma indefinida. En este caso, también, primero fue suspendido por un descarrilamiento a la altura de Olavarría en 2022 por falta de mantenimiento de las vías que estaban a cargo de las empresas privadas Ferroexpreso Pampeano y Ferrosur Roca, a las que, sin embargo, recientemente les extendieron las concesiones. Si bien en un primer momento se anunció que se repondría el servicio, eso nunca se concretó y luego, este año, se definió la clausura total.

La experiencia de las privatizaciones y concesiones iniciada en la década de los 1990 dejaron un saldo negativo en varios sentidos, los kilómetros de vía pasaron de ser 35 mil a menos de 10 mil, y se desinvirtió en infraestructura y material rodante, lo que generó una pérdida de calidad y achicamiento del servicio, con un impacto directo sobre las economías regionales y las posibilidades de desarrollo nacional.

Avanza la privatización de Trenes Argentinos.

En forma paralela, en los últimos días, el Gobierno dio un paso más en el proceso de privatización de Trenes Argentinos, que antes era una Sociedad del Estado, y la convirtió en una Sociedad Anónima Unipersonal. La medida se implementó a través del Decreto 70/2023, firmado por Javier Milei apenas asumió, dado que dicha privatización no fue autorizada por la Ley Bases.

“Con esta inscripción se completa el proceso de reorganización de todas las sociedades del Estado Nacional, ordenado por el Presidente”, afirmó el inspector general de Justicia, Daniel Roque Vítolo, tras la inscripción de Trenes Argentinos bajo la figura de S.A.

De la misma forma, la gestión libertaria también convirtió a las empresas estatales Administración de Infraestructura Ferroviaria, Administración General de Puertos, Contenidos Públicos, Edu.Ar, Empresa Argentina de Navegación Aérea, Fabricaciones Militares, Operadora Ferroviaria, Radio y Televisión Argentina, Casa de Moneda y Télam para adecuarlas para la privatización.

LM/ML.



martes, 9 de julio de 2013

Lará-lará-lará… De Alguna Manera...


Lará-lará-lará…

Las imágenes que derramaba la televisión al anochecer del miércoles eran fantasmagóricas. Unos treinta mochileros se habían apoderado de Plaza Constitución. Lanzaban piedras. Encendían fogatas. Zamarreaban las persianas metálicas de los negocios usando como arietes materiales tomados de las obras en curso en el lugar. 

Fueron y vinieron, descerrajando todo tipo de ataques contra el lugar. La noche, los chorros de agua de los hidrantes de la impotente y replegada policía, la luz amarilla rojiza de los fuegos, todo proyectaba una deprimente banalización. En la Argentina, la destrucción de los bienes públicos y privados no suscita hoy una intervención inmediata de las fuerzas de seguridad, que finalmente aparecieron, pero con cincuenta minutos de demora, cuando el lugar era zona devastada.

¿Pasajeros furiosos por el paro salvaje del pequeño sindicato de los privilegiados conductores de locomotoras? Las dos docenas de facinerosos eran de la misma calaña de agresores que en otras oportunidades han aparecido en situaciones de ira pública, para atacar, incendiar, romper y violar.

Quebrachos o servicios, lo mismo da. Son inconfundibles: gorra, jeans, zapatillas, gruesas mochilas cargadas de piedras. También bidones con nafta, propicios para incendiar todo en minutos.

En babia no sólo ella, como lo admitió la propia presidenta (la columna de Ricardo Roa el jueves es, en este sentido, memorable: http://www.clarin.com/opinion/mundo-visto-tuit_0_949705025.html), sino una sociedad para la que es normal lo anormal y tolerable lo inaceptable.

Esta huelga fue un chantaje de la peor especie, pero el Gobierno no puede castigarla con mínima autoridad moral, porque propició, o toleró sin mosquearse, los mismos métodos del sindicato del subte, que paralizó el servicio durante diez días en agosto de 2012. El ministro Florencio Randazzo quejándose del paro salvaje de esta semana tiene tanta autoridad moral como la ex kirchnerista Vilma Ibarra denunciando nada menos que en La Nación que el grupo gobernante al que ella sostuvo durante años se dedica “ahora” a acumular poder.

En la Argentina prevalecen las acciones y los hechos, se impone lo consumado, dogma dominante que derrama de arriba hacia abajo, sin parar. La Presidenta quiso tumbar el monumento a Colón y se salió con la suya. Quiso convertir la participación argentina en la Bienal de Venecia en un cambalache, y lo consiguió, con la ayuda, consciente o no, de la autora de la instalación. El ir por todo se aplica a un vasto rango de objetivos. Para el sí como para el no, domina el monárquico capricho. Tamaña épica de discrecionalidad anula toda pretensión de una política de Estado. Hay chantajes que convienen y otros “irracionales”; no hay gobierno de la ley uniforme y parejo. 

Este desorden emocional evidente se pone de manifiesto en las cada vez más disparatadas catilinarias presidenciales por Twitter y en el patoterismo sobreactuado y ominoso de Guillermo Moreno. Entre mohínes y zarpazos ajenos a la normalidad institucional, Moreno insulta a los gritos a periodistas en un cóctel diplomático y clausura supermercados, Ricardo Echegaray amenaza a Ricardo Lorenzetti, y para Cristina es risueña y válida la inolvidable máxima del progenitor serial Maradona (la-tenés-adentro), aunque ella la encubre tibiamente con un ridículo lará-lará-lará. ¿Episodio de proyecciones o cotilleo de entrecasa? Temperatura y marca de un tiempo, son escenas de la vida nacional que encarnan un país primitivo.

Es mentira que estos mecanismos vulgares y odiosos sean lo único o lo más relevante que destile la Argentina. Naturalmente, hay otro país, resignado y refugiado en el pudor y en una curiosa pasividad mística. El conventillo patotero que se ha instalado en el núcleo dirigente es explosivo. Aloja, con su intemperancia gruesa y chabacana, uno de los rostros de la Argentina, el más vulgar, grosero y autoritario, también el más violento. Pero no el único, ni el de más futuro.

No tiene ponderación electoral explícita, pero es una hipótesis atendible que muchos argentinos sienten una necesidad acuciante de retorno al imperio de la ley. Las huelgas salvajes se despliegan con impunidad total, la misma impunidad promulgada desde la cúspide del poder del Estado al sacralizar, con la ley de perdón fiscal votada por la mayoría legislativa en implacable obediencia debida, las ilegalidades del pasado. Como no hay ley que valga, ya no hay ley para nadie. Las canonjías de las mafias sindicales son un artefacto más del sistema de feudos coexistentes. El Gobierno tiene las manos poco limpias para condenar la irracionalidad gremial, pero sindicatos como La Fraternidad se han convertido en sociedades anónimas con fines de preservación de sus privilegios.

La Argentina no consigue o tal vez no quiere cuestionar un sistema ventajista implantado mediante el uso desvergonzado del apriete y el chantaje más rústicos. Sigue siendo impensable hablar de servicios esenciales y coberturas garantizadas en categorías de vital proyección social (seguridad, transporte, salud). Hasta las fuerzas opositoras se escabullen de estos reclamos, aterrorizados varios de sus referentes de ser llamados antipopulares o neoliberales. Esos prejuicios no los tiene el oficialismo, con su relativismo moral ilimitado. El núcleo gobernante se pliega, empalagosamente obsecuente, a las demandas incesantes de la insufrible arrogancia presidencial, caldeada más que nunca por esa tuitorrea asombrosa en la que se expresa y con la que se regocija la primera mandataria.

© Escrito por Pepe Eliaschev el domingo 07/07/2013 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.