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domingo, 8 de febrero de 2026

El enemigo interno, cuando el Gobierno se daña a sí mismo… @elprofesorcapomasi...

 El enemigo interno, cuando el Gobierno se daña a sí mismo…

Lo que te traje a medida. Dibujo: Pablo Temes.

Con acuerdos internacionales y proyectos clave en el Congreso, Milei toma decisiones que lo erosionan.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro el domingo 08/02/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Una de las características salientes de este gobierno es la de auto infligirse daños en momentos en que las circunstancias y los hechos le son favorables. Lo sucedido esta semana es una comprobación contundente de esta y otras particularidades que son producto de conductas soberbias y autoritarias.

Veamos lo bueno. El acuerdo comercial y de inversiones con los Estados Unidos tiene aspectos inéditos que, si son adecuadamente aprovechados, abren posibilidades muy importantes para la economía de nuestro país. Los puntos clave son: la eliminación de aranceles para 1.675 productos argentinos, acceso de la carne argentina a los mercados de los EE.UU., compromiso de revisión de los aranceles impuestos por Washington al acero y al aluminio, inversiones de empresas estadounidenses en sectores críticos de nuestro país –postergado para más adelante por las controversias que genera en EE.UU.– la eliminación de posiciones arancelarias para 221 productos americanos, un marco seguro para las inversiones en el área de las startups, fintechs y empresas tecnológicas, y la adopción de estándares internacionales en el reconocimiento de la propiedad intelectual. Este acuerdo es el primero de su tipo en América del Sur. Se enmarca en una agenda política claramente auspiciosa para el Gobierno que se apresta a avanzar esta semana con el tratamiento –con perspectivas en principio favorables– en el Congreso, del proyecto de ley de Reforma Laboral y el de Baja de la Edad de Imputabilidad. Esto sería lo lógico. Pero, claro está, que en Javier Milei y su entorno las cosas son diferentes: lo que allí anida es la lógica de la ilógica. Y nada ni nadie lo podrá hacer cambiar. Quien lo intente, fracasará. Se vio esto en estos últimos meses. El Milei moderado fue sólo una postura pasajera adoptada durante la campaña electoral luego de la derrota en la provincia de Buenos Aires. Las conductas del Presidente están atadas a una personalidad atravesada por los desequilibrios y los desbordes emocionales, características que la enorme mayoría de los funcionarios del Gobierno reconocen –y sufren–. A eso se le agregan los componentes del síndrome de Hybris, que tanto en Milei como en Donald Trump se manifiestan en toda su dimensión. A Milei le gusta que le teman; a Trump, también. Milei cree que es el non plus ultra de todo; Trump, también. Milei desprecia a los que no piensan como él; Trump, también. Milei cree que todo lo que hace es maravilloso; Trump, también.

La semana comenzó con la sorpresiva renuncia de Marco Lavagna a su cargo de director del Indec. Para que no quedaran dudas de cuál fue la causa de esa dimisión, el ministro de Economía, Luis Caputo salió a señalar –con todas las letras– que la decisión había sido tomada por el Presidente por no estar de acuerdo con que se comenzara a implementar un nuevo índice de precios al consumidor (IPC). “Marco quería cambiar el índice y ya tenía una fecha. El Presidente no estaba de acuerdo”, dijo el inefable ministro, quien agregó: “Si vamos a hacer esto, lo lógico es terminar el proceso de desinflación con la misma medición que venimos midiendo siempre y realizar una nueva encuesta que refleje los cambios actuales”. Más claro, Milei y Caputo se arrogan la potestad de determinar a su antojo cuándo actualizar la metodología del IPC. Durante una presentación que, el 7 de mayo de 2007, realizó el entonces jefe de Gabinete del gobierno de Néstor Kirchner, Alberto Fernández, anunció que el IPC de entonces no servía y que, por lo tanto, el Gobierno iba a elaborar otro. Por supuesto que hay enormes diferencias entre aquella situación y ésta: hoy no están ni Guillermo Moreno ni su patota. Quien lo sucede a Lavagna, Pedro Lines, es un profesional de perfil técnico e idoneidad reconocida. Pero, la esencia de la conducta política que llevó a Milei a tomar esta decisión es la misma que tuvo Néstor Kirchner y, por ende, la consecuencia también es la misma: la credibilidad del Indec queda dañada. Es increíble que no lo adviertan ni aprendan las lecciones del pasado.

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A esto le siguió el embrollo con los industriales textiles. La ropa en la Argentina es carísima. Nadie lo discute. Caputo tuvo razón en lo que dijo. El problema es que, supuestamente, es él quien, como ministro de Economía, debería trabajar en establecer las causas de esta situación y buscar una solución. Y esto, no para proteger a los empresarios deshonestos y aprovechadores del sector, sino para permitir que continúen los que son honestos y no viajan en aviones privados. Una de las evidencias que exponen las declaraciones del ministro es lo estrecha que es su cotidianeidad. Acostumbrado a vivir en la nube de los ámbitos de las grandes finanzas, en los que el lujo es la moneda corriente, cree que esa es la realidad. Su frase: “Hace 15 años que no me compro ropa en el país” –exhibió un total desprecio por la situación de la inmensa mayoría de la población que no tiene esa oportunidad. Se supone que, su función como ministro es que –entre otras cosas– la gente pueda tener a su alcance y comprarse ropa de buena calidad. Por otra parte, no se trata sólo de la ropa: está caro el calzado, están caros los alimentos, están caras las herramientas, están caros los materiales de construcción, están carísimos los útiles escolares, etc… Todo está caro en la Argentina.

Finalmente, la semana culminó con la creación de la Oficina de Respuesta Oficial (ORO) con el objetivo de “desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia operaciones de medios de comunicación y de la casta política”. Esto es una copia de la decisión tomada por Trump creando una plataforma para apuntar a medios de comunicación considerados “parciales”. En el gobierno de Alberto Fernández se creó el Observatorio de la Desinformación y la Violencia Simbólica En Medios y Plataformas Digitales (Nodio), cuyo objetivo era la “detección, verificación, identificación y desarticulación de las estrategias argumentativas de noticias maliciosas y la identificación de sus operaciones de difusión”. Como se ve, los argumentos son exactamente los mismos. Y el objetivo, también: amedrentar a los periodistas y medios críticos del Gobierno. Así, La Libertad no Avanza: ¡Retrocede!



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domingo, 3 de abril de 2016

Brutal ajuste… @dealgunamanera...

Brutal ajuste…


Aumentos, crisis con Elisa Carrió y dudas por Daniel Angelici. Alivio por Ricardo Jaime preso.

© Escrito por Nelson Castro el domingo 03/04/2016 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

El ajuste ha llegado en toda su dimensión. “Es brutal”, lo reconoció el presidente provisional del Senado, Federico Pinedo. Y esa dimensión es la que produce desasosiego en la población y genera controversias políticas no sólo entre el oficialismo y la oposición sino también dentro mismo del partido de gobierno. Es lo que reflejaron los altisonantes tuits que Elisa Carrió hizo públicos el miércoles pasado y que impactaron lo suficientemente fuerte al interior de Cambiemos como para que Mauricio Macri la convocara a una reunión urgente en la residencia de Olivos antes de su partida hacia los Estados Unidos.

En esa reunión que, según la diputada, fue “dura, franca y divertida”, quien también tuvo un protagonismo importante fue el ex senador Ernesto Sanz. Sanz se ha transformado en un hombre de extrema confianza y cercanía del jefe de Estado. La más importante fue la coincidencia sobre las implicancias negativas que para el Gobierno tendría una ruptura de la coalición.

El fantasma de lo que significó para el gobierno de Fernando de la Rúa la renuncia de Carlos “Chacho” Álvarez sobrevoló el ámbito de ese encuentro, en el que se le atribuye a Macri haberle dicho a Carrió que “si nosotros nos peleamos, Cristina se divierte”. Lo cierto es que, tanto el Presidente como Sanz, fueron duros con la diputada, a quien le señalaron que “su boca era más útil defendiendo al Gobierno que atacándolo”.

El asunto que más incómoda al Presidente es el de Daniel Angelici. Nadie atina a saber muy bien cómo ha adquirido semejante poder. Las voces en los ámbitos tribunalicios –sobre todo de los juzgados federales– confirman las gestiones de este abogado de trayectoria poco relevante que invoca transmitir los pareceres y enojos del Gobierno. Quienes tratan de encontrar una explicación a esta gama de conexiones que exhibe Angelici lo adjudican a su condición de presidente de Boca. “Muchos jueces, fiscales y secretarios de juzgados que son hinchas de Boca desesperan por una platea en la Bombonera”, señala un conocedor de esta trastienda inquietante. Los industriales llevaron su preocupación al ministro de Producción, Francisco Cabrera.

El secretario general de la Unión Industrial Argentina (UIA), Juan Carlos Sacco, destacó que “tuvieron una muy buena recepción de la radiografía que le presentaron. Y si bien el presidente Macri está haciendo lo que prometió en la campaña electoral, la preocupación radica en la simultaneidad y velocidad con que se está implementando el sinceramiento de la economía”. En este sentido, el industrial graficó que “hay unos 39 mil puestos de trabajo en el sector de las industrias electrointensivas que aún no entraron en situación crítica pero que, con los aumentos y otros elementos de contexto, podrían peligrar.

Ese elemento de contexto es la crisis económica de raíces políticas por la que está atravesando Brasil. Si no se hace algo para enfrentar esa contingencia, la situación podría empeorar. Si debido a su propio ‘parate’, nuestro principal socio comercial comienza a enviar los excedentes de su producción hacia la Argentina, el problema podría escalar y serían 200 mil los puestos de trabajo que correrían riesgo en la industria”. Al Gobierno no le hace ninguna gracia admitir esta posibilidad y trabaja contrarreloj buscando salidas a esta delicada circunstancia. “Cuando Brasil estornuda, la Argentina sufre una neumonía”, dijo tiempo atrás la canciller, Susana Malcorra.

Se vive con salarios viejos para enfrentar tarifas nuevas. Eso no hace más que aumentar la pobreza.

Por su parte, fuentes cercanas a los legisladores que trabajan en la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) Congreso, adelantaron que la medición correspondiente al mes de marzo se acercaría al 4%, guarismo que haría “peligrar la meta inflacionaria anual de entre 20% y 25% impuesta por el Gobierno, a un número mucho más cercano al 30%”. Si marzo arroja esos valores cercanos al 4%, el acumulado para el primer trimestre del año superará el 12%, un valor demasiado alto para cerrar el año de manera exitosa.

Es verdad que el valor que se paga en la mayoría de los servicios públicos en el Área Metropolitana es irrisorio. Pero lo que también es verdad es que los sueldos que gana la mayoría de sus habitantes son, asimismo, bajos. Se vive un presente de tarifas nuevas con salarios viejos. Por eso el índice de pobreza ha aumentado, tal como lo proyecta el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica, cuyo trabajo ahora el kirchnerismo pondera luego de haberlo denostado por años.

En el Gobierno se reconoce toda esta problemática para la que, hasta el momento, no ha ofrecido soluciones. Nadie discute sobre lo inevitable de este sinceramiento de la economía, producto del campo minado que dejó el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. La controversia surge a la hora de evaluar su implementación. Ahora se habla de una serie de medidas –incluiría un blanqueo de capitales– en cuya elaboración se está trabajando a toda máquina. El objetivo es reactivar la economía, que atraviesa un período de estanflación.

Para ello cuenta con la aprobación de la ley que hace posible pagarles a los holdouts. El proceso que llevó a la resonante victoria que el oficialismo obtuvo en ambas cámaras del Congreso –recordar que en Diputados el resultado fue de 165 votos a favor y 86 en contra y en el Senado 54 a favor y 16 en contra– tuvo entre sus artífices al ministro del Interior, Rogelio Frigerio. Esto significó un duro revés para CFK, quien fatigó el teléfono de los diputados pertenecientes a La Cámpora y al núcleo duro del kirchnerismo para que presionaran a sus pares a votar en contra del proyecto de ley que había enviado el Presidente.

El apriete fue en vano. En el Senado, como se vio, las cosas a Cristina le fueron peor. Y eso alcanzó no sólo los guarismos de la votación sino también el sincericidio del jefe del bloque del Frente para la Victoria, Miguel Ángel Pichetto, quien al decir que había recuperado “su capacidad para decir lo que pienso”, blanqueó la brutal metodología de “obediencia debida” reinante durante el kirchnerato.

En el momento de cerrar esta columna se producía la detención del ex secretario de Transporte Ricardo Jaime por la causa en la que se investiga la escandalosa compra de trenes a España y Portugal. Es una buena noticia para el presente de un país que debe luchar desesperadamente contra la corrupción.

Producción periodística: Guido Baistrocchi, con la contribución de Santiago Serra.

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