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domingo, 15 de mayo de 2022

La Argentina cuesta abajo... @dealgunamanera...

La Argentina cuesta abajo...

Cristina Kirchner. Dibujo: Pablo Temes

El país asiste a los devaneos de un gobierno que navega por el barro de su interna brutal e imparable.


© Escrito por Nelson Castro el sábado 15/05/2022 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.


La inflación de abril llegó al 6% y volvió a impactar a la sociedad y a sacudir los cimientos cada vez más endebles de un gobierno que navega por el barro de su interna brutal e imparable. Con todo, no es ese el único dato que enciende las alarmas: el acumulado en el primer cuatrimestre llegó al 23% y en los últimos 12 meses tocó el 58%. La suba interanual, pues, es la más alta de los últimos 30 años.

Pero hay más: la Argentina hace 10 años que no crece y su PBI per cápita es 13% más bajo transcurrido el mismo período de tiempo. Y por si esto fuera poco, la inflación en el Conurbano alcanzó niveles aún mayores, pisando el 6,2% para todos los habitantes que moran en ese submundo atravesado por los contrastes y las acechanzas.

Los sectores acomodados con mayores posibilidades de hacerle frente a esta situación se protegen como pueden. Para los más pobres, en cambio, no hay protección posible. El desafío no es cómo llegar a fin de mes sino cómo llegar a mañana. Los empresarios, por su parte, no arriesgan inversiones de magnitud significativa. Tiene lógica: es mejor volar bajo radar a ver si a alguno se le ocurre gravar la renta inesperada. La clase media no da más y es, en líneas generales, la mayoría de la población (44%) sobre la cual recaen los mayores esfuerzos impositivos y laborales.

El grueso de la gente que está en la economía informal recorrió las calles de la Ciudad de Buenos Aires el pasado jueves generando un caos que ya a nadie parece sorprender. No todos, los piqueteros afines al oficialismo que tienen sus caciques dentro del propio gobierno –es decir que están de los dos lados del mostrador– como Emilio Pérsico del Movimiento Evita y secretario de Economía Social en el Ministerio de Desarrollo Social; Fernando “Chino” Navarro del mismo Movimiento, es secretario de Relaciones Parlamentarias; Daniel Menéndez, subsecretario de Promoción de Economía Social y Desarrollo Local; entre otros– no movilizaron a sus agrupaciones. El Gobierno cuenta con protección en ese sentido. De no haber sido así, la movilización hubiera sido masiva y determinante. Lo mismo puede decirse de la CGT que parece dormir una larga siesta en su rol de defensa de los trabajadores. Peronismo explícito. 

En este marco, el Reporte de Expectativas del BCRA habla del 65% de inflación para todo el año. Un reconocimiento oficial que pese a su criticidad, choca con los cálculos de consultoras privadas que la ubican por encima del setenta.

Los jóvenes y los adultos mayores son quienes llevan la peor parte; los primeros por la presión que la mayoría sufre para abrirse paso en la vida en un país donde estudiar, comprar libros, terminar el colegio secundario y la facultad al mismo tiempo que deben salir a trabajar para solventar sus gastos, algo que cada vez se les hace más difícil de lograr. Los adultos mayores, porque pese al aumento anunciado, no van a poder subsistir con solo 37 mil pesos de bolsillo. Es de un cinismo inhumano.


Las invectivas de una Cristina enceguecida por el odio ya no tienen ningún efecto.


Luego del Aló Presidenta de Cristina Fernández de Kirchner en Chaco, donde se esmeró cuidadosamente en desairar a su otrora elegido, Alberto Fernández, se ha constatado la poca efectividad de sus dardos llenos de veneno político. Máximo Kirchner le mandó otro mensaje al Presidente: “Cuando uno quiere conducir también debe saber obedecer”. Es más de lo mismo. Ya no entran las balas. “Primero fue la época epistolar con cartas cargadas de ego y cinismo, luego los ataques de sus títeres, con su hijo y Kicillof a la cabeza, luego sus propios discursos, ahora nuevamente envía sus laderos. Al principio sorprende, después genera disgusto, y ahora es como escuchar la lluvia caer. Está desquiciada y enceguecida por el odio pero, sobre todo, porque Alberto resiste sin ella”, señala una voz desde la Casa Rosada.

En el entorno del tridente económico (Martín Guzmán, Matías Kulfas y Miguel Pesce) nadie camina con tranquilidad, aun cuando cerca de los dos ministros se ufanan de una cosa: “Ellos presionaron para hacerse cargo de bajar la inflación con recetas viejas que tenían el fracaso asegurado; ahora que vayan a llorar a La Plata” –en referencia a la Gobernación del predilecto de CFK. 

En el entorno de Guzmán apuntan a Kicillof y, en el de Kulfas, se mofan del malogrado Roberto Feletti. 

El asado del martes por la noche en la casa de Sergio Massa con los economistas Martín Redrado, Marco Lavagna, Diego Bossio, Miguel Ángel Peirano y Martín Rapetti –contado en detalle por Pablo de León– es una muestra más de la falta de sustento político con el que navega la gestión de Guzmán.

El viaje del Presidente a España, Alemania y Francia –en verdad, una excursión– dejó en evidencia su intrascendencia. Por eso, de lo único que se le preguntó en los reportajes con los pocos medios europeos que mostraron interés en entrevistarlo fueron temas vinculados con la interna gubernamental. 

En medio de tanta nada, la presencia de los miembros de la Corte Suprema en la reunión de los jueces federales en Rosario representó un hecho de alto voltaje político-institucional. En primer lugar por el alerta sobre la necesidad que tiene el país de que las autoridades políticas le otorguen la prioridad que exige la lucha contra el narcotráfico. En segundo lugar, por el cuestionamiento sin tapujos a la inexistente gestión del ministro de Justicia, Martín Soria, otro vendehumo nombrado por CFK para insistir en la terquedad de su fracasado intento de configurar una Justicia adicta que incluye la ampliación del número de sus miembros. Y, en tercer lugar, por el respaldo dado a la fiscal anticorrupción de Entre Ríos, Cecilia Goyeneche, cuyas investigaciones fueron clave para lograr la condena del ex gobernador de la provincia, Sergio Uribarri.

La Argentina asiste a los devaneos de un gobierno de la nada que no tiene remedio.




martes, 26 de mayo de 2020

Pandemia: "Acá se van a morir los pobres la próxima semana"... @dealgunamanera...

Daniel Menéndez: "Acá se van a morir los pobres la próxima semana"

Daniel Menéndez. Fotografía: Twitter

El dirigente de Barrios de Pie y funcionario de Desarrollo Social se refirió al presente en las villas y la muerte de Agustín Navarro, dentro del barrio 31. "No tienen como aislarse, están condenados", sentenció.

© Escrito por Ramón Indart el martes 26/05/2020 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.


Daniel Menéndez es uno de los referentes de Barrios de Pie. En diciembre también asumió en Desarrollo Social. El lunes dio a conocer la noticia de la muerte de Agustín Navarro, dirigente social de la agrupación dentro de la Villa 31, infectado de coronavirus. No fue la primera víctima. Y por lo que observa Menéndez, tampoco será la última. Golpeado por la noticia atendió a Perfil para analizar la situación en las villas de emergencia de CABA y el gran Buenos Aires.

-¿Que panorama observas?
- Yo vengo de perder a un compañero, estoy bastante cruzado por eso. Estoy con mucha bronca, me parece que hay una idea que desnuda la desigualdad, un país muy desigual. Está claro que vamos a un escenario donde el corte en término de muertes no pasará por la edad sino por la situación en la escala social. Si tenés determinadas posibilidades materiales tendrás un panorama y en un barrio humilde es más complicado. Dentro de ese último grupo morirán los militantes sociales que están poniendo el pecho. Nos cuesta mucho construir organización popular. Tiene que haber un plan de urbanización.

- ¿Qué va a pasar con los infectados?
- Hay una situación de emergencia. Hay funcionarios que le están poniendo el cuerpo muy fuerte. Recién hablé con él “Cuervo” Larroque (Desarrollo de la Comunidad en Buenos Aires) que está laburando a brazo partido con movimientos sociales. Se hará lo que se pueda hacer. En el esquema de prevención y aislamiento hay que descansar mucho en la organización comunitaria. Son clave para ver si hay que aislar.

- Mencionaste a Agustín Navarro, quien falleció el lunes.
- Todo un dolor. Hace más de 5 años que trabajaba ahí adentro, en la Villa. Estaba entusiasmado para entrar al CBC.

- Cuando se contagió ¿hablaste con él? ¿Cómo lo veías?
- Estuvo internado, luego lo mandaron a un hotel.


- ¿Estaba mejorando?
- Si. Pero luego tuvo una recaída en su problema respiratorio y se murió.

- ¿Cuánta gente tienen infectada de Barrios de Pie?
- No sé el número, pero aparecen por todos lados. Son los que se mueven en el barrio.

- ¿Y qué actitud observas en los barrios?
- Lo que veo es una actitud de cuidado. Nadie quiere morir ni que se mueran sus familiares. Es la misma actitud que uno percibe en los sectores medios pero no tienen las condiciones para cuidarse, para aislarse. Están condenados.

- ¿Cómo lo frenas, ahora que entró?
- Hay que extremar las medidas de cuidado desde la comunidad.

- ¿Llegaron tarde a las villas?
- No sé si tarde ahora. Hace 30 años que se llega tarde a las villas. Es como una persona que no estudia nunca y quiere resolver el examen estudiando dos días antes. No hay ni agua ni cloaca. Son cosas estructurales que vienen desde hace tiempos.

- ¿Va a cambiar algo?
- Yo tengo expectativa en el Presidente. Hay que estar. Hay que pagar el costo del esfuerzo y salir rápido con un fondo que atienda la urbanización de los barrios populares. Sino si será una enorme derrota.


- ¿Te parece que molesta la desigualdad?
- Hoy está expuesta. En Europa se mueren los viejos. En Argentina se van a morir los pobres la próxima semana. Eso se tiene que resolver.

- ¿Hay temor a desborde social?
- Es una agenda de pos emergencia. Ahora hay que aislar rápido y el Estado proveer todos los mecanismos para que se pueda salir de la mejor forma posible. Luego hay que reactivar con obra pública.

RI/MC 




domingo, 2 de septiembre de 2012

Berni, el ex espía... De Alguna Manera...


Berni, el ex espía...


Cómo fue el operativo que liberó la Panamericana y mantuvo detenidos a 65 manifestantes ilegalmente y como en las más oscuras épocas.

Fue un operativo desproporcionado, arbitrario. Como un ensayo general o como una advertencia. O como ambos. El jueves 30 de agosto los obreros estatales precarizados del plan Argentina Trabaja cortaron la ruta Panamericana para reclamar un incentivo que incrementara los magros 1200 pesos que cobran por realizar obras públicas. La protesta se realizó en zonas neurálgicas de los municipios de Malvinas Argentinas, La Plata, Esteban Echeverría y Hurlingham. Los beneficiarios de los planes de asistencia social (que en realidad los convierten en mano de obra hiperbarata) protestaban ya que, debido a trabajar en municipios con conflictos con el oficialismo kirchnerista, no recibían un plus que elevaba los sueldos percibidos a 2300 pesos. Rehenes y sin respuesta a su reclamo, salieron a cortar rutas. Sergio Berni decidió que había que impedirlo haciendo tronar el escarmiento.

Las imágenes del operativo, tomadas desde un helicóptero de C5N -y que pueden verse en esta página- son contundentes. El cerrojo desalojó la ruta por fuerza de la masividad de las fuerzas represivas, de los perros, de los cascos. Los pocos que quisieron mantener el reclamo fueron reducidos y detenidos.

“Fue todo muy irregular –indica Daniel Menéndez, vocero de Barrios de Pie, organización que junto a la Corriente Clasista y Combativa se había movilizado a través de sus miembros, integrantes del Plan Argentina Trabaja–. Acabábamos de acordar con los funcionarios de Desarrollo Social que nos iban a dar el incentivo que nos venían negando. En ese marco decidimos realizar una asamblea para levantar la medida. Teníamos el ánimo de desconcentrar y por eso nos sorprendió el avance de la Gendarmería”.

Liliana Ruiz, coordinadora de la CCC de Zona Norte, coincide: “Estaba informando lo acordado con el ministerio una compañera de Barrios de Pie cuando empezó la represión. Avanzaban con los perros, con los cascos, muchas mujeres se cayeron, las pisaban encima, fue todo violento e imparable. En ese momento detuvieron a seis compañeros. El resto, desalojado el corte, se dirigió a los micros”.

 “Fuimos a reclamar por el aumento del plan, con 1200 pesos estamos desesperados, ¿cómo le damos de comer a nuestros chicos? –pregunta Sandra, de la CCC de Pilar–. No nos oponemos a trabajar, de hecho hemos realizado obras: levantamos clubes, polideportivos. A las organizaciones sociales nos aprietan porque si no vamos a trabajar nos quitan el plan, en cambio a los punteros del Frente para la Victoria no les exigen contraprestación. Estamos de acuerdo con el trabajo, pero nos parece injusto que nos paguen tan poco. Encima no nos dan el incentivo que reciben en otros distritos por las peleas del gobierno nacional con los intendentes. Nos convertimos en rehenes de esa situación política. Estábamos haciendo la asamblea para que nos informen de los resultados de la negociación cuando llegó todo un dispositivo de Gendarmería que dirigía Berni. Vinieron con perros, garrotes, escudos, avanzaban sin parar, hubo gente que se cayó al piso, la pisotearon. Las mujeres lloraban. Unos compañeros no pudieron evitar reaccionar ante esa imagen de las compañeras en el piso e intentaron responder, pero los redujeron, los patearon, esos compañeros están golpeados, con marcas de golpes en la cara”.

Berni en persona dirigía el operativo. Sergio Berni, según señaló el programa Periodismo Para Todos, que conduce Jorge Lanata, el último domingo, comenzó su acompañamiento al kirchnerismo mediante una tarea poco grata: se infiltró entre los mineros que habían tomado el socavón en 1994 durante 15 días. Médico militar, se ofreció como voluntario para cuidar la salud de los huelguistas, mientras procuraba obtener información sobre sus planes y filiaciones políticas que luego informaba a su jefe, el entonces gobernador Néstor Carlos Kirchner. Los mineros sospecharon de su conducta y terminaron echándolo de la mina. Tiempo al tiempo. Berni es hoy el segundo de Nilda Garré, aunque según señalan en el ministerio de Seguridad, tiene muchas ganas de ser el primero.

“Muchos salieron corriendo hacia los micros –continúa Sandra su relato–. Nos subimos, estábamos preocupados por lo que había pasado, pero nos estábamos yendo. De pronto nos rodearon los gendarmes y sus vehículos. Le pidieron al chofer que abriera la puerta y entonces un grupo uniformado, armado de gendarmes se subió al colectivo y ocupó todo el pasillo. El jefe de los gendarmes nos dijo que a partir de ese momento estábamos detenidos, que no podíamos usar los celulares y después les dijo a sus subordinados que si intentábamos usarlos, se lo informaron. Nos dijo que tampoco podíamos hablar entre nosotros. Varios empezaron a increparlo y preguntarle por qué nos llevaba detenidos. ‘No tengo por qué darles ningún tipo de información’, nos respondió. Yo le reclamé que trate bien a los compañeros, había señoras que lloraban. ‘Cállese, señora’, me dijo. Estábamos vigilados a centímetros por los gendarmes. Fue así. Entonces nos quedamos todos mudos”.

 En los cuatro micros se repitió el mismo procedimiento. Rodeados por gendarmes y patrullas, los colectivos fueron tomados por las fuerzas de la represión dirigida por Berni. Ese jueves 30 se conmemoraba el Día del Detenido Desaparecido. Berni había decidido que se lleve a los detenidos a Campo de Mayo, lugar donde funcionó, durante la dictadura, un centro clandestino de exterminio. Uno de los más salvajes, ya que casi no quedaron sobrevivientes que pudieran contar su paso por esas celdas y esos catres de tortura. Para celebrar la fecha, Berni decidió que por primera vez desde el retorno de la democracia manifestantes civiles fueran detenidos en ese emblemático lugar. “Al enterarnos que los manifestantes estaban en Campo de Mayo nos apersonamos al Juzgado Federal de San Isidro Nº 1, Secretaría 3, a cargo de la jueza Sandra Arroyo Salgado –explica Patricio Gaynor, abogado de Liberpueblo–. La jueza no se encontraba, pero nos atendió el secretario Pablo Fonzo, que nos dijo que la justicia no había ordenado el desalojo de la Panamericana y que tampoco había ordenado la detención ni el traslado de nadie, sino que se habían enterado de los acontecimientos cuando la gente estaba siendo trasladada hacia Campo de Mayo. 

Hay que recordar que en ese lugar funciona el centro de inteligencia de Gendarmería que dio origen al caso Proyecto X. Esto indica que la decisión la tomó Berni. Llevaron detenidos a cuatro micros con toda la gente que estaba en ellos: están registrados sesenta y cinco personas, entre ellos 7 menores. No tomaron los nombres de dos criaturas de cuatro y dos años que también estuvieron detenidas porque estaban junto a sus madres. En Campo de Mayo, donde concurrimos junto a otro abogado de Liberpueblo y la diputada Victoria Donda, el comandante Sandro Javier Garnica, jefe de la Unidad Especial de Investigaciones Judiciales nos dijo que la orden había venido del juzgado. Se lavan las manos todos. Fue una decisión política”.

“Nos ingresaron a Campo de Mayo –sigue contando Sandra–. Estábamos callados, no nos dejaban hablar, vigilados por los de la Gendarmería. Nos decían que nos estaban iniciando causas penales, que no teníamos que mentir. Nos preguntaron nuestras direcciones y enviaron móviles de la fuerza para comprobar que decíamos la verdad a cada barrio de los compañeros, según nos enteramos después. Así pasaban las horas. Nos iban llamando de a uno, nos decían que nosotros habíamos atacado a la Gendarmería. Cuando me dijeron eso a mí les respondí: ‘Yo estoy hambreada y en patas y soy la violencia y vos estás uniformado y armado y sos la paz. Dejate de joder’. Todos les respondíamos parecido. Estuvimos detenidos en los micros durante toda la noche. Sólo nos dejaban ir al baño en grupos de a cuatro, nos llevaban al baño con custodia. A eso de las ocho nos llevaron unas viandas de arroz hervido con unos pedazos de pollo y eso pudimos comer. Agua nos daban: un bidón y vasos de plástico. Nos sacaron diez veces las huellas digitales a cada uno, nos sacaban fotos de perfil, de frente, con esos carteles en los que ponían los números de nuestros documentos de identidad. A las nueve los dejaron irse a los menores de edad. Nosotros íbamos a permanecer toda la noche”.

Plazademayo.com se comunicó con la secretaría de comunicación del ministerio de Seguridad y pidió hablar con Garré o Berni. Como es costumbre en gran parte de los funcionarios del gobierno kirchnerista, su contacto con la prensa es esquivo y solamente hablan con medios adictos. En prensa, se pidió que se enviaran las consultas por mail y se dijo que serían respondidas durante la jornada. Se envió el siguiente texto:

“Les envío algunas consultas respecto al operativo desarrollado ayer en la Panamericana y otra respecto al secretario Berni:

1. Los abogados de las organizaciones que participaron de la protesta señalan que el juzgado de San Isidro al que le habría correspondido intervenir en la situación de ayer señaló que no había solicitado el desalojo de la autovía y que la decisión le habría correspondido, entonces, a Gendarmería, que depende del ministerio de Seguridad. ¿Qué posición tienen respecto a esta información?

2. Los detenidos, entre ellos varios menores, permanecieron vigilados por gendarmes en los micros durante toda la noche. Los menores fueron liberados a partir de las 21. El resto tenía orden de no comunicarse con el exterior con sus celulares y ni si quiera podían hablar entre ellos. Se les dijo que estaban detenidos, cuando correspondía que estuvieran demorados. Se les tomó la dirección y oficiales de Gendarmería fueron a cada domicilio a corroborar la información. ¿Es usual este tipo de intervenciones o lo será en adelante?

3. El secretario Berni ha sido señalado en un informe periodístico televisivo como informante de las fuerzas de seguridad durante la huelga minera de Río Turbio en Santa Cruz. ¿Confirman o desmiente esta denuncia?”

Las preguntas no fueron respondidas.

Las características del operativo indican que se trató de un dispositivo que tenía el objetivo de escarmentar a los participantes de este tipo de protestas para que no intenten cortar la Panamericana. Un acto de intimidación. ¿Se trata de una advertencia sobre los modos de actuar del gobierno ante la protesta social en el periodo inmediato? Hay que recordar que la figura de Berni es la de un hombre en ascenso en el gobierno.

–¿Cómo quedó el ánimo de los manifestantes después de los acontecimientos de la jornada y de la detención? –pregunta plazademayo.com a Sandra.

–Los compañeros están convencidos. Salimos fortalecidos. Cuando le tomaban los datos a un señor de 61 años, el gendarme, al escuchar su edad, le dijo: “Mirá, si yo fuera tu hijo te cagaría bien a pedos por hacer estas cosas”. El señor le respondió: “Mis hijos están orgullosos de lo que yo hago porque estoy acá para luchar contra el hambre”. A otro compañero de 75 años le dijeron que no tenía que estar en la protesta. El abuelo les contestó: “Mientras haya hambre o chicos que tengan que andar sin la zapatilla yo voy a luchar hasta el último de mis días. Vos no me trajiste acá por delincuente, sino por luchar”.

Toda una expresión de la dignidad.

Dignidad.

Esa virtud de la que carecen los hombres que se infiltran en los movimientos de lucha, los buchones del Estado, esos parias a los que pertenece, aunque devenido en funcionario del ministerio de Seguridad, el secretario Sergio Berni.

© Escrito por Diego Rojas y publicado en plazademayo.com el viernes 31 de Agosto de 2012.