El giro imposible de Milei...
Cadena Nacional. Milei
anunció una hasta ahora desconocida vocación malvinera. Foto: NA
El sorprendente episodio protagonizado por el presidente de
la Nación, Javier Milei, quien se presentó en una inesperada cadena nacional
anunciando un giro de su política exterior hacia una posición soberanista ante
el conflicto por las Islas Malvinas, desnudó el propósito de confundir al
pueblo con una iniciativa artificiosa, atendiendo a que todas las consultoras y
encuestadoras indican una clara pérdida de aprobación y consenso de su gestión
en una parte importante de la ciudadanía.
© Escrito por Juan Carlos Junio el lunes 07/09/2026 y publicado por la Revista Acción de la CIudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.
Las causas de este
retroceso en el respaldo gubernamental son muy diversas. Se puede señalar,
entre ellas, una fatiga y agotamiento por el estilo agresivo y descalificante
del presidente, apuntado hacia periodistas, jóvenes artistas y diversas
expresiones de la cultura, militantes de partidos políticos y organizaciones
sociales, entre otros.
Tampoco resulta fácil
olvidar que en un primer momento la opinión de la Casa Rosada acerca de aquel
episodio fue que los jugadores albicelestes estaban haciendo «populismo
berreta».
Lo cierto es que el
presidente realizó una voltereta con el propósito de cambiar la agenda, en
estos días tomada irremediablemente por los seis millones de hogares
endeudados, que no pueden pagar sus créditos, y la conciencia creciente de que
esas angustias se deben a la caída de los salarios, las jubilaciones y los
ingresos en general desde los sectores más humildes a los diversos estratos de
la clase media. Todo como consecuencia de las políticas económicas vigentes.
También resulta imparable la sensación manifiesta de que no se llega a fin de
mes, más allá de que el presidente se burle de esa situación.
En síntesis, Milei
generó con su mensaje en cadena nacional un enorme salto desde sus convicciones
thatcherianas hacia una postura nacionalista, y soberanista, e inclusive se
mostró crítico de sus amigos del consorcio israelí-británico que se propone explotar
el petróleo circundante a las islas. Un giro virtualmente imposible de creer.
En todo caso, lo que
puede resultar un hecho real es la tentación del presidente estadounidense,
Donald Trump, como expresión del hegemonismo de la gran potencia hacia nuestro
continente, de desplazar la presencia británica en la región, y transformarse en
la potencia determinante en el Atlántico sur que, como es sabido, tiene una
creciente importancia no solo por la territorialidad de las islas y la
explotación ictícola y petrolera, sino por el control del paso interoceánico y
la cercanía con la Antártida, principal fuente de agua dulce del planeta.
En síntesis, a partir
de una declaración de Trump, Milei da un giro que se parece más a una impostura
con objetivos electoralistas, que a una política soberana real, difícil de
creer por parte de un Gobierno que, en sus dos años y medios de gestión, evidenció
un claro desdén por los intereses nacionales que debería defender.





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