CGT débil y alivio oficial...
La escasa convocatoria le sacó presión al Gobierno
en una semana difícil, pero expuso la fragmentación.
© Escrito por Doctor
Nelson Castro el
domingo 03/05/2026 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de
Buenos Aires, República Argentina.
La marcha convocada por la CGT en la antesala del día del trabajador
–difícil que los dirigentes de la cúpula sindical se pierdan un feriado para
concretar una actividad– le dio al gobierno un cierre de semana algo menos
amargo del que esperaba. Las críticas que distintos sectores productivos
comenzaron a alzar contra el modelo libertario, las dificultades del ministro
Caputo para seguir bajando la inflación y la escasa o nula actividad económica,
tuvieron su remanso el jueves en la alicaída movilización de la principal
central obrera a la Plaza de Mayo. El llamado a “profundizar la lucha” contra
el modelo tuvo mucha menos convocatoria que en años anteriores. La protesta,
que pretendió ser enmarcada en el aniversario por la muerte del Papa Francisco,
usó como lema una frase del Santo Padre: “El trabajo es con derechos o es
esclavo”. Resultó mucho más auténtica y popular, la convocatoria del padre
Guilherme Peixoto -más conocido como el cura DJ- que días atrás hizo explotar
la Plaza en un verdadero homenaje al Papa argentino.
El vacío de representación real del triunvirato que comanda la CGT es
tal, que evitaron fijar fecha para una nueva medida de fuerza que, muy
posiblemente, resultaría un fracaso. Es cierto que el sindicalismo no tiene
como misión primera presentar alternativas a un modelo que, para muchos no
funciona, pero no es un dato menor que no haya sido acompañado por figuras de
peso político que sí podrían sustentar algún tipo de alternativa. La presencia
de Pablo Moyano, que trató al presidente de HDP, bastó y sobró para espantar a
unos cuantos. El staff más o menos estable estuvo representado por militantes
de UPCN, la Uocra, Camioneros y Comercio. Algunos Camporistas y grupos del
Movimiento Derecho al Futuro, de Axel Kicillof –que se detestan– también
estuvieron en el lugar. Nada nuevo bajo el sol. Por el contrario, los
principales intendentes peronistas del conurbano eligieron diferenciarse y no
enviaron a sus militantes.
La marcha fue capitalizada por el mileísmo como una muestra más de la
fragmentación del peronismo y la ausencia de una oposición real capaz de
disputarle la conducción del país de cara al 2027. Sin embargo, el gobierno
debería dejar de regocijarse en la falta de competitividad que asola la vereda
de enfrente y cuidarse más de los errores propios no forzados.
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La presentación de Manuel Adorni en ante la Cámara de Diputados fue
realmente pobre y tuvo los ribetes de un grotesco. No hay antecedentes de un
jefe de Gabinete dando su informe periódico ante los legisladores acompañado
por el Presidente y los ministros. Verlos en los palcos haciendo de partiquinos
de la dupla presidencial –Javier y Karina Milei– fue patético. Cuánto peronismo
tiene este gobierno en su gestualidad y en sus conductas políticas.
La impronta de lo familiares una de esas cosas: tuvimos a Juan Domingo
Perón, a Eva Perón, a María Martínez de Perón, a Carlos Menem, a Eduardo Menem,
y a Néstor Kirchner con Cristina Fernández de Kirchner. Ahora, tenemos a Javier
Milei y a Karina Milei. Un detalle decisivo sobre la inobservancia del concepto
de casta: los periodistas Abigail Contreiras y Bautista Otero publicaron en un
artículo del diario La Nación que, en la actualidad, son al menos 17 los Menem
que desempeñan un cargo en la función pública del actual gobierno. A ellos se
suman otros parientes que están detrás de Registros de la Propiedad Automotor y
de empresas contratadas por el Estado. Más casta, no se consigue.
La oposición estuvo astuta y evitó caer en la provocación más allá del
folklore de la izquierda que representa una de las tantas muestras de anacronía
que se despliegan a lo largo y lo ancho del abanico político del país. Así
pues, no hubo lugar para los pochoclos que había vaticinado el presidente de la
Cámara, Martín Menem. Eso lo obligó a Adorni –que para decir “buen día” tuvo
que leer– a completar su informe que no hizo más que desnudar las debilidades
de su exposición, muy lejos de las chicanas a las que nos tenía acostumbrados.
La situación judicial del jefe de Gabinete es compleja. Es producto de
la falta de solidez de los argumentos y la documentación que hasta aquí ha
presentado en la Justicia. “No he cometido ningún delito” arguye Adorni ante
los que lo interrogan sobre el tema o, directamente, contra los que lo acusan
de ser un corrupto. El fiscal Gerardo Pollicita hace saber que hay elementos
que dan sustentos a las sospechas por las cuales se ha abierto esta
investigación de lto impacto político que repercute muy fuertemente tanto fuera
como dentro del gobierno. No son pocos los funcionarios que se sienten
crecientemente incómodos ante la necesidad de sobreactuar una defensa cerril
que, en su esencia, no comparten. A esos funcionarios tampoco les cierran las
explicaciones del jefe de Gabinete. Por supuesto que callan: saben que, si
sarán sincerar sus pareceres serían víctimas inmediatas de Karina Milei, “La
Jefa”.
La agresividad de Milei para con los periodistas es ya un clásico. El
Presidente está convencido que insultando se fortalece. No termina de darse
cuenta de cuán equivocado está. Quien insulta se denigra. Javier Milei, que tan
imbuido se muestra de las enseñanzas de los textos bíblicos, debería leer y
aprender las enseñanzas del libro de los Efesios (4:31- 32) Tal vez ahí
adquiera la sabiduría y la templanza que le faltan para aceptar, tolerar y
respetar la crítica y la pluralidad, esencia fundamental de los valores
democráticos que consagra la Constitución Nacional que él prometió observar.









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