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domingo, 23 de enero de 2022

Errores del Gobierno. Desaguisados continuos… @dealgunamaneaok...

 Errores del Gobierno. Desaguisados continuos…

“¡Hi, friends¡” Santiago Cafiero. Dibujo: Pablo Temes.

Menú de la semana: el amañado viaje de Cafiero a EE.UU., la carta de CFK, el caso Volnovich y dólar por las nubes.

 

© Escrito por Nelson Castro 22/01/2022 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.


 

El Gobierno negocia contra reloj con el FMI para reestructurar la deuda de 44 mil millones de dólares que tomó la administración de Mauricio Macri en 2018. Las cosas no van bien y el canciller Santiago Cafiero viajó a Washington con el objetivo de intentar abrir un diálogo con el ala más política de la administración de Joe Biden.

 

Mantuvo una reunión con el secretario de Estado, Antony Blinken, y un encuentro con la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes del Congreso.

 

El objetivo de avanzar con el ala política tiene su razón de ser en negar con palabras todo lo que el gobierno argentino viene ratificando en los hechos: que la Argentina no apoya los regímenes totalitarios de la región y que no busca alianzas económicas con Rusia y China.

 

El “compañero Biden” y los suyos pueden ser pacientes y diplomáticos pero no son ciegos, sordos ni mudos. El ala técnico-económica más dura de su gobierno, que sigue de cerca los movimientos erráticos de la política internacional argentina, tampoco. Con el papelón del embajador argentino en Nicaragua, Daniel Capitanich, como telón de fondo, es imposible tapar el sol con las manos y cualquier apoyo de los EE.UU. para cerrar un acuerdo con el FMI parece una ilusión por estas horas.

 

En el oficialismo –como de costumbre– toman lo que les conviene de cada encuentro para construir el relato que necesitan. He ahí el caso de algunos de los funcionarios del ala más “blanda” de Biden que fueron, diplomáticamente hablando, “condescendientes” pero muy duros y concretos en sus demandas: para apoyar un acuerdo con el Fondo, el gobierno de Biden pide lo mismo que el Fondo, es decir, un plan económico con un rumbo concreto y un programa sólido de crecimiento en el mediano plazo. Algo que no existe y que el ministro de Economía, Martín Guzmán, no puede dibujar con un poco de su “sarasa”. Un viaje que, a todas luces, nos sitúa en el punto de partida.

 

Un funcionario importante del Departamento de Estado, que sigue con mucha atención el “caso argentino”, no salía de su sorpresa ante la interpretación que el canciller Cafiero hizo de sus conversaciones en Washington. “Lo que se le dijo al ministro es lo de siempre: la administración Biden está esperando un plan concreto. Sin eso, no hay posibilidad de hacer nada. nadie puede apoyar la nada”. Tal afirmación no hace más que repetir lo que escucharon el Presidente y los ministros Cafiero y Guzmán en la última reunión del G-20 en Roma.    


Por eso no fue casualidad que en este contexto adverso Cristina Fernández de Kirchner haya reaparecido con una nueva carta culpando de todo a Macri.

“Dicen no pocos científicos, que la pandemia del Covid-19 estaría llegando a su fin. ¡Ojalá! Igualmente sigamos cuidándonos. Lo que nosotros sí sabemos es que en Argentina lo que nunca se va acabar es lo que nos pasó –y nos pasa– por la pandemia macrista, cuando en el año 2018 Macri trajo al FMI de vuelta a la Argentina”.

Es cierto que la administración  macrista contrajo una deuda millonaria muy difícil de saldar, pero la maniquea forma de ver la realidad de CFK es parte de la política del relato a la que apela constantemente el kirchnerismo. La misiva representa una fenomenal banalización de la pandemia que, en la Argentina, lleva ya contada una pérdida de más de 120.000 vidas.

 

Muestras en contra. 

 

Todo en el Gobierno es un compendio de desaguisados. La imposibilidad de Alberto Fernández de echar a la titular del PAMI, Luana Volnovich, a causa de sus escandalosas vacaciones en el Caribe en compañía de su pareja, Martín Rodríguez, quien –oh causalidad– es su segundo, es otra muestra de ello.

 

Primero hubo malestar en el Gobierno. Luego trascendió que se estaba evaluando su salida. Más tarde se barajó que el que se iría sería su pareja. Finalmente tanto Volnovich como Rodríguez seguirán en sus cargos. Ahora pesa sobre ellos la denuncia de la diputada de Juntos y presidenta de Confianza Pública, Graciela Ocaña, por incumplimiento de los deberes de funcionario público por haber dejado acéfala la institución, entre otras cosas.

 

Pero para el Gobierno el tema está terminado. La portavoz de la Presidencia, la ignífuga Gabriela Cerruti, lo aseguró con mal gusto e ironía ante la prensa: “El tema crónica de viajes está terminado, no da para más (. . .)

 

Pasemos a otro género”. ¿Será consciente del triste papel que hace cada vez que se para detrás del micrófono?

 

El pedido a Rusia no correspondido para que se detenga a Moshen Rezai, el funcionario iraní de alto rango acusado de ser el autor intelectual del brutal atentado terrorista aún impune contra la AMIA, lo deja a AF en una posición muy incómoda a días de su viaje a Moscú para entrevistarse con Vladimir Putin. La respuesta de la policía de la Federación Rusa, que depende de Putin y que exhibe comportamientos brutales de persecución política similares a los aplicados en la época de la ex URSS que en nada diferían de los practicados en la era de los zares, fue que el vicepresidente nunca había ingresado en territorio ruso, algo falso.

 

Si faltaba algo para hacer más complicado el viaje a Rusia del Presidente es la creciente tensión generada en la frontera con Ucrania, en donde se prenuncian sones de guerra. 

        

Mientras tanto, la realidad muestra su cara más dura y la divisa norteamericana volvió a tocar un récord impensado, por lo prematuro, de $ 219 en su cotización libre. Las principales causas son la falta de confianza para cerrar un acuerdo con el FMI, la constante emisión monetaria y la presión inflacionaria, que hace que quien pueda huya del excedente de pesos.

 

En ese marco, el kirchnerismo intenta desesperadamente crear cortinas de humo que desvíen la atención de la ciudadanía de este aquelarre. Eso es lo que representa el proyecto de la vuelta del “Fútbol para Todos” en un país en el que falta educación, falta trabajo, falta seguridad, falta estabilidad económica, faltan viviendas, en muchos lugares falta el agua corriente y cuando hay unos pocos días en los que hace mucho calor, falta la electricidad.






lunes, 17 de enero de 2022

Inmoralidad. Palabras vs. Realidad… @dealgunamaneraok...

 Inmoralidad. Palabras vs. Realidad…

Los últimos acontecimientos muestran que la máxima oficial podría ser: “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago”. 

© Escrito por Nelson Castro el sábado 15/01/2021 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos. 

Santiago Cafiero tiene agendado un encuentro en Washington para este miércoles 18 con Antony Blinken, secretario de Estado y hombre de confianza del presidente de los Estados Unidos Joseph Biden. El objetivo del gobierno argentino es convencer a los funcionarios de la Casa Blanca de sus esfuerzos para cerrar un acuerdo con el FMI y lograr algún tipo de apoyo. 

¿Cuál es el as en la manga del canciller argentino para embarcarse en esta cruzada? Ninguno. Lleva en su valija una catarata de excusas, promesas y buenas intenciones que chocan de frente con la realidad. 

El oficialismo viene generando una colección de hechos bochornosos e inaceptables a los ojos de Washington y de cualquier país razonable. En los últimos meses, el gobierno de Alberto Fernández y de su jefa, Cristina Fernández de Kirchner, viene apoyando y alineándose con países que sistemáticamente violan las libertades individuales y los derechos humanos. 

Al asumir la presidencia de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), implícitamente convalidó los regímenes antidemocráticos y totalitarios de Cuba, Venezuela y Nicaragua. Por supuesto que las consecuencias no tardaron en llegar. 

Para la asunción del dictador Daniel Ortega celebrada en Managua el gobierno argentino fue representado por el embajador en Nicaragua, Daniel Capitanich. Ese acontecimiento dio pie a una de las aberraciones de política exterior más grandes de los últimos tiempos. 

Durante el acto de reasunción de Ortega, Capitanich, compartió la ceremonia con Mohsen Rezai, funcionario iraní acusado de ser uno de los autores intelectuales del atentado terrorista contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), hecho por el cual pesa sobre él una alerta roja de Interpol. El embajador debió haberse retirado y denunciado su presencia para pedir su captura, algo que no hizo. Horas más tarde, y luego de la alerta y las quejas de toda la oposición, el Gobierno emitió un tibio comunicado de repudio. 

“Se ha especulado con el posible desconocimiento, la impericia y hasta la falta de profesionalismo del embajador argentino en Nicaragua para afrontar la situación. Nada de esto me parece acertado. Hay una decisión geopolítica de alinearse con estos países, y se tuvieron que tratar el sapo del iraní. Una vergüenza internacional” –aseguró un diplomático de carrera disgustado por los hechos. 

Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago. El caso de la titular del PAMI Luana Volnovich que fue grabada por turistas argentinos veraneando en el Caribe Mexicano junto a su pareja y número dos de la institución, Martín Rodríguez, es otro ejemplo de la doble moral que caracteriza al kirchnerismo. 

En este caso, agravado por la virtual acefalía en la conducción del PAMI en momentos en que la mayor ola de calor golpea nuestro país.

El episodio de Volnovich exhibe la doble moral que caracteriza al kirchnerismo

“Disfruten de las termas” había escrito la funcionaria en un tuit felicitando a un grupo de jubilados que viajaron a Mar del Plata y a Entre Ríos por el programa PreViaje impulsado por la obra social de los adultos mayores.

También se los escuchó mandar a los jubilados a disfrutar de los parques y vacacionar en las plazas, una muestra que no sorprende. 

¿Está mal que un funcionario público se tome vacaciones? Por supuesto que no. Lo que choca de frente con la ética y despierta la indignación de la gente es el abandono y el doble discurso. 

El propio presidente Alberto Fernández había pedido a sus funcionarios que veraneen en el país. Por otra parte, el PAMI es deficiente en sus prestaciones, y las quejas de los adultos mayores se multiplican día tras día: el programa de atención domiciliaria no funciona como corresponde. Hay problemas con la asignación de turnos para diferentes especialidades. 

Faltan los medicamentos oncológicos y todo tipo de insumos en hospitales de la institución, entre muchas otras falencias. Nada de ello se refleja en los videos a puro disfrute de sus directores, en el Caribe. Cabe señalar, además, que la propaganda kirchnerista ya no puede ocultar tamaño descontrol. La referencia de Volnovich a la utilización del PreViaje por parte de un grupo de jubilados es una excepción y no la regla. Un jubilado que gana la mínima –siete de cada diez– no puede acceder con 29 mil pesos de haberes ni a un PreViaje, ni a pagar los costos de servicios de su vivienda, ni a sus medicamentos ni a la canasta básica de alimentos. Los jubilados son los castigados de siempre. 

En un gobierno con apego a buenos principios morales, Luana Volnovich y su pareja Martín Rodríguez habrían sido inmediatamente expulsados de sus cargos. “Debieron haberse ido hace rato. Junto con Victoria Donda son de lo más flojo que tiene esta gestión. Volnovich sabe que su poder es prestado. Duerme bajo la frazada de La Cámpora y es sano que la gente lo tenga bien claro” –dijo con disgusto un funcionario del riñón albertista, que prefirió no opinar ante la consulta sobre un posible pedido de renuncia.

Responsabilidades compartidas y falta de límites en una gestión de doble comando donde el poder no emana de quien tiene la firma. 

El mismo criterio debería aplicarse para con el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi. “Tiene otra capacidad de gestión, otro compromiso y otro volumen político”, sostienen quienes lo defienden dentro del Gobierno. La inmoralidad dentro del oficialismo no tiene límites. 

“Basta de pelearnos” dijo el Presidente ante un grupo de empresarios el jueves pasado. 

Curiosa afirmación de quien encabeza un gobierno que lo único que hace es confrontar con todos todo el tiempo.







domingo, 25 de abril de 2021

Operativo desgaste. A la caza de Rodríguez Larreta… @dealgunamaneraok...

A la caza de Rodríguez Larreta…


El conflicto por la presencialidad aleja la posibilidad de utilizar a la educación como un recurso para luchar contra la grieta.

© Escrito por Nelson Castro el  domingo 25/04/2021 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República de los Argentinos.


 

No se puede seguir responsabilizando a la gente por los incumplimientos en los cuidados personales y por la falta de conciencia social. Es probable que se haya dado ese mensaje, pero el alerta basado en ese punto nos terminó jugando en contra”, asegura un funcionario del gobierno nacional. La bronca con Axel Kicillof y Daniel Gollán continúa. Sobre todo por haber encabezado una voz de alarma que en rigor de verdad superó en contundencia a la del propio presidente.

 

La nueva estrategia luego de la falta de entendimiento y la judicialización de la presencialidad en la escuela es clara: desgastar la figura del jefe de Gobierno porteño. Los ejemplos sobran. La jugada de Carlos Zannini en su presentación ante el juez Furnari para limitar la asistencia a las aulas de la Ciudad fue el puntapié inicial. 

 

Le siguieron los incidentes en Lugano con 300 manifestantes del MTL Rebelde que quisieron ingresar al Ministerio de Desarrollo porteño en reclamo de alimentos e insumos textiles para una cooperativa vecinal. En el ínterin autoridades de la Provincia dejaron trascender que más de 75 mil porteños se habían vacunado en su distrito. Y hacia el final de la semana la titular del PAMI, la camporista Luana Volnovich, denunció por Twitter que el Gobierno de la Ciudad estaba atrasado en la vacunación a afiliados de PAMI y con vacunas en stock sin ser aplicadas.

 

Este último punto fue tan burdo como infantil, a pesar de la gravedad que implica esa denuncia, por su intencionalidad indisimulable que fue puesta de manifiesto apenas unas horas más tarde. Recordemos que el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta había solicitado más vacunas a la Nación para inocular adultos mayores. El kirchnerismo –experto en la utilización política de los recursos del Estado– le envió esas dosis al PAMI para no beneficiar a su rival en la Ciudad y que la administración de Larreta solo se encargue de la logística basándose en el padrón de afiliados de PAMI para la asignación de turnos.

 

Sin embargo, algo estaba mal. Cuando el equipo del gobierno porteño inició los llamados a los abuelos se encontró con una gran cantidad de irregularidades entre ausentes y fallecidos. Le pidieron una reunión a la cúpula de PAMI para resolver el problema que Volnovich se encargó de cancelar pocas horas antes del encuentro.

 

Acorralada por el papelón, decidió pasar al ataque y “denunciar” en las redes sociales que la Ciudad no estaba vacunando a los abuelos. Nuevo conflicto judicial en puerta a pesar de que a última hora del viernes se reunieron las segundas líneas de Salud de la Ciudad y de PAMI para encontrarle una solución al tema. Con este nivel de conflictividad resulta imposible llevar adelante cualquier política sanitaria. En el medio, está la gente.

 

Alberto Fernández y Kicillof también se reunieron esa misma tarde para analizar la situación en Provincia y el AMBA. Unas horas antes el ministro de Seguridad provincial Sergio Berni había dicho públicamente que se necesita una cuarentena total por dos o tres semanas. Más presión para sumar restricciones y una película que ya vimos la semana pasada. Segundas partes casi nunca fueron buenas. El avance de la segunda ola desnudó el fracaso del plan de vacunación y la incapacidad para afrontar una situación que, aunque parezca increíble, no fue prevista aun teniendo a Europa como espejo.

 

He aquí un punto clave para comprender lo que debió haberse hecho y no se hizo, circunstancia que permite entender el costo que para una sociedad representa la falta de jerarquía de la mayoría de su dirigencia política.

 

Una de las características de esta pandemia es que los hechos ocurren antes en el hemisferio norte que en el hemisferio sur. La segunda ola comenzó a manifestarse en Europa con toda su fuerza entre noviembre y diciembre del año pasado. El gobierno nacional debió haberse tomado de ello para ponerse a trabajar de inmediato en una estrategia para encararla. Cuando el Presidente habló del “relajamiento sanitario” –que nunca existió como tal– debió haber dicho “relajamiento político”.

 

Si se hace memoria, ese fue el tiempo en que Alberto Fernández se la pasaba hablando de los millones y millones de vacunas que llegarían al país entre enero y febrero. Fue esa una muestra clara de que no tenía la más remota idea de lo que estaba aconteciendo en el mundo con la disputas por el inóculo. Pero no solamente eso: tampoco estaba viendo lo que sucedía con la segunda ola. De haberlo hecho, hubiese comprendido que debía ponerse a trabajar con todas las fuerzas políticas en pos de preparar a un país –ya de por sí agobiado– para enfrentar ese desafío.

 

“Todos unidos triunfaremos”. 

 

Un desafío de las dimensiones de la pandemia producida por el covid-19-Sars2 demanda a una sociedad un esfuerzo fenomenal. Esa circunstancia pone a la dirigencia política frente a una obligación moral ineludible: actuar pensando solamente en el bien común, dejando de lado toda mezquindad. Quien debe dar el ejemplo al respecto es el Presidente. Lo que queda claro en este presente es  que Alberto Fernández viene haciendo exactamente lo opuesto. Haberse puesto al frente de la guerra contra Horacio Rodríguez Larreta y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires constituye un error garrafal. Es insólito que, en la reunión que hubo en la Casa Rosada el viernes a última hora de la tarde para analizar qué hacer ante la escasez de camas en hospitales y centros médicos privados y cómo seguir después del viernes próximo, no haya sido invitado a participar el jefe de Gobierno porteño.

 

La batalla por la presencialidad en las escuelas es un capítulo más de esa guerra. Lo que es increíble que AF no haya comprendido es que esa disputa política se traslada a la ciudadanía y arrasa con cualquier intento de tender puentes que permitan superar el ámbito de división por el que hoy en día transcurre la vida en nuestro país.

 

El conflicto originado por la presencialidad o no en la escuela tira a la basura la posibilidad de utilizar a la educación como un recurso fundamental para luchar contra la grieta. Los alumnos –niños y adolescentes– han pasado a ser rehenes y víctimas de esta situación. No hay idea del daño que esto significa.

 

El enemigo del presente es el Covid-19, no el que piensa distinto.

 

Producción periodística: Santiago Serra.