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domingo, 22 de octubre de 2017

Argentina, el país donde nadie se fía de nadie… @dealgunamanera...

Argentina, el país donde nadie se fía de nadie…

Manifestantes en Buenos Aires el pasado 1 de septiembre. AFP | ATLAS

El hallazgo en el río de un cadáver del que podría ser el último desaparecido desata todas las especulaciones mientras se suspende la campaña electoral de un país conmocionado.


© Escrito por Carlos Cué el jueves 19/10/2017 y publicado por el Diario El País de la Ciudad de Madrid, España.

Nadie se fía de nadie en Argentina. El país quedó conmocionado por el hallazgo en el río Chubut, en plena Patagonia, de un cadáver que podría ser el del último desaparecidoSantiago Maldonado. Todo son preguntas, pero millones de argentinos encontraron rápidamente las respuestas sin esperar siquiera a los datos de la autopsia. Enseguida se desató una batalla de especulaciones que muestra la total desconfianza en las instituciones de este país. La familia y los mapuches, los indígenas a los que Maldonado apoyaba cuando desapareció tras una operación policial, el 1 de agosto, señalaban abiertamente que el cadáver ha sido "plantado" porque es imposible que nadie lo viera en esa zona ya inspeccionada varias veces durante 77 días. El Gobierno guardaba silencio pero en privado señalaba que esas teorías conspirativas no tienen fundamento.

La campaña electoral para los comicios legislativos del domingo quedó suspendida. Nadie estaba para actos políticos en un país donde la palabra desaparecido provoca escalofríos. Los argentinos cambiaron ayer la pregunta de "¿dónde está Santiago Maldonado?" a "¿cómo murió?". Pero la batalla entre los dos bandos no paró un segundo.

La desconfianza en Argentina es de tal calibre que el hermano de Maldonado, Sergio, que ha ejercido de líder de la familia en estos dos meses y medio y ha sido durísimo con el Gobierno, decidió no alejarse del cuerpo en ningún momento para evitar que nadie altere posibles pruebas. La familia está convencida de que la Gendarmería, el cuerpo policial que actuó el día de la desaparición para dispersar a los mapuches que ocupan unas tierras del grupo Benetton en la Patagonia, asesinó a Maldonado, escondió el cadáver y ahora lo ha dejado en el río para que lo encontraran. "El cuerpo se encontró en el lugar donde se hicieron tres rastrillajes. Se veía a simple vista, en un espacio pequeño, cuando uno va caminando. Que el cuerpo haya sido plantado es una hipótesis", sentenció la abogada de la familia, Verónica Heredia.

Andrea Antico y Sergio Maldonado, cuñada y hermano de Santiago, durante la rueda de prensa en Esquel. Fotografía: El Liberal de Santiago del Estero

Por la noche, la familia habló con los medios desde Esquel. El perito de los Maldonado, Alejandro Inchaurregui, dijo que entre las ropas del cadáver encontaron los documentos personales del desaparecido, pero enseguida aclaró que eso "no implica una identificación positiva del cuerpo". Sergio, en tanto, advirtió además que no dirá si el cuerpo es o no el de su hermano "hasta estar 100% seguro", "Si lo hubiera reconocido, hubiera afirmado que es Santiago", dijo.

En medio de una gran tensión y con llamadas a la calma de todos los grupos, el cuerpo será trasladado en avión a Buenos Aires para que se analice allí bajo el control de los peritos de la familia y de la Corte Suprema, el máximo tribunal del país. El prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense, que trabaja en la identificación de desaparecidos en todo el mundo, incluidas las fosas de la Guerra Civil española, estará en todo momento presente. Se están extremando todas las cautelas precisamente porque nadie se fía de nadie.

El primer juez de este caso, Guido Otranto, fue relevado porque la familia no confiaba en él después de que afirmara en una entrevista en La Nación que él creía que Maldonado se había ahogado en el río. En la desconfianza generalizada que domina Argentina, la justicia sale muy mal parada, como demuestra el caso Nisman, lleno de enigmas tres años después.

Decenas de miles de personas han gritado en varias manifestaciones "¿Dónde está Sergio Maldonado?" por todo el país. Los argentinos famosos repartidos por el mundo se sumaron a la protesta. Incluso Bono, el cantante de U2, le preguntó a Mauricio Macri por Maldonado cuando lo visitó la semana pasada en la Casa Rosada. Las calles y los barrios de toda Argentina están empapelados con la cara de este tatuador de 28 años, con sus rastas, que vivía en El Bolsón, un paraíso para hippies en la Patagonia, y se acercó a las tierras de Benetton para apoyar a los mapuches. Su rostro está en las camisetas de miles de argentinos como el del Che Guevara.

Todo el que vive en Argentina sabe cómo era Maldonado. Por eso cuando empezaron a circular entre los periodistas las primeras fotografías del cadáver desfigurado por el contacto con el agua y el paso del tiempo se disipó cualquier duda: es él. Miembros del Gobierno confirman a EL PAÍS de manera extraoficial que es Maldonado, pero aún no se puede saber si tiene algún golpe, algún tiro, si falleció en el río o fuera, porque nadie tocará el cadáver hasta que llegue a Buenos Aires. Maldonado no sabía nadar y el agua estaba muy fría en pleno invierno austral, pero la familia rechaza la hipótesis de la muerte accidental en plena huida de la policía.

Con la aparición del cuerpo quedan en ridículo todas las teorías, trasladadas por el propio Gobierno, que apuntaban que Maldonado nunca estuvo allí el 1 de agosto o incluso que estaba tranquilamente escondido en Chile mientras su familia lloraba frenta a las cámaras en manifestaciones multitudinarias. Pero también pierde peso la idea de que lo escondió la Gendarmería y nunca aparecería el cadáver.

Para millones de argentinos los datos son lo de menos, porque en las redes sociales ya se desató la batalla entre los que creen que el cuerpo lo colocaron allí los policías y los que piensan que lo hicieron los mapuches. La posibilidad de que esta vez no haya una mano negra detrás ni siquiera se plantea. Es demasiado sencilla para un país amante de las conspiraciones.


Caso Maldonado. Detrás del Dolor... @dealgunamanera...

Detrás del dolor… 

80% “Minnie” Elisa Carrió. Dibujo: Pablo Temes

Los primeros datos de la autopsia bajaron algo la tensión. En busca de la verdad.


© Escrito por Nelson Castro el domingo 22/10/2017 y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

“Consternación” es la palabra que mejor define el estado emocional que seguramente atraviesa la familia de Santiago Maldonado ante la tragedia de su muerte. Los Maldonado son gente sencilla, sin ningún tipo de apetencia o intencionalidad política, que se han visto enfrentados a una realidad devastadora que la dimensión política que alcanzó el caso ahondó. Están enojados con el Gobierno –y tienen razones para estarlo– y con el primer juez de la causa, Guido Otranto, pero a su vez no quieren ser usados por la oposición ni por nadie. Lo único que anhelaban y buscaban era encontrar con vida a Santiago. Y eso, lamentablemente, ya no podrá ser.

Una de las cosas más terribles que expresaron Sergio Maldonado y su esposa, Andrea, durante la dramática conferencia de prensa que dieron en la noche del miércoles pasado en Chubut, fue la de no creer en nadie. Por eso la cuñada de Santiago y la abogada de la familia, Verónica Heredia, estuvieron sentadas en la morgue de Esquel a lo largo de ocho horas frente a un cuerpo sin vida para asegurar que nadie lo dañara, lo alterase o lo robara. ¡Tremendo! 

Carlos Cué, el destacado corresponsal del diario El País, consignó la dimensión de esa circunstancia en un artículo titulado “Argentina, el país donde nadie se fía de nadie”, que debería ser leído y releído por todos los que tienen responsabilidades institucionales. En el derrotero de dichos y circunstancias desandado en estos ochenta días que pasaron desde la desaparición de Santiago Maldonado hasta que concluyó la autopsia, sucedieron y se dijeron muchas cosas, algunas de las cuales vale la pena recordar:

Las dudas que algunos plantearon sobre su presencia en el lugar.

El camionero que dijo haberlo llevado hasta la localidad de Ceibas, en la provincia de Entre Ríos.

El matrimonio que dijo haber llevado a alguien parecido a Maldonado, quien después resultó ser otra persona.

Las supuestas llamadas desde Chile.

El amigo que dijo haber llamado a su celular, atendido por alguien que nunca contestó.

El mapuche Matías Santana, que dijo que vio con binoculares que a Maldonado le habían pegado y que lo cargaron y se lo llevaron en una camioneta de la Gendarmería Nacional.

Elisa Carrió diciendo que había un 20% de posibilidades de que Maldonado estuviera en Chile.

La insólita negativa de sectores de la comunidad mapuche a permitir a los jueces rastrillar el así llamado “territorio sagrado”.

La declaración de un miembro de la Policía de Río Negro en la que afirmó haber encontrado cartuchos de balas que no habían sido registradas por la fiscal del caso.

Lo que se sabe. 

Los hallazgos de la autopsia despejan las dudas sobre la hipótesis de una posible desaparición forzada y, a la vez, reivindican al primer magistrado de la causa, el juez federal de Esquel Guido Otranto, quien en el reportaje que le concedió a Loreley Gaffoglio para La Nación afirmó que la principal hipótesis era que Santiago Maldonado se había ahogado. 

De todas maneras, habrá que esperar los resultados de la totalidad de los exámenes complementarios para saber cómo, cuándo y dónde falleció. Al juez Otranto habrá que preguntarle por qué se adelantó a hacer pública su hipótesis de la manera en que lo hizo, lo que le valió ser acusado de prejuzgamiento, hecho sobre el que se basó la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia para desplazarlo del caso.

Electoralmente, la aparición del cuerpo en el río Chubut obligó a todos los partidos a modificar los últimos días de la campaña. Las figuras o cartas fuertes dejaron de servir porque se morigeraron los mensajes y todo debió repensarse en función de la búsqueda de la verdad y de la tragedia que estaba viviendo el país.

En el interior del Gobierno, la tensión que se vivió fue in crescendo hasta la medianoche del viernes. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, estaba ya informada de la novedad –que le produjo alivio– cuando el juez federal Gustavo 

Lleral comunicó a los periodistas que el cuerpo no tenía lesiones. 

En el oficialismo hubo en esas dramáticas horas un respetuoso desconcierto. “Había angustia por no saber qué ocurrió y porque puertas afuera todo terminaba cayendo en la grieta. Cada extremo de la grieta reforzaba sus convicciones”, señalaba con alivio una voz que conoce lo que se dice en los pasillos del poder. 

La posautopsia llevó tranquilidad al Gobierno, para el que “habría sido un golpe durísimo que el cuerpo apareciera con golpes o lesiones, no en términos electorales sino puertas adentro, porque hubiera implicado malas investigaciones, malos pasos, secretismo, etc.”, agrega la misma fuente. 

Desde el punto de vista técnico, el trabajo del juez federal Gustavo Lleral ha sido impecable, demostrando en los hechos haber aprendido la lección que dejó ese vademécum de errores, desaciertos y un largo etcétera de cosas mal hechas que dejó el caso de la muerte del fiscal Alberto Nisman. 

Es muy importante que, luego de la autopsia y las primeras pruebas periciales, todas las partes hayan estado de acuerdo en cómo se hicieron las cosas. 

De otra manera no habría verdad posible, que es lo que merecen el dolor y la tragedia de la familia Maldonado.

Producción periodística: Santiago Serra.