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sábado, 3 de octubre de 2026

Evolución de la incidencia de la pobreza y la indigencia... @elprofesorcapomasi...

Evolución de la incidencia de la pobreza y la indigencia: datos al 1° semestre de 2026...

Fotografía: CEPA.

Conclusiones

La incidencia de la pobreza durante el primer semestre de 2026 alcanzó al 32,3% de las personas, mientras que la incidencia de la indigencia se ubicó en el 7,5%. Estos datos muestran un incremento de 0,7 puntos porcentuales (p.p.) en la pobreza y de 0,6 p.p. en la indigencia en comparación con el primer semestre de 2025 y de 4,1 p.p. en la pobreza y 1,2 p.p. en la indigencia respecto al segundo semestre de 2025. Es importante destacar que estas cifras oficiales deben analizarse a la luz de los cambios metodológicos implementados por el INDEC y las distorsiones en la medición de las canastas.


© Publicado el sábado 24/09/2026 por el Centro de Economía Política Argentina de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, República Argentina.

Cuestionamientos metodológicos a la medición oficial: existen tres grandes reparos que afectan la comparabilidad y la precisión de los datos publicados:

1.  Mejora en la captación de ingresos no laborales: desde finales de 2023, el INDEC introdujo modificaciones en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que permiten relevar con mayor precisión fuentes de ingresos como la Tarjeta Alimentar, las pensiones no contributivas y el programa Progresar. Esta mejora estadística, y no una mejora real en el bienestar de los hogares, explica una parte significativa de la disminución registrada en la pobreza.

2. Inconsistencias en los ingresos de trabajadores no registrados: la evolución del salario no registrado muestra una ruptura en su correlación histórica con el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) a partir de 2024. El fuerte aumento real de este segmento (25,5% entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025) contrasta con un mercado laboral contractivo, sugiriendo que el dato está influenciado por la mejor captación de ingresos en la EPH y no por una mejora real sostenida.

3. Subestimación de la Canasta Básica Total (CBT): la metodología que utiliza el INDEC para actualizar la CBT subestima el peso de los servicios y el transporte en la estructura de consumo de los hogares. Dado que estos rubros han tenido incrementos muy superiores a los de los alimentos durante la gestión actual, el coeficiente de Engel utilizado no refleja adecuadamente esta realidad. Esto resulta en una CBT artificialmente baja, lo que hace que más hogares queden por encima de la línea de pobreza sin que sus ingresos hayan crecido significativamente en términos reales.

Factores que explican la evolución de la pobreza: el incremento de la pobreza en el primer semestre de 2026 se explica por una combinación de factores, entre los que se destacan:

· Aceleración de la inflación de alimentos: el promedio de inflación mensual de alimentos en el primer semestre alcanzó 2,8% aumentando 0,6 puntos porcentuales tanto por encima del promedio del semestre pasado como respecto al mismo período de 2025. Buena parte de esta aceleración fue explicada por los primeros tres meses del año (promedio 3,8%) y se desaceleró hacia finales del semestre (promedio de 1,8%).

· Estabilización de la línea de pobreza: en términos reales, si bien mostró un incremento de 2,1% semestral, se mantuvo en los mismos niveles que en el primer semestre de 2025.

·     Aumento de la línea de indigencia: en términos reales, la CBA se incrementó 3,7% semestralmente y 2,0% respecto al mismo semestre del 2025.

· Salarios de los no registrados: tomando al SMVM como referencia (debido a la ruptura con el salario no registrado del INDEC), la caída en el primer semestre de 2026 respecto a igual período de 2025 alcanzó 11,0% y 39,1% respecto al segundo semestre de 2023.

· Caída del RIPTE: durante el primer semestre de 2026, se produjo una caída real de 2,7% en relación con el semestre previo (segundo semestre de 2025) y de 1,3% respecto a igual período de 2025.

·  Aumento del desempleo: se ubicó en 7,9% en el promedio del primer semestre, superando el 7,1% registrado en el semestre anterior y el 7,8% de la primera mitad de 2025.

·   Deterioro de los ingresos de los sectores más vulnerables: a pesar de la caída en la pobreza general, indicadores clave para los sectores de menores ingresos mostraron un fuerte deterioro:

o   La Tarjeta Alimentar aumentó 25,5% nominal interanual, lo que fue insuficiente para equiparar la evolución de la inflación, que acumuló 32,9% en la comparación del primer semestre 2025 vs 2026, registrando una caída real de 6,0%.

o   Los planes sociales sufrieron una caída de 14,6% semestral y de 24,7% en comparación con el mismo semestre de 2025, agravada por el congelamiento del monto desde enero de 2024.

o   La jubilación mínima con bono registró una caída real de 3,5% semestral y 5,3% respecto al primer semestre de 2025.              

Factores que explican la evolución de la pobreza: la flecha roja indica un impacto negativo en la pobreza e indigencia.

· Situación de los trabajadores registrados: la relación entre la mediana del salario neto de los trabajadores registrados privados y la CBT promedió, en el primer semestre de 2026, 90,8%, una desmejora de 2,6 puntos porcentuales (alcanzaba 93,4% en el primer semestre de 2025). Esto indica que el ingreso de la mitad de los asalariados registrados aún no alcanza para cubrir la CBT de una familia tipo, manteniendo a muchos en condición de “trabajadores pobres” (para los casos en que el hogar sólo tenga este ingreso como único ingreso familiar).

Proyecciones para el primer semestre de 2026: el escenario futuro presenta riesgos significativos que podrían sostener una pobreza al alza:

· Aumento de la CBA: a pesar de la desaceleración en la inflación en alimentos durante julio y agosto de 2026 (promedio mensual de 1,8%), la CBA y CBT mantiene un nivel más elevado: 5,3% y 4,8% respectivamente en el acumulado de los dos meses.

Deterioro de ingresos clave: por los aumentos anunciados y la inflación esperada, se estima una profundización en la pérdida de poder adquisitivo del SMVM y de los planes sociales (cuyo monto permanece congelado), mientras que la Tarjeta Alimentar, pese a la actualización, continúa su sendero descendente. La jubilación mínima, con el bono congelado, también seguirá perdiendo poder de compra.


miércoles, 20 de noviembre de 2024

En los supermercados no hay ninguna fiesta… dealgunamanera...

En los (súper) mercados no hay ninguna fiesta…
 

Mientras el Gobierno y el sector financiero celebran ganancias millonarias en los mercados especulativos, en la vida real el régimen económico de Javier Milei -precios altos, tarifazos y sueldos bajos- muestra una postal diametralmente opuesta. El consumo masivo, el básico, el gasto de las familias en productos de la canasta básica cayó 20,4 por ciento en octubre y encadena 10 meses consecutivos de derrumbe. El dato es histórico, pero hacia adelante se viene lo más duro: noviembre y diciembre, dos meses donde las ventas suelen ser altas, volverán a ser más bajas que el año pasado y Argentina tendrá, por primera vez en su historia, un año completo de caída del consumo.

© Escrito por Leandro Renou periodista del Diario Página/12 y publicado el sábado 17/11/2024 por el Portal Recursos Humanos TdF de la Ciudad de Ushuaia, Provincia de la Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlético Sur, República Argentina. 


¿La razón de este fenómeno inédito? No sólo es la recesión, que deprimió la compra de alimentos, sino que lo más importante es que los tarifazos del Gobierno, que duplicaron a la inflación, les quitaron a las familias el excedente que utilizaban para comprar productos básicos. Para ser justos, hay que advertir, también, que los datos del último bimestre ya comparan con una base alta de consumo, que tiene que ver con el recalentamiento de precios que hubo en plena campaña presidencial. Pero ese dato explica sólo las últimas tres comparaciones, no el resto del año, donde el consumo se derrumbó a igual nivel, comparando con bases incluso negativas.  

Los datos surgen del último informe de la consultora Scentia, que trabaja para el sector comercial midiendo, en todo el país, tickets en todos los canales de venta (hipermercados, comercios barriales y pymes). El informe, al que accedió Página /12, refleja que, de sostenerse la tendencia, el año terminará con una caída de 12,8 por ciento. Para ver la foto completa, el Gobierno anterior dejó un consumo creciendo al 7,7 por ciento en noviembre, y ya en diciembre, post devaluación de Milei (que dejó los precios de la comida a niveles récord), se desaceleró a 1,4 por ciento. De allí en más, todo fue negativo: caída de 3,5 en enero, del 4 en febrero, del 7,4 en marzo, del 13,7 en abril, 9,9 en mayo, 12,4 en junio, 16 en julio, 17,2 en agosto, 22,3 en septiembre y 20,4 en octubre. 

Para tener una idea de lo malo que fue este año y para evitar lecturas erróneas de que las bajas se deben a comparaciones con bases altas, hay que ver los números del 2023 de enero a mayo, donde hubo cifras bajas o negativas de consumo: en enero del 23, el consumo cayó 1,1 por ciento (en enero de este año un 3,5), en febrero del 23 la caída fue del 1,6 (este año un 4 por ciento), en marzo del 23 subió 1,6 (marzo de este año cayó 7,4), en abril del 23 hubo una caída del 0,3 (en este abril la caída fue de 13,7 por ciento). En mayo del 23, en tanto, el consumo cayó 3,1 (en mayo de este año cayó casi 10 puntos).  

No se salva nada ni nadie. 

Uno de los síntomas de esta crisis es que el consumo no está yendo a ningún lugar, no cambia de canales. Según Scentia, las ventas en hipermercados en octubre cayeron 20,7, y en chinos y barrios un 20,2. 

En paralelo, si se mira lo que pasó por rubros, todos los sectores tuvieron ventas negativas. Impacta, sobre todo, el derrumbe de ventas en Bebidas y productos de Higiene y Limpieza: Bebidas con Alcohol se desplomó 22,3 por ciento en octubre; Sin Alcohol un 21,7; Higiene y Cosmética un 25,8; y Limpieza del Hogar un 18,2 por ciento.  

En Alimentos, la caída fue del 17 por ciento, al igual que Perecederos. El dato de color, los Impulsivos, las golosinas que se encuentran cerca de las cajas: las ventas cayeron arriba de los 29 puntos. 

Los tarifazos, una bomba al bolsillo. 

En este escenario, no sólo los super advierten que esta caída del gasto responde a que la gente no tiene margen para ir al comercio una vez que paga los costos fijos. También lo hacen cada vez más consultoras económicas. 

La firma Vectorial, que comandan Haroldo Montagú y Eduardo Hecker, advirtió ayer que los precios de los servicios, "con un incremento del 4,3%, continúan superando ampliamente a los precios de los bienes 2,1% en el índice. Los precios relativos al interior del índice se siguen “acomodando y rubros como Transporte y Salud ya se alinearon a los valores del 2019". Y agregan que "la depresión del consumo moderó el alza en alimentos y bebidas 1,2%, el rubro que más pesa dentro del índice. Las diferencias entre las canastas de consumo del IPC oficial y una que refleje patrones de consumo actuales evidencian una distorsión significativa en las mediciones, mostrando que la caída real del salario podría duplicar la reportada oficialmente".  

Por su parte, EPyCA consultora, la firma de Martín Kalos, también dio a conocer un análisis general de la economía que refleja que "mientras la inflación promedio en el año fue de +107% interanual., para la división Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue de +217%, para Comunicación +169% interanual y para Enseñanza, +151%, que son las divisiones de mayores aumentos". Asimismo, precisan que "el IPC no se calcula a partir de un promedio simple, sino que las distintas divisiones se ponderan en base a la distribución de los gastos. Esos gastos fueron relevados en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) de 2004/2005. Esa ponderación no permite ver los cambios en la distribución de los salarios y en el consumo, cuando cambian los precios relativos. Por ende, el IPC actual no capta cabalmente cuánto está afectando en términos reales la inflación a los distintos tipos de variables, entre ellas los salarios. Esto alerta sobre el peso que están teniendo entre los sueldos y jubilaciones los bienes y servicios elementales que están aumentando en mayor medida que el IPC promedio, que luego se toma como referencia para negociaciones salariales y actualización de jubilaciones".  

Lo mismo se vio en el último informe de Econviews, la consultora de Miguel Kiguel, muy cercano al Gobierno. Una analista de su firma subió a las redes un gráfico mostrando que "si deflactamos los salarios con la inflación por la ENGHO de 2018, hay una caída adicional de 5,2 puntos este año". Y concluyó que, hoy, "las familias derivan una porción mucho mayor de su ingreso al pago de servicios públicos que antes".