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domingo, 8 de abril de 2012

Malvinas hoy... De Alguna Manera...

Malvinas hoy: la distancia cultural es tan amplia 
como la "desconfianza kelper"...

Infografía Malvinas hoy...

El columnista de Perfil vivió allí este 2 de abril y transmitió su programa radial desde las islas. Aquí su relato y análisis, mezcla de política y color local.

La vivencia de estar en la capital de las Islas Malvinas es única. Aquí se experimenta la presencia de la soledad. Este es un lugar absolutamente alejado del mundo. En esta ciudad viven 2.500 almas que no olvidan ni por un solo segundo el horror que para ellos significaron los 74 días que pasaron desde el 2 de abril hasta el 14 de junio de 1982, que fue el lapso durante el cual las tropas argentinas ocuparon las islas.

El error y el horror que representó esa guerra han producido un daño gigantesco a las aspiraciones de la Argentina de recuperar este territorio. Hasta esa fatídica fecha del 2 de abril de 1982, reinaba en los kelpers un sentimiento de afecto y gratitud hacia nuestro país, que la mayoría –por no decir la totalidad– de los argentinos desconocíamos. El vuelo semanal de LADE, la pista del aeropuerto construida por el Ejército Argentino, el abastecimiento de combustible a través de la YPF de entonces, la atención médica de muy buena calidad que se brindaba a los isleños en los hospitales públicos de Comodoro Rivadavia y de Buenos Aires, son datos, hechos y circunstancias que aquí se recuerdan con afecto y con la nostalgia y el pesar de lo que será muy difícil que alguna vez vuelva a ser igual. El sentimiento de gratitud y de afecto hacia la Argentina era enorme; por eso mismo fue que aquí dolió tanto el desembarco y la ocupación de las islas por parte de las tropas que mandó la dictadura militar. Los kelpers que aún siguen queriendo a nuestro país lo repiten todo el tiempo.

El paisaje de las islas es de una significativa belleza. La nada que lo habita es sencillamente conmovedora. En el medio de esta nada se eleva Puerto Argentino, una ciudad que experimenta una bonanza económica que daría envidia a más de uno. Aquí todo el mundo tiene trabajo y, a pesar de que la vida no es barata, nadie pasa necesidades. Aquí la gente se siente feliz con el tipo de vida que hace. Es una vida particular. En esta ciudad de calles angostas y limpias, transitadas por muy poca gente –ya sean las 9 de la mañana o las 9 de la noche- y en las que el silencio es estrepitoso, no hay ni cine ni teatro.

Allí el 2 de abril es, obviamente, un día de malos recuerdos. Por eso es una fecha a la que se la ignora, lo que no equivale a decir que se la olvide. Al acto que encabezó Cristina Fernández de Kirchner en Ushuaia nadie le prestó atención. La radio local sólo lo mencionó.

El día de conmemoración para los kelpers es el 14 de junio. Ese es el día de la liberación. El 1 de abril hubo un homenaje a los reservistas que intervinieron en la defensa de la ciudad el día del desembarco que fue muy intenso. Prácticamente toda la ciudad se reunió alrededor del monumento a los caídos para rendirles tributo. Ese día el enojo hacia la Argentina emergió con toda la fuerza, circunstancia que sufrimos en carne propia y que puso en serio riesgo la transmisión de mi programa Primera Mañana, por Radio Mitre, en lo que constituyó la primera transmisión de un programa de una radio de la Argentina originado en las Islas Malvinas. En efecto, la realización de esta transmisión fue algo de gran impacto tanto aquí como en el resto del país, que enojó a algunos kelpers que albergan sentimientos manifiestamente hostiles hacia los argentinos. Esto dio pie a una intensa presión sobre quien aportó el salón en el que se montó el estudio de Radio Mitre en Puerto Argentino, en donde se la sintoniza por aire con una notable claridad. Finalmente, el afecto hacia la Argentina por parte de esa persona nacida en las islas pudo más y la transmisión logró concretarse para emoción nuestra y de todo el equipo que participó de estas transmisiones históricas, tanto allí como en Buenos Aires.

Además de los 2.500 habitantes de Puerto Argentino, en el resto de las islas Malvinas viven otras 2.500. De ellas, 2.000 habitan la base militar de Mount Pleasant, de los que 1.500 son militares y 500, civiles. Los 500 habitantes restantes se distribuyen por el resto de las dos islas principales, Gran Malvina y Soledad.

Las Malvinas están atravesando un momento de una singular bonanza económica. Los crecientes ingresos  provienen de tres actividades principales: la pesca, que representa el 40%; la lana, el 10% y el turismo el otro 50%. La perspectiva por la posible explotación de petróleo es enorme. Los aspectos que serán determinantes para concretarla o no son tres: el impacto ambiental, la carga impositiva y la factibilidad económica del negocio. Si todo esto se logra compatibilizar, se abre para los kelpers un futuro de promisión que los hará a todos ricos.

Más allá del horror de aquellos 74 inolvidables, la guerra nos hizo un gran favor, reconocen los kelpers. Desde entonces las cosas mejoraron mucho para ellos. Lo más importante es que eso les permitió alcanzar status de ciudadanos británicos plenos.

Políticamente se vive en un estado democrático puro que hace recordar a la Grecia de la Acrópolis. El gobernador es designado desde Londres y es, en general, un embajador de carrera. Lo secunda un Consejo Parlamentario integrado por 8 miembros que son elegidos directamente por el pueblo. Hay un detalle singular: los partidos políticos aquí no existen. El único intento que se hizo para crearlos ocurrió hace unos años y fracasó rotundamente. Por lo tanto los ciudadanos y ciudadanas que integran el Consejo son plenamente independientes y su elegibilidad depende del nivel de prestigio o liderazgo que tengan cada uno de ellos entre sus conciudadanos.  

Hay aquí una estación de radio que transmite la mayor parte programación de la BBC y un incipiente canal de televisión que sólo emite, por ahora, unas pocas horas los fines de semana.  Hay en la radio quien todavía vive y recuerda vívidamente el momento en el que las tropas argentinas hicieron su irrupción en sus estudios y tuvieron a quienes en esos momentos se desempeñaban allí, tirados al suelo boca abajo, con alguien sobre ellos apuntándoles.

La base militar de Mount Pleasant, que está ubicada a 50 kilómetros de Puerto Argentino, tiene reminiscencias de los años de la guerra fría. El personal que allí se desempeña no tiene prácticamente ningún contacto con la población malvinense. Mount Pleasant es un coto. Los soldados, además de no tener contacto con la población, no tienen mayor idea sobre las islas. Por eso es que el príncipe Williams estuvo allí pero no tuvo el más mínimo contacto con los kelpers.

El problema de la droga aquí no existe. El del alcoholismo, en cambio, sí. Se toma mucho y los fines de semana mucho más. Ver a jóvenes alcoholizados en las cercanías de los dos o tres pubs que hay es lo normal. El alcohol logra que la gente se sincere, explica con llana franqueza el padre Michel, el párroco de la iglesia católica que tiene una grey de unos cien fieles practicantes, quien agrega que el chisme es el combustible que moviliza la sociedad: aquí todo el mundo sabe todo de todo el mundo.

La educación constituye una herramienta esencial para el desarrollo presente y futuro de las islas.

El jardín de infantes, a partir de los 4 años, la escuela primaria y la escuela secundaria son obligatorios. La escuela es pública y gratuita. Durante la escuela primaria, los chicos que no viven en la ciudad reciben, cada dos días, la visita en su casa de un maestro cuya tarea se complementa por medio de Internet a través de un programa interactivo especialmente diseñado. A partir de la escuela secundaria, ya el alumno que vive en el campo es obligado a trasladarse e instalarse en Puerto Argentino. A tales efectos hay dormitorios especialmente dedicados a los adolescentes en los que se alojan y comen.

Una vez que el alumno termina el secundario está habilitado para dar el examen que se exige para ingresar a las universidades del Reino Unido. Si el aspirante lo aprueba accede a proseguir la carrera que desee en cualquier universidad del Reino Unido, para lo cual el gobierno de las islas paga la matrícula, el hospedaje, los libros y las comidas del alumno quien, por otra parte, no tiene ninguna obligación de regresar a las islas. No obstante, lo que se está comenzando a apreciar es que más del 50% de los estudiantes que se gradúan deciden volver a Malvinas.

La docencia es una de las profesiones mejor pagas de las islas. Esto responde a una decisión política que se tomó hace unos años de elevar la calidad de la educación. Así es que el salario mensual de un maestro es de unas 3.000 libras, lo que le garantiza un muy buen nivel de vida.

En general, se comprueba aquí un profundo respeto hacia los veteranos de guerra argentinos. Todos los que recuerdan los horrores de esa guerra, tienen presente en su memoria como una de esas postales del horror las penurias que nuestros soldados conscriptos debieron padecer durante aquel traumático trance.

El cementerio de los caídos argentinos en Puerto Darwin emociona. Esas tumbas son el testimonio más cabal de la tragedia de aquella guerra absurda. El cementerio está ahora bien cuidado. Cada tumba está coronada por dos rosarios. Allí se percibe la inmensidad de la muerte y el sonido del viento que nunca cesa y el de los rosarios chocándose entre sí. La escena es conmovedora.

Salvo el caso del ex canciller Guido Di Tella, en los 30 años que han pasado de la guerra la clase política argentina no ha pisado las islas. Pienso que es un grueso error. La barrera más importante a vencer es la cultura. Desde ese punto de vista a las Malvinas y a la Argentina las separa un océano. Los kelpers desconfían de todo lo que la dirigencia política expresa sobre las islas. No es para menos. A lo largo de estos 30 años se han encontrado con que un día un gobierno los quiere seducir y otro día, otro gobierno los ignora. Un día un gobierno amenaza con cortarles el vuelo de  LAN y otro día, inesperadamente, ese mismo gobierno propone la idea de establecer tres vuelos de Aerolíneas Argentinas entre Buenos Aires y Puerto Argentino. Un día ese mismo gobierno los amenaza con un bloqueo destinado a impedir el ingreso en los puertos sudamericanos a los barcos que porten la bandera de las islas y otro día el mismo gobierno les promete que habrán de escucharse sus opiniones. Cuál es la verdad, se preguntan muchos de los que aquí quieren ser escuchados. 

Hay hechos que son muy llamativos que deberían generar una profunda reflexión por parte de la dirigencia política de la Argentina en general. Como lo mencionamos, uno de ellos es que en los 30 años de nuestra reganada democracia, con la excepción de Guido Di Tella, durante su desempeño como canciller del ex presidente Carlos Menem, nadie tomó la iniciativa de visitar las islas para contactarse con sus autoridades y, fundamentalmente, con la  gente. De haberlo hecho y de haber encarado el tema de Malvinas con criterio de políticas de Estado, podrían haber tenido una visión más exacta de la realidad que aquí se vive, sin la cual va a ser muy difícil encontrar una manera de comenzar a derribar la muralla cultural que hoy separa a los kelpers de la Argentina. Mientras esa muralla exista va a ser muy difícil que pueda existir alguna posibilidad de una negociación seria sobre la soberanía de las islas.

Estando allí he aprendido a querer más a este territorio.

Estando allí he podido apreciar en toda su profundidad la tragedia de aquella guerra y el dolor que produce lo absurdo de todas esas muertes, las de nuestro lado y las del otro lado.

Estando allí he podido valorar en toda su dimensión el heroísmo y el estoicismo de nuestros soldados.

Estando allí he podido tener una real noción de lo mucho que padecieron quienes debieron enfrentar una geografía tan bella como agreste y un clima extremo y castigador. Allí el frío, el viento y la lluvia congelan el alma.

Por decir todas estas cosas es que durante toda esta semana hay quienes buscaron descalificarme con términos que fueron desde traidor a la patria hasta cipayo. Es una muestra más de los avatares a los que nos exponemos los periodistas en la Argentina actual. Es, en definitiva, el precio de contar los hechos como son. La triste verdad es que hoy las Islas Malvinas están muy lejos de la Argentina. Y como decía la canción, no es triste la verdad sino que no tiene remedio.

La vivencia de estar en la capital de las Islas Malvinas es única. Aquí se experimenta la presencia de la soledad. Este es un lugar absolutamente alejado del mundo. En esta ciudad viven 2.500 almas que no olvidan ni por un solo segundo el horror que para ellos significaron los 74 días que pasaron desde el 2 de abril hasta el 14 de junio de 1982, que fue el lapso durante el cual las tropas argentinas ocuparon las islas.

El error y el horror que representó esa guerra han producido un daño gigantesco a las aspiraciones de la Argentina de recuperar este territorio. Hasta esa fatídica fecha del 2 de abril de 1982, reinaba en los kelpers un sentimiento de afecto y gratitud hacia nuestro país, que la mayoría –por no decir la totalidad– de los argentinos desconocíamos. El vuelo semanal de LADE, la pista del aeropuerto construida por el Ejército Argentino, el abastecimiento de combustible a través de la YPF de entonces, la atención médica de muy buena calidad que se brindaba a los isleños en los hospitales públicos de Comodoro Rivadavia y de Buenos Aires, son datos, hechos y circunstancias que aquí se recuerdan con afecto y con la nostalgia y el pesar de lo que será muy difícil que alguna vez vuelva a ser igual. El sentimiento de gratitud y de afecto hacia la Argentina era enorme; por eso mismo fue que aquí dolió tanto el desembarco y la ocupación de las islas por parte de las tropas que mandó la dictadura militar. Los kelpers que aún siguen queriendo a nuestro país lo repiten todo el tiempo.

El paisaje de las islas es de una significativa belleza. La nada que lo habita es sencillamente conmovedora. En el medio de esta nada se eleva Puerto Argentino, una ciudad que experimenta una bonanza económica que daría envidia a más de uno. Aquí todo el mundo tiene trabajo y, a pesar de que la vida no es barata, nadie pasa necesidades. Aquí la gente se siente feliz con el tipo de vida que hace. Es una vida particular. En esta ciudad de calles angostas y limpias, transitadas por muy poca gente –ya sean las 9 de la mañana o las 9 de la noche- y en las que el silencio es estrepitoso, no hay ni cine ni teatro.

Allí el 2 de abril es, obviamente, un día de malos recuerdos. Por eso es una fecha a la que se la ignora, lo que no equivale a decir que se la olvide. Al acto que encabezó Cristina Fernández de Kirchner en Ushuaia nadie le prestó atención. La radio local sólo lo mencionó.

El día de conmemoración para los kelpers es el 14 de junio. Ese es el día de la liberación. El 1 de abril hubo un homenaje a los reservistas que intervinieron en la defensa de la ciudad el día del desembarco que fue muy intenso. Prácticamente toda la ciudad se reunió alrededor del monumento a los caídos para rendirles tributo. Ese día el enojo hacia la Argentina emergió con toda la fuerza, circunstancia que sufrimos en carne propia y que puso en serio riesgo la transmisión de mi programa Primera Mañana, por Radio Mitre, en lo que constituyó la primera transmisión de un programa de una radio de la Argentina originado en las Islas Malvinas. En efecto, la realización de esta transmisión fue algo de gran impacto tanto aquí como en el resto del país, que enojó a algunos kelpers que albergan sentimientos manifiestamente hostiles hacia los argentinos. Esto dio pie a una intensa presión sobre quien aportó el salón en el que se montó el estudio de Radio Mitre en Puerto Argentino, en donde se la sintoniza por aire con una notable claridad. Finalmente, el afecto hacia la Argentina por parte de esa persona nacida en las islas pudo más y la transmisión logró concretarse para emoción nuestra y de todo el equipo que participó de estas transmisiones históricas, tanto allí como en Buenos Aires.

Además de los 2.500 habitantes de Puerto Argentino, en el resto de las islas Malvinas viven otras 2.500. De ellas, 2.000 habitan la base militar de Mount Pleasant, de los que 1.500 son militares y 500, civiles. Los 500 habitantes restantes se distribuyen por el resto de las dos islas principales, Gran Malvina y Soledad.

Las Malvinas están atravesando un momento de una singular bonanza económica. Los crecientes ingresos  provienen de tres actividades principales: la pesca, que representa el 40%; la lana, el 10% y el turismo el otro 50%. La perspectiva por la posible explotación de petróleo es enorme. Los aspectos que serán determinantes para concretarla o no son tres: el impacto ambiental, la carga impositiva y la factibilidad económica del negocio. Si todo esto se logra compatibilizar, se abre para los kelpers un futuro de promisión que los hará a todos ricos.

Más allá del horror de aquellos 74 inolvidables, la guerra nos hizo un gran favor, reconocen los kelpers. Desde entonces las cosas mejoraron mucho para ellos. Lo más importante es que eso les permitió alcanzar status de ciudadanos británicos plenos.

Políticamente se vive en un estado democrático puro que hace recordar a la Grecia de la Acrópolis. El gobernador es designado desde Londres y es, en general, un embajador de carrera. Lo secunda un Consejo Parlamentario integrado por 8 miembros que son elegidos directamente por el pueblo. Hay un detalle singular: los partidos políticos aquí no existen. El único intento que se hizo para crearlos ocurrió hace unos años y fracasó rotundamente. Por lo tanto los ciudadanos y ciudadanas que integran el Consejo son plenamente independientes y su elegibilidad depende del nivel de prestigio o liderazgo que tengan cada uno de ellos entre sus conciudadanos.  

Hay aquí una estación de radio que transmite la mayor parte programación de la BBC y un incipiente canal de televisión que sólo emite, por ahora, unas pocas horas los fines de semana.  Hay en la radio quien todavía vive y recuerda vívidamente el momento en el que las tropas argentinas hicieron su irrupción en sus estudios y tuvieron a quienes en esos momentos se desempeñaban allí, tirados al suelo boca abajo, con alguien sobre ellos apuntándoles.

La base militar de Mount Pleasant, que está ubicada a 50 kilómetros de Puerto Argentino, tiene reminiscencias de los años de la guerra fría. El personal que allí se desempeña no tiene prácticamente ningún contacto con la población malvinense. Mount Pleasant es un coto. Los soldados, además de no tener contacto con la población, no tienen mayor idea sobre las islas. Por eso es que el príncipe Williams estuvo allí pero no tuvo el más mínimo contacto con los kelpers.

El problema de la droga aquí no existe. El del alcoholismo, en cambio, sí. Se toma mucho y los fines de semana mucho más. Ver a jóvenes alcoholizados en las cercanías de los dos o tres pubs que hay es lo normal. El alcohol logra que la gente se sincere, explica con llana franqueza el padre Michel, el párroco de la iglesia católica que tiene una grey de unos cien fieles practicantes, quien agrega que el chisme es el combustible que moviliza la sociedad: aquí todo el mundo sabe todo de todo el mundo.

La educación constituye una herramienta esencial para el desarrollo presente y futuro de las islas.

El jardín de infantes, a partir de los 4 años, la escuela primaria y la escuela secundaria son obligatorios. La escuela es pública y gratuita. Durante la escuela primaria, los chicos que no viven en la ciudad reciben, cada dos días, la visita en su casa de un maestro cuya tarea se complementa por medio de Internet a través de un programa interactivo especialmente diseñado. A partir de la escuela secundaria, ya el alumno que vive en el campo es obligado a trasladarse e instalarse en Puerto Argentino. A tales efectos hay dormitorios especialmente dedicados a los adolescentes en los que se alojan y comen.

Una vez que el alumno termina el secundario está habilitado para dar el examen que se exige para ingresar a las universidades del Reino Unido. Si el aspirante lo aprueba accede a proseguir la carrera que desee en cualquier universidad del Reino Unido, para lo cual el gobierno de las islas paga la matrícula, el hospedaje, los libros y las comidas del alumno quien, por otra parte, no tiene ninguna obligación de regresar a las islas. No obstante, lo que se está comenzando a apreciar es que más del 50% de los estudiantes que se gradúan deciden volver a Malvinas.

La docencia es una de las profesiones mejor pagas de las islas. Esto responde a una decisión política que se tomó hace unos años de elevar la calidad de la educación. Así es que el salario mensual de un maestro es de unas 3.000 libras, lo que le garantiza un muy buen nivel de vida.

En general, se comprueba aquí un profundo respeto hacia los veteranos de guerra argentinos. Todos los que recuerdan los horrores de esa guerra, tienen presente en su memoria como una de esas postales del horror las penurias que nuestros soldados conscriptos debieron padecer durante aquel traumático trance.

El cementerio de los caídos argentinos en Puerto Darwin emociona. Esas tumbas son el testimonio más cabal de la tragedia de aquella guerra absurda. El cementerio está ahora bien cuidado. Cada tumba está coronada por dos rosarios. Allí se percibe la inmensidad de la muerte y el sonido del viento que nunca cesa y el de los rosarios chocándose entre sí. La escena es conmovedora.

Salvo el caso del ex canciller Guido Di Tella, en los 30 años que han pasado de la guerra la clase política argentina no ha pisado las islas. Pienso que es un grueso error. La barrera más importante a vencer es la cultura. Desde ese punto de vista a las Malvinas y a la Argentina las separa un océano. Los kelpers desconfían de todo lo que la dirigencia política expresa sobre las islas. No es para menos. A lo largo de estos 30 años se han encontrado con que un día un gobierno los quiere seducir y otro día, otro gobierno los ignora. Un día un gobierno amenaza con cortarles el vuelo de  LAN y otro día, inesperadamente, ese mismo gobierno propone la idea de establecer tres vuelos de Aerolíneas Argentinas entre Buenos Aires y Puerto Argentino. Un día ese mismo gobierno los amenaza con un bloqueo destinado a impedir el ingreso en los puertos sudamericanos a los barcos que porten la bandera de las islas y otro día el mismo gobierno les promete que habrán de escucharse sus opiniones. Cuál es la verdad, se preguntan muchos de los que aquí quieren ser escuchados. 

Hay hechos que son muy llamativos que deberían generar una profunda reflexión por parte de la dirigencia política de la Argentina en general. Como lo mencionamos, uno de ellos es que en los 30 años de nuestra reganada democracia, con la excepción de Guido Di Tella, durante su desempeño como canciller del ex presidente Carlos Menem, nadie tomó la iniciativa de visitar las islas para contactarse con sus autoridades y, fundamentalmente, con la  gente. De haberlo hecho y de haber encarado el tema de Malvinas con criterio de políticas de Estado, podrían haber tenido una visión más exacta de la realidad que aquí se vive, sin la cual va a ser muy difícil encontrar una manera de comenzar a derribar la muralla cultural que hoy separa a los kelpers de la Argentina. Mientras esa muralla exista va a ser muy difícil que pueda existir alguna posibilidad de una negociación seria sobre la soberanía de las islas.

Estando allí he aprendido a querer más a este territorio.

Estando allí he podido apreciar en toda su profundidad la tragedia de aquella guerra y el dolor que produce lo absurdo de todas esas muertes, las de nuestro lado y las del otro lado.

Estando allí he podido valorar en toda su dimensión el heroísmo y el estoicismo de nuestros soldados.

Estando allí he podido tener una real noción de lo mucho que padecieron quienes debieron enfrentar una geografía tan bella como agreste y un clima extremo y castigador. Allí el frío, el viento y la lluvia congelan el alma.

Por decir todas estas cosas es que durante toda esta semana hay quienes buscaron descalificarme con términos que fueron desde traidor a la patria hasta cipayo. Es una muestra más de los avatares a los que nos exponemos los periodistas en la Argentina actual. Es, en definitiva, el precio de contar los hechos como son. La triste verdad es que hoy las Islas Malvinas están muy lejos de la Argentina. Y como decía la canción, no es triste la verdad sino que no tiene remedio.

Producción periodística: Guido Baistrocchi.

© Escrito por Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 7 de Abril de 2012.

lunes, 9 de enero de 2012

CFK, Detrás de la cirugía... De Alguna Manera...

Detrás de la cirugía...

 Colectivo emocional. Cristina Fernández. Dibujo: Pablo Temes.

Previo a la operación, una citóloga planteó dudas sobre el carcinoma. Antes de salir de alta, la Presidenta conoció el resultado benigno.

La novedad fue impactante y la sorpresa, total: la Presidenta no padece cáncer. En lo personal, la noticia es muy buena para el presente y el futuro de la doctora Cristina Fernández de Kirchner. Lo mismo debe decirse desde el punto de vista de lo institucional: para cualquier país –y para la Argentina con su historia mucho más– es muy importante que un presidente complete su mandato. En cambio, en lo que concierne al tema médico en sí, deja abierto un interrogante: ¿qué pasó?

A continuación, pues, la reconstrucción de los hechos de todo este episodio que habrá de hacer historia.

Clínicamente, a la Presidenta se le había detectado un nódulo en el lóbulo derecho de su tiroides. A partir de ese hallazgo –y como lo indica la rutina–  se decidió hacer una serie de  estudios complementarios, para lo cual la doctora Fernández de Kirchner concurrió a Diagnóstico Maipú el jueves 22 de diciembre del año pasado. El nódulo en cuestión, ubicado en el lóbulo derecho, fue confirmado por la ecografía que se le practicó a la cual siguió, entonces, una punción biopsia con aguja fina con el objetivo de obtener tejido para el correspondiente análisis histoanatomopatológico. El patólogo a cargo del examen fue el doctor Julio Sanmartino. Para él no hubo dudas: el diagnóstico era el de carcinoma papilar de tiroides. Como ocurre siempre en estos casos, en los que el  paciente es el jefe de Estado, esa muestra de tejido tiroideo fue sometida al examen de un segundo especialista, tarea que le correspondió a la doctora Lilian Ballsells.

Con este diagnóstico en mano, se le comunicó la novedad tanto al doctor Luis Buonomo, jefe de la Unidad Médica Presidencial, como a su segundo, el doctor Marcelo Ballesteros. Ellos, en conjunto con el doctor Pedro Saco, le comunicaron la mala nueva a la Presidenta a quien, además, le indicaron la necesidad de llevar a cabo una intervención quirúrgica a fin de extirparle la glándula tiroides. Obtenido el consentimiento de la paciente, se le indicó una tomografía computada destinada a descartar o confirmar la presencia de metástasis. El resultado del estudio fue negativo. Con todos estos resultados el próximo paso fue fijar lugar y fecha para la cirugía. Se estableció entonces que la operación se realizaría el día 4 de enero en el Hospital Escuela de la Universidad Austral y que estaría a cargo del doctor Pedro Saco y su equipo. El siguiente paso fue comunicar la novedad a la opinión pública, cosa que ocurrió en la noche de ese mismo martes 27 de diciembre. En el parte médico leído por el secretario de Medios, Alfredo Scoccimarro, se hablaba de “carcinoma papilar”  sin extensión a los ganglios linfáticos adyacentes a la glándula y de la ausencia de metástasis. Es decir que de acuerdo con los parámetros de la clasificación TNM (Tamaño, Nódulos, Metástasis) el pronóstico para la paciente era muy bueno.

Ya con la operación programada –y como es de práctica–, desde el servicio de Patología del hospital Austral se dispuso que uno de sus médicos examinara la muestra de tejido, obtenido a través de la biopsia, sobre la que se realizó el diagnóstico de la afección presidencial.  Esa tarea estuvo  a cargo de una médica especializada en citología quien, tras analizar la muestra, tuvo una primera objeción en cuanto al diagnóstico. Concretamente la citóloga expresó –palabras más, palabras menos– que se estaba en presencia de una neoplasia pero que ella no hubiera sido tan contundente en decir que esa neoplasia era un carcinoma papilar.

En este punto es imprescindible dar la siguiente explicación a los fines de darle comprensibilidad al relato.  Neoplasia es una palabra de origen griego que significa “nuevo crecimiento”.

En medicina, el término “neoplasia” se utiliza para identificar y definir un crecimiento descontrolado y anómalo del número de células en un determinado tejido u órgano, lo cual es el resultado de un proceso de multiplicación celular anormal.

Una de las consecuencias de la neoplasia es la formación de un tumor. No siempre las neoplasias forman tumores. Un ejemplo de esto último son las leucemias.

Las neoplasias, a su vez, pueden ser benignas o malignas. El término “carcinoma” se aplica para definir un tipo de neoplasias malignas. El vocablo “adenoma”, en cambio, se usa para identificar neoplasias de tipo benigno.

Los tumores malignos de la tiroides y sus frecuencias son los siguientes:

◆ Carcinoma papilar  80%.
◆ Carcinoma folicular  15%
◆ Carcinoma de Hurtle y otras variables  5%

De los tumores benignos de tiroides, el más común es el adenoma folicular. 

Los expertos señalan que el diagnóstico del carcinoma papilar de tiroides a través de la punción biopsia tiene un porcentaje de duda que sólo puede ser resuelto con el análisis más detallado y extenso de la glándula. Y, en un análisis más fino, hay trabajos que indican que muchas veces es difícil diferenciar un carcinoma papilar de una variante de adenoma folicular.  De ahí que, ante la presencia de un tumor de este tipo, en los informes diagnósticos basados en punciones biopsia se suele hablar de neoplasia papilar, dejando la confirmación de su carácter maligno (carcinoma) o benigno (adenoma) al análisis que se hace en el mismo acto quirúrgico o en el que se completa después de la operación.  Es importante decir que en cualquier caso el tratamiento es el mismo: la extirpación de la glándula tiroides. Con respecto a ello hay criterios variables: en algunos centros de los Estados Unidos lo que se hace es la hemitiroidectomía, que es la extirpación de lóbulo correspondiente al tumor cuando es uno solo de los lóbulos tiroideos el afectado. En la Argentina, en cambio, en muchos centros de primer nivel se prefiere realizar la tiroidectomía, es decir, la remoción total de la glándula.

Un trabajo científico de los doctores José Cameselle Tejeiro, del Hospital Clínico de la Universidad de Santiago de Compostela, y Manuel Sobrinho-Simoes, de la Facultad de Medicina y del Instituto de Patología Molecular e Inmunología de la Universidad de Oporto, titulado “Carcinoma papilar de la glándula tiroides: problemas en el diagnóstico y controversias” señala que hay una tendencia a sobrediagnosticar un carcinoma papilar.   

En el acto quirúrgico que se desarrolló en el quirófano central del Hospital de la Universidad Austral había, pues, un médico patólogo. En el estudio por técnica de congelación de la muestra de tejido tiroideo que se hizo se produjo el hallazgo que generó sorpresa y dudas: el diagnóstico de carcinoma papilar no era claro y lo que se encontró, en cambio, era compatible con un adenoma folicular de la tiroides. Esto no cambió la dimensión del acto quirúrgico, y ante la duda producida por el hallazgo intraoperatorio, se decidió esperar el resultado del estudio histoanatomopatológico completo de la pieza quirúrgica. Ese resultado estuvo listo unas pocas horas antes del alta presidencial y confirmó el nuevo diagnóstico: no se trataba de un carcinoma papilar sino de un adenoma folicular (tal vez lo que técnicamente corresponda a un adenoma folicular con hiperplasia papilar o variante papilar del adenoma folicular).

Lo importante de todo esto para la Presidenta es que no tiene un cáncer. Quedarán para el análisis varios un interrogantes: ¿Qué pasó que un patólogo experto y competente cometió un error de esta dimensión? ¿Ante el nivel de dudas que puede generar un diagnóstico de este tipo, nadie pensó en una revisión más completa de un caso que no ameritaba una urgencia extrema? ¿Estuvo informada la Unidad Médica Presidencial de los avatares de este episodio aquí descriptos?

Producción periodística: Guido Baistrocchi.

© Escrito por el Doctor Nelson Castro y publicado por el Diario Perfil de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el sábado 7 de Enero de 2012.